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martes, 4 de enero de 2022
Tiwanaku (500-1100 d.C.) - Consideraciones finales
Tiwanaku (500-1100 d.C.) - Desintegración de Tiwanaku
Cerca al año 1150, Tiwanaku se desintegró como Estado y los estudiosos aún no se han puesto de acuerdo sobre las causas de este colapso. Posiblemente la desintegración de Tiwanaku como centro y la ruptura de sus mecanismos de cohesión se dieron porque, en un momento determinado, Tiwanaku dejó de cumplir con su rol cohesionador debido a factores que llevaron a la desintegración entre los diversos grupos que lo conformaban, como consecuencia de diferentes causas internas o del medio ambiente. Probablemente surgieron después estrategias de subsistencia regionales; el territorio estatal perdió cohesión y los conocimientos sofisticados comenzaron a ser dejados de lado para aplicar todos los esfuerzos a la tarea de sobrevivir a escala más reducida, territorial y organizativamente. Desde ese momento se produjo, posiblemente, un proceso inverso, que iba desde un desarrollo urbano hacia concentraciones poblacionales menos complejas.
Es probable que los cambios climáticos, con un largo período de sequías que afectaron la base económica, hayan influido en este proceso de desintegración. Esto, sumado a una serie de contradicciones sociales internas, pudo dar lugar a la progresiva disgregación de sociedades que habían estado adheridas e integradas anteriormente. Se propuso también que pudo tratarse de catástrofes climáticas asociadas a una desintegración política (Ponce, 1980) o de invasiones desde el Sur (Gisbert, 1987).
Este proceso ocurrió alrededor de los años 1000 y 1100 d. C., pero posiblemente había empezado ya un siglo antes. Las últimas investigaciones sostienen que tuvo lugar en las áreas periféricas, como en Azapa (Arica, Chile), donde las tumbas de la élite local fueron destruidas, y en Moquegua, donde también pudo haberse producido la destrucción de edificaciones. Hacia el siglo XII, el núcleo había sido abandonado en un proceso iniciado, al parecer, hacia el año 900. Según Albarracín y Matheus (1990), el número de asentamientos más pequeños se incrementó en la última fase de Tiwanaku. Después del fin de Tiwanaku, se perdieron muchas de las técnicas materiales y de las prácticas económicas, que ya no eran posibles fuera de un contexto estatal, sin embargo, el sistema de camellones (sukakollos) siguió en uso unos dos siglos después del fin del Estado.
La fuerza de la cultura y los logros de Tiwanaku dejaron una huella imborrable en las sociedades posteriores de la zona andina. La cultura incaica, posiblemente la más conocida de toda Sudamérica, no quedó al margen de esta influencia. Algunos mitos de origen de los incas sitúan el surgimiento de su civilización en el lago Titicaca y, además, sus gobernantes convalidaban su legitimidad considerándose herederos de la cultura de Tiwanaku. De esta manera , el corto lapso de dominio incaico en la zona andina (poco más de un siglo, hasta la llegada de los europeos en 1532) quedaba conectado en el imaginario colectivo con un proceso de larga duración y prestigio en toda la región, representado por Tiwanaku. Muchos de los logros que por décadas se consideraron incaicos habían sido ya desarrollados por los tiwanakotas, como las terrazas de cultivo (takanas). Incluso los llamados “caminos del Inca”, la red del Capac Ñan, son muy anteriores a esta época. Tanto en la cosmovisión como en la iconografía, los incas recogieron también la experiencia de Tiwanaku, que provenía también de la experiencia desarrollada por sociedades de épocas anteriores en la región. La dualidad, la cuatripartición, el ordenamiento del espacio y el tiempo, el aprovechamiento de diferentes pisos ecológicos, las redes de alianza con grupos étnicos distantes, al igual que símbolos como la cruz escalonada, la arquitectura monumental, el trabajo en la piedra, la tecnología textil y la forma de la vestimenta son solamente algunos de los elementos que los incas heredaron y que, a su vez, Tiwanaku recibió en parte de las sociedades que la antecedieron, transformándolos creativamente en función de las necesidades de su época y de sus formaciones sociales.
lunes, 3 de enero de 2022
Tiwanaku (500-1100 d.C.) - La iconografía de Tiwanaku y Wari - Las takanas, terrazas de cultivo
La geografía abrupta de la zona andina hizo que fuera necesario modificar culturalmente el paisaje, desarrollando un sistema de aprovechamiento de terrenos con fuertes pendientes. Muchas laderas de montaña fueron transformadas en un conjunto de terrazas en gradas, cuyas diferentes plataformas eran sostenidas por muros de contención. Un sistema de riego recorría todos los campos de cultivo entre nivel y nivel. Estas terrazas de cultivo (takanas) fueron construidas en todos los lugares en los que el terreno presentaba inclinaciones fuertes, especialmente en las estribaciones orientales de la cordillera, hacia la zona subtropical oriental.
Tiwanaku (500-1100 d.C.) - La iconografía de Tiwanaku y Wari - Los sukakollos
Los sukakollos consisten en plataformas de terreno rectangulares y paralelas, de aproximadamente 1.5 metros de alto sobre el nivel del suelo, un ancho de cuatro metros y longitudes de cien a doscientos metros, separadas entre sí por canales por donde circulaba agua, permitiendo el riego y almacenamiento de agua también en la temporada seca. Eran construidos con una base de piedras, una capa de tierra con grava, otra con arena y otra capa orgánica, donde se plantaban las semillas. Los canales laterales estaban revestidos por una capa de arcilla que evitaba la filtración del agua de riego. El sistema posibilitaba la creación de microclimas aptos para el desarrollo de los cultivos, evitando también los daños de las heladas.
Estos campos elevados de cultivo se distribuyeron en grandes áreas aledañas al lago Titicaca, ubicadas al Norte de Tiwanaku, en Pampa Koani (Stanish, 2001), formando parte de grandes complejos agrícolas que incluían lagunas artificiales, depósitos de agua, canales en medio de los campos de cultivo, así como viviendas para los administradores temporales. Posiblemente, los camellones fueron construidos durante la época formativa, y su administración y trabajo correspondió, probablemente, a las unidades domésticas locales. Albarracín afirma que la construcción inicial de los sukakollos fue producto de un orden social autónomo, mientras que otras hipótesis plantean que la siguiente fase se hizo bajo la hegemonía de la élite de Tiwanaku. Las áreas de cultivo habrían generado el excedente necesario para sostener centros urbanos y su burocracia. La producción lograda por medio de esta tecnología posibilitó el éxito del modelo estatal de Tiwanaku.
Stanish (2001) señala que el origen mismo del Estado y el origen de sus clases sociales estuvieron directamente relacionados con la producción excedentaria lograda con estos sistemas agrícolas, que fueron aprovechados por grupos locales para lograr diferenciación y convertirse en la élite, como ya vimos.
Tiwanaku (500-1100 d.C.) - La tecnología - El control del agua y de la tierra
El altiplano andino, a pesar de la altura, las bajas temperaturas y la marcada diferencia de humedad entre la estación de lluvias y la estación seca, tuvo un alto desarrollo en producción agrícola. El éxito y los logros en el manejo del hábitat y de las variables climáticas estuvieron directamente relacionados con el desarrollo de alta tecnología de manejo del agua y el terreno. La experiencia en la observación del medio ambiente, unida al conocimiento de las condiciones cíclicas meteorológicas y el perfeccionamiento de la astronomía desarrollados durante siglos, llevaron a concebir tecnologías que permitieran disminuir efectos no deseados del clima sobre la agricultura. Para esto, se construyeron campos elevados de cultivo (llamados sukakollos) que creaban un microclima apto para el crecimiento de las plantas.
domingo, 2 de enero de 2022
Tiwanaku (500-1100 d.C.) - La iconografía de Tiwanaku y Wari - Los textiles
La creatividad colectiva y el propósito de comunicación a través de un lenguaje de símbolos se unieron con una tecnología especializada y una experiencia de larga duración en el manejo de los materiales en el centroSur andino, donde la actividad textil fue una de las más importantes. Miles de tejidos utilitarios y ceremoniales fueron realizados en diferentes puntos de su geografía durante siglos, desde que aparecieron los primeros tejidos con algodón en la costa (2000 a.C.) hasta los hermosos textiles de diferentes grupos étnicos actuales en el territorio de Bolivia.
Los textiles de alta calidad, portadores de la “visión de mundo” e iconografía de Tiwanaku, fueron realizados posiblemente por tejedores especialistas que, sin duda, formaron parte de los grupos artesanales de privilegio en su sociedad.
Múltiples actividades acompañaban el proceso textil, y en ellas intervenían personas de diferentes edades para la selección de la lana, el trasquilado, el lavado, el desengrasado, el hilado, el torcido, el acopio de materias tintóreas, el urdido y el tejido. Intensos tonos de rojo, rosa, morado, amarillo, dorado, ocre, marrón, turquesa, azul, verde, naranja, provenientes de tintes naturales vegetales, animales y minerales, se combinaron con los tonos naturales de la lana de llama, alpaca y vicuña y mantuvieron su nitidez y su brillo durante siglos.
El tejido se realizaba en grandes telares verticales, formados por pocos elementos. La técnica más usada fue la del tapiz, con la trama vista y la urdimbre oculta. Las piezas rectangulares salían del telar ya listas para el uso, con sus cuatro esquinas que recuerdan la importancia de la cuatripartición en el pensamiento andino. Se tejieron también gorros multicolores de cuatro puntas. El resultado fue un arte colectivo, en algunos casos figurativo, pero mayormente abstracto, geométrico y simbólico.
Tiwanaku (500-1100 d.C.) - La iconografía de Tiwanaku y Wari - Los metales
Posiblemente, el trabajo en metales fue también una de las especialidades más destacadas. El oro, la plata, el bronce y el cobre fueron transformados en piezas de uso ceremonial. Otras formaron parte de ajuares funerarios. Es probable que láminas de oro y de plata dieran lugar a la creación de máscaras y diademas que fueron decoradas con las técnicas de repujado, incisión y martillado. El oro, la plata y el cobre también fueron los materiales empleados para adornos que se usaban directamente sobre la piel, como brazaletes, ombligueros, pectorales, orejeras y collares, combinados a veces con piedras semipreciosas en objetos suntuarios. Círculos de oro y plata laminada fueron cosidos posiblemente a la ropa de la élite, dando mayor fastuosidad a los textiles.
En construcciones monumentales, grapas de cobre fueron usadas para reforzar la unión de grandes bloques de piedra en las construcciones más importantes de la urbe. Se considera la posibilidad de que los frisos de la Puerta del Sol hayan estado revestidos por láminas de metal, posiblemente de oro, como sucedía también en otras construcciones del centro ceremonial que muestran evidencias de pequeñas perforaciones en la piedra para asegurar, posiblemente, las láminas de metal por medio de pequeños clavos hechos también de oro o de cobre. Igualmente, de cobre y de bronce se hicieron hachas, cuchillos y otros instrumentos rituales cortantes.
viernes, 31 de diciembre de 2021
Tiwanaku (500-1100 d.C.) - La iconografía de Tiwanaku y Wari - Cerámica de Pariti
En la pequeña isla de Pariti, en el lago Titicaca, existió otro centro relacionado con Tiwanaku, con construcciones de muros bajos y laberínticos. Allí se encontraron casi 600 piezas de cerámica de alta calidad que muestran la existencia de especialistas; muchas de las piezas habían sido quebradas intencionalmente, posiblemente en ceremonias, señala Sagárnaga. Los restos están datados entre 980 y 1.025 d. C. (Sagárnaga y Korpisaari, 2005). Entre las diferentes cerámicas encontradas, se pueden distinguir representaciones de diferentes tipos humanos, con características que mostrarían la diversidad de sociedades y etnias que probablemente formaron parte de Tiwanaku. Entre las cerámicas, se encuentran representaciones de hombres con tembetas semejantes a las usadas por grupos de Tierras Bajas.
Tiwanaku (500-1100 d.C.) - La iconografía de Tiwanaku y Wari - La cerámica
El trabajo de cerámica implicó una gran especialización y también representó la experiencia colectiva acumulada en varios siglos. La selección de los distintos tipos de arcilla, la obtención de la textura, la forma adecuada, los materiales para los engobes y esmaltes, la aplicación de la decoración y la tecnología de la cocción requirieron de una gran habilidad y destreza. La enorme variedad de formas de las piezas de cerámica fue el resultado de una larga experiencia de diseño. La diversidad de usos que tenía la cerámica hizo también que constantemente se generaran nuevas formas. Se hicieron vasos rituales (kerus), inciensarios, braseros, jarrones, vasijas, escudillas, tazones, avivadores de fuego (phusañas), mecheros y también se produjo vajilla de uso ritual, festivo y doméstico. En muchos casos, estos objetos tuvieron decoración pintada; otros fueron adornados con relieves y hubo, asimismo, cerámica modelada que reproducía con gran maestría efigies de llamas, patos, ciervos, cóndores, pumas y también retratos de seres humanos, e incluso seres míticos. La cerámica producida en Tiwanaku era llevada hasta sitios lejanos del núcleo del Estado, pero igualmente llegaban hasta la capital objetos de cerámica fina, con hermosos diseños y colores que se trabajaba en otros lugares, como Cochabamba o Pariti, por ejemplo.
Tiwanaku (500-1100 d.C.) - La iconografía de Tiwanaku y Wari - La piedra tallada
Posiblemente, lo que primero llama la atención de quien visita el complejo ceremonial son los monumentales bloques de piedra; entre ellos, podríamos nombrar un bloque en el templo de Puma Punku que pesa 131 toneladas y que fue transportado hasta el lugar desde una cantera a más de diez kilómetros. Otros bloques de andesita gris, cuya cantera más próxima se encuentra a 55 kilómetros, cerca al lago Titicaca, tuvieron que ser embarcados en naves de totora hasta el puerto de Iwawe y transportados por 20 kilómetros, hasta la ciudad. El bloque de Puma Punku habría sido trasladado encima de un terraplén cubierto por arcilla mojada mediante gruesas cuerdas de cuero de llama. En el mismo Puma Punku, los grandes bloques de piedra usados en la construcción de la pirámide estuvieron unidos por grapas de cobre vaciado que pesan hasta 15 kilos cada una.
El trabajo de tallado de la piedra fue preciso en los trazos y detalles de los relieves. A partir del siglo VIII, cuando Tiwanaku entró a una etapa de cambios urbanos, además de las piedras areniscas, muy usadas en la época anterior, se usaron andesita y basalto. La arenisca roja proviene de canteras al Sur de Tiwanaku, mientras que la andesita gris es una roca volcánica procedente de canteras de Copacabana y Yunguyo, y el basalto es una roca volcánica negra que se obtenía en canteras al Oeste de Tiwanaku.
En los muros de piedra se hizo un tratamiento a cada bloque, con gran detalle. Sus bordes fueron rebajados para permitir un efecto “almohadillado” y se colocaron una al lado de otra con tal precisión de encaje que, en medio de piedra y piedra, no fue necesario el mortero. Posiblemente, los tiwanakotas representaron en el material durable de la piedra a sus dioses o a la forma que estos tomaron en el plano humano, y sus atributos. En estas esculturas aparecen también, de manera figurativa o abstracta, de acuerdo a la época en que fueron talladas, muchos de los símbolos más importantes de la cultura Tiwanaku, como el signo escalonado, la cruz andina, círculos con divisiones, el signo en forma de “S”, serpientes, rayos, cabezas de cóndores y pumas, y también muchos otros que fueron parte de la iconografía de la tradición Yaya-Mama.
jueves, 30 de diciembre de 2021
Tiwanaku (500-1100 d.C.) - La iconografía de Tiwanaku y Wari
De la misma manera que la tradición cultural Yaya-Mama había sido antes la expresión de la religiosidad surgida durante el Formativo en la zona del lago Titicaca, probablemente la aparición de los Estados de Tiwanaku y Wari estuvo acompañada por una nueva iconografía religiosa, en la que se destacan algunas imágenes comunes a ambos Estados (Isbell, 2008), que se convirtieron en los íconos representativos de esta época, (Horizonte Medio, 700 a 1100 d.C). Las imágenes más importantes de este conjunto iconográfico son tres: el Dios de los Báculos, los acompañantes de perfil y las cabezas radiadas. Las tres aparecen en el panel central de la Puerta del Sol de Tiwanaku El conjunto de la iconografía Tiwanaku-Wari también se expandió por una amplia región en textiles, keros (vasos para ofrendas) gorros de cuatro puntas, tupus (prendedores o alfileres de metal) y en objetos de metal; Isbell denomina a este conjunto visual con la sigla SISA, que significa “serie iconográfica Sur para el arte del Horizonte Medio” (Ibid.).
El origen de la iconografía Tiwanaku-Wari parece estar relacionado con culturas andinas tempranas (Isbell, 2008). Los diseños más antiguos corresponden al estilo Yaya-Mama. Posiblemente, la tradición de cabezas radiadas proviene del Formativo de los alrededores del Titicaca.
Durante un largo período, en una extensa región, aparecieron objetos de cerámica, piedra tallada, textiles, orfebrería y otros que se reconocen como parte de lo que se llamó “la cultura Tiwanaku” o “estilo Tiwanaku”. Por otro lado, también hubo producción de objetos, como la cerámica Pariti, con sus propios rasgos característicos, pero que se relaciona con el núcleo del centro ceremonial de Tiwanaku.
Lo que se considera como la iconografía y simbología tiwanakota incluye puntos muy distantes. Durante la primera mitad del siglo XX, el austriaco Arthur Posnansky estudió la cerámica, para comprender qué era lo que se trataba de comunicar a través de sus diseños, logrando aislar varios elementos iconográficos, geométricos y abstractos, dando una interpretación a varios de éstos. Sin embargo, en esa época no se hicieron todavía estudios sistemáticos sobre los contextos en los que fueron halladas las piezas.
Posnansky aisló algunos elementos de los diseños de cerámicas y les dio nombres, como el de “signo escalonado”, que él considera el más importante de esta cultura ya que representaría el cielo y la tierra. También otras imágenes, como la luna, el sol, el agua, los ojos, la Vía Láctea, representada por una serpiente, y otros como la llamada “cruz andina”, con un centro y cuatro direcciones cardinales. Tomando en cuenta que estos signos aparecen también en los textiles y en
la arquitectura de Tiwanaku, Posnansky planteó que el significado puede aplicarse igualmente a toda la iconografía, sin importar el soporte en que se presentan estas imágenes.
El elemento figurativo más emblemático de Tiwanaku es el llamado “Dios de los Báculos”, la figura central de la Puerta del Sol, cuyo culto se extendió por el altiplano, por sitios de la costa, valles y por el piedemonte amazónico. Este dios aparece también en la espalda del monolito Ponce con trazos incisos.
Esta es posiblemente la imagen más emblemática, la que se asocia inmediatamente con Tiwanaku y que se repite en tallas de alto relieve en textiles y en la cerámica. El personaje lleva túnica, máscara y un báculo en cada mano. Aparece en lugares distantes del centro de Tiwanaku, como San Pedro de Atacama (Chile) y en Wari (Ayacucho, Perú), mostrando un culto generalizado. Está considerado como uno de los íconos más representativos de la cultura andina de todos los tiempos y posiblemente sus antecedentes más antiguos se remontan a Chavín de Huantar.
Imágenes casi idénticas al personaje central de la Puerta del Sol están pintadas en las gigantescas vasijas de ofrendas de Conchopata, Wari. Esta parece ser una característica: una misma iconografía tallada o incisa en las esculturas líticas en Tiwanaku y pintadas en Wari (Isbell, 2008). Las dataciones corresponderían a 700 d.C y parecen haber aparecido y funcionado simultáneamente tanto en el altiplano del Titicaca como en la sierra peruana. La iconografía aparece representada en distintos soportes (cerámica, piedra, textiles) que marcan un estilo claramente identificable.
Las imágenes de la cerámica, los textiles y otros objetos Tiwanaku también se fueron gestando a lo largo del tiempo en las tradiciones culturales de la zona del Titicaca en la etapa del Formativo. Varios de los monolitos del complejo ceremonial corresponden a esta fase, que coexistió con otras entidades políticas de la zona, como Pucara, Chiripa y otras. El monolito conocido como Barbado, por ejemplo, data de esa época, de la tradición cultural Yaya-Mama, al igual que el propio Templete Semisubterráneo.
Este y otros íconos fueron representados en piedra, cerámica, textiles y metales, conformando un corpus iconográfico y estilístico reconocible como un estilo, el estilo Tiwanaku. Los animales que más frecuentemente aparecen en los diseños
de Tiwanaku son la llama, el puma o jaguar, el ciervo, la serpiente, el cóndor y el pez. También se presentan seres formados por elementos de estos animales, fundidos con partes de otros y con rasgos humanos; estos seres muchas veces
tienen alas y están coronados. Forman, así, una síntesis con todos los atributos, de manera similar a lo que ocurrió en otras latitudes del mundo, donde se crearon también seres semejantes como la esfinge (con el cuerpo de toro, garras de león, cabeza humana y alas), en Egipto y Grecia, o el dragón en China.
Posiblemente, lo más característico de la cultura clásica de Tiwanaku sea su impresionante capacidad de geometrización y el logro de concisión en el lenguaje visual, con una enorme capacidad de sintetizar y significar. Hoy hemos perdido ya los códigos de acceso a este lenguaje, pero en un momento de la historia, las vasijas, textiles y piedras de Tiwanaku plasmaron un mensaje de conceptos y símbolos esenciales dentro de su cultura.
martes, 28 de diciembre de 2021
Tiwanaku (500-1100 d.C.) - Tiwanaku y Wari
Posiblemente, Wari y Tiwanaku surgieron simultáneamente como Estados, estuvieron relacionados e interactuaron. Tuvieron una iconografía común y compartieron un sitio de asentamientos en el valle de Moquegua, en la actual costa peruana.
Wari estaba situada en el Norte y Tiwanaku en el sur; tuvieron sus propias áreas de expansión e influencia. Posiblemente, la frontera entre los dos Estados estuvo al Norte del lago Titicaca, hasta la costa de Arequipa y Moquegua (Rowe, 1956). El área de influencia de Tiwanaku estuvo al sur, hasta el desierto de Atacama y las alturas de San Pedro de Atacama (hoy Chile), el Norte de Argentina, hacia el este los valles de Cochabamba y al Oeste en la costa, desde Arica hasta el sur. Wari llegó por el Norte hasta Cajamarca, en la costa a Moquegua, al valle de Lambayeque y al sur, hasta la zona del Cusco, donde aparece una de las ciudades Wari más importantes, Pikillajta, a 30 kilómetros. de la ciudad de Cusco, que siglos más tarde construirían los incas. Schreiber (2005) afirma que Wari puede ser considerado un Imperio, con administración directa sobre territorios conquistados y con construcciones para ejercer esas funciones.
Sin duda, existió una relación entre los dos Estados, como lo muestra la iconografía que tienen en común. Al parecer, Tiwanaku tuvo un carácter más ceremonial, mientras que Wari conocida también como Viñaque parece haber sido más administrativo y residencial. Las dos ciudades fueron diferentes en cuanto a la construcción del espacio, incluyendo los ámbitos construidos y el tratamiento de los desechos sólidos y líquidos. Es probable que formaran parte de un conjunto dual, cada Estado con sus propias funciones y una misma ideología, religión, cosmovisión e iconografía.
Tiwanaku se caracteriza por monumentos megalíticos de piedra trabajada, acompañada por pequeñas habitaciones de adobe, mientras que las edificaciones en Wari son de piedra rústica. Tiwanaku tiene como centro el complejo ceremonial, claramente distinguible del resto de lo que fueron los conjuntos habitacionales. El Dios de los Báculos de la Puerta del Sol aparece también pintado en las gigantescas vasijas de ofrendas de Conchopata, Wari. Ésta parece ser una característica importante: una misma iconografía tallada o incisa en las esculturas líticas en Tiwanaku y pintada en objetos de Wari. Las dataciones
corresponderían a 700 d.C (Isbell, 2008) y los temas, las formas y la expresión parecen haber aparecido y funcionado simultáneamente, tanto en el altiplano del Titicaca como en la sierra peruana. A diferencia de Tiwanaku, en Wari no se construyeron pirámides. Los palacios, templos y residencias domésticas fueron hechas de piedra irregular, con revestimiento de revoque blanco (Isbell, 2008).
lunes, 27 de diciembre de 2021
Tiwanaku (500-1100 d.C.) - Tiwanaku, más allá del centro - Las provincias de Tiwanaku
Cochabamba
Al parecer, la presencia de Tiwanaku en Cochabamba no fue a través de un control directo, ni se dio el establecimiento de colonias. Los sitios del valle de Cochabamba que recibieron la influencia de Tiwanaku expresaron esta característica en su propia producción. La cerámica encontrada allí, datada en 600 d. C., tiene rasgos estilísticos que son considerados tiwanakotas, pero carece de los elementos iconográficos clásicos como pumas, cóndores o cabezas humanas. Se trata posiblemente de una producción local. En la colina de San Sebastián, que en la actualidad se encuentra en la misma ciudad de Cochabamba, fueron encontrados en 1916 objetos de oro laminado pertenecientes, posiblemente, a algún jerarca local asociado a Tiwanaku; se trata de diademas, brazaletes y pectorales de un conjunto que se conoce como “el tesoro de San Sebastián”. Por la forma en que fueron encontrados, no existe un estudio del contexto arqueológico. Tampoco se hallaron restos de construcciones.
Hubo asentamientos de Tiwanaku también en la zona del valle hacia el sureste, en una parte de Tarija, de Chuquisaca y también de la quebrada de Humahuaca (Argentina). Todos ellos posiblemente fueron proveedores de maíz.
La colonia de Omo en el valle de Moquegua
Al Noroeste, en los valles del Sur del actual Perú, cerca de Moquegua, existe un conjunto monumental ceremonial y administrativo con un templo de adobe y con tres patios de diferentes niveles; allí se encontraron dos estelas de piedra. También fueron hallados centenares de textiles y cerámica con el estilo clásico tiwanakota. Se considera que Omo fue una colonia controlada directamente por Tiwanaku y que sus habitantes provenían del núcleo del altiplano, como se evidencia por enterramientos encontrados en el sitio de Chen Chen.
Los dos asentamientos tiwanakotas en Moquegua, Omo y Chen Chen, fueron colonias administradas directamente desde la ciudad de Tiwanaku por su élite. Allí parece haberse mantenido la identidad del núcleo sin mezclarse con tradiciones locales. Junto al asentamiento tiwanakota en Omo, se encontraba una colonia vecina del Estado de Wari, cuyo núcleo se encontraba en Ayacucho. Wari ocupó la parte superior del valle superior de Moquegua y Tiwanaku estableció su colonia en el sector medio.
La periferia
Tiwanaku también tuvo presencia en los valles y en la costa del Pacífico, como Azapa, en Arica (hoy Chile). Posiblemente, estos centros estuvieron conectados por la élite gobernante de Tiwanaku y los señores locales. En la zona alta del desierto de Atacama (hoy San Pedro de Atacama, en Chile), se desarrolló otro centro que probablemente tenía la modalidad de conexión de élite a élite, consolidada por entrega de bienes, trasladados por medio de caravanas de llamas, como señalan Berenguer (2007), Nuñez, Dillehay y Browman (1981). No se encontraron allí restos arquitectónicos, pero sí un gran volumen de
textiles y objetos de madera que se conservaron gracias al clima del desierto. Desde allí y otros lugares del área se llevaba al centro ceremonial del altiplano malaquita, cobre, minerales y turquesa. En esas zonas, se han encontrado tumbas con una gran riqueza de ajuares funerarios, con vasos de oro, anillos, diademas, plumas, brazaletes, placas y campanas, hachas de oro, cobre y estaño y collares de malaquita. El clima desértico permitió también la conservación de textiles (tapices, túnicas y mantos, fajas y bolsas) con el clásico sello del estilo Tiwanaku, los que eran llevados en caravanas desde un mismo centro productivo, de acuerdo a los estudios de Oakland (1993).
domingo, 26 de diciembre de 2021
Tiwanaku (500-1100 d.C.) - Tiwanaku, más allá del centro - El área nuclear
En el área nuclear del altiplano sur, a no más de 75 kilómetros de Tiwanaku, Lukurmata, Khonkho Wankani, Pajchiri, Ojje, Chucaripupata y Pukuro-Uyu son todos sitios del Horizonte Medio, con restos de arquitectura monumental conectada con Tiwanaku. Probablemente, conforman el área local temprana del desarrollo de Tiwanaku, que estuvo bajo su control directo (Isbell, 2008).
Tiwanaku (500-1100 d.C.) - Tiwanaku, más allá del centro
La incorporación de diferentes sociedades bajo un paraguas ideológico y ceremonial permitió posiblemente también una amplia circulación de bienes y el desarrollo de una economía diversificada. Una variada producción artesanal de bienes utilitarios y suntuarios llegaba a Tiwanaku posiblemente en momentos especiales del ciclo anual relacionados con celebraciones y otros productos salían desde allí hacia otros puntos. Es posible que cada una de estas actividades especializadas hubiera sido realizadas por grupos diferenciados dentro de esta sociedad; y lo mismo pudo haber sucedido con otros rubros de producción especializada, como textiles o cerámica.
Los que hoy están considerados como asentamientos tiwanakotas tuvieron diferencias entre sí, tanto en tamaño como en funcionamiento, mostrando la existencia de una jerarquización en la estructura y relaciones diferenciadas con las élites del centro ceremonial. Probablemente, los mecanismos de integración entre estos grupos y el Estado de Tiwanaku fueron diversos. Entre ellos podríamos citar algunos (Rivera, 2012) como:
- el control territorial directo en las zonas aledañas a la capital
- el control a través del establecimiento de colonias en lugares distantes, como en Omo, hoy Perú
- el control indirecto establecido mediante redes de intercambio de los propios grupos locales y
- las relaciones y pactos de autoridades centrales con gobernadores locales, como en San Pedro de Atacama, hoy Chile (Mujica, 1996).
Diferentes hipótesis desarrolladas durante el último medio siglo muestran dos tendencias en cuanto a la condición de Tiwanaku como Estado. Una de ellas considera que Tiwanaku fue un Estado jerárquico, con un proyecto de expansión territorial basado en estrategias de control directo o indirecto, a partir de pactos entre élites gobernantes, en una región amplia y con una economía dirigida y regulada desde el centro. Otra tendencia de las investigaciones muestra un modelo de organización
segmentaria que se desenvolvía bajo un sistema ideológico y cultural común a todos los grupos. Las relaciones entre estos grupos habrían sido fluidas y los pactos habrían estado sujetos a negociaciones. Unidades diferentes pudieron quedar aglutinadas por una ideología, rituales cíclicos y festividades que tenían lugar o se representaban en el complejo ceremonial de Tiwanaku. Más adelante, estas prácticas podrían también haber dado lugar a políticas económicas dirigidas por las élites que organizaban el culto y posiblemente también tenían control sobre los intercambios de productos desde y hacia el núcleo en el altiplano.
El influjo, la gravitación y la atracción que ejerció el complejo ceremonial de Tiwanaku, la parafernalia ligada a este centro y las ceremonias y festividades que allí se realizaban pudieron haber atraído a numerosas sociedades que se desarrollaban a corta y larga distancia, que fueron acercándose cada vez más a Tiwanaku.
A diferencia de Wari, un Estado de tipo imperial que se desarrolló en la misma época en la zona de Ayacucho, Perú, y que tuvo características muy similares (como veremos más adelante), Tiwanaku no basó su hegemonía en las armas, ni se expandió por medio de conquistas bélicas, como parece mostrar la inexistencia de evidencias (armas, proyectiles) en el territorio nuclear, en los sitios que controló o donde ejerció su influencia. Este es el consenso actual entre los especialistas que estudian el tema, quienes resaltan la ausencia de armas y de restos arqueológicos que muestren elementos relacionados con acciones violentas contra posibles enemigos o grupos conquistados.
¿Cómo logró Tiwanaku su sitio de supremacía en la región centro-Sur andina y lo mantuvo durante siglos? Los estudios más recientes hacen énfasis en que esto se logró por medio del consenso con otras sociedades. Sin embargo, algunos investigadores ponen en duda la posibilidad del surgimiento de un Estado sin componentes de violencia o de coerción, tanto en su formación como en su consolidación ¿Por qué individuos o grupos humanos cederían su autonomía para convertirse en parte (parte subordinada, además) de formas de gobierno despóticas (Cohen, 1978) de grupos distantes o ajenos? ¿Por medio de qué mecanismos podría un grupo llegar a subordinar a otro imponiendo su voluntad en diferentes ámbitos de la vida?
¿Por qué razones o medios un grupo social determinado se convertiría en la élite estatal, con el ejercicio de determinadas prácticas de las cuales dependerían otros grupos? Incluso si las relaciones entre diferentes sectores se hubieran iniciado de manera igualitaria, en alguna fase de esas relaciones debió haberse producido una diferente correlación de fuerzas que habría llevado al dominio de un grupo o sector sobre los demás. Albarracín (2001), por ejemplo, a pesar de plantear
básicamente el modelo consensual para la formación del Estado de Tiwanaku, considera que, inicialmente, su supremacía pudo haberse debido a acciones de ataque a otros centros de la zona, para posteriormente incorporarlos a su dominio local, pero como ya señalamos, hasta la fecha no se han encontrado evidencias de luchas internas en el núcleo, ni con sociedades diferentes en esta etapa en el área del Titicaca.
Es posible, igualmente, que la violencia asumiera otras características, causando temor a través de imágenes, como sucedió con anterioridad, en Chavín de Huantar. Probablemente, las cabezas-clava empotradas en los muros del templete semisubterráneo de Tiwanaku representaron a las sociedades que formaban parte de Tiwanaku; algunos autores consideran que
eran una ostentación de su supremacía sobre los otros grupos (Kolata, 1993). En este sentido, las esculturas que muestran a sacerdotes o jerarcas con una cabeza-trofeo (los chachapuma) podrían ser también una muestra de la coacción ejercida
desde el Estado. Sucedería lo mismo con los sacrificios humanos, que, en última instancia y más allá del propósito religioso y ritual, debieron haber generado también temor en la población. En Tiwanaku se encontraron numerosos sacrificios
de hombres, mujeres y niños, tanto en la pirámide de Akapana como en otros puntos del centro ceremonial; fueron rituales, pero pudieron connotar también un aspecto inquietante acerca de la potestad sobre la vida y la muerte que tenía la élite sacerdotal que realizaba las ceremonias.
sábado, 25 de diciembre de 2021
Tiwanaku (500-1100 d.C.) - Etnias y lenguas
Debido a la presencia de diferentes etnias, se consideró también la existencia de diferentes idiomas. Hoy se sabe que el pukina, hoy desaparecido, fue el idioma de Tiwanaku y que se hablaba en la costa, en todo el sector Noreste del lago Titicaca y en los valles húmedos y subtropicales a lo largo de la Cordillera Oriental. Si bien los nombres de lugares en aymara dominan la región del altiplano, e incluso la de los valles, los estudios lingüísticos, especialmente el de Alfredo Torero (1965) y Cerrón Palomino , muestran que durante el período Tiwanaku, la lengua dominante fue la pukina. Por ejemplo, los toponímicos con el sufijo “waya”, “baya” o “guaya” son de origen pukina, lo mismo que “titi”, “coa” o “iqui” (Torero, 1972). Posiblemente, la antigüedad del pukina antiguo es mayor que la del aymara antiguo. La presencia de la lengua aymara sería posterior y su difusión se debería a diversos factores, entre los que se destaca el hecho de haber sido un lenguaje de intercambio, utilizado particularmente por pueblos llameros. Varios lingüistas, como Torero y Cerrón Palomino y otros estudiosos como Girault, apoyan la teoría de que el pukina, o un derivado de éste, pudo ser el idioma que el cronista mestizo Garcilaso de la Vega llamaba “la lengua secreta de los incas”.
Tiwanaku (500-1100 d.C.) - El mapa social y étnico de Tiwanaku
Sin duda, la sociedad de Tiwanaku tuvo diferentes estratos. Una élite local se habría ido consolidando, y vivía en el centro ceremonial, mientras que probablemente otros jerarcas menores establecieron sus residencias en las zonas aledañas a las grandes construcciones. Posiblemente, la élite gobernante y sacerdotal controlaba, organizaba y realizaba las ceremonias, rituales, festividades y fiestas en el centro ceremonial. La formación temprana de esta estraficación social habría estado ligada con las funciones rituales dirigidas por un sector de la población; funciones de las que seguramente quedaban excluidos otros sectores, como afirman Donna, Dillehay, Feldmann y Williams (en Stanish, 2001).
Tiwanaku no fue una sociedad igualitaria. Socialmente, estuvo conformada por linajes gobernantes que ejercían los oficios políticos y religiosos, por élites locales, por especialistas, agricultores, ganaderos, pastores y pescadores. Posiblemente, quienes ocupaban los más altos rangos administrativos y ceremoniales estuvieron rodeados de elementos emblemáticos: diademas de oro, pectorales, muñequeras, orejeras y vestidos finos (tejidos con lana de vicuña y diseños cargados de símbolos). Es probable que las trompetas de cerámica que se hacían en la zona del Titicaca desde la etapa del Formativo acompañaran también el despliegue emblemático de los señores de Tiwanaku. Pero ¿quiénes fueron los gobernantes de Tiwanaku y por qué no se encontraron tumbas que denoten un tratamiento especial hacia ellos, como sucedió, por ejemplo, en otras culturas, como Egipto o en Moche, con el Señor de Sipán? El único hallazgo que podría relacionarse con una emblemática real o sacerdotal es el de San Sebastián (Cochabamba), con un ajuar funerario de 22 piezas de oro que no fue encontrado en el centro ceremonial de Tiwanaku, ni siquiera en las inmediaciones, sino en el valle de Cochabamba, a 400 kilómetros de distancia.
Algunos investigadores consideran que los gobernadores podrían estar representados en los monolitos, y otros piensan que representarían, más bien, a sacerdotes, ya que los objetos que los acompañan (kerus y tabletas de inhalar) estarían ligados a las funciones rituales, pero en general se considera que representan a entidades sagradas actuando en el plano terrenal.
Las diferencias en Tiwanaku no fueron solamente de clase, sino de procedencia, en relación a los diferentes grupos. Lo que conocemos como Estado probablemente fue una red de interacción entre diferentes sociedades, a veces especializadas en algún tipo de trabajo o de producción. Por ejemplo, los urus (grupo que vivía junto al lago y los ríos y que también vivía de la pesca y la recolección en la costa del Pacífico) pudieron haber participado a través de su especialidad como pescadores, recolectores de huevos de aves acuáticas y, posiblemente, como constructores de embarcaciones de totora y encargados del transporte a través del lago y de los ríos, actividades que siguieron realizando grupalmente durante toda la época colonial y republicana.
Posiblemente, las actividades económicas, de producción y de circulación de bienes en Tiwanaku estuvieron conectadas por un tejido de relaciones hacia el interior y hacia el exterior del núcleo. Esto pudo haber sucedido en diferentes niveles: a) en el interior de las unidades más pequeñas que lo formaron, b) entre grupo y grupo y entre las élites y los grupos; c) entre élites estatales del núcleo y élites locales de diferentes sitios. La circulación de bienes y productos en Tiwanaku expresaba esta compleja red de relaciones sociales entre los grupos, creando posiblemente una economía fuertemente estructurada.
jueves, 23 de diciembre de 2021
Tiwanaku (500-1100 d.C.) - La arquitectura de Tiwanaku - Puma Punku
Puma Punku fue posiblemente un complejo complementario al de Akapana-Kalasasaya. Para su estructura se usaron enormes bloques de piedra con grapas de cobre que los unían entre sí. Al igual que Akapana, también fue una pirámide que probablemente correspondía a una de las parcialidades de Tiwanaku. Tenía también canales de circulación de agua que, partiendo de la cima del edificio, bajaban hacia el Norte y hacia el sur. Investigaciones recientes (Vranich, 2008 y Couture, 2008) consideran que Puma Punku fue construida en el siglo VIII y que estaba concebida para ser el ingreso al complejo ceremonial, a través de grandes bloques, vanos y puertas; una de las cuales habría sido la Puerta del Sol.
Un análisis de la morfología de Tiwanaku llevó a una lectura del espacio que, aunque queda dentro del campo de la especulación y parte posiblemente de una perspectiva marcada por creencias actuales, permite una lectura global del conjunto. El Templete Semisubterráneo podría haber sido la representación del espacio interno, profundo, oculto, de donde surge la vida, mediatizada por la acción fertilizadora del agua, el interior de la tierra, el mundo “de abajo” o “de adentro” (Manka Pacha o Uku Pacha, como más tarde serían llamados estos espacios por aymaras y quechuas).
Al Templete Semisubterráneo se llegaba descendiendo por siete escalones y allí posiblemente se realizaban rituales de agua, hasta inundarlo, al igual que se hacía en otros templos de este tipo durante el período del Formativo. La pirámide de Akapana pudo haber estado relacionada con la esfera del cielo, estrellas y planetas y con los fenómenos celestes, como los rayos solares, el rayo y el trueno, es decir, con el plano “de arriba” (llamado posteriormente Alaj Pacha o Hanan Pacha).
El nivel intermedio, humano, animal y vegetal, que representaba este mundo, (el Aka Pacha o Kay Pacha) pudo haber tenido su expresión material en las construcciones del Kalasasaya.
El éxito de la pervivencia del centro ceremonial probablemente dependió en gran medida de la capacidad, la habilidad y los recursos que los sectores gobernantes ponían en juego para atraer a los otros pueblos hacia este centro ceremonial que, según Stanish (2001) habría tenido el rol de “deslumbrar, embelesar, convertir e incorporar”.
Tiwanaku (500-1100 d.C.) - La arquitectura de Tiwanaku - La pirámide de Akapana
De manera similar a otras grandes civilizaciones en el mundo (Egipto, Maya, Babilonia), en Tiwanaku se construyeron pirámides. Akapana es una pirámide de siete niveles, con base de piedra y construida de grava, tierra, arcilla y piedra; se encuentra orientada hacia los puntos cardinales. Es posible que estuviera recubierta por grava verde, como indica Kolata (1993), y como puede verse aún por pequeños fragmentos de esta grava dispersos por el suelo. Tiene 140 metros de Este a Oeste y 180 metros de Norte a sur, con una altura de 17 metros, sobre una planta en forma de media cruz escalonada. El mismo autor indica que en la cima hubo un depósito de agua de lluvia, del que partían canales que posiblemente llevaban el agua hacia el interior y, desde allí, a los otros diferentes niveles.
Tuvo unas escaleras ubicadas en el sector Oeste de la pirámide; junto a ellas, se descubrió una escultura de basalto negro representando a un sacerdote con atributos felinos y portando hachas rituales, el Chachapuma (hombre-puma) esculturas que posiblemente se encontraban encima de los pedestales a ambos lados de la escalinata de acceso. En las esquinas, se hallaron también sacrificios humanos.
miércoles, 22 de diciembre de 2021
Tiwanaku (500-1100 d.C.) - La arquitectura de Tiwanaku - Kantat Tallita
Es un edificio similar a Putuni, con paredes de adobe. Está ubicado en el extremo este del conjunto, lo que hace que reciba en primer término la luz del sol. Tiene un dintel en forma de arco, el que lleva incisiones con iconografía. Es posible que delgadas láminas de oro hubieran estado sujetas a la piedra mediante pequeños clavos de cobre y de oro; probablemente, también estuvo cubierta por textiles. En lo que se presume era el patio de Kantat Tallita se encuentra otra pieza lítica que se conoce como “la maqueta”, porque parece reproducir un edificio en miniatura que no ha sido descubierto.
Keri Kala, la “piedra-fogón”, ubicada al Oeste de Putuni, tiene también un patio y una edificación con cuatro cuerpos. Su zócalo se componía de una hilera de muros de sillar de piedra y el resto era de adobe.