Buscador

Mostrando entradas con la etiqueta Guerrilla del Che Guevara. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Guerrilla del Che Guevara. Mostrar todas las entradas

sábado, 3 de noviembre de 2018

LEY N° 980 - Se instituye la Condecoración Ernesto Guevara de la Serna “El Che”, que representa la lucha contra el imperialismo

LEY N° 980
LEY DE 5  DE OCTUBRE DE 2017
EVO MORALES AYMA
PRESIDENTE CONSTITUCIONAL DEL ESTADO PLURINACIONAL DE BOLIVIA
Por cuanto, la Asamblea Legislativa Plurinacional, ha sancionado la siguiente Ley:
LA ASAMBLEA LEGISLATIVA PLURINACIONAL,
DECRETA:
ARTÍCULO ÚNICO.
I.            Se instituye la Condecoración Ernesto Guevara de la Serna “El Che”, que representa la lucha contra el imperialismo, la promoción de la igualdad social y el socialismo.
II.          La Condecoración señalada en el Parágrafo precedente será otorgada:

  1. A la ciudadana o ciudadano boliviano o extranjero, en mérito a sus actos relacionados con la promoción de la igualdad social y el socialismo.


  1. De manera póstuma, a los familiares de la ciudadana o ciudadano boliviano o extranjero, que hubiera realizado actos relacionados con la promoción de la igualdad social y el socialismo.
III.         Es atribución de la Presidenta o el Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, conferir la Condecoración Ernesto Guevara de la Serna “El Che”, mediante Resolución Suprema.
IV.         El Ministerio de Relaciones Exteriores reglamentará mediante Resolución Ministerial, las características, los procedimientos, criterios de selección, depositario y demás particularidades para la otorgación de la Condecoración Ernesto Guevara de la Serna “El Che”.
Remítase al Órgano Ejecutivo para fines constitucionales.
Es dada en la Sala de Sesiones de la Asamblea Legislativa Plurinacional, a los cinco días del mes de octubre del año dos mil diecisiete.
Fdo. José Alberto Gonzales Samaniego, Romina Guadalupe Pérez Ramos, Omar Paul Aguilar Condo, Patricia M. Gómez Andrade, Gonzalo Aguilar Ayma, Ginna María Torrez Saracho.
Por tanto, la promulgo para que se tenga y cumpla como Ley del Estado Plurinacional de Bolivia.
Palacio de Gobierno de la ciudad de La Paz, a los cinco días del mes de octubre  del año dos mil diecisiete.
FDO. EVO MORALES AYMA, Fernando Huanacuni Mamani, René Martínez Callahuanca, Mario Alberto Guillén Suárez.

lunes, 8 de octubre de 2018

Los de Ñancahuazú, 51 años después, siguen clamando ayuda



Los beneméritos de la Guerrilla de Ñancahuazú, que combatieron a los guerrilleros encabezados por el argentino-cubano Ernesto Che Guevara en 1967, 51 años después continúan masticando el sentimiento amargo de olvido y la falta de atención. A la que se suma lo que ellos describen así: soportar que el Gobierno actual le rinda tributo a los ‘invasores’ y no a los soldados que, bajo órdenes superiores, arriesgaron sus vidas para defender al país. Aunque el Gobierno dice que parte de la tropa fue adiestrada por boinas verdes de Estados Unidos, pues eliminar al Che era de interés de ese país.

Una de las instituciones que los hace visibles y los apoya en sus demandas es el Centro de Altos Estudios Nacionales. Jorge Santistevan comenta que lo que se recuerda el lunes 8 de octubre son los 51 años de la victoria militar de las FFAA de Ñancahuazú, que en 1967 derrotaron a los insurgentes al mando del Che Guevara. Por eso, hoy, los beneméritos tendrán su misa de campaña en la catedral de Santa Cruz, a las 8:00, y a las 10:00 asistirán a un acto cívico en la plaza Litoral, detrás del Cine Bella Vista.

“Ese fue el día cuando cayó el último bastión de los guerrilleros ante un grupo de soldados y oficiales bolivianos al mando del general Gary Prado. Fue en una emboscada en el Vado del Yeso (Vallegrande)”, recuerda.

En la contienda contra los guerrilleros -detalla Santistevan- participaron tres divisiones de las FFAA: la Cuarta, la Sexta y la Octava división de Ejército, además de soldados de Cochabamba y de La Paz.

“El movimiento de tropas era rotativo en las zonas de combate, había entre 800 y 1.200 soldados.

En la Federación de Beneméritos de Ñancahuazú se estima que quedan vivos 700 excombatientes, de ellos, 150 se encuentran registrados en las oficinas de Santa Cruz, donde destacan como único beneficio que recibieron a lo largo de la historia una ley que aprobó la Gobernación de Santa Cruz para que reciban una beca alimenticia que consta de un paquete de víveres.

La Gobernación, dando cumplimiento a la Ley Departamental 65, en su momento informó de que entregó credenciales a los beneméritos de la Guerrilla de Ñancahuazú para que los mismos puedan acceder a todos los beneficios sociales, como becas alimenticias, exención en trámites de personalidad jurídica, actos oficiales, servicios de salud, deporte, trato institucional y privilegiado en todas las instituciones del departamento de Santa Cruz.

El benemérito Freddy Guevara, mientras recorre la ciudad en un micro, dice que está decepcionado de las autoridades por el abandono que sufren y por la gloria que no les han dado y, por el contrario, le rinden a los que llegaron al país para generar la insurgencia.

Una forma de hacer justicia, dice, es que mejoren los servicios de salud, que merecen y una pensión vitalicia que, a pesar de que la exigen desde hace muchos años, no llega hasta ahora.

Tuve diferentes participaciones en los campos de enfrentamiento. Una de ellas fue en la Quebrada del Mesón. Ahí nos hicieron una emboscada los guerrilleros y también fue ahí donde mataron al perro Tempestad, que era nuestro compañero y guía”, recuerda con un sentido dolor.

Después de que el sábado se realizara un acto en Vallegrande, organizado por la Asociación de Beneméritos de Ñancahuazú, con el apoyo del Centro de Diplomado de Altos Estudios Nacionales, hoy lunes, cuando se recuerdan 51 años de la captura del Che Guevara, se llevará a cabo un acto cívico en la plaza Litoral de Santa Cruz de la Sierra, donde se encuentra el Monumento de la Victoria.

Los beneméritos recuerdan que no solo arriesgaron sus vidas soldados del Ejército de Bolivia, sino también civiles que cooperaron con los militares y derrotaron a la guerrilla.

Los últimos días del Comandante en el país



El primer combate, de mayor envergadura y éxito del Che en Bolivia se libró el 23 de marzo del 1967. Tenía 16 veteranos combatientes formados en la Sierra Maestra y en África. Los demás eran bolivianos, peruanos o chilenos que en total hacían 47 guerrilleros.

El 6 de octubre de 1967, el Che había anotado en su diario: “Cocinamos todo el día bajo una gran laja que servía de techo, a pesar de que yo no pasé el día tranquilo, pues nos aproximamos a pleno sol por lugares algo poblados y quedamos en un hoyo”.

Es preciso entender la preocupación del Che por ese sitio conocido como Quebrada del Yuro debido a que tuvo que cambiar la ruta que llevaban para alejarse del Ejército que les seguía debido a la deserción de dos guerrilleros bolivianos que habían delatado su posición y ruta, y que él mismo señala en las anotaciones de su diario los días 4 y 6 de octubre. Ya sólo le quedaban 17 hombres.

El 7 de octubre hace el Che la última anotación en su diario: “Se cumplieron 11 meses de nuestra inauguración guerrillera. Sin complicaciones hasta las 12.30 en que una vieja pastoreando a sus chivos entró en el cañón en que habíamos acampado y hubo que apresarla.

El 8 de octubre son sorprendidos en la quebrada por unos militares. El Che ordena inmediatamente el combate de defensa, divide en dos grupos a los combatientes, envía delante a los enfermos y heridos mientras él valientemente enfrenta a los soldados. En ese combate, que duró cerca de tres horas, al Che le dan un plomazo en una pierna, no puede caminar, otro plomazo le desbarata el fusil y con una pistola que no tenía magazine es capturado vivo.

En 1955, durante un viaje a México, conoció a los hermanos Fidel y Raúl Castro y se enlistó como médico en la que sería la expedición Granma, que llevaría a un grupo de guerrilleros a luchar contra el régimen de Fulgencio Batista.

El Che es un símbolo de la lucha armada contra el imperialismo, esto se convirtió en su legado político por su influencia y participación en los movimientos revolucionarios del mundo.

Bolivia recuerda mañana 51 años de la muerte del Che



La figura del guerrillero argentino cubano Ernesto Che Guevara fue recordada con motivo de cumplirse 51 años de su asesinato en la localidad de La Higuera, en Bolivia.

El Café Semilla Juvenil, en La Paz, sirvió de escenario para que diplomáticos, intelectuales y artistas rindieran homenaje al médico argentino devenido guerrillero y defensor de las causas más nobles de la humanidad, publicó ayer Prensa Latina.

El consejero político de la misión diplomática cubana en Bolivia, Eric Valdés, recordó pasajes de la vida revolucionaria del Che, como era conocido, desde su encuentro con Fidel Castro en México, en julio de 1955.

Isabel Vizcarra, miembro del comité 90 años de Fidel, consideró al guerrillero heroico como “un hombre que amó la vida y cuyo pensamiento y acción deben ser recordados siempre”.

Durante el homenaje se proyectó un documental que muestra facetas de la vida del Che, desde su nacimiento (14 de junio de 1948 en Rosario, Argentina) hasta su muerte (1967).

El comandante Guevara, herido, con el arma inutilizada por un disparo y sin cargador en su pistola, fue apresado el 8 de octubre de 1967, durante el combate en la quebrada boliviana, como parte de su gesta de liberación latinoamericanista, y asesinado un día después en La Higuera, Valle Grande.

¿Quién fue el che guevara?

Nacido el 14 de junio de 1928 en Rosario, Argentina, el Che eligió un camino distinto al que muchos podrían imaginar para él dada su privilegiada posición económica. Pudo ser abogado, pero se interesó por la Medicina y por la política. La Guerra Civil española lo puso en contacto con la realidad política y social del mundo, y un recorrido de 4.500 kilómetros por las regiones más pobres de Argentina le abrió los ojos ante la desigualdad.

La medicina fue el puente para alcanzar lo que sería su destino: hacer la revolución para lograr un cambio social en América Latina. Pero el periodismo lo acompañó durante toda su vida, incluso durante sus largos días de lucha en la Sierra Maestra, en Cuba.

Cultivó un gran amor por la literatura y la poesía; en sus labores como periodista para agencias de noticias, siempre estuvo dispuesto a dejar apuntes de su realidad no sólo en lo político, sino también en los deportes y la cultura.

lunes, 9 de octubre de 2017

"Fue duro dar la orden de eliminar al Che"

Félix Rodríguez, el agente de la CIA que participó en la captura de Guevara, afirma que EEUU lo quería vivo para interrogarlo. Él le comunicó que lo ejecutarían: "Mejor así", respondió el guerrillero.

El agente cubano de la CIA que participó en la captura del Che Guevara en Bolivia, Félix Rodríguez, nos recibe a sus 76 años en su casa de Miami rodeado de recuerdos de su carrera de soldado de la Guerra Fría. Pistolas, puñales, granadas y fotografías suyas con presidentes de EE UU y espías que ya no existen. La productora española Scenic Rights prepara un documental sobre su vida. Veterano de Vietnam e involucrado en la contrainsurgencia en Centroamérica, Rodríguez asegura que la CIA quería vivo al guerrillero para interrogarlo, pero el Gobierno de Bolivia ordenó su ejecución. "Traté de salvarlo sin éxito", afirma, aunque considera a Ernesto Guevara de la Serna "un asesino". Al lado, en una mesilla, tiene una vieja pistola Star de fabricación española. "Cuidado si la coge, está cargada. Yo siempre tengo algo a mano, por si acaso", dice el hombre que aparece satisfecho a la derecha del Che en su última foto –astroso, en pie– antes de ser ejecutado por un sargento boliviano.

–Esta es la última imagen suya vivo.

–Sí –responde–. La última que se le tiró antes de morir.

–En La Higuera.

–Eso es. En La Higuera.

–¿Quién tomó la foto?

–Esa foto la tomo el piloto del helicóptero, el mayor boliviano Jaime Niño de Guzmán.

–¿Quién pide que se haga la foto y para qué?

Rodríguez necesita meterse en detalles para responder a esa pregunta. Regresar en su memoria a Bolivia en el año 1967 y contar aquello por lo menudo. "Déjame hacerte la historia", dice.

Durante 20 minutos, toma el hilo y lo extiende desde el momento en que lo avisan de la caída de Guevara hasta que una cámara retrata su última mirada.

El monólogo –abreviado– dice así:

"Nosotros recibimos la información de la captura del Che el domingo 8 de octubre por la mañana. Se había entrenado a un grupo de soldaditos jóvenes que hablaban el quechua, el aymara y el guaraní para que fueran adelante del batallón a buscar inteligencia e información en ropa de civil, porque así era más fácil hablar con el campesinado. Y esta gente en ropa de civil regresa el siete por la noche, sábado, y le da la información al capitán Gary Prado de que un campesino les había enseñado un área que se llamaba la Quebrada del Yuro donde estaban escondidos los guerrilleros; porque este campesino tenía una hortaliza cerquita de ahí y los vio.

Entonces, con esa información el capitán Gary Prado rodea la Quebrada del Yuro el siete por la noche. Y el domingo ocho de octubre empieza a avanzar por la mañana y ahí empieza el tiroteo. En esa operación el Che es herido en la pierna izquierda, un balazo entre la rodilla y el tobillo, pero nada de peligrosidad. Ahí mueren la mayor parte de los guerrilleros y mueren algunos soldados, y ahí es donde cae preso el Che Guevara, al que estaba intentando ayudar a salir Simeón Cuba Sarabia, que usaba el nombre de Willy, un guerrillero boliviano bajito, prietecito, con una barba enorme, una barba más tupida yo creo que la de los propios cubanos, y ese no tenía un rasguño. Con ese lo agarran. Y en el momento en que lo van a agarrar, me cuentan los soldaditos, el Che les dice: "No tiren que yo soy el Che. Yo les valgo más vivo que muerto". Y ahí se lo llevan y lo mandan para la escuelita de La Higuera y lo ubican a él –mirando la escuelita de frente– en el salón de la izquierda, y detrás de él, en el mismo cuartico, le ponen los cadáveres de dos cubanos.

De ahí entonces, ellos me mandan la información por la mañana en código, que decía: "Papá cansado", lo que significaba que el líder de la guerrilla estaba preso y vivo. Pero no sabíamos si "Papá" era el Che Guevara o si era el Inti Peredo, que era el líder de la guerrilla por la parte boliviana. Así que volamos al área de operaciones y ahí nos verificaron que "Papá cansado" era el Che Guevara.

El extranjero. No dijeron el Che, dijeron "el extranjero".

Esa noche tuvimos una recepción en un hotelito de Vallegrande, con velas porque no había electricidad, y yo saqué un par de botellas de scotch que había comprado hacía tiempo para un evento como este, para celebrar. Eso era el domingo por la noche, el día que cayó preso él.

Al día siguiente, nueve de octubre, lunes, a las siete de la mañana despegamos en un pequeño helicóptero pilotado por Niño de Guzmán. Aterrizamos al lado de la escuelita donde estaba el Che preso y estaban esperándonos todos los oficiales del batallón, entre ellos el teniente coronel Selich que tenía toda la documentación suya. El Che usaba una cartera de cuero como las que cargan las mujeres, ancha, color camello, y adentro tenía un libro grande que era un diario con los meses escritos en alemán, del año 67, pero claro, escrito por él en español. Tenía adentro una serie de fotografías de la familia, medicamentos para el asma, unos libritos para mensajes en clave numérica de una sola vía, que son imposibles de descifrar. Tenía unas libreticas negras de argollitas escritas a máquina de escribir y firmadas por un tal Ariel, que eran los mensajes que él recibía de Cuba. Aunque él no podía transmitirle a Cuba porque Cuba le dio a propósito un transmisor roto, porque a él lo mandan allá para que lo maten. Porque el Che era prochino y Cuba dependía de la URSS. O sea, los soviéticos no tenían ningún interés en que el Che Guevara triunfara en Bolivia. Lo dejaron solo, para que lo mataran ahí, definitivamente.

Así que entramos a la escuelita y en una habitación estaba el Che tirado en el suelo, amarrado de pies y manos abajo de una ventanita que había al lado de la puerta, y atrás los dos cadáveres. El único que habló fue el coronel Zenteno Anaya. Le hacía preguntas pero el Che lo miraba y no contestaba nada. Ni le habló. Al punto de que el coronel le dijo: "Óigame, usted es un extranjero, usted ha invadido mi país. Lo menos que puede tener es la cortesía de contestar". Y nada.

Entonces de ahí yo le pido al coronel si me puede facilitar la documentación del Che para fotografiarla para mi gobierno y le da orden al teniente coronel Selich de que me la entregue. Se me entrega la cartera aquella de cuero y yo me voy a trabajar con la documentación a otro lugar. Iba fotografiando el diario y regresaba a hablar con el Che. Entraba y salía constantemente, desde la mañana hasta la una de la tarde. Estando en eso suena el teléfono y uno de los soldaditos me dice: "Mi capitán, una llamada". Voy hasta el teléfono y me dan "órdenes superiores: 500–600". Era un código muy sencillo que habíamos estipulado.

500 era el Che Guevara.

600 muerto.

700, manténgalo vivo.

Pido que me repitan. Me vuelven a confirmar.

"Órdenes del alto mando: 500–600".

Cuando Zenteno Anaya viene lo llamo a parte y le digo: "Mi coronel, han llegado instrucciones de su gobierno de eliminar al prisionero. Las de mi gobierno son tratar de salvarle la vida y tenemos helicópteros y aviones para llevarlo a Panamá para un interrogatorio". Él responde: "Mira, Félix, son órdenes del señor presidente y señor comandante de las Fuerzas Armadas". Miró su reloj y me dijo: "Tienes hasta las dos de la tarde para interrogarlo. Y a las dos de la tarde lo puedes ajusticiar de la forma que tú quieras porque sabemos el daño que le ha hecho a tu patria. Pero yo quiero que a las dos de la tarde tú me traigas el cadáver del Che Guevara". Yo le respondí: "Mi coronel, he tratado de hacerle cambiar de idea, pero si no hay una contraorden le doy mi palabra de hombre que yo le llevo el cadáver del Che".

Más tarde, estando hablando yo con el Che, viene el piloto Niño de Guzmán con una cámara Pentax del jefe de Inteligencia. "Mi capitán, el mayor Saucedo quiere una foto con el prisionero". Yo miro al Che y le digo: "Comandante, ¿a usted le importa?". Y dijo: "No, a mí no". Entonces caminamos. Él caminaba con dificultad por el balazo en la pierna izquierda. Salimos de la escuelita y ahí fue cuando nos paramos a hacer la foto esta. Yo le doy mi propia cámara al piloto y le digo al Che: "Comandante, mire al pajarito". Empezó a reirse, porque es lo que decimos nosotros en Cuba a los niños.

"Niño, mira el pajarito".

Es más, yo pensé que él se estaba riendo en el momento en que se tiró la foto. Pero, obviamente, cambió para esta expresión de la cara que ves ahora. Yo vestía el uniforme de tropas especiales de EE UU, pero sin insignia ninguna. Yo ahí tenía 26 años. Él 39. Parecía un pordiosero. Las ropas estaban raídas, sucias, cochinas. No tenía botas, eran unos pedazos de cuero amarrados en los pies. El pelo mugreño. Realmente, a veces yo estaba hablando con él y no le prestaba atención a lo que me estaba diciendo, porque yo nunca lo había visto personalmente pero me acordaba de las imágenes del Che cuando visitaba Moscú, que estaba con los rusos, cuando visitaba Mao Zedong en Pekín. Aquel hombre arrogante, con aquellos abrigos del carajo. Y ver a este hombre ahora como un tipo que estaba pidiendo limosna. Daba pena".

–¿Cuál fue para usted el mayor defecto y la mayor virtud del Che?

–Virtud yo creo que no tenía ninguna. Lo que puedo decir es que el tipo era dedicado a sus ideales, que obviamente estaban equivocados y fueron un desastre total. Y que en los mismos entrenamientos me contó gente que entrenó con él que era muy persistente. Estaba cansado, muerto y trataba de seguir adelante. No se rendía. Pero, por otro lado, fue un asesino que disfrutaba matando gente y que estaba lleno de odio hacia el enemigo. Una persona que mandó fusilar a miles de cubanos.

–¿Su captura fue el mayor logro de su carrera?

–Uno de los principales, aunque es el que más ha salido a relucir.

–¿Hay alguna operación que le duela recordar?

–Posiblemente el episodio más duro fue precisamente cuando tuve que comunicar la orden, de parte del Gobierno boliviano, de que eliminaran al Che. Aunque también pensé en el desastre que causó en mi patria en su día que dejaran libre a Fidel Castro.

–¿Comunicó la orden delante de Guevara?

–No, a mí me la comunican y luego entro a la habitación, me paro delante de él y le digo: "Comandante, lo siento, es una orden superior". Y él entendió perfectamente lo que le estaba diciendo.

­–¿Qué dijo?

–"Es mejor así. Yo nunca debí haber caído preso vivo". Entonces sacó la pipa y me dijo: "Yo quiero entregarle esta pipa a un soldadito boliviano que se portó bien conmigo". Me guardé la pipa y le pregunté: "¿Quiere algo para su familia?". Y él me respondió, diría que de forma sarcástica: "Bueno, si puedes dile a Fidel que prontó verá una revolución triunfante en América". Yo lo interpreto como si le hubiera dicho a Fidel: "Me abandonaste, pero esto va a triunfar de todas maneras". Después cambió la expresión y me dijo: "Si puedes, dile a mi señora que se case otra vez y que trate de ser feliz". Esas fueron sus últimas palabras. Se acercó a mí, nos dimos la mano, nos dimos un abrazo, dio unos pasos atrás y se paró fijo pensando que era yo quien le iba a tirar.

–¿Qué pasó con la pipa?

–Mira, fue una de las cosas de las que sí me arrepiento. A la pipa yo le saqué la picadura y la guardé. Inclusive en la culata de una de las pistolas que uso tengo parte de la picadura de su última fumada, metida en un cristalito. Después vino el sargento Mario Terán diciendo: "¡Mi capitán, yo quiero la pipa! ¡Yo lo maté, yo me lo merezco!". Y yo, que por dentro no quería tener que cumplir con un deseo suyo sabiendo todo lo que le había hecho a mi patria, cogí la pipa y se la di al sargento: "Toma, para que te acuerdes de tu hazaña" [dice con tono de rechazo]. Cogió la pipa, bajó la cabeza y se fue.

–¿Qué fue lo que más le llamó la atención al ver al Che?

–Ver a un hombre tan destruido.

–¿Qué sintió mientras hablaba con él?

–En ese momento, honestamente, no tenía la percepción de lo que estaba ocurriendo, la magnitud que tenía esa operación. Para mí era una operación más. Para mí el Che Guevara no era la gran cosa, no era la figura que fabricó después Cuba.

–¿Le sorprendió algo de lo que le dijo?

–Cada vez que yo le hacía preguntas de interés táctico para nosotros me respondía: "Usted sabe que yo no le puedo contestar eso". Por otro lado, hubo un momento en que empezamos a hablar de la economía cubana, y él se puso a culpar de todo al embargo americano. Y yo le dije: "Comandante, usted fue presidente del Banco de la Nación y ni siquiera era economista". Entonces él me contesta: "¿Tú sabes cómo llegué a presidente del Banco?". Y me cuenta: "Un día entendí que Fidel estaba pidiendo un comunista dedicado y levanté la mano. Pero estaba pidiendo un economista dedicado".

–¿Presenció su ejecución?

–No. No tenía ningún interés en ver eso. Me fui para otro lugar y me senté en un banquito a unos cien metros a tomar notas. Oí una ráfaga corta e hice la anotación: una y quince de la tarde. La hora exacta en que fue ejecutado.




DETALLES DE LOS DUROS MOMENTOS QUE PASARON LOS JÓVENES SOLDADOS BOLIVIANOS AL ENFRENTAR A LOS CAMARADAS DEL CHE



Julio Clavijo Guzmán, tendido en el suelo boca abajo, monta guardia frente a un cañadón por donde tienen que cruzar los guerrilleros. Tiene 17 años y apenas soporta el hambre y la sed, además de los rayos del sol que caen inmisericordes sobre él. Está ansioso, no sabe qué pasará. Sostiene el fusil. Está listo para jalar el gatillo en cualquier momento…

De pronto escucha un ruido de hojas secas aplastadas y su corazón late apresuradamente. En vez del hombre que se imaginó, del guerrillero al que tendrá que matar, aparece la cabeza de una enorme boa que con su lengua bífida toca el punto de mira del fusil, balanceándolo suavemente… de milagro, el animal desciende por donde llegó. ¿Clavijo? Se desmaya por la impresión. Dice que esa emoción sobresaltó su vida hasta 20 años, y que no podía dormir.

Él estuvo en la Primera Compañía del Regimiento Sucre II de Infantería. Combatió en la reyerta de Taperillas, donde el suboficial Guillermo Torres fue herido por un guerrillero que sorprendió a todos en el campamento cuando escapaba de sus captores. Como lo intimidaron para que se rinda, abrió fuego hiriendo a Torres y a otro soldado.

“En esos momentos uno siente terror, pues no sabe qué pasará”, relata Clavijo a ECOS. “El suboficial Torres gritaba ‘¡no quiero morir!’, ‘¡no quiero morir!’. Era desesperante, no sabíamos qué hacer”. Cuenta que al día siguiente llegó un helicóptero para recogerlo, pero… Torres ya había muerto.

“Tuvimos que soportar temperaturas de más de 40 grados, el sol, la lluvia que caía durante varias horas y a campo abierto; la picadura de insectos, que incluso depositaban huevos en nuestros cuerpos, teníamos que quemar nuestra piel para que los animales salgan. Yo me acordaba de mis padres y veía como en una película todo lo que había hecho en mi casa y cómo muchas veces despreciaba algunos alimentos”.

Según este ex combatiente, desgraciadamente nadie reconoce todo lo que tuvieron que pasar ellos por defender la patria. Aun así se sienten orgullosos de haber contribuido a la defensa de la soberanía nacional. Dice que su compañía fue la primera en utilizar los trajes camuflados de combate en el país.

La guerrilla del Che

En 1967, los bachilleres no podían ingresar a la universidad sin libreta militar. Como incentivo, para que cumplan con el servicio obligatorio, el Gobierno redujo el tiempo a tres meses solo para ellos. Así, un gran contingente de adolescentes ingresó a los cuarteles.

En ese contexto surgió en el sureste del país un foco guerrillero internacional comandado por Ernesto “Che” Guevara; se desarrolló entre marzo y octubre de 1967. Guevara estaba convencido de que este era el país que tenía las mejores condiciones para hacer la revolución.

Los muchachos que cumplían su servicio militar asumieron la defensa de la soberanía frente a la guerrilla. Pero, ¿en qué condiciones lo hicieron?

De acuerdo con el relato de cinco beneméritos chuquisaqueños de la guerrilla de Ñancahuazú, las condiciones en las que defendieron la patria fueron muy desiguales: ellos eran novatos, nunca habían estado en la selva, tenían poca instrucción militar, carecían de armas modernas (solo fusiles Mauser) y una precaria alimentación. En cambio, según la versión de los ex combatientes, los guerrilleros tenían mucha experiencia porque habían participado en diferentes contiendas y poseían armamento moderno y automático.

Ya conocemos la experiencia vivida por Julio Clavijo Guzmán. Ahora, veamos la de otros cuatro beneméritos. Todos ellos eran muy jóvenes cuando tuvieron que enfrentar a la guerrilla del Che. Ahora son septuagenarios (o casi) y, a la luz del tiempo, cuentan a ECOS lo vivido en primera persona:

Tomás Tudela Tapia

Ingresó al cuartel del Regimiento Sucre II de Infantería a los 18 años y asegura que no había soldados antiguos, ni reservistas de la categoría 1966; solo músicos que controlaban a los recién llegados.

A un mes de estar en el cuartel, Tudela escuchó de un movimiento sospechoso por el sudeste boliviano, dato que fue confirmado por el prisionero Salustio Choque, que apoyaba a la guerrilla, tras su captura. Así, tuvieron la certeza de que existía un grupo armado, pero desconocían su ideología y su procedencia.

Después de un mes de instrucción elemental en el manejo de armas, la Primera Compañía de soldados de dicho regimiento, conformada por cinco escuadras, cada una con nueve soldados, partió a lo desconocido.

Luego de una refriega en Taperillas, retornó a Sucre. En esa escaramuza falleció el suboficial Guillermo Torres, resultó herido el soldado Espada y cayó prisionero el guerrillero Jorge Vásquez Viaña.

Con esas noticias, oficiales que estuvieron en la Escuela de las Américas, en Panamá, del Regimiento Ranger de Challapata y otros, entrenaron contra guerrillas a la Segunda Compañía de Morteristas, a la cual pertenecía Tudela.

Así, un 13 de mayo de 1967, partieron a la zona de combate 47 soldados. Cuando llegaron al Bombeo, en Monteagudo, el Ejército les dotó de botas y prendas de combate camufladas y cambiaron su armamento. Estaban mejor preparados que la Primera Compañía.

Ingresaron a Taperillas, donde hicieron el rastrillaje correspondiente y se encontraron con varios regimientos, como los Alumnos de la Escuela de Clases, el Regimiento Bolívar, Regimiento Manchego, el Centro de Instrucción de Operaciones en la Selva del Beni, los Paracaidistas, entre otros.

“En ese tiempo se efectuaban las famosas ‘operaciones’, que consistían en reuniones de todas las unidades que estaban separadas por diferentes lugares para coordinar un ataque a los→ →guerrilleros detectados; sin embargo fracasaban, seguramente, gracias al servicio de inteligencia que tenían los guerrilleros. Después de reunirnos en un determinado lugar y llegar al sitio para atacar, ya no encontrábamos nada. Entonces el Alto Mando Militar cambió de táctica, definiendo que unidad que se encuentre cerca del enemigo entable el combate y la persecución correspondiente”, narra Tudela a ECOS.

En ese momento solo había un grupo de guerrilleros con experiencia en combate. “Practicamos la táctica de emboscada, que ellos utilizaron con el Ejército boliviano entrenando desde tiempo atrás en esos lugares, mientras que los soldados bolivianos éramos novatos y no conocíamos nada”, sentencia él.

Joaquín Ávila Bravo

Perteneció a la Cuarta División. Cuenta que cuando se enteró de la presencia de guerrilleros en el sudeste de Chuquisaca fue al Ejército, junto con 43 voluntarios, el 3 de marzo. Tenía 18 años. Le faltaba uno para salir bachiller. “Me presenté por una situación familiar, lamentablemente perdí a mi madre y a mi padre y pensaba que la vida ya no tenía sentido, porque me había quedado solo”, relata con lágrimas en los ojos.

Como Ávila ya tenía algo de experiencia, le dieron la misión de recorrer Muyupampa y Monteagudo (la condición era que sea del lugar y tener parientes en la zona). De esa manera se enteró de que eran comunistas que al parecer se presentaban como geólogos que habían ido a estudiar la tierra para crear una cooperativa.

El 23 de marzo ocurrió el primer choque. Al día siguiente Bravo salió de Camiri rumbo a Choreti, al mando del mayor García Meza, para internarse en Pirirenda.

Se enteraron de que la misión de los “hombres raros” era apoderarse de las zonas petrolíferas. Pirirenda se ubica en la ruta Camiri-Santa Cruz, Camiri-Sucre y Tatarenda, en la zona de Bombeo. Sin embargo, lograron detenerlos y hacerlos retroceder.

Esa vez, ocurrieron tres choques: el primero fracasó por la poca visibilidad debido a la espesa neblina. Ávila dice que había dos periodistas en el lugar, José Luis Alcázar y un francés que tenía carta libre para ingresar a todas las reuniones. Se cree que era un espía y que se internaba en la selva para poner al tanto a los guerrilleros de todo lo que sucedía.

“Curiosamente, pese a que me enfrenté a ellos, nunca los vi de frente: solo los veía correr o escuchaba sus gritos. La gente nos tildó de asesinos porque éramos más numerosos, pero carecíamos de su experiencia pues ellos participaron en grandes combates en otros países. Sin embargo, aprendimos y pusimos en práctica sus tácticas; ellos nos emboscaban en un cañadón y desde la altura nos gritaban ‘¡ríndanse, soldaditos!’. No podíamos verlos. Quedé con traumas, hasta ahora no permito que una persona esté detrás de mí”.

Roberto Vedia Ramírez

Fue destinado a la Cuarta División del Batallón de Camiri en 1966, cuando tenía 19 años. “Antes solo íbamos al cuartel los provincianos y los estudiantes que querían servir a su patria, no iban así por así nomás los de familias aristocráticas”, manifiesta Roberto Vedia Ramírez.

Tras cumplir con el servicio militar se fue como telefonista al puesto Guapoya. Ahí, un hombre le informó que había “gente extraña” entre Monteagudo y Muyupampa, por el sector de Taperillas, Ticucha e Ipitimiri.

Obedeciendo la orden del comandante Urquieta, Vedia, junto con ocho soldados que estaban a su cargo, partió de Camiri rumbo a Muyupampa, en busca de esos hombres, de los que se decía que eran cazadores en busca de pieles de animales. También que ellos ofrecían a los pobladores dólares a cambio de sus animales, propuesta que rechazaban porque desconocían el valor de la moneda extranjera.

El 2 de abril, entraron a un cañadón de La Overa guiados por el paceño Salustio Choque Choque, que antes de caer prisionero de los soldados trabajaba con los guerrilleros.

Siguiendo con la narración de Vedia, una vez dentro del cañadón no podían comunicarse usando las radios (antiguas, de la época del Guerra del Chaco) y por equivocación fueron bombardeados por los aviones bolivianos. Supieron eludir el ataque, pero cuando retornaban otra vez fueron bombardeados. Fue entonces que decidieron usar unas pañoletas anaranjadas para que los identificaran. Nuevamente llegaron cinco aviones y soltaron un paquete con una nota indicándoles que avancen por el cañadón mientras ellos les acompañaban por aire.

Al acercarse a un campamento un guía paceño casi escapa y decidieron dificultar su paso colocando piedras en su mochila. En ese lugar, Choque les dijo: ‘tomen precauciones’, y les indicó dónde se apostaban los centinelas. Así ingresaron al campamento donde los guerrilleros comían la última mula que tenían; ellos huyeron del lugar como pudieron.

Los soldados se quedaron en el sitio unas dos horas para alimentarse con su ración seca. Choque les aconsejó salir lo antes posible porque los guerrilleros volverían en cualquier momento.

Cuando dejaron el cañadón, unos 400 metros más allá encontraron los cadáveres de siete de sus pares que habían caído en la refriega del 23 de marzo. En el lugar se encontraron con otro regimiento, pero recién al día siguiente pudieron sacar a los muertos. “Es mentira que haya ido la Cruz Roja, nadie iba a esos lugares, nosotros los sacamos”, asegura Vedia, que sobrevivió tres emboscadas y con suerte fue liberado luego de haber estado prisionero.

Roberto Huaylla

A los 19 años fue soldado del Regimiento Sucre II de Infantería. Roberto Huaylla dice que gracias a la valentía de los soldados en la guerrilla, ahora Bolivia es libre, soberana e independiente.

Sin embargo, “desde hace 50 años no somos reconocidos por nadie, nos sentimos huérfanos y hasta humillados. No había razón para que maten a tantos camaradas, lo único que hacíamos era defender a la patria; desgraciadamente nos tocó ser partícipes de ese evento, pero estamos orgullosos de haber empuñado un arma para defender la patria”, señala.

Luego, Huaylla sentencia: “Cumplimos con ese deber sin pertenecer a ningún partido político. Es importante que se dé valor al soldado boliviano y se reconozca que esa fue la única batalla que el Ejército boliviano ha ganado en los últimos años. Este gobierno nunca nos hará un homenaje, más bien ensalza a quienes mataron a sus soldados”. •

No participarán en los actos oficiales organizados por el Gobierno

Los beneméritos y excombatientes de la guerrilla de Ñancahuazú no participarán hoy de los actos del 50 aniversario de la muerte en Bolivia del líder cubano-argentino anunciados por el Gobierno. Ellos festejarán el triunfo de las Fuerzas Armadas con la entrega de un mural en una plaza de Santa Cruz, donde están los nombres de todos los soldados y oficiales que defendieron el país de la incursión extranjera. En la guerrilla de Ñancahuazú fallecieron 59 soldados, tres de los cuales eran de Chuquisaca. Hubo muchos heridos y varios quedaron discapacitados.

Se calcula que desde aquella defensa de la patria sobreviven 700 soldados, entre los que se cuentan 88 de Sucre. De estos, seis tienen distintas discapacidades; algunos, hasta hoy, sobrellevan diferentes traumas y otros problemas psicológicos.


sábado, 7 de octubre de 2017

Exguerrilleros cubanos llegan a Bolivia para rendir homenaje al Che

Harry Villegas (Pombo) declaró que volver a Bolivia por primera vez luego de medio siglo de su incursión con Guevara le trae "recuerdos muy fuertes", pero está agradecido por la invitación a estos actos



Los exguerrilleros cubanos Harry Villegas (Pombo) y Leonardo Tamayo (Urbano), que combatieron en Bolivia junto al argentino-cubano Ernesto "Che" Guevara, llegaron al país andino para participar en los homenajes dedicados a conmemorar el próximo lunes los 50 años de la muerte del revolucionario. "Podrán imaginarse la emoción y lo que representa desde el punto de vista humano volver a estos lugares en los que dimos algo de nuestras propias vidas", dijo Villegas al llegar anoche a Bolivia, según declaraciones difundidas este sábado por la Cancillería de La Paz.

Villegas declaró que volver a Bolivia por primera vez luego de medio siglo de su incursión con Guevara le trae "recuerdos muy fuertes", pero está agradecido por la invitación a estos actos, en los que se recordará "el 50 aniversario del asesinato del Che". "Imagínense, estar otra vez donde tuve que correr tanto, en donde tuve que pelear, donde tuve que matar y en donde tuve que luchar para vivir", comentó "Pombo" a los periodistas.

También recordó que la columna guerrillera era internacional y estaba integrada por argentinos, peruanos y cubanos para apoyar la lucha de un grupo de jóvenes "progresistas" bolivianos. "Los logros que ha alcanzado este pueblo por la vía no guerrera, no armada, sino por la vía pacífica, que no quiere decir que no haya que defenderla, satisfacen", agregó el cubano al sostener que el Che quería una revolución para mejorar la vida de los pueblos.

Pombo y Urbano fueron dos de los tres cubanos que lograron escapar al evadir el cerco cuando se enfrentaron a los soldados bolivianos en la Quebrada del Churo el 8 de octubre de 1967.
Previamente, Villegas y Tamayo también combatieron con Guevara en la Sierra Maestra, en Cuba y en el Congo, en África.

De su parte, Tamayo precisó que llega a Bolivia por cuarta vez después de la muerte de Guevara en 1967. En dos ocasiones anteriores visitó Bolivia para ayudar a buscar los restos del legendario revolucionario que habían sido enterrados por el Ejército boliviano en la pista aérea de Vallegrande (sureste) y que fueron finalmente encontrados en 1997.

Tamayo destacó que el Che Guevara fue quien les "enseñó el camino del internacionalismo, el camino del comunismo", incluso cuando ellos como combatientes no sabían ni leer ni escribir. "Todas las revoluciones las hacen los pueblos y a ustedes les toca luchar por consolidar lo que el compañero presidente Evo Morales comenzó y continua forjando", aconsejó el militar cubano.

El Gobierno de Evo Morales anunció estos días su deseo de que los dos exguerrilleros cubanos participen en un acto de unidad para cerrar las heridas con los soldados bolivianos de entonces, pero los excombatientes del Ejército lo rechazaron por completo.

El próximo lunes, Morales encabezará en Vallegrande una marcha antiimperialista para resaltar el legado político del revolucionario argentino cubano para coronar los homenajes al rebelde que se realizan estos días en ese pueblo y en La Higuera (sureste).

El sargento boliviano Mario Terán ejecutó a Guevara en La Higuera el 9 de octubre de 1967.

Homenaje a Eduardo Velarde Hijo de héroe de Ñancahuazú recuerda a su padre caído

A 50 años de la guerrilla en Vallegrande, unos de los héroes de Ñancahuazú, Eduardo Velarde, fue recordado por su hijo, José Luis Velarde Ramírez, quien espera que el Gobierno central no sea indiferente con la memoria de quienes ofrendaron sus vidas en 1967 en defensa de la patria.

Velarde (hijo) contó a EL DIARIO que no logró llegar a conocer a su padre, porque durante la época de la guerrilla tan solo tenía tres años, pero se enteró, por sus familiares y allegados, que se trató de un hombre que tuvo en su corazón el firme deseo de luchar por su patria, inclusive ofrendar su vida y así fue.

“Se vino desde Chulumani al Colegio Militar y después combatió contra la guerrilla (…). A mí me da pena que no los recuerden a los soldados bolivianos; sin embargo, rinden pleitesía a los invasores como el Che”, dijo Velarde.

Por su parte, el periodista Jorge Villanueva Suárez relató que conoció a Velarde en la unidad educativa Agustín Aspiazu de Chulumani en la región de los Yungas donde el joven siempre exteriorizó su sueño de ser militar.

“Fue mi compañero de colegio (…) en el segundo enfrentamiento había muerto mi amigo Eduardo Velarde, lo acribillaron con una ráfaga de ametralladora, eso me contó otro compañero que fue a la guerrilla”, sostuvo Villanueva.

Ya pasaron 50 años desde la guerrilla de 1967 y el hijo de Velarde quiso compartir con EL DIARIO la fotografía que los sorprendió en el Museo de Historia Militar de la ciudad de La Paz.

“Quedé asombrado por la foto de mi padre en el Museo de Historia Militar en donde muestran a mi padre después de ser acribillado”, dijo Velarde (hijo).

miércoles, 4 de octubre de 2017

Video 'Carabina M2', el arma que dio muerte al Che Guevara



"Carabina M2, un arma americana”, es el nombre completo del documental que narra un episodio poco conocido pero que es trascendental al momento de hablar de la vida, obra y muerte de Ernesto Che Guevara, ¡el momento de su ejecución!.

Algunos han asegurado, que la forma en la que se le acabó con la vida del guerrilero argentino-cubano, fundamentó su mito que hoy trasciende fronteras.

En el marco de la conmemoración del 50º aniversario de este episodio que forma parte de la historia de guerrilas de Ñancahuazú, te traemos un pedazo del trabajo que fue dirigido por el reconocido director Carlos Pronzato.



Sinopsis

La federación de Asociaciones gallegas de Argentina, definió el filme como un registro del pensamiento político y de las acciones guerrilleras del Che Guevara en Bolivia. Retrata su permanencia en el imaginario popular, en el mundo académico, intelectual, cultural y político. El nombre del documental hace referencia al arma con la cual fue ejecutado Guevara el 9 de octubre de 1967 y que se muestra por primera vez.


En él, se tiene la palabra de Esther Hurtado, viuda del Teniente Carlos Pérez, que según su relato, fue el primer hombre en ser comisionado en dispararle al Che; tarea que no pudo realizar.

Ficha técnica

Dirección: Carlos Pronzato
Música: Piero
Producción: La Mestiza Audiovisual – Casa de Cinema da Bahía
Duración: 90 minutos
Año: 2007

Video Beneméritos rechazan actos para Ernesto ‘Che’ Guevara

Los beneméritos de la Guerrilla de Ñancaguazú expresaron ayer su desacuerdo y rechazo por los actos que prepara el Gobierno central en conmemoración de los 50 años de la muerte del guerrillero cubano Ernesto ‘Che’ Guevara, porque en contraste los soldados que defendieron la patria de invasores extranjeros fueron olvidados por el Estado y hasta se expresan públicamente con recelo, por miedo a sufrir represalias de las autoridades de turno.

EL DIARIO, con la intención de conocer la postura de estos exsoldados, logró contactarse con algunos de ellos. Todos coincidieron en rechazar los actos para Guevara que anuncia el gobierno de Evo Morales, pues “se le rinde homenaje a un desconocido que solo vino a sembrar zozobra, dolor y luto en las familias de los bolivianos”.

Uno de los entrevistados, que “por temor a ser excluido del pago de la Renta Dignidad” pidió no ser fotografiado, dijo que “en lugar de rendir tributo a este personaje se lo debe hacer a los soldados que combatieron contra esta guerrilla en 1967, cerca al río Ñancahuazú”, afluente secundario estacional del río Grande, a 250 kilómetros al sur de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra.

“Es una humillación para nosotros mismos, cómo vamos a rendirle honores a quien hemos ganado, es una discriminación para nosotros que el Gobierno rinda homenaje a un asesino de soldados bolivianos”, expresó por su lado don Guillermo Ríos Corrales, excombatiente de Ñancaguazú.

Por su parte, Mario Zurita, quien también participó en los enfrentamientos contra los guerrilleros del Ejército de Liberación Nacional (ELN) que participaron junto a Guevara, lamentó que las Fuerzas Armadas se sumen a estos actos. “A los militares les falta valentía para reconocer las acciones que hicieron los soldados en 1967, en defensa de la patria”, exclamó.

OLVIDO

En tanto, el presidente de la Confederación Nacional de Beneméritos de Bolivia, Mario Moreira, manifestó a EL DIARIO que la mayoría de sus camaradas están en el olvido por parte de las autoridades de Gobierno, hasta el momento no recibieron beneficio alguno.

Resaltó que el único reconocimiento que tienen es el aprecio de la población que los recuerda como héroes nacionales.

“Nosotros consideramos que los únicos que merecen homenaje son los héroes nacionales, en razón a eso las autoridades deben priorizar a sus soldados que defendieron la patria, consideramos que es injusto la realización de cualquier otro homenaje. De nuestra parte, nos sentimos olvidados”, manifestó.

DECRETO GUBERNAMENTAL

Mediante Decreto Supremo Nº 3339, que fue aprobada el pasado 27 de septiembre, por el Consejo de Ministros, declara acto oficial las actividades conmemorativas de los 50 años de la muerte de Ernesto ‘Che’ Guevara, que se realizará del 5 al 9 del mes en curso, en la región de Vallegrande, en Santa Cruz.

En el segundo parágrafo, único artículo del decreto, establece que para dar cumplimiento a esta disposición, los ministerios del Órgano Ejecutivo y entidades públicas deben realizar actividades relacionadas con este evento.

VISITANTES

El presidente Evo Morales informó que los vicepresidentes de Cuba y Venezuela, además de ministros y viceministros de Estado de la región, llegarán el 9 de octubre a Vallegrande, junto a los cuatro hijos del guerrillero cubano: Aleida, Camilo, Celia y Ernesto, para participar de los actos que organiza el Gobierno.

Durante estos días, se tiene previsto la realización de una serie de foros, debates, conversatorios, exposiciones artísticas y musicales, en los que participarán delegaciones nacionales e internacionales en Vallegrande, lugar donde Guevara fue exhumado en julio de 1997, tres décadas después de ser fusilado y enterrado en una fosa común.

MISA

La Confederación Nacional de Beneméritos de Bolivia realizará una misa religiosa en memoria de los 59 soldados bolivianos que participaron y fueron asesinados en la Guerrilla de Ñancaguazú. La ceremonia se realizará el viernes 6, a horas 09.00, en la Basílica de San Francisco, de la ciudad de La Paz.

Posteriormente, el 8 de octubre, en Santa Cruz de la Sierra, se realizarán los actos de homenaje a los héroes bolivianos que defendieron al país de la guerrilla comunista en 1967. El acto es organizado por la Confederación Nacional de Beneméritos de la Patria y la plataforma ciudadana Generación 21.

lunes, 2 de octubre de 2017

La Higuera, donde el Che reina hace medio siglo



El 8 y el 9 de octubre de 1967 son dos días que aquí no se olvida nunca. Alcides Osinaga lo vio ingresar custodiado por soldados del Ejército boliviano y supo que el hombre desaliñado y herido al que introducían como prisionero en la escuelita del pueblo era Ernesto Guevara, al que le decían el Che y al que el Gobierno buscaba con modales de guerra para impedir que en el país se siembre la semilla del comunismo.

“Yo lo conocí vivo, ese ocho de octubre, y al día siguiente lo vi muerto, cuando lo sacaron para llevarlo en helicóptero hacia Vallegrande. Aquel año yo era muy joven”. Alcides tenía 23 y Ernesto que nació en Rosario, Argentina, tenía 39 años. Alcides desconocía que el guerrillero era uno de los ideólogos y comandantes de la revolución cubana. Aquel día no lo sabía, pero ahora, 50 años después, dice saber todo, o casi todo, del Che.
Los habitantes de La Higuera tienen en sus recuerdos el día
en que mataron al Che en la que fue escuela del poblado

En La Higuera, los ancianos del pueblo aseguran que vieron al Che horas antes de su muerte. Ya no son los muchachos ni las muchachas de hace medio siglo, pero los que quedan, los pocos que quedan, hablan de él como si se tratara de un ser querido, de alguien que les marcó la existencia para siempre.
Y a los pocos que quedan se los cuenta con los dedos de una mano. Alcides Osinaga vive en la última casa de La Higuera, en una casa de adobe, con su hijo que le ayuda a desgranar el maíz y sus dos perros que se alborotan cuando llega algún vehículo motorizado y eso ocurre de vez en cuando.

Pero la primera vez que vio al Che fue mucho antes. Fue el 26 de septiembre cuando el Che junto a otros guerrilleros pasaron por las afueras de La Higuera, por el abra del Picacho. También lo vio mi esposa, con la que en aquel tiempo no estábamos casados. Ella se lo encontró en una senda y él la saludó, le preguntó dónde estaba su marido y ella le dijo que no era casada. El Che, con humor, le apuntó a su barriga y le dijo: entonces ¿ese hijo que esperas para quién es?
En La Higuera aún hay huellas del paso de la guerrilla

Alcides recuerda aquel episodio con gracia y también se ríe. Alcides está ahora apoyado en la fachada de la antigua escuela, donde los soldados introdujeron al Che el 8 y el sargento Mario Terán, por órdenes de La Paz, le disparó dos ráfagas de bala a las 13:10 del 9 de octubre. “Yo lo vi cuando lo sacaron muerto”, reitera.

Gregorio Carrizales vive en la primera casa de La Higuera y tiene 78 años. Su casa también es de adobe y al igual que Alcides él estaba afuera de la escuela cuando vio al Che. “Me di cuenta de que estaba herido de la pierna, recuerda. Gregorio ahora se pone en el lugar de Ernesto Guevara. “Cómo le dolería la pierna”, dice.

El 8 de octubre, en el combate de la quebrada del Churo, el Che fue herido de bala en su pierna izquierda, hecho prisionero junto con Simeón Cuba Sanabria (Willy) y trasladado a La Higuera, donde fueron recluidos en la escuela y en aulas separadas.
Hay 60 personas que aún viven en este pueblo, que está cercano a Vallegrande. Los demás se fueron. Hace 50 años eran 115 familias

“Cuando duele la pierna, el mundo se viene abajo”, dice Gregorio, que desde hace unos meses sufre de ciática, una enfermedad que le provoca dolores de su rodilla que le impiden caminar como antes. Gregorio vive con su esposa que no estaba en La Higuera aquel día inmortal del 8 de octubre. También tiene un puñado de vacas holandesas a las que debe atender todos los días, aunque le duela la pierna, como cree que le dolía al Che aquel día cuando lo vio herido de bala.

Frente a la plaza, la única plaza que existe en La Higuera, en dos casas contiguas la una de la otra viven Irma Rosado Carrizales (71) y Gregoria Montero (73). Irma está sentada en el rellano de la puerta que da a la calle, desgranando maíz y también está pendiente de la llegada de algún visitante que pueda acercarse para comprar alguno de los productos que tiene a la venta en su tienda que le ha puesto el nombre de La Estrella.
Cada cierto tiempo llegan turistas, atraídos por conocer el pueblo donde mataron al Che

“La Higuera está peor que hace 50 años. Cada vez hay menos gente aquí”, se queja y recuerda que en octubre de 1967 en este pueblo vivían 115 familias, muy por encima de las 24 que ahora existen. “60 personas forman esas 24 familias. Ese es el número de habitantes”, dice.

Irma Carrizales se levanta, camina por la habitación pequeña, toma una vela, la coloca en un candelabro y la enciende. Son las 18:10 y la noche ha caído temprano. El cielo está encapotado y las nubes negras son iluminadas por relámpagos que anteceden a truenos de guerra. “Aquí no hay energía eléctrica. Y hace 50 años, cuando mataron al Che, tampoco había”, recuerda.

En La Higuera no hay corriente pero la habrá a partir del 5 de octubre. Así lo aseguró un funcionario de la CRE que en la tarde estaba en el pueblo con otras personas realizando obras para que la luz eléctrica sea una realidad aquí.

Hasta hace unas semanas había electricidad generada por un sistema obsoleto que funcionaba cuando ya nadie necesitaba el servicio, solo de madrugada y por unas pocas horas, comenta Pablo Escobar, en el corredor de su restaurante La Tania, en memoria de la compañera de guerrilla del Che Guevara.

En La Higuera, todo, o casi todo, gira en torno a Ernesto. Hay un almacén que se llama Tienda 8 de Octubre, un hotel: Los amigos… del Che, la escuela donde lo mataron es un museo, existe una expofoto Che Guevara, la casa histórica del telegrafista y un alojamiento comunal que lleva el nombre de La escuela del Che.

Al lado de la casa de Irma hay una casa con pared blanca, donde está escrito: Se vende pan y empanadas y al lado: Tú vives por siempre, Che comandante, amigo. En esa casa vive Gregoria Montero, que paga por ese lugar un alquiler de Bs 100 al mes.

Sus panes son cotizados por los vecinos y por los turistas que llegan, en promedio, cinco por día.
A Gregoria no le cuesta recordar. Recuerda, por ejemplo, que ella tenía 23 años cuando vio al Che. Se acuerda también que era alto y barbudo, que aquel 1967 su esposo que se llamaba Elías Escobar era el corregidor de La Higuera y que ella, junto a otras mujeres, cocinaba para los soldaditos que luchaban contra la guerrilla y que se asentaron en el pueblo.

Hace medio siglo que el Che puso sus pies en la comarca y pareciera que aún no se ha ido. Su nombre y su sobrenombre están visibles a lo largo de esa única calle larga que hay en La Higuera.

Mucha gente se ha ido, pero han quedado sus casas que, abandonadas como están, aún guardan el rostro grabado o la inscripción del Che en las paredes de adobe que, a esta hora de la tarde, son alumbradas por los relámpagos que despiertan una noche oscura y larga y sin pizca de luna.





Héroes de Ñancahuazú serán condecorados

Este 8 de octubre, en Santa Cruz de la Sierra, se realizará los actos de homenaje a los héroes bolivianos que defendieron al país de la guerrilla comunista en 1967. El acto es organizado por la Confederación Nacional de Beneméritos de la Patria y la plataforma ciudadana Generación 21.

A poco de cumplirse 50 años de la derrota de la guerrilla encabezada por el argentino cubano Ernesto Guevara, en Bolivia se preparan actos para recordar a quienes lucharon desde las Fuerzas Armadas y como soldados contra aquel grupo irregular que había incursionado en Ñancahuazú en 1966 y que un año después ya sumaba 55 bolivianos muertos en combate.

El líder de G-21, Christian Tejada, en contacto con Visor Bolivia, explicó que la iniciativa de reconocer a los héroes nacionales surge por la desatención del Estado boliviano a quienes en su momento defendieron al país y evitaron que se instale un régimen comunista como sucedió en Cuba, pero tampoco hubo ninguna iniciativa desde la oposición política.

viernes, 8 de septiembre de 2017

Los restos del Che aún están en Bolivia

Los restos de Ernesto Che Guevara siguen enterrados en Bolivia, repartidos en cuatro lugares diferentes del recinto de un batallón “Pando” en Vallegrande, al sudeste del país, según una investigación del periodista y escritor J.J. Benítez que sale a la luz 50 años después de la muerte del guerrillero.

J.J. Benítez relató, en una entrevista con Efe, cómo decidió publicar en el libro: Tengo a papá, editado por Planeta, las investigaciones que llevó a cabo durante seis años sobre las últimas horas del Che y que le reflejaron unos hechos que “no tenían nada que ver con lo que nos habían contado”.

Ni los hechos ni el personaje ya que, aseguró JJ Benítez: “(el Che) era un personaje muy oscuro, nada que ver con el ser mítico que nos ha dibujado la historia”, añadió.

La investigación de Benítez partió del testimonio de un exagente de la CIA con el que se entrevistó en EE.UU. en 2011, al que en el libro llama Mendi, que fue testigo “de excepción” de la muerte del Che en Bolivia.

Además, se basa en los diarios de uno de los guerrilleros que acompañó al Che desde Cuba hasta su muerte y de uno de los oficiales del ejército boliviano que participó en su captura. Este último, al que el autor llama Saturno, relata cómo tras ser apresado y asesinado por el Ejército de este país, el Alto Mando de las Fuerzas Armadas ordenó que el cuerpo del Che, tras ser exhibido y practicarle la autopsia, fuera incinerado para que sus cenizas fueran enterradas en un lugar secreto.

“(Pero) algo salió mal...” y el fuego no hizo desaparecer el cuerpo del Che, que “fue cortado en cuatro partes” y cada trozo “enterrado en un lugar diferente en el recinto del batallón”, relató J.J. Benítez.

Inti, en el último combate



El Che estaba sentado en un tronco.

Fumaba deleitándose con la fragancia del humo. Tenía la gorra puesta. Cuando nuestro grupo llegó, sus ojos relampaguearon de alegría.

El hombre más buscado por el imperialismo, el guerrillero legendario, estratega y teórico de proyecciones mundiales, bandera de lucha y esperanza, estaba allí, metido tranquilamente en el corazón de uno de los países más oprimidos y explotados, relata Guido Álvaro Peredo Leigue (Inti), en el libro de su autoría Mi campaña con el Che.

Era la noche del 27 de noviembre de 1966. El Che lo llamó por su nombre, conversaron unos minutos y luego Pombo le entregó una carabina M-2, la primera arma que Inti tenía en manos, junto con el equipo de combatiente.

Al día siguientes, el Che llamó a Inti, Coco y al Loro “para conversar sobre el carácter de la lucha” y la razón por la cual eligió a Bolivia “como escenario de guerra”.

La razón fundamental fue la ubicación estratégica del país en el corazón del cono sur del continente, limitando con cinco países, lo cual le convierte “en una región estratégica para irradiar la lucha revolucionaria a las naciones vecinas”.

Inti había meditado en esa lucha por varios años, desde su juventud. De hecho, por sus ideas fue apresado cuando apenas tenía 17 años junto con su hermano Coco.

En mayo de 1966, cuando ya estaban en marcha los preparativos del foco guerrillero en suelo de Bolivia, Inti elabora un informe para el Congreso Regional del Partido, donde plantea la necesidad impostergable de la lucha armada.

Cuando el 31 de diciembre de 1966 Mario Monje los visita en Ñancahuazú y les impulsa a abandonar la lucha, encuentra en Inti, su hermano y los cinco militantes del PCB que le acompañaron, la negativa a esa actitud traidora.

Inti relata en su libro que Monje quería tener el “mando absoluto” de la guerrilla, a lo cual se opuso Guevara por la inexperiencia del secretario del PCB.

De acuerdo con los registros del periodista Carlos Soria G., el Che realiza 80 referencias sobre Inti en su diario. Lo nombra como uno de los comisarios políticos del naciente Ejército de Liberación Nacional de Bolivia, como un “ejemplo en todo tipo de labores”.

En el mes de mayo, a los seis meses de su incorporación al grupo insurgente, señala: “Muy bueno, mantiene el espíritu a pesar de su endeble constitución física, es ejemplo y ha pasado por la doble prueba del sacrificio y el combate a entera satisfacción”.

En el resumen del mes de agosto el jefe guerrillero poco dado al elogio plasma en su diario la impresión sobre los hermanos Peredo: “Hay que considerar que despuntan cada vez más firmemente como cuadros revolucionarios y militares Inti y Coco”.

Tras el combate de la Quebrada del Yuro, Inti se sobrepuso al dolor de la pérdida del extraordinario dirigente, del hermano y demás compañeros, desempeñando un importante papel en la salida del pequeño grupo de combatientes de la zona insurgente. Antes de partir de forma clandestina hacia Cochabamba y de ahí a La Paz, junto a Urbano, había acordado con Pombo reorganizar la red urbana y el Ejército de Liberación Nacional, para desatar la guerra popular, propugnada por el Che.

Al comentar la actuación de Inti, el general de brigada en retiro Harry Villegas destaca la gran calidad humana del dirigente, quien con increíbles actos de audacia burló la intensa persecución y con la cooperación de su suegro y otros militantes del Partido Comunista organizó la salida de los combatientes hasta el poblado de Sabaya, en el departamento de Oruro, muy próximo a la frontera chilena, donde los esperaba Salvador Allende, refiere Soria.

Había recorrido más de mil kilómetros burlando la feroz persecución militar y de los servicios de inteligencia, que no lograron impedirle cumplir el juramento de comenzar a preparar una nueva etapa de lucha.

El hombre firme, de convicción absoluta en la justeza de sus ideas, penetra en Bolivia en mayo de 1969. Dos meses después su mensaje al pueblo, ‘Volveremos a la montaña’, conmocionó la opinión pública del país, y el Gobierno desató una persecución brutal. El 4 de septiembre, un nuevo comunicado produjo otro gran impacto.

Los cuerpos represivos lo buscaban, por lo que se traslada clandestinamente de Cochabamba a La Paz. Al amanecer del día nueve 150 efectivos de fuerzas combinadas, alertadas por una delación, rodearon la casa donde se escondía. El Ministerio del Interior tenía órdenes terminantes de asesinarlo. Por espacio de una hora, Inti resistió el ataque hasta que una granada lanzada por una ventana le produjo graves heridas en una pierna y un brazo. Solo así lograron apresarlo.

En la cárcel lo torturaron salvajemente. Cuentan que el sicario Tato Quintanilla le dio varios culatazos en la cabeza, y como pasadas dos horas permanecía con vida sin delatar a nadie, decidieron que el doctor Hebert Miranda Pereira provocara su muerte mediante una inyección.

A las diez de la noche de ese día el Gobierno mostró a la prensa el cuerpo del guerrillero con evidentes señales de tortura. Su caída fue un duro golpe para el movimiento revolucionario del país andino, donde las banderas que él enarboló ondearon enlutadas, pero su himno de combate continúa escuchándose en el altiplano y la selva donde tantas lecciones de heroísmo dictó y hoy inspira a las nuevas generaciones decididas a construir una vida mejor para su pueblo.

El Movimiento Guevarista recordará este 9 de septiembre el último combate del Comandante Inti.

La diputada del MAS-IPSP Sonia Brito indicó que el acto se realizará a las 10.30 en la calle Santa Cruz, entre Isaac Tamayo y Max Paredes, lugar donde Inti “libró su último combate contra la dictadura”. Eventos similares se realizarán en Santa Cruz, Cochabamba, Sucre y Potosí.

lunes, 28 de agosto de 2017

Perú ayudó a Bolivia con municiones para combatir al 'Che'

El Gobierno de Perú, durante la primera presidencia de Fernando Belaúnde Terry (1963-1968), ayudó con alimentos y municiones a Bolivia para combatir a la guerrilla de Ernesto 'Che' Guevara, según cables diplomáticos desclasificados por la cancillería boliviana.

El 15 de junio de 1967, la embajada de Bolivia en Lima notificó a su cancillería, mediante cable reservado, de la atención que había puesto el gobierno de Belaúnde.


El documento desclasificado por la Cancillería de La Paz y publicado este lunes por La Razón, data del 15 de junio de 1967, tres meses después del primer choque armado entre la columna guerrillera y el Ejército.

"El presidente Belaúnde me encargó informar al Presidente (René) Barrientos que sigue atentamente el desarrollo de las guerrillas en Bolivia con posibles complicaciones y ofrece todo apoyo a nuestro gobierno", expresa el cable.


Luego agrega: "Me dijo, asimismo que está satisfecho de que raciones de alimentos y municiones peruanas estén dando buen resultado a nuestros ejércitos. Se interesó por conocer los nombres de guerrilleros peruanos y ofreció colaboración del servicio de inteligencia de ese este (sic) país".



La guerrilla del Che contó con la participación de los peruanos Restituto Cabrera (Negro), Juan Pablo Chang (Chino) y Lucio Edilberto Galván (Eustaquio).
Bolivia también recibió ayuda militar de Estados Unidos, principalmente armas y entrenamiento, que fueron clave para derrotar al Che.

El diario La Razón explicó que el archivo forma parte de documentos que el ahora excanciller David Choquehuanca ordenó desclasificar en noviembre de 2016 y que estarán a disposición de la comisión de la verdad que el gobierno creó la semana pasada para investigar las violaciones a los derechos humanos, durante las dictaduras militares en las décadas del 60, 70 y 80.

El gobierno boliviano prepara una serie de actos para celebrar el próximo 8 de octubre el 50 aniversario de la captura del Che en el sudeste del país. El guerrillero argentino-cubano fue ejecutado al día siguiente.



martes, 18 de julio de 2017

DEL CONGO A ÑANCAHUAZÚ

Por Alejo Brignole

Reflexión en Tanzania (4)

La derrota en África fue para el comandante Guevara algo más que un descalabro militar. Aquella retirada lo llenaba de un pudor profundo porque sintió que había abandonado un campo de batalla internacional para extender la Revolución Socialista. En su imaginario idealista, capitular en África significaba abandonar todo un continente explotado que clamaba liberación. Acostumbrado a las victorias del proceso cubano conducido por Fidel, este revés militar supuso un freno a su impetuoso universo mental, al ansia juvenil y rebelde que le roía las entrañas. A los 37 años, ese revolucionario ya maduro comprendió que no siempre se gana y que los ideales profundos a veces no bastan por sí solos para torcer el curso de la historia.
La derrota del Che en el Congo fue, por tanto, una derrota más moral que técnica, más espiritual que militar. El Che había mordido el polvo y no estaba acostumbrado a ello. Él sabía que esa derrota no le correspondía, pues muchos factores extrínsecos se habían interpuesto en su disciplinado método organizativo. Las tropas africanas no resultaron ser lo que él esperaba y comprobó que disciplinar y motivar a hombres de otras culturas no siempre es una tarea realizable, o al menos sencilla. Las idiosincrasias particulares de aquellos africanos animistas, que conjuraban espíritus y se abandonaban a estados mentales de éxtasis antes de los combates, superaron las expectativas de los instructores cubanos, acostumbrados a otro régimen de conducta frente al enemigo. Como bien le había dicho el Che a Fidel en su correspondencia personal, en el Congo no faltaban armas y equipos, sino soldados entrenados y hombres motivados para un tipo de lucha orgánica, con órdenes y cadenas de mandos. El comandante argentino sabía perfectamente que un fusil en manos incompetentes era lo mismo que nada. O muy poco. Era el genio tras el arma, el espíritu de lucha lo que dirime la suerte en un enfrentamiento. En la Sierra Maestra antes del ’59, más valía un guajiro con un simple machete, que allí un congoleño con un AK-47 sin disciplina ni orden.
Todas estas cuestiones las repasó en su cabeza durante los tres meses que permaneció en Dar Es Salaam luego de la derrota, en la legación diplomática cubana de la capital tanzana. Allí descansó, escribió correspondencia y siguió de cerca las noticias que llegaban desde el Congo. Un antiguo sargento de la policía colonial belga llamado Joseph-Desire Mobutu, ahora ascendido a Teniente General del Ejército Congoleño, dio un golpe maestro con un grupo de militares y desplazó a Kasavubu como hombre fuerte. Durante la misma semana en que el Che cruzaba el lago Tanganica derrotado, Mobutu tomó el poder del país, al que le cambiaría el nombre por el de República del Zaire. El propio Mobutu, a partir de 1972, pasaría a llamarse Mobutu Sese Seko Nkuku Ngbendu Wa Za Banga, cuyo significado era: el guerrero todopoderoso que, gracias a su resistencia e inflexible voluntad para ganar, va de conquista en conquista, dejando un rastro de fuego. Mobutu era un astuto oportunista y un megalómano de pacotilla, muy al gusto de las potencias occidentales que le permitieron hipotecar el país, mientras Mobutu ensayaba alianzas y acuerdos con las corporaciones europeas para la extracción de los ricos minerales del subsuelo nacional: coltán, uranio, cobre, oro, níquel o diamantes.
El Che, gran lector de geopolítica, sabía que la pérdida del Congo significaba perpetuar las condiciones de esclavitud y dependencia que él, Lumumba y otros habían intentado combatir. Y no se equivocaba. Mobutu Sese Seko, al morir en 1997, dejaría al país una deuda externa de 13.000 millones de dólares, de los cuales más de 5.000 millones reposaban en sus cuentas personales de la banca suiza y en paraísos fiscales. Otros muchos millones estaban a nombre de las pequeñas oligarquías mineras y gubernamentales que él creó a lo largo de sus 32 años de gobierno.
La idea del comandante Guevara era empezar por el Congo, ya libre de la influencia colonial de Bélgica, y desde allí comenzar una tarea de acoso guerrillero y revolucionario para finalmente —con la ayuda soviética— liberar a un continente aplastado por casi 500 años de intervencionismo colonial europeo. Las similitudes con América Latina era evidentes para el Che, aunque mucho más trágicas y exacerbadas. Si Latinoamérica debía unirse para su liberación económica, África debía antes constituirse como una región autónoma de países recién formados y sin experiencia independiente. La revolución allí era, por tanto, un imperativo histórico, y sin embargo no había podido ser realizado.
En Dar Es Salaam, el Che decide dirigirse a Praga, la capital de la República Socialista de Checoslovaquia —bajo la órbita soviética tras el Telón de Acero— y allí reordenar su estrategia revolucionaria internacional.
Antes de partir hacia Europa Central, Guevara recibe la visita de un integrante de los servicios de inteligencia cubanos, el odontólogo Luis Carlos García Gutiérrez, que fue enviado por Fidel para ayudar el Che y evitar que su presencia sea detectada en Europa. La CIA le seguía de cerca y ni siquiera Moscú o la KGB debían saber de sus traslados, pues las agencias rusas y estadounidenses se espiaban mutuamente, y lo que la una sabía, la otra también. El Dr. García Gutiérrez sería el encargado de cambiar radicalmente el aspecto físico del Che y darle una nueva identidad. A partir de allí, el Che dejaría de ser Ernesto Guevara de la Serna, y su pasaporte diría “Ramón Benítez”. (continuará)

martes, 13 de junio de 2017

Gobierno conmemorará 50 años de la muerte del ‘Che’ en Vallegrande

La ministra de Comunicación, Gísela López, informó ayer que los 50 años de la muerte del revolucionario argentino cubano Ernesto ‘Che’ Guevara serán conmemorados con un acto especial en la localidad de Vallegrande, Santa Cruz, donde falleció.



“Hay una organización de un evento importante en Vallegrande, se lo está coordinando con la sociedad civil y también con autoridades del lugar. En realidad, todos los años se conmemora esto, pero ahora considerando los 50 años se está planteando otro escenario”, dijo a los periodistas.

El ‘Che’ Guevara, oriundo de la ciudad argentina de Rosario, llegó por primera vez a Bolivia en 1953; en 1955 conoció a Fidel Castro y su hermano Raúl en México, con quienes entabló amistad y participó de la decisiva batalla de Santa Clara en 1958 y la posterior toma de La Habana en 1959.

Impulsó las guerrillas en varios países de América Latina, entre 1965 y 1967 combatió en el Congo y en Bolivia, pero fue capturado y ejecutado en Vallegrande de manera clandestina por el Ejército boliviano en colaboración con la Agencia de Inteligencia de Estados Unidos, según datos históricos.

López destacó los ideales de justicia social, la igualdad y la equidad del ‘Che’ Guevara.

“Me parece muy propicio el conmemorar estas luchas quijotescas de compañeras bolivianos, cubanos y argentinos que se aliaron en esas épocas para plantearnos justicia social, hoy lo estamos logrando y nos parece apropiado recordar y rememorara estos liderazgos”, manifestó.

La ministra de Comunicación no descartó la presencia de personalidades para resaltar ese evento de forma especial. /ABI

domingo, 11 de junio de 2017

"Al Che lo mandaron a morir a Bolivia"


El general retirado boliviano Gary Prado Salmón, que en octubre de 1967 capturó a Ernesto Che Guevara, afirmó que la cúpula del Partido Comunista de Cuba mandó al guerrillero argentino "a morir a Bolivia" porque ya no lo toleraba.

En entrevista con Efe en la ciudad de Santa Cruz (este), Prado Salmón defendió esa tesis que estará en el prólogo de la reedición de su libro "La Guerrilla Inmolada", que analiza el fracaso de Guevara con el grupo guerrillero que comandó hace casi medio siglo.

"Después de tantos años lo que se ha desentrañado es que finalmente al Che lo mandaron a morir aquí. Se libraron de él. Esa es la realidad. (Fidel) Castro se libró de él. No tanto porque él quería, sino porque la cúpula del Partido Comunista Cubano ya no lo toleraba por su carácter y su forma de ser impulsiva", dijo Prado.

Siendo capitán, Prado dirigió el 8 de octubre de 1967 la patrulla que en la quebrada del Churo, en el sureste boliviano, capturó herido al revolucionario y lo entregó a sus superiores, que al día siguiente definieron su ejecución en una choza que funcionaba como escuela en la villa vecina de La Higuera.
La cuarta edición del libro en Bolivia, desde 1987, analiza la experiencia guerrillera con el subtítulo "De Ñancahuazú a La Higuera, 50 años después" y será presentada en los próximos días.

La hipótesis del abandono de Guevara por parte de Cuba y de sus diferencias con Castro sobre la relación con la URSS y el modelo soviético ha provocado siempre polémica y ha sido rechazada por la cúpula de La Habana y la familia del guerrillero argentino.

Al contrario, Prado indicó que en su texto subraya la importancia para el destino de Guevara de que Fidel Castro hiciera pública la famosa carta de su despedida cuando el revolucionario se encontraba en el Congo, dirigiendo otro grupo de guerrilleros que fracasó de forma rotunda.

Según Prado, Castro hizo una "jugada maestra" porque con la publicación de esa carta, en la que el Che renuncia a sus responsabilidades con Cuba, le "cierra la puerta" a su retorno.

En ese sentido, el general recordó que uno de los combatientes de Guevara en Bolivia, Daniel Alarcón Ramírez, alias "Benigno", habló en su momento de una supuesta traición de Castro al Che.

"Benigno decía que al Che le dio un ataque de furia cuando se enteró de la publicación de la carta porque esa carta era para el caso de que sea capturado o muerto", rememoró Prado, con la intención de salvar la responsabilidad oficial cubana en el Congo.

Tras un periplo por varios países, Guevara, según detalla Gary Prado, "regresó a Cuba de incógnito" para hablar con Castro y luego fue enviado a Bolivia, donde fue "abandonado".

"Eso lo pongo yo en contexto y, además, reforzado todo esto con esas semanas finales de la guerrilla, de abandono", agregó.

Según el militar, fueron días en los que hubo cuestionamientos por la conducción y la marcha de la columna sin un objetivo claro.

"Era una guerrilla sin sentido y debilitada", remachó Prado.

Una de las decisiones cuestionables de los guerrilleros fue la de dirigirse al pueblo de Vallegrande, a sabiendas, porque las emisoras de radio lo difundieron, de que allá estaba la VIII División del Ejército y que los Rangers bolivianos iban a entrar en operaciones.

"Por eso el libro lo llamé La Guerrilla Inmolada desde el principio. Lo mandaron al sacrificio", sostuvo.

Los Rangers, entre ellos Prado, fueron entrenados por los "Boinas Verdes" de Estados Unidos, que llegaron a Bolivia para preparar a los soldados en la lucha contra la guerrilla.

En otro elemento de su análisis, Prado asegura que uno de los hombres encargados de la red urbana con la guerrilla, Ariel, envía al Che Guevara al campamento guerrillero apenas llegado a La Paz en noviembre de 1966 y luego "desaparece" del escenario.

Para reforzar esa desconexión, Prado menciona que otro miembro de la red urbana, Humberto Vázquez Viaña, que fue uno de sus compañeros de colegio, le ratificó que el grupo "no tenía contacto con Cuba" y que nunca llegaron instrucciones para los cuadros urbanos.

Según la teoría de Prado "esa salida de escena de Ariel es otra instrucción", que en teoría provino de Cuba.

Prado, que se encuentra en una silla de ruedas lisiado tras sufrir en 1981 un disparo accidental de otro oficial, asegura que el libro le ha dado grandes satisfacciones porque ha tenido una edición en Argentina, dos en España, otra en Estados Unidos y una más en Italia.

Cerca de cumplirse el medio siglo de la ejecución de Guevara en La Higuera, el 9 de octubre de 1967 a manos del suboficial Mario Terán, Prado es buscado ahora por muchos periodistas para que desgrane la historia de la captura del revolucionario.

No obstante, y pese a la relevancia mundial de la caída del combatiente en Bolivia, el militar concluye: "Hice en mi vida cosas más importantes que capturar al Che Guevara".

domingo, 9 de octubre de 2016

Gary Prado Salmón: “Hice cosas más importantes que capturar al Che Guevara”




Fue la figura en la captura del guerrillero argentino-cubano Ernesto Che Guevara el 8 de octubre de 1967 en la quebrada del Yuro. A sus 77 años, el gral. (r) Gary Prado recuerda lo ocurrido en la región de Vallegrande.

_ ¿Dónde estaba ud. cuando empezaron las hostilidades de la guerrilla de Ñancahuazú?
Era capitán, estaba destinado en el regimiento Braun 12 de Caballería, al mando de un escuadrón, justo tocó el reclutamiento, llegué de La Paz y no me entregaron mis soldados ya que estaban ‘alquilados’ en actividades extracuartelarias; recién me los entregaron a fines de febrero y el 23 de marzo hubo la primera emboscada de los guerrilleros a una patrulla en Ñancahuazú. Luego vino otra el 23 de abril.

_ ¿Sabían quiénes eran?
No se sabía si eran narcotraficantes u otro tipo de delincuentes. Se supo más o menos cuando un grupo salió a Tatarenda Viejo a buscar comida. Apareció la tropa comandada por Marcos, barbudos, que hablaban medio raro, ahí les vendieron galletas. A los dos días llegó el capitán Silva que era el encargado de ver unas fábricas de carbón del Ejército y avisó a sus jefes en Camiri, desde donde salió la patrulla que fue emboscada el 23 de marzo.

_ ¿Qué hizo el Ejército?
Comenzó a reunir gente, de Santa Cruz, de Challapata llegaron los Ranger, paracaidistas y se movilizaron por toda la zona.

_ ¿Qué hacía mientras tanto?
Del Braun me enviaron al Manchego porque el regimiento recibió instrucción de contrainsurgencia. Estuvimos tres meses en La Esperanza (en el norte cruceño). Vinieron 15 instructores gringos y yo coordinaba con ellos porque hablaba inglés.

_ ¿Cuándo ocurre su llegada al teatro de operaciones?
Llegué a Vallegrande el 26 de septiembre, con 165 hombres Buscábamos a los guerrilleros en Pucará, La Higuera y Alto Seco.

_ ¿Cómo fue ese 8 de octubre?
Dos días antes habíamos subido desde el Río Grande hasta la Abra del Picacho. Había tropas de otra compañía al mando del capitán Torrelio, que tenía una sección en La Higuera. La mañana del 8 de octubre no hacía frío, el subteniente Pérez, comandante de la unidad en La Higuera, llama por radio para decirme que acababa de llegar un campesino que decía que me conocía. Quién es le dije y me contestó, Peña; claro, sí lo conozco, su padre era mi compañero de escuela. Él anoche vio pasar a los guerrilleros y esta mañana vino a avisar, pero no me he movilizado porque tengo muy poca gente. Junté unos 50 hombres y fuimos a La Higuera.

_ ¿Qué hicieron cuando vieron a los guerrilleros?
Una vez llegamos le pregunté a Peña dónde los ha visto y me señaló la quebrada que llamamos El Churo (manantial) y había otra quebrada La Tusca. Pusimos una ametralladora en el lugar y luego comenzó la baleadura, que duró unas cuatro horas.

_ ¿Cómo capturan al Che?
Mi capitán, tenemos a dos, me gritan soldados que estaban a 15 metros de mi posición y corro hacia allí. ¿Quiénes son ustedes?, les pregunto y uno de ellos contesta: Soy el Che Guevara y el otro dijo Willy, un boliviano.

_ ¿El Che estaba armado?
Tenía su carabina inutilizada, un disparo le había roto el cerrojo, parece que una ráfaga de la ametralladora le perforó la boina y lo hirió en la pantorrilla derecha. Los llevamos amarrados y los pusimos bajo unos árboles.

_ ¿Conversó con el Che?
Después de una media hora y cuando había amainado la refriega, bajé donde estaban los prisioneros. Me dice mi capitán, ustedes son de los Ranger, ¿no? Sí, le dije y él continuó. No sabíamos que estaban por aquí y le repliqué que para eso nos habíamos entrenado. Me dijo: No le parece una crueldad tener un hombre herido y amarrado. Entonces ordené que le desataran las manos.

_ ¿Qué hicieron luego?
Una vez oscureció nos alistamos para volver a La Higuera. ¿Puede caminar?, le pregunté al Che. Sí, puedo, me dijo y le puse un soldado para que lo ayude. Llegamos y me comuniqué con Vallegrande e informé al comando que había capturado al Che. Mañana temprano estaré allá, anunció el comandante, Joaquín Zenteno Anaya.

_ ¿Qué sucedió cuando llegaron a La Higuera?
Pusimos a los dos prisioneros en la escuela de La Higuera, en cuartos separados. Conversamos con él. Le pregunté a qué había venido al país y me dijo que la revolución no tiene fronteras, pero le expliqué que habíamos hecho nuestra revolución el 52, la Reforma Agraria, nacionalizamos las minas y así transcurrió gran parte de la noche. ¿Qué va a pasar conmigo?, me preguntó. Usted será juzgado, contesté.

_ ¿Qué paso al otro día?
Temprano llegó el comandante Zenteno Anaya en un helicóptero, di parte, le entregué todas las pertenencias del Che, el diario, rollos de películas, y le dije, mi comandante, me voy porque todavía hay guerrilleros en la zona y en la quebrada pillamos a tres más. Al volver nos enteramos de que el helicóptero había hecho varios viajes llevando a los muertos y a los heridos. ¿Qué ha pasado?, pregunté. Lo han ejecutado, llegó la orden de La Paz. No estuve cuando ocurrió la ejecución.

_ ¿Qué significó para usted haber capturado al Che?
En mi vida como militar y luego en la civil, he hecho cosas más importantes que la captura del Che, para mí ese episodio fue uno más, solo cumplí con mi deber como soldado, cumplí con mi patria, de combatir a unos invasores