Buscador

Mostrando entradas con la etiqueta Leyendas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Leyendas. Mostrar todas las entradas

miércoles, 2 de febrero de 2022

Mito de la Tunupa

De: Ramiro Molina Rivero

Las diferentes versiones del Mito de la Tunupa contemporánea se identifican claramente con un personaje femenino, a diferencia del personaje del siglo XVI que se caracteriza por un personaje de edad y masculino. Fueron recogidas principalmente en las localidades de Pampa Aullagas, Quillacas, Huari, Sevaruyo, Salinas de Garci Mendoza, Aroma, Ucumasi y Challapata. La versión que sigue es una de las más completas que incluye una serie de fragmentos existentes en las diferentes localidades estudiadas:

«Se dice que un día el viejo Asanaques se casó con la Tunupa y tuvieron varios hijos. El Asanaques era un viejo con barba blanca y el principal mallku de la región y la Tunupa una bella y joven mujer que llevaba doce polleras de muchos colores y doce enaguas.

El viejo Asanaques era muy celoso de la bella Tunupa ocasionándole muchos sufrimientos a la joven mujer. Así un día, tanto sufrir, la joven Tunupa decidió irse hacia la costa. En esa ocasión la Tunupa y el Asanaques tuvieron una riña, en la que el Asanaques comenzó a pegarla, mientras que la Tunupa pidió auxilio y salió a su defensa su hermana, Chullasi, que se encontraba al otro lado del lago cerca a Orinoca. Esta, para defender a su hermana Tunupa, le lanzó con una honda, una piedra a la cabeza del Asanaques, hiriéndole de esta forma al Mallku para siempre. Por esa razón el Mallku se encuentra inclinado hacia donde sale el sol y la piedra que le hirió se encuentra todavía en la pampa cerca al camino, que la llaman Pacokahua. Mientras estaba herido el Asanaques, la Tunupa aprovechó de marcharse, dejando atrás a sus hijos: Wilacollo, Huatascollo, Huari y Sevaruyo (Cerro Gordo).

En su recorrido hacia la costa, la Tunupa se orinó en las pampas de Aguas Calientes, donde hoy en día aún existen brotes de aguas termales. Luego, de transitar por las pampas de Condo, la Tunupa decidió descansar en la localidad de Quillacas, donde se hizo un fogón para cocinar, formando así los cerros de Santa Bárbara y San Juan Mallku, donde luego se ubicaría el actual pueblo de Quillacas. Al día siguiente, dirigiéndose rumbo al Oeste, la Tunupa para cruzar el río Márquez, dejó una de sus abarcas, en lo que hoy en día es la pequeña loma Sato. Al otro lado del río, decidió descansar un poco dejando su aposento temporal (jaraña) en esa localidad, conocida con el nombre del cerro de Pedro Santos Willka y donde se encuentra, al pie de dicho cerro, el pueblo de Pampa Aullagas. Rumbo al sur, cerca de Tambillo, la Tunupa excavó la tierra para construir una Tiwaraña y beneficiarse su quinua, comida que se guardó para el resto del camino. Continuando su trayectoria hacia el sur, en una localidad llamada Jayu Cota, excavó nuevamente la tierra para luego verter su leche y dejarla a su hijo menor que la seguía. Este lugar es actualmente un pequeño salar de color rojizo. Más adelante en su camino dejó a un hijo enfermo con viruela, llamado Salviano, nombre de un cerro que tiene muchos huecos.

Siguió su camino hasta llegar salir de Uyuni y perder de vista al Asanaques. En esta zona se encontró con dos jóvenes muy guapos, el Cora Cora y el Achacollo (o Cerro Grande), con los que tomó amistad, y quienes la convencieron que se quedase por esos lugares.

Muy pronto los jóvenes se enamoraron de la bella Tunupa. Su belleza atrajo la atención de conocidos y poderosos Mallkus como el Tata Sabaya y el Aconcagua. Algunos dicen que el Mallku Sabaya mandó su ejército para conquistar y robar a la Tunupa; en su intento fracasó. Mientras tanto los dos jóvenes pretendientes comenzaron a pelearse por la Tunupa hasta iniciar una guerra. Con un hondazo, el Cora Cora hirió el corazón del Achacollo, por lo que desangró mucho. Por ello este cerro hoy en día aparece totalmente seco. Por su parte, el cerro Achacollo también le lanzó un hondazo al Cora Cora, hiriéndolo en la vejiga y abriéndole muchos huecos. Este cerro hasta ahora tiene vertientes de agua que salen de su interior. Así ambos jóvenes pretendientes murieron por el amor de la Tunupa. Y desde entonces la Tunupa se quedó para siempre en esta región.” 
Ruta de la Tunupa

domingo, 3 de diciembre de 2017

Leyenda tupiceña Donde el diablo perdió el poncho

Lorenzo, era un típico paisano Chichéño, agricultor como todos, o minero algunas veces, tenía la prestancia que le daba el sombrero alón de Chichas y las abarcas inseparables de esos pies curtidos por las largas caminatas.

Precisamente volvía de Suipacha, el vallecito aledaño a Tupiza, donde vivía su bella novia Primitiva, más conocida como “Primi”.

Como quiera que el pueblo estaba de fiesta, Lorenzo, acompañado por Primi, le había empinada no pocos vasos de chicha y bastante borrachito se despidió al atardecer para retornar a Tupiza. Seguramente su borrachera y el deseo de llegar lo más pronto posible antes que la noche cayera obligaron a Lorenzo a escoger el camino prohibido que iba por encima de los cerros más elevados de El Angosto, una extraordinaria formación geológica de altísimos cerros que vigilan en su fondo, una extraordinaria conjunción de dos ríos: el San Juan del Oro y el Tupiza que, precisamente en esa zona, parecían pelearse el paso para seguir su curso.

Lorenzo, eufórico por el alcohol seguía su peligroso camino tocando su caja y, de rato en rato, el “Ercke” (una pequeña flauta pegada a la boca angosta de una corneta hecha con el cuerno de un toro), ni siquiera pensaba en la leyenda que corría por aquellos caminos de que ese era el sendero del diablo que se aparecía a los borrachitos noctámbulos como él…

Y ello fue lo que dicen que le ocurrió a Lorenzo: que se le apareció: que se le apareció vestido de campesino y le formuló la propuesta consabida:

Lorenzo, quiero tu alma, a cambio de darte lo que más quieras…

–Ándate al diablo, yo no vendo mi alma a nadie… –Y Lorenzo trató de abrirse paso, pero el diablo, con una sonora carcajada, se hizo a un lado, pero, al mismo tiempo, empujó al paisano hacia el precipicio. Lorenzo dio un grito, extendió los brazos para asirse de algo, alcanzando aferrarse del poncho del diablo y se despeñó por entre las rocas, quedando su cuerpo atravesado en los altos picachos de Entre Ríos… El diablo desapareció del lugar sin su poncho y maldiciendo al infeliz.

Y allí quedó por muchos, muchísimos años el cuerpo de Lorenzo, tantos que, siendo niños fuimos a ver el esqueleto, y la caja del pobre Lorenzo…, y el poncho del diablo que decían se podía ver desde arriba, no sé si logramos hacerlo, pero nuestros paisanos sostenían con toda seriedad que allí fue precisamente donde Lorenzo perdió la vida y el diablo su poncho y que, por tanto, ese es el lugar DONDE EL DIABLO PERDIÓ EL PONCHO.

martes, 19 de septiembre de 2017

“Vico Vico”, un duende de varios siglos



“Creo que don Vico Vico cambia de aspecto según lo que vaya a hacer. En el boliche, muchas veces lo han visto como un hombre muy simpático de unos 50 años. A veces, algunas personas preguntan por el señor que vieron la noche anterior y los meseros juran que esa persona comió sola”, relata a ECOS Cinthia Vacaflores Ramírez, propietaria de La Casona 1775 Pub Restaurante, llamada así porque fue construida en ese año.

Enidzen Azurduy, una estudiante de Derecho que hace años trabaja en La Casona, cuenta que “una vez por motivos de trabajo llegó una mujer de Santa Cruz y cenó sola. Cuando retornó al día siguiente preguntó si ya había llegado el señor tan simpático con el que una noche antes había bebido vino. Sin embargo, todo el personal sabía que había cenado sola”.

¿Quién es “Vico Vico”?

Según Vacaflores, desde hace unas cuatro generaciones que en su familia se habla de la presencia de un “duende que heredaron”, que, según dice, es “pícaro”. La última generación lo bautizó como “Vico Vico”.

Cuando la abuela de Cinthia, Sara Leytón, vivía junto a su esposo Carlos Ramírez (cochabambino) en ese inmueble, era costumbre que una pareja de jóvenes peones fueran de la finca del campo a la ciudad para trabajar en los quehaceres de la casa y el negocio familiar.

Ocurre que esa pareja vivía en un cuarto del tercer patio y Leytón contaba que algunas veces se aparecía el duende a las 3:00 de la madrugada en su habitación. Tenía mucho miedo porque escuchaban ruidos en su cuarto (sillas arrastrándose, puertas abriéndose; incluso dicen que Vico Vico los destapaba en la cama).

Después la pareja pidió volver a la finca, creando un problema para los esposos Leytón-Ramírez pues se quedaron sin ayuda. “El cuartito donde vivía la pareja del campo sigue hasta ahora y le llamamos ‘el cuarto de los duendes’”, comenta Vacaflores a ECOS.

Como Vico Vico por su casa

Luego dice que “el ‘bandido’ (Vico Vico) ha cambiado el lugar varias veces dentro de la misma casa y se hace notar haciendo un carraspeo donde está. Pero ahora no le tenemos miedo, más bien es como una compañía chistosa porque es pícaro”.

Con el tiempo fue el padre de Cinthia, Gastón Vacaflores Pereira, el que empezó a hablar y tratar al duende como amigo… Incluso le delegó ciertas responsabilidades como cuidar la casa, encontrar llaves u objetos perdidos, repeler a las personas con mala energía, y cosas así.

De la habitación (su “casa”), Vico Vico, según Cinthia, se trasladó a un pino que había en el patio.

“Una vez, un amigo que estaba en el bar me dijo: ‘estoy acalorado’. Yo le aconsejé que saliera al patio a tomar aire y cuando entró, estaba blanco como un papel. Me dijo: ‘tu árbol me ha hablado, me ha dicho respira, flaco, respira…’”.

Finalmente el duende pasó a la chimenea, “pero es bueno Vico Vico, cuida el lugar y nos acompaña; ahora vive en el ‘cuarto de bombas’”

Dice que a veces, en las noches, ella está subiendo a su cuarto, siente la carraspera y le indica: “¡Vico Vico!, ¡yo sé que estás ahí. Anda y cuida el boliche!”. Y pareciera que le tienen fe, porque, asegura, “jamás tuvimos ningún problema, estoy segura que nos cuida”.

Ahora Vico Vico vive en el boliche donde hace de las suyas. “Creo que la casa venía con el duende, es una historia de por lo menos cuatro generaciones”, asegura la mujer.

“Es muy chistoso porque a nuestras amistades les encanta el ambiente de la casa, pero siempre pasa que una de ellas se asusta por alguna sombra o siente que algo le toca el hombro. Entonces, en son de chiste decimos: ‘el Vico Vico no te quiere’”.

El duende, remarca Vacaflores, “es un secreto a voces en la familia”. Y cómo no si, tal como ella dice, aunque no se deja ver, hace “travesuras”. Por ejemplo, Cinthia afirma que enciende la licuadora, oculta lentes, bambolea los bombillos, mueve las copas o las hace caer.

Eso sí, “nunca lo escuché hablar, por tanto no podría describir su voz. Solo escuché el carraspeo que hace”.

Finalmente, cuenta que una amiga de nombre Zelma le dijo que una vez vio a Vico Vico y lo describió como risueño, pequeño, con sombrero grande y un paleto de estilo antiguo. •

La Casona de 1775

La vivienda donde actualmente funciona La Casona 1775 Pub Restaurante fue construida ese año para acoger al primer administrador de la nueva Casa de Moneda de Potosí, Pedro de Tagle, que posteriormente se convirtió en Virrey de Perú.

Años después, según datos históricos, se perdió el rastro de quienes habitaron el caserón hasta 1860, cuando el Banco San Carlos remató la casa y esta pasó a manos de Abel Vacaflores (pariente de Cinthia Vacaflores Ramírez).

Posteriormente perteneció a Sara, Rebeca y Fernando Leytón, que correspondían a la misma familia por sucesión hereditaria, y así pasó de una generación a otra o mediante compra entre herederos, siempre dentro de la familia, explica Cinthia a ECOS.

“El caserón es testigo mudo de innumerables historias de las familias que habitaron aquí, algunas felices, otras tristes y las demás divertidas. Esas historias siempre son motivo de largas conversaciones en las reuniones que tenemos como familia, donde los de mayor edad son los encargados de transmitir los relatos a las siguientes generaciones”, añade.

Dice que varias de las familias moradoras en este lugar expresario su agrado y cariño por el inmueble, ya que por su ubicación el sol derrama sus rayos sobre ella y la mantiene caliente, algo muy importante por el característico frío de Potosí.

Cinthia Vacaflores, parte de la última generación, sostiene que recibió una parte de la casa como herencia y luego compró las que correspondían a sus hermanos.

IUna casa-museo

La magnífica construcción de estilo colonial tiene dos plantas, tres patios, 19 habitaciones y ocho baños. Los corredores de la segunda planta impresionan por su larga longitud, lo mismo que la luz que ingresa por sus amplios ventanales, el agradable clima interior y el piso de madera original. Una parte de la construcción se usa como vivienda y la otra corresponde a La Casona 1775 Pub Restaurante.

Cinthia tiene una casa-museo donde atesora una gran colección de objetos útiles antiguos que acumuló durante muchos años.

“Recolecté thapas (‘objetos viejos’, en quechua) de mis tías mayores, logré acumular una interesante colección de utensilios antiguos que me encantan porque cada pieza tiene una historia. Por ejemplo, ‘soborné’ durante años a una tía con chocolates Mackintosh para que me regale un quinqué”, confiesa entre risas.

Entre sus abundantes documentos y libros posee, por ejemplo, el primer plano de aguas de Potosí, que data de 1772; o la primera edición de la Guía de Potosí, de 1954, los libros de contabilidad de los negocios de la familia, documentación antigua de su casa...

ILa Casona 1775

“El lugar más cálido de la ciudad”, reza el eslogan del pub restaurante enclavado en pleno centro potosino, en la calle Frías N° 41, muy cerca de la Casa Nacional de Moneda. Es el lugar donde, según su gerente propietaria Cinthia Vacaflores, vive don Vico Vico, un “simpático duende” que se presenta ante algunos clientes como un hombre común.

“Este año cumplimos 20 años de servicio y es digno de destacar porque continuamente se abren bonitos locales y con el transcurso del tiempo van desmejorando y no terminan bien”, critica ella.

Clientes locales y foráneos encuentran en este lugar variada comida nacional y extranjera, además de una fusión de sabores, destacando una trucha del lago Titicaca.

El bar ofrece el cóctel “La Casona”, que se prepara con vodka. También postres, entre los que resalta el dulce de cuaresmillos (duraznos enanos).

ICuaresmillos de Camargo

La familia de Cinthia tiene origen camargueño y se especializa en el preparado del apetecido dulce de cuaresmillos, con pequeños duraznos del tamaño de una canica.

Ella explica que este dulce no es fácil de elaborar: se debe pelar el duraznito finamente porque, si no, desaparece la pulpa. También exige quitarle el agua porque es amarga. Dos personas se demoran toda una tarde en pelar una arroba de estos frutos. El dulce se puede comer con crema, amaretto o solo.

El plus de este lugar es que cuenta con música bien seleccionada y los viernes por la noche actúan bandas musicales en vivo.

Las paredes de uno de los ambientes del pub restaurante están llenas de firmas de los clientes. Una de ellas dice: “Yo vine, yo comí y bailé”.

La Casona 1775 Pub Restaurante atiende de 18:00 a 2:00 de la madrugada.



viernes, 8 de septiembre de 2017

Tunupa - Tawapaca - Unidad

Tunupa es Tawapaca, una leyenda cubierta por el velo del tiempo que habla de una divinidad importante que existió hace aproximadamente 3.000 años antes de Cristo y es el personaje principal de la cultura Tiahuanaco. Su imagen se encuentra esculpida en la piedra al centro de La Puerta del Sol en las ruinas de ese gran imperio que desarrolló la inteligencia y el conocimiento científico que hasta ahora no ha podido ser descifrado en su totalidad. Es muy poco lo que se sabe y gracias a las tradiciones orales y leyendas que se han compartido de generación en generación nos encontramos con una espiritualidad que vincula al hombre con lo sagrado en ésta región andina desde tiempos inmemoriales.

El volcán Tunupa es considerado una montaña sagrada situada entre los salares de Tunupa (hoy salar de Uyuni) y Coipasa, un punto que irradia una misteriosa energía que según dicen se puede ver claramente desde el espacio exterior. Los astronautas que orbitan la tierra se han sentido atraídos por una luminosidad que al cuadrante de sus coordenadas han descubierto que proviene de la cumbre del volcán donde hasta ahora se realizan ceremonias rituales y le entregan ofrendas con el debido respeto a una divinidad muy antigua.

En algunos relatos aparece Tunupa como una mujer hermosa asediada por los Mallkus o señores que disputaban su amor y que después de una feroz pelea, fueron castigados y convertidos en montañas. El Tata Sabaya y el Tata Sajama son dos de ellos que permanecen vigentes en el imaginario popular.

Otra leyenda cuenta que Tunupa o Tawapaca era el hijo de Wiracocha, Dios creador y que fue asesinado por su propio pueblo desesperado, en medio de un diluvio que amenazaba a la gente y sus animales por la crecida de las aguas. Envuelto en su propia manta fue arrojado al lago sagrado y un fuerte viento lo arrastra hacia el sur y su preciosa manta convertida en una balsa de totora rompe la tierra dando origen al río Desaguadero que baja el nivel del agua provocada por la lluvia incesante y recorre una gran distancia dando origen a los lagos Uru Uru y Poopó salvando a su pueblo de morir ahogado. Su recorrido termina en las Pampas de Aullagas donde el río se sumerge en la tierra y la balsa varada en terreno firme se mueve porque Tunupa resucita y comienza un peregrinaje sembrando la unidad entre los pueblos y comunidades de aquel entonces que se trataban como enemigos envueltos en constantes litigios y peleas. Su camino era muy largo hasta llegar al mar, bajando por la quebrada y región de Tarapacá que en su honor adquirió el nombre, promoviendo la amistad, el amor y la unión entre las personas a través de las celebraciones y rituales relacionadas con ciclos agrícolas y fenómenos naturales donde todo ser viviente de los alrededores estaba invitado a participar. Los jóvenes de diferentes latitudes se conocían y enamoraban en la fiesta donde no faltaba alegría, música, libaciones y danzas. Al cabo de un tiempo nacían hijos que consolidaban la unión entre los pueblos y comunidades que hasta ese entonces eran enemigos irreconciliables.

A la llegada de los conquistadores españoles y en su plan de extirpación de las idolatrías, los evangelizadores describieron a Tunupa como el recuerdo de un milagrero civilizador que logró sacar a los pueblos de la barbarie enseñándoles valores morales, unidad, organización y técnicas de cultivo en terrazas con el manejo del agua, que benefició a todos.

Las tres leyes fundamentales que heredamos del Imperio Inca, muy posterior en el tiempo puede ser una herencia de Tiahuanaco, conservada hasta nuestros días como un código de honor. Ama Suwa, Ama Llulla, Ama Quella.



(Ser honesto, verdadero y

trabajador)

La profunda huella que dejó Tunupa a su paso quedó inscrita de manera indeleble en los innumerables jeroglifos y pinturas rupestres presentes en toda esa región que muestran claramente su imagen.

Entre los pueblos de Tarapacá y Huara en Chile, existe una duna de arena muy fina de regular altura que en su parte más alta se dibuja de manera imponente la imagen de Tunupa de cuerpo entero y de grandes proporciones que hoy en día le llaman "El Gigante de Tarapacá". Probablemente este enorme jeroglifo le dio el nombre a toda la región de Tarapacá y el cerro de arena donde está emplazado fue bautizado por los españoles como "Cerro Unita" (Unidad en latín) reconociendo el concepto de unión entre la gente que promovió una divinidad tan antigua llamada Tunupa o Tawapaca.

Las fiestas con sus rituales seguían celebrándose pero los evangelizadores las consideraban paganas y suplantaron las divinidades originarias aprovechando la espiritualidad y manifestación de fe popular con el fin de imponer su doctrina. Donde se veneraba a una divinidad masculina impusieron un santo y las divinidades femeninas fueron reemplazadas por una virgen o una santa.

La Cruz del Sur o la sagrada Chakana para el mundo andino se transformó en la Cruz de Cristo celebrada los primeros días de mayo cuando la constelación se ve más clara y en posición vertical. La Chakana representa la vida, la Cruz de Cristo representa la muerte. El Tata Illapa que recuerda el rayo y las tormentas eléctricas fue suplantado por el Tata Santiago Apóstol. El año nuevo aymara, Inti Raymi o Machaq Mara que celebra el solsticio de invierno cada 21 de junio es cuando se enciende el fuego sagrado para calentar la tierra en la noche más larga y fría del año, fue movido al 24 de junio y se cambió por la fogata de San Juan. La fiesta de San Andrés celebrada a fines de noviembre probablemente en sus orígenes era el inicio del Jallu Pacha o la temporada de lluvias que fecundan la tierra.

El polvo de los siglos ha cubierto algunas verdades originarias y el vértigo de la vida actual no permite valorar ni aprovechar inteligentemente la sabiduría antigua. La sociedad contemporánea se ha desvinculado de lo sagrado, del ritual y de su propia espiritualidad al encandilarse con lo material que representa un mal entendido bienestar y progreso. La proliferación de iglesias, sectas y el fanatismo religioso intransigente es una prueba concreta de la confusión ideológica y espiritual en la que hemos caído.

La evocación de Tunupa o Tawapaca en el sentido más puro de "Unidad y Verdad" que fue promovida hace tantos siglos vuelve a cobrar vigencia para ayudar al hombre actual a recuperar su espiritualidad y orientación en la vida cotidiana. La energía desplazada o mal canalizada es la causa de enfermedades físicas, psíquicas y/o vitales. La herencia que recibimos de nuestros ancestros es simple y profunda. Nos acerca a la comprensión de valores y conceptos importantes para el desarrollo del conocimiento y la evolución humana relacionando equilibradamente lo material con lo espiritual.



ALLE KAUSAY: Vivir bien

Cuando aparecen las divisiones políticas en la época contemporánea se originan las fronteras, se conjugan los intereses económicos que enfrentan nuevamente a los pueblos que son manipulados por grandes poderes y naciones extranjeras. La extensa región de Tarapacá guardaba en sus entrañas una enorme riqueza mineral insospechada.

La Misión Jesuita de Pica recibe de regalo con mucha insistencia por parte de los indígenas de la zona que traían unas piedras blancas y no lograban entender muy bien de qué se trataba ni para qué servían. Sin mucho interés las depositaron a un costado de la iglesia y al cabo de un corto tiempo ven con asombro el crecimiento exuberante de las hierbas y plantas cercanas formando una mancha verde que sobresalía en aquel árido desierto. Se descubría así el Salitre, un fertilizante natural que luego fue llamado "El oro blanco" ya que en Europa provocó mucho interés y avidez porque sus tierras de cultivo ya estaban agotadas por los siglos de sobre explotación. Se descubrían yacimientos por todas partes y el salitre se podía encontrar casi a flor de tierra. Se establecen las Oficinas Salitreras para explotarlo y en las duras faenas de extracción y proceso en pleno desierto trabajaban obreros chilenos, peruanos y bolivianos. Los dueños y patrones eran en su mayoría ingleses o extranjeros. La preciada carga era transportada en barcos veleros y vapores a los principales puertos del viejo mundo donde se transaba a muy buen precio. El negocio era floreciente y sus jugosas ganancias provocaron una pugna por el control de toda la región y se desencadena la Guerra del Pacífico en 1879, donde se enfrentaron los pueblos de Chile, Perú y Bolivia.

Los grandes consorcios económicos extranjeros financian el conflicto bélico apoyando a Chile que finalmente gana todo ese territorio en beneficio de las grandes potencias interesadas en seguir lucrando de aquella preciada riqueza mineral. Los trabajadores y obreros que después de la guerra siguieron operando en esas faenas de extracción del salitre en condiciones muy duras e infrahumanas en el desierto más árido del mundo eran también peruanos, chilenos y bolivianos. Les pagaban con fichas que cambiaban por mercaderías y alimentos de baja calidad que no abastecían para mantener dignamente a sus familias, las viviendas eran miserables barracas muy precarias mientras que los patrones se hacían construir mansiones donde vivían opíparamente.

A principios del siglo veinte fue creciendo el descontento y se genera un levantamiento obrero y popular que protesta por mejores condiciones de vida ante las desigualdades vergonzosas cada vez más evidentes. En diciembre de 1907 se declara una huelga general en todas las oficinas salitreras de la región de Tarapacá y deciden bajar a protestar a Iquique, el Puerto Grande donde estaban instaladas las oficinas generales de administración de toda el área.

Iquique se va llenando con miles de obreros y sus familias que llegaban pacíficamente desde la pampa salitrera con la esperanza de ser escuchados en sus justas demandas. El gobierno central se siente amenazado y como respuesta envía algunos barcos de la Armada con destacamentos militares para reprimir la sublevación y esa gran masa humana es arrinconada y obligada a esperar la respuesta a sus demandas en una escuela llamada "Santa María". Al no llegar a un acuerdo satisfactorio para los patrones, el 21 de diciembre de 1907 llegó la orden desde el gobierno central en Santiago de disparar contra esa gente desarmada que esperaba una solución pacífica a sus demandas.

Más de 3.600 personas murieron acribilladas, entre hombres, mujeres, niños y ancianos, bolivianos, peruanos y chilenos.

Ese episodio es conocido por la historia como la "Masacre de obreros del Salitre en la Escuela Santa María de Iquique"

Aberraciones como ésta por supuesto no se quieren recordar por vergüenza.

Cuando se inventa en Alemania el salitre sintético derivado del petróleo, cae el negocio y las oficinas salitreras son abandonadas convirtiéndose en pueblos fantasmas en pleno desierto de Atacama. Durante la dictadura militar de Pinochet son aprovechados algunos de estos pueblos abandonados para convertirlos en campos de concentración, tortura y exterminio, cárceles con gente recluida por tener ideas diferentes consideradas peligrosas, entre los cuales se encontraron nuevamente chilenos, peruanos y bolivianos.

Tunupa o Tawapaca predicaba la unidad y amistad entre los pueblos en tiempos remotos cuando no existían fronteras ni nacionalidades y los conflictos de aquella gente eran más simples. Insistía en la unidad, el ritual, la celebración y lo sagrado.

En estos tiempos actuales, de fronteras y confrontaciones que responden a intereses y conflictos bastante más complicados, se manifiesta espontáneamente el sentido de unidad y comprensión entre la gente más sencilla y sensible que aplica inteligentemente ese código de honor heredado de nuestros ancestros, a pesar de las banderas y colores nacionalistas diferentes. Son los gobernantes de hoy al servicio de los grandes poderes económicos y/o políticos, los que impiden la verdadera integración de sus pueblos. Y como siempre el hombre humilde y sumiso que es utilizado como carne de cañón en todos los enfrentamientos es el que paga las cuentas a costa de su miseria e ignorancia.

La evolución de la humanidad a través de la historia registra muchas guerras y matanzas de miles y millones de personas que fueron obligadas a luchar a favor de algún Soberano ambicioso o desquiciado dando origen a Imperios poderosos que pretendieron dominar el mundo con el fin de controlar los recursos y la riqueza concentrada en las élites que habitaban los fastuosos palacios mientras el pueblo pobre, ignorante y sometido, acataba fielmente las leyes creadas por los poderosos en beneficio propio.

El continente europeo bien llamado "El viejo mundo" es un referente de levantamientos populares, revoluciones y guerras internas que se extendieron a todo el planeta involucrando a la humanidad en su conjunto. Las guerras mundiales generaron conflictos que parecían imposibles de resolver entre los países directamente involucrados, por los crímenes y aberraciones cometidas de uno y otro lado, sin embargo aparece la "Unión Europea" como ejemplo de unidad y buena voluntad para intentar reparar los errores del pasado. Alemania y Polonia que estuvieron en el origen de los enfrentamientos parecían ser enemigos irreconciliables, en parte por la ocupación alemana de territorios que deja a los polacos sin acceso al Mar Báltico por mucho tiempo, pero hoy vemos que esos países y varios otros están aprendiendo a convivir y compartir todo, comenzando por el mar, una sola bandera que los identifica, una misma moneda que unifica sus economías para compartir y administrar responsablemente la riqueza pensando en el bien común que los acerque a la felicidad.

La ética en el comportamiento humano y la incorporación de valores morales en la vida cotidiana se han visto empañados o disminuidos por el avasallamiento de los avances tecnológicos y la velocidad vertiginosa de la vida actual. La trampa, la mentira, el robo etc. son vistos con cierta familiaridad y se aceptan como males necesarios en una sociedad corrupta que atenta contra sí misma. Un verdadero revolucionario no miente ni engaña y, un buen político dirigente debería ser transparente y austero, que dé el ejemplo a las nuevas generaciones para intentar construir un mundo mejor.

Tunupa o Tawapaca es el recuerdo de una divinidad muy antigua que insistía en promover la "Unidad y Verdad" entre las personas y con Amor resolver los problemas de convivencia por muy complicados que pudieran parecer. La espiritualidad, el ritual, la celebración y el vínculo con lo sagrado son elementos inherentes al ser humano y por ahí podría estar la respuesta que lo conduzca al conocimiento y al entendimiento pleno y personal de Dios.



La Khantuta (Leyenda)

Dominaba el imperio uno de los incas más crueles, sanguinarios y tenaces en su ideas. El que no admitía que ninguno de sus vasallos, ni aún los nobles, los auquis y los amautas, le contradijeran en lo más mínimo. Este soberano señor, cuyo nombre no ha conservado la tradición, tenía una hija hermosa.

Tanto, que la fama de su belleza habíase extendido por todo el imperio.

En uno de los viajes que hizo el monarca hasta el adoratorio de la Isla del Sol, quedó hospedado muchos días en el poblado de Copacawana, el maravilloso mirador del lago Titicaca. Estaba acompañado, como en todos los viajes, de su hermosa y predilecta hija, para quien eran todas las atenciones y preferencias del soberano.

Durante los días que permanecieron en Copacawana, la princesa conoció a Kento, un mancebo del pueblo, joven y apuesto, pero de origen humilde. Sus padres habían sido traídos desde una lejana comunidad, dominada años antes.

Ambos jóvenes apenas se conocieron, se amaron de inmediato, con pasión extraordinaria. Ella sabía muy bien que sería inútil confesárselo a su padre, pues éste nunca permitiría un matrimonio que no estuviese de acuerdo con las costumbres y tradiciones de la casa real. El joven pretendiente no ignoraba tampoco que había puesto los ojos muy alto y que jamás sus ilusiones alcanzarían a convertirse en realidad.

Ambos se encontraban frente al más grande de los problemas, sin la más leve esperanza para la unión y la felicidad de la pareja.

Un día, anunció el monarca su retorno al Cusco, ordenando que se realizaran los preparativos para el viaje. En todo aquel día, la princesa no se dio tiempo ni modo para ir a despedirse de su amado. Y sólo cuando llegó la noche pudo salir a escondidas de su aposento. Tenía empero, que recorrer un largo trayecto para llegar a la casa de Kento, el elegido de su corazón. La noche era lóbrega y en el firmamento ni siquiera parpadeaban las estrellas, ocultas por espesos nubarrones. Pero la joven, que conocía el lugar se encaminó muy resuelta al encuentro de su amado pese a la oscuridad.

Avanzó así hasta muy cerca de la casa de Kento, y cuando ya creía próximo el momento de la despedida, cayó a una profunda grieta, en cuyo fondo crecían matorrales. Resonó un grito en la oscuridad de la noche, un grito profundo, alarmante, que despertó a todos los que vivían en los alrededores. Pero después reinó un silencio absoluto, interrumpido tan sólo por el ulular del viento que venía desde el lago.

Los lugareños volvieron a dormirse, y sólo al día siguiente hallaron el cuerpo yerto de la infeliz hija del inca, tendido en el fondo de la barranca. Al rodar, había dejado huellas de sangre en las zarzas y espinos del lugar, ex-trañamente las manchas de sangre semejaban pétalos de una flor que hubiese brotado de un día para otro. Al poco tiempo, en el lugar donde había hallado la muerte la bella princesa, brotó un arbusto, desconocido has-ta entonces, cuyo ramaje era muy semejante al de las zarzas del lugar, pero sin las púas agresivas de éstas.

La planta creció con el tiempo y empezó a mostrar sus flores de forma de cáliz rojas, del color de la sangre regada sobre los matorrales. Como el arbusto apareció primero cerca de la casa de Kento, los naturales denominaron a la flor KENTU UTA PANKARA.

De tradiciones y supersticiones indígenas de Víctor Santa Cruz.

jueves, 22 de junio de 2017

Los aparecidos de la carretera al Chaco



Como abriéndose espacio entre los cerros un pequeño camión Nissan Atlas recorre la ruta al Chaco, lo conduce Jaime Campos de 45 años, a su lado está su esposa Carmen Jiménez con su nena de seis meses.

En la carrocería van sus otros dos niños mirando las estrellas, echados sobre una frazada.
De rato en rato, los niños ríen, cantan o gritan, pero llegada las once de la noche comienzan a tener miedo y golpean la cabina, pidiendo a sus padres detener el vehículo. Carmen baja afanada, los calma y pide a su esposo estacionar para dormir un poco antes de retomar el viaje, pues partieron muy entrada la noche y sienten que deben descansar.
Para esto cubren la carrocería con una carpa y tapan a sus hijos con una frazada. En la cabina permanecen los dos esposos con la bebé, ya que es muy pequeña y puede darle “un mal aire” como dicen ellos.
Carmen cuenta que hay muchas historias tenebrosas sobre la carretera al Chaco, dice que una vez estacionaron sin darse cuenta en una especie de cementerio. Pero llegada la una de la madrugada sintieron el trote de varios caballos y el llanto desesperado de su hija. De inmediato despertaron, calmaron a la bebé pero se movieron del lugar.
“Desde ese día mi hija no podía dormir, así que tuve que llevarla donde el curandero Felix, quien me dijo que las almas que aún no abandonaban el cementerio querían llevarse a mi bebé. Así que él me la curó y recién pudo estar tranquila”, cuenta, sin embargo, agrega que esa no fue la única vez que una historia similar le sucedió a su familia.
Jaime, su esposo, dice que una vez viajando solo en su camión a las dos de la madrugada vio oro tirado en la carretera. Pensó en bajarse para alzarlo pero se desanimó. “Recordé que mi abuelo en una ocasión viajando a Potosí vio algo similar en el camino y me dijo que si me sucedía no baje del vehículo, pues me alertó que se trata del diablo”, cuenta.
Jaime viaja de Tarija al Gran Chaco por más de 20 años como distribuidor de algunas marcas de vino. En muchas ocasiones le ha tocado viajar solo, otras con su esposa, sus hijos o algún ayudante.
Pero en otro testimonio, Antonio Figueroa tiene 17 años, recuerda que una vez viajando en una camioneta Toyota con su padre Fabián Figueroa estacionaron para dormir a un costado del camino. Su padre como estaba muy cansado recostó su cabeza en sus faldas y a él le tocó permanecer sentado. Pues la camioneta no era de doble cabina.
Así fue testigo de la noche y de lo que sucede en ella. Cuenta que eran las doce y sintió que les tiraban una pequeñas piedritas a las ventanas. De quince minutos sintió hablar y de pronto gritos lejanos. “Aguanté apenas hasta las tres de la madrugada y con todo el miedo desperté a mi padre y le rogué que continuáramos el viaje”, dice.
Y así lo hicieron. En el trayecto su padre le comentó que eso era normal en los viajes que se realizan por la ruta al Chaco y le recomendó no tener miedo. Sobre todo porque no faltaría la vez que le toque ver a algún aparecido.

La leyenda de la aparecida
La carretera al Chaco es una vía muy importante en el país. Conecta la ciudad de Tarija con Entre Ríos, Caraparí, Villa Montes y Yacuiba, es muy conocida por la gran cantidad de accidentes que suceden en ella.
Años antes se podía contar al menos uno diario, algunos demasiado fuertes con consecuencias mortales; sin embargo, varios choferes identifican como la causa de estos accidentes a una mujer que se aparece misteriosamente con su vehículo en medio del camino, distrayendo a los conductores.
Dicen que cuando éstos intentan esquivarla sufren fatales percances y otros tantos aseguran haberla atropellado. “Es verdad lo que dicen varios compañeros, porque una noche me vine sólo desde Entre Ríos a Tarija y en un lugar donde siempre decían que se veía a una mujer, pude verla también. Es como si ella haría parar los autos para que le ayuden con el suyo; sin embargo, es una ilusión creo yo, porque se la logra ver con un auto arruinado en medio de la nada”, cuenta Carlos, un conductor que transita esa ruta desde el año 1980.
De acuerdo al relato que ya se ha convertido en una leyenda. Cuentan que en esa zona una mujer bajó junto a su familia a revisar su vehículo. Ella quería pedir auxilio y vino un chofer borracho y “se la llevó por delante”.
Según cuentan ella nunca se enteró que falleció. “Incluso hay una cruz en ese lugar por lo que los que conocemos la historia de la mujer nos persignamos”, dice Carlos.
Según declaraciones de algunos choferes, que se accidentaron en la ruta, sienten que la atropellan, incluso que la despedazan con sus autos, pero cuando los servicios de emergencia buscan a la persona herida, no pueden siquiera encontrar rastros de que alguien haya sido lastimado en el exterior del vehículo, extienden su búsqueda hasta los arboles cercanos también sin resultados.
“En la tranca de Palos Blancos cuando venía a Tarija en uno de mis primeros viajes, los policías me contaron esa historia, pero no hice caso, pensé que era algo con lo que bromeaban ellos; sin embargo, cuando venía concentrado en el camino junto a dos compañeros de repente vimos a esa mujer. Pero esta vez estaba al medio de la carretera y lo que hice fue esquivar y me fui a un precipicio”, relata Juan Carlos Silva. Indicó que “gracias a Dios” todos sobrevivieron al vuelco.
Sobre el hecho, los efectivos policiales de la tranca hacia el Chaco, los más antiguos, dijeron que conocen la historia de la mujer con su vehículo; pero creen que sólo es un cuento, porque aparece a algunas personas y no a todas, “lo raro es que sólo les apareció a todas las personas que se accidentaron porque preguntamos a los que pasan por aquí y nunca vieron nada irregular”, añadió un policía.

Los innumerables accidentes
Aunque la unidad de Tránsito no cuenta con estadísticas de las muertes que se han suscitado, producto de accidentes en la ruta al Chaco, las cruces que se encuentran a lo largo del tramo son muchas. Algunas de ellas datan de otra década.
De acuerdo a un recorrido que realizó El País eN se contabilizan unas cien cruces a lo largo del camino, la mayor parte de éstas se encuentran en la zona de las antenas.
“He perdido a muchos amigos en este camino. Murieron a causa de haberse caído al precipicio por una mala maniobra o por falta de visibilidad. A veces también se duermen por el cansancio y la oscuridad”, relata Juan Carlos Guerrero, quien es chofer de un vehículo de servicio interprovincial.

Obra retrasada
La carretera que une a la ciudad de Tarija con las regiones productoras de hidrocarburos en Bolivia dentro la provincia Gran Chaco, continúa siendo un dolor de cabeza para los transportistas y pasajeros. Pues es una obra pendiente desde hace décadas.

En lluvias
En época de lluvias los derrumbes, la caída de plataformas y los cortes de las vías, por las crecidas en las quebradas, no permiten una circulación normal del tráfico vehicular.

Cruces
Las cruces por las muertes registradas en la carretera continúan sumando. Años antes se registraba un accidente por mes

martes, 13 de junio de 2017

El Jichi

“Para explicar lo que es el jichi conviene ante todo tomar el sendero que conduce a los tiempos de hace ñaupas y entrar en la cuenta, para este caso parcial, de cómo vivían los antepasados de la estirpe terrícola, antiguos pobladores de la llanura. Gente de parvos menesteres y no mayores alcances, la comarca que les servía de morada no les era muy generosa, ni les brindaba fácilmente todos los bienes necesarios para su subsistencia.

Para hablar del principal de los elementos de vida; el agua no abundaba en la región. En la estación seca se reducía y se presentaban días en que era dificultoso conseguirla. Así en los campos de Grigotá, en la sierra de Chiquitos y en las dilatadas vegas circundantes de ésta.

De ahí que aquellos primitivos aborígenes pusieron delicada atención en conservarla, considerándola como un don de los poderes divinos, y hayan supuesto la existencia de un ser sobrenatural encargado de su guarda. Este ser era el Jichi.

Es mito compartido por mojos, chanés y chiquitos que este genius aquae paisano vivía más que todo en los depósitos naturales del líquido elemento. Para tenerle satisfecho y bien aquerenciado había que rendirle culto y tributarle ciertas ofrendas.

Los españoles del reciente aposentamiento en la tierra recogieron la versión y consintieron en el mito, con poco o ningún reparo. Con mayor razón sus descendientes los criollos, tan consustanciados con la tierra madre como los propios aborígenes, y máxime si tienen en las venas algunas gotas de la sangre de éstos.

Como todo ser mítico zoomorfo, el jichi no pertenece a ninguna de las clases y especies conocidas de animales terrestres o acuáticos. Medio culebra y medio saurio, según sostienen los que se precian de entendidos, tiene el cuerpo delgado y oblongo y chato, de apariencia gomosa y color hialino que le hace confundirse con las aguas en cuyo seno mo-

ra. Tiene una larga, estrecha y flexible cola que ayuda los ágiles movimientos y cortas y regordetas extremidades terminadas en uñas unidas por membranas.

Como vive en el fondo de lagunas, charcos y madrejones, es muy rara la vez que se deja ver, y eso muy rápidamente y sólo desde que baja el crepúsculo.

No hay que hacer mal uso de las aguas, ni gastarlas en demasía, porque el jichi se resiente y puede desaparecer. No se debe arrancar las plantas acuáticas que crecen en su morada, de tarope para arriba, ni apartar los granículos de pochi que cubren su superficie. Cuando esto se ha hecho, pese a las prohibiciones tradicionales, el líquido empieza a mermar, y no para hasta agotarse. Ello significa que el jichi se ha marchado.”

Fuente: http://www.soysantacruz.com.bo

martes, 18 de abril de 2017

Ídolo y sirenas míticas anteriores a la Virgen morena

 
Apenas transcurre Semana Santa en el frecuentado santuario de Copacabana, sea en marzo o abril, colmada de peregrinos, comienzan los aprestos para la fiesta de la Cruz, celebrada cada 3 de mayo, cuando suceden ceremonias y bendiciones.
 
Ocurre desde hace siglos, quizá milenios. 
 
En el largo feriado católico, el ancestral centro religioso se aprestaba a recibir en su treintena de hoteles y similar número de alojamientos y albergues diversos, a unos 4.000 visitantes, más del doble de la población local.
 
"Ahora la afluencia será menos que en febrero o agosto, cuando son las fiestas principales”, refiere la encargada de turismo en este municipio, Amalia Amaru. 
 
El pasado 2 de febrero, durante la festividad de la Virgen de la Candelaria, grupos de folkloristas y financiadores de fiesta cerraron calles durante tres días en derroche de baile y brindis.
 
Al arribo de los primeros caminantes, Amaru prevé que el grueso llegará  para la procesión y Vía Crucis del Viernes Santo. Pero los rezagados cruzarán las puertas de la iglesia, incluso la tarde del Sábado de Gloria o la madrugada de este  Domingo de Resurrección, observa la funcionaria.
 
El santuario de la Virgen de Copacabana, deudora en vena católica de  la Virgen de la Candelaria, una de las advocaciones marianas trasladadas a América,  no cierra ninguno de los días del año (su capilla de velas está abierta "siempre”) pero las ceremonias de veneración se suceden desde hace milenios, según el registro arqueológico y la investigación histórica sobre el adoratorio nativo.
 
Junto con la famosa Basílica y los sitios arqueológicos prehispánicos, el lago Titicaca es el principal destino turístico del país, tan sólo superado por el Salar de Uyuni
 
Todo el año
 
Después de la Candelaria, Semana Santa y del Señor de la Cruz de Colquepata o Santa Veracruz, el pueblo y sus visitantes celebran en el solsticio del 21 de junio el Año Nuevo Aymara (ahora "andino amazónico”) sobre todo en el observatorio solar,  pachataqa, indicador preciso del retorno del sol, también llamado "horca del inca” por su semejanza con un improvisado cadalso, en el promontorio Kesasani, al lado del cerro Siroqa, plagado hoy de antenas.
 
El 5 de agosto se recuerda la entronización de la Virgen de Copacabana como Reina de Bolivia y para el equinoccio del 21 de septiembre, al arrancar la primavera en el hemisferio sur, está la celebración de la Coya Raymi, de reminiscencias femeninas. 
 
Entre octubre y noviembre prosiguen las visitas, no sólo desde la frontera peruana (hasta 50.000 visitas anuales) por la fiesta en la colindante población peruana de Yunguyo, sino por el feriado largo de Todos Santos.
 
Para el solsticio austral del 21 de diciembre se recuerda el Qapaq Raymi. Su motivo central era la consolidación de las lluvias del verano y la iniciación de los jóvenes de élite en el gobierno. Actual patrona y generala de la Policía, la Virgen también recibe  homenajes en el último mes del año, lo mismo que en los feriados de Navidad, Año Nuevo y Reyes, ya en enero.
 
La fiesta mayor, de tres días, es el 2 de febrero, mundialmente célebre por el día de la Candelaria, una de las advocaciones marianas, que se honra en medio mundo, desde España a las Filipinas.
 
Bajo ella comenzó en la temprana Colonia, desde 1583, la devoción por Nuestra Señora de Copacabana, la Virgen "morena” o simplemente "india”, una vez que el escultor Francisco Tito Yupanqui, que la había moldeado el año anterior en Potosí, la llevó a su pueblo originario, parando en Chuquiabo (La Paz), penúltimo tramo de su largo viaje antes de su asentamiento en el santuario lacustre.
 
Este año, el pueblo ostentará nuevamente la entrada de fraternidades en honor del Señor de Colquepata, con capilla frente al Santuario y al pie del Calvario (otrora Llalinaco, hoy también Llallagua).     
 
El ídolo Copacabana, Quesintuu y Umantuu
 
El ídolo Copacabana y las sirenas Quesintuu y Umantuu  precedieron en culto religioso y subyacen, de acuerdo con diversas versiones prehispánicas recogidas por la crónica colonial, a la veneración por la Virgen Morena.
En el siglo XVII, los cronistas agustinos Alonso Ramos Gavilán y Antonio de la Calancha dieron cuenta de la aventura de Yupanqui, y su talla potosina en maguey, luego de un intento frustrado en su propio pueblo.
 
Las mitológicas mujeres-peces, aún hoy presentes como imágenes en los lauraques o adornos alargados en las trenzas chipayas y las portadas de iglesias en torno a los lagos y salares del altiplano, estuvieron "sensualmente ligadas al dios Tunupa”, según detalla el jesuita Ludovico Bertonio en su Vocabulario aymara de 1612. Tunupa es relacionado con el fuego, el rayo y el trueno, aunque también a una deidad femenina vinculada al Salar de Uyuni.  
 
Pero la alternativa planteada por Teresa Gisbert desde 1980, en su enorme aporte sobre los mitos indígenas, válida también para tiempos que se remontan a los urus, primeros habitantes preaymaras del eje acuático Titicaca-Poopó-salares que divide el altiplano, es la relación entre las sirenas y el ídolo Copacabana, "dios lacustre que se enseñorea del lago Titicaca”. 
 
El nombre del pueblo se remonta al ídolo hecho de "piedra preciosa” o "gema refulgente” de predominante color azul, según Ramos Gavilán en 1621, cuando describió que "no tenía más que de la figura que un rostro humano, destroncado de pies y manos”,  semejante a Dagón, un dios fenicio con una forma femenina y cola de pez. 
 
Calancha, en 1653, refirió que estaba "a la parte que va a Tiquina” y que "por esta piedra y su Ídolo se llamaba el pueblo de Copacabana lugar o asiento de donde se puede ver la piedra preciosa. A este adoraban por dios de su laguna, por creador de sus peces y dios de sus sensualidades”. 
 
Gisbert propuso que Copacabana es el dios principal del lago, dios acuático, a diferencia de Con Ticcci, deidad personificada en un puma, adorada en la isla Titicaca (o "del sol”, aun ahora). También que el ídolo haya sido dios de los urus. Hace cinco años, tras recibir uno de los notables premios que honran su trayectoria, la historiadora dijo, según rescata el portal Carlos Mesa:
 
"Los españoles destruyeron el ídolo Copacabana y lo tiraron al lago, enterraron los monolitos, quemaron lo que pudieron, y lo que era de metal lo fundieron. Pero los indígenas adoraban a los cerros. ¿Qué podían hacer a los cerros? No podían tirarlos. Entonces los bautizaron. En general, es la Virgen la que está sobre el cerro, como el Sol, la que lo protege. Hay una identificación con el cerro y a través del cerro con la tierra… con la Pachamama”.
 
"Las antiguas costumbres se mezclaron. Es natural que así pasara, nadie estaba dispuesto a abandonar sus antiguos dioses” concluyó Gisbert. Para el contemporáneo agustino Hans van den Berg, rector de la Universidad Católica, el sentimiento de protección es fundamental, según afirmó el año pasado, luego de presentar su estudio sobre Ramos Gavilán: 
 
"Característica psicológica esencial de la cultura aymara es que el ser humano necesita de protección y busca protección. La Pachamama y los Achachilas protegen al pueblo aymara, al igual que a nivel humano los padrinos. Ramos Gavilán ha percibido esto: María es la Madre que protege, que ampara a los que acuden a ella”. 

imagen
 
imagen
 
imagen
 
imagen
 
imagen
 
imagen
 
imagen
 

martes, 14 de febrero de 2017

LEYENDA DEL QUIRQUINCHO

En épocas, cuando las plagas atacaban a Oruro, muchos quirquinchos habitaban en las riveras y faldas de los cerros Pie de Gallo y Pampas Arenales en representación de la Virgen del Socavón. Vivían felices y tranquilos, hasta que percibieron que algo catastrófico iba a pasar.

Los quirquinchos sostuvieron un gran cabildo y decidieron irse al oeste donde se oculta el sol, junto al Tata Sabaya y Sajama. La noche del Sábado de Tentación dejaron su habitad, tenían que marchar sin darse la vuelta.

Cuando llegaron al lugar llamado "Vito", el anciano jefe decidió descansar un rato y le dio un profundo sueño. Se quedó al centro de los cerros detrás del río Chusaqeri mientras los demás siguieron caminando sin descanso. Pero, desesperados por la falta de un jefe, se empezaron a diseminar por el lugar y ante el susto, a escarbar para ocultarse bajo la tierra.


LA LEYENDA DE HUARI

El semidiós Huari había hecho su guarida dentro los cerros de Uru Uru, en cuyas proximidades habitaba un pueblo Uru, fiel al dios Inti (Sol). Todas las mañanas, Huari era despertado por la primogénita y bella hija de Inti, Huara (Aurora), enamorándose de ella. Al intentar tomarla a la fuerza provocó la ira de Inti, quien le encerró en su guarida.

Huari tomó la forma humana e inculcó odio y envidia a los Urus, quienes abandonaron el trabajo y dejaron de orar a Inti. Además, en venganza, desencadenó cuatro plagas sobre el pueblo: una víbora, un sapo y un lagarto de tamaños descomunales e innumerables y voraces hormigas.

Pero, después de copiosa lluvia, se abrió el cielo cortado por un arcoíris, de donde salió una Ñusta de singular belleza que se enfrentó, en batallas épicas, a las plagas, dejando los rastros de los monstruos petrificados por diferentes sectores. El pueblo, en agradecimiento, decidió vestirse de diablos, personificando a Huari, dando origen así al Carnaval.

LEYENDA DE TATA SABAYA

La imponente montaña Tata Sabaya es la Jach’a Pukara (fortaleza sagrada) de la comunidad aymara de Sabaya en la provincia del mismo nombre.

Según la leyenda, vivía en esa región una doncella, Kariquima, de la que se enamoraron por su belleza los mallkus Sabaya y Sajama. El primero animado por los yatiris enamoró a la doncella; en tanto, el soberbio Sajama, al enterarse del idilio rompió en cólera y tramó una emboscada en la que utilizando su honda hirió a Sabaya, le destrozó los dientes. Sabaya huyó por el extenso salar de Coipasa, donde escupió sangre, con el tiempo cada escupitajo se convirtió en aislados y pequeños cerros (llamados hoy "Sikaa Qullu Qullunaka")

Sin embargo, Sabaya no se rindió y, en venganza, envió conejos silvestres para que comieran la espalda de Sajama. Éste envío a su sirviente a buscar un antídoto donde su hermano Illimani. A su retorno, encontró a Sajama moribundo, le cubrió la espalda con densa niebla que luego se convirtió en nieve, congelando a los conejos.

miércoles, 27 de julio de 2016

EN NUEVO LIBRO PRESENTADO EN SUCRE Especialistas demuestran los "mitos" de la historia

En un acto realizado en la Casa de la Libertad, anoche se presentó el libro “Mitos expuestos: Leyendas falsas de Bolivia. Volumen II”, en el que se incorporan análisis de los investigadores Nicholas Robins, Benjamín Torres, Fernando Suárez, Ernesto Cerveira, Marcelo Columba y Magdalena González.

Este nuevo trabajo muestra un estudio de algunos hechos de relevancia en la historia nacional, cuestionados con base en el concepto de la verdad construida de manera subjetiva.

El libro consta de artículos de fácil lectura que contrastan, a través de nuevos métodos, hechos considerados como parte de una versión oficial de la historia con fuentes distintas a las popularizadas.

martes, 17 de noviembre de 2015

Los enigmas del mascarón, el símbolo potosino



Si se ve con detenimiento es posible notar que una ceja es distinta a la otra, lo mismo que la forma de los ojos. De ambas diferencias no caben dudas, pero la sonrisa... esa sí despierta incertidumbre, incluso perplejidad. Para unos sonríe, para otros es irónico, casi siniestro.

¿Quién es?, ¿qué pretende decir?, ¿quién lo entronizó? El mascarón de la Casa Nacional de Moneda es un misterio que no solo ocupa páginas de libros de historia intentando explicar sus orígenes, sino que es motivo de mitos y leyendas urbanas. Como fuere, nadie duda que, junto al Cerro Rico, es el mayor símbolo de Potosí, departamento que hoy conmemora 205 años de su gesta libertaria del yugo español.

Los más célebres historiadores potosinos, entre ellos Modesto Omiste, Armando Alba y Mario Chacón, señalan con exactitud que el mítico rostro del mascarón es obra del francés Eujenio Moulon, experto maestro tallador de cuños de monedas y medallas, quien fue funcionario titular de Casa Nacional de Moneda en la década de 1850, explica el escritor Daniel Oropeza Alba. Pero la figura no fue precisamente esculpida, se trata más bien de una argamasa de cal.

El historiador Édgar Valda precisa que fue en 1856 cuando el mascarón fue elaborado y desde ese año, dice, ya es parte indisoluble de la Casa de Moneda, constituyéndose en una especie de ícono que representa a todo Potosí.Oropeza asegura que Moulon arribó a la Villa Imperial con una colección de medallas francesas que serviría de muestrario para la fabricación de otras similares bolivianas, que por su trascendencia en el mundo numismático eran usadas para realizar el pago de cualquier transacción comercial, asimilado, según su peso, a los tipos de monedas circulantes. El escritor añade que el tallador francés mostró su talento en la elaboración de medallas, pero su obra maestra fue la cara de un dios griego (el mascarón), que fue ubicado en el arco del primer patio de la Casa de Moneda.

Indescifrable. Su rostro mitad risueño (tal vez con ironía) y mitad contrito, coronado de racimos de uvas que le dan un atributo olímpico, es su mayor característica. De allí que muchos lo vinculen con el dios griego Baco. El escritor y periodista húngaro Tibor Sekelj lo describió así: “Es la cara de hombre de un metro de altura, coronada de uvas y hojas de parra. Muestra una sonrisa misteriosa, sin poder descifrar si detrás de una apariencia bonachona oculta un pensamiento malicioso, o es la risa de satanás en un momento de ingenuo esparcimiento”.

Valda refiere que su colega, el potosino Vicente Terán afirmaba que “quizá ríe por la abundancia, los placeres y comodidades que suele dar el dinero. O por el dolor humano y la humanidad que circula por el mundo arrastrando su cortejo de miserias, pasiones, maldades y vicios”.

El director de Casa de Moneda, Rubén Ruiz, aclara que el repositorio no nació con el mascarón, toda vez que entre 1759 y 1773, periodo que duró su construcción, en su lugar estaba el Escudo de Armadas de España. Explica que existen diversas interpretaciones de la imagen; una —dice— es la representación del esplendor y decadencia de Potosí. En 1611 era una de las ciudades más ricas y pobladas de América, pero en 1810, antes de la independencia, su población se redujo a 8.000 habitantes.

“Si se divide en dos el rostro a partir de la nariz, hacia un extremo luce sonriente y picaresco, con una ceja levantada, lo que trataría de explicar la grandeza de Potosí. La otra mitad es más seria, lo que representaría su decadencia”, manifiesta Ruiz. Refiere otras versiones según las cuales la figura personifica a un expresidente de Bolivia o a uno de los exdirectores de la Casa de Moneda. “Se han tejido varias historias, pero nadie duda de que se ha convertido en un símbolo de la Casa de Moneda y también de la Villa Imperial”.

Creencias. Por si tanta especulación no bastara, se lo vincula además con una deidad de la abundancia de los indígenas de Tomave y Yura, quienes —se cuenta— al trasladar la sal de Uyuni a los valles, ingresaban a la Moneda y hacían sus ofrendas. Y claro también se habla de una representación del indígena quechuista Diego Huallpa, quien descubrió la plata del Cerro Rico.

A estas lecturas se suman las de los visitantes al repositorio donde el mascarón se luce. Valda señala que para los niños, es una especie de “duende o cucu” de las viejas leyendas potosinas. Al igual que Ruiz apunta a la alegoría de “un director malo” de la Moneda.

Leyendas urbanas arraigadas en la Villa Imperial sostienen que cuando los niños lo ven por primera vez aseguran que los ojos de la figura se mueven y que les sonríe, causándoles temor. La imagen hace las veces de custodio del lugar, uno de los recintos más importantes para la historia de América y de Bolivia por el valor que tuvo y aún tiene la riqueza potosina.

Tal es la fama del mascarón que en Potosí se acuñó la frase “moneda huya” o cara de moneda, que alude a una persona no solo por “la linda carita que se gasta” (expresión de uso popular), sino por sus “lindos actitos, mañuderías y maniobritas”, son de aquellos a los que se considera “maestros para hacer las cosas por abajito, de calladito y de ocultitas”.

Los ‘diversos rostros’ de la singular figura, ayer y hoy

Omar Velasco

Aún queda por averiguar por qué a quienes habitamos esta ciudad nos gusta ser fabuladores o inventores de leyendas; quizá para intentar explicar aquello que no entendemos. ¿Será que mantenemos la herencia dejada por don Bartolomé Arzáns Orsúa y Vela, quien fue el primer literato de la cultura boliviana al escribir los tres tomos de la historia de la Villa Imperial de Potosí, lo que nos impulsa siempre a buscar una explicación a las cosas? Pues algunas veces ese afán nos puede llevar a crear leyendas.

Con el mascarón de la Casa Nacional de Moneda nuestra inventiva floreció de manera diversa para personificar a tan enigmática figura, y cada representación resulta inolvidable para quienes vivimos en Potosí.

La primera ocurrencia en tiempos modernos surgió el siglo XX, entre los años 60 y 80, en plena dictadura. Un comunicador social que intentaba hacer crítica social a través del sarcasmo —hoy el abogado Julio Fajardo Barahona, locutor de radio Indoamérica— lanzó al aire un programa de humor llamado El mascarón de la Moneda, ríe… pero ríe. Con esta estrofa reiteradamente repetida en un monólogo de media hora, Fajardo tomaba el micrófono una vez por semana usando la ironía como vehículo de denuncia y la imagen del mascarón como transmisor de esas ideas.

Los artistas plásticos inclinados por la caricatura y la tira cómica hacen lo suyo en este Siglo XXI, es decir en tiempos de cambio. Especialmente desde 2010, con su creatividad han antropomorfizado al mascarón por lo que no es sorprendente —entre otras interpretaciones— verlo llevando la armadura de Don Quijote, es jinete y tiene un compañero de lucha, no Sancho Panza, sino a una cholita potosina con su tradicional sombrero blanco de copa dura.

Como Don Quijote, el mascarón potosino es “desfacedor de entuertos”, es decir que se constituye en el símbolo moderno de la rebeldía de quienes habitamos esta ínclita Villa. Metafóricamente, cobró vida en los duras jornadas de 2010 y se mantiene firme igual que el Cerro Rico, para defender a su pueblo de toda acción de control, dominio e intención de velar las necesidades y sueños de los potosinos.

Varios son los artistas que le han añadido elementos que buscan representar el ser y sentir potosinos, por ejemplo armado de lanza, escudo y espada igual que Alonso de Ibáñez, el precursor de la emancipación. El Cerro Rico, nuestra bandera, nuestro escudo, el mascarón, la ciudad toda..., como potosinos llevamos en el pecho la rebeldía de Ibáñez inmortal.


viernes, 19 de junio de 2015

Barrientos recupera la infame historia de “las almas milagrosas”



Un día de 2013, al pasear con el poeta Julio Barriga, llegaron al cementerio y se internaron por sus calles, entonces este le dijo: ¿Conoces a las almas milagrosas?, ante la muda repuesta que implicaba una afirmación, empezó a contarle la truculenta historia del asesinato de los esposos Majluf y el no menos terrible desenlace con la ejecución sin juicio previo de sus autores.

Así nació el trabajo que ocupó la primera mención de honor del concurso II Premio de Crónica Periodística Pedro Rivero Mercado 2014 organizado por la Fundación Pedro y Rosa y el Diario El Deber, escrito por el tarijeño Fernando Barrientos y titulado “El cielo por asalto”.

Los hechos
“El cielo por asalto” cuenta la historia de los asesinatos de los esposos Majluf el 10 de mayo de 1978 perpetrados por los asaltantes Jorge Fuentes y Antonio Cornejo, quienes fueron ejecutados sin juicio previo, en aplicación de la “ley de fuga”. Con el pasar de los años, las tumbas de los atracadores se convirtieron en un santuario al que la gente va a rezar y pedir favores y es ahora el lugar más visitado del Cementerio de Tarija.
El culto de las “almas milagrosas” (que es como se llama popularmente) ha sido reconocido por la Alcaldía de Tarija, que les ha otorgado una de las 33 placas como personajes célebres sepultados en este camposanto.
Impresionado por la historia, Barrientos se puso a indagar sobre los hechos, primero en el entorno familiar, su madre, abuela, cada quien le contaba un poco de su propia versión, luego a las amistades, alguna gente que sabía del suceso y lo había olvidado, pero la mayoría ignoraba sobre quién había construido el altar, algo que se propuso develar.
Sus pesquisas empezaron con la consulta del único periódico de esa época La Verdad y que informaba sobre el suceso, al sacerdote de San Roque Garvin Grech por sus visitas frecuentes al cementerio, al sociólogo Huáscar Rodríguez, experto en el estudio del bandolerismo social, a Ramiro Majluf, nieto de los esposos asesinados y Ana Zenteno, la mujer que construyó el altar de las almas milagrosas.
En el camino de elaboración, Barrientos conoció la tradición universal de los buenos bandidos, desde Robin Hood, hasta el Chiru Chiru, el ladrón benefactor de los pobres en la tradición orureña. “En la figura del buen bandido está expresada la forma primitiva de la rebelión social”, subrayó.
En su encuentro con Zenteno conoció que fue una obra de agradecimiento por los favores recibidos porque “la señora estaba convencida de los milagros obrados y que le habían concedido todos sus pedidos como trabajo y salud”.
Y, visitar a Ramiro Majluf fue conocer el impacto que puede causar un violento hecho de sangre en un niño de 12 años que vivía con sus abuelos y que le marcó la vida para siempre.
La gente que visita el altar de las almas milagrosas vive íntimamente su fe, cuenta Barrientos, impresionado por la cantidad de gente que frecuenta el lugar, rezan en silencio dejan flores y velas y son personas de todas las clases sociales.
El sitio es el más visitado, “todo parece dispuesto para acentuar la simetría de esa tumba doble: el collage de íconos católicos que rodea el par de retratos post mortem, velas consumiéndose en pares, hojas de coca y colillas de cigarrillos ofrendados, chapas de metal con inscripciones que agradecen favores y milagros recibidos, más de un centenar de floreros colmados en el piso”, inicia la crónica escogida.



Algunas de las obras de escritor tarijeño

Fernando Barrientos nació en Tarija en 1977. En 1998 se fue a La Paz a estudiar Sociología. En 2008 fundó Editorial El Cuervo (que hasta la fecha tiene 31 títulos publicados). Como escritor publicó textos en las antologías Memoria de lo que vendrá. Antología del cuento boliviano sub-40 (2000) y Conductas erráticas, Hasta acá llegamos: cuentos sobre el fin del mundo (2012), Estampas chapacas. Visiones y versiones sobre la ciudad de Tarija (2013) y, a punto de publicarse, Hora boliviana.

martes, 21 de abril de 2015

La leyenda del Sumaj Orko o Cerro Rico de Potosí

La ciudad de Potosí es famosa por el portentoso Cerro de Plata que posee y es también rico en sus tradiciones y costumbres que arraigan de esos tiempos de suntuosidad que le tocó vivir. Muchas leyendas se tejieron en torno al descubrimiento de la plata en el fantástico Cerro, la más aceptada y descrita a través de generaciones es la del indígena cusqueño Diego Huallpa, quien estando al servicio de un soldado oriundo de Portugal vino a Porco, donde se decía existía mucha plata, y de allí pasó a Potosí, esta vez a las órdenes de otro soldado de apellido Martín. Como en aquellos tiempos las llamas eran los mayores tesoros de los indígenas, Huallpa se hizo de algunas y acostumbraba apacentar sus animales en las faldas del entonces ce-rro Sumaj Orko, sucedió cierto día que una de sus llamas se había perdido y Huallpa se fue en su búsqueda hasta llegar a la cima de la montaña donde por fin la encontró, la tarde había avanzado y le sorprendió la noche, y para protegerse del intenso frío que hacía encendió una fogata y se quedó dormido.

A la mañana siguiente, cuando despuntaba el alba, Huallpa se dispuso retornar con la llama por donde había trepado, grande fue su sorpresa al descubrir entre la fogata que ya se había consumido, unos hilos metálicos brillantes, que se habían derretido por la acción del fuego, era plata, los tomó y regresó a su morada.

Por algún tiempo, el afortunado Huallpa ex-plotó los filones de este metal en su exclusivo provecho, pero temiendo despertar sospechas de su repentina prosperidad, hizo partícipe de su secreto a su compadre Huanca, también cusqueño como él. Éste le transmitió al capitán Juan de Villarroel, el cual lo repitió a Diego de Zenteno, de tal manera que a poco, todos los habi-tantes –españoles e indígenas– de Cantumarca llegaron a enterarse de este extraordinario suceso. Vi-llarroel, Zenteno y otros españoles, luego de verificar en el terreno esta ma-ravilla, registró el hallazgo en Porco, el 21 de abril de 1545 y el Sumaj Orko fue llamado desde entonces “Cerro Rico”.

Rápidamente aquel para-je frío y desolado se fue poblando de gente ansiosa de riqueza fácil, aparecieron los primeros campa-mentos mineros, luego un villorrio, apenas un conglo-merado de rústicas construcciones don-de mejor vieron conveniente, sin previa planificación. Lo que tuvo de “oficial”, fue la toma de posesión del “Cerro Rico”, a nombre del rey de España, por los capi-tanes españoles de Cantumarca con el nombre de “Descubridora”.

La noticia de este extraordinario des-cubrimiento corrió por toda América y Europa. La gente murmuraba: En la América se levanta una ciudad de plata y oro, la arena, las piedras y los cerros de Potosí relucen al contacto con los rayos del sol. Los puertos se ven colmados de familias enteras que desean venir a la América y probar suerte y fortuna en las minas de Potosí.

En cuanto al nombre de Potosí, viene del término quechua “Potojsi” que quiere decir reventó/ar, explotó/ar.

Pese al intenso frío de la región, la ciudad comienza a crecer, gracias al au-ge de la plata, aparecen estrechas y re-torcidas callejuelas, tan angostas algu-nas que era posible darse la mano de balcón a balcón, se erigen templos reli-giosos de altivas torres, portones fina-mente tallados, balcones de hierro forja-do, tejados vistosos, en tan sólo 25 años después del descubrimiento de la plata su población ya superaba los 50.000 ha-bitantes (1570). Adquirió el rango de ciu-dad el 21 de noviembre de 1561 y me-diante una capitulación la ciudad recibió el nombre de Villa Imperial de Potosí.

En 1625 la ciudad ya contaba con 160.000 almas, superando a Sevilla, Pa-rís o Londres. La fama de su riqueza causaba asombro en todo el mundo, los españoles que vivían en la ciudad de Potosí disfrutaban de un lujo increíble, perfumes, joyas, porcelanas, licores y objetos suntuosos llegaban desde las regiones más lejanas de América. Se cuenta que hasta las herraduras de los caballos eran de plata. También se dice que con la plata extraída de Potosí se podía tender un puente que uniría Amé-rica y España.

La figura máxima de la literatura espa-ñola, Miguel de Cervantes acuñó el dicho “vale un Potosí”, con lo que quiso decir que algo vale más que una fortuna, casi inalcanzable. Sin embargo, tal suntuosi-dad tuvo su alto costo en cuanto a vidas humanas. En la extracción de la plata murieron miles y miles de esclavos indí-genas “mitayos” y una minoría negra.

domingo, 25 de enero de 2015

El hipocampo y los secretos

En las profundidades del lago Poopó habitan los hipocampos, como prueba de que en un pasado remoto parte del Altiplano Central de Bolivia fue mar.

Un día el mar se retiró, dejando planicie y tristeza, en un nuevo paisaje insólito sin árboles ni mar. El lago que sobrevivió oculta, hasta hoy, hipocampos en sus profundidades más recónditas y oscuras, como recuerdo del mar que se arrinconó para vivir bastante extraño, bañando tierras lejanas, y tranquilamente seguir hacia su destino.

Un día nuestros secretos se transformaron en recuerdos lejanos, casi translúcidos, que yacen completamente callados en nuestro pensamiento, sin preocupar a los dioses.

El horizonte en el Altiplano refleja las montañas sombrías y las planicies azotadas por los vientos huracanados; los campos, que desde tiempos inmemoriales hicieron sagradas las penas humanas.

El horizonte recuerda nuestra mente llena de luces y sombras, espacio sagrado que resume la dicha y las expiaciones humanas.

Eran otros tiempos, muy remotos cuando el diluvio no había llegado y los cataclismos que con grandes movimientos de tierra cambiaron la geografía; todavía no transformaba en caos los días y noches del mundo entonces conocido.

Eran horas prodigiosas, las vividas en aquellos tiempos, ya no es solo la conciencia la que recuerda; lo recuerdan nuestras emociones y nuestros afectos.

Los corales permanecían bailando sumergidos en las aguas marinas.

Las palabras repetían que no nos abandonaríamos jamás.

Hasta hoy, los hipocampos están catalogados como parte de la fauna lacustre del Altiplano Central.

Hasta hoy, conservamos nuestros secretos en un relicario de cristal.

Los hipocampos del lago Poopó, hacen de Oruro un lugar con mayor magia que otros lugares del mundo.

Los secretos de nuestros recuerdos, hacen nuestras vidas únicas, después de todo…

A veces, es algo bastante extraño, encontrarse con los hipocampos enmarañados en las redes de pescar.

A veces, nuestro silencio grita los secretos adormecidos en las profundidades de nuestra memoria.

Cuando los hipocampos vienen a la superficie presos a las redes de pescar, se produce un momento en el que los pescadores se asustan, se persignan y lamentan… Es cuando el miedo los sobrecoge. Saben muy bien que la mala suerte los perseguirá. El hipocampo se volverá importante para ellos, avisará que las cosechas estarán comprometidas. Se impondrán la sequía y la hambruna.

Cuando nuestros secretos vienen a la superficie presos a nuestros recuerdos, se producen momentos de alegría y placer; es cuando las nostalgias se hacen presentes y nosotros nos sentimos dispuestos a revivir todo otra vez.

Ocurre que cuando las lluvias son escasas, la sequía es una situación eminente, entonces el volumen del lago baja bastante y sucede que la pesca se hace en aguas más profundas; allá donde residen los hipocampos. Con las enseñanzas aprendidas del pasado, los pescadores no dudan cuando aparece un hipocampo, en vaticinar prontamente, ellos mismos, los prontos fracasos agrícolas por falta de lluvias.

Ocurre que cuando las nostalgias ocupan nuestras mentes, nos olvidamos de los riesgos, nos disponemos a revivir todo, otra vez. Sobre todo, cuando en el pasado, no hemos dicho todo, eternamente.

viernes, 31 de octubre de 2014

Leyendas cruceñas en la noche de brujas

Con el fin de ir disminuyendo de a apoco el envase comercial de Halloween, fiesta pagana y celta que no tiene nada que ver con los cruceños, la Federación de Fraternidades Cruceñas (FFC) tiene lista una noche tenebrosa de mitos y leyendas del oriente boliviano, explicó Roberto Gutiérrez, presidente de la FFC.

La actividad, que se realizará de manera gratuita a las 19:30 en la Manzana 1, "es para que los padres y abuelos lleven a sus hijos y nietos a conocer los personajes cruceños y nos ayuden a contrarrestar el Halloween que no es boliviano", acotó Gutiérrez.

Personajes. La viudita, El carretón de la otra vida, El guajojó, El duende, El jichi, El bibosi y el motacú, El mojón con cara y El farol de la otra vida, son las ocho leyendas que se contarán en ocho pequeñas obras de teatro y que el público podrá verlas en cuatro carpas teatrales. Los personajes de las obras serán interpretados por los cuatro ballets oficiales que tiene la FFC, además de las reinas y princesas de la tradición.

Sorpresa. Anabel Angus (reina del carnaval cruceño 2014) y Andrea Forfori (reina de la comparsa Pichones) también estarán presentes, vestidas en alusión a leyendas que esta noche se verán, además que ellas animarán el evento con la entrega de premios a los niños que adivinen los demás personajes.

Sus inicios. Es una actividad que comenzó a desarrollarse hace dos años en la plazuela del Estudiante, pero era algo muy "chiquitito", por eso este año la FFC engrandece este evento porque están convencidos que los "chicos tienen derecho de conocer los personajes de las leyendas, además que todos van a interactuar con los niños".

lunes, 1 de septiembre de 2014

cuenta la leyenda de la región que el Sabaya (cerro) trajo a su esposa a hacerle curar al Sajama

“Nosotros al cerro nevado, le llamamos Doctor Sajama desde antes, era un curandero y cuenta la leyenda de la región que el Sabaya (cerro) trajo a su esposa a hacerle curar al Sajama, le dejó a su esposa. Entonces la esposa del “tata” Sabaya empezó a enamorarse y comenzó una pelea entre ambos por ella, cuenta la leyenda”, según la subalcaldesa del Sajama, Roci Alcón.

El Sajama -cuenta- era alto y simpático; el cerro Sabaya bajito y este defendió con corawas, piedras y no podía hacerle llegar a la cabeza y cuando reaccionaba el Sajama le lastimaba mucho al Sabaya. En la última pelea, le sacó un diente y le mandó al lado sur y se fue derramando sangre; por eso existirían manchas, piedras de color rojo. En su defensa y venganza contrata a los tujus y estos comienzan a rascar por la parte de abajo del Sajama para disminuirlo.

En su desesperación el Sajama -según la leyenda- le pide ayuda a su hermano Illimani. Luego, el Illimani le envía un paquete a un zorro con la recomendación de que no habrá el paquete hasta entregar el mismo a su hermano. Pero a medio camino, pudo más la curiosidad del zorro y abre la cajita, comienzan a salir las nubes. Cuando llega ante el Sajama, todavía con algo de nube, entrega la cajita, de repente se nubla toda la región, empieza a caer nieve. Este fenómeno mata a los tujus y se salva el Sajama quien se cura con hierbas de su alrededor, por eso se le dice doctor Sajama.

domingo, 23 de febrero de 2014

¿Mensajes gráficos secretos en Tiahuanaco y el lago Titicaca?

En el año 1994 el investigador boliviano Guillermo Lange Loma publicó el libro “El mensaje secreto de los símbolos de Tiahuanaco y del lago Titikaka”, un texto de casi 400 páginas con ilustraciones y una importante bibliografía para respaldar sus apreciaciones respecto al pasado andino que se pierde en la noche de los tiempos y que hasta ahora estudiosos nuestros o extranjeros no han podido explicar.

Ese año, con excepción de EL DIARIO, ningún otro medio de comunicación escrito, radial o televisivo destacó la publicación de tan importante libro editado en La Paz.

Y aquí viene la novedad. Un periodista español, Antonio Cerdán Caparrós, leyó el libro en su país y al enterarse de su contenido, decidió visitar Bolivia para entrevistar a Guillermo Lange y obtener mayores datos sobre el contenido de las hipótesis relativas a la configuración del lago Titikaka y el mensaje gráfico mostrado en los dibujos de la Puerta del Sol y los monolitos de Tiahuanaco.

Caparrós escribió dos notas al respecto, que fueron publicadas en “Más Allá” y “Año Cero”, elegantes revistas internacionales de gran circulación en Europa, América Latina y Estados unidos.

En “Más Allá” (No. 120, febrero de 1999), la entrevista lleva el título de “Titikaka: lágrima de los dioses” y la siguiente introducción: “Los perfiles zoomorfos del lago Titikaka, así como los relieves que dejó una antigua civilización en Tiahanaco, tienen toda una lectura esotérica”. Seguidamente, el periodista español afirma que Lange, después de observar detalladamente las fotos del lago captadas desde un satélite, realizó su particular interpretación indicando que los contornos del lago Titikaka tienen figuras simbólicas donde sobresalen un puma, un pez, un hombre arrodillado, un ángel y un arca, simbología mostrada en los monolitos y en la Puerta del Sol.

En “Año Cero” (No. 12, marzo de 1999), la nota lleva el título de “Los Champollions de Tiahanaco”, con la siguiente inscripción: “Descifrados numerosos enigmas de la civilización tiahuanacota”.

En esta entrevista, Caparrós también logró declaraciones (sobre el mismo tema andino), de los investigadores bolivianos Alberto Laguna Meave, Jorge Emilio Molina y Javier Amaru Ruiz, éste último, autor de “Teoría de unificación en 10 dimensiones” (La Paz, 1977).

CRITERIOS DE LANGE

En “El mensaje secreto de los símbolos de Tiahanaco y del Lago Titikaka”, Lange destaca el trabajo de investigadores como Posnansky, Bennett, Villamil de Rada y Ponce Sanjinés, entre otros; además de Fernando Díez de Medina, a quién califica de poeta místico de Los Andes, filósofo y profeta, cuyos libros como “Nayjama” y “Tiahanaco” serán comprendidos en toda su magnitud en el futuro, “cuando la humanidad eleve su nivel de ser”.

La publicación de este libro alcanzó una tercera edición en abril del año 2004. En su presentación, el autor afirma que su investigación está dirigida a los buscadores de la verdad andina y que sus hipótesis (que se constituyen en tesis), son el fruto de un largo y minucioso análisis de los monumentos arqueológicos de Tiahanaco. Añade también que su contenido se basa en bibliografía especializada, acopio de datos de hemeroteca y, sobre todo, en viejas leyendas de América y en la investigación de la mitología universal.

martes, 21 de enero de 2014

El tesoro de Sacambaya

Todos los bolivianos conocemos la historia de nuestra Patria, sabemos que el Imperio del Perú, fue universalmente considerado como el más rico poseedor de fabulosos yacimientos auríferos, por lo que se hicieron célebres las frases “Vale un Perú” o “Vale un Potosí”.

El Imperio peruano estaba formado por el Alto Perú, lo que actualmente es Bolivia, y el Bajo Perú, lo que en la actualidad es el Perú.

Durante la conquista de América por los españoles, narra la historia que Pizarro tomó preso al inca Atahuallpa, éste, por su libertad, ofreció llenar la habitación donde estaba prisionero con oro, hasta la altura de su cuerpo con el brazo levantado; lo que cumplió entregando esta fabulosa cantidad, pero fue traicionado y muerto a palos.

Potosí también es legendariamente fabuloso, por sus inagotables vetas de pla-ta. Esta sed insaciable de oro, fue lo que atrajo al Alto Perú gente de todos los continentes, para explotar todos estos metales.

Por esta razón creo que lo que narraré no será tan extraordinario, por tratarse de algo natural y universalmente conocido. Hace más de setenta años que un campesino, de la provincia Inquisivi, perteneciente al departamento de La Paz, vino en busca de mi esposo para llevarlo a esa provincia e indicarle el lugar donde se hallaba enterrado un verdadero tesoro, que consistía en oro puro, objetos de este metal, tejidos de más de doscientos años; el hombre era de edad avanzada, dijo apreciarlo y tenerle confianza; mi esposo no creyó en la veracidad de su historia o por razones de tiempo no fue.

En aquella ocasión el campesino contó su historia y dijo: que su bisabuelo, un hombre entonces joven, casado y con un hijo mayor de doce años, había sido designado para trasladar el tesoro al lugar donde sería depositado y enterrado.

Sin que su padre lo supiera el niño lo había seguido, y oculto detrás de los árboles presenciaba el ir y venir de los hombres que trasladaban, desde el convento al lugar de su depósito oro y joyas; al terminar ese traslado los hombres fueron desapareciendo uno a uno, y cuando no quedó uno solo, los depositantes colocaron en el hueco de entrada una enorme piedra con la forma de huevo, cubriendo luego la entrada, hasta hacer desaparecer las huellas.

El muchacho asustado, permaneció oculto hasta que los enterradores hubieron desaparecido. Sabemos que los hechos trascendentales en la vida de un niño impactan en su conciencia y su cerebro: hacen que estos se mantengan a través del tiempo, como si hubieran sucedido el día anterior; por esta razón este había conservado el recuerdo hasta el día de su muerte.

Este niño que se hizo hombre, transmitió a sus hijos el secreto, bajo juramento de no comunicarlo a persona alguna; así pasaron los años y las generaciones con el secreto del gran tesoro de Sacambaya.

Hace pocos años, un vecino de Inquisivi, persona de edad avanzada, que ocupó cargos administrativos, trajo la copia de una carta, copia que poseen varias personas y lo que creía y parecía una leyenda, es un hecho real que hasta hoy no fue descubierto el tesoro, por estar enterrado a muchos metros de profundidad.

Sacambaya pertenece a la provincia Inquisivi, se halla situada en una planicie a orillas del río Sacambaya, por lo que lleva este nombre, formado por los ríos Katu de Inquisivi y Ayopaya de Cochabamba; entre estos está el cerro Tutinqui, lugar tétrico, sinuoso y lleno de árboles.

En la planicie existen todavía las ruinas de lo que fueron el Convento y la Iglesia donde se reunió el fabuloso tesoro, que ante la imposibilidad de sacarlo del país fue enterrado en el Tutinqui.

Cuentan que vinieron misiones especiales, con detectores para metales pero no pudieron dar con el lugar, esto se debió seguramente a que se anoticiaron por la carta escrita por Fray Diego de Olivar, que es como sigue:

Santiago de Chile, 4 de diciembre del año del Señor 1738.

Descargo de conciencia por el Con-vento de Sacambaya - Reverendo Padre Comendador de la Compañía de Jesús y Conquistador de los 32 pueblos de Mo-xos, por la Audiencia Real nuestro politi-cario de Charcas, por la gracia de Dios.

Fray Diego de Olivar, residente en la vera del río Sacambaya, compenetración de Ayopaya, declara en la última hora de agonía y dice: Que el mismo año de 1738, se dictó un Decreto Pontificio, Clemente Sanjuanete, para la expulsión de los Jesuitas de todas las comunidades de América, que fue el 18 de agosto a horas una de la tarde, para que seamos remitidos así descalzos a una isla de Roma, de donde yo me extravié asegurando todo el caudal en el mismo convento.

Siete hermanos marcharon y fueron ahorcados en Roma, quienes pertenecie-ron al coro de Martínez, por inocentes; de donde yo confieso: en la capilla a mano derecha, hay cinco copas de oro, trabajadas por mis propias manos, más adentro, en la sacristía, hay una copa grande, con tres correas de cinchones de hierro a tres varas de hondura, donde están depositados dos vasos sagrados del convento y ochenta mil en moneda blanca.

El oro en pepitas fue recogido del Valle Alto, donde teníamos que fundar una ciudad, por su buen clima y su llanura, los nombres puestos por nosotros, en el costado ha de haber un cerro llamado Tutinqui, donde se trepa por todas partes, en la punta se encontrará una pampichuela grande a manera de una plaza, donde quedaron tapados el oro y la chafalonía. Más abajo se transformará al lado del oriente, donde encontrarán a vuelta de una piedra o puerta grande, que ni en mil años se desplomará, porque está tapada por dentro con una piedra grande, donde encontrarán una porción de huesos, donde hay la piedra, se tumbará hacia adentro, allí se encontrará cinco mil quinien-tos quintales de oro (5.500 qq.) y la grandeza que Dios puso en la tierra.

Lo que quiero que disfruten en mi nombre y se acuerden con una misa a San Gregorio y los demás hermanos que fueron ahorcados en Roma.

Que expreso en descargo de conciencia, sus nombres que me subsiguen, Fray Diego de Olivar, Fray Gregorio Valdez, Fray Pedro Cuvay, Martínez Orbasi, Fray Agustín Oliva, Fray Runualdo Peña Soliz, Fray Carlos Bascopé y Fray Parisimo Buchini.

Esta carta que fue copiada varias veces, tiene algunas faltas en su construcción gramatical o fue siempre así por las circunstancias en que se dictó.

La ciudad de La Paz, fue el lugar don-de se encontraron cientos de tapados o entierros de oro, plata y joyas, porque sus dueños talvez tuvieron que huir y pensando volver escondieron lo que con-sideraban un peligro el llevar, algunos nunca más volvieron y así quedaron por años enterrados; otras personas que tro-pezaron por casualidad o al demoler las casas antiguas pagaron con su vida por aspirar los gases acumulados, otros tu-vieron más suerte gozando de la fortuna que la casualidad les había dado.