martes, 30 de abril de 2013

Remembranzas en el día del trabajador

Chicago, 11 de noviembre de 1887.- Los sucesos que terminaron con las ejecuciones de hoy comenzaron con una huelga que realizaron 600.000 trabajadores, en reclamo de una jornada laboral máxima de ocho horas.

El 3 de mayo de 1886, la policía reprimió violentamente una manifestación obrera y un huelguista fue asesinado. El 4 de mayo miles de trabajadores se reunieron en la plaza Haymarket de esta ciudad para protestar contra la policía. Entre los manifestantes había un importante porcentaje de anarquistas, dijeron informes de prensa. Una Boma explotó en Haymarket y un policía murió. Cientos de manifestantes fueron detenidos. Aunque nunca se logró probar quién arrojó la Boma, siete anarquistas fueron condenados a muerte.

SE FORMÓ LA COB

La Paz, 18 de abril de 1952.- En un clima bélico pronunciado, con un poder sindical ya sustentado por los trabajadores armados, se constituyó hoy aquí la COB, Central Obrera Boliviana.

En el día de ayer, por iniciativa de la Federación de Mineros, todas las organizaciones matrices de trabajadores fabriles, ferroviarios, mineros, constructores, artesanos, estudiantes, profesionales e intelectuales, se reunieron en el local del Sindicato Gráfico de La Paz y resolvieron, unánimemente, la constitución de la COB, liderada por Juan Lechín Oquendo.

Al terminar la reunión el líder de dicha organización dijo que “la COB no es sino el pináculo de una vasta red de consejos de los trabajadores, organizados en sindicatos, que, sin olvidar sus funciones económico sindicales, han asumido un papel decididamente político”.

Por su parte, otro participante del Congreso se mostró “satisfecho y optimista” con los planes futuros de la nueva organización, pero lamentó sin embargo que “los campesinos hayan quedado por el momento al margen de los acontecimientos”.

“Confiamos integrarlos en un futuro próximo”, dijo, “ya que en la solución del problema agrícola radica buena parte del cambio sustancial de todo el país”. De EL CHASQUI.

lunes, 29 de abril de 2013

Daniel Campos, viajero y explorador del Chaco



De Tarija a la Asunción. Expedición boliviana de 1883 (Editorial El País, Santa Cruz, 2010) es sin duda un documento histórico valioso, que además ventila momentos de buena literatura. Se trata de un cuaderno de apuntes en el que Daniel Campos (1829-1902) comparte con talento poético una serie de imágenes bellas que guarda del Chaco, de los guaraníes, de la psicología intemporal del ser humano, y de los pormenores de una travesía de 73 días en la que una tropa de voluntarios —que él mismo dirigió— se jugó la vida sin que sus hazañas nos sean vedadas.POTOSINO. Daniel Campos, abogado, ministro, y delegado de la expedición a Asunción por invitación del gobierno, fue un potosino que se declaró enamorado del Chaco; hombre variado, de diversas ocupaciones y gustos, talentoso escritor de poemas, aunque éstos no llegaron a ver la luz más que en algunos periódicos de inicios del siglo XX. Este afecto por la poesía se respira ya en varios pasajes de este informe, especialmente en el notable capítulo titulado “La borrasca”, en el que su prosa parece alcanzar su temperatura ideal, quizá por la situación extrema que viven en ese momento, por la incertidumbre, empeorada por el violento temporal que los azota, y por el cercano encuentro que tiene con la muerte, todas ellas cuestiones que relampaguean ante sus ojos y chorrean a través de sus palabras en calidad de primicia.

La cuestión urgente en aquel viaje es siempre cómo avanzar, qué ruta tomar, cómo evitar un bosque o seguir un río, prolongar la línea y seguir adelante. Pero los obstáculos surgen todo el tiempo, no es sólo el Chaco como adversidad —que hasta ese momento es considerado terreno hostil e infranqueable—, es también la falta de agua y alimentos, las infecciones, la inclemencia de los pantanos, la presencia amenazante de las tribus, aunque esta amenaza exista más por prejuicio que por conocimiento cabal de los exploradores, que en pasajes son vencidos por sus sugestiones. Uno de los peores obstáculos a la expedición son las negligencias, tanto del Coronel Pareja como del francés Arthur Thouar, que intercambian ágilmente en el trayecto el papel de villano y de traidor.

APORTES. Cabe adelantar que en este libro el lector encontrará mucho más que un estudio geográfico de la zona, o la mera colección de interpretaciones del momento histórico que se vivía tras la creación de la Patria y la pérdida del Litoral, pues se verá ante una serie de valiosos aportes de otro orden, como por ejemplo una profunda comprensión de las relaciones humanas, claves de un don para liderar a hombres cargados de ego, y fortaleza del espíritu frente a la extrema adversidad. Campos valora perfectamente el temple y fortaleza de los hombres que lo rodean y los usa en beneficio de la expedición; como buen líder, prefiere que los hombres que componen el grupo expedicionario lo sigan por convencimiento antes que por obligación; con tranquilidad, paciencia e ingenio argumentativo logra su cometido la mayoría de las veces.

Un logro fundamental en otro nivel es que desmiente la imagen de feroces salvajes que se tenía de los chiriguanos, y los defiende invariablemente a lo largo de varios pasajes: “sus tribus, tratadas con energía y benevolencia, lejos de ser el obstáculo son el poderoso auxiliar del explorador y mañana serán los fuertes brazos del trabajo productor”. (p. 245) Los guaraníes, desprovistos ya de la imagen de animales que se cernía sobre ellos devienen seres accesibles en el relato, juguetones hasta cierto punto, e ingeniosos.

QUIMERA. La exploración del Gran Chaco fue una quimera para generaciones precedentes, las realizadas los primeros tiempos del coloniaje no pudieron nunca avanzar más allá del Piquirenda. Fue recién con esta expedición de 1883 que se logró cruzar ese desconocido territorio. Por ello, como señala Mariano Baptista Gumucio, no existe una epopeya propiamente boliviana al estilo de El Cid Campeador en España, o del Martín Fierro de Hernández en la Argentina; pero si hay en nuestra historia una experiencia que se le aproxima es la que queda retratada en De Tarija a la Asunción.

Cinco años después de que se llevara a cabo esta expedición se publicó el libro sin que recibiera mayor atención. Por aquellas fechas el gobierno boliviano premió con tierras baldías y otros obsequios a los voluntarios de la expedición, pero no premiaron nunca su esfuerzo como correspondía, de hecho, por largo tiempo no se escucharon las recomendaciones esbozadas en el informe, y se mantuvo invariable la abusiva instalación de haciendas en los territorios indígenas. A más de cien años de la realización de este viaje, por segunda oportunidad, Daniel Campos reclama algo más que la calidez del reconocimiento.


La Villa inicia sus festejos por sus 44º aniversario

Con un desfile cívico escolar en el que participan a cientos de estudiantes de los diferentes colegios, además de las fuerzas vivas del Distrito 7, cerca de las 9:00 se iniciaron los festejos por el 44º aniversario de la populosa zona de la Villa Primero de Mayo.

El paso de las diferentes escuadras se realizó desde la calle Uno hasta el frontis del edificio municipal del distrito a lo largo de la avenida General Campero, lugar donde se han apostado los vecinos para apreciar y celebrar con fervor cívico la festividad.

Este desfile cuenta con la presencia de autoridades municipales y departamentales, además de representantes del Gobierno y de Educación. Entre los actos preparados se tendrá hoy la inauguración de la Expovilla en el coliseo de la zona, además, que a las 19:00 se entregará el hospital de segundo nivel.

domingo, 28 de abril de 2013

Reflexiones acerca de la Guerra Federal

Después de la Guerra de 1879, por la que Bolivia perdió su costa marítima, fue creado el Partido Liberal por Camacho. Los más descollantes personajes políticos, pero no descollantes por los beneficios y favores que pudieron haberle hecho al país, sino porque brillaron por sus actos en forma negativa.

Antes y durante la Guerra del Pacífico ya se había iniciado la penetración del capitalismo inglés, a través de Chile, a Bolivia. Existían terratenientes poderosos y una oligarquía minera de la plata, que tenía mucha relación con la oligarquía chilena. Algunos autores y observadores sostienen que durante la guerra en nada contribuyeron a la defensa de Bolivia de la agresión chilena, y señalan de esa renuencia a Arce, Pacheco, Camacho, Montes, y Pando; ninguno de ellos fue héroe nacional, ni de qué agradecerles, quienes al bajar la cotización de la plata a niveles inconvenientes, abrieron las puertas, imperialismo inglés norteamericano, ante la afloración de nuevas riquezas mineralógicas. Encaramados en el Partido Liberal, desenvolvieron una política nada favorable al país, para así favorecer al imperialismo norteamericano, pues se abría una nueva era: la Era del Estaño, y surgió otra oligarquía minera: Patiño y otros. Y no perdamos de vista a la explotación del caucho, que casi paralelamente se abría en el Oriente bolivianos por cuyos grandes beneficios iba a descollar una nueva oligarquía, con la empresa Suárez, que a la postre, provocaría otra guerra. La del Acre.

El Partido Liberal quería dar entender que se trataba de un nuevo giro a la política boliviana, tal vez más positivista pero recayó en la protección de los intereses de los grandes gamonales. Pando estaba casado con una gran terrateniente: Doña Mercedes Huarachi Sinchi Roca (1), Caciqueza de Sica Sica, según decía, era descendiente de los incas. Ella colaboró logísticamente el paso de Pando y sus tropas cuando se dirigía, además, con la gran masa campesina, hacia Oruro, para enfrentar a las tropas de los constitucionalistas, en lo que sería el Segundo Crucero, en Paria, y Copacabana. Pando, era miembro importante entre los que formaban el Partido Liberal había ya connotados personajes paceños como Macario Piñilla, Serapio Reyes Ortiz, que habían asumido en algún momento actos diplomáticos durante la guerra pasada. Luego formaron parte del liberalismo también Bautista Saavedra y Daniel Salamanca. El Coronel José Manuel Pando, quería hacer reformas en el país, comenzando por federalizarlo y centralizar el poder el Estado en un solo lugar, como se suponía debió ser siempre.

Era lógico que inclinara la balanza a su lado y necesitaba valerse de algo más que de viejos cansados como Pinilla y Reyes Ortiz, y otros de su jaez. Es entonces que buscó el apoyo de su compadre el indígena Pablo Zárate Willka, considerando el carácter temperamental de este cacique nativo. De ese modo se aglutinó la gran masa campesina de aimaras, de todos los sitios y provincias de La Paz. Era obvio que Pando contaba con la ferocidad de los indios cuando se hallan en multitud, y en estado de guerra, como factor psicológico decisivo en la moral del contrincante en la guerra que se avecinaba.

Severo Fernández Alonso, era también acaudalado. Poseía minas y haciendas. La Compañía Minera de Oruro era suya, vendida ulteriormente a Mauricio Hochschild. Subió a la presidencia del país en l886, como gobierno constitucional, consiguientemente debía frenar con todos los recursos que tenía a mano, cualquier brote subversivo dentro de la organización del Estado. El Poder del Estado es uno solo, formado por tres órganos de poder: Ejecutivo, Legislativo, y Judicial, desde el pensamiento y la metafísica de Montesquieu. No puede haber otros poderes, (ni siquiera bajo mandato del poder central, de un cuarto que lleve el epígrafe de "Tribunal Supremo Electoral", que parece fungir como cuarto órgano de poder ahora). Pando quería que la suma del poder del Estado fuera centralizada en la ciudad de La Paz. Se desató la guerra. La organizó en su escritorio, desde donde, dado su carácter altivo y hasta prepotente; le resultaba fácil influir en los viejos liberales sobre el tema de un Estado mejor organizado. Hasta el momento los tres órganos de Poder se hallaban en Sucre, pero el gobierno era itinerante. Y es posible que por este aspecto Pando hubiera pensado en organizar la república como ya tengo dicho. Organizó también la milicia con militares profesionales y reclutas con el plan necesario para combinar con las acciones de los indígenas, que ya tomaron también su agresividad como el arma psicológica muy importante y en cuanto al aspecto logístico, se munieron de lo que pudieron, así: palos, guadañas, ondas. Y pocas armas de fuego-Ya se ha dicho bastante en conferencias, libros y artículos que hubo encuentros sangrientos en el Sur del Departamento de La Paz y como consecuencia crímenes inconcebibles. Ante semejante turbión de guerra de-

sordenada, no sólo los militares profesionales constitucionalistas de Alonso, sino gente del lugar con niños incluso, se refugió en el templo de Ayo Ayo, pero allí perecieron todos degollados. Se dice incluso hoy que la sangre que contuvo el suelo de ese templo marcó un zócalo indeleble, como para que la gente nunca olvide ese acto de barbarie. Otra matanza no menos terrible fue la de Mohoza, a la que se refiere Don Ramiro Condarco Morales en su libro sobre Pablo Zárate, como "La noche triste de Mohoza" (2), donde fue pasada a cuchillo una compañía militar de uniformados pidiendo alojamiento por una noche en su paso hacia el Sur. Los campesinos de Mohoza, les dieron posada, pero el abuso de los militares tuvo extremos crueles con los indios. Entonces ellos tocaron el clímax de los abusos, y asumieron actitudes agresivas revanchistas. Ningún militar salió vivo. Lo curioso que esa guarnición era pandina.

Pando siguió hacia el Sur, le acompañaba Ismael Montes, en La Paz ya había implantado un gobierno, surgió de un cuartelazo, que los liberales llamaban revolución.

Finalmente hubo el choque en el Crucero Paria, las tropas de Pando contaban con los regimientos "Omasuyos" a la izquierda, "Zapadores", "Victoria" a la derecha e "Independencia" al centro. Tenía también dos cañones "Krupp", hasta una ambulancia de voluntarios, y el apoyo de indígenas, lo cual afectaba a la moral del contrario. Al frente se hallaban las tropas constitucionalistas de Alonso, tropas de guarnición de húsares, el regimiento "Alonso" y "Aroma". Tenía también dos cañones de igual envergadura. Fue un combate duro, donde murieron muchos hombres, si se quiere heroicamente, pero ahora veamos; ha podido haber heroísmo en ambos lados, pero debemos comprender que una guerra civil es una guerra intestina, es decir, ambos enemigos son hermanos, hijos de una mismo país, y eso es terrible. En esta guerra todos éramos hermanos, los liberales, los constitucionalistas y la gran masa campesina. Nos separaban las ambiciones políticas, en este caso de los liberales que favorecían a la burguesía formada por gamonales. Cada quien tenía que virar a su lado, y para eso qué importa la sangre entre hermanos. El paradigma de la sangría entre hermanos -señala la historia- ha sido la guerra civil norteamericana, Norte contra Sur, debido a que el imperio mercantilista sureño no quería perder una de las mayores riquezas que tuvieron también algunas potencias en la historia de la humanidad: La esclavitud, y en el imperio sureño norteamericano, de los negros.

En nuestro caso, ¿a los héroes de qué lado debemos encomiar? Debemos tener en cuenta que el gobierno de La Paz era de facto, en tanto que el de Sucre era el gobierno de jure, o constitucional. Nosotros los abogados, juristas, jurisconsultos, debemos estar con lo legal, a menos que el cambio fuera con ventaja para el país, y para los habitantes, una verdadera revolución.

Terminada la contienda interna se hizo una discriminación anómala, que ha creado resentimiento profundo entre bolivianos, y ha ahondado el territorialismo, o lo que denominan regionalismo. Se explica: El Poder del Estado se halla dividido en forma anómala: el órgano de poder ejecutivo y el legislativo tienen su sede en La Paz, y el órgano de poder judicial en Sucre. Los tres órganos de poder debían estar en Sucre, como corresponde a la capital. Tampoco los liberales consiguieron que La Paz fuera la capital. Lamentablemente ya no podemos conciliar esa diferencia que se considera una aberración, y no sabemos cómo se arreglará a corto, o largo plazo. Y algo importante. Terminada la contienda, Pando abandonó a su compadre Pablo Zarate a la buena de Dios, después de haberlo usado a él, y a los naturales, con derramamiento de mucha sangre. Entonces éstos tuvieron que actuar por su cuenta, ya no en nombre de Pando sino bajo el liderazgo de Willka. La población civil tuvo que asumir defensa a nuevo costo de sangre.

NOTAS.

1) SÁNCHEZ GUZMÁN, Luis Fernando, Soldado de Siempre

2) CONDARCO MORALES, Ramiro, Zárate el Temible Willka. La Paz, l966.

Torpedos aliados en la Guerra del Pacífico

Al inicio de la Guerra del Pacífico, Perú cuenta con un arma naval de invención reciente, en la que se cifran grandes esperanzas: el torpedo. En previsión del inminente conflicto, Perú adquiere diez torpedos Lay, de fabricación estadounidense. Con dos de ellos listos en Iquique, el 22 de agosto de 1879 el blindado peruano Huáscar, comandado por Miguel Grau, recibe la orden de dirigirse a Antofagasta para emplear esos proyectiles contra el blindado chileno Blanco Encalada –aprovechando que éste recibía mantenimiento– y así obtener una ventaja sobre la escuadra enemiga. Esa noche el Huáscar y el transporte Oroya recogen los torpedos en Iquique y zarpan rumbo a la costa boliviana.

La victoria de Antofagasta

El 24 de agosto, cerca de Antofagasta, un espía peruano avisa al Huáscar que en ese puerto boliviano hay varios barcos enemigos: la cañonera Magallanes, la corbeta Abtao y los transportes Limarí y Paquete de Maule, pero no el Blanco Encalada.

Al día siguiente el Huáscar y el Oroya llegan para enfrentarlos. Entonces, el capitán Grau decide lanzar un torpedo contra la corbeta Abtao, pero su hélice propulsora se enreda y se desvía; pero eso no es lo peor, pues como relata el combatiente boliviano Demetrio Toro: “Otras y otras olas de esa bahía, naturalmente brava, lanzaron al torpedo contra el Huáscar, haciéndole cambiar completamente de rumbo. Estaba (el Huáscar) a punto de sucumbir con su mismo torpedo cuando un oficial (Fermín Diez) Canseco se tiró al mar para detener (i.e. desviar) el torpedo, estando ya para chocar con el Huáscar. El valiente oficial pudo conseguir su intento y se salvó, salvando a todos (consigo)”. Luego, se logra recoger el torpedo con ayuda de un bote, mientras el Huáscar logra cortar el cable telegráfico hacia Caldera, lo cual interrumpe las comunicaciones chilenas.

El 28 de agosto, tras dejar los torpedos en el Oroya por el riesgo de que estallaran en combate, el Huáscar vuelve a presentarse en Antofagasta. Toro continúa su relato: “Después, empeñó combate el Huáscar contra las dos cañoneras (Abtao y Magallanes) y las baterías de tierra; durante cuatro horas se sostuvieron las enemigas, mas luego tuvieron que rendirse. El Abtao ha quedado inutilizado y ha muerto su capitán. La Magallanes, perforada por las balas del Huáscar, herido el capitán y muchas víctimas. En el Huáscar ha muerto un oficial. Las baterías de tierra se rindieron, asimismo, porque los fuegos del monitor peruano desmontaron tres cañones de a tres (pulgadas)”. Aunque quien muere es el segundo comandante de la Abtao, efectivamente esta nave queda tan dañada que en adelante sólo se usa como transporte. Igualmente, los serios daños sufridos por la Magallanes la obligan a retirarse hasta Valparaíso.

Por la victoria de Antofagasta, el capitán Grau es ascendido a contraalmirante y Bolivia le otorga una condecoración, la que Toro tiene el honor de entregar. Mientras tanto, Chile se conmociona, como cuenta Toro: “Los brillantes resultados de esta importantísima victoria han sido (causa de) nuevos alborotos en Chile y la caída del ministro Varas. (El almirante chileno) Williams Rebolledo ha sido depuesto también. En fin, están que no se entienden”. Sin embargo, en esta ocasión queda en claro que los torpedos estadounidenses no son útiles en mar bravío.

Con más maña que fuerza

En 1880, luego de la pérdida del Huáscar, las fuerzas aliadas ponen sus esperanzas de la defensa de la extensa costa peruana en las denominadas Fuerzas Sutiles. Éstas son lanchas con motor, convertidas en torpederas para contener a la armada chilena. Su comandante, el capitán Leopoldo Sánchez, pide al brillante ingeniero peruano Manuel Cuadros que examine los torpedos estadounidenses para copiarlos.

Con su propio dinero, Cuadros construye un bote torpedero, pero el primer intento de emplearlo contra los chilenos acaba fatalmente el 24 de abril en Ancón, cuando mueren un oficial y cuatro marineros peruanos. Para colmo de males, el espionaje chileno, seriamente infiltrado en el alto mando de las fuerzas aliadas, avisa a la escuadra enemiga acerca de la estratagema peruana –por increíble que parezca, con lujo de detalles– para que esté alerta contra posibles ataques o contra botes minados por los peruanos. Por ello, aunque no cabe ya esperar buenos resultados, a veces más sirve la maña que la fuerza.

Una acción de sacrificio tiene lugar el 25 de mayo, cuando la lancha peruana Independencia –que deja torpedos fijos en el mar– se encuentra con la lancha torpedera chilena Janequeo. Es un combate desigual, pues la enemiga es más veloz y es blindada; segura de su superioridad, ésta embiste a la peruana, pero queda enganchada con ella. En un acto de heroísmo, el practicante de medicina Manuel Ugarte y el teniente José Gálvez cogen un torpedo peruano, lo arrojan sobre la embarcación chilena y producen una explosión que hunde las dos embarcaciones. Meses después, los buzos peruanos logran rescatar uno de los cañones chilenos.

Mientras tanto, el ingeniero Cuadros logra construir un segundo torpedo. El capitán Sánchez planea usarlo de la siguiente manera: “la lancha torpedo zarparía (') simulando ser una lancha de víveres que se dirigía hacia el Callao, dejándose descubrir intencionalmente por el enemigo para que se lance en su persecución, la capture y se produzca la explosión del torpedo”. La difícil misión es encargada al alférez Carlos Bondy, quien dirige la lancha que es avistada por el transporte artillado chileno Loa el 3 de julio.

El capitán enemigo, Guillermo Peña, está al tanto de la estratagema peruana, pero ve cómo una lancha, dirigida por Bondy, parece querer alcanzar el bote para remolcarlo a la costa, por lo que piensa que no hay trampas en él y ordena abordarlo. Según el periódico panameño La Estrella: “A medida que se sacaba la carga (del bote), el peso disminuía, el falso piso se alzaba y los resortes en que se apoyaba, que estaban en conexión con el torpedo, iban quedando en libertad para producir bien pronto su esplosion (i.e. explosión). Repentinamente ésta tuvo lugar, y los efectos fueron desastrosos. Las 300 libras de dinamita hicieron casi levantar al Loa de sobre las aguas”. Éste se hundió en breves minutos y murieron 118 de los 181 hombres que llevaba, incluyendo a su capitán.

Otro ardid

Este éxito alienta a los peruanos a intentar repetirlo. Para ello, reúnen 350 kilos de dinamita y los esconden en un elegante bote de lujo en el puerto de Chancay.

La goleta chilena Covadonga, uno de los barcos más importantes de la armada enemiga, es enviada para bombardear un puente ferroviario cerca de allí el 13 de septiembre y, divisando una lancha y el bote peruanos, abre fuego. Hunde la lancha, pero el bote queda intacto y, tentado por el alto precio que podría tener, el capitán Pablo Ferrari ordena examinarlo. Como no se encuentra nada sospechoso, pues su carga explosiva está magistralmente disimulada, Ferrari ordena llevarse el bote en lugar de destruirlo. Cuando éste es izado, detona la carga explosiva, que mata a 32 hombres y hunde el barco. Además, 48 de los sobrevivientes son tomados prisioneros por los peruanos. Éste fue el último y más importante éxito de los torpedos peruanos en la Guerra del Pacífico, festejado ampliamente en Perú y lamentado por Chile incluso después de la guerra, la que en adelante se libró tierra adentro.



(*) El autor es historiador y psicólogo.

Las 300 libras de dinamita hicieron casi levantar al Loa de sobre las aguas”. Éste se hundió en breves minutos y murieron 118 de los 181 hombres que llevaba, incluyendo a su capitán.


La lancha torpedo zarparía (') simulando ser una lancha de víveres que se dirigía hacia el Callao, dejándose descubrir intencionalmente por el enemigo .

sábado, 27 de abril de 2013

La independencia definitiva

EL 2 DE MAYO DE 1866 | CUATRO PAÍSES SUDAMERICANOS: PERÚ, CHILE, ECUADOR Y BOLIVIA, DEFENDIERON EL LITORAL PACÍFICO Y DERROTARON EN EL PUERTO PERUANO DE EL CALLAO A LA ARMADA NAVAL ESPAÑOLA EN EL ÚLTIMO INTENTO DE ESPAÑA POR RECUPERAR CONTROL SOBRE TERRITORIO AMERICANO.

ANTECEDENTES

Como sabemos, los procesos independentistas en territorio americano se prolongaron a lo largo de varios años; en el Alto Perú, hoy Bolivia, desde 1809 hasta 1825. Sin embargo, es menos conocido el hecho de que pasarían muchos años más antes de que España “reconociera” esa Independencia. En el caso de nuestro país, lo hizo en 1847, a Ecuador en 1840, a Chile en 1844 y al Perú recién en 1879.
Si bien había pasado prácticamente medio siglo desde las proclamas de Independencia en estas naciones, España se seguía considerando con derecho sobre los territorios americanos, amparándose en que la Capitulación de Ayacucho firmada en 1824 por el jefe de estado mayor del ejército realista, José de Canterac y el prócer de la Independencia, Antonio José de Sucre, estipulaba, entre otras condiciones, que “los países que contribuyeron militarmente a su independencia” reconocían una “deuda económica” para con España, que no había sido redimida aun. Para aquel tiempo, las costas e islas del Pacífico, principalmente las islas Chincha del Perú y la península de Mejillones de Bolivia, habían concitado inusitado interés internacional por la extracción de guano, el codiciado excremento de los pelícanos “guanay”, utilizado por los agricultores norteamericanos y europeos como poderoso fertilizante.

España había llegado a esa región con arsenal de guerra a inicios de la década de 1860, disfrazando su escuadra naval como una expedición de investigación que recorrió desde Río de Janeiro hasta San Francisco. A su retorno de México se detuvieron en la costa peruana en 1864 y ocuparon las islas Chincha, reclamando oficialmente el pago de la deuda de la Independencia. Reconociendo el inminente peligro, se convocó a un Congreso Americano en Lima al cual asistieron representantes de Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Guatemala, Perú y Venezuela. Al estar enfrentando problemas internos los otros países, el 14 de enero de 1866, solamente Perú y Chile firmaron el Tratado de Alianza ofensiva y defensiva, al que se unieron formalmente Ecuador y Bolivia.

LA BATALLA

Después de bombardear Valparaíso, Chile, la escuadra española se trasladó a la costa peruana, arribando al puerto peruano de El Callao el 25 de abril. El manifiesto español firmado el día 27, señalaba: “El gobierno de su Majestad Católica (…), sabe también la obligación indeclinable que le impone la honra e intereses de su país, y en tal concepto, ha ordenado a su representante en el Pacífico, imponga al de la Dictadura el castigo que motu propio se ha buscado, llevando a cabo contra las fuerzas de su mando, todas las hostilidades que a este fin pueden conducir. En tal virtud, esas fuerzas van a obrar sobre El Callao y sus fortificaciones”.

Para entonces, estaban ya movilizados soldados de los cuatro países firmantes, aunque en mayor número de Perú y Chile. En las comunicaciones enviadas de Lima por la legación boliviana se informaba sobre la presencia nacional en el reporte correspondiente al 1ro de mayo: “Son las 11 de la mañana. Acaba de partir un tren que lleva al Puerto las compañías de bomberos que quedaban en Lima. En la de ‘Santa Ana’ va un grupo de bolivianos en torno a su pabellón que casualmente sirve de enseña en el primer coche a la comitiva de patriotas. Contento estoy de que nuestra Tricolor guíe a los que parten en el último momento, a buscar el peligro y la victoria.”

El presidente boliviano, Mariano Melgarejo, no pudiendo asistir personalmente al combate, envió su espada al frente de batalla augurando el triunfo, indicando que siempre había salido victorioso con ella. El informe del 3 de mayo de la legación boliviana en Lima indicaba: “S.E. el Coronel Prado blandía en el combate la espada invencible que le obsequió el Presidente Melgarejo”.

La movilización de las fuerzas militares en los fuertes y baterías de El Callao, así como la participación de la población civil, fueron masivas. Alrededor de las 10:00 de la mañana, el escuadrón español se formó en línea de ataque y a las 12:15 disparó los dos primeros cañonazos que fueron respondidos de inmediato por las fuerzas americanas, dando inicio al duelo naval que se prolongó hasta las 17:00, con bajas significativas, especialmente del lado español. Quedaron fuera de combate cinco de sus siete naves, retirándose derrotadas las últimas dos, dando vivas a la Reina, mientras los defensores de El Callao siguieron disparando hasta que los buques españoles estuvieron fuera de su alcance. De esta manera quedaba sellada la “Independencia definitiva”.

COROLARIO

El 14 de mayo, el Presidente Melgarejo patentizó el sentimiento de victoria con un decreto que determinaba solemnizar el triunfo de El Callao declarando al 2 de mayo “día cívico de Bolivia, celebrado como tal en todo el territorio de la República” instruyendo que se solemnice “en La Paz y sucesivamente en todo el resto de la República (…) como una de las glorias que han traído a la América la alianza y la unificación de intereses”.

Rindiendo homenaje a este victoria naval, el primer establecimiento educativo de orden privado en Cochabamba fue fundado con el nombre “2 de Mayo” en 1867, por una “sociedad de padres de familia” a la cabeza de Don Juan de la Cruz Torres. Invitaron para organizar y dirigir esta escuela, al educador y científico alemán Eugen von Boeck, quien estaba radicando en Tacna y había sido parte de importantes iniciativas pedagógicas en Chile y Perú desde 1852. La importancia del “2 de Mayo” radica en el triunfo alcanzado por la unidad de las naciones sudamericanas que lucharon por un interés común sobreponiéndose a la ambición extranjera. Sensiblemente, a los pocos años, se enfrentarían entre tres de estas repúblicas durante la Guerra del Pacífico cuyo resultado fue la pérdida de la totalidad del litoral boliviano y gran parte del departamento peruano de Tarapacá, a favor de Chile, que de esta manera obtuvo enormes depósitos salitreros, guaneros y cupríferos, socavando el concepto de la Unión Americana, acuñado desde 1862.

(*) El autor es Economista e investigador histórico.

• 1. Alegoría. Detalle del monumento al héroe José Galvez y la representación de los países Perú, Chile, Bolivia y Ecuador.

• 2. Batería Pichincha. Militares y civiles defienden El Callao con cañones de 32 libras.

• 3. Combate Naval del “2 de Mayo”. Victoria de las naciones hermanas de Perú, Chile, Bolivia y Ecuador.

Los tratados anteriores al de 1904 continúan en vigencia

Bolivia, en su demanda contra Chile, afirma que el Tratado de Paz y Amistad de 1904 no canceló los anteriores convenios firmados con el vecino país sobre la definición de territorios.

En la parte de las argumentaciones históricas, el Estado explica que “mientras el departamento del Litoral de Bolivia estaba bajo ocupación militar, el 20 de octubre de 1904, Bolivia firmó el ‘Tratado de Paz y Amistad’ con Chile. Por este Tratado, Chile impuso su dominio sobre los territorios ocupados de Bolivia. Este Tratado no canceló anteriores declaraciones y compromisos chilenos sobre el acceso soberano de Bolivia al mar”, según la demanda (traducción no oficial) de Bolivia contra Chile en La Haya.

Con la firma de este pacto se puso fin a la llamada Guerra del Pacífico (1879-1883), que significó la pérdida de 400 kilómetros de costa y 120 mil km cuadrados de territorio. En la querella boliviana se destaca que “Chile admitió la necesidad primordial de ceder a Bolivia un acceso plenamente soberano al océano Pacífico”.

“En este sentido, el 18 de mayo de 1895, Bolivia y Chile firmaron varios tratados en Santiago con el objetivo de finalmente resolver las cuestiones pendientes entre los dos estados. Uno de ellos, especialmente importante en este sentido, fue el Tratado Especial para la Transferencia de Territorios”, señala la demanda.

Evidentemente, antes de la firma del Tratado de 1904 se firmaron al menos cinco tratados para lograr un acuerdo de paz.

El primero se refería a la consolidación del dominio de Chile sobre los territorios bolivianos ocupados y referidos en el Pacto de Tregua de 1884 y las obligaciones financieras emergentes de la guerra y la ocupación chilena.

El segundo se refería a la entrega de Arica a Bolivia o, en su caso, la Caleta Vítor, por parte de Chile una vez solucionado el diferendo entre Chile y Perú.

El tercer tratado era de Reglamentación Comercial. Los otros dos convenios eran protocolos que reglamentaban los créditos y obligaciones económicas y la estipulación de que estos convenios constituían un “paquete integral” e indivisible entre sí.

Estos tratados no entraron en vigor debido a que el Congreso chileno no aprobó el quinto protocolo que se refería a la indivisibilidad de los dos protocolos referentes a la transferencia de territorios y el restablecimiento de la paz, según registra el Libro Azul: el problema marítimo boliviano, publicado en 2004.

El canciller David Choquehuanca, entrevistado por EFE, destacó que la Constitución boliviana resalta que el derecho al mar es “irrenunciable”.

En ese sentido, dijo que como los integrantes de una familia que polemizan y tienen que recurrir a un tercero para arreglarse, así Bolivia acudió a la CIJ frente a Chile -según el canciller-, porque “creemos en la justicia”.

Para el Gobierno chileno de Sebastián Piñera, no existen asuntos pendientes con Bolivia.

Con demanda, Evo busca reelección
El ex presidente de Perú Alan García aseveró ayer que la supuesta motivación del presidente Evo Morales es buscar la reelección, con la demanda marítima contra Chile.

“Si se pone en la Constitución una fecha (tope) mandatoria, uno mismo se encadena a esa fecha. Creo que eso es en parte lo que ha impulsado esta extraña argumentación (demanda) y tal vez la necesidad de impulsar una reelección”, declaró García en un entrevista con CNN Chile.

El ex presidente de dos mandatos argumentó que no es la primera vez que se usan “disputas limítrofes con afanes nacionalistas” para que mandatarios opten por una reelección.



Basteiro respalda decisión boliviana
El embajador de Argentina en La Paz, Ariel Basteiro, respaldó la decisión de Bolivia de formalizar la demanda marítima contra Chile en la Corte Internacional de Justicia.

“Nuestra postura es que el diálogo y la búsqueda de soluciones por la vía negociable, por la diplomática, es el camino que hay que emprender para encontrar esta solución al reclamo boliviano para la salida al mar”, dijo el diplomático.

Basteiro considera importante el diálogo bilateral, y reconoció el derecho de Bolivia a tener un acceso libre y soberano al mar.

Por último, el embajador destacó que la demanda es “un derecho y necesidad” para encontrar un diálogo entre Chile y Bolivia.

jueves, 25 de abril de 2013

Hoy 25 de abril es el Día de la Amabilidad



El presidente del Concejo Municipal de Tarija, Rodrigo Paz Pereira, hizo entrega de la Ordenanza Municipal 08/2013, a las instituciones interesadas y gestoras de la iniciativa de declarar el 25 de abril de cada año como el “Día de la Amabilidad”

Paz explicó que se hizo el trámite respectivo y después que el Concejo Municipal en pleno aprobara la propuesta, se elaboró la documentación necesaria para que el ejecutivo municipal conociera y a la vez promulgara la respectiva ordenanza.
El director de la casa de la cultura, Nils Puerta Carranza, coincidió con los mismos conceptos que anteriormente vertieran Paola Badani y el mismo Rodrigo Paz que justificaban los considerandos para que esa fecha sea parte del calendario de las actividades sociales tarijeñas y que las mismas se expandirán a nivel nacional como internacionalmente conforme al paso del tiempo.
El acto contó con la presencia de las “Cebras” que son la expresión permanente y sostenida de esa amabilidad que ahora está identificada en el calendario de las expresiones tarijeñas que convierten a nuestro terruño en la verdadera ciudad de la amabilidad chapaca y boliviana.
Mañana jueves en actos de expresividad social diversa, que especialmente se manifestarán entre las diez y once de la mañana en las inmediaciones de la plaza principal, se hará la principal manifestación y muestra de amabilidad entre personas de diferentes edades que se congratularán con muestras de afectos, amistad y sociabilidad tan notorias en las costumbres regionales.

miércoles, 24 de abril de 2013

Cronología del conflicto por demanda boliviana a Chile de una salida al mar



Bolivia demandará mañana a Chile ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya (CIJ) para reclamar la restitución de la salida soberana al océano Pacífico que perdió en una guerra librada a fines del siglo XIX.

Esta es una cronología histórica y reciente de los acontecimientos más destacados del conflicto.

1879

14 de febrero: Tropas chilenas ocupan la zona boliviana de Antofagasta, acción con la que comenzó la Guerra del Pacífico.

23 de marzo: Defensa boliviana del puerto de Calama, donde muere el héroe Eduardo Abaroa. En esta fecha se conmemora en Bolivia el "Día del Mar".

6 de abril: El Gobierno del presidente chileno Aníbal Pinto declara oficialmente la guerra a Bolivia y Perú.

1880

26 de mayo: Se libra la llamada "Batalla del Alto de la Alianza", que marca la derrota definitiva de Bolivia en la contienda, mientras continúa para Perú, hasta 1883.

1904

20 de octubre: Bolivia y Chile firman un "Tratado de Paz y Amistad" en el que se consolidan los límites entre ambos países tras la guerra, perdiendo el primer país 400 kilómetros de costa y 120.000 kilómetros cuadrados de territorio.

1920 y 1921

Bolivia plantea por primera vez ante el escenario multilateral de la Liga de las Naciones la revisión del Tratado de 1904, una gestión que termina sin éxito.

1950

Los Gobiernos de Chile y Bolivia intercambian notas planteándose iniciar un proceso de negociación para resolver la reclamación boliviana a través de un corredor al norte del puerto de Arica.

1962

Ruptura de relaciones diplomáticas entre Bolivia y Chile porque éste último desvía las aguas internacionales del río Lauca.

1975

8 de febrero: Los dictadores Hugo Banzer (Bolivia) y Augusto Pinochet (Chile) simbolizan con un abrazo en el pueblo fronterizo de Charaña el inicio de una negociación sobre la demanda boliviana.

1978

Fracasa la negociación iniciada por Banzer y Pinochet y se vuelven a romper las relaciones diplomáticas entre los dos países.

1979

La Organización de Estados Americanos (OEA) emite por primera vez una declaración en la que se señala que "la cuestión marítima es un asunto de interés hemisférico permanente". Los cancilleres huyen de Bolivia tras un golpe de Estado.

1992

24 de enero: Los presidentes de Bolivia, Jaime Paz Zamora, y de Perú, Alberto Fujimori, firman un acuerdo por el que Perú concede a Bolivia una salida al océano Pacífico por el puerto de Ilo, hasta hoy sin uso.

2001

Los dos países negocian sobre un proyecto para exportar gas natural boliviano a través de puertos chilenos hacia Estados Unidos.

2003

17 de octubre: Tras semanas de violentos disturbios en los que murieron decenas de personas, Gonzalo Sánchez de Lozada renuncia a la Presidencia boliviana y huye del país, presionado por grupos opuestos a la exportación de gas a través de puertos chilenos.

2006

Los presidentes Evo Morales (Bolivia) y Michelle Bachelet (Chile) establecen una agenda de trece puntos que incluye el tema del mar. Comienza un periodo de acercamiento entre ambos países.

2011

7 de febrero: Primera reunión de cancilleres de Bolivia y Chile en 60 años celebrada en La Paz para tratar la demanda marítima boliviana, aunque sin resultados.

17 de febrero: Evo Morales reclama a su homólogo chileno, Sebastián Piñera, una propuesta "concreta, útil y factible" al reclamo boliviano antes del 23 de marzo.

23 de marzo: Morales anuncia que demandará a Chile en tribunales internacionales para que atienda su reclamación y crea para ello la Dirección de Reivindicación Marítima. Piñera replica que ello supondrá "un serio obstáculo" para las relaciones bilaterales.

2012

28 de septiembre: Chile y Bolivia protagonizaron un intenso intercambio en la Asamblea General de Naciones Unidas sobre la aspiración boliviana de recuperar un acceso al mar y la interpretación jurídica que cada país hace de la cuestión.

2013

25 de enero: Tres soldados rasos bolivianos son detenidos por la fuerza policial chilena acusados de entrar en territorio de ese país portando un fusil FAL, caso que crispa aún más las ya tensas relaciones bilaterales.

28 de enero: Piñera y Morales vuelven a polemizar sobre la demanda boliviana en la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) celebrada en Santiago.

14 de febrero: Morales recuerda los 134 años del inicio de la Guerra del Pacífico y declara "héroes del mar" a los tres soldados presos en Chile, que replica que el asunto es judicial y se resolverá en el marco del Estado de Derecho vigente en el país.

1 de marzo: La Justicia chilena resuelve sin necesidad de un juicio el caso de los tres soldados bolivianos, que retornan ese mismo día a su país.

4 de marzo: Morales condecora a los tres soldados que estuvieron presos durante un mes en el norte de Chile y los asciende al grado de cabos.

20 de marzo: Morales y cinco expresidentes bolivianos se reúnen en La Paz para definir una nueva política de Estado para exigir a Chile la restitución de la salida soberana al Pacífico.

23 de marzo: Bolivia anuncia que presentará en la Corte Internacional de Justicia de La Haya (CIJ) una demanda contra Chile para reclamar la reintegración de su salida al mar.

28 de marzo: Morales inaugura un criadero de truchas en la frontera con Chile para aprovechar las aguas de la región del Silala, que también son motivo de controversia con Santiago.

1 de abril: Piñera anuncia que su Gobierno defenderá "con firmeza" la soberanía chilena ante la posible demanda boliviana, tras una reunión con representantes políticos de su país.

3 de abril: El Gobierno boliviano designa al expresidente Eduardo Rodríguez Veltzé (2005-2006) como embajador plenipotenciario para interponer la demanda contra Chile ante la CIJ.

9 de abril: El Gobierno chileno revela que desde hace dos años ya tiene un equipo jurídico para el caso de que Bolivia plantee ante la CIJ su demanda marítima.

19 de abril: El equipo boliviano que presentará el próximo 24 de abril la demanda en la CIJ contra Chile viaja a La Haya para iniciar reuniones con sus asesores.

martes, 23 de abril de 2013

Cuando La Paz era una ciudad apacible


La Paz, 1845.- Un periodista francés destacado aquí, inconfundible en las calles de La Paz, accedió a comentar a este medio de prensa su visión de la vida en esta ciudad.

Respecto a la parte edilicia de la misma, destacó “las calles en pendiente, su angostura y su carencia de empiedre. Las casitas de adobe de planta baja y con techos de paja las más, y sólo algunas de tejas, se abren por anchas puertas reforzadas con clavos de cabeza labrada y lucen amplios balcones de madera de cedro tallada, donde florecen macetas de claveles, rosas o geranios”.

En cuanto a la vida social en las calles, le llamó la atención ver a los campesinos circulando con sus asnos o llamas cargados de provisiones o combustible (taquia), así como los arrieros que conducen sus recuas que transportan (según averiguó) desde Tacna y Arica, odres de licor, ají, arroz y harina del Perú y artículos manufacturados de Europa llenando de ruido los espacios con el repique sonoro de las esquilas.

El francés dijo que también se distrajo “mirando cómo algunos vagos discurren lentamente bajo la sombra de los aleros portando una pequeña imagen de cobre, un platillo y recogiendo limosnas de los pulperos y mercachifles que, apostados detrás de sus mostradores, siguen con indolencia las peripecias de algún juego de azar en que están empeñados sus casuales parroquianos y clientes”.

Destacó también el haber visto unos “chicos de pata desnuda, rotosos y sin sombrero, que corren haciendo volar sus voladores de papel seda tricolor y de largas caídas, pues la calle sirve para todos los usos y en su arroyo, Choqueyapu, se bañan las cabalgaduras y las mujeres del pueblo van a lavar sus ropas”.

Por otra parte, aunque también en detrimento de la dignidad indígena, el Reglamento de Revisitas de 1831 reconoce nuevamente como en los mejores tiempos del coloniaje, las categorías de “indígenas reservados”, para la atención del servicio de iglesias y de los mismos curas. De El Chasqui.

Gral. Jorge Córdova

Un día como hoy pero en 1822, nació en la ciudad de La Paz, el Gral. Jorge Córdova, y según cuenta la historia, de escasos días, sus padres lo dejaron abandonado en la puerta de la familia Asín que se encargó a partir de entonces darle un hogar, sustento y educación. Se enroló en el ejército bastante joven, en la época de Santa Cruz, logrando ascen-sos por participar en diferentes contiendas bélicas: en la guerra de la Confederación, en Socabaya, Yanacocha, Yungay y en la batalla de Ingavi (1841) donde fue ascendido al grado de coronel. Posteriormente, Córdova afable y de nobles sentimientos se ganó la confianza y la predilección del entonces presidente, el general Manuel Isidoro Belzu, llegando a casarse con su hija Edelmira. En lo político llegó a senador de la República.

Al final de su mandato, Belzu nominó a su yerno, Córdova, candidato oficialista en las elecciones de 1855, el joven militar triunfó sobre la candidatura de José María Linares. Asumió el mando de la República en una transmisión legal apegada a la Constitución, en agosto de ese mismo año, como primer paso decretó amnistía política, ordenó además, la repatriación de los restos del general Ballivián, que había fallecido en Río de Janeiro. Mantuvo el monopolio estatal sobre la minería. En el campo de la educación, el 25 de mayo de 1857 se inauguró en La Paz una “Escuela Normal de Institutores de Primeras Letras”. Sin embargo, su gestión se vio ago-biada por una serie de conjuras y motines encabezados por militares y civiles como José María Linares, quien pretendía por todos los medios hacerse del poder y así satisfacer sus aspiraciones políticas.

A consecuencia de los levantamientos en contra de su gobierno se efectuaron numerosas detenciones entre “linaristas” y otros sediciosos, sometidos a juicios en tribunales militares sufrieron confinamientos a regiones inhóspitas, y otros por su gravedad fueron condenados a muerte, sin embargo, Córdova, magnánimo como pocos, en el último instante ordenaba la suspensión de las ejecuciones.

En las labores congresales del 6 de agosto de1857, Córdova anunciaba que entregaría el mando de la nación al ciudadano que “designe la voluntad pública”. El impaciente Linares, enemigo acérrimo del presidente gestó la revolución del 8 de septiembre, que se inició en Oruro y se propagó a Cochabam-ba, en tanto, Córdova dejaba Sucre para combatir a los insurrectos. La Paz había caí-do en poder de los “linaristas” y Sucre tam-bién apoyó la causa de Linares obligando a Córdova salir hacia el Perú, radicando en Puno para estar lo más cerca posible de los acontecimientos políticos de su país.

Posteriormente, ya en el gobierno del general José María Achá, Cordova, que había ingresado clandestinamente al país, fue de-tenido en la ciudad de La Paz por órdenes del coronel Plácido Yáñez junto a otros genera-les, jefes, oficiales y civiles, encerrados en la prisión del Loreto y en otras instalaciones. La fatídica noche del 23 de octubre de 1861, alarmados por una supuesta conspiración contra el gobierno, Yáñez represor del gobierno de Achá, ordenó la ejecución de todos los detenidos, entre ellos Córdova, aquella masacre la historia conoce como las “matan-zas de Yáñez”.

Al día siguiente, la ciudad de La Paz des-pertó ante un espectáculo horrendo, cuerpos sin vida, inertes, yacían en la Plaza de Armas como en las celdas del Loreto, Yáñez había descargado todo su odio contra los “belsis-tas” y otros supuestos conspiradores. En una sola noche habían muerto más de cincuenta connotadas personalidades políticas.

Hace 20 años voló el primer avión construido en Bolivia

Hace exactamente dos décadas, el histórico 14 de abril de 1993, en un ambiente de inusitada expectativa e incertidumbre, el “Huayna” FAB-X02, primera aeronave construida por la Fuerza Aérea Boliviana, realizó con marcado éxito su primer vuelo oficial, concretando de esta manera un largo anhelo institucional y sentando las bases de la aclamada industria aeronáutica, pilar fundamental del poder aéreo nacional.

Esta aeronave de corte experimental, que constituía lo último de la tecnología aeronáutica moderna, tanto por el novedoso material utilizado en su construcción como por su moderna aviónica digital, fue el fruto del proyecto “Lancair 360” que emergió promisoriamente el año 1989; pero, que dio su decisivo primer paso en 1991 con el arribo a nuestro país del correspondiente kit de este prototipo, diseñado y concebido en los Estados Unidos y dotado de un motor Lycoming I0-360 de 180 H.P.

De esta manera, en un precario ambiente que se asignó para el proyecto en predios del ex Politécnico Militar de Aeronáutica de la Base Aérea de El Alto, se iniciaron los tra-bajos de construcción del singular avión, a cargo de los Suboficiales Rafael Céspedes Escóbar y Ángel Iriarte Lima, destacados aerotécnicos de la institución, dirigidos por los capitanes Renán Julio Calleja y José Luis Murillo Pacheco, eminentes ingenieros en electrónica y aeronáutica, respectivamente.

El trabajo fue arduo y complejo, puesto que por primera vez se utilizaron en la construcción de la estructura materiales compuestos de aviación como el kevlar, nómex así como fibras de vidrio y carbono, a los cuales no estaban habituados nuestros técnicos y que requerían de procesos sumamente delicados y especiales; sin embargo, a través de los respectivos manuales, y sobre todo, demos-trando profesionalismo, empeño, iniciativa y creatividad, proverbiales cualidades que caracterizan al aerotécnico boliviano, se fue concretando paulatinamente pero dentro de los términos de la primera fase, la dificultosa construcción de la aeronave.

Soslayando dificultades de toda índole, hasta los recelos y criterios pesimistas, tanto de autoridades como de personas proclives a los estándares conservadores, en agosto de 1992 la aeronave estaba lista para empren-der el esperado vuelo de prueba; pero, por indecisiones y desconfianzas infundadas, no se pudo concretar esta fundamental etapa de toda aeronave.

Tuvieron que pasar siete largos meses, hasta que el 15 de febrero de 1993, por insistencia del personal que intervino con ahínco e ilusión en el proyecto, se realizó con resultados por demás satisfactorios el ansiado vuelo de prueba a cargo del piloto primigenio del proyecto, Cap. Av. Javier García Soruco, eximio aviador de la bizarra especialidad de caza; si bien el vuelo había durado sólo dos minutos, tuvo la virtud de demostrar objetivamente que estaba en condiciones de operar con seguridad y normalidad.

El histórico 14 de abril de 1993, ante un nutrido público compuesto por autoridades militares, representantes de la prensa y el personal de la institución, el Lancair 360, al que se le denominó “Huayna” FAB-X02(1) despegó de la pista principal del Aeropuerto Internacional de El Alto, seguido de un “avión nodriza” en el que tuvieron la oportunidad de abordar algunos periodistas ansiosos de cubrir el sensacional vuelo.

El “Huayna”, al mando del Cap. Javier García Soruco y el Cap. Ing. José Luis Murillo Pacheco, se remontó majestuosamente por los aires ante la inocultable algarabía de todos los que se dieron cita en la plataforma del Grupo Aéreo de Caza “31”. La aeronave surcando raudamente los diáfanos cielos de la ciudad de El Alto, no sólo realizó varias pasadas sobre el público, sino que ejecutó arriesgadas maniobras acrobáticas que demostraron amplia y obje-tivamente el excepcional performance de esta aeronave construida en nuestro país íntegramente por ma-nos bolivianas y sin asesoramiento foráneo.

Después de un aterrizaje impecable, la aeronave se dirigió hasta los predios del GAC 31 donde se encon-traba el entusiasmado pú-blico que ovacionó frenéti-camente a los tripulantes.

Este inédito evento de nuestras alas militares concluyó con un solemne acto en el Salón VIP de la unidad, donde el Comandante General de la Fuerza Aérea Boliviana, Gral. Fza. Aé. Fernando Sanjinés Yánez, impuso a los oficiales y suboficiales que intervinieron brillantemente en la concreción del proyecto la condecoración “Al Mérito Aeronáutico”, máxima expresión de nuestra aviación militar.

Después de ser probado en los diferentes ambientes de nuestro variado territorio geográfico, por un incidente fortuito y ajeno al venerable “Huayna”, suscitado en el Aeropuerto “El Trompillo” de la ciudad de Santa Cruz, el FAB X-02 dejó de operar y actualmente se encuentra como material de estudio y práctica en el Politécnico Militar de Aero-náutica de la capital del valle.

Como homenaje a esta histórica fecha, el novel Centro de Industria y Tecnología Aeroespacial de la Fuerza Aérea Boliviana “Cnl. DEMA Renán Julio Calleja”, conmemora su aniversario el 14 de abril.

*El autor es Académico de Número de la Academia Boliviana de Historia Militar.

lunes, 22 de abril de 2013

Tumusla el último bastión



Ernesto Medinaceli derrama lágrimas en cada visita al pueblo que lo vio nacer. Este hombre que ronda los 50 años radica en la ciudad de Oruro, muy lejos del pie de valle que es el pueblo de Tumusla, situado en el sur del departamento de Potosí, donde el clima es benigno y donde los recuerdos le quedan tan cercanos y lejanos a la vez. “Aquí nací y crecí hasta que mis padres me enviaron a estudiar a la gran ciudad y donde hoy ejerzo mi profesión”, dice este licenciado en Economía que mira el horizonte buscando algo que es difícil de explicar. “El pueblo ha cambiado y cada vez que vengo me pregunto qué hubiese pasado si me quedaba aquí para siempre”.

Tumusla celebra cada 1 de abril la que se dice es la última batalla por la independencia del Alto Perú, hoy Bolivia. La refriega, según historiadores como Julio Ortiz Linares, tuvo lugar en 1825, cuando a orillas del río Tumusla, que desemboca en el Pilcomayo, se enfrentaron el jefe realista Pedro Antonio Olañeta y su antiguo amigo y subordinado Carlos Medinaceli Lizarazu. Éste se volcó a las filas independentistas que desde Potosí comandaba Antonio José de Sucre. La batalla se habría librado entre las tres de la tarde y las siete de la noche. El resultado fue que, herido por tiros de fusil, Olañeta cayó en tierra y sus soldados se dispersaron. El militar realista falleció al día siguiente, el 2 de abril, y esa misma fecha Medinaceli remitió el parte de la batalla al mariscal Sucre.

Ernesto, así como otros visitantes de apellido Medinaceli arribados de Tarija y Potosí, dice ser descendiente de aquel patriota de sangre española. “Mis padres me lo han dicho y a ellos sus abuelos y así se ha transmitido en toda la familia”, señala este hombre de rasgos más europeos que originarios, un perfil frecuente en esa región norchicheña.

“Tumusla es importante en la historia de Bolivia, pero siempre estuvo olvidada por los gobernantes. La gente se va, ya sea a Potosí, Oruro, Santa Cruz o a la Argentina; la gente busca mejores condiciones de vida”, argumenta Fabricio Villegas, docente en el pueblo que hoy tiene unos 500 habitantes.

El profesor, natural del lugar, recuerda una niñez difícil pasada en torno de mediados del siglo pasado. Sin luz, sin agua potable, sin gas y con el baño a cielo abierto. “Tampoco teníamos escuela; íbamos hasta Patirana (población situada a cinco kilómetros) a pie; nuestro recreo era un poco de (maíz) tostado, alguna vez queso y nada más. No pocas veces nos lo comíamos en el camino y para el recreo ya no había nada”, ríe con tristeza.

Sus “hojas” para tomar apunte eran unos pedazos de piedra laja y los propios niños armaban sus tizas excavando un material blanco en la montaña. Por aquellos años, entonaban el Himno Nacional y rezaban en idioma quechua, costumbre que por un tiempo se extinguió. “Ahora se está recuperando como política del Gobierno”, explica otro lugareño, Max Paredes Tapia.

Las jornadas de los pobladores eran muy duras. Benedicto Villegas, de alrededor de 60 años, narra que su madre, él y un hermano, todavía niños, trabajaban desde que salía el sol en sus vacaciones. Sembraban y cosechaban lo que se produce en el lugar: choclo, tomate, alvarillo (durazno pequeño), breva (higo), uva, pera de agua, haba, lucma, remolacha, locotos y cebollas, entre otros productos que aun ahora son comercializados en poblaciones cercanas —aunque todavía se mantiene el trueque—, y constituyen su forma de vida.

Luego de los trabajos en los labrantíos cercanos al río, los hermanos debían cortar el alimento para sus caballos, dar de comer a los chanchos y, en algunos casos, a vacas y toros. Una labor dura para pequeños que calzaban abarcas. Otra de sus tareas era el transporte de agua desde las acequias, para luego purificarla con puñados de palqui (haba seca) en unos tachos. “El agua es turbia pues; cuando venía una visita, nosotros no le avisábamos que no debía lavarse la cara en la sequia, así que cuando lo hacía y al rato se le secaba, toda la cara era puro barro”, recuerda sus travesuras de niño.

Entre tanto trabajo, la mejor recompensa: el frescor del choclo y el queso humeante, más una olla de barro llena de tostado, carne fresca de cerdo y huevos cocidos. Aquellos comensales agradecían el atardecer campestre con un verdadero banquete, para luego irse a dormir apenas se escondía el sol.

Benedicto Villegas y su hermano crecieron y vieron cómo llegaban los avances de la civilización. Radio a transistores y luego un tocadiscos a pilas. Pasta dental que, en vista de que no abundaba, era economizada y sólo se la usaba para lavarse en presencia del maestro de la escuela. Cuando llegaron las tiras plásticas con líquidos de colores para lavar el cabello, dejaron de usar su “champú” casero. “Mi madre sabía de dónde sacar la tierra de una grieta para lavarse la cabeza; primero lo disolvía en un balde, sacaba harta espuma y lavaba su larga cabellera que le quedaba brillando. No-sotros también nos lavábamos con eso hasta que llegó el champú industrial”.

Adiós al ‘bicholero’

Esos novedosos enseres para aquel tiempo eran aprovisionados por un hombre llamado “bicholero”, quien recorría grandes distancias transportando un gran k’epi (bulto) sobre sus espaldas. Además de la pasta dental y el champú, el pequeño comerciante ofrecía agujas, hilos, pilas, hojas de afeitar, cuchillos, velas, kerosén, aspirinas, etc. Y tocaba la flauta para convocar a su clientela.

“Eso ha ido cambiando con el tiempo; los chicos ya no tienen muchas de nuestras costumbres, si bien tratamos de contarles cómo vivíamos. En los años 80 llegó la energía a motor, pero sólo funcionaba cuando había combustible; también abrieron un pozo para agua potable, uno sólo uno para todo el pueblo.

Hace unos diez años que ya tenemos luz eléctrica y muchos empezaron a instalar sus antenas (parabólicas)... pero han quitado la señal mediante una ley, ¿no ve? Mejor, mucho nos distraía”, retruca Eustaquio Martínez, corregidor del pueblo.

En los 80 se empezó a construir la carretera que une Potosí con Tupiza, la que recientemente ha sido inaugurada y que ha partido el pueblo en dos. Fue otro factor que instó a la migración de la gente. “Antes, ésta era la parada para los buses y camiones que venían desde Argentina rumbo a Potosí (y, por tanto, había oportunidad para el comercio). Pero, desde que han construido la carretera, los vehículos pasan de largo y todo se ha empezado a concentrar en la vecina población de Cotagaita”, explica Medinaceli.

Así como las puertas del progreso se les abrieron a muchos que empezaron a migrar, también llegaron mejoras en la infraestructura del pueblo. Hoy, la escuela 2 de Abril cuenta con aulas confortables y una cancha de cemento con un gran tinglado para alrededor de un centenar de alumnos del centro educativo.

Un gran complejo hotelero se construye muy cerca del río. Muchos de los pobladores han visto el potencial del pueblo. “Aquí hay mucha fruta y el clima es muy agradable. Se festeja en grande el Carnaval, cuando se baila música autóctona con el típico sonido de las anatas (zampoñas de una fila) y se disfruta de las bebidas que se producen aquí mismo, como el singani, el vino y la chicha. También se puede cabalgar a caballo y pescar”, hace un recuento Isaac Delgadillo, emprendedor de ese sueño que se suma al anhelo de dar vida a un museo con la historia de la batalla por la independencia.

Todo vale para el objetivo de poner en el mapa de destinos turísticos a Tumusla. El último bastión.

La familia Medinaceli Lizarazu

Los Medinaceli Lizarazu habrían llegado al Alto Perú en 1785. Agustín Medinaceli y de la Zerda, un especialista en minas, arribó en compañía de su esposa Rosaura Lizarazu como encargado por los monarcas españoles para hacer prospecciones, primero en la provincia de Mizque, Cochabamba, y luego en la cordillera de los Chichas (Potosí). El matrimonio tuvo dos hijos a los que nombraron Carlos y Juan. Carlos nació el 4 de noviembre de 1789, en circunstancias en que sus padres hacían el viaje desde la Villa Imperial de Potosí (por la extrema altura se pensaba que los recién nacidos no podían sobrevivir por mucho tiempo) a los valles de Cotagaita.

Hubo que interrumpir el recorrido en el pueblo de Tuctapari, hoy San Luis de Potosí, donde, con el auxilio de una indígena, Rosaura dio a luz, según el historiador Mariano Baptista Gumucio.

Carlos contrajo matrimonio con Gabina Leaño Baspineiro a los 25 años, en 1814, y tuvo cuatro hijos. Lejos del episodio en Tumusla, murió en la ciudad de La Paz el 28 de febrero de 1841.

Medinaceli, ¿el verdadero Libertador?

La batalla de Tumusla es considerada como el último episodio armado de los españoles en América del Sur. Para el Alto Perú, hoy Bolivia, se cierra de ese modo el ciclo de una lucha de 15 años.

El entonces teniente coronel Carlos Medinaceli Lizarazu era un militar del ejército realista que durante diez años llevaba combatiendo contra los insurgentes.

El 29 de marzo de 1825, el Mariscal Sucre llegó a Potosí, último bastión realista. Sabiéndolo, el comandante Pedro Antonio Olañeta se unió a las fuerzas españolas acantonadas en Tumusla. Pero entonces se enteró de que éstas, encabezadas por quien era su hombre de confianza, Carlos Medinaceli, se daban la vuelta. Investigadores como Julio Ortiz Linares refieren un combate, otros como Teodosio Imaña dicen que fue una breve escaramuza en la que Olañeta terminó muerto a traición, por un disparo en la espalda.

Quienes defienden la figura heroica de Medinaceli demandan que la batalla de Tumusla sea consignada como la última y definitiva para la liberación de tierras andinas, junto con las reconocidas de Junín y Ayacucho.

Ortiz Linares afirma, además, que Medinaceli es el libertador de Bolivia, junto a otros revolucionarios como Pedro Domingo Murillo o Juana Azurduy de Padilla, pues fue su accionar contra los últimos realistas, antes de que arribaran las fuerzas al mando de Antonio José de Sucre, las que dieron el argumento para defender luego la idea de un país distinto de Perú o Argentina.

Información importante

Transporte

En Potosí se puede tomar buses que cobran Bs 30 hasta Tumusla, o vagonetas (surubís) que hacen el viaje por Bs 20.

Hospedaje

El hotel que se construye tiene ya 12 habitaciones habilitadas. Caben 30 personas por ahora y los precios están aún ajustándose.

Servicios

Además del alojamiento, el hotel tiene piscina, parrillero, sauna, visitas a los viñedos y las plantaciones de frutas.


Jáuregui contra el pasado. El apellido se limpia con historia

Sonríe melancólicamente. Es el más joven de los condenados (…). Pulcramente vestido, de mediana estatura y complexión casi atlética, Alfredo Jáuregui tiene aún la energía de la juventud y su vehemencia a pesar de los diez años de sufrimientos e inquietudes constantes”. Así describía la antigua La Razón, el 25 de octubre de 1927, al más joven de los cuatro sentenciados a muerte por el supuesto asesinato del general y ex presidente de la República José Manuel Pando. El periódico relataba el sorteo de la jornada anterior para determinar sobre cuál de los condenados se aplicaría la pena. En aquella época, el Código Penal indicaba que, si los sentenciados eran menos de diez, sólo moriría uno de ellos, y sería el azar el encargado de determinar cuál. “Aparatoso y emocionante fue el sorteo de los presos. El bolillo siniestro le tocó a Alfredo Jáuregui”, fue el titular de la crónica del periódico.

El joven, que en el momento del supuesto crimen tenía 16 años, pasó una década tras las rejas y fue ejecutado. El hermano mayor, Juan, su tío Néstor Z. Villegas y el telefonista y guardavía de la línea de El Kenko a La Paz, Simón Choque, eran los otros tres reos. En ese orden sacaron del ánfora los salvadores bolillos blancos. Antes de meter la mano en la urna, en último lugar, Alfredo ya sabía que la suerte estaba echada. Él pagó los platos rotos del Proceso Pando.

Según ha quedado escrito en la historia, y asumido por buena parte de la sociedad boliviana, los Jáuregui fueron los que perpetraron el asesinato del exmandatario, muerto en junio de 1917. Los republicanos, comandados por Bautista Saavedra, acusaron al presidente de la República, el liberal José Gutiérrez Guerra (ganador de las elecciones del mes precedente), de haber armado el magnicidio.

“Nosotros hemos aprendido así”, afirma Elda Jáuregui Navarro, la sobrina nieta de Alfredo Jáuregui. “Ellos han aprendido así”, señala a su hijo. “Los niños de ahora aprenden así”. Su padre, Juan Javier Jáuregui Soria, es uno de los cuatro hijos del hermano mayor de Alfredo. Ellos son los “únicos” que mantienen el apellido, afirman tanto Elda como su hijo César. Del resto de la descendencia de Juan, ninguno guarda honor al nombre de la familia: por un lado, la hija falleció sin dejar sucesores y, los otros dos varones, cambiaron el orden de sus apellidos. “Nosotros somos los únicos Jáuregui”, asegura Elda. Su padre y ella misma mantuvieron el apellido a pesar del estigma que cayó sobre todos ellos.

Una familia marcada

Todo empezó con el descubrimiento del cadáver de José Manuel Pando, el 20 de junio de 1917, en el fondo del barranco de Huichincalla, de 30 metros de altura, cerca de El Kenko, en dirección a Achocalla, relata El Diario de la época. Dolores, madre de Juan y Alfredo, tenía una tienda en ese lugar de El Alto.

Allí llegó el general la tarde del 15 de junio de 1917, de regreso a La Paz desde su finca en Catavi. Había partido el día anterior y, tras pernoctar en la hacienda Machacabú, continuó su camino con el objetivo de estar en la urbe paceña el 16, fecha en la cual tenía que apadrinar un matrimonio. Según se supo después, los Jáuregui conocían al expresidente desde hacía años. “Nosotros conocíamos mucho al general Pando por mantener relaciones espirituales con su hijo, don Ramón”, declaró Juan, quien era juez parroquial, a El Diario.

Las personas que testificaron ante el juez aseguraron que el militar murió apaleado por los que se encontraban en el local regentado por Dolores, entre ellos, sus dos hijos. Uno de los testimonios clave fue el de Pablo Fernández, “cuyas atestaciones guardan perfecta armonía con lo declarado por Demetria v. de Aguirre (una vecina de Achocalla)”, escribía en 1924 el exjuez de Sumario y de Acusación Efraín Chacón, en el libro El proceso Pando ante la opinión pública. Sin embargo, lo particular en este caso es que el declarante era sordomudo. Para interpretar su declaración, el juzgado llamó a otro habitante de la zona, José Calasanz Cuevas, “quien durante mucho tiempo había tenido a su servicio un doméstico sordomudo, por lo que encontraba facilidad suficiente para entenderse con el testigo en cuestión”.

La primera autopsia que se realizó al cadáver de Pando (que duró alrededor de tres horas, según publicó El Diario el 26 de junio de 1917) determinó que el militar había muerto por conmoción cerebral y por lesiones profundas en la parte izquierda del tórax. Este resultado hizo que, en junio de 1919, se absolviera a los acusados, pues no había crimen. Sin embargo, los periódicos afines al Partido Republicano y los diputados opositores, obligaron a rehacer la autopsia. Defendían la tesis de que el suceso había tenido un móvil político.

De esta tendencia era el periódico La Verdad: “Un informe completo, como deben ser todos los que prestan los médicos legistas, hubiera arrojado muchísima luz sobre las causas que determinaron la muerte y las circunstancias que la rodearon (...). Los médicos han obrado muy precipitadamente...

Sólo así se puede concebir que el informe prestado por ellos al juez, sea tan lacónico y huérfano de datos ilustrativos, que es una calamidad”. El segundo examen forense determinó que “la causa de la muerte es debida a las contusiones que presenta en la cabeza, que han producido una conmoción cerebral, con hemorragia múltiple”.

En 1978, Ramón Salinas Mariaca, descendiente del general, manifestó en su libro Vida y muerte de Pando que la madre del militar, uno de sus hijos (legítimo, resalta), su hermano y otros familiares sufrieron diversos tipos de apoplejías. Por ello, afirma el médico José Alvarado en un artículo publicado en 1998 por la Sociedad Boliviana de Historia de la Medicina, titulado El supuesto asesinato del ex presidente José Manuel Pando. Contribución a su rectificación histórica, el motivo de la muerte puede catalogarse como “accidente cardio-vascular por la edad avanzada y probable arterio-esclerosis”.

Sin embargo, en 1927, Alfredo Jáuregui fue fusilado, hecho que filmó el pionero del cine boliviano Luis del Castillo, también fotógrafo de El Diario.

Los vecinos de El Kenko aprovecharon la situación de la familia para asaltar la tienda de Dolores (quien pasó unos meses en prisión, ya que ella invitó a tomar una sopa al general aquel funesto día). “Por eso, sólo conservamos cuatro fotografías de mi tío Alfredo. Incluso, desapareció la cucharilla de oro que las Damas Paceñas le habían regalado para que pudiera saber si la comida de la cárcel estaba envenenada”, cuenta Elda.

La familia fue víctima de otros robos, que se sucedieron durante varios años; incluso, continuaron cuando Juan y su familia vivían en La Paz, cerca de la calle que hoy es conocida como Eloy Salmón. Juan Javier (que tenía un año cuando su padre salió de la cárcel) recuerda haberse escondido, de niño, en un cuarto de la casa junto con su hermana mientras un grupo de gente saqueaba su hogar, en ausencia de sus progenitores.

Los mitos

Alrededor de los Jáuregui se tejió toda serie de invenciones, se indignan Elda y César: desde los mismos testimonios acerca de la muerte del general, hasta el origen y estilo de vida de los acusados.

“Tal vez alguien les pagó”, aventura la sobrina nieta, refiriéndose a todos aquellos que testificaron en contra de sus tíos. Un sector político veía en el suceso (o quiso hacer ver) un crimen político, mientras otros sostuvieron en un primer momento que el militar había tenido un accidente, cayendo al barranco.

“En tercero medio, el profesor de Historia dijo que los Jáuregui eran unos yungueños que habían matado a Pando”, rememora César. Ofendido, al tratar de rebatir al docente, se dio cuenta de que le faltaban argumentos. Y no sólo porque no se los enseñaran en la escuela: tampoco en casa se hablaba del tema.

“El abuelo no te contaba porque sí”, concluye. En alguna ocasión, leyó a los nietos la carta que Alfredo escribió a su madre cuando estaba encarcelado. Y poco más.

Incluso, desconocían dónde se encontraba la tumba del fusilado. “Una noche soñé que iba al cementerio y la encontraba. Al día siguiente, fui y, como guiada por alguien, llegué ”, cuenta Elda. Asegura que en su tumba nunca faltan flores, coincidiendo con Mariano Baptista Gumucio, que señala lo mismo en su libro La muerte de Pando y el fusilamiento de Jáuregui. Ella fue quien colocó la lápida; antes, sólo había cemento con el nombre impreso. “La gente cree en él porque mi tío es milagroso”, sorprende Elda. Por ello es que no le faltan las flores. “Andá a la tumba de Pando, no tiene ni una mala hierba”. Ella misma pidió a Alfredo que le ayudase a concebir un hijo, pues no podía quedar embarazada. “Quiero tener un hijo y, si es hombre, llevará tu nombre”, le prometió. César Alfredo Echeverría Jáuregui es el nombre completo de su vástago.

Otra de las historias tejidas alrededor de los hermanos, dice Elda, es que eran personas de clase baja. Baptista refleja en su libro una conversación con Gastón Velasco, hijo de uno de los abogados de los Jáuregui, Teobaldo Velasco. “La gente y los periodistas se sorprendían de ver a los Jáuregui bien vestidos, y es que había personas, como mi padre, que les regalaban trajes y camisas”, comenta Velasco.

Elda rehúsa esa versión. “Alfredo siempre fue una persona elegante. Vestía como los hombres de su época, con sombrero y bastón”. Y critica que nunca haya tocado a su puerta ningún historiador para corroborar ese tipo de datos que luego se han ido repitiendo.

Tampoco sería cierto que su tío se terminara el contenido de una sobaquera llena de coñac que su defensor, Teobaldo, le llevara la noche antes del fusilamiento. “Los dos compartieron y el abogado le dio palabras de aliento”.

El apellido Jáuregui reapareció en los periódicos en noviembre de 2012: en el 85 fatídico aniversario de la muerte de Alfredo, la Cinemateca Boliviana exhibió fragmentos de la película documental que inmortalizó el fusilamiento, realizada por Luis del Castillo y perdida durante casi 85 años. Y es que, al poco tiempo de su estreno, parte de la prensa presionó para que se censurara. “Para dar una pobre idea de Bolivia, para exhibir con enfoque deprimente nuestra justicia, para denigrar la nacionalidad con el coro de indígenas desarrapados, nada se ha dado más cabal. Es este el aspecto en que fundamos nuestra oposición a la publicidad y peor aún a la exportación de esta película”, publicaba el 26 de noviembre de 1927 La Razón.

Apareció en marzo de 2012 entre las 300 antiguas cajas de lata que el dueño del viejo cine Bolívar, Fernando Guerra, donó a la Cinemateca. Carolina Cappa y María Domínguez, encargadas del proyecto Imágenes de Bolivia (cuya finalidad es la identificación y recuperación de filmes bolivianos), la hallaron. “Abriendo una de esas latas tuvimos la suerte de encontrar ésta, que llama la atención por algunos colores que son teñidos de la época”, explica María. El documental, mudo, de 17 minutos de duración, en soporte de nitrato que está descomponiéndose, tiene todos sus fotogramas teñidos, una parte en verde (las escenas centrales, como la lectura de la sentencia, en la cárcel, que es la más larga), y otra (donde aparece Alfredo, el bolillo y el retrato de Pando), en amarillo.

“Lo que hacemos es corroborar los datos que nos da la historia para reconocer estas cintas que no sabemos qué son”, explica Carolina. “Y resulta que esta película se llama El Bolillo Fatal o El Emblema de la Muerte, y no es una producción que figure en los libros de historia”, puntualiza. “Lo que dicen los libros es que hubo una película que se llamaba El Fusilamiento de Jáuregui”, cuenta María. También Arturo Posnansky habría hecho otra, titulada La Sombría Tragedia del Kenko. Se estrenaron casi a la par. Ésta también desapareció, víctima de la censura. La Cinemateca ha recibido en estos meses varias ofertas para salvar el filme: por un lado, la Filmoteca de la Universidad Nacional Autónoma de México ha ofrecido transferir la cinta de nitrato a película de 35 mm. La NASA digitalizaría ese negativo y, después, la Cinemateca Chilena la restauraría. Así, el filme podría exhibirse de nuevo, para refrescar la memoria colectiva del país.

“A mí me han llamado Matapando”, se indigna Elda. “Lo que nosotros queremos es dar a conocer pruebas concretas, verdades, que están en la historia”.

Ella forma parte de un colectivo de la carrera de Historia de la Universidad Mayor de San Andrés que está investigando lo acontecido. En unos meses, presentarán el informe para que se sepa la verdad en el país, dice César.

“Tiene que cambiar la historia”, opina Elda. “Y eso significa que todo el mundo tiene que conocerla”.

De Colquechaca sólo quedó la nostalgia

Pese a la importancia que ha tenido la minería de la plata en la historia de Bolivia, su estudio en el siglo XIX se ha circunscrito a Huanchaca, el establecimiento más grande, y se ha dejado de lado a otros importantes centros mineros como Colquechaca, Guadalupe y los de lo que ahora se conoce como el Consejo Central Sur.

En palabras de Aniceto Arce, “Huanchaca es la cantidad, pero Colquechaca es la calidad”, en referencia a las piñas de plata rosicler que se extraían de sus minas.

Colquechaca

Colquechaca (“puente de plata” en quechua) está ubicada en la provincia Chayanta, departamento de Potosí, colindante con el departamento de Chuquisaca. Según el decreto supremo del 11 de febrero de 1877, esa provincia fue dividida en dos y Colquechaca quedó en Nor Chayanta. El 30 de noviembre de 1882 fue erigida como la capital de toda la provincia.

En 1884 había 21 empresas organizadas en torno a los yacimientos de Colquechaca, lo que convirtió a esta población en un foco de recuperación de la minería de la plata a fines del siglo XIX; en un anuncio aparecido en la prensa sucrense en 1886 se ofrece a la venta el Hotel Europa “acreditado establecimiento situado en el centro de Colquechaca, en la calle principal, con todos los accesorios para el negocio de hotel, o sea la casa sola, la más cómoda de Colquechaca”.

El informe del subprefecto de Chayanta de 1889 expresa que Colquechaca tiene más de 10.000 habitantes y que se trata de una población que tiene “importante comercio con el exterior y con los principales mercados del interior”. En el mismo informe hace notar la existencia de colonias extranjeras “(') representadas la española por el señor Domingo Nava, la inglesa por don Santiago Secombe, la italiana por don Domingo Vivado, la francesa por don Pedro Artigue, la noruega por don Axel Thorgersen, la chilena por don Jorje Kinderman y la china por don José Miranda. Merecen toda consideración y respeto los extranjeros residentes en Colquechaca”. Se debe entender que se refiere a empresas de ese origen o al de los ejecutivos de compañías mineras.

Otra muestra de la importancia que tenían las empresas mineras es el rol que jugaban sus ejecutivos en el gobierno administrativo de la zona, ya que –según la misma fuente- “la Junta Consultiva de Colquechaca está organizada en la forma siguiente:

- Agustín Prudencio, administrador de la Compañía Colquechaca, vicepresidente.

- Santiago Secombe, Id. de la Cía. Inglesa San Miguel.

- Juan Proud, Id. de la Id. Aullagas.

- David N. Kirkoodd, jefe de la Casa J. D. Campbell y Cía. Suplente.

- Casimiro Córdova, administrador de la Cía. Consuelo, suplente.

- Luis Soux, Id. de la Id. Flamenca, suplente”.

Trayectoria

La Compañía Minera Colquechaca fue organizada en 1878, sobre la base de la extinta Empresa Minera Arteche, una sociedad de mineros de origen vasco.

Tenía como principal accionista a Juana Vidaurre, quien poseía el 35% de las acciones. Otros accionistas importantes eran Aniceto Arce, con el 11%, y Gregorio Pacheco -ambos futuros presidentes de la República-, Ovidio Suárez y Nicolás Lora (médico el primero y comerciante el segundo), cada uno con el 7% de las acciones. Operó con éxito hasta 1885 en que se convirtió en la segunda productora de plata después de Huanchaca.

En el transcurso de su vida empresarial, la mina se fusionó con compañías que trabajaban en la zona para formar, primero, la Compañía Consolidada y, luego, la Compañía Unificada de Colquechaca. Posteriormente se produjo la unificación de las compañías Unificada de Colquechaca y la Compañía Aullagas, para formar la Compañía Minera Unificada Colquechaca Aullagas de Bolivia, que fue embargada en 1904, por deudas, por la compañía chilena Díaz e hijos. Sus descendientes la vendieron a Simón I. Patiño, quien, luego de invertir dos millones de libras esterlinas en trabajos de rehabilitación, no obtuvo ningún resultado positivo y abandonó su explotación.

Los documentos de la compañía muestran los diferentes problemas que enfrentó ésta durante su vida. El primero, y principal, se refiere a las frecuentes inundaciones que sufrieron sus socavones –de hecho, la decisión de Patiño de no invertir más dinero en ella se debió a que toda la tecnología que utilizó no fue capaz de desaguar las galerías internas-; el segundo se refiere a los conflictos judiciales que tuvo que enfrentar: revisando los diferentes legajos judiciales se observa que la Compañía Minera Colquechaca tuvo que enfrentar juicios contra otras empresas mineras de la zona por temas referidos a la propiedad de concesiones mineras y –sobre todo– por el derecho de uso del socavón San Bartolomé, que era por donde debían pasar diferentes empresas para entrar a la mina; tal socavón pertenecía legalmente a la Compañía Colquechaca y sobre éste se hicieron muchos convenios para permitir a otros mineros utilizarlo; la disputa era sobre si debía pagarse ese derecho de paso o no; si el pago debía hacerse en especies -minerales– o en dinero o si era un lugar de uso común y quedaba a discreción del que lo utilizaba hacer algún pago al propietario.

En 1882, la compañía hizo una donación de 10.000 bolivianos, según recoge la prensa de Sucre, “para la obra de ensanche y embellecimiento del cementerio público”. Afortunadamente, como resultado de dicha donación, Sucre cuenta con el Primer Cementerio Patrimonial de Bolivia y uno de los pocos de América.

Estocadas finales

Otro problema acuciante fue la inexistencia de mano de obra para el trabajo y también de técnicos y ejecutivos.

En varias de las memorias de la compañía, se hace notar que no se dispone de ingenieros de minas que puedan dirigir los trabajos y en un documento de 1889, que recoge la Memoria de un viaje por las diferentes minas de Bolivia, al hablar de Colquechaca el autor reprocha acremente los métodos de trabajo, la forma de encarar la construcción de los socavones, la falta de ventilación en los niveles interiores, los sobreprecios pagados por trabajos que han sido mal ejecutados o que se deberían haber realizado de otra forma.

Llama poderosamente la atención la crítica que hace el autor de dicha Memoria de dos hechos fundamentales: el primero, la deforestación –si vale el término– que se ha efectuado en la zona, al usar indiscriminadamente la yareta como combustible hasta hacerla desaparecer, y la falta de conocimiento del negocio minero de los miembros de los directorios de las compañías que operaban en la zona.

La baja del precio de la plata en el mercado internacional, los altos costos de la producción, los interminables juicios y la impericia de sus administradores dieron las estocadas finales a la compañía: en 1904 fue embargada debido a sus abultadas deudas, por accionistas de la compañía quienes –a su vez– fueron acreedores de ésta.

De todo el esplendor y la riqueza en plata que dio el reservorio de Colquechaca sólo quedaron, como en el fondo de un baúl, el recuerdo y la nostalgia.

viernes, 19 de abril de 2013

El Alto tiene 50 monumentos y busca financiamiento para mantenerlos



La Dirección de Cultura realizó un inventario de los monumentos de esta ciudad y encontró que en El Alto existen 50.

“Desde nuestro ingreso hemos instruido al responsable de museos que haga un relevamiento en primera instancia de la cantidad real de monumentos en la ciudad de El Alto. Posteriormente se tiene que realizar el presupuesto necesario para el mantenimiento”, indicó el director de Cultura, Ivar Iriarte.

La autoridad anunció el presupuesto para el mantenimiento de las esculturas será elaborado la siguiente semana. Y añadió que son 50 los monumentos contabilizados en esta urbe.

Desde 1983, cada 18 de abril se conmemora el Día Mundial de los Monumentos y Sitios Históricos. En El Alto la Dirección de Cultura anunció la restauración y mantenimiento de los monumentos y un proyecto de socialización del valor de estos sitios.

El objetivo del último plan es fomentar la cultura ciudadana para que las personas cuiden estos espacios.

miércoles, 17 de abril de 2013

Tarija dejó su amor por la Argentina para amar a Bolivia



1. ¿Qué sucesos derivaron en la Batalla de la Tablada del 15 de abril de 1817?

Miguel Molina (MM): “Tarija era una tierra de combates desde 1810 hasta 1825, por sus tierras podían subir las tropas de Buenos Aires, Salta o Tucumán, o descender las españolas desde Potosí, Sucre, La Paz y Lima. La Batalla de la Tablada fue una más, porque tuvimos tantas derrotas como victorias, sólo que después teníamos que encontrar un elemento unificador, que fue La Tablada”.

Elías Vacaflor (EV): “Hubo siete invasiones previas de los españoles al norte argentino que usaron Tupiza y Tarija y, según historiadores, hubo más de 200 batallas; además, el 15 de abril se llevaron a cabo otras tres batallas en Salta y muchos creyeron que La Tablada fue el 4 de mayo, cuando ocurrió una invasión realista”.

2. ¿Quién o quiénes fueron los héroes de esta batalla?(MM): “El principal de todos es Francisco Pérez de Uriondo, quien era el comandante de la plaza tarijeña, antes de que la tomen los españoles. Es quien junto a Eustaquio El Moto Méndez y el resto de guerrilleros lograron sitiar y tomar la plaza nuevamente, para posteriormente derrotar a las fuerzas realistas en la altura de las pampas de La Tablada. No obstante, los que pusieron el pecho a las lanzas fueron los tarijeños del extracto más humilde, campesinos que dejaban de sembrar para unirse al movimiento libertario. Los “montoneros” tenían tanta trascendencia que después el recordado mariscal alemán Otto Felipe Braun llegó a decir que con un grupo de “montoneros” tarijeños se pasearía desde Venezuela hasta el sur”.

(EV): “Están principalmente el militar tucumano Gregorio Aráoz de La Madrid, el guerrillero Francisco Pérez de Uriondo, Eustaquio El Moto Méndez, además del “montonero” Pedro Antonio Flores, los hermanos Mendieta, los León y los Rojas, que fueron verdaderos caudillos y cuya tarea era la guerra de los recursos: ellos se dedicaban a secuestrar y robar las armas de los ejércitos realistas presentes en la región”.

3. ¿Cuál fue el aporte de la victoria de la Batalla de La Tablada al proceso independentista?(MM): “En principio se debe precisar que Tarija cubría el blanco estratégico de los valles y que después de los gritos libertarios de Sucre y de La Paz en 1809, y de otros departamentos en sucesivos años, Tarija y su posición geográfica la hacían estratégicamente vital. Mientras los movimientos libertarios miraban a Lima en Perú, los tarijeños y las republiquetas del sur, junto a los “montoneros”, eran la mejor garantía del proceso revolucionario de la época en el sur. No es que las republiquetas fueran exitosas, sino que se articulaban entre sí; pero todo eso solamente se pudo lograr con la participación de los guerrilleros.

(EV): “Entre las ingratitudes que ha tenido Tarija, tanto en libros argentinos como en bolivianos, es que se olvida y subestima su participación en el movimiento emancipador de los argentinos en 1810. Tarija fue, además, el primer pueblo altoperuano en reconocer la revolución de los argentinos. Es más, desde estas tierras tarijeñas se enviaron a 600 hombres a la Batalla de Suipacha, donde se enfrentaron los soldados de las Provincias Unidas del Río de La Plata con los españoles, logrando el primer gran triunfo patrio”.

4. ¿Qué otras batallas protagonizó el pueblo tarijeño?(MM): “La inicial fue la Batalla de Suipacha del 7 de noviembre de 1810 que, a mi juicio, debería ser más recordada que la de La Tablada, del 15 de abril de 1817. Luego están la de Padcaya, la de Guerrahuayco; pero igual hubo otras que no se dieron en el espacio tarijeño, como la Batalla de la Tablada de Salta, la Batalla de Orán, adonde fueron escuadrones de “montoneros” tarijeños y se logró derrotar el avance de los virreyes realistas. En Tucumán, por ejemplo, se consiguió frenar la avanzada española y Buenos Aires quedó libre. Por eso, insisto, que Tarija fue un punto de inflexión, porque Buenos Aires y Lima tenían sus batallas en estas tierras”.

(EV): “Por ejemplo, tenemos la Batalla de Lomas Patriotas, que se libró cerca de San Lorenzo, en 1814; posteriormente hubo otra en Salinas, en 1818, donde inclusive se contó con el apoyo de los indígenas chiriguanos, porque no sólo campesinos del valle participaron del movimiento guerrillero. Y también sobresale la Batalla de Caraparí, en 1819. Algunos historiadores hablan de más de 200 batallas en todo el proceso revolucionario, y en todas, la participación tarijeña fue muy grande”.

5. ¿Cuál fue el papel y el legado del guerrillero tarijeño Eustaquio El Moto Méndez?(MM): “Fue un personaje controvertido. Mientras historiadores del siglo XIX encuentran en él al hombre que justificó la anexión de Tarija a Bolivia, otros cuestionan ese supuesto patriotismo porque, según documentos, sirvió en algunos momentos a las armas del rey, y en otros, a la independencia. Me imagino que ello respondió a un sentido de sobrevivencia; sin embargo, ha dejado un paradigma de identidad que habla del tarijeño que vive de su trabajo y de su tierra, y del que es capaz de jugársela por un ideal. El Moto Méndez murió abandonado y pobre, pero dejó la estela de la hidalguía y lealtad. Él amaba a Argentina, pero dejó de amar a Argentina por amar a Bolivia”.

(EV): “Un libro de la familia Güemes (Martín Miguel de Güemes, héroe argentino) habla de él como el caudillo natural y si bien hubo una cadena militar con los argentinos Juan Martín de Pueyrredón, Manuel Belgrano, Güemes, y en Tarija, con Francisco Pérez de Uriondo, Méndez sobresalía entre los caudillos. Por eso se habla de él como El Temible Méndez; tanta influencia tuvo que cuando estalló la Guerra del Pacífico un escuadrón llevó su apellido”.

6. ¿Cuáles son los héroes tarijeños olvidados por la historia oficial de la guerra de la independencia en la región?(MM): “Uno con el que la historia ha sido ingrato es Pedro Antonio Flores, quien fue uno de los primeros guerrilleros que, junto a José Antonio Larrea y Mariano Echazú, combatieron en las batallas de Cotagaita y de Suipacha en 1810, es decir, siete años antes de La Tablada. Por lo tanto, la victoria en Suipacha es más triunfo tarijeño que victoria de cualquier otro lugar, porque en las partes del héroe argentino Juan José Castelli, inclusive él menciona que si no fuese por la fuerza de los tarijeños unida a las tropas chicheñas y cinteñas, no se hubiese logrado ese triunfo en Suipacha, que es la primera gran victoria ante las fuerzas españolas”.

(EV): “En la Batalla de La Tablada el personaje central fue Francisco Pérez de Uriondo, de quien erróneamente se decía que era tarijeño, porque se comprobó que era chileno; este héroe murió en 1822 y no vio la obra de la creación de la República. Otros fueron los hermanos León, los Mendieta, el guerrillero Peralta y Pedro Antonio Flores. Ahora hay que precisar que en cada zona de Tarija, en cada rincón de lo que luego fue el departamento, hubo caudillos que se sumaron a la guerrilla”.

7. ¿Qué gravitó para que Tarija decida pertenecer a la República de Bolivia en 1826?(MM): “En realidad, Tarija tenía grupos de la élite social cuyos intereses comerciales estaban vinculados a las minas potosinas y eso definió, también un poco, las decisiones políticas de Tarija al inicio de la República. Estas cofradías disponían del poder desde los tiempos de la Colonia y decidieron esto por encima de cualquier otra manifestación. Asimismo, existían sectores proargentinos y probolivianos. La gran mayoría de estos grupos sociales definió la anexión a Bolivia, en calidad de provincia potosina, ni siquiera como departamento, y los miembros de éstos fueron beneficiados posteriormente con cargos públicos durante muchas generaciones”.

(EV): “Sobre todo los viejos vínculos que Tarija tenía con los sectores mineros de Potosí desde 1785. En 1826 se realizaron tres cabildos que determinaron la anexión de Tarija a Bolivia. En principio, los pobladores tarijeños renunciaron a pertenecer a Salta, que dependía del Río de La Plata, y anexarse a la nueva República. El 23 de septiembre de 1826, los tarijeños fueron aceptados como bolivianos por el Congreso y en noviembre figuró como provincia junto al Litoral.

8. ¿Cuál fue el rol de la mujer y de los indígenas en las luchas independentistas tarijeñas?(MM): “Quien puso el hombro, quien luchó por la libertad, quien vendió sus cosas por ir a pelear sin recibir nada fue el campesino tarijeño, que lo conocemos como indio. Sobre el papel de la mujer todavía no se investigó mucho, pero se habla de la Tuna Valverde (no se conoce el nombre) como una de las más emblemáticas de la época. Ella era así como la fruta, porque no se la podía agarrar, si no era a cuenta de algo. Por ejemplo, Valverde tomó la plaza principal y plantó el Árbol de la Libertad en 1824. La presencia de las mujeres fue deslumbrante, porque cuando los campesinos dejaban sus tierras, quienes tenían que arar y se hacían cargo de la cosecha, del cuidado de la gente, eran ellas”.

(EV): “La participación de la mujer fue trascendental, muchas de ellas acompañaron como rabonas a sus hombres y entre ellas se destacó la señora Valverde, quien desde que empezó la guerra hasta las épocas prerepublicana y posrepublicana estuvo con la guerrilla. Con relación a los indígenas: los chiriguanos, los tobas, los chorotíes, los tapietes, entre otros, junto al cacique Chumay, tuvieron un rol protagónico que apuntaló a los guerrilleros”.

Otros datos históricos tarijeños

Villa

Tarija fue fundada en 1547 por el capitán español Luis de Fuentes con el nombre de Villa de San Bernardo de la Frontera de Tarixa, que luego se cambió a Tarija. Aniversario

Tarija tardó 105 años en reconocer la fecha de la Batalla de la Tablada. Hasta 1922 había tarijeños que celebraban el aniversario el 15 de abril y otros, el 4 de mayo.

Villa • Tarija fue fundada en 1547 por el capitán español Luis de Fuentes con el nombre de Villa de San Bernardo de la Frontera de Tarixa, que luego se cambió a Tarija.Aniversario • Tarija tardó 105 años en reconocer la fecha de la Batalla de la Tablada. Hasta 1922 había tarijeños que celebraban el aniversario el 15 de abril y otros, el 4 de mayo.

Fotos

• Las tres imágenes de estas páginas pertenecen al primer fotógrafo tarijeño Alejandrino Pérez (1882-1962), quien capturó fotostáticas desde 1910 hasta 1958. Su archivo fue comprado por la Gobernación tarijeña, que tiene otras 48 mil tomas almacenadas por la Dirección de Cultura.