domingo, 25 de enero de 2015

La masacre de la calle Harrington

A quella mañana hacía frío en La Paz. La víspera había llovido y el cielo estaba encapotado. El clima parecía presagiar la tragedia. Algunos empezaron a llegar antes del mediodía. A las dos de la tarde estaban todos los convocados.
Era el 15 de enero de 1981, día de la infausta reunión de la Dirección Nacional Clandestina (DNC) del MIR, en la calle Harrington del tranquilo barrio paceño de Sopocachi. Fueron nueve los que acudieron a la fatal cita.
Seis meses antes, un general de voz ronca derribó con un golpe cuartelario a la presidenta constitucional Lidia Gueiler. Su ministro del Interior se ufanaba diciendo que los opositores debían caminar con el testamento bajo el brazo.
Los operadores ya habían mostrado su brutalidad al torturar y asesinar, cuatro meses antes, al sacerdote y periodista Luis Espinal. El día de la asonada cobraron la vida del político e intelectual Marcelo Quiroga, del diputado Carlos Flores y del dirigente minero Gualberto Vega.
El 15 de enero del año siguiente le tocó el turno del sacrificio a esa pléyade de jóvenes que dirigían la organización más activa y eficaz del movimiento popular y democrático empeñado en reconquistar las libertades. La contraparte del sacrificio fue el comienzo del fin de las dictaduras militares en Bolivia.
"Yo llegué días antes a Lima con Alfonso Camacho y Artemio Camargo para participar en una reunión del partido entre dirigentes del interior y los que estaban temporalmente en el exilio. Había que coordinar la respuesta a las medidas de ajuste y al probable gasolinazo que preparaba la dictadura”, le contó alguna vez a este cronista, Ernesto Araníbar que era el coordinador de la DNC dentro del país.
El destino de Artemio
En medio del evento, que iba a durar varios días, los dirigentes que quedaron en La Paz convocaron con urgencia a Artemio Camargo, el líder minero de mayor autoridad que militaba en el MIR.
Alfonso Camacho recordó después con pesadumbre: "No fui capaz de convencer a los reunidos de que Artemio se quedara hasta el final del cónclave. La ocasión era irrepetible para establecer la estrategia de terminar con la dictadura; además, tenía un sostenido presentimiento de que la represión quería acabar con nuestro compañero minero”.
Sin embargo, se impusieron las urgencias. El dirigente partió de Lima a Juliaca, en avión, para reingresar al país por tierra. Su destino ya estaba escrito.
Al término de la reunión, en la madrugada del 16 de enero, tres dirigentes, Camacho, Araníbar y Raquel Jimeno (la Baturra), estaban en el aeropuerto limeño para viajar y alcanzar las zonas fronterizas por donde reingresaron al país.
Los requirieron por altavoz. Era Óscar Eid con la cara destemplada. Les comunicó que el viaje debía ser abortado pues "algo grave había pasado con los compañeros”. La reunión se reinició con Paz Zamora, Eid, Toño y Ernesto Aranibar, Alfonso Camacho, Fernando González y otros más.
Una amiga del partido, diplomática francesa, hizo un viaje de ida y vuelta a La Paz, trayendo la información precisa de lo ocurrido. Se alzó una idea unánime: la lucha por acabar con la dictadura debía elevarse al nivel de la entrega de los mártires.
Ese día y las jornadas posteriores, algunos de ellos volvieron al país, a reorganizar sus filas. Paralelamente, desencadenaron un aluvión de denuncias que tuvo su eco en todo el mundo: la dictadura terminó aislada.
Arcil Menacho y una joven militante
Amalia Anaya, dirigente universitaria que tenía responsabilidades en el aparato de la clandestinidad, recuerda esa jornada: "La viví con desconcierto, dolor, indignación y miedo. Sabíamos que el trabajo clandestino era peligroso. Ahora comprendimos que lo que querían era exterminarnos”.
El desconcierto era porque los nombres no coincidían con los de los dirigentes. Recordó, entonces, que ellos portaban documentos de identidad perfectos, pero con nombres falsos. Ella había ayudado a conseguirlos semanas antes.

"Estuve en Oruro para habilitar los carnets, con la ayuda de un capitán de Policía”. Éstas y otras acciones la pusieron en la pista de los represores. Los dirigentes determinaron que debía exiliarse. Arcil Menacho la acompañó a la frontera. Ninguno de los dos sabía entonces que el abrazo de despedida sería el último. El día del crimen ella estaba en Lima.



EL CORAJE DE LA SOBREVIVIENTE
Hombres de civil algunos, uniformados otros, con capuchas varios, ingresaron disparando en el pequeño departamento de la calle Harrington. Seis compañeros murieron al instante, los otros fueron rematados minutos más tarde; ninguno de los jóvenes estaba armado. La única sobreviviente fue Gloria Ardaya. Su coraje y rápida reacción la llevó a esconderse debajo de la cama del dormitorio. El cuerpo de uno de los compañeros cayó al suelo al borde del mueble. Gloria tuvo la entereza
de arrastrarlo unos centímetros para cubrirse, apegándose a él.Los asesinos arrinconaron en esa habitación a sus víctimas. Tardaron varios minutos preparando la escena del crimen como si
se hubiera tratado de un enfrentamiento Mas tarde, descubrieron el cuerpo de Gloria, temblando y semiinconsciente. Pasó un infierno de golpes, torturas e interrogatorios. Resistió, y cuando ya estaba exhausta y a punto de romperse, una gran presión internacional propiciada por sus compañeros del exilio logró salvarla otra vez de la muerte. Fue expulsada del país semanas después.

EL PRINCIPIO DELFIN DE LA DICTADURA
Al contrario de lo que pensaron sus plani Gloria Ardaya,la única sobreviviente,junto al expresidente
Hernán Siles Zuazo. Ingeniero, responsable político del MIR en Oruro. Dirigente minero de la Central
Obrera Boliviana.Profesor universitario de La Paz. Docente de la UMSA , responsable del frente universitario del MIR. Dirigente universitario de la UMSS de Cochabamba.Capitán de la Policía Boliviana,responsable político de La Paz.Economista, responsable del Frente de Profesionales del MIR. Responsable político de Pando.ficadores, el asesinato masivo dio mayores
energías democráticas a los bolivianos. Un nuevo compromiso transversal de lucha se
estableció en la sociedad encabezada por el movimiento popular y democrático. Incluso
en el seno del Ejército oficiales institucionalistas optaron por sublevarse. Una sola consigna se levantó entonces: acabar con la dictadura narcotraficante. No pasó mucho tiempo hasta que el país
con su movilización consiguió el objetivo de reconquistar la democracia. El 10 de octubre de 1982 juró al cargo de Presidente Constitucional el doctor Hernán Siles Z u a z o.
La sangre de los caídos pavimentó los sólidos caminos de la libertad y la democracia.

El hipocampo y los secretos

En las profundidades del lago Poopó habitan los hipocampos, como prueba de que en un pasado remoto parte del Altiplano Central de Bolivia fue mar.

Un día el mar se retiró, dejando planicie y tristeza, en un nuevo paisaje insólito sin árboles ni mar. El lago que sobrevivió oculta, hasta hoy, hipocampos en sus profundidades más recónditas y oscuras, como recuerdo del mar que se arrinconó para vivir bastante extraño, bañando tierras lejanas, y tranquilamente seguir hacia su destino.

Un día nuestros secretos se transformaron en recuerdos lejanos, casi translúcidos, que yacen completamente callados en nuestro pensamiento, sin preocupar a los dioses.

El horizonte en el Altiplano refleja las montañas sombrías y las planicies azotadas por los vientos huracanados; los campos, que desde tiempos inmemoriales hicieron sagradas las penas humanas.

El horizonte recuerda nuestra mente llena de luces y sombras, espacio sagrado que resume la dicha y las expiaciones humanas.

Eran otros tiempos, muy remotos cuando el diluvio no había llegado y los cataclismos que con grandes movimientos de tierra cambiaron la geografía; todavía no transformaba en caos los días y noches del mundo entonces conocido.

Eran horas prodigiosas, las vividas en aquellos tiempos, ya no es solo la conciencia la que recuerda; lo recuerdan nuestras emociones y nuestros afectos.

Los corales permanecían bailando sumergidos en las aguas marinas.

Las palabras repetían que no nos abandonaríamos jamás.

Hasta hoy, los hipocampos están catalogados como parte de la fauna lacustre del Altiplano Central.

Hasta hoy, conservamos nuestros secretos en un relicario de cristal.

Los hipocampos del lago Poopó, hacen de Oruro un lugar con mayor magia que otros lugares del mundo.

Los secretos de nuestros recuerdos, hacen nuestras vidas únicas, después de todo…

A veces, es algo bastante extraño, encontrarse con los hipocampos enmarañados en las redes de pescar.

A veces, nuestro silencio grita los secretos adormecidos en las profundidades de nuestra memoria.

Cuando los hipocampos vienen a la superficie presos a las redes de pescar, se produce un momento en el que los pescadores se asustan, se persignan y lamentan… Es cuando el miedo los sobrecoge. Saben muy bien que la mala suerte los perseguirá. El hipocampo se volverá importante para ellos, avisará que las cosechas estarán comprometidas. Se impondrán la sequía y la hambruna.

Cuando nuestros secretos vienen a la superficie presos a nuestros recuerdos, se producen momentos de alegría y placer; es cuando las nostalgias se hacen presentes y nosotros nos sentimos dispuestos a revivir todo otra vez.

Ocurre que cuando las lluvias son escasas, la sequía es una situación eminente, entonces el volumen del lago baja bastante y sucede que la pesca se hace en aguas más profundas; allá donde residen los hipocampos. Con las enseñanzas aprendidas del pasado, los pescadores no dudan cuando aparece un hipocampo, en vaticinar prontamente, ellos mismos, los prontos fracasos agrícolas por falta de lluvias.

Ocurre que cuando las nostalgias ocupan nuestras mentes, nos olvidamos de los riesgos, nos disponemos a revivir todo, otra vez. Sobre todo, cuando en el pasado, no hemos dicho todo, eternamente.

Han pasado 480 años de la fundación de la primera ciudad en Bolivia

Han pasado ya 480 años desde que los primeros españoles llegaron a Paria o también conocido como el Kollasuyo, habiéndola refundado con el mismo nombre que tenía, pero esa vez a tres kilómetros al Este del sitio original.

El 23 de enero, este pueblo celebró un año más desde que fuera fundada por el capitán Juan de Saavedra.

En un ensayo realizado por José Sánchez de la Mata, se remarca que los conquistadores trajeron la religión en la punta de la espada, con pocas excepciones toda la corte de los frailes que seguían a los soldados españoles trataron de conquistar almas para el cielo por los mismos medios de violencia con que aquellos ganaban tierras para el soberano.

"Este sistema que no tocaba la naturaleza del corazón, ni encendía la llama de la fe, sólo produjo cristianos por temor o por cálculo, ha dejado una herencia de trabajo arduo y perseverante que posteriormente asumieron el papel de verdaderos apóstoles evangélicos", relata Sánchez.

Sostiene que los primeros religiosos que pisaron estas tierras fueron fray Francisco Pérez, Antonio Rendón y Cristóbal Molina, a lo que obedece la fundación de la iglesia y la construcción del templo y de la torre, además de los conventos, que fueron considerados obras extraordinarias para aquellos tiempos.

La construcción de esas obras y de las campanas de la torre, maravillaron a propios y extraños, sobre todo la sonoridad de las campanas, que se escuchaba a largas distancias.

El material y otros gastos corrieron a cuenta de los vecinos, y además de ellos intervino

en las obras, el canónico José Iraola.

Y luego comenzaron con la construcción de sus viviendas según un plano que muestra que este pueblo, contaba con infraestructuras para un convento, monasterio, cuartel, tres plazas, que se fueron deteriorando y derruyendo.

La fundación de la Villa de San Felipe de Austria, hoy ciudad de Oruro, entusiasmó a los habitantes de Paria, quienes abandonaron su localidad y se dirigieron a la nueva villa.

Con el correr del tiempo y el progreso de la nueva población, fue segregándose la jurisdicción de Paria, que era considerada como provincia, habiendo sido dividida en dos secciones Poopó y Challapata, con este hecho se ve reducida a un simple cantón, que hasta hoy sufre la indiferencia del pueblo, no sólo de sus habitantes, sino de todo el país, que olvidó a su primera ciudad.

José Sánchez cuenta que Paria fue una de las provincias más grandes, después de la Colonia, donde se efectuaron reuniones de ilustres personalidades de la política como la Asamblea Legislativa, las conferencias de los candidatos políticos, como Aniceto Arce y Eliodoro Camacho.

Antes de que lleguen los españoles, se dice que Paria fue la "metrópoli de la cultura Uru", conocida en todas partes y luego de su fundación fue conocida como el principal centro de comercio y de estadía de los españoles e indígenas.

En Paria los habitantes siempre se dedicaron a la agricultura por las aguas cristalinas que contiene su río que bajan desde los cerros de la cordillera Oriental.

El hermano de José Sánchez de la Mata, Crisólogo Sánchez de la Mata, comenta que el pueblo contaba con un templo para el culto al dios Sol, una casa de ñustas, edificaciones para civiles y castrenses, graneros, tambos, y estaba situada en la ruta del camino real del Inca, que partía del Cuzco hacia la provincia de Chile, hasta el río Maule, confín del imperio incaico.

Hoy el primer templo de Bolivia que fue construido el mismo año de la fundación de Paria, y que fue declarado como Monumento Nacional del Estado Boliviano, por Decreto Supremo 8171 del 7 de diciembre de 1967 se desmorona a pedazos por el descuido y falta de atención de autoridades nacionales, departamentales y municipales.

Hoy Paria también es objeto de la explotación de agregados como la arena de su río, que debiera ser controlada por sus principales autoridades municipales de acuerdo a la Ley 3425 que determina la competencia de los Gobiernos Municipales en el manejo de áridos o agregados.

Los municipios son los responsables de controlar que no exista una explotación desmesurada de estos materiales, debiendo contar con normas elaboradas en base a la Ley 1333 de Medio Ambiente, además deben gestionar auditorías ante las autoridades competentes.

Pero además los gobiernos municipales tienen que aprobar las tasas por la explotación, recursos que deben estar destinados al plan de manejo de los ríos, cuencas, a la construcción de defensivos y a obras que beneficien a las comunidades colindantes con los ríos.

Esta ley debe ser aplicada para el beneficio de este pueblo, dejando de lado los intereses personales, que en varias ocasiones han sido observados y denunciados por los mismos pobladores.

Paria está como está no sólo por la indiferencia de las autoridades, sino también por la indiferencia de sus mismos pobladores, que no reclaman por mejorar sus condiciones de vida, y hacer que prevalezca su historia como la primera población fundada en Bolivia.

Tarijeños cantan un himno que fue modificado del original



Un día como hoy, el 25 de enero de 1893, fue oficializado el himno tarijeño compuesto por el músico italiano Juan di Fiori sobre los versos del poeta tarijeño Tomás O’Connor D’Arlach.

Pero a partir de la década de los años 60 esa composición que cumple 122 años, dejó de ser cantada tal como fue escrita, ya que fue revisada y ¿mejorada? por los –en aquel entonces- estudiantes de la especialidad de Música de la Normal de Sucre.
Según el maestro de Música, Fernando Arduz Ruiz, no se puede actuar libremente para modificar los símbolos del departamento porque debe ser necesaria la revisión de éstos y exponer las razones, justificarlas, aprobarlas, y luego oficializar los cambios por las autoridades competentes para que se difundan y reemplacen unificando la interpretación o reproducción de los símbolos.
Sin embargo, esto no ocurrió con el himno tarijeño, sino que la versión modificada empezó a enseñarse en los colegios, mientras las bandas de música continuaron interpretando la versión del himno publicada por el profesor Luis Felipe Arce en los años 1939 y 1956 (Edición Oficial del Ministerio de Educación y Bellas Artes). Y esto no quedó ahí, puesto que actualmente se tienen otras variantes del himno, sobre todo cuando se quieren cantar las siete estrofas.
Arduz recordó que desde 2010 viene insistiendo que el tema tiene una importancia fundamental para el civismo de los tarijeños: Hoy 25 de enero se recordarán los 122 años de la partitura que el H. Concejo Municipal de 1893 oficializó como himno de nuestro departamento.
“Lamentablemente se desconoce el paradero de la partitura original de Juan Fiori, aunque sí se tiene una “edición oficial” de 1939 reeditada en 1956 por el profesor Arce, quien durante la Presidencia del Dr. Víctor Paz Estenssoro, incluyó el Himno a Tarija en el libro Canciones Escolares para las Escuelas de Bolivia. Edición Oficial del Ministerio de Educación y Bellas Artes”, informó a El País eN.
Sin embargo esta versión, que es interpretada por las bandas militares de música, evidentemente presenta algunos “problemas” sujetos a cuestionamiento y que deberían ser resueltos dentro del marco del respeto a los autores, y el principio de coherencia interna en la partitura:
1. La tonalidad original (Si b Mayor) resulta inadecuada para el canto, pudiendo ser llevada a otro tono sin que ello afecte a la composición original.
2. La letra de la estrofa 5 (versos 3 y 4) para poder ser cantada con la melodía escrita, sin afectar la música, necesita ser modificada por las razones ya explicadas en años anteriores (ver Cántaro Nº 477 del 22 de enero de 2012).
3. Ciertos detalles de la escritura musical deben hacerse explícitos para no dejar lugar a equívocos, tal cual ocurre con el concepto del Coro del himno.
Esta situación que merece una revisión del himno, ha dado pie a que en la década de los años 60, los estudiantes de la especialidad de Música de la Normal de Sucre, reunidos en comisiones, hayan revisado y corregido el himno, cambiando sustancialmente y sin un fundamento lógico la composición musical de Fiori.
Los cambios realizados por los alumnos normalistas se hicieron solamente en partituras manuscritas que no fueron editadas ni oficializadas públicamente, sino que se empezaron a enseñar y difundir en Escuelas y Colegios, dándose a partir de entonces una proliferación de versiones que difieren del himno interpretado por las bandas en actos públicos.
No obstante a que la letra del Himno consta de 7 estrofas, durante años se cantaron solamente las 3 primeras de la siguiente manera:

I
Tarijeños, la fama pregona / Nuestra gloria y heroico valor; / Bravos hijos de Méndez nos llama, /De la Patria el orgullo y honor.
II
De los héroes del quince de abril, / Tremolamos el bello pendón 7 Y llevamos la noble divisa: / Patria, Ley, Libertad, Religión.
III (¿CORO?)
Ni tiranos, ni déspotas nunca / Nuestro orgullo podrán abatir; /Somos libres y a ser ¡ay! esclavos, / Preferimos mil veces morir.
Arduz advierte que mientras el himno se cante incompleto, no debe preocuparnos saber si tiene o no tiene Coro; pero a partir de la Ordenanza Municipal 003/2011, que instruye el canto de las 7 estrofas, surge la necesidad de plantear el tema del Coro.
Recordemos que CORO es la estrofa que se canta intercalando con el resto de los versos a modo de estribillo, es decir, siempre con la misma letra. Si observamos la letra del Himno Nacional, la estrofa “De la Patria, el alto nombre…” es el Coro del himno con el que finaliza cada repetición de la música.

La canción patria de Tarija no tiene coro

Según Fernando Arduz Ruiz, incomprensiblemente los maestros en Sucre resolvieron que el himno a Tarija no tiene Coro, puesto que la primera vez cantan 3 estrofas y la segunda vez 4, quedando la letra visiblemente desequilibrada.
Sin embargo la lógica musical nos dice que cuando un himno tiene un número impar de estrofas (7), es porque una de ellas es el Coro que se repite a modo de estribillo (2 x 3 = 6 + el Coro = 7).
Por lo tanto es un error cantar dos veces (la primera con 3 estrofas y la segunda con 4), cuando claramente la estrofa 3 (Ni tiranos ni déspotas nunca…) debe asumir la función de Coro. Este es solamente uno de los varios problemas halló en la versión que se enseña en los colegios.

lunes, 19 de enero de 2015

Sociedades de pastores

Varias generaciones aprendieron en la escuela que las sociedades nómadas, tarde o temprano, se convertían en comunidades sedentarias. Pero la historiadora Ximena Medinacelli, en su libro Sariri. Los llameros y la construcción de la sociedad colonial, asegura que esto no es correcto.
Habían ciudades que optaban por moverse y no querían ser sedentarias porque no habrían sobrevivido, explicó la especialista a Miradas. Esto se puede notar si se observa desde un punto de vista diferente. "Ésa es la propuesta del libro: cambiar de escenario para mirar otra cosa de la sociedad que no estábamos preparados para ver”. ¿Y qué era lo que no se veía? Una sociedad de pastores, aseguró.
doctorado
La investigación forma parte de los estudios de doctorado que Medinacelli -quien es especialista en historia colonial temprana y prehispánica- realizó entre 2000 y 2007 en la Universidad San Marcos, Lima. La obra es una de las diferentes investigaciones integrales que la Cooperación Sueca en Bolivia impulsó a través de la Universidad Mayor de San Andrés, en la zona del lago Poopó, Oruro.
Medinacelli pensaba investigar algún tema relacionado con los caciques o autoridades étnicas de Oruro, pero se interesó por el tema de los pastores gracias al investigador alemán Jürgen Golte de la Universidad Libre de Berlín, quien le introdujo en la obra de Lautaro Núñez y Tom Dillehay sobre la movilidad caravanera en los Andes meridionales.
En ese momento ella tomó conciencia de que lo central en Oruro era la sociedad pastoril. "Esto es lo central de Oruro, la sociedad llamera”, pensó y comenzó a investigar, con Golte como tutor.
Movilidad y autosuficiencia
Luego Medinacelli conoció la obra Nomads and the outside world (Nómadas y el mundo de afuera) del ruso Anatoly Khazanov, quien estudió diferentes sociedades pastoriles en el mundo. "Vi que el tema del pastoreo era mucho más rico y mucho más complejo de lo que yo me había imaginado”, recordó.
Así la autora obtuvo pautas para comprender la sociedad de llameros, que se fundamentaba en las necesidades de movilidad y de autosuficiencia.
La sociedad pastoril de Oruro, para sobrevivir en una zona árida, necesitaba moverse. "La movilidad era la clave, tenían que ir con sus animales a otros sitios” para conseguir alimentos. Además tenían que descender a los valles para intercambiar sus productos.
Las sociedades pastoriles en el mundo y en los Andes tendían a ser autosuficientes. "Eso es lo que nosotros tenemos en nuestro gen andino, no queremos depender de nadie”. "Nosotros queremos tener nuestro huerto, nuestra papa, nuestra llama; en lo posible no depender de nadie”, afirmó la también docente universitaria.
Los pastores eran fundamentales para el funcionamiento del sistema de Control de Pisos Verticales estudiado por John Murra. Este manejo no habría sido posible sin la movilidad de los llameros, pues éstos no sólo posibilitaron el intercambio de bienes materiales, sino también de ideas, idiomas, maneras de ver el mundo y más.
Los llameros fueron "agentes de cambio” porque las sociedades agrícolas y sedentarias tendían a ser más conservadoras; y frente a ellas, los pastores llegaban con nuevas ideas y nuevos productos. Esa era la tesis de Khazanov para las sociedades de pastores en el mundo, según la especialista.
mercado colonial
Con la llegada de los españoles la sociedad andina experimentó profundos cambios. El inicio del periodo colonial se caracterizó por la introducción de un sistema de mercado, de nuevos valores y por el impulso de la construcción de grandes ciudades.
En la época prehispánica las sociedades de pastores apostaron por la construcción de pequeños poblados y markas. "La articulación de los poblados: uno grande con sus satélites pequeños es lo que se conoce como marka”, explicó la especialista.
Las markas no eran estáticas, pues éstas se movían por factores como el cambio de rutas, la aparición de nuevos productos o porque se decidía que determinada montaña era una deidad y se debía estar cerca.
Las comunidades pastoriles no necesitaban de grandes urbes, sino de "sitios y campamentos pequeños o ciudades como las markas”. En Mesoamérica, por ejemplo, había grandes ciudades como Teotihuacán y Tenochtitlán, pero en los Andes "con suerte” estaban Tiwanaku y Cusco.
En su obra, Medinacelli explica cómo se adaptó la estructura social pastoril a la sociedad de mercado, que, por ejemplo, creó las grandes ciudades como Potosí, "la marka por definición”.
Quillacas
La estructura pastoril rápidamente se reacomodó para aprovechar el sistema de mercado y lo incorporó a su lógica. Por ejemplo, los pastores de Quillacas, según Medinacelli, comerciaban con la sal que obtenían en un salar pequeño de su región.

En determinadas temporadas en Potosí había alta demanda de sal. En esos periodos, a los pastores de Quillacas les tocaba descender a los valles, lo cual hacían a pesar de los precios altos de la sal en la Villa Imperial.
"Ellos tenían que ir a los valles y Potosí tenía que hacer los esfuerzos”, explicó la historiadora. Así, para prevenir la escasez se optó por acumular sal con anticipación. "(La ciudad) estaba supeditada al ritmo de los llameros”. "El mercado potosino se acomodó a la lógica pastoril”, aseguró la investigadora.
Beneficio
También ocurrió que tras los cambios de la Colonia y la introducción del mercado hubo autoridades étnicas que aprovecharon la nueva lógica en su beneficio, como el cacique de Pomata, Diego Chambilla, quien en 1629 declaró tener 36 años de edad. Las numerosas recuas de Chambilla se movían por distintos pisos ecológicos, como la costa y los valles, en los cuales el cacique tenía tierras en las que se proveía con diferentes productos como ají, vino, chuño, tejidos y más.
El cacique en los distintos lugares tenía gente a su cargo e incluso contaba con quipucamayos que le servían como administradores. Cuando Chambilla estaba involucrado en algún juicio en Sucre, sus administradores acudían a esa urbe para brindar la información requerida por las autoridades. "Toda la gente que dependía de Chambilla trabajaba bajo un sistema andino, no consta que se les pagase en dinero”, explicó la especialista al aclarar que "(los bienes y mercaderías) eran parte del tributo que la gente le debía a su cacique”.
Las caravanas de llamas que transportaban los bienes estaban conformadas por 200 animales en promedio y la travesía hasta Potosí duraba entre un mes y medio a dos. Para el cacique era importante determinar en que época del año era mejor introducir sus productos en la Villa Imperial. Ello fue posible gracias a que Chambilla se casó con la hija del escribano Pedro Mateos, quien le proporcionaba la información requerida. Su suegro le escribía por ejemplo: "Que se apuren en llegar porque ha subido el precio del ají”, explicó la historiadora.
Chambilla había sido capitán de mita en Potosí, tras lo cual retornó a Pomata, donde vivía con su mujer.
En la Villa Imperial, la autoridad étnica disponía de almacenes y caseras para distribuir sus productos. "Era toda una red en la que la ganancia terminaba en el cacique poderoso”, según Medinacelli.
"Él a su vez redistribuía como era el sistema andino, ayudaba a la gente con sus tributos, mantenía su prestigio, se compraba objetos de oro”. También adoptó estrategias culturales para mantenerse como élite, pues mandó a su hijo a Potosí para que aprendiese a leer y escribir.
Luego de la muerte de su suegro, Chambilla solicitó el inventario de sus bienes y sostuvo un juicio contra su cuñado, quien al parecer incurrió en malos manejos. El juicio así como otra documentación relacionada con el cacique de Pomata fueron publicados por el Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia bajo el título Pleitos y riqueza. Los caciques andinos en Potosí del siglo XVII.
El caso de Chambilla es un ejemplo de cómo las llamas, que eran parte fundamental de la movilidad pastoril, se vincularon con el mercado potosino en las primeras décadas del periodo colonial.
Transformación

Medinacelli considera que actualmente estamos viviendo el periodo de mayor y radical transformación de la cultura pastoril que se está perdiendo, ello debido a factores como el ingreso del narcotráfico o el comercio de autos chutos.
Incluso el auge de la quinua ha provocado que los sitios destinados al cultivo avancen y los de pastoreo se replieguen, explicó, al señalar que el manejo tradicional de la lana también es una practica en extinción.
En el planeta, en general, las sociedades de pastores "sobreviven” porque la sociedad urbana les ha ganado. Y en el país esto ocurre en una coyuntura en la que supuestamente hay más poder para el indígena. "(Así) es la historia, no se está reclamando a nadie, no se puede pretender mantenernos estáticos (…) pero se puede intentar no perder las cosas hermosas de la cultura”, concluyó la especialista.

jueves, 15 de enero de 2015

El día de la masacre de la Harrington



“Es inútil ametrallar a las montañas”, se lee en el memorial del Cementerio General a los caídos en la masacre de la calle Harrington, a quienes se recuerda hoy, a 34 años de haber sido asesinados por agentes de Luis García Meza y Luis Arce Gómez.

Artemio Camargo, José Reyes, Ricardo Navarro, Ramiro Velasco, Arcil Menacho, Jorge Baldivieso, José Luis Suárez y Gonzalo Barrón, todos miembros de la Dirección Nacional del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), fueron acribillados por miembros de las Fuerzas Armadas.

José Coco Pinelo, militante del MIR a quien los días posteriores a la masacre se encomendó hacer la investigación interna de los hechos, también debía participar en esa reunión del 15 de enero de 1981 en la calle Harrington.

Pinelo había ingresado al país en la clandestinidad y estaba oculto en una casa de la calle 15 de Calacoto, propiedad de unos militantes que nunca quisieron publicar su adscripción. Se reincorporaría a la militancia justamente en la reunión que tendría lugar a las 17.00 en la Harrington. Paralelamente, habría otra cita en el parque Uruguay (actual mercado Uruguay).

Los resultados de la investigación interna que hizo Pinelo concluyeron que el campesino A.A., hijo de un miembro del Bloque Campesino del MIR y encargado de cuidar la oficina del partido de la Mariscal Santa Cruz, era el agente infiltrado que dio a conocer que ese 15 de enero habría una reunión de la dirección nacional del MIR, sin embargo, las FFAA aún no sabían del lugar.

“Ni Gregorio Andrade ni Gloria Ardaya (sobrevivientes de la masacre) tuvieron nada que ver con esto, sino este otro compañero A.A., quien pasó la información”. “Estábamos infiltrados”, lamenta. La investigación interna llegó a la conclusión de que como las FFAA no tenían la dirección de la reunión, montaron tres operativos. Uno en la calle 15 de Calacoto, donde se ocultaba Pinelo.

“El infiltrado conocía esa casa”. El agente hizo seguimiento la mañana del 15 de enero al miembro de la dirección nacional Gregorio Andrade. Lo siguió hasta la calle 15. “Ahí montaron el primer operativo de seguimiento”.

A esa casa luego llegaron tres de los militantes para recoger a Pinelo y Andrade, y dirigirse a la cita de la calle Harrington (Navarro, Velasco y Suárez, quienes luego fueron masacrados). No obstante, la dueña de casa se opuso a que Pinelo asistiese: “Acaba de llegar, todavía no está seguro en su lugar de trabajo en la clandestinidad” le dijo. Pinelo nunca olvidó esas palabras. “Entonces dije que iría a la reunión del parque Uruguay. A eso también se negaron todos”. Entonces, los políticos partieron de Calacoto seguidos de los agentes de la represión.

“Les quedaba dos hipótesis: una, que la reunión sería en una casa de Alto Obrajes que tenían fichada”. Esta opción fue desestimada al ver que los objetivos de la dictadura se alejaban de ese barrio. Entonces vieron que se dirigían hacia la Harrington, donde había una casa que también tenían bajo observación. “Veinte minutos antes de que lleguen a la reunión los compañeros, las FFAA ya estaban rodeando la Harrington. Gloria Ardaya (sobreviviente) se salva porque llegó antes que los militares”, relata.

La reunión se instaló. No obstante, Andrade la abandona para asistir al encuentro del parque Uruguay (al cual también asistió A.A.). Cuando llegó Andrade, los detuvieron, y el infiltrado, al ser golpeado, dijo a los agentes: “Trabajo para ustedes” y sacó una credencial que lo vinculaba con los militares.

El infiltrado pagó cárcel por estos hechos; sin embargo, Pinelo asegura haberlo visto en la calle, aunque desconoce si salió libre por haber cumplido su sentencia o por efecto de alguna irregularidad. La balacera en la Harrington se inició entre las 17.00 y 17.30. Andrade fue torturado hasta que decidió llevar a los militares a la Harrington. “Nadie aguanta una tortura, sin embargo, cuando llegaron, la masacre había terminado”.

Casi el total de la dirección del MIR había sido asesinado. “No sucedió algo así en toda Latinoamérica. Que toda la directiva de un partido sea exterminada”, lamenta la exmilitante del MIR Erika Brockmann. Treinta y cuatro años después, ella recuerda a los asesinados: “Los ocho son un emblema de la democracia”. Hoy a las 10.00 habrá un acto de la UMSA en el atrio del Monoblock central para recordar esos trágicos hechos.


hace 72 años, fue fundada la Sociedad Geográfica y de Historia “Tarija”



Creada con el objetivo de cultivar la investigación y difundir los conocimientos de la región y de Bolivia, un 14 de enero de 1943, hace 72 años, fue fundada la Sociedad Geográfica y de Historia “Tarija” por un grupo de intelectuales de la época que a la postre dejarían una huella imborrable en la gestión cultural chapaca.

Ese histórico hecho se produjo en la Sala de Actas del Palacio Consistorial de la Alcaldía Municipal de Tarija y las personalidades que la crearon fueron, en la directiva: Presidente Octavio O’Connor D’Arlach, Vicepresidente Jorge Paz Rojas, Secretario General Franz Ávila del Carpio y como Tesorero Raúl Pacheco Morales.
El director de Historia fue Bernardo Trigo Pacheco, los directores de Geografía Federico Ávila y Ávila y Humberto Arce, el secretario de Actas, Julio Justiniano y los miembros José David Ichazo, Julio Delio Echazú, Alberto Trigo Cainzo, Epifanio Echenique, Arturo Van der Berghe, Arnoldo Magyar, José Strocco y Jesús Ávila.
La información, que se encuentra registrada en un Calendario Histórico publicado en 1975, “Año del Sesquicentenario de Tarija”, detalla que la Sociedad obtuvo su personería jurídica Nro 3747 por Resolución Suprema el 7 de septiembre de 1943 bajo el gobierno de Enrique Peñaranda.

Objetivos
Ese selecto grupo de intelectuales tarijeños se trazaron como objetivos la investigación y difusión sobre la geografía e historia de Tarija, velar por el patrimonio cultural y preservar la documentación sobre la memoria de la región.
El discurso pronunciado por su presidente Octavio O’Connor D’Arlach en la inauguración oficial de la Sociedad, el 10 de noviembre de 1943, señala con lucidez que “no era posible continuar mirando con indiferencia lo que constituye la naturaleza y el espíritu de esta tierra, a la cual nos debemos por encima de todo los que nacimos en ella y los que sin ser tarijeños disfrutan de su acogida cordial y hospitalaria”.
O’Connor D’Arlach anticipaba que los propósitos perseguidos eran contribuir a las pesquisas geográficas e históricas, cuidar del acervo artístico del departamento, servir a los fines de la cultura nacional y humana, además de patrocinar la creación del Museo de Tarija.
En este sentido, recomendaba velar por el acervo prehistórico de la región porque la cuenca de Tarija es una de las más ricas de América en yacimientos paleontológicos que deben tomarse las medidas necesarias para la protección de los fósiles, preservar estos tesoros científicos, por lo que era urgente la creación de un Museo.
“La Sociedad se inicia modestamente, con un reducido número de socios y sin contar, por el momento, con los elementos necesarios para llenar plenamente su cometido; pero nos cabe la esperanza de que ella ha de adquirir con el tiempo proporciones dignas de su elevada misión”, advertía en se momento el erudito.
Otro fruto de la convergencia de ese grupo de caballeros fue la creación de la Universidad Libre de Tarija “Juan Misael Saracho”, el 6 de junio de 1946, de la cual uno de sus miembros, Federico Ávila y Ávila, fue fundador y su primer rector. La iniciativa fue secundada por la Sociedad Geográfica y de Historia Tarija.
También fue parte de ese selecto grupo don Jorge Paz Rojas, propulsor del desarrollo económico y social de Tarija, eminente hombre público, legisló y logro plasmar obras de agua potable, alcantarillado sanitario y pavimentación en la ciudad, de forestación, reforestación, agropecuarias, camineras, de salud pública, transportes, obras industriales, de comunicaciones, de cultura y educación.
Actualmente, la Sociedad trabaja con la finalidad de fundar las bases de un estudio sistemático analítico e interpretativo de nuestra realidad geográfica e histórica para promover la inquietud de futuras generaciones y que profundicen el estudio y la investigación, pero sin soslayar la defensa de nuestros recursos naturales y culturales y exigir un manejo racional y adecuado dentro del concepto de desarrollo sustentable.

miércoles, 14 de enero de 2015

Celebran a Juana Azurduy a 200 años de sus victorias

Con actos cívicos y desfiles, hoy, miércoles, el municipio de Presto celebra los 200 años de las batallas de Canal Pampa y Quespillajta, cuando el ejército liderado por Juana Azurduy derrotó a los chapetones.
Desde la Asociación de Residentes de Presto informaron que ayer, con una serenata, iniciaron las actividades de celebración que hoy contían con un desfile cívico.
Según la historia, el 14 de enero de 1815 un grupo de 60 jinetes encabezados por Manuel Ascencio Padilla y bajo la batuta de la coronela Juana Azurduy, descendieron desde las pampas de Tarabuco al encuentro de los chapetones acuartelados en Presto, donde tras diversas heróicas actuaciones, vencieron a los realistas encabezados por Francisco Corrales y Claudio Rivera.

martes, 13 de enero de 2015

Campaña busca cartas de la Guerra del Chaco

Recordando los 80 años del cese de hostilidades del conflicto bélico entre Bolivia y Paraguay, que se recuerda este 2015, el periódico Los Tiempos, la Alcaldía Municipal de Cochabamba, el Club Social y la Academia de Historia Militar de Cochabamba están en proceso de elaboración de una obra que reunirá epístolas intercambiadas entre los combatientes y sus familias, como una forma de rescatar la memoria íntima de aquellos que dieron su vida por defender ese girón patrio.

Con el objeto de incluir la mayor cantidad posible de documentación sobre el tema en la citada publicación, se solicita a todas aquellas personas que guarden material epistolar u otros objetos personales de los combatientes y desean que se incorpore en esta iniciativa, comunicarse con Carlos Arce Moreno, responsable del Centro Bibliográfico e Histórico “Carlos Canelas” de Los Tiempos, al teléfono 4254577 (Int. 246).

Quintín Quevedo Primera misión diplomática boliviana en México.

Durante el Gobierno del Gral. Mariano Melgarejo (1864 -1871), las Relaciones Internacionales de Bolivia comprenden dos perspectivas pa-ralelas: la primera se halla consagrada a los asuntos extra continentales e hispano-americanos, o sea, el deseo de ayudar al emperador francés Napoleón III en su lucha contra el extinto Imperio de Prusia 2. En el caso hispánico, el intentó de auxiliar al Paraguay en la guerra contra la “Triple Alianza” integrada por las naciones de: Argentina, Brasil y Uruguay, que no pasó de la frase declaratoria 3. Continuando Bolivia se unió a la “Alianza del Pacífico”, generando la “Doctrina Melgarejo”, a través de la promulgación del Decreto Supremo del 18 de marzo de 1866, que estableció: “Art.1°.- Las fronteras de Bolivia no se consideran, desde esta fecha, respecto á los Americanos del Sud, sino como líneas matemáticas, destinadas á determinar el límite de la Jurisdicción Nacional.

Art. 2°.- Los naturales de las Repúblicas Sud-Americanas que ingresen al territorio de Bolivia, en calidad particular, ó que la reasuman en él, gozarán de los mismos derechos que los Bolivianos excepto únicamente para desempeñar la Presidencia de los Altos Poderes Lejislativo, Ejecutivo y Judicial” 4, esta coalición estaba conformada por Chile, Ecuador y el Perú, contra España, por las Islas Chinchas.

Por otro lado, la segunda perspectiva, se caracterizó en que la “conducta interna-cional boliviana sea considerada tornadi-za, cuando en verdad lo que varía es la conducta de los otros países, acercándose o alejándose de Bolivia, según sus propias conveniencias y según sus propios planes” 5, culminando de esta manera, con la firma del ‘Tratado de Límites’ con Chile, el 10 de agosto de 1866, en la cual Bolivia cedió más de dos grados de latitud de soberanía en el Litoral y la suscripción del ‘Tratado de Amistad, Límites, Navegación, Comer-cio y Extradición’, con el Brasil, el 24 de marzo de 1867, en que nuestro país tam-bién cedió más de cerca de 300.000 kiló-metros cuadrados.

En ese sentido, consecutivamente el Gral. Melgarejo, nombró al Cnl. Quintín Quevedo, como E. E. y Ministro Plenipo-tenciario ante la Corte Imperial del Brasil, Argentina y Uruguay, el 3 de julio de 1867, con el objetivo de acrecentar las relaciones diplomáticas con dichas naciones. Sin em-bargo, antes de llegar á su destino, cuando se encontraba en Lima, de paso para viajar por la vía de Panamá recibió las órdenes de ir a México, para continuar con el desa-rrollo de la primera perspectiva citada anteriormente.

Sobre la situación política de este país, es necesario mencionar que el “vencedor en la última revolución, hizo su entrada en la capital, el presidente Benito Juárez (1861). Dos hechos graves tuvieron lugar al comenzar esta presidencia: Juárez or-denó la suspensión de pagos de las deudas contraídas con Francia e Inglaterra y asumió una actitud poco contemporizado-ra con sus diplomáticos y los de España. Esto trajo como consecuencia el envió a México, por estas naciones, de ejércitos para sostener sus reclamaciones (1862). A pesar del heroísmo de los ejércitos mexi-canos, estos fueron derrotados, abando-nando el gobierno de Juárez la capital, que fue ocupada por fuerzas francesas. En tales circunstancias, el jefe de estas fuer-zas, general Elías Forey, decretó, la reu-nión de una junta de notables, compuesta de 215 ciudadanos para dar al país el gobierno que imponía la situación. Esta junta se reunió el 8 de julio de 1863 y aprobó el establecimiento de una monar-quía hereditaria, con un príncipe católico. El archiduque Maximiliano Federico de Habsburgo fue coronado emperador, en junio de 1865, iniciándose la lucha con los republicanos, a cuyo frente se hallaba Juá-rez. Ésta terminó en Querétaro, donde se había refugiado Maximiliano” 6.

Enterado de esta situación el Presidente Melgarejo, destinó a congratular al Presi-dente Juárez por el triunfo de sus armas y pedirle que no atentara contra la vida del Emperador. Dicha misión diplomática es-tuvo compuesta por el Cnl. Quintín Queve-do 7, como E. E. y Ministro Plenipotencia-rio de Bolivia en México; Dr. Juan Francisco Velarde, Secretario; Comandan-te Juan L. Muñoz, Agregado Militar y el Dr. Julio Quevedo, Adjunto Civil.

Transcurrido un breve tiempo después, el Canciller Muñoz, envió las siguientes instrucciones: “El gobierno boliviano, el más celoso defensor de la democracia, el que inició la santa obra de la Independen-cia en el sur del continente, el que espon-táneamente se adhirió a la alianza del Pacífico, el que ha sido y será siempre el primer soldado en la defensa del Republi-canismo contra las incidencias de la Mo-narquía, ha creído de su deber excitar el sentimiento de los vencedores en favor del vencido y reclamar con el derecho acorda-do por las relaciones de amistad y armo-nía que lo ligan al gobierno Mexicano, no se atente contra la vida ni la persona del que creyó ser emperador de México. Sus desgracias, la perfidia de que ha sido víctima y los sentimientos de humanidad y respeto al que se consideró alguna vez, como autoridad y representante de un pueblo americano, obligan al gobierno de Bolivia, a obrar en este sentido” 8.

Desafortunadamente, cuando llegaron las citadas disposiciones el Emperador ya había sido juzgado por un consejo de gue-rra, condenado a muerte y fusilado. Sin embargo, la comitiva boliviana después de un mes de viajar, arribó al puerto de Aca-pulco, continuando el recorrido, cabalga-ron hasta la célebre ciudad de México.

Consecutivamente, el 1° de octubre de 1867, llegó la comitiva boliviana dirigida por el Cnl. Quevedo. Seis días después, el 7 de octubre presentó sus Cartas Creden-ciales al Presidente Benito Juárez, durante su presentación el diplomático boliviano expresó: “Los patrióticos empeños del pueblo mexicano para la reivindicación de su soberanía democrática en seis años de luchas y de combates, han mantenido en constante ansiedad a todos los pueblos del mundo de Colón; el de Bolivia entre ellos; y sin embargo de su larga distancia, ha seguido paso a paso, los azares de esa titánica lucha, mirando en su resultado la solución de un gran dilema social, con tendencias excluyentes para los futuros destinos de la América española… El ca-pitán general Mariano Melgarejo, Presi-dente de Bolivia, al caracterizarme de esta manera, me ha recomendado muy espe-cialmente, os expresarme de su parte la profunda simpatía que le merecéis por vuestro patriotismo y grandes obras, la decidida estimación que abriga por el he-roico pueblo mexicano, y la fe que tiene por las instituciones democráticas del continente. Me ha encargado deciros, que desde el centro de la América del Sur, dos millones de ciudadanos libres saludan a sus hermanos del norte restaurados, de-seando que el Dios de las victorias corone sus sacrificios con los y sazonados frutos de la democracia, bajo la égida de la civi-lización y de la justicia… Llevo, pues, gustoso este sagrado encargo como el más digno preliminar de las relaciones de cor-dialidad, armonía y confraternidad que Bolivia desea cultivar con la gallarda México, esta-bleciendo así los vínculos de unión que deben esla-bonar las Repúblicas to-das del continente, para el porvenir de ellas, para su seguridad y para su común engrandecimiento” 9.

Ante este discurso, el primer Presidente indígena de América Latina, Benito Juárez, expresó las si-guientes palabras:

“Es muy satisfactorio para el gobierno de México re-cibiros como Enviado Ex-traordinario, en misión es-pecial de la República de Bolivia, con objeto de ve-nir a felicitar a la Repúbli-ca mexicana, por haber defendido con buen éxito su independencia y sus instituciones democráticas. Los votos de simpatía y de felicitación del pueblo y del gobierno de Bolivia, son muy acreedores de la alta estimación del pueblo y del gobierno de México. Dignaos, señor mi-nistro, ser el intérprete del reconocimiento de los mexicanos por la benevolencia de sus hermanos de Bolivia y de mi particular gratitud a su digno primer magistrado. Animado México de muy cordial interés por la prosperidad y engrandecimiento de Bolivia, desea que cultiven y conserven las más amistosas relaciones entre las dos repúblicas, así como entre todas las del continente americano. Vivamente desea también, que en la armonía de los mismos principios, y en la identidad de los mismos sentimientos americanos, tengan Bolivia y México, grandes y permanentes vínculos de unión y de confraternidad”10.

Poco tiempo después el Presidente Juá-rez, le ofreció un suntuoso banquete a la delegación boliviana, en el que de la mis-ma manera se pronunciaron discursos muy cordiales y fraternos. En el Teatro Nacio-nal de México, se dio a continuación una función de gala en homenaje a la misión boliviana. También la prensa de dicha capital exteriorizó en publicaciones, gratas notas sobre Bolivia y sus representantes. El 8 de noviembre de 1867, el Cnl. Que-vedo, a cargo de la comitiva boliviana tuvo que retomar su misión en el Brasil y las Repúblicas del Plata, por el cual empren-dieron su viaje vía Veracruz y Nueva York.

A modo de conclusión, podemos decir en palabras de Juan Francisco Velarde, que la misión diplomática encabezada por el Cnl. Quevedo, “en la franqueza é hidal-guía de los heroicos Mexicanos encontró la más simpática y cordial acogida, quie-nes supieron comprender en todo su valor esta prueba de estimación y fraternidad de una nación hermana… estos antecedentes, son la simiente que más tarde debe pro-ducir el árbol fecundante de la unión americana, bajo cuya sombra se cobijen poderosas y felices las Repúblicas del Continente”.

lunes, 12 de enero de 2015

El Archivo Histórico de Tarija está a punto de ser concluido



Con un avance de un 98 por ciento en las obras de restauración, el Archivo Histórico de Tarija será entregado por la empresa adjudicataria a finales de enero para que de manera pronta sea puesto a disposición del público local, los estudiantes e investigadores y darle la utilidad necesaria, anunció la secretaria Departamental de Protección del Patrimonio Cultural y Natural, Cristina Romero Pérez.

“Se ha realizado la restauración de acuerdo a las imágenes que se conocen de la edificación original. Será entregado a fin de mes de manera parcial porque antes es necesario dotarle de algunos implementos que le faltan. En primer término se trasladarán los archivos y materiales que debe guardar para que este a disposición de los estudiantes y los mismos turistas”, informó.
Por su parte, el fiscal de obras del proyecto de restauración del Archivo Histórico, Jimmy Zambrana, explicó que resta trabajar en los detalles mínimos que faltan como el pintado de puertas, una tercera mano a las paredes, colocado de cristales a las ventanas y que ya se tiene el acta de recepción provisional.
Se repuso lo que fue una vivienda de la época colonial, se trabajó en la cubierta, en la consolidación de la estructura de madera, remoción y reposición de los pisos en los ambientes, revoque de interiores y exteriores y también se trabajó el área de los baños. “Se restauró en un cien por ciento la edificación”, subrayó Zambrana.
Se intentó la recuperación total de las tejas, se les hizo la limpieza en seco y húmedo para posteriormente reutilizarlas, pero una gran parte se encontraba en muy mal estado por lo que fue necesario combinar la teja estilo colonial con las piezas rescatadas.
Respecto a la madera de la estructura original, se retiró una gran parte porque estaban infestadas de termitas, se realizó un cambio total con el tratamiento respectivo para evitar futuros daños. Se implementaron cerchas respetando la tipología de construcción de la época.

Conserva documentos de más de 400 años

De acuerdo a información hemerográfica, en el inmueble se cobijarán archivos que datan desde 1574 hasta 1897, además del primer registro fotográfico de la república, la colección completa de fotografías pertenecientes a Alejandrino Pérez, reconocido fotógrafo tarijeño que ganó varios concursos internacionales.
Ubicado en la esquina de las calles Bolívar y Campero, como institución funcionó desde 1998, actualmente se encuentra bajo la tuición de la Secretaria Departamental de Protección del Patrimonio Cultural y Natural, fue creada para conservar y difundir todos aquellos documentos, escritos y fotográficos para promover la parte histórica de Tarija.
También guarda más de 300 libros propios dela colonia y la época republicana, conserva cientos de documentos que datan desde 1574 en los que el pliego más antiguo que resguarda tiene más de 400 años y trata sobre el reparto de tierras que hizo Luis y Fuentes y Vargas en la región, además de otros escritos de la Guerra del Chaco.
Por otra parte, conserva documentos de las primeras edificaciones y archivos relacionados con las familias fundadoras asentadas en la ciudad de Tarija.

domingo, 11 de enero de 2015

Tres generaciones buscan sin éxito los restos de Marcelo

Desde que el país retomó la senda democrática, la familia de Marcelo Quiroga Santa Cruz envió cartas a todos los presidentes al inicio de sus mandatos. En las misivas, los familiares siempre pedían que se realicen las gestiones necesarias para dar con los restos del líder socialista.
Así comenzó un periplo que se inició con las gestiones de la madre de Marcelo, Elena Santa Cruz, el mismo día de su desaparición; la posta la continuó su esposa María Cristina Trigo, quien falleció a fines de diciembre de 2014. Ahora, prosiguen esa tarea sus dos hijos, María Soledad y Rodrigo.
"Desde el año 80 hasta el año 2010, hemos desarrollado un sinnúmero de gestiones, y han sido tres generaciones que han estado dedicadas a esta tarea. Mi abuela, primero; mi madre y luego mi hermano y yo. Tres generaciones, durante más de 30 años, sin resultados”, comenta María Soledad Quiroga.
Marcelo fue asesinado el 17 de julio de 1980. La reunión en la que participaba, junto a otros líderes, en la sede de la Central Obrera Bolivia fue intervenida de forma violenta. Ese día estalló el golpe de Estado de Luis García Meza.
Desde esa jornada -recuerda su hija- la mamá de Marcelo envió cartas y realizó gestiones para recuperar los restos del político. No obstante, no tuvo éxito.
Los procesos y los archivos
Con el restablecimiento del Estado de Derecho se desarrolló el juicio de responsabilidades contra Luis García Meza y Luis Arce Gómez, quienes fueron finalmente condenados. El proceso duró nueve años, desde 1983 hasta 1992. En ese lapso, María Cristina Trigo estuvo como "una de las partes principales” del proceso, comenta su hija. No obstante, la causa no esclareció las circunstancias de la muerte de Marcelo ni ayudó a identificar el paradero de sus restos.
Otro juicio se llevó adelante entre los años 1997 y 2007, pero esta vez en contra de las personas involucradas en la muerte y desaparición del líder. Sin embargo, las penas dictadas a la mayoría de los implicados -según María Soledad- fueron "irrisorias”; y en el caso de tres de los inculpados si bien recibieron penas mayores, el Estado no logra que ese veredicto se cumpla.
Como tampoco se avanzó en esa vía sobre los restos del líder, entre 2007 y 2010, la esposa y los hijos de Marcelo solicitaron la desclasificación de los archivos de las Fuerzas Armadas, con el fin de conocer información que permita encontrar los restos del político.
"Nosotros tenemos evidencia de que existen esos archivos, porque hemos ofrecido incluso en el último juicio fotocopias de documentos extraídos de los archivos de inteligencia militar. Entonces, tenemos certeza de que existen”, afirma José Antonio Quiroga Trigo, sobrino de líder.
Incluso hay resoluciones judiciales que conminan a las FFAA a dar acceso a los familiares a los archivos militares, según Olga Flores Bedregal, hermana del líder desaparecido Carlos Flores Bedregal.
Esta activista sostiene que hay siete documentos entre resoluciones judiciales, una orden fiscal, una resolución ministerial y una recomendación de la Defensoría del Pueblo que versan en ese sentido.
Sin embargo, desde el Ejecutivo se sostiene que en los archivos militares no hay documentos de la naturaleza que reclaman los familiares de los desaparecidos.
El 22 de diciembre de 2010, cuando el tema escaló en importancia en la agenda mediática, el presidente Evo Morales aseguró: "Anteayer estaba en la reunión con el Alto Mando Militar y pregunté por cuarta o quinta vez. No hay nada oculto”.
El Jefe de Estado también anunció que lideraría el ingreso, junto con los familiares, al Gran Cuartel de Miraflores con el fin de revisar los archivos.
"Lamentablemente este año ya no voy a poder por razones de tiempo, (pero) el próximo año (2011) les voy a convocar y acompañar personalmente (para revisar) de archivo en archivo”, dijo entonces el Mandatario, antes de sostener que en esa visita iba a pedir a los familiares demostrar dónde se ubican los archivos a los que se refieren.
Flores Bedregal sostiene que tras aquel ofrecimiento enviaron una carta al Presidente para definir la fecha del ingreso. No obstante, la activista asegura que "hasta el día de hoy no hay respuesta” a la misiva.
Página Siete buscó comunicarse con Gabriel Machicado, viceministro de Justicia y Derechos Fundamentales, del Ministerio de Justicia, para conocer la postura del Gobierno. No obstante, pese al requerimiento que se realizó, no se tuvo éxito.
La acción internacional
Después de agotar las instancias internas, en marzo de 2010, la familia de Marcelo presentó una denuncia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA, donde el caso se ventila en la actualidad. "Ésa fue la última gestión que hizo mi madre. Después ya su estado de salud no le permitió hacer nada más”, comenta María Soledad.

Agrega que como hija de Marcelo, junto a su hermano, al igual que lo hicieron su madre y su abuela, continuarán en este esfuerzo, "haciendo todo lo que esté en nuestras manos”.

"Mi madre acaba de morir sin haber conocido ni haber recibido los restos de mi padre.
Eso es absolutamente injusto”.
María Soledad Quiroga,
hija de Marcelo



"El Gobierno no sólo no colabora en la investigación sobre los restos de Marcelo, sino que obstaculizó la investigación que debía hacerse”.
José A. Quiroga, sobrino



"La desaparición forzada es un duelo permanente en tanto no haya los restos. Por ello, el delito de desaparición es un delito que no prescribe”.
Olga Flores Bedregal, activista

Clases sociales del Imperio Incaico

A la cabeza del imperio estaba el Sapa Inca, dueño de todas las personas y tierras del Tawantinsuyo. Tenía un poder absoluto y su enorme autoridad se veía reforzada por la idea de su divinidad. Si alguien se le acercaba, debía ir descalzo y con una carga simbólica en la espalda, como signo de humildad.

Era jefe del ejército, que estaba formado por soldados profesionales y también por los hombres mayores de 18 años, que debían cumplir con el servicio militar por turnos. Los altos mandos estaban en manos de los nobles del Cuzco y las unidades correspondían a las diferentes etnias. Cuando fallecía un guerrero, su etnia debía enviar un reemplazante.

Parte de las estrategias utilizadas por los incas para someter a otros pueblos, luego de enfrentamientos militares, era establecer alianzas matrimoniales entre los caciques locales y las hijas o concubinas del inca a modo de crear lazos que permitieran la pacífica ocupación. También era habitual que el cacique entregara a sus hijas al Inca, las que se enviaban directamente al Cuzco para formar parte de su harén.



Nobleza de Sangre

o Panacas

Los panacas eran linajes de descendientes directos de un inca reinante, excluyendo el sucesor. Estas panacas reales formaban la élite cuzqueña.



Nobleza de Privilegio

Los jefes locales o curacas de territorios anexados al imperio y a quienes el Sapa Inca había confirmado en sus cargos. Los curacas juraban fidelidad al emperador y cada cierto tiempo iban al Cuzco a rendirle cuentas. Generalmente sus hijos se educaban en la capital y así, cuando volvían a su localidad y asumían como curacas, podían difundir la cultura inca.



Hatun Runas

Eran el grueso de la población que iniciaba su servicio al estado con la mayoría de edad, de ahí su significado «hombre mayor». Eran la población común del imperio incaico que estaban dedicados a las actividades de ganadería, agricultura, pesca y artesanía; eran la fuerza de trabajo. Se podía disponer de ellos para servir en el ejército y trabajar las tierras del Estado, también podían ser nombrados «mitmaqkuna» o «yana».

Hasta antes de casarse, los padres eran los que designaban el trabajo a sus hijos. A partir del matrimonio los «hatun runa» debían prestaciones al estado para toda su vida. Pero antes de eso los niños iban teniendo obligaciones menores que iban incrementando en responsabilidad con la edad.



Mitmaes o Mitmaqkuna

Fueron pobladores que eran trasladados a otras regiones junto con sus familias y bajo el mando de su jefe étnico, estas poblaciones permanecían en territorios alejados por un tiempo determinado cumpliendo tareas asignadas por el estado o por sus mismos jefes.

Se trataba de poblaciones trasplantadas con el objetivo de producir bienes que luego serían redistribuidos. En algunos casos la población era trasladada como muestra de confianza y en otros como castigo; la diferencia radicaba en las condiciones de vida de unos y otros (castigados y premiados).



Yanakunas

o yanaconas

Los «yanakuna» o simplemente yanas, son un grupo poblacional difícil de definir en tanto que eran poblaciones extraídas de su grupo étnico para labores específicas. Básicamente los «yanakuna» fueron población escogida por sus habilidades para prestar un servicio especial, se documentan grupos yanakuna llevados desde Chan Chan al Cuzco para sus servicios metalúrgicos, así como grupos Cañaris trasladados al valle de Yucay para el cultivo del maíz. En el caso de la producción maicera de los cañaris de Yucay, sirvió para la alimentación directa de las panacas cuzqueñas.

Según algunos relatos los «yanas» fueron la población que se rebeló y a la que se le perdonó su vida a cambio de servir perpetuamente al soberano incaico. Los primeros europeos identificaron a los «yanas» como poblaciones sin derechos, comparándolos con la concepción de esclavos que existía en la Europa de aquellos años.



Piñakunas

Algunos estudiosos los identifican como esclavos, se menciona que los «pinakuna» fueron prisioneros de guerra y ocupaban un nivel inferior en la escala incaica. Quien la institucionalizó fue Huayna Capac; a partir de este periodo todo aquel prisionero de guerra que no admitía su derrota pasaba a formar parte de los «piñakunas». Así sucedió con algunos grupos de pastos, carangues (Carangas), cayambes, quitos, cañaris y chachas.

La situación de los «piñacunas» fue extensiva para sus parejas e hijos, quedando como propiedad del estado incaico, enviándolos a trabajar en zonas de difícil acceso.