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miércoles, 18 de enero de 2023

Probanza de ranchería de los indios de la Villa Imperial y de su buen tratamiento. Potosí, 18 de septiembre 1565

“Muy magnífico señor Antonio de Mera, regidor de esta villa, digo que al derecho de ella conviene hacer cierta probanza sobre razón de que los indios que residen en esta villa, para el beneficio y labores de las minas, viven sanos y multiplican más que en otras partes y son muy aprovechados, para presentar ante su magestad y por ella le suplicar haga mercedes a esta dicha villa de cosas convenientes al acrecentamiento de ella o como su magestad más fuere servido…el dicho fray Antonío Trueno, prior en el monasterio de señor Santo Domingo de esta dicha villa de Potosí, testigo presentado por el dicho Antonio de Mera, el cual habiendo jurado según forma de derecho, y siendo preguntando por las preguntas del dicho interrogatorio, dijo y depuso lo siguiente.

Que los dichos indios y yanaconas que así residen en las rancherías de esta dicha villa, están de su voluntad en ella y viven contentos por la gran abundancia que tienen de comida y ropa y plata que sacan de las minas y asi mismo ha visto que otros yanaconas del servicio de los españoles , cuando sus amos se van fuera de esta dicha villa, se quedan en ella por el gran provecho que en ella tienen de comida y ropa y plata y no quieren ir con los dichos sus amos, y sabe y ha visto que los dichos yanaconas e indios que así residen en esta dicha villa comen y visten y con plata mucho mejor que no en sus tierras, porque este testigo lo ha visto por vista de ojos, y andan muy contentos, y este testigo ha que tiene a su cargo la doctrina de los indios de Chucuyto de ocho años a esta parte, y no ha podido con más de cuantrocientos indios que vuelvan a sus tierras y se están en esta dicha villa, por el gran interés que de ello se les sigue; y que esto dice y responde a esta pregunta”.

Fuente: AGI Charcas, citado en Castrellón Reyes, 2010.

martes, 17 de enero de 2023

El intento del dominio sobre el territorio - Del descubrimiento del Cerro

“Mas había de doce años que los españoles poseía este reino y no tenían noticia de la riqueza de este Cerro, en cuyo tiempo por algunos de los nuestros se labraron las minas del asiento de Porco que era la grosedad del reino y en su descubrimiento (del Potosí) no se halló rastro que los antiguos incas o reyes se hubiesen aprovechado de sus minas ni se halló señal de labor (como en Porco donde la habían tenido) ora por alguna vana observancia y ceremonia a que eran inclinados estos indios (adorando las montes señalados y piedras singulares, la ciega y la más engañada gente, dedicándolos a su huacas o adoraciones- que era el lugar que el demonio los hablaba y hacían sus sacrificios-, y halláose fama que queriendo los indios de Chaqui, que es un pueblo cinco leguas de esta villa, labrarlo, había sucedido en aquella sazón una mortandad muy grande, que atribuyendo a esto lo dejaron; y que sabido por el Inca, temeroso de estos abusos(avisos?), mandó que no se labrase; y que los indios oyeron voces en el aire que decían que para otra gente mejor estaba guardado y que habían de sacrificarle más que ellos) o por serle ignoto y no sabido su valor y riqueza, teniéndola dios guardada y oculta para remedio y socorro de nuestra nación…El primero que dio noticia de él, con manifestación y registro público, fue un indio guanca natural de Jauja, yanacona de Villaroel, que era un español que residía en las minas de Porco. Y antes de este, el que lo descubrió y sacó plata de sus minas fue un indio llamado Gualpa de nación chumbivillca que es(ta) en tierra del Cusco, que yendo por la parte del poniente siguiendo unos venados se le fueron subiendo al cerro arriba, y como está empinado y entonces estaba mucha parte cubierto de unos árboles que llaman quiñua y de muchas matas, por subir un paso algo áspero le fue forzoso asirse de una rama que estaba nacida en la veta que (después) tomó nombre de la rica. Y en la raíz y vacío que dejó conoció el metal, que era muy rico por experiencia que tenía de lo de Porco; y halló en el suelo, junto a la veta, unos pedazos de metal que se habían soltado de ella y no se dejaban bien conocer por tener gastada la color del sol y aguay llevólo a Porco a ensayar por guaira.

Fuente: Capoche, 1959: 77.

domingo, 8 de enero de 2023

El intento del dominio sobre el territorio - La fundación de Porco

La explotación de la plata en el asiento de Porco, denominado por Presta (2010) como “la primera joya de la Corona” se produjo desde la época prehispánica. El proyecto Porco-Potosí en el sitio arqueológico llamado por la población local como Huyaurachina Alta mostró la presencia de asentamientos incas que también fueron explotados durante el período colonial temprano (Cohen, Rehren, Van Buren, 2010). Los historiadores también sostienen que las minas de Porco fueron explotadas por los incas y por los mallkus locales debido a que las minas estaban en el territorio del grupo étnico visisa que formaba parte de la Confederación caracara-charcas.

Por esta razón, la entrega de las minas de plata de Porco a los españoles fue realizada por el señor de los indios charcas, Coysara, tras la derrotaderrota que sufrieron las fuerzas aliadas indias frente a los españoles en la batalla de Cochabamba (1538). Se sostiene que Tata Purcu fue el patrón sagrado de la minería, la guerra, la fecundidad y la salud, la huaca consagrada al rayo de los de las siete naciones de Charcas y un importante centro ceremonial. Esto explica que el sumo sacerdote Villac Uma también participó en el acto de la entrega de las minas. Según relatan los documentos, Hernando Pizarro fue llevado por los indios a Porco donde se le adjudicó varias minas; entre ellas, la que se creía que era del Inca Huayna Capac fue destinada a Carlos V. La entrega de las minas antes ocultas, significó una transferencia simbólica y material de poderes, porque Porco tenía un alto valor simbólico como un bien preciado que se entregó al Rey, como antes había sido ofrecido al Inka, en señal de sumisión y de lealtad, reconocimiento simbólico-religioso de la soberanía del Rey de Castilla a la vez que le comprometían a un “pacto de reciprocidad” (Platt et al., 2006).

Los mallkus entregaron los primeros mitayos a los españoles que empezaron a trabajar las minas de plata. Mientras Hernando Pizarro se fue a España, sus minas fueran administradas por su mayordomo Pedro de Soria y otros veinte españoles. Como Hernando nunca volvió a Charcas, se considera que fue Gonzalo Pizarro el que inició la explotación minera en Porco. A raíz de los repartimientos realizados por Francisco Pizarro, los hermanos Pizarro recibieron tierras pobladas por aproximadamente 30.000 indígenas que rodeaban el yacimiento de Porco y el futuro asiento de Potosí. Tomando en cuenta los recursos mineros y humanos, los Pizarro tuvieron acceso a la parte más rica de Charcas, pero se cuenta con pocos datos acerca de los primeros años de explotación. Este yacimiento albergó a una gran población conformada por mineros, indígenas, españoles, negros, yanaconas e indios de encomienda y su producción fue destinada a solventar cuatro años de guerra, entre 1544 y 1548 (Presta, 2008).

Después de las guerras civiles, las posesiones de los Pizarro fueron confiscadas y hubo nuevos repartos de las minas y de los indios a encomenderos como Polo de Ondegardo y Juan Ortíz de Zárate. Pero algunos de los antiguos encomenderos como Álvarez y Lope de Mendieta supieron cambiar a tiempo de bando y, por ello, aumentaron sus riquezas. Sus encomendados fueron los indios carangas, los más experimentados en la minería de Porco: disponían de ganado, un insumo indispensable para el trabajo minero, y empezaron explotar simultáneamente las minas de Porco y de Potosí. Ante el mayor potencial y a la riqueza creciente de Potosí por un lado, la inundación crónica de las minas y la falta de la mano de obra, Porco fue perdiendo importancia. Sin embargo, aunque opacado por la grandeza de Potosí, este asiento minero siguió siendo explotado a lo largo de la época colonial.
Porco

jueves, 18 de noviembre de 2021

Origen de la población de América y las sociedades más tempranas (10000 - 2000 a.C.) - El periodo arcaico en territorio de la actual Bolivia - Potosí y Lípez

 En 2011, en los alrededores de Potosí, fueron encontrados varios sitios, posiblemente del período Arcaico. En uno de ellos se hallaron dientes de hippidium, una especie ya extinguida de caballo americano.

Los primeros descubrimientos de restos del Arcaico fueron realizados durante el siglo XX en la región de Lípez, al Suroeste de Bolivia, cerca de laguna Colorada y laguna Hedionda y junto al Río Grande. Más tarde se encontraron evidencias de población de esta época en Quetena, San Pablo y Soniquera. En esta región se descubrieron sitios con materiales líticos, tanto del Arcaico como del Paleoindio. Se trata de instrumentos toscos de forma irregular para hacer raederas, raspadores, perforadores gruesos y cortos, así como gubias para desbastar los mangos y puntas de las lanzas. Se puede establecer una relación (tanto de cronología como por el tipo de trabajo) entre estos grupos de cazadores de la región de Lípez con los restos de Lauricocha (Perú) que están fechados en c. 7.580 a.C. Entre 1984 y 2000 se encontraron más asentamientos en la zona de Lípez, en Soniquera, Alota y Quetena. En la región cerca de la mina San Cristóbal, en Cueva Bautista, uno de los más antiguos sitios arqueológicos de los Andes del centro-sur, como vimos, Capriles y Albarracín descubrieron los restos de los asentamientos humanos más tempranos en nuestro territorio (Capriles y Albarracín, 2012).

Cerca de Betanzos, Potosí, Rivera Casanovas y Calla identificaron en 2011 decenas de sitios arqueológicos del período Arcaico con artefactos líticos y arte rupestre en los que se observan escenas que representan caza de camélidos y cérvidos y filas de estos animales a pequeña escala (Rivera y Maldonado, 2011). En Tarija, en la zona alta de Tajzara, Michel López descubrió sitios tempranos con puntas de proyectil líticos, raspadores y otras herramientas, así como también enterramientos humanos debajo de montículos de piedra (Michel et al., 2007)


sábado, 18 de noviembre de 2017

Potosí antes de Potosí



Su riqueza fue y es tal que se convirtió en sinónimo de opulencia.

La importancia que Potosí tuvo en el siglo XVI, y que representó la base para el capitalismo y la Revolución Industrial, fue advertida, y escrita, por prácticamente todos los cronistas coloniales.

Guamán Poma de Ayala resumió así lo que Potosí significaba para su época:

“La Villa Rica Imperial de Potocchi (Potosí), por la dicha mina, es Castilla; Roma es Roma; el papa es papa y el rey es monarca del mundo; y la Santa Madre Iglesia es defendida y nuestra santa fe guardada por los cuatro reyes de las Yndias y por el emperador ynga; agora lo poderá el papa de Roma y nuestro señor rey don Felipe el Tercero”.

Y si un ayacuchense escribía así, con mayor razón alabó a la ciudad un hijo de esa tierra, Bartolomé Arsanz de Orsúa y Vela:

“La muy celebrada, siempre ínclita, augusta, magnánima, noble y rica Villa de Potosí; orbe abreviado; honor y gloria de la América, centro del Perú; emperatriz de las villas y lugares de este nuevo mundo; reina de su poderosa provincia; princesa de las indianas poblaciones; señora de los tesoros y caudales; benigna y piadosa madre de ajenos hijos; columna de la caridad; espejo de liberalidad; desempeño de sus católicos monarcas; protectora de pobres; depósito de milagrosos santuarios; ejemplo de veneración al culto divino; a quien los reyes y naciones apellidan ilustre, pregonan opulenta, admiran valiente, confiesan invicta, aplauden soberana, realzan cariñosa y publican leal; a quien todos desean por refugio, solicitan por provecho, anhelan por gozarla y la gozan por descanso…”.

Se podría llenar volúmenes enteros con las descripciones y pareceres de cronistas y escritores. Están desde los laudatorios, como el propio Arsanz, hasta los críticos, como Eduardo Galeano. Por ello, para no complicarnos, es mejor acudir a una de las figuras cumbres del idioma español, Miguel de Cervantes Saavedra, quien en el capítulo 71 de su archiconocida obra, “El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha”, refiere este diálogo entre el caballero de la triste figura y su escudero, el de la esférica panza, a propósito de unos azotes que este último habría de recibir a cambio de una paga:

—Agora bien, señor, yo quiero disponerme a dar gusto a vuestra merced en lo que desea, con provecho mío; que el amor de mis hijos y de mi mujer me hace que me muestre interesado. Dígame vuestra merced: ¿cuánto me dará por cada azote que me diere?

—Si yo te hubiera de pagar, Sancho —respondió don Quijote—, conforme lo que merece la grandeza y calidad deste remedio, el tesoro de Venecia, las minas del Potosí fueran poco para pagarte; toma tú el tiento a lo que llevas mío, y pon el precio a cada azote.

Como se ve, Cervantes pone, en labios de Don Quijote, su parecer sobre la plata de la Villa Imperial, conocida por él solo por lecturas y oídas: es tanta y tan abrumadora que es sinónimo de excesiva riqueza.

De ahí es que se acuñó la frase “Vale un Potosí”.

Más atrás…

Para la historia oficial, Potosí comienza en 1545, cuando los españoles toman posesión del Cerro Rico y empiezan a explotar su plata.

Sin embargo, ahora se sabe que Potosí tuvo una historia anterior a 1545.

Hasta antes de la llegada de los españoles, el territorio que hoy es ocupado por la ciudad de Potosí le pertenecía al señorío qaraqara.

La historiadora Ximena Medinaceli señala que “los señoríos estaban agrupados en tres grandes bloques. Uno alrededor del Lago Titicaca donde estaban los Lupaca, pacaje y los Colla (quienes se supone hablaban Puquina). El otro bloque estaba en el centro, con los Caranga y los Asanaque y Quillaca, estos grupos formaban una confederación llamada Confederación Quillaca. En el tercer bloque, un poco hacia el sureste entre Potosí y Cochabamba, estaban los señoríos Charka, Caracara, Chui y Chicha. Estos conformaron la Confederación Charca”.

Antes de la explotación de la plata, el lugar donde hoy está la Villa Imperial era un inmenso cenagal cuyo nombre era P’utuj unu de donde viene, en realidad, el nombre de Potosí. El propio Arsanz lo admite al señalar que “'Póctoc unu', que se interpreta 'donde brota el agua', y era un atolladero o ciénaga, donde después se fundó la mayor parte de esta Imperial Villa”.

El escritor José David Berríos corrobora que 'P’utuj unu' significa “donde brota el agua” y agrega que “era el nombre de un gran pantano que se extendía desde el pie del cerro, hasta Ckantumarca y hasta Ccari-ccari y la Cantería, que es el paraje que hoy ocupa la ciudad de Potosí. Tenía dos leguas de circunferencia, más que menos, Fue desecado, para construir la ciudad, en 1546, por medio del canal que llaman 'Huaina-mayu' (río joven) por (Juan de) Villarroel y sus compañeros”.

Pero hay más detalles sobre los que pocos repararon lo suficiente.

Es llamativo que Potosí sea utilizado no como lugar de referencia sino hasta como hito en las descripciones geográficas que Guamán Poma de Ayala hace en el primer tomo de su crónica. La primera, por ejemplo, dice lo siguiente:

“En este reino de las Indias desde el primer Inga Manco Capac reinó y comenzó a gobernar solo la ciudad del Cuzco; primero se llamaba la ciudad Acamada, sin que pasara a ningún pueblo. Y murió y dejó a su hijo legítimo llamado Sinchi Roca Inga, reinó el Cuzco hasta el Collao y Potosí, y conquistó todos los indios orejones y Collas, Quispillacta, Cana, Canchas, Condes…”.

¿Será simple asociación de ideas o una referencia a un antiguo asentamiento, así sea el P’utuj unu, en donde hoy está Potosí?

Resulta cuando menos inquietante esta referencia/respuesta en otra crónica, la de Juan de Santacruz Pachakuti:

“en tiempo de purunpacha todas las naciones de Tahuantinsuyo benieron de azia arriba de Potossi tres ó quatro exercitos en forma de guerra, y assi los venieron poblando, tomando los lugares, quedandose cada uno de los compañías en los lugares baldios…”.

Así, sin un estudio que las respalde, esas líneas dan cuenta de un posible origen del Tawantinsuyu no en Cuzco ni la Isla del Sol sino en Potosí, o, más concretamente, en lugares situados encima de la ciudad (entiéndase que en el mapa) de los que no da más datos.

¿Se trataría de antiguos asentamientos, anteriores al surgimiento del Tawantinsuyu? Los investigadores tienen la palabra. •

* Es Premio Nacional en Historia del Periodismo.

viernes, 10 de noviembre de 2017

La Villa Imperial tuvo fama mundial por su riqueza

Potosí es uno de los nueve departamentos que contituye el territorio de Bolivia. Su capital es la homónima Potosí, famosa por sus yacimientos de plata, que trascendió al tesauro o al acervo léxico del idioma español con la oración vale un Potosí.

Está ubicado al suroeste del país, limitando al norte con los departamentos de Oruro y Cochabamba, al este con Chuquisaca y Tarija, y al sur con Argentina hasta el trifinio cerro Zapaleri, donde empieza su frontera con Chile, hacia el oeste.

Según el último censo oficial realizado el año 2012, el departamento cuenta con una población de 828 093 habitantes. Su densidad poblacional es de 7,7 hab/km² siendo el tercer Departamento menos densamente poblado —por delante de Beni y Pando—.Ha sido fundado el 23 de enero de 1826 por el mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre.

Administrativamente el territorio de Potosí se encuentra conformado por 16 provincias, que a la vez, estas se encuentran divididas en 40 municipios. El municipio de Potosí es el más poblado, con una población de 191.302 habitantes, concentrando al 23,10 % del total de la población departamental. Otros municipios también de importancia por la cantidad de población que tienen, son: Uyuni, Llallagua, Tupiza, Villazón, Colquechaca, Betanzos, Cotagaita y San Pedro de Buena Vista.

La economía de Potosí se encuentra entre las que mayor expansión económica tuvieron en los últimos años, tradicionalmente se ha caracterizado por ser productor de plata y otros minerales, lo que le ha permitido convertirse en la quinta economía departamental más grande del país — después de Santa Cruz, La Paz, Cochabamba y Tarija .

ECONOMÍA

Según datos del Instituto Nacional de Estadística, en 2016 la economía del Departamento de Potosí (Producto Interno Bruto) alcanzó a los $us 2.096 millones de dólares, con lo cual llega a representar al 6,16 % de la economía total de Bolivia (34.053 millones). En cuanto al ingreso por habitante (PIB per capita), el 2016 cerró con $us 2.399 dólares en promedio.

Potosí es uno de los nueve departamentos de Bolivia. Su capital es la homónima Potosí, famosa por sus yacimientos de plata, que trascendió al tesauro o al acervo léxico del idioma español con la oración vale un Potosí.

Está ubicado al suroeste del país, limitando al norte con los departamentos de Oruro y Cochabamba, al este con Chuquisaca y Tarija, y al sur con Argentina hasta el trifinio cerro Zapaleri, donde empieza su frontera con Chile, hacia el oeste.

Según el último censo oficial realizado el año 2012, el departamento cuenta con una población de 828 093 habitantes. La densidad es de 7,7 hab/km² siendo el tercer departamento menos densamente poblado —por delante de Beni y Pando—. El departamento fue fundado el 23 de enero de 1826 por el mariscal de ayacucho Antonio José de Sucre.

PREEMINENCIA MUNDIAL

Situada a los pies del Cerro Rico (Sumaj Orcko), a más de 4,000 m.s.n.m., en 1650 era la ciudad más poblada del mundo, con unos 160,000 habitantes; más que Londres, París o Madrid, dada la generosidad del imponente Cerro Rico de Potosí, que albergó en su interior las más codiciadas vetas de plata del mundo, con cuya producción se decía que podía haberse construido un puente entre Potosí y Madrid.

En 1987, Potosí fue declarada por la UNESCO Patrimonio Cultural de la Humanidad. Permanece intacta, no sólo en su arquitectura, sino también en lo que significa la presencia de sus culturas originarias.

Su patrimonio arquitectónico está representado por numerosas construcciones coloniales como la Catedral de Potosí, de estilo gótico; la Casa de la Moneda, construida entre 1757 y 1773, la cual conserva importantes archivos coloniales y constituye uno de los edificios civiles más destacados de América Latina, así como la Universidad Tomás Frías.

Uno de los símbolos de la ciudad es la Torre de la Compañía, un convento religioso del siglo XVIII, que refleja el máximo esplendor de Potosí, su edificación se concibió como un arco del triunfo con cinco aberturas, treinta y dos columnas salomónicas y tres cúpulas de media naranja. Es una ostensible expresión de la espiritualidad de la época.

HISTORIA ANTIGUA

La historia inicial de la ciudad es una mezcla de hechos fantásticos con verídicos, por lo que es difícil distinguir la historia de la leyenda. Se dice que las vetas de plata fueron descubiertas de forma casual, una noche del año 1545, por un pastor quechua llamado Diego Huallpa, que se perdió mientras regresaba con su rebaño de llamas. Decidió acampar al pie del Cerro Rico y encendió una gran fogata para abrigarse del frío. Cuando despertó por la mañana, se encontró con que, entre las brasas humeantes de la fogata, brillaban hilillos de plata, fundidos y derretidos por el calor del fuego. El cerro, aparentemente, era tan rico en vetas de plata que la misma se encontraba a flor de tierra. El 1 de abril de 1545, un grupo de españoles encabezados por el capitán Juan de Villarroel tomaron posesión del Cerro Rico, tras confirmar el hallazgo del pastor, e inmediatamente establecieron un poblado.

Para 1570, tan sólo veinticinco años después de su nacimiento, su población ya era de 50.000 habitantes. Inicialmente se constituyó como un asiento minero dependiente de la ciudad de La Plata (hoy Sucre) pero, tras una larga lucha por conseguir su autonomía, adquirió el rango de ciudad el 21 de noviembre de 1561 mediante una capitulación expedida por el entonces Virrey del Perú Diego López de Zúñiga y Velasco, conde de Nieva.

Mediante esa capitulación, la ciudad recibió el nombre de Villa Imperial de Potosí y adquirió el derecho a elegir a sus autoridades. La inmensa riqueza del Cerro Rico y la intensa explotación a la que lo sometieron los españoles hicieron que la ciudad creciera de manera asombrosa. En 1625 tenía ya una población de 160.000 habitantes, por encima de Sevilla y mayor aún que París o Londres.

ATRACTIVOS TURÍSTICOS

Luego del Cerro Rico de Potosí, un sitio natural de notable valor histórico, la construcción más notable de aquel período colonial es la Casa de la Moneda, que Toledo la ordenó construir en 1572, para no mandar a acuñar monedas hasta la Península.

De ese período de esplendor vibrante y fugaz del Potosí colonial, en la ciudad solo quedan 16 iglesias que se erigen como fiel reflejo del catolicismo imperante hace cuatro siglos.

De estilos barroco, neoclásico y renacentista, y labrados en piedra, adobe o ladrillo, los templos destacan en el casco urbano de la Villa Imperial e impresionan por su estado de conservación. A pesar de sus más de cuatro siglos, muchas de ellas conservan el detalle de sus acabados.

Entre estas iglesias se encuentran la de San Lorenzo, que es un claro ejemplo del tallado en piedra, cuyo estilo barroco-mestizo sobresale. Su edificación data del año 1548 y otro de los aspectos que se destaca es la filigrana labrada de personajes, cuya característica principal es su polimorfismo inusual.

Según historiadores, fue llamada antiguamente La Anunciación y junto con la iglesia de Santa Bárbara fueron las primeras construidas en la ciudad.

Otra de las iglesias labradas en piedra es la de Santa Teresa, cuya construcción fue realizada en 1685. Su fundación correspondió a un grupo de religiosos dirigidos por la religiosa Josefa de Jesús María. Un convento donde se encuentran cuadros hermosos de carácter religioso está al lado de la iglesia. En él, las religiosas elaboran dulces de mazapán, conocidos desde la Colonia.

DATOS HISTÓRICOS

- La ciudad de Potosí presenta el centro histórico más grande y conservado del período Virreinal en Bolivia. En la época colonial se encontraba dividida en la ciudad de españoles y de indígenas. Sus calles estrechas y serpenteantes mantienen el trazo de quienes edificaron esta ciudad, que otrora fue escenario de los duelos entre Vicuñas y Vascongados, entre Realistas y Patriotas.

- En las calles sobresalen casonas hermosas, edificios administrativos, portadas esculpidas en piedra mostrando escudos nobiliarios, portones, balcones, balconcillos, rejas forjadas y pintorescas fachadas que mantienen sus colores originales, derivados de ocres extraídos del Cerro Rico de Potosí. Además, también llaman la atención la gran cantidad de templos parroquiales y templos conventuales cuya singularidad enaltece la grandiosidad histórica de la Villa Imperial.

- El centro histórico de la ciudad de Potosí, es una muestra visible de un pasado glorioso plasmado en leyendas y tradiciones que se han transmitido de generación en generación. Esta ciudad es un ideal centro de investigación para quienes buscan nutrirse de los antecedentes históricos y culturales del pasado glorioso de una ciudad que deslumbró al mundo con sus riquezas.

martes, 24 de octubre de 2017

En el Día de la Bandera Potosina

En los legajos de la Villa Imperial de Potosí, resalta la fecha dedicada a la histórica Bandera Potosina, cuya importancia y nobleza significa muchísimo para todos los estantes y habitantes de esta ciudad y toda la geografía departamental potosina, considerando que este emblema tiene orígenes en el siglo XVI, basado en aquel sagrado estandarte que fue bellamente trabajado por la reina Isabel de Castilla y luego traído de España al nuevo mundo, para quedarse definitivamente en Potosí, por decisión del emperador don Carlos V de Alemania y al mismo tiempo rey Carlos I de España.

La trayectoria de este lábaro español es realmente interesante, sabiendo que el mismo llegó a Potosí con el cuidado y honores de los tercios de España, en atención a la fabulosa riqueza argentífera del “Cerro Hermoso” y ser edificada esta ciudad por voluntad de los primeros conquistadores españoles llegados a esta parte de América.

Dicho estandarte fue primorosamente bordado por las manos de la reina Isabel de Castilla en la ciudad de Santa Fe de España durante el asedio de Granada, lugar donde se firmaron las capitulaciones entre el genovés Cristóbal Colón y los reyes Católicos, cuando estos soberanos, al final entregaron al navegante Colón dicho estandarte, con el cual llegó a tierras del Nuevo Mundo en 1492.

El pendón español era un tejido de Damasco, de seda carmesí con cairel fino y las divisas de los reinos de Castilla y Aragón, con los torreones de la Casa de Austria y los Leones Rampantes, mostrándose en la parte central del mismo, la imagen del apóstol Santiago el Mayor a caballo, enmarcado con una trencilla de oro en fondo de los colores rojo y blanco diagonalmente dispuestos en los cuatro cuarteles. Tenía de largo dos tercios, y de ancho, algo menos de media vara. Estandarte que siguió una trayectoria épica a través de la dolorosa y heroica historia de América.

Este emblema español había sido enarbolado victoriosamente por vez primera en la antiquísima ciudad de Granada al pie de Sierra Nevada, cuando los reyes Católicos conquistaron este último baluarte de los moros en España el año 1492. Luego, el estandarte de realeza cruzó las aguas del inmenso océano que separa al viejo del nuevo mundo, para llegar a la isla de los siboneyes y estar en el Puerto de San Salvador de la actual Cuba el 27 de octubre de 1492.

Estandarte histórico que en el curso del tiempo fue llevado a México por Hernán Cortés y posteriormente trasladado a Honduras por Cristóbal de Olid. Pendón que igualmente estuvo en Colombia, para luego pasar al Perú, sostenido por el brazo del conquistador Francisco Pizarro, entrando triunfalmente a Cusco, centro de la civilización incaica. Emblema que posteriormente fue llevado hasta el asiento minero de Porco y luego a Chuquisaca en manos de Gonzalo Pizarro.

Cuando las ciudades de Cusco y Chuquisaca entablaron un pleito, sosteniendo cada una de ellas el derecho de propiedad sobre esta reliquia histórica y, llevado este caso ante la Corte de España, el emperador don Carlos V de Alemania y a la vez rey Carlos I de España, determinó porque dicho estandarte se quedase definitivamente en la Villa Imperial de Potosí y se constituya en el primer emblema representativo de Potosí, otorgándole al mismo tiempo el primer “Escudo de Armas” a esta ciudad colonial; hecho ocurrido el 28 de enero de 1547.

Transcurridos algunos años y, a partir de 1578, el referido pendón español era paseado por las calles de Potosí cada 25 de julio, fecha dedicada al apóstol Santiago el Mayor “Patrón de España” y de esta ciudad Imperial. Posteriormente el Ayuntamiento de Potosí, dispuso que se le agregara al estandarte, una gualda de seda blanca, significando con ello, la riqueza argentífera de esta ciudad.

El año 1812, luego del grito revolucionario del 10 de Noviembre de 1810, el rey Fernando VII, prohibió la exhibición del estandarte español en las calles de Potosí; sin embargo el general José Manuel de Goyoneche, comandante de las tropas realistas, estando en la Villa Imperial de Potosí en agosto de 1812, hizo que el pendón de tanta historia, paseara con toda la solemnidad por las calles de esta ciudad, en señal de desagravio a España.

Finalmente el 30 de marzo de 1825, encontrándose el mariscal Antonio José de Sucre en Potosí, se apoderó del hermoso pendón español, mandándolo al Ayuntamiento de Bogotá en calidad de obsequio.

Separadamente hubo otra réplica del estandarte español, similar al que guardaba la Villa Imperial de Potosí, que tuvo el orgullo de tremolar en la famosa Batalla naval de Lepanto, donde salió victorioso don Juan de Austria contra los turcos en 1571 junto a Miguel de Cervantes Saavedra que fue herido en la mano izquierda, por cuyo hecho llamado “El manco de Lepanto”.

Pendón de riquísima historia que fue obsequiado a Potosí por el rey Felipe II de España en 1572, siendo portador de este glorioso emblema, el virrey del Perú don Francisco de Toledo, depositándolo en la iglesia de la Compañía de Jesús, en cuya sacristía guardábase cuidadosamente, permaneciendo allí por cerca de dos siglos, para luego ser trasladado a España por órdenes del rey Carlos III.



El 24 de octubre fecha histórica por la reposición del Lábaro Potosino.

Fue en base al estandarte de la realeza española, en que se hace la reposición de la Bandera de Potosí el 24 de octubre de 1940, como consecuencia de la rebeldía demostrada por el pueblo de Potosí junto a sus autoridades ediles y otras, ante la desatención del gobierno central a los reclamos que como siempre realizaba la ciudadanía potosina por el desarrollo y progreso de esta parte de la geografía boliviana; enarbolándose entonces la Bandera Potosina como signo de “Federalización”. Lo cual motivó a que el entonces presidente de la República, Gral. Enrique Peñaranda, ordenara el traslado de cuatro regimientos uniformados a Potosí, cercar la ciudad e ingresar en ella con tanquetas de guerra, cañones y otras armas de artillería, acallando la voz del pueblo y tomando preso al H. alcalde municipal don Wálter Dalence Morales.

Pese a ello, aquella intervención militar no pudo frenar el clamor del pueblo, sabiendo que este mostró su indignación general a través de un “Cabildo Abierto” en el que se ratificó el pedido de una mayor atención a los requerimientos de esta ciudad y, rechazando el accionar del gobierno de ese entonces, consiguiendo porque el burgomaestre Dalence Morales fuese liberado después de haber estado detenido por tres días en una de las oficinas de la Prefectura del Departamento de Potosí.

Finalmente, la creación y vigencia de este lábaro potosino, fue ratificado mediante Ordenanza Municipal de fecha 10 de noviembre de 1940 firmado por todos los miembros del H. Concejo Municipal, con la fundamentación e informe del entonces Comisionado de Constitución y Justicia Dr. Gustavo Salas, quien decía: “La Bandera Potosina cuarteada o dividida en cuatro cuarteles, es una reposición de la que tuvo antes de la independencia de Bolivia”.

Repitiendo que Potosí fue la única ciudad que tuvo su Bandera propia desde la época colonial, siendo el pendón más antiguo, preciado y orlado, como otro obsequio del emperador y rey Dn. Carlos V.

Por tanto el origen de la Bandera Potosina, no responde a fines separatistas; más bien es una divisa de siglos, representando a la incomparable magnificencia de esta ciudad, así como el simbolizar la rebeldía de un pueblo que ha dado todo por la patria grande sin recibir lo que en justicia le corresponde.

En sí, la reposición de la Bandera potosina, está cimentada en el artículo 1ro. de la Ordenanza Municipal 32/40 que, a la letra dice: “La Bandera del Departamento de Potosí que será inaugurada oficial y solemnemente el día 10 de Noviembre de 1940, será de color rojo y blanco, diagonalmente contrapuesto con dos castillos de oro y dos leones rojos respectivamente en ellos. Al centro en forma oval de azur, el Cerro Rico de Potosí”.

Por todo ello se reitera el hecho de que esta ciudad, desde la época de la Colonia, con disposición legal de la monarquía española, obtuvo su propio pendón dispuesto en cuadrantes con los torreones de oro y leones rampantes junto a los colores tradicionales rojo y blanco; significando el primero, la gloria, altivez y sangre valerosa que esplende en escarlata; luego el color blanco, representando a la pureza, señoría, nobleza y toda la plata que lleva por Ofir.



Himno a la Bandera Potosina

Con motivo de celebrarse el Bi-Centenario del Grito Libertario del 10 de noviembre de 1810, llegó a escribirse la letra y partitura musical del Himno a la Bandera Potosina, luego de que el Comité del Bi-Centenario, convocara a un concurso, se hiciera la calificación de los trabajos presentados para este propósito y haciendo conocer el resultado final; habiendo sido ganador del mismo el potosino Wilber Flores Ramírez. Este Himno fue estrenado en ceremonia especial realizada en el teatro Modesto Omiste, en presencia de autoridades y ciudadanía en general, habiéndose escuchado por vez primera el Himno a la Bandera Potosina, en las voces de la coral universitaria perteneciente a la casa superior de estudios Tomás Frías.



*Presidente de la Sociedad

Geográfica y de Historia Potosí

jueves, 12 de octubre de 2017

Festejarán el Día de la Bandera Potosina

El jefe de la unidad de Promoción Cultural del Gobierno Municipal de Potosí, Jhonny Callapino, hizo conocer los actos del programa de celebración del Día de la Bandera Potosina.

La primera actividad será el lunes 23 de octubre con el desfile nocturno, a partir de las 18:00, con la participación de centros de educación alternativas, las juntas vecinales del Distrito 9, invitados y las autoridades municipales.

El desfile partirá del Campo Marte, seguirá por la avenida Litoral, las calles Santa Cruz, Boquerón, la avenida del Prado y terminará en la plaza de Las Banderas.

Esa noche se desarrollará también la serenata cultural en la plaza de Las Banderas, con la presencia de grupos de música y la oferta de platos típicos potosinos.

Callapino dijo que el día martes 24, Día de la Bandera, a las 7:30 se desarrollará el traslado de la enseña rojo y blanco del edificio de la Alcaldía hasta el obelisco de la plaza 6 de Agosto para el acto de iza, en el que entonará el Himno a la Bandera.

A partir de las 8:30 será el acto de homenaje en el Campo Marte, con la participación de estudiantes de primero y segundo de secundaria. También se entonará el himno. Posteriormente se desarrollará el desfile escolar por el mismo recorrido hasta la plaza de Las Banderas.

El programa de celebración del Día de la Bandera Potosina fue coordinado con representantes de la Dirección Distrital de Educación, dirigentes del Distrito 9 y funcionarios de la Secretaría de Cultura del Gobierno Municipal.

La Ley Municipal 071/2015 establece los elementos de la bandera con los cuarteles rojos con torreones de color oro, los cuarteles blancos con leones rampantes de color rojo y en el centro el óvalo azur con el Cerro Rico.

lunes, 28 de agosto de 2017

Monedas para las Provincias Unidas del Río de La Plata

En las dos primeras décadas posteriores a la posesión del Cerro Rico ocurrido en 1545, la producción de plata aumentó considerablemente, por tal motivo, la Corona de España decidió construir una Casa de Moneda en Potosí para solucionar problemas de circulante en esta parte del continente americano.

La Casa de Moneda comenzó a funcionar en 1574 en la esquina sureste de la Plaza del Regocijo, hoy Plaza 10 de noviembre, acuñando monedas a golpe de martillo.

Posteriormente, en 1759, luego de varios problemas se inicia en la Plaza del Gato la construcción de la nueva Casa Real de Moneda para mejorar la tecnología de acuñación y emitir monedas circulares con un acabado perfecto, la fábrica fue inaugurada el 31 de julio de 1773.

En esta segunda Casa de Moneda se acuñó monedas de plata, y desde 1778 también se acuñaron monedas de oro con el busto del rey Carlos III.

En la década de 1770 y en la siguiente ocurrieron hechos históricos importantes a nivel mundial: la independencia de Estados Unidos en 1776 y la Revolución Francesa, en 1789, que impulsaba los principios de libertad, igualdad y fraternidad.

Por otra parte, vale la pena destacar que el territorio del actual Estado Plurinacional de Bolivia formaba parte del Virreinato del Perú, de 1542 hasta 1776. Pero, en 1776 fue creado el Virreinato del Río de La Plata y nuestro territorio pasó a depender de ese Virreinato.

En España, en 1808, Carlos IV abdicó a favor de su hijo Fernando VII, pero, Napoleón Bonaparte obligó a Carlos IV a aceptar la invasión francesa y ubicar en el trono de España, a su hermano, José Bonaparte quien ocupó el trono de 1808 a 1813.

Estos acontecimientos mundiales tuvieron su repercusión en América, por lo que empezaron los levantamientos armados en contra de la Corona de España. Estos gritos libertarios comenzaron el 25 de mayo de 1809, con el repique de campanas en el templo de San Francisco en Chuquisaca y continúan el 16 de julio, en La Paz. Y en 1810, el 14 de septiembre en Cochabamba, el 24 de septiembre en Santa Cruz y el 10 de noviembre en Potosí.

Entonces, cómo se puede explicar que el primer grito ocurriera en Chuquisaca en 1809 y el último en la Villa Imperial en 1810?

Pues bien, ocurre que en esta ciudad se encontraban dos de los tesoros más codiciados por los españoles y por los patriotas: el Cerro de Potosí y la grandiosa Casa de Moneda. Por ello, es que Potosí fue tomada y retomada en varias oportunidades precisamente por los Ejércitos Libertarios de Argentina y por los realistas a partir de 1810.

En 1810, el Ejército Auxiliar argentino estuvo comandado por Juan José Castelli; en 1813, por Manuel Belgrano y en 1815, por el general José Rondeau.

Entonces, ¿qué papel desempeñaba la Casa de Moneda y qué monedas se acuñaron en ese periodo desde principios de 1800 hasta 1825?

Comenzando el siglo XIX, y hasta 1808, las monedas acuñadas en Potosí llevaban el busto del rey Carlos IV.

Posteriormente, en España el rey Carlos IV fue obligado a abdicar a favor de su hijo Fernando VII, quien, fue presionado por Napoleón Bonaparte a aceptar que su hermano Napoleón Bonaparte ocupe el trono de español, por esta situación, en Potosí, se acuñó monedas con el busto de Carlos IV con la fecha 1808 hasta el año 1813.

Por ello, cuando Fernando VII recuperó el trono de España hizo acuñar monedas en Potosí, en 1813, con fecha del año 1808 “para que se sepa” que en “esos años yo he sido el rey de España”.

En América, de igual manera ocurrían acontecimientos importantes. En 1810, el pueblo de Potosí se levantó en armas y llegaron los Ejércitos Auxiliares Argentinos comandados por Juan José Castelli y no dudaron en sustraer de la Casa de Moneda, grandes cantidades de barras de plata y de monedas acuñadas. Se mencionó, por ejemplo, que el Síndico Procurador General de Potosí, Don Manuel Suertegaray, sacó de la ceca potosina cuatro talegas de onzas de oro selladas que equivalían a cuatro mil pesos, y que Pueyrredón pidió al Ayuntamiento 400 mulas para trasladar cargas de plata piña o barras de plata hacia el Sur.

En 1813, el Ejército argentino estuvo al mando de Manuel Belgrano, y como hecho importante se acuñó monedas de plata y oro para las Provincias Unidas del Río de La Plata. El suceso más anecdótico ocurrió este año, que consistió en el intento de Belgrano para unos cronistas y de Díaz Vélez para otros de ordenar dinamitar la Casa de Moneda, orden que afortunadamente no se cumplió.

En 1815, el ejército argentino estaba comandado por Juan José Rondeau, también se acuñó monedas de plata para las Provincias Unidas del Rio de la Plata que tuvieron la particularidad de llamarse reales al principio y soles al final, para que no se recuerde el término real que se ligaba a la Corona de España, mientras que el termino sol tenía su origen en el imperio de los Incas.

Mientras tanto, Rondeau, en el campo numismático, ante la retirada con el ejército realista de la gente especializada en acuñación de monedas, después de varias semanas logró recién reunir el personal idóneo y la ceca reiniciar una emisión de monedas. Si bien, el general había informado el 11 de mayo que ya tenía confeccionados los troqueles, la nueva rendición recién se hizo el 28 de junio y finalizó el 14 de diciembre, solamente en plata y con fondos y metal provenientes en gran parte de bienes confiscados a los emigrados realistas, para cuya función fueron muy útiles los informes de los hermanos Miguel Lamberto y Juan de Sierra.

Al respecto de tapados y enterramientos realizados en 1815, Gregorio Araoz de Lamadrid relató en sus memorias acerca de allanamientos de conventos y monasterios, lugares a los que habían recurrido las familias realistas para poner a salvo sus caudales, en partes sobresalientes manifiesta: “… como habían emigrado con el ejército español del general Pezuela, muchos comerciantes y vecinos pudientes y de un modo precipitado, así como de Chuquisaca, muy luego comenzaron a descubrirse tapados o entierros de dinero, que habían dejado ocultos, así como alhajas y algunas otras especies de valores, tanto en Potosí, como en Chuquisaca, de que resultó un gran auxilio para el ejército y no poco para los comisionados o jefes principales”. Gran parte de la plata confiscada en estas requisas pasó a la Casa de Moneda para su acuñación.

El ensayador, en el primer periodo de 1815, fue Francisco José de Matos, en las monedas denominadas reales, apareciendo su inicial F. Posteriormente se añadió la inicial L de Leandro Ozio, cuando el general Rondeau decidió cambiar el valor expresado en reales por soles. A partir de ese momento las monedas denominadas soles llevaron las iniciales de F y L de ambos funcionarios patriotas y de esa manera cumplir también lo establecido en las ordenanzas de que las monedas debían llevar las iniciales de dos ensayadores y no de uno.

Luego de la derrota de Sipe Sipe, el 29 de noviembre de 1815, Hipólito de León Barroso, ministro fiel de la Casa de Moneda informó: “… el 14 de diciembre por la mañana se dieron órdenes para retirarnos de Potosí a las oraciones, pero no se verificó. El 15 se revocaron: la Casa de Moneda principió a trabajar, se hicieron algunos acopios para el ejército, que se esperaban: A las 11 del mismo día se ordenó la retirada, la que empezó desde las 4 de la tarde y a las 11 de la noche entraron los enemigos”. Esta vanguardia realista estaba al mando de don Pedro Antonio de Olañeta.

En la retirada del ejército de las Provincias Unidas del Río de La Plata, el general Rondeau informó que el gobernador Apolinario de Figueroa “extrajo de la casa de moneda, cuantos útiles le fue posible, pero en la imposibilidad de conducirlos dejó enterrados en la inmediación a la expresada Villa la mayor parte de ellos”.

Las expediciones militares argentinas, en sus actuaciones en Potosí, lamentablemente, desarticularon todo el sistema productivo y administrativo de la minería.

De esa manera, fugazmente recordamos las tomas y retomas que sufrió la Villa Imperial por realistas y patriotas en 1810, 1813 y 1815, por cuya consecuencia se originaron huidas rápidas de familias enteras de la ciudad de Potosí, dejando sus riquezas ocultas en sus viviendas; y en muchos de los casos por la incomodidad, el peso, espacio y la prisa por escapar del enemigo, forzaron enterramientos en varios lugares del territorio actual de Bolivia que originaron y originan los famosos “tapados” que se encuentran de vez en cuando, en lugares cercanos y lejanos de la Villa Imperial, ocasionando asombro y admiración de los ocasionales descubridores, haciendo revivir el esplendor y grandeza que vivió Potosí, con cuya riqueza argentífera se cambió el curso de la historia de la humanidad, contribuyendo grandemente en la acumulación originaria de capitales y la consolidación del periodo pre industrial.

Posteriormente a 1815 fueron batidas monedas para España, de oro hasta 1824 y de plata hasta 1825. En este año se acaba el ciclo de acuñación de monedas para España en Potosí.

La Casa de Moneda no solo fue botín para ejércitos patriotas y realistas sino también fue fortín para ambos ejércitos pertrechándose soldados de ambos bandos en sus ambientes coloniales.

domingo, 7 de mayo de 2017

¿Por qué Potosí nunca ascendió oficialmente a rango de ciudad?

¿Por qué Potosí, una de las urbes más importantes del mundo, nunca ostentó un título oficial en el rango de “Ciudad” y se quedó como simple “Villa”?

La historia de Potosí está envuelta entre el mito, la leyenda y lo inexplicable. Su fama y riqueza hicieron que su famoso Cerro y su magnífica urbe ingresaran en el imaginario popular como un todo inaudito e increíble.

Su historia tiene tanto de paradójico como de irónico e increíble.

En este estudio se profundizará y reflexionará, buscando una respuesta coherente de por qué una de las urbes más importantes del mundo, nunca ostentó el título oficial en el rango de “ciudad” y quedó como simple “villa”, por más imperial o noble que fuera el título honorifico y nobiliario.

Es importante también mencionar que en la época en que Potosí destellaba esplendor de riqueza, existían ya, rangos y títulos urbanísticos que le daban estatus a un establecimiento urbano, estos estatus no solo eran de simple nombre, sino que conllevaban ciertas prerrogativas y privilegios varios e importantes. Por ello era fundamental para un poblado ascender en esa jerarquía de estatus para acceder a esos privilegios de los que solo gozaban los que estaban en el escalafón más alto.

Aún hoy en muchos países se establecen de forma legal ciertas características o condiciones que debe poseer un poblado para acceder y gozar de estos privilegios. (Se incluye el estatus o rango de asiento minero, por ser este el establecimiento primigenio en el que nació Potosí). Entre los títulos urbanísticos de rango más comunes están: los asientos mineros (o campamento minero como se conoce ahora), aldeas, pueblos, villas, ciudades y las metrópolis.

Precisamente Potosí hasta hoy se mantiene en el rango urbanístico de villa y no de ciudad. No por población o atributos jurisdiccionales, sino a titulo histórico.



Titulo noble de Villa Imperial de Potosí

Hasta 1561, Potosí era denominado oficialmente como un simple “asiento de minas “o “asiento de minas de Potosí”, aunque en los hechos era ya, una de las urbes más grandes e importantes de América. Tal fue el denominativo con el que se referían a Potosí.

Ese mismo año, Potosí va a ascender de categoría urbanística y pasara de ser un simple asiento de minas a poseer el rango de Villa. Y no solo eso, pues le es otorgado el título nobilísimo de Villa Imperial (esto último es importante diferenciarlo de otras, pues es la única urbe en el virreinato y en América con un título imperial de nobleza y no como simple villa).

Con lo que el título y nombre oficial de la urbe sería “Villa Imperial de Potosí” (es de hacer notar por otra parte que el título y nombre que le es otorgado a Potosí, comprende las tres palabras que la forman y por lo tanto deben ser escritas todas con mayúsculas inicial y no solo el nombre de Potosí como comúnmente suele hacerse)

Como ya se mencionó antes, debe diferenciarse dos aspectos importantes.

Primero, que Potosí ascendió a rango urbanístico de villa, con todos los atributos y privilegios que ello conllevaba. Y segundo, pero no menos importante, es que a Potosí le es otorgado un título real de nobleza (honorifico). Un título nobiliario que pocas o ninguna villa ostenta en el virreinato.

Este aditamento por mandato real, en el que Potosí sea considerada “imperial” la diferencia de las demás y le da estatus noble, título de la que los potosinos se sentirán sumamente orgullosos, tanto que formara parte de la idiosincrasia potosina el llamado orgullo potosino, que aún pervive en el colectivo sociocultural. A esta ya de por si ostentoso y magnánimo título se le añadirá, según Arzans, el Villa Imperial de Carlos V.



Intenciones y motivos de poder

Este importante título que no fue un simple arranque de orgullo potosino, de obtener títulos nobles ni mucho menos, conllevaba abiertamente un sinnúmero de intenciones de carácter político, administrativo y comercial entre otras prerrogativas.

Potosí se había convertido en el más grande yacimiento y minas productoras de plata, mismas que rentaban sendas ganancias, tanto a la corona de España como a los mismos mineros avecindados en Potosí. Pero este emporio de riquezas era administrado jurisdiccionalmente desde Chuquisaca, sede de la Real Audiencia de Charcas que además fuera recientemente creada, precisamente para la administración jurídica, entre otras cosas, del emergente complejo industrial de las minas de Potosí.

El recelo de ambas partes por obtener los más grandes beneficios resultaría en la separación de Potosí de la jurisdicción de Chuquisaca en lo administrativo, civil y criminal. Era más que gran logro para los ricos vecinos de Potosí. Tanta fue su euforia y contento que cuando llegó la noticia del nombramiento a Potosí, todos los pobladores y los vecinos más influyentes y poderosos salieron a las calles y a la plaza principal (denominada plaza del Regocijo, actual plaza de Armas o 10 de Noviembre), a celebrar el título de Villa Imperial y en esa desbordante euforia, tomaron a un indígena inocente, que se encontraba por ahí y amarrándolo le propinaron duros azotes en señal de posesión y autonomía por la nueva administración y gobierno que en adelante regiría en Potosí. Este ascenso importante para Potosí no fue gratis ni mucho menos, pues se pagaron grandes sumas a la corona española y a Chuquisaca, esta última luego de algún tiempo se quejaría que la Villa de Potosí no había pagado a la Ciudad de la Plata o Chuquisaca el monto estipulado por su exención.

Queda claro que los vecinos de Potosí y entre estos los más ricos y poderosos del virreinato, tramitaron el nombramiento y ascenso del asiento de minas de Potosí para que ostente título y rango de Villa Imperial, por una necesidad urgente de tener el control y dominio en la administración de sus riquezas, como luego lo harían, efectivamente.

Pero ¿por qué no aspiraron en ese momento o después a otro título de más rango, como el de elevar a Potosí, de simple Villa a rango de ciudad?



La villa más grande, más poblada y más rica del mundo, se queda como villa

Potosí con todos sus altibajos y caídas, siempre fue el yacimiento y la urbe más rica y rentable del virreinato del Perú y del virreinato de Buenos Aires consecutivamente.

Potosí era en el siglo XVII “la Villa más grande y poblada del mundo”, (haciendo énfasis en el título de Villa, que ostentaba y ostenta aún), y entre tanto otras urbes, más pequeñas y menos importantes que Potosí, ascendían luego de ser aldeas, asiento mineros, villas a rango de ciudad. O simplemente eran fundadas y nacían ya, con el título de ciudad o metrópoli, pero Potosí seguía ostentando el simple título de Villa, con el aditamento de Imperial claro está.

Así mientras existían urbes con pequeñas poblaciones que ostentaban el rango de ciudad, podría decirse que por el título de nobleza y rango, Potosí era en verdad como “villa”, la más grande y poblada del mundo, pues no había otra “villa más poblada que Potosí”, (y si la había, no era precisamente una villa, sino una ciudad).

Como se dijo, una villa se caracterizaba por ser un poblado pequeño, de pocos habitantes y limitada administración jurisdiccional, pero cuando ya alcanzaban cierta importancia eran ascendidas al rango de ciudad, pero es importante recalcar, que no solo importaba el número de población para ascender a rango de ciudad o metrópoli, sino más bien las atribuciones que un poblado podía poseer u obtener. Como el de la administración política que se le otorgaba, ya por estar en un lugar estratégico, o por recibir ahí altos funcionario de la nobleza entre otros motivos. Así una ciudad podría tener poquísimos habitantes en comparación a Potosí u otras urbes, pero que en dicho poblado podrían estar las instituciones y oficinas centralizadas, con lo que la convertían en ciudad y metrópoli, como sucedió con Chuquisaca o Lima, sede virreinal esta última, comúnmente denominada como la ciudad de los reyes.

Importante jerárquicamente solo por ello.



Una villa de nombre, una ciudad de hecho

En su mayor apogeo, la Villa Imperial de Potosí contaba con más de 160.000 habitantes y aún así era nombrada oficialmente como villa y no como ciudad.

Esta denominación obedecería al título oficial de villa y no a los hechos propiamente. Es decir, en los papeles oficiales, Potosí era nombrada como villa, pero en los hechos era como se dijo antes, una gran metrópoli.

Es de hacer notar que Potosí no contaba como Villa de otras prerrogativas y privilegios que como ciudad hubiera obtenido, gozado y aprovechado. Su población, riqueza, poderío e influencia hubiera podido lograr ese ascenso sin mayor dificultad, si se lo hubiera propuesto el pueblo potosino. Pero no lo hicieron ¿por qué?

Es que acaso aquella administración política y autónoma, aunque limitada, que ejercían como villa, ¿les bastaba para sus propósitos?. La realidad era que muchos de estos chapetones avecindados en Potosí, acumulaban rápidamente una rentable riqueza y marchaban hacia España, llevándose todo lo que podían. Entonces poco o nada les importaba la condición de la Villa de Potosí después de aprovecharla.

Con la llegada de la república, Potosí se quedaba con una población reducida, pero aún así era mucho más grande e importante que otras ciudades de América. Los nuevos ciudadanos bolivianos, no se preocuparon de darle prominencia a Potosí y los potosinos se conformaron con el título imperial de Villa. Ni aún los patriotas más contrarios a la corona de España, repararon en el titulo Imperial de Potosí, que a largas, connotaba un resquicio y recuerdo del imperio español al que combatían y que precisamente flameaba orgullosa en el titulo imperial de Potosí.

Hasta hoy, Potosí nunca ha sido oficialmente reconocido como cuidad, este denominativo se da por hecho. Por ser además la capital del departamento del mismo nombre. Potosí nunca lo solicitó y nunca se autoproclamó de manera oficial como tal.

Paradójicamente y aun irónicamente, tuvo que pasar casi cuatro siglos para que Potosí alcanzase el número de población que ostentara en su mayor esplendor, ahora este número se ha sobrepasado, aunque no con mucha diferencia.

Incluso hoy el título de Villa Imperial es solo un denominativo con connotación histórica y no institucional u oficial. De haber sido otra y con más visión de futuro las pretensiones de los potosinos de entonces y los de ahora, la villa no debiera ser solo Villa Imperial, sino, Ciudad Imperial de Potosí.

Potosí nunca ascendió a rango de ciudad de manera oficial

Nota: Este artículo es un resumen de otro estudio más amplio y profundo del tema tratado, en el libro; “La Historia Mítica de Potosí”, del mismo autor.



*Artista, escritor e investigador historiográfico.

viernes, 7 de abril de 2017

El famoso documento del Acta de Posesión del Cerro Rico

El documento del acta de posesión es poco estudiado, pero muy difundido por la tradición popular y aún por algunos estudiosos académicos al respecto, es constantemente citado, reproducido y publicado como prueba fehaciente e intachable de ser el 1 de abril de 1545, la fecha en que se hizo la famosa posesión del Cerro Rico y se considere por tanto esa misma fecha, como el de la fundación de la Villa Imperial de Potosí.

En este estudio no ahondaremos en aspectos concernientes a la fundación de Potosí o la fecha en que se le atribuye como tal. Sino en el origen y legitimidad del acta y una probable relación y origen del acta con la obra de Arzans.

Origen.- En este estudio se toma como principal referencia la obra de Bartolomé Arzans de Orsua y Vela, para cotejar una posible relación entre ambas, por ser la única obra que coincide de cierta manera con lo estipulado en el famoso documento del Acta de Posesión. Se debe tomar en cuenta por otra parte, que los sucesos ocurridos en torno a la fundación y el Acta de Posesión, ocurrieron a mediados del siglo XVI y la obra de Arzans fue escrita a comienzos del siglo XVIII. Del acta no se tiene referencia de origen, fecha u otro dato que no provenga de la misma.

El documento es comúnmente conocido como acta de fundación de Potosí. El encabezado del documento dice: Acta de posesión del Cerro Rico y fundación de Potosí.

Los protagonistas.- De los principales actores de este importante acontecimiento, se sabe tanto como del acta misma. Bartolomé Arzans de Orsua y Vela en su Historia de la Villa Imperial de Potosí, da los nombres de los protagonistas que aparecen en el acta y hasta en el mismo orden de jerarquía que se repite en el mencionado documento del Acta de Posesión. En ambos documentos se menciona a Diego de Centeno, Juan de Villarroel, Francisco de Centeno, Pedro de Cotamito y a Luis de Santandia o capitan Santandia. En la historia de Arzans se refiere a estos personajes como las principales personalidades que protagonizaron la fundación de Potosí y en el acta, como a las principales autoridades que estuvieron en el lugar y firmaron el Acta de Posesión del Cerro Rico de Potosí.

Desmenuzando el asunto. Arzans.- En la obra de Arzans se menciona como capitanes y principales fundadores a Diego de Centeno, Juan de Villarroel, al Capitán Santandia y al Maestre de Campo; Pedro de Cotamito. Aunque Arzans dice también, que el primer descubridor (de manera oficial) después de Hualca fue Villarroel.

Luego menciona aunque aisladamente al Capitán y Alférez Real, Don Francisco de Centeno, pero no explícitamente como uno de los fundadores, sino como un bravo soldado que combatió contra los pobladores de Cantumarca, a poco del descubrimiento del Cerro.

Acta.- Firmantes y testigos. Capitán Don Diego de Centeno, capitán Don Juan de Villarroel, capitán Don Francisco de Centeno, capitán Don Luis de Santandia, Maestre de campo Don Pedro de Cotamito, escribano licenciado Pedro de Torres.

Historia de la Villa Imperial de Potosí.- Primeros estacados de minas y fundadores capitán Diego de Centeno, capitán Juan de Villarroel, capitán Santandia, maestre de campo Pedro de Cotamito. Aislados capitán y Alférez Real, Francisco de Centeno y yanacona Diego Hualca.

Diferencias.- En el acta se hace mención al capitán Luis de Santandia, en la historia de Arzans se hace mención a un Capitán Santandia, pero no menciona en ningún momento el nombre de pila del Capitán. Quien podría tratarse de otro Santandia.

En el Acta se menciona como a uno de los principales fundadores presenciales al Capitán Francisco de Centeno. En la historia, Arzans, habla de este personaje muchas veces, pero no lo hace figurar como uno de los primeros o principales fundadores, como si lo hace con Diego de Centeno, Villarroel, Santandia y Cotamito. Por otra parte tampoco menciona algún parentesco familiar entre estos dos Centenos, aunque podría haberlo.

En el documento del Acta, se habla de posesión del Cerro de Potosí. En la historia, Arzans, habla de la fundación y de los primeros fundadores de Potosí, pero en ningún momento menciona la existencia del Acta de Posesión del Cerro.

En el acta se anota como fecha de posesión del Cerro, el 1 de abril, en Arzans, no se menciona tal fecha.

Aclaración y conclusiones.-El documento es comúnmente conocido como Acta de Fundación de Potosí. El encabezado del documento dice: Acta de posesión del Cerro Rico y Fundación de Potosí.

No existe antecedente del mismo en otras fuentes documentales de la época.

El acta de posesión podría tener algún respaldo documental en la obra de Arzans por sus semejanzas con algunos personajes y protagonistas de la fundación y de los primeros años de la explotación de las minas de Potosí. Pero no son pruebas completamente concluyentes ni conclusivas para respaldar la existencia de un acta de posesión.

Las fuentes de Arzans se basan en muchos casos, en obras y cronistas de los que no se han podido ubicar las mismas o si esas obras y autores existieron en realidad. Por tanto afirmar o aseverar un hecho histórico, tomando solo en cuenta a Arzans es bastante arriesgado, más si estas afirmaciones no tienen respaldo en otras obras y documentos de la época en que se desarrollaron los acontecimientos).

Además Arzans no menciona acta alguna en su historia, más parece que el acta de posesión (y no precisamente acta de fundación) tiene algún vínculo relacionado con la obra de Arzans, con sus personajes y algunos acontecimientos relacionados a la mítica fundación de Potosí. Mas no se sabe exactamente cuándo ocurrió esta relación de semejanza y complementariedad, pues no parece que Arzans tuviera noticia de la existencia de algún acta de posesión del Cerro Rico (no lo menciona) y de ser así lo habría incluido en su historia, (ningún cronista lo hace) dada su importancia documental. Así todo indicaría que la referencia directa de la famosa acta sería la obra de Arzans, como base para formar el documento de Acta de posesión del Cerro de Potosí.

Por tanto.-El Acta de fundación de Potosí tiene un vínculo relacionado con la obra de Arzans. Pero como respaldo documental en la obra de Arzans que ratifique su autenticidad como documento fehaciente de posesión del Cerro y fundación de Potosí, parece bastante arriesgado y dudoso.

El acta de fundación, puede que se haya basado y tenga origen, en la historia de Arzans. El referente más lejano que se tiene de la existencia del acta de posesión, es de finales del siglo XIX.

El acta y la fundación de Potosí se basan en material legendario y mítico.

Una, de infinitas interrogantes: ¿Desde cuándo se festeja el 1 de abril, como fundación de Potosí? es otro misterio.

Nota: Este artículo es un resumen de otro estudio más amplio y profundo del tema tratado en el libro “La Historia Mítica de Potosí”, del mismo autor.

*Artista, escritor e investigador historiográfico.

miércoles, 5 de abril de 2017

Una mirada al pasado histórico de Potosí y el Sumaj Orck'o



Ayer, 1 de abril, se conmemoró la posesión del Cerro Rico en 1545. Para algunos, el nacimiento de Potosí, no la fundación porque no hay un acta que la certifique. La colosal montaña convertida en leyenda por atesorar en sus entrañas ingentes cantidades de plata permanece inmutable, como un guardián que observa todo lo que acontece y se dice sobre este día polémico en la ciudad instalada en sus faldas.

Registros históricos señalan que los españoles que llegaron al cerro no cumplieron con los protocolos fundacionales; lo único que les importó fue adueñarse de las minas en vez de crear una ciudad. Por eso no hay un acta en ningún archivo del mundo, pues nació de facto (es decir, sin reconocimiento jurídico: por la fuerza de los hechos).

Aquellos tiempos…

Como la plata del Cerro Rico era irresistible para los cazafortunas, empezaron a llegar muchos españoles y mineros que construyeron casas y poblaron el lugar. Esto hizo que se produjera un crecimiento acelerado y sin planificación, ya que la estadía de los nuevos habitantes era solo temporal.

Lo que actualmente es Potosí, al principio fue apenas un asiento minero dependiente de la ciudad de La Plata (hoy Sucre). Cuando se independizó de esta, adquirió el rango de “Villa Imperial de Carlos V” con prorrogativas administrativas, políticas y gobierno propio.

El descubrimiento

No resulta difícil imaginar el efecto que tuvo el descubrimiento de las vetas de plata en el Cerro Rico, el hallazgo de un metal de color blanco que asombró a la corona española y al mundo entero por su gran riqueza.

El jefe de la Unidad de Archivo de la Casa Nacional de Moneda, José Antonio Fuertes, dice a ECOS que, haciendo una relación de los hechos históricos de la afamada montaña, el indio Diego Huallpa (también nombrado por varios cronistas como Gualpa, Hualpa, Wallpa y otras variantes), cuando estaba por el coloso de piedra en busca de unas llamas perdidas, se le hizo de noche y encendió una fogata contra el frío de la puna. Al día siguiente vio unos hilos de plata y, desde entonces, secretamente se benefició con la riqueza del metal hasta que apareció el indio Huanca, quien más tarde comunicó el hallazgo a los españoles y estos se posesionaron del cerro.

Cronistas e historiadores relatan, con algunas variantes, el descubrimiento del Cerro Rico de Potosí. Así, Huallpa y Huanca habrían sido los primeros indígenas que aprovecharon el metal argento. Asimismo, citan a Juan de Villarroel, Diego de Centeno, Francisco de Centeno, Pedro Cotamito y Luis Santandia como los españoles que posesionaron al gigante de altura.

Huayna Cápac y Orck'o Potojsi

Fuertes sostiene que el descubrimiento de plata en el gran Sumaj Orck'o no fue casual. Desde mediados del siglo XV se tienen referencias de la existencia de una riquísima veta argentífera a través de la Historia de la Villa Imperial de Potosí, de Bartolomé Arzáns de Orsúa y Vela.

Se evidencia que el inca Huayna Cápac fue quien llegó a esa región, allá por el año 1462, con el objetivo de desalojar a los guaraníes que intentaban avasallar o conquistar las tierras del Inca. Se dice que fallecieron más de 6.000 hombres de esa etnia.

Luego de la confrontación, los pobladores de Cantumarca recibieron gozosos a su monarca y le hicieron grandes fiestas por su victoria. “Este hecho demuestra que la vida que tenían los pobladores de lo que ahora es Potosí era tranquila; eran hospitalarios y gozaban de una alegría extrema, no eran belicosos”, dice el investigador.

Estando en Tarapaya, el inca Huayna Cápac vislumbró el cerro que por entonces era llamado por los pobladores “Sumaj Orck'o”. Impresionado por su grandeza y hermosura, dijo: “Esto sin duda tendrá en sus entrañas mucha plata”, y mandó a los vasallos que tenía en Colque Porco para que fueran a labrar el cerro.

Así lo hicieron. Llevaron sus instrumentos y subieron al cerro, registraron sus vetas y justo cuando estaban por comenzar el trabajo, oyeron un espantoso estruendo y una voz que dijo: “No saquéis la plata de este cerro, porque es para otros dueños”.

Asombrados, los indios desistieron de su intento y fueron a Colque Porco o Porco. Relataron al Inca lo que había sucedido en su idioma y cuando iban a mencionar la palabra “estruendo” dijeron “Potojsi”, que significa “dio un gran estruendo”. Desde entonces se llamó al cerro “Orck'o Potojsi” (cerro que brota plata), aunque algunos autores afirman que “Potojsi” o “Potojchi” significa “brotador de plata”.

Huallpa y su declaración jurada

Tras la llegada de los españoles, del proceso de exploración, conquista y asentamiento durante aproximadamente medio siglo, se dio lugar a la fundación de las ciudades.

Según Fuertes, luego de haber fundado la ciudad de La Plata y tomado las minas precolombinas de Porco, se produjo el hallazgo argentífero en el Cerro Rico de Potosí.

Para complementar este acontecimiento existe la declaración jurada que Huallpa hizo ante el clérigo presbítero Rodrigo de la Fuente, el 31 de diciembre de 1572, por mandato de Francisco de Toledo.

A través de ese documento, se tiene evidencia de que Huallpa era un indígena de unos setenta años de edad, postrado en cama debido a una enfermedad, rodeado por sus nueve hijos —entre hombres y mujeres— y por sus nietos. “Indio de buena disposición y aspecto y de mejor razón y entendimiento”, describió De la Fuente.

El anciano, al ser consultado bajo juramento y en presencia de testigos, dijo llamarse Diego Huallpa, indígena de Chumbivillca, natural del pueblo de Yanqui de los términos del Cuzco, que era cristiano y había hecho su testamento.

Dijo que al residir en Porco, en cierta ocasión cuatro soldados lo enviaron a la cumbre del cerro, encontrando allí un adoratorio indígena con ofrendas de escaso valor. Fue entonces cuando, de manera inesperada, descubrió la plata del cerro, cuya existencia se manifestó por muestras en la superficie del suelo que él pudo reconocer.

A su retorno comunicó del hallazgo a uno de sus mandantes pero, como este no le creyó, comenzó a trabajar solo. Más tarde avisó del descubrimiento a un indio llamado Chalco, quien terminó avisando a Diego de Villarroel. Este fue el primero en registrar la mina en la veta denominada “Diego Centeno”.

Según los datos del Jefe de la Unidad de Archivo de la Casa Nacional de Moneda, durante la declaración jurada que hizo Huallpa añadió otra información y dijo que tras el descubrimiento de la plata transcurrieron, hasta esa fecha, 28 años y nueve meses.

Asimismo, Fuertes explica que se sabe de la existencia de un adoratorio que hubo en las faldas del Cerro Rico y, lo más interesante, la injerencia permanente de los Caracaras en su custodio. Dice con respecto a las huacas: “allí hallaron ser adoratorio de los indios comarcanos y haber algunas cosas ofrecidas de poca importancia a la guaca que allí estaba lo cual todo cogió este dicho don Diego Huallpa, y lo cargó en su compañero...”. La huaca estaba relacionada con todos los demás elementos básicos de la religión inca, siendo especialmente claros sus lazos con el culto de los antepasados.

Primeros cronistas en Potosí

De acuerdo con este investigador, el primer cronista que llegó a esta ciudad fue Pedro Cieza de León (1549), quien señala que “andando un español llamado Villarroel con ciertos indios a buscar metal que sacar”, llegaron a Potosí (aclarando que denominaban así a los cerros y objetos altos), como tenían a ese cerro como el más alto de la cordillera andina, “quedósele por nombre Potosí”.

Fuertes recuerda que Cieza de León ostenta un dibujo con el título “Cerro de Potosí”, considerado el más antiguo, donde aparece la única iglesia en el barrio de indios, la de San Francisco Chico. “Estampa al cerro con sendas o vías de acceso a las primeras vetas descubiertas en los primeros años con dos trabajadores o indios, realizando una descripción del mismo”, sostiene él.

Siguiendo a José de Acosta, observa que fue el primer cronista que menciona a Huallpa y a Huanca. “Nos informa que el indio Huanca, natural de Jauja, yanacona de Villarroel que residía en Porco, fue el primero que dio noticia de la existencia de la plata por desavenencia con Huallpa. Antes de este, el indio Huallpa, de nación Chumbivillca (por Cuzco), que siguiendo a sus venados, tuvo que agarrarse de una rama, arrancando de raíz descubrió una veta muy rica, siendo vecino de Porco llevó para ensayar por guayra trabajando muy secretamente, mas luego compartió con Huanca, porque vio que Huallpa sacaba buenas fundiciones”.

Junto a estos dos primeros cronistas aparecen más en el siglo XVI: Benino (1573), Lizárraga (1575), Tito (1584), Ocaña (1600) y otros que durante el periodo colonial reflejaron detalles del descubrimiento del célebre cerro. •

José Antonio Fuertes López

Estudió Relaciones Internacionales en la Universidad Privada Domingo Savio (UPDS). Es archivero y tiene estudios en Administración de Archivos Históricos en Madrid, España. Actualmente se desempeña como Jefe de la Unidad de Archivo de la Casa Nacional de Moneda, en Potosí.

Fue Presidente de la Sociedad Geográfica y de Historia Potosí por dos gestiones. Editor de los Boletines 16, 17, 18, 19 y 20 de esa Sociedad.

También es autor de libros y artículos publicados en periódicos y revistas sobre temas de historia de Potosí y de la Casa de Moneda.

Posee investigaciones que están próximas a publicarse.

sábado, 1 de abril de 2017

Potosinos celebran 472 aniversario de fundación de la Villa Imperial

Hoy es el 472 aniversario de fundación de la Villa Imperial y los actos cívicos comenzaron ayer con una serie de expresiones de estudiantes de las unidades educativas que protagonizaron desfiles y ofrendas florales en el Campo de Marte.

El director Departamental de Educación, Hermenegildo Morales, pidió a los estudiantes y maestros ratificar el compromiso con Potosí contribuyendo con la educación.

El alcalde Williams Cervantes destacó la importancia histórica de Potosí para el mundo.

El gobernador Juan Carlos Cejas también destacó la importancia de la educación.

HISTORIA

Potosí se fundó el 1 de abril de 1545, el nombre que le fue concebido para el entonces fue el de Villa Imperial. Esta ciudad ubicada en el sur de Bolivia llegó a contar con uno sitio llamado Mina de Plata, uno de los lugares más grandes del mundo durante el siglo XVI.

Según las reseñas históricas, Potosí empezó a ser conocida cuando llegó a esas tierras el inca Huayna Capac para combatir a los guaraníes.

Algunas fuentes afirman que el nombre de esta ciudad se dio luego que el Inca Huaina Kapac (fundador de la ciudad) envió un grupo de personas a trabajar en las minas en el Sumaj Orcko, de repente se oyó una voz que dijo: “No saquen plata de este cerro, porque será para otra gente”. Asombrados, dieron cuenta del suceso al Inca, usando la palabra “Pptojsi”, que en idioma quechua significa “reventar”. Luego de su fundación un grupo de españoles encabezados por el capitán Juan de Villarroel se apoderaron del Cerro Rico, tras confirmar el hallazgo del pastor, esto conllevó que los españoles se quedaran en el lugar y establecieran un poblado.

viernes, 31 de marzo de 2017

Potosinos celebran el 472 aniversario de la fundación de la Villa Imperial

Están en desarrollo los actos en homenaje al 1" de abril, por el 472 aniversario de la Villa imperial. Estudiantes de las unidades educativas participan del desfile escolar en el Campo de Marte.

El director Departamental de Educación, Hermenegildo Morales, pidió a los estudiantes y maestros ratificar el compromiso con Potosí contribuyendo con la educación.

El alcalde Williams Cervantes destacó la importancia histórica de Potosí para el mundo.

El gobernador Juan Carlos Cejas también destacó la importancia de la educación.

martes, 3 de enero de 2017

Potosí 1920-1940: Intelectualidad, arte y cultura



La cultura y el arte nacional del siglo XX, si se toman figurativamente como la composición de un mosaico, están compuestos por piezas provenientes de ciudades, localidades o regiones donde personas e instituciones produjeron en determinados periodos un trabajo intelectual y artístico que, hoy por hoy, es desconocido para muchos, sea por falta de mayor investigación histórica, difusión o por la suplantación de paradigmas.

Esto hace que las nuevas generaciones, en particular, desconozcan testimonios de aquellos contenidos culturales, artísticos e ideológicos que se dieron entre el periodo post liberal y el precedente al denominado Nacionalismo Revolucionario de los 50.

Una tendencia a percibir nuestros periodos históricos de manera homogénea, eventualmente, nos impide reconocer las variables que existieron bajo conceptos de nuestra historia política. Por ejemplo, que una de las etapas de los tipos de nacionalismos tuvo tendencias culturalistas, donde afloraron ideologías nuevas y renovadoras que determinaron en el plano intelectual, cultural y artístico una particular producción; como las décadas de los 20 a los 40 del siglo XX.

Lo que sucedía en el interior de la república —ya en referencia al contexto cultural— quedaba aparentemente en los planos locales, fuera del real y acelerado progreso que tuvo la ciudad de La Paz, que traducía de manera tangible los réditos que le significó las dos primeras décadas del siglo XX como nueva sede del poder político.

Sobre Potosí —ciudad— se consolidó el paradigma sobre su peso simbólico de significado colonial imposible a ser superado y que nadie conscientemente querrá remontarlo, lo cual no impide revalorizar que entre la década de los 20 y 40 del siglo pasado se generó, desde allí, un fenómeno que puso a esta ciudad como referente regional. Por la llegada de artistas e intelectuales, atraídos no solo por una todavía intacta silueta colonial sino porque desde Potosí se generaba un singular hecho de relacionamiento entre personajes e instituciones privadas y públicas que constituyeron, en el marco de las corrientes políticas, sociales, ideológicas y culturales de la época, un resultado que ahora a grandes rasgos destacamos.

En esta reconstrucción de la historia de la cultura y de una parte de la historia del arte potosino de la primera mitad del siglo pasado cabe preguntarse si lo sucedido entre la década de los 20 a los 40 fue el periodo más internacional que tuvo —fuera del proyecto colonial— y qué factores determinaron en esta experiencia. Para respondernos se ha estructurado una relación de elementos que lleven a responder las interrogantes, desarrollar contenidos y esbozar conclusiones. Aquí, por razones de espacio, resumimos algunos de esos puntos.

La formación y educación que el Mariscal Sucre implementó con las Escuelas de Artes y Oficios, que también fundó en Potosí en el siglo XIX al organizar la nueva República, es un punto de partida para ponderar el rol formativo. En el colegio de segundo grado se enseñaba Dibujo Decorativo, Carpintería y otras disciplinas que, siendo menores, no dejaron de proyectar hacia delante futuras generaciones que continuarían con estudios superiores gracias a la creación de la Universidad Tomás Frías en 1892.

Es importante tomar en cuenta que de la formación en abogacía surgían orientaciones hacia la historia, la filosofía, el periodismo e incluso la literatura, por cuanto estas disciplinas de las ciencias sociales no llegarían a constituirse como formación profesional. De hecho, en Potosí se atendió más al llamado de áreas técnicas relacionadas con la minería y la geología posteriormente.

En 1939, como parte de la Universidad Tomas Frías, se creaba la Academia de Bellas Artes, donde se formarían artistas plásticos y músicos profesionalmente. De ahí que varios artistas del siglo XX hayan continuado la ruta de la plástica, en particular, dando cuenta que los resultados de una tradición artística no es casual.

El segundo componente son las instituciones culturales, prácticamente el soporte central de este periodo. Tres son las que destacan: la Sociedad de Historia y Geografía de Potosí, la Sociedad de Pintores Libres de la Sierra y, quizás la más representativa, el grupo Gesta Bárbara.

Tres periódicos circulaban en Potosí, entre ellos “Alas”. También es otra fuente el epistolario que quedó de algunos personajes.

Tampoco es de ignorar la existencia de las librerías, donde llegaban obras que nutrían las bibliotecas de los intelectuales y artistas; editadas principalmente en España y Argentina. Y las revistas, por lo general editadas en este último país, donde aparte de una miscelánea se reproducían literatura y actualidad.

(…)

Como si se tratase de una compensación al cambio que sumiera a Potosí dejándola fuera del eje económico y su importancia pasada, algunos factores externos a lo artístico e intelectual coincidían a coadyuvar con esta especie de conjunción que dio un punto alto de su historia contemporánea.

La reciente inaugurada línea férrea en 1927 que conectaba al sur con Argentina, a través de su frontera con Villazón, abrió el camino para materializar una ruta al intercambio cultural con Argentina, mientras al norte también por este medio de transporte se promovía el fluido tránsito al Perú. La facilidad de transporte moderno permitió la visita y la llegada de intelectuales, escritores, arquitectos, pintores, no solo de América sino desde España como Martín Noel, entre otros conocidos de la historiografía.

De la Argentina provenía el arquitecto Pedro Luís Vignale, Alfredo Guido; los pintores Lino Espilenbergo, José Luís Malanca y la francesa radicada en Buenos Aires Leoni Mathisse; del Ecuador llegaría a Potosí Luis Wallpher, el pintor Enrique Toro Moreno; posteriormente, el lituano Juan Rimssa. Potosí no era solo un punto en una ruta cultural, los campos de la etnología demandaron la presencia de estudiosos y pioneros en otros campos como Dick Ibarra Graso.

Un aspecto que requiere de mayor profundidad son las corrientes y pensamiento en torno a las cuales se desarrolló este periodo de la cultura y el arte. En el campo de la literatura, la tendencia fue el Modernismo, dando lugar a un romanticismo criollo. Tampoco dejan de estar presentes las ideas filosóficas de Shopenhauer y la gran influencia del español José Ortega y Gasett.

En historia, el positivismo y el determinismo a través de Hipolito Taine, indirectamente influyen en dar un toque melancólico y romántico.

Pero la producción misma, tanto de escritores y de artistas plásticos como los pintores, requieren mayor análisis desde lo estético y temático. No fue gratuito que el paisaje potosino y su luminosidad, la historia misma y tipología de la ciudad, atrajeran a artistas plásticos como fuente y motivación a través del género del paisaje por una arquitectura bañada de luminosidad y de color.

En tanto los géneros cultivados por los literatos son el ensayo, el artículo con crítica, el cuento y, en historia, además de ensayos, trabajos biográficos que alternan con las publicaciones investigativas de la Sociedad Geográfica e Historia.

La temática de la Revista Universidad es más convencional. Los profesionales del Derecho tratan sobre su materia, aunque hay trabajos sobre pedagogía o política que se manifestaban por las ideas socialistas que ya habían encontrado espacio en el ámbito nacional.

Conclusiones

Finalmente, a manera de respuestas a las interrogantes formuladas, podía señalarse:

- El pensamiento y corrientes de esta producción intelectual artística dan cuenta de que en entre 1920 y 1940 se produce una rica y singular actividad en Potosí, trascendiendo sus fronteras y convirtiéndola en un centro conectado de una de las rutas transitadas desde Buenos Aires, pasando por ciudades del norte argentino y haciendo punto escala principal en Potosí, para proseguir al norte hasta Perú y Ecuador.

- El espíritu expresado en el lenguaje en cuanto a la ponderación sobre la historia y la personalidad arquitectónica y urbanista de la ciudad está todavía inmerso en la influencia de España, por una parte, pero su valoración como estudio daría lugar luego a los primeros estudios sobre valores arquitectónicos – históricos patrimoniales que se dieron a finales de los 40.

- En cuanto a las características de la literatura, el periodismo y otros, están traduciendo las corrientes de la época como el Modernismo. El romanticismo criollo es también una fuente de revisión y estudio.

- No menos importante es la producción para los campos de la ciencia e investigación en economía, estadística y técnica, especialmente en los campos de la minería y otras disciplinas técnicas como la hidráulica, que estudios de profesionales contribuyeron con sus trabajos de investigación para la Sociedad Geográfica y de Historia.

- Se dieron positivas coincidencias, cierta facilidad de infraestructura, el apoyo de autoridades —tanto universitarias como políticas— y pocos pero acertados respaldos como el impulso de las editoriales para que el trabajo de estas generaciones e instituciones hicieran de Potosí de los años 20 y 30 una experiencia digna de estudiar, conocer y difundir.

- Queda demostrado que no son necesariamente las grandes políticas, el avance de la tecnología y la ciencia los que escriben las mejores páginas de la historia, sino el capital humano que, hoy por hoy, no está sabiendo responder siquiera a la tarea de preservación de los testimonios tangibles como la arquitectura y el urbanismo, por decir lo menos. •

* Licenciada en Artes Plásticas con especializaciones en Historia del Arte, Gestión Cultural y Administración Pública. El presente es un compendio del ensayo original que, además, está acompañado de varias fotografías.


jueves, 10 de noviembre de 2016

Potosinos festejan divididos aniversario del 10 de Noviembre

Una vez más, los potosinos desarrollan los actos por el levantamiento libertario del 10 de noviembre de 1810 con actos separados en lo que corresponde a los desfiles.

El Gobierno Autónomo del Departamento de Potosí convocó a organizaciones e instituciones a participar del desfile y parada militar a desarrollarse desde las 10:00 desde la plaza de Los Conciertos, en San Clemente.

El desfile recorrerá las avenidas Universitaria y Sevilla y terminará en la esquina de la avenida Litorial. El asesor estratégico de la Gobernación, Huber Huaita, informó que en el acto de homenaje a la gesta libertaria estarán las unidades militares, Regimiento Loa, Chichas de Caballería de Tupiza y Regimiento III Pérez de Infantería de la Villa Imperial.



COMCIPO

Los dirigentes del Comité Cívico Potosinista (Comcipo) convocaron, por su parte, a un desfile que comenzará a la altura del Campo Marte para discurrir por la avenida Cívica, las calles Oruro, Bolívar, La Paz, Hoyos y terminará en la plaza Central.

La convocatoria se hizo pública a las organizaciones afiliadas a la entidad cívica y al pueblo en general destacando que los potosinos deben festejar el orgullo de haber nacido en esta tierra y la unidad que se fue forjando en la lucha por los derechos de la población.



DIVIDIDOS

La Central Obrera Departamental (COD) calificó las convocatorias a dos desfiles como la prueba de que en Potosí existe división debido a posiciones encontradas.

El dirigente de la entidad laboral departamental, Germán Caballero, dijo que no es atribución de las organizaciones sociales convocar a desfiles, pero sí pueden hacerlo para marchas y otras movilizaciones.

Con la finalidad de no profundizar la división del pueblo potosino, en reunión de directorio decidieron no participar en ninguno de los actos que se desarrollarán en el marco del aniversario 206 de la gesta libertaria del 10 de noviembre de 1810.

Entre los dirigentes de organizaciones sociales también existe el criterio de que hay división por la falta de atención gubernamental.

Según otros, los anuncios que se hacen hoy como la construcción de la fábrica de cemento se lo pudo haber hecho tras los 19 días del paro cívico de 2010 y evitar los conflictos que se reprodujeron el año 2015.

Consolidan planta solar

Por el aniversario del Departamento de Potosí, el presidente Evo Morales participó en la firma del contrato para la construcción de la Planta Solar Fotovoltaica Uyuni.

En la oportunidad, el presidente Morales dijo: “vamos a generar en Uyuni 60 megavatios (MW) con una inversión de 63 millones de dólares”.

El mandatario explicó que Potosí genera 29 megavatios actualmente y su demanda es de 127 MW.

“Justamente en noviembre del próximo año tienen previsto llegar a esa región a inaugurar la planta solar”, dijo Evo Morales.

El ministro de Hidrocarburos y Energía, Luis Sánchez, remarcó que se consolida la planta solar para generar 60 megavatios (MW) y una inversión de $us 63 millones, 180 hectáreas de paneles fotovoltaicos que serán instalados. No solamente van a venir a hacer turismo al salar sino a visitar ese espejo de 180 hectáreas.

La firma se realizó ayer con la empresa ENDE Guaracachi y el Consorcio boliviano español que se adjudicó la licitación, Emias - Elecnor.

El proyecto consiste en la ingeniería de detalle, suministro, construcción, montaje, pruebas y puesta en servicio de la Planta Solar Uyuni - Potosí (60 MW).

“Vamos a generar en Uyuni 60 MV de electricidad en la región potosina de Uyuni”.

Evo Morales Aima - Presidente de bolivia

A 206 años de la fecha histórica Potosí rinde homenaje al grito libertador de 1810


La leyenda dice que, en 1545, y al arrancar unas matas de paja brava, encontró una rica veta de plata nativa. Otros dicen que debido al intenso frío, encendió una fogata, cuyo calor fundió el mineral.

Potosí gozó de inmenso renombre durante la época colonial, por las ingentes cantidades de plata descubiertas en el Cerro Rico, a cuyos pies se yergue todavía esta histórica ciudad. El 10 de noviembre recuerda su aniversario cívico en homenaje a la gesta libertaria de 1810.

Potosí conmemora el grito libertador del 10 de noviembre de 1810, cuando sus habitantes se levantaron en armas y tomaron prisionero al gobernador español Francisco de Paula Sanz. Las fuerzas libertarias estaban encabezadas por Manuel Molina, los hermanos Nogales, Salvador José Matos, Melchor Daza, Mariano Subieta y los hermanos Millares.

El levantamiento fue importante, ya que consolidó la libertad de la vecina Argentina, que combatía contra la Corona española desde 1809. Las tropas de Juan José Castelli, comandadas por Martín Miguel de Güemes, consiguieron la más importante victoria de la campaña del Alto Perú, el 7 de noviembre de 1810, en Suipacha, pero tenían el reto de tomar la plaza de Potosí, donde se había parapetado Francisco de Paula Sanz, quien, junto al presidente de la Audiencia de Charcas, Vicente Nieto, defendía el absolutismo español.

Pese a su ahínco, las fuerzas libertadoras fueron derrotadas en Potosí por una contraofensiva española. Después de esa derrota, los promotores del levantamiento de 1810 fueron perseguidos, sañudamente, especialmente los hermanos Nogales y Millares.

En homenaje a la valentía de los rebeldes independentistas, el 10 de noviembre es el aniversario cívico del departamento de Potosí, cuya extensión es de 118.218 kilómetros cuadrados y goza de la reputación de ser una de las ciudades más altas del mundo.

FUNDACIÓN DE POTOSÍ

Las minas de plata, cuyo descubrimiento dio pie a muchas leyendas, fueron la base para el establecimiento de Potosí, a los pies del Cerro Rico. Fue fundada el primero de abril de 1546 por don Juan de Villaroel, los capitanes Diego de Centeno y Santandia, y el Maestre de Campo Pedro Cotamito.

A Juan de Villaroel se le confirmó como Descubridor del Cerro y fundador de la Villa de Potosí por el Rey de España Carlos V, mediante cédula de 28 de enero de 1547, en la que además se le concedió a la naciente población el título de Villa Imperial y se le designó el escudo de armas que debía servirle de blasón.

Luego de su fundación, la ciudad comenzó a crecer desordenadamente, a medida que llegaban aventureros y forasteros atraídos por la fabulosa riqueza de las minas del Cerro Rico. Hacia el año 1560, Potosí se había convertido en una de las ciudades más prósperas e importantes del Nuevo Mundo y su población de entonces (unas 160 mil personas) se dice que superaba a las de París o Londres.

Su actual arquitectura colonial es apenas un pálido reflejo de la importancia que tuvo en los siglos XVI y XVII. Potosí vivía en tal opulencia, que la hacía la ciudad más cara y fastuosa del virreinato del Perú. Teatros y mercados con productos de todo el mundo, eran la atmósfera habitual de esta gran metrópoli minera, que con los años vio decaer su importancia y riqueza.

Empero, todavía la explotación minera, especialmente de estaño y tungsteno, es una de las principales actividades del departamento en la actualidad.

CERRO RICO

La leyenda dice que en 1545, el indio Diego Huallpa andaba por los contornos del cerro buscando a unas llamas perdidas y, al arrancar unas matas de paja brava, encontró una rica veta de plata nativa. Otros dicen que debido al intenso frío, encendió una fogata, cuyo calor fundió el mineral y aparecieron hilos de plata pura chorreando sobre la tierra. Huallpa dio aviso a Juan de Villaroel, quien junto a otros españoles se asentaron en el lugar y promovieron la fundación de la Villa Imperial en las faldas del Sumaj Ork’o.