Causando más de 70 muertos en la última semana de su gobierno, Goni Sánchez de Lozada compró el aval político de sus partidos aliados para dar impunidad a las FF.AA. disponiendo millonarias sumas de los “Gastos Reservados”; y antes de renunciar pidió al Banco Central casi 40 millones de dólares con los que se fugó a Washington junto al tenebroso Sánchez Berzaín. Y no fueron los “talibanes” quienes lo derribaron, sino indios indefensos, mendigos y hambrientos, cholas de los mercados, niños y amas de casa en cada barrio donde el dolor nacional se convirtió en la más humana indignación colectiva
Causando más de 70 muertos en la última semana de su gobierno, Goni Sánchez de Lozada compró el aval político de sus partidos aliados para dar impunidad a las FF.AA. disponiendo millonarias sumas de los "Gastos Reservados"; y antes de renunciar pidió al Banco Central casi 40 millones de dólares con los que se fugó a Washington junto al tenebroso Sánchez Berzaín. Y no fueron los "talibanes" quienes lo derribaron, sino indios indefensos, mendigos y hambrientos, cholas de los mercados, niños y amas de casa en cada barrio donde el dolor nacional se convirtió en la más humana indignación colectiva
"Señor Goni, se lo digo con respeto, tenga dignidad, respétese a usted mismo, vea cómo el pueblo lo insulta, ya no se haga maltratar, váyase del país, déjenos en paz con nuestros indios a los que usted tanto odia, váyase a donde pertenece, váyase a Washington", exclamaba el jueves 16 de octubre del 2003 una madre de familia que se comunicó con la radio "Kancha Parlaspa" de Cochabamba. Al día siguiente, Goni preparaba valijas para embarcarse… a Washington, huyendo como un vulgar delincuente de cuello blanco.
GONI HUYE CON $US 40 MILLONES
Testimonios como aquel prueban que la caída de Sánchez de Lozada no fue producto de una "confabulación bien montada" como sostiene el ex Presidente. Goni fue derribado por una potente corriente ética y ciudadana que emergió desde lo más profundo de la sociedad civil boliviana y que estuvo liderizada, además de los indígenas que son los más pobres y sojuzgados de un país como Bolivia, por amas de casa, mujeres de los mercados (mestizas llamadas cholas), niños, estudiantes, ancianos y gente común que nunca había tenido participación política tan directa en la vida del país como en aquel instante. Ningún partido político tuvo la osadía de atribuirse el liderazgo de aquella gran revuelta.
Al contrario, los principales partidos políticos que dominaban el escenario parlamentario (además del MNR de Goni: el MIR de Paz Zamora, la ADN de Tuto Quiroga, UCS de los hermanos Fernández y NFR de Reyes Villa) cerraron filas en torno al gobierno gonista e incluso firmaron un aval político, el 16 de octubre, para que las Fuerzas Armadas actúen con licencia para matar. Ese aval político significó la muerte de más de 70 bolivianos y centenares de heridos que quedaron lisiados de por vida.
Esa complicidad no fue gratuita. El ministro de Defensa Sánchez Berzaín distribuyó entre los dirigentes de estos partidos maletas rebosantes de dólares que provenían de los famosos "Gastos Reservados" (un presupuesto ultra secreto que no es fiscalizado por ningún órgano legal). El propio Sánchez de Lozada, cuando no tuvo más remedio que salir del país renunciando a la Presidencia de la República, hizo tramitar ante el Banco Central de Bolivia, ya el 14 de octubre, un desembolso irregular de Bs. 300 millones de bolivianos (aproximadamente 40 millones de dólares) con los que salió del país, rumbo a Washington, junto con su tenebroso ministro Carlos Sánchez Berzaín.
Por eso la justicia boliviana los reclama hoy no sólo por los crímenes políticos que cometieron estos delincuentes de alto vuelo, sino también por el desfalco perpetrado contra las arcas del Estado mediante la artimaña de los "Gastos Reservados".
ASÍ SE EXPULSÓ A GONI
Como aquella ama de casa que clamaba premonitoriamente en la víspera del 17 de octubre: "señor Goni, váyase a Washington" por los micrófonos de una radio, cientos de miles de ciudadanos en todo el país usaron los medios de comunicación, especialmente radioemisoras, para expresar sus voces con una lucidez política que ni el más avezado dirigente partidario habría sido capaz de concebir en tan estelar momento del ascenso de las masas.
Por las mismas ondas de radio "Kancha Parlaspa", por ejemplo, se oyó a un campesino de la Provincia Arque expresar, en su nativo idioma quechua, que Sánchez de Lozada no es un "vende-patria" sino algo peor, porque "este gringo desgraciado no vendió al país, sino lo ha regalado". En otras palabras, a juicio del pueblo boliviano, como a juicio de un sabio, Sánchez de Lozada ya había sido señalado como un genuino traidor a la patria, a esa patria que se dejó gobernar por este sujeto que apenas balbuceaba el castellano con su "popular" acento yanqui.
UN REFERÉNDUM PARA EXPULSAR AL GRINGO
"Kancha Parlaspa" es un proyecto radiofónico comunitario dirigido por el académico Fernando Andrade Ruiz, catedrático fundador de la Carrera de Comunicación Social en la Universidad Católica Boliviana (UCB) de Cochabamba. La estación se encuentra enclavada en el corazón mismo de La Cancha, esa populosa zona de mercados de abasto que abarca todo el vecindario de Caracota. El éxito de este proyecto de comunicación popular radica en que los vecinos y comerciantes de la zona, mujeres mayoritariamente (y cholas, casi todas), realizan sus propios programas radiales transmitiendo desde los mercados Calatayd y San Antonio entre otros.
Durante las jornadas de octubre, entre el martes 14 y el viernes 17, "Kancha Parlaspa" propició una consulta ciudadana habilitando mesas de votación en diferentes puntos de la ciudad, donde la gente votó en absoluta mayoría por la destitución de Sánchez de Lozada, poniendo su firma y número de cédula en sendos libros de registro. Era un verdadero referéndum popular y ciudadano. Las mesas de votación fueron instaladas espontánea y voluntariamente por ciudadanos simples y comunes, sin ningún nexo partidario.
Por ejemplo, una mesa de votación para los vecinos de la avenida Simón López, en la zona noroeste de la ciudad, fue instalada en el salón de belleza "Ely" a cargo de la voluntaria Emiliana Guarachi.
En la zona Ticti, al extremo sureste, doña María Fidelia Rodríguez puso una pequeña mesa en la puerta de su domicilio convidando "tutumitas" de chicha (bebida de maíz servida en vasijas de madera) a cada votante.
En el Cruce Taquiña, barrio habitado por ex mineros relocalizados, doña Delia Canedo habilitó una mesa en su quiosco de gaseosas y enarboló como seña una bandera boliviana con crespón negro.
En la avenida independencia de la Zona Sud, Elena Carrillo viuda de Montaño habilitó una mesa en su negocio familiar, el café internet "Gotham Games".
César Gamboa, dueño de la "Talabartería Gamboa", se encargó de recibir a los votantes de la calle Junín entre Jordán y Calama; y don Celestino Panozo registró los votos de repudio a Goni en su puesto de flores del mercado Calatayud.
VOCES LIBERTARIAS EN EL AIRE
Mientras las radios encadenadas a "Kancha Parlaspa" emitían reportes sobre el avance de la votación callejera en cada mesa barrial, miles de ciudadanos discaban sus teléfonos llamando a las emisoras para expresar su indignación ante el genocidio que había empezado el 14 de octubre. El pueblo pedía la cabeza del Presidente Gringo.
A continuación, transcribimos algunas opiniones y testimomios de ciudadanos que, sin obligación de identificar sus nombres, se expresaron con inusitada libertad mediante las ondas radiales:
— De una dirigente femenina de la Federación de Trabajadores Por Cuenta Propia "Unidad & Dignidad":
"Estimadas madres de familia, compañeras gremiales; tenemos que salir a la marcha, ésta es la única oportunidad que se nos da para poder expresarnos y defender lo que por derecho nos pertenece. Yo lo que pido al señor Sánchez de Lozada es que se vaya con Sánchez Berzaín, los dos agarraditos de la mano, allí donde pertenecen. Señor Goni, usted ya es millonario, ya no necesita robar más, hasta sus nietos y los nietos de sus nietos ya son millonarios antes de nacer, ¿dónde más? ¿qué más quiere?. Se lo digo con todo el respeto que se merece por haber sido Presidente, si es que todavía se lo puede respetar: tenga dignidad, respétese a usted mismo, vea cómo el pueblo lo insulta, ya no se haga maltratar, váyase del país, déjenos en paz con nuestros indios a los que usted tanto odia, váyase a donde pertenece, váyase a Washington".
— De un niño:
"Quería decir que renuncie el Goni. Tanta maldad que nos ha hecho, tantos muertos que hay. Nos hace daño a todos nosotros y por eso están marchando las señoras en las calles. Nos va a vender a nosotros más, como está vendiendo el gas. El Goni le hace mal al ambiente, por eso quiero que renuncie".
— De un campesino:
"Yo nunca le he entendido bien a ese gringo. No se entiende lo que habla. Habla tan mal el castellano que no debe ni saber cantar el himno nacional. Qué cultura tendrá; y es tan maleante como ese Sánchez Berzaín, a los dos hay que colgarles de los huevos… va a disculpar señor periodista".
— De un desempleado:
"Yo lo que quería decir es que este gringo haga más esfuerzo para pensar mejor con es cabeza tan sucia que tiene".
— De un comerciante:
"Es increíble tener que decirle ‘señor Presidente’ a ese Sánchez de Lozada. El problema es claro: Sánchez de Lozada es socio de las transnacionales, cuánta riqueza está teniendo este señor, es dueño de minas auríferas, de la plata del cerro Rico del Potosí. Es increíble. A este sujeto hay que sacarlo del país pero degollándole. Y otra cosa: en abril dijo que para defender a su partido, el MNR, iba a hacerlo usando las armas y ahora lo está cumpliendo al pie de la letra. Ester señor es un grandísimo criminal".
— De una ama de casa:
"Soy una madre de familia de Quillacollo, indignada por estos acontecimientos. Tenemos un gobernante asesino, criminal. Las mujeres tenemos que levantarnos en armas. Que se vaya. No lo queremos. Por su culpa hay tanto desempleo en nuestro país. Ha cerrado las minas del Estado para escogerse y apropiarse de los mejores yacimientos mineros de Bolivia. Ahora, no contento con nada, quiere vender nuestro gas, nada menos que a los chilenos, y dejarnos sin nada. Qué futuro les vamos a ofrecer a nuestros hijos. Tanto que defiende a Chile, que se vaya a ser presidente de los chilenos. Y finalmente si no quiere gobernar para los indios como nos llama, que se vaya donde los gringos. Gracias.
— De una estudiante:
"Tengo 19 años. Mis padres en este momento han salido a bloquear las calles. No sabe la furia y el dolor que siento, que mi patria, mi Bolivia, esté sufriendo de esta manera y que todavía digan que somos ignorantes. Pero tienen razón: yo que estudio he vivido con mis padres y los he escuchado blasfemar porque siempre hemos vivido en la pobreza y en medio de la ignorancia, sin poder salir adelante. Estos gobiernos solamente se embolsillan el dinero que llega de afuera como ayuda para los pobres, pero para nosotros, nada. Yo se lo que es sufrir hambre. Y la gente rica, ¿qué hace?; obvio que tienen sus problemas pero no sufren lo que nosotros sentimos y por eso estamos saliendo a las calles a protestar. Nos dicen que los jóvenes somos el futuro de Bolivia pero vivimos un presente sin ninguna perspectiva. No tenemos ya ni ganas de estudiar sabiendo que no nos darán ni trabajo si salimos profesionales, por que hasta siendo profesionales nos discriminan; y encima lo privatizan todo y ahora quieren regalar el gas. ¿Donde queda entonces el futuro? Nos dicen ignorantes porque no nos permiten educarnos como debe ser, pero sabemos cómo funciona todo esto, nos damos cuenta de lo que está pasando porque lo vivimos en carne propia. Por eso, de una vez que se derrumbe todo, ya todo se ha echado a perder. Eso sería, muchas gracias".
Temas
- 6 de Agosto
- Academia Boliviana de Historia
- Batalla de Aroma
- Batalla de Ayacucho
- Batalla de Bahía
- Batalla de Ingavi
- Batalla de la Tablada
- Batalla de Suipacha
- Batalla del Alto de la Alianza
- Beni
- chu
- Chuquisaca
- Cochabamba
- Deportes
- Día de la Madre
- Día del Maestro
- Día del Mar
- Día del Periodista
- Día del Trabajo
- Días Especiales
- Dictadura
- Economia
- Efemerides
- El Alto
- El Chaco
- El Litoral
- Elecciones
- Exploradores
- Fotos
- Golpes de Estado
- Guerra de la Independencia
- Guerra del Acre
- Guerra del Chaco
- Guerra del Gas
- Guerra del Pacifico
- Guerra Federal
- Guerrilla de Teoponte
- Guerrilla del Che Guevara
- Heroes
- Héroes
- Heroinas
- Himnos
- Historia prehispánica
- Historiadores
- Incas
- Industria
- Juan Mendoza y Nernuldes
- La Audiencia de Charcas
- La Colonia
- La Conquista
- La Paz
- Leyendas
- Mineria
- Monumentos
- Notas de Interes
- Oruro
- Pando
- Período Formativo
- Personajes
- Potosi
- Presidentes
- Revoluciones
- Santa Cruz
- Señorios
- Simbolos Patrios
- Tarija
- Tierras Bajas
- Tiwanacu
- Tratados
- vide
- Videos
Buscador
Mostrando entradas con la etiqueta Guerra del Gas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Guerra del Gas. Mostrar todas las entradas
viernes, 18 de octubre de 2013
jueves, 17 de octubre de 2013
Un decreto de 1997 fue la mecha para sucesos de la ‘Guerra del Gas’
Gonzalo Sánchez de Lozada tenía en sus planes la exportación del Gas Licuado Natural (LNG por su siglas en inglés) a mercados de Norteamérica antes de su segunda gestión gubernamental, en ese propósito aprobó el Decreto Supremo 24806 del 4 de agosto de 1997, dos días antes de que concluya su primer mandato.
Según la Agencia de Noticias Fides (ANF), el referido decreto determinó textualmente: “que la empresa contratista extranjera adquiere el derecho de propiedad de la producción que obtenga en Boca de Pozo y de la disposición de la misma”, es decir que el gas boliviano, cuando sale a la superficie ya no es del Estado boliviano sino de las que la explotan”.
Dicha norma contradecía el artículo 139 de la Constitución Política del Estado vigente en ese entonces y que prohibía la enajenación de los yacimientos hidrocarburíferos del país.
A continuación se presenta una cronología de los hechos de 2003 recopiladas por la mencionada agencia.
2001
El 20 de abril de 2001 Sánchez de Lozada exigió la renuncia de Hugo Banzer y pidió que Jorge Quiroga asuma la Presidencia, la intención era de asegurar la exportación del energético.
El 11 de noviembre del 2001 el periódico “El Mercurio” de Chile, publica que Sánchez de Lozada recibiría respaldo del entonces presidente chileno Ricardo Lagos, en sentido de que si Sánchez de Lozada llegaba a ser presidente apoyaría la industrialización del gas en territorio chileno.
2003
MEDIADOS DE SEPTIEMBRE
En las poblaciones altiplánicas de Warisata, Huatajata y Huarina se registran movilizaciones por demandas regionales, el ministro de Defensa de entonces, Carlos Sánchez Berzaín, y su colega de Gobierno, Yerko Kukoc, ordenan la intervención militar y policial para rescatar a turistas retenidos. Se registran las primeras caídas de civiles.
8 DE OCTUBRE
Organizaciones sociales inician el paro cívico movilizado e indefinido en El Alto. En la zona de Ventilla se registran enfrentamientos entre mineros de Huanuni y militares con el saldo de dos muertos y 26 heridos.
10 DE OCTUBRE
Día de la Democracia se registra otra caída, otro minero muerto.
Bloqueos en Senkata impiden que cisternas de gasolina arriben a La Paz. Se produce desabastecimiento de energéticos.
Tanquetas y vehículos militares protegen la planta de Senkata. Se instalan piquetes de vigilia de vecinos para evitar saqueos de supuestos “vándalos” a comercios.
En La Paz una veintena de organizaciones sociales burlaron la vigilancia policial de la Plaza Murillo.
Se procede a la detención de seis policías acusándolos de tramar un motín.
Organizaciones sociales exigen la renuncia de los ministros de Gobierno Yerko Kukoc y de Defensa, Carlos Sánchez Berzaín. Explota un gasoducto en la autopista de La Paz.
Comienza el traslado de conscriptos a La Paz y El Alto en aviones Hércules desde el interior del país.
11 DE OCTUBRE
El Alto fue declarado “zona militar” por el gobierno y se convirtió en campo de batalla por la defensa del gas. Se acentuaron los bloqueos y recrudecieron los enfrentamientos.
Comienzan los bloqueos en la autopista, militares reciben la orden de disipar.
En la avenida Ballivián, en la zona de Alto Lima, mueren otras personas y hay decenas de heridos y detenidos.
El Ejército intenta hacer llegar dos cisternas desde Senkata a La Paz, la turba alteña no lo permite y los mismos son guardados en el Regimiento Ingavi.
12 DE OCTUBRE
El Alto sufre la mayor masacre de su historia ya que la represión dejó 26 personas asesinadas y más de un centenar de heridos especialmente en Río Seco, en lo que la prensa calificó como “la jornada más sangrienta en la historia de la ciudad y una de las más cruentas del período democrático.
Pese a la represión el paro continuó y las movilizaciones se hicieron más contundentes. Comienza a escasear combustibles y productos de primera necesidad en La Paz y otras regiones del país.
13 DE OCTUBRE
Vecinos en La Paz y El Alto levantan barricadas, cavan zanjas para evitar el ingreso de militares y policiales, se acrecienta el levantamiento popular y se exige la renuncia de Gonzalo Sánchez de Lozada y se niega la exportación del gas boliviano por puertos chilenos.
Incendios de dos gasolineras en Río Seco y Laja con saldo de cinco muertos y decenas de heridos.
Masiva marcha se desplaza hacia La Paz se registra una represión en inmediaciones de la Pérez Velasco.
Gonzalo Sánchez de Lozada, en la madrugada promulga un decreto supremo que determina que no se exportará el gas hasta el 31 de diciembre de ese año, mientras tanto se realizarán consultas y debates.
Sánchez de Lozada mantiene su decisión de no renunciar y acusa a Evo Morales y Felipe Quispe de sedición. El vicepresidente, Carlos Mesa no renuncia, pero se distancia del gobierno.
Ana María Romero de Campero, Defensora del Pueblo, exige la renuncia del Presidente.
El principal aliado del gobierno y jefe del MIR, Jaime Paz Zamora, habla de un programa de emergencia del gobierno.
14 DE OCTUBRE
La Organización de Estados Americanos (OEA) se propone como mediador del conflicto. El paro indefinido cobra más fuerza en La Paz. No hay circulación de motorizados.
16 DE OCTUBRE
El vicepresidente Carlos Mesa dirige un mensaje a la nación en el que se aleja de Gonzalo Sánchez de Lozada aduciendo que no quiere ser cómplice de las muertes que se registran.
17 DE OCTUBRE
Unos 10.000 marchistas que burlaron el control militar, ingresan por el camino a Yungas a La Paz, también de Sorata y Viacha, vecinos descienden de las laderas de La Paz, hacia Plaza de San Francisco.
Sesión de Congreso para las 16:00 horas. Al medio día NFR deja la coalición de gobierno y sus ministros renuncian.
En el interior de la República multitudinarias marchas, exigen la renuncia de Sánchez de Lozada. En el Legislativo se da lectura a la carta de renuncia de Gonzalo Sánchez de Lozada. Al promediar las 19:00 se registra la huida de Sánchez de Lozada hacia Estados Unidos.
Según la Agencia de Noticias Fides (ANF), el referido decreto determinó textualmente: “que la empresa contratista extranjera adquiere el derecho de propiedad de la producción que obtenga en Boca de Pozo y de la disposición de la misma”, es decir que el gas boliviano, cuando sale a la superficie ya no es del Estado boliviano sino de las que la explotan”.
Dicha norma contradecía el artículo 139 de la Constitución Política del Estado vigente en ese entonces y que prohibía la enajenación de los yacimientos hidrocarburíferos del país.
A continuación se presenta una cronología de los hechos de 2003 recopiladas por la mencionada agencia.
2001
El 20 de abril de 2001 Sánchez de Lozada exigió la renuncia de Hugo Banzer y pidió que Jorge Quiroga asuma la Presidencia, la intención era de asegurar la exportación del energético.
El 11 de noviembre del 2001 el periódico “El Mercurio” de Chile, publica que Sánchez de Lozada recibiría respaldo del entonces presidente chileno Ricardo Lagos, en sentido de que si Sánchez de Lozada llegaba a ser presidente apoyaría la industrialización del gas en territorio chileno.
2003
MEDIADOS DE SEPTIEMBRE
En las poblaciones altiplánicas de Warisata, Huatajata y Huarina se registran movilizaciones por demandas regionales, el ministro de Defensa de entonces, Carlos Sánchez Berzaín, y su colega de Gobierno, Yerko Kukoc, ordenan la intervención militar y policial para rescatar a turistas retenidos. Se registran las primeras caídas de civiles.
8 DE OCTUBRE
Organizaciones sociales inician el paro cívico movilizado e indefinido en El Alto. En la zona de Ventilla se registran enfrentamientos entre mineros de Huanuni y militares con el saldo de dos muertos y 26 heridos.
10 DE OCTUBRE
Día de la Democracia se registra otra caída, otro minero muerto.
Bloqueos en Senkata impiden que cisternas de gasolina arriben a La Paz. Se produce desabastecimiento de energéticos.
Tanquetas y vehículos militares protegen la planta de Senkata. Se instalan piquetes de vigilia de vecinos para evitar saqueos de supuestos “vándalos” a comercios.
En La Paz una veintena de organizaciones sociales burlaron la vigilancia policial de la Plaza Murillo.
Se procede a la detención de seis policías acusándolos de tramar un motín.
Organizaciones sociales exigen la renuncia de los ministros de Gobierno Yerko Kukoc y de Defensa, Carlos Sánchez Berzaín. Explota un gasoducto en la autopista de La Paz.
Comienza el traslado de conscriptos a La Paz y El Alto en aviones Hércules desde el interior del país.
11 DE OCTUBRE
El Alto fue declarado “zona militar” por el gobierno y se convirtió en campo de batalla por la defensa del gas. Se acentuaron los bloqueos y recrudecieron los enfrentamientos.
Comienzan los bloqueos en la autopista, militares reciben la orden de disipar.
En la avenida Ballivián, en la zona de Alto Lima, mueren otras personas y hay decenas de heridos y detenidos.
El Ejército intenta hacer llegar dos cisternas desde Senkata a La Paz, la turba alteña no lo permite y los mismos son guardados en el Regimiento Ingavi.
12 DE OCTUBRE
El Alto sufre la mayor masacre de su historia ya que la represión dejó 26 personas asesinadas y más de un centenar de heridos especialmente en Río Seco, en lo que la prensa calificó como “la jornada más sangrienta en la historia de la ciudad y una de las más cruentas del período democrático.
Pese a la represión el paro continuó y las movilizaciones se hicieron más contundentes. Comienza a escasear combustibles y productos de primera necesidad en La Paz y otras regiones del país.
13 DE OCTUBRE
Vecinos en La Paz y El Alto levantan barricadas, cavan zanjas para evitar el ingreso de militares y policiales, se acrecienta el levantamiento popular y se exige la renuncia de Gonzalo Sánchez de Lozada y se niega la exportación del gas boliviano por puertos chilenos.
Incendios de dos gasolineras en Río Seco y Laja con saldo de cinco muertos y decenas de heridos.
Masiva marcha se desplaza hacia La Paz se registra una represión en inmediaciones de la Pérez Velasco.
Gonzalo Sánchez de Lozada, en la madrugada promulga un decreto supremo que determina que no se exportará el gas hasta el 31 de diciembre de ese año, mientras tanto se realizarán consultas y debates.
Sánchez de Lozada mantiene su decisión de no renunciar y acusa a Evo Morales y Felipe Quispe de sedición. El vicepresidente, Carlos Mesa no renuncia, pero se distancia del gobierno.
Ana María Romero de Campero, Defensora del Pueblo, exige la renuncia del Presidente.
El principal aliado del gobierno y jefe del MIR, Jaime Paz Zamora, habla de un programa de emergencia del gobierno.
14 DE OCTUBRE
La Organización de Estados Americanos (OEA) se propone como mediador del conflicto. El paro indefinido cobra más fuerza en La Paz. No hay circulación de motorizados.
16 DE OCTUBRE
El vicepresidente Carlos Mesa dirige un mensaje a la nación en el que se aleja de Gonzalo Sánchez de Lozada aduciendo que no quiere ser cómplice de las muertes que se registran.
17 DE OCTUBRE
Unos 10.000 marchistas que burlaron el control militar, ingresan por el camino a Yungas a La Paz, también de Sorata y Viacha, vecinos descienden de las laderas de La Paz, hacia Plaza de San Francisco.
Sesión de Congreso para las 16:00 horas. Al medio día NFR deja la coalición de gobierno y sus ministros renuncian.
En el interior de la República multitudinarias marchas, exigen la renuncia de Sánchez de Lozada. En el Legislativo se da lectura a la carta de renuncia de Gonzalo Sánchez de Lozada. Al promediar las 19:00 se registra la huida de Sánchez de Lozada hacia Estados Unidos.
Los héroes anónimos de la "Guerra del Gas"
Familiares de los caídos de 2003 marcharon ayer.
A 10 años de la Guerra del Gas existen muchas heridas que todavía no han cicatrizado, más aún para aquellos héroes anónimos que pusieron el pecho y el honor frente a la bala asesina de Gonzalo Sánchez de Lozada. Erbol los encontró donde siempre estuvieron, en polvorientas calles de la ciudad de El Alto o transitando avenidas, extraviados en medio del ajetreo de una muchedumbre que construye sus propias historias.
Lizeth Callante, es la hermana de una menor que fue herida en las trágicas jornadas de octubre, nos cuenta que tiene problemas psicológicos y dejó los estudios. A ella la encontramos preocupada y reclama ayuda para salir adelante
“Ella ha tenido un impacto de bala en la pierna derecha pero gracias a Dios no le han amputado la pierna, eso le ha afectado sicológicamente porque tiene un trauma y lo que nos duele a nosotros es que no sepa reconocer el gobierno a las víctimas de octubre”, refirió.
Doña Andrea Quispe hace 10 años que no duerme tranquila, porque su hijo murió y no tiene quien le diga mamá. Pide comprensión y una oportunidad para trabajar. La señora prefiere estar en la calle, porque cuando llega a casa su semblante se llena de tristeza y melancolía.
“Es muy doloroso, no tenemos ninguna fuente de trabajo, así en la calle nomás estamos vendiendo para mantenernos. Todos se han olvidado, no han hecho traer aquí al Gonzalo Sánchez de Lozada, que llegue aquí y que entre a la cárcel”, expresó.
Juan Patricio hasta ahora no puede creer que su hermano haya muerto y claro está que siente un vacío en su alma al recordarlo. Nos dijo que la paz podría volver en su vida si lo ve a Goni tras las rejas.
“He perdido a mi hermano, fue en Río Seco donde él ha fallecido, él recibió un impacto de bala antes de que fallezca (…) Una deuda histórica que tiene nuestro gobierno es que haya justicia, que los responsables sean juzgados y encarcelados como corresponde por los delitos que han cometido”, demandó.
Doña Leo Oblitas siente que le falta algo en su ser, pues su hijo, que cayó herido en las jornadas de octubre, decidió irse a Brasil, porque en Bolivia no encontró una oportunidad para trabajar. “El herido es mi hijo, tenía 20 años, él fue a visitar a su tía que vivía en Alto Lima, estaba pasando por la 6 de Marzo y ahí dice que le han herido en la clavícula derecha. Él estudiaba, en la noche estaba en el colegio, y en el día trabajaba en la ferretería, después de ser herido, él ya no podía manejar cosas pesadas como antes lo hacía, ya no ha terminado ni el colegio porque ya no había ni dinero”, manifestó.
“Ahora mi hijo se fue a Brasil a buscar mejores días, pero tampoco es un profesional, está como ayudante de costura. El gobierno no nos ha ayudado en nada. Nosotros quisiéramos por lo menos un trabajo que nos pueda ayudar, pero lamentablemente no se acuerda, nosotros estamos abandonados”, agregó.
En una abandonada calle de El Alto encontramos a don Sabino Quispe. Las arrugas en su rostro son más que evidentes, los años no pasan en vano. En octubre de 2003 hirieron a su esposa y no tiene recursos para llevar una vida digna
“Mi esposa ha sido herida de bala, atravesado su brazo izquierdo y también por la pierna derecha y también por la cabeza, quiere vender pero no puede, los pies le duelen, más que todo la cabeza, ya no es una persona normal, no puede trabajar, no puede desenvolverse, y hasta ahorita no tenemos ningún apoyo, no se hace nada, queremos un reconocimiento económico, una renta vitalicia, son 10 años que estamos sufriendo”, expresó.
Con la tristeza en el rostro, don Edgar Velasco indicó que el Estado se olvidó de ellos. En aquella oportunidad cayó herido y ahora sólo cree en la justicia divina.
“Tengo una herida de bala en la pierna izquierda, en la altura de la planta, para las familias directas de parte de heridos no hay nada hasta ahora, actualmente estamos olvidados, nadie dice nada de nosotros, estaba estudiando incluso y no he podido acabar por culpa de la herida, he tenido que empezar a trabajar incluso de lustrabotas, más que todo por las secuelas que llevo porque molesta, tanto en el frío como en el calor, no puedo llevar una vida así, si no hay justicia aquí entonces justicia divina tendría que esperar”, dijo con resignación Velasco.
(Extracto del portal de Erbol)
GUERRA DEL GAS FRENTE A LA VIOLENCIA DE ESTADO, UNA RESPUESTA NO VIOLENTA LAS HUELGAS DE HAMBRE DE 1977 Y 2003
“Consternados por la violenta represión gubernamental contra los sectores sociales movilizados y ante la gravísima crisis política que ha paralizado a Bolivia, los ciudadanos y ciudadanas que suscribimos este pronunciamiento nos declaramos en huelga de hambre, exigimos el cese inmediato de toda acción represiva por parte del Gobierno contra el pueblo", comienza diciendo el documento entregado a la prensa por un grupo de ciudadanos liderados por la ex Defensora del Pueblo al momento de instalar una huelga de hambre exigiendo la renuncia del presidente de la República, Gonzalo Sánchez de Lozada, el día miércoles 15 de octubre de 2003.
El grupo que se declaraba en huelga de hambre estaba encabezado por Ana María Romero de Campero, acompañada por el padre jesuita Ricardo Zeballos, el vicepresidente de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia Sacha Llorenti, la cantautora Jenny Cárdenas; el empresario Javier Hurtado y los intelectuales José Antonio Quiroga y Ricardo Calla. Movimiento que rápidamente tuvo eco en la población civil, que instaló más de 46 piquetes de huelga de hambre en el país y organizó marchas de protesta pacífica para manifestar su apoyo a los huelguistas, que levantaron su voz en un ambiente de protestas, marchas y bloqueos en el que se debatía el país pidiendo la renuncia de Gonzalo Sánchez de Lozada.
En 1977, un acontecimiento similar sacudió al pueblo boliviano, cuando cuatro mujeres mineras se declararon en huelga de hambre exigiendo al gobierno de aquel momento la amnistía general e irrestricta para los presos políticos, una acción sacrificada que finalmente logró deponer al general Hugo Banzer Suárez. Aquella protesta surgió en un contexto en el que todas las libertades estaban restringidas, motivo que gravitó para que la huelga se masificara en pocos días. Fue un movimiento creciente que forzó a Banzer a conceder la amnistía irrestricta y lo alejó del poder, además de que puso en evidencia la debilidad del régimen, a la par que se debilitaban las barreras de la censura y las restricciones político-sindicales que el país había soportado desde 1971.
La huelga de hambre es considerada por algunos autores como una estrategia no violenta de lucha y movilización asumida por los sectores populares que bregan pacíficamente por alcanzar reivindicaciones sociales y políticas. Johanna Simeant y Jacques Roux, autores que se refieren a la huelga de hambre en sus investigaciones, señalan que esta medida, si bien no es de violencia ejercida contra el adversario, desde la perspectiva de quien la asume, sí lo es de violencia contra sí mismo. Es un acto en el que se acentúa mucho el papel del individuo, del actor de esa acción, que expone su cuerpo a una violencia en sí misma. Coinciden los autores en señalar que la violencia de los huelguistas de hambre, que por supuesto es ejercida contra sí mismos, responde a otra anterior y que, en ese sentido, existe una conexión analógica entre el sufrimiento del huelguista antes de la huelga y el sufrimiento voluntario.
Así, los dos acontecimientos mencionados, producidos en coyunturas de violencia, responden con un método no violento de lucha. La acción no violenta es un término genérico que abarca muchos métodos específicos de protesta. Gene Sharp puntualiza que, en todos los casos, los activistas no violentos se enfrentan al conflicto rechazando acciones de violencia, lo que no significa una inacción, sino una acción no violenta de lucha política. Sin embargo, sea cual fuere el problema y la magnitud del conflicto, la acción no violenta es una técnica por medio de la cual la gente que rechaza la pasividad y la sumisión, y que considera que la lucha es esencial, puede librarla sin usar la violencia. De ahí que a la violencia del régimen se opone la no violencia. Además, los actores de este movimiento no son los actores políticos ordinarios. A las cuatro esposas de mineros se suman religiosos y religiosas, jóvenes, estudiantes, es decir, actores sociales no políticos, en el sentido de que ninguno de estos grupos o personas se lanzan a la búsqueda del poder, como la huelga liderada por la ex Defensora del Pueblo, que entre sus protagonistas tenía artistas, miembros de la Iglesia católica e intelectuales.
En la huelga de 1977, los sindicatos y algunos partidos políticos apoyaban la huelga, pero en ningún momento la controlaron ni fijaron su contenido; en el conflicto de octubre de 2003, los sindicatos y los sectores sociales copaban las calles pidiendo la renuncia de Sánchez de Lozada a la presidencia de la República.
Precisamente por las características propias de esta medida, las dos huelgas de hambre se declararon como medidas pacíficas de protesta: Domitila Chungara declaraba en 1977 que su movimiento tenía propósitos humanitarios de solidaridad con los presos políticos. Y en octubre de 2003, Ana María Romero explicaba que la huelga era una forma de exigir la pacificación del país. Ambos movimientos, motivados por circunstancias parecidas, son ejemplo claro de la importancia que tienen las medidas no violentas de protesta por la influencia que ejercen en las luchas sociales. Salvando las diferencias, ambos tuvieron la capacidad de “tumbar” gobiernos, incluso dictatoriales como el de 1977, o excluyentes, como el de 2003.
El grupo que se declaraba en huelga de hambre estaba encabezado por Ana María Romero de Campero, acompañada por el padre jesuita Ricardo Zeballos, el vicepresidente de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia Sacha Llorenti, la cantautora Jenny Cárdenas; el empresario Javier Hurtado y los intelectuales José Antonio Quiroga y Ricardo Calla. Movimiento que rápidamente tuvo eco en la población civil, que instaló más de 46 piquetes de huelga de hambre en el país y organizó marchas de protesta pacífica para manifestar su apoyo a los huelguistas, que levantaron su voz en un ambiente de protestas, marchas y bloqueos en el que se debatía el país pidiendo la renuncia de Gonzalo Sánchez de Lozada.
En 1977, un acontecimiento similar sacudió al pueblo boliviano, cuando cuatro mujeres mineras se declararon en huelga de hambre exigiendo al gobierno de aquel momento la amnistía general e irrestricta para los presos políticos, una acción sacrificada que finalmente logró deponer al general Hugo Banzer Suárez. Aquella protesta surgió en un contexto en el que todas las libertades estaban restringidas, motivo que gravitó para que la huelga se masificara en pocos días. Fue un movimiento creciente que forzó a Banzer a conceder la amnistía irrestricta y lo alejó del poder, además de que puso en evidencia la debilidad del régimen, a la par que se debilitaban las barreras de la censura y las restricciones político-sindicales que el país había soportado desde 1971.
La huelga de hambre es considerada por algunos autores como una estrategia no violenta de lucha y movilización asumida por los sectores populares que bregan pacíficamente por alcanzar reivindicaciones sociales y políticas. Johanna Simeant y Jacques Roux, autores que se refieren a la huelga de hambre en sus investigaciones, señalan que esta medida, si bien no es de violencia ejercida contra el adversario, desde la perspectiva de quien la asume, sí lo es de violencia contra sí mismo. Es un acto en el que se acentúa mucho el papel del individuo, del actor de esa acción, que expone su cuerpo a una violencia en sí misma. Coinciden los autores en señalar que la violencia de los huelguistas de hambre, que por supuesto es ejercida contra sí mismos, responde a otra anterior y que, en ese sentido, existe una conexión analógica entre el sufrimiento del huelguista antes de la huelga y el sufrimiento voluntario.
Así, los dos acontecimientos mencionados, producidos en coyunturas de violencia, responden con un método no violento de lucha. La acción no violenta es un término genérico que abarca muchos métodos específicos de protesta. Gene Sharp puntualiza que, en todos los casos, los activistas no violentos se enfrentan al conflicto rechazando acciones de violencia, lo que no significa una inacción, sino una acción no violenta de lucha política. Sin embargo, sea cual fuere el problema y la magnitud del conflicto, la acción no violenta es una técnica por medio de la cual la gente que rechaza la pasividad y la sumisión, y que considera que la lucha es esencial, puede librarla sin usar la violencia. De ahí que a la violencia del régimen se opone la no violencia. Además, los actores de este movimiento no son los actores políticos ordinarios. A las cuatro esposas de mineros se suman religiosos y religiosas, jóvenes, estudiantes, es decir, actores sociales no políticos, en el sentido de que ninguno de estos grupos o personas se lanzan a la búsqueda del poder, como la huelga liderada por la ex Defensora del Pueblo, que entre sus protagonistas tenía artistas, miembros de la Iglesia católica e intelectuales.
En la huelga de 1977, los sindicatos y algunos partidos políticos apoyaban la huelga, pero en ningún momento la controlaron ni fijaron su contenido; en el conflicto de octubre de 2003, los sindicatos y los sectores sociales copaban las calles pidiendo la renuncia de Sánchez de Lozada a la presidencia de la República.
Precisamente por las características propias de esta medida, las dos huelgas de hambre se declararon como medidas pacíficas de protesta: Domitila Chungara declaraba en 1977 que su movimiento tenía propósitos humanitarios de solidaridad con los presos políticos. Y en octubre de 2003, Ana María Romero explicaba que la huelga era una forma de exigir la pacificación del país. Ambos movimientos, motivados por circunstancias parecidas, son ejemplo claro de la importancia que tienen las medidas no violentas de protesta por la influencia que ejercen en las luchas sociales. Salvando las diferencias, ambos tuvieron la capacidad de “tumbar” gobiernos, incluso dictatoriales como el de 1977, o excluyentes, como el de 2003.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
