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miércoles, 12 de septiembre de 2018
Banderas cruceñas distorsionadas flamean en edificios de la ciudad
Para muchos parece un detalle intrascendente, pero para los conocedores de las leyes y de los símbolos cruceños la bandera verde, blanco y verde no debe llevar el escudo que representa a Santa Cruz. Sin embargo, la mayoría de los edificios y casas particulares han sido adornados con la enseña que lleva ese detalle que la distorsiona, pues en la ley de los símbolos, aprobada por la Asamblea Legislativa Departamental (ALD), especifica cómo debe ser el pabellón regional.
Lo que resalta y llama la atención es que en el edificio del Concejo Municipal, el cual es el organismo deliberante de la municipalidad de Santa Cruz de la Sierra, y es de carácter público, está adornado con varias banderas que tienen el escudo bordado en ambos lados.
De igual manera, el establecimiento decano de la educación secundaria de la ciudad, el colegio Nacional Florida, también tiene banderas cruceñas con el escudo y algunas con las ramas de laurel y olivo, que llevan los blasones de otros departamentos, mas no el de Santa Cruz.
La distorsión también es perceptible en el edificio del Centro Cultural Plurinacional, del Banco Central de Bolivia, en cuyo mástil ondea la enseña de Santa Cruz con su escudo al medio.
Asimismo, son decenas de edificios privados y casas particulares que sin notar la falla han izado ese tipo de insignia.
Los comerciantes ambulantes que ofrecen los pabellones en las rotondas de la ciudad, aducen que las enseñas vienen confeccionadas del interior, que no son hechas en la ciudad.
Erróneo
La historiadora Paula Peña recordó que una ley departamental señala claramente que la bandera va sin escudo y tiene tres franjas del mismo tamaño, la superior e inferior son verdes y la del medio es blanca.
“La norma de la ALD aclara que es obligación de las instituciones públicas usar correctamente la bandera que fue creada por Tristán Roca el 24 de julio de 1864, especialmente la Gobernación, las alcaldías, las escuelas, la universidad pública y otros; pues es difícil controlar las instituciones privadas”, refirió Peña.
A su turno, el Comité pro Santa Cruz hizo notar el error al Concejo, habiendo enviado una carta. “Hemos pedido respetar la esencia de la bandera verde, blanco y verde, que tiene un significado para los cruceños; además que está así en el estatuto autonómico”, indicó el titular del ente cívico, Fernando Cuéllar.
En el Concejo se conoció que el encargado del adorno fue el departamento de Protocolo, siendo imposible obtener una respuesta por cuanto el encargado está suspendido. Aunque se pidió la opinión de algunos concejales también fue dificultoso recibir una respuesta, quedando pendiente su contraparte.
lunes, 13 de agosto de 2018
miércoles, 8 de noviembre de 2017
A 166 años del histórico día Tricolor Nacional fue izada en el Faro de Conchupata como la primera vez
Junto a la entonación de las sagradas notas del Himno Nacional, ayer por la mañana se realizó un acto especial y la iza de la bandera de Bolivia, emulando aquel 7 de noviembre de 1851 cuando por primera vez el Faro de Conchupata se convertía en el escenario histórico para que la tricolor nacional flameara desde la Tierra de Pagador hacia todo el país.
De esta forma y conmemorando los 166 años de aquel histórico día, los estudiantes de la unidad educativa "Juan Misael Saracho", junto a los miembros de la Segunda División de Ejército y el Regimiento 1 de Artillería "Eliodoro Camacho", enarbolaron la enseña patria con respeto y admiración como lo van haciendo desde 1992, junto a ellos, autoridades departamentales y de educación se sumaron para rendir este justo homenaje a una fecha especial para los orureños y los bolivianos.
Fue el profesor Juan Córdova, quien destacó que el colegio Saracho junto a los miembros del Ejército realizan de forma conjunta esta actividad hace un cuarto de siglo, para darle la importancia necesaria a esta fecha importante para la historia del país, recordando que el Conchupata es un lugar fundamental donde un 10 de febrero de 1781, Sebastián Pagador iniciaría la revolución, siendo este el primer grito libertario de la América, además destacó que el Faro de Conchupata por los hechos históricos que acogió se convierte en el crisol de la libertad y la soberanía nacional.
"Se dice que el Presidente Belzu en una marcha a caballo en los caminos entre La Paz y Oruro vio el arcoíris y tuvo como idea los cambios de los colores de la bandera a rojo, amarillo y verde y el restablecimiento de la tradición de nuestros antepasados, hoy (ayer) al recordar esta fecha histórica quiero recordarles que nuestra bandera es la representación de la unidad nacional, en ella vemos planteadas sus aspiraciones, valores culturales y recuerdos de Bolivia cimentados en la unión de sus hijos cobijados en el pendón patrio", manifestó el comandante de la Segunda División de Ejército, general de Brigada Gary Silvestre Mejía Soliz.
Finalmente, el gobernador del departamento de Oruro, Víctor Hugo Vásquez, mencionó que el Faro de Conchupata es un lugar que debe enorgullecer a los bolivianos, porque desde este sector se ha conocido el rojo, amarillo y verde en todo el territorio nacional, por lo que pidió trabajar para evitar aspectos como el vandalismo del cual es víctima este monumento patrimonio nacional, también afirmó que está siendo afectado por las construcciones aledañas que le restan la magnitud que debe tener el Conchupata como un referente histórico de los orureños.
HISTORIA
El 5 de noviembre se proclamó la ley de la nueva Tricolor Nacional y el 7 de noviembre de 1851, durante la presidencia de Manuel Isidoro Belzu, se izó por primera vez la bandera con los actuales colores en la antes denominada colina de Conchupata, conocida ahora como Faro de Conchupata, fue el mismo "Tata" Belzu quien izó al enseña patria con el rojo, amarillo y verde. Rojo por la sangre de los caídos, amarillo por la riqueza mineral de la región y verde por la riqueza vegetal.
Durante la ceremonia de ese entonces, estuvieron presentes los miembros del Poder Ejecutivo y Legislativo, tropas del Ejército, autoridades de Oruro y el pueblo en general.
Previamente se efectuó una misa de campaña, posteriormente, se entonó el Himno Nacional y Belzu simultáneamente izó la Bandera Nacional, en medio de salvas de artillería y fusilería, seguido del repique de las campanas y vítores de la población.
De esta forma y conmemorando los 166 años de aquel histórico día, los estudiantes de la unidad educativa "Juan Misael Saracho", junto a los miembros de la Segunda División de Ejército y el Regimiento 1 de Artillería "Eliodoro Camacho", enarbolaron la enseña patria con respeto y admiración como lo van haciendo desde 1992, junto a ellos, autoridades departamentales y de educación se sumaron para rendir este justo homenaje a una fecha especial para los orureños y los bolivianos.
Fue el profesor Juan Córdova, quien destacó que el colegio Saracho junto a los miembros del Ejército realizan de forma conjunta esta actividad hace un cuarto de siglo, para darle la importancia necesaria a esta fecha importante para la historia del país, recordando que el Conchupata es un lugar fundamental donde un 10 de febrero de 1781, Sebastián Pagador iniciaría la revolución, siendo este el primer grito libertario de la América, además destacó que el Faro de Conchupata por los hechos históricos que acogió se convierte en el crisol de la libertad y la soberanía nacional.
"Se dice que el Presidente Belzu en una marcha a caballo en los caminos entre La Paz y Oruro vio el arcoíris y tuvo como idea los cambios de los colores de la bandera a rojo, amarillo y verde y el restablecimiento de la tradición de nuestros antepasados, hoy (ayer) al recordar esta fecha histórica quiero recordarles que nuestra bandera es la representación de la unidad nacional, en ella vemos planteadas sus aspiraciones, valores culturales y recuerdos de Bolivia cimentados en la unión de sus hijos cobijados en el pendón patrio", manifestó el comandante de la Segunda División de Ejército, general de Brigada Gary Silvestre Mejía Soliz.
Finalmente, el gobernador del departamento de Oruro, Víctor Hugo Vásquez, mencionó que el Faro de Conchupata es un lugar que debe enorgullecer a los bolivianos, porque desde este sector se ha conocido el rojo, amarillo y verde en todo el territorio nacional, por lo que pidió trabajar para evitar aspectos como el vandalismo del cual es víctima este monumento patrimonio nacional, también afirmó que está siendo afectado por las construcciones aledañas que le restan la magnitud que debe tener el Conchupata como un referente histórico de los orureños.
HISTORIA
El 5 de noviembre se proclamó la ley de la nueva Tricolor Nacional y el 7 de noviembre de 1851, durante la presidencia de Manuel Isidoro Belzu, se izó por primera vez la bandera con los actuales colores en la antes denominada colina de Conchupata, conocida ahora como Faro de Conchupata, fue el mismo "Tata" Belzu quien izó al enseña patria con el rojo, amarillo y verde. Rojo por la sangre de los caídos, amarillo por la riqueza mineral de la región y verde por la riqueza vegetal.
Durante la ceremonia de ese entonces, estuvieron presentes los miembros del Poder Ejecutivo y Legislativo, tropas del Ejército, autoridades de Oruro y el pueblo en general.
Previamente se efectuó una misa de campaña, posteriormente, se entonó el Himno Nacional y Belzu simultáneamente izó la Bandera Nacional, en medio de salvas de artillería y fusilería, seguido del repique de las campanas y vítores de la población.
martes, 24 de octubre de 2017
En el Día de la Bandera Potosina
En los legajos de la Villa Imperial de Potosí, resalta la fecha dedicada a la histórica Bandera Potosina, cuya importancia y nobleza significa muchísimo para todos los estantes y habitantes de esta ciudad y toda la geografía departamental potosina, considerando que este emblema tiene orígenes en el siglo XVI, basado en aquel sagrado estandarte que fue bellamente trabajado por la reina Isabel de Castilla y luego traído de España al nuevo mundo, para quedarse definitivamente en Potosí, por decisión del emperador don Carlos V de Alemania y al mismo tiempo rey Carlos I de España.
La trayectoria de este lábaro español es realmente interesante, sabiendo que el mismo llegó a Potosí con el cuidado y honores de los tercios de España, en atención a la fabulosa riqueza argentífera del “Cerro Hermoso” y ser edificada esta ciudad por voluntad de los primeros conquistadores españoles llegados a esta parte de América.
Dicho estandarte fue primorosamente bordado por las manos de la reina Isabel de Castilla en la ciudad de Santa Fe de España durante el asedio de Granada, lugar donde se firmaron las capitulaciones entre el genovés Cristóbal Colón y los reyes Católicos, cuando estos soberanos, al final entregaron al navegante Colón dicho estandarte, con el cual llegó a tierras del Nuevo Mundo en 1492.
El pendón español era un tejido de Damasco, de seda carmesí con cairel fino y las divisas de los reinos de Castilla y Aragón, con los torreones de la Casa de Austria y los Leones Rampantes, mostrándose en la parte central del mismo, la imagen del apóstol Santiago el Mayor a caballo, enmarcado con una trencilla de oro en fondo de los colores rojo y blanco diagonalmente dispuestos en los cuatro cuarteles. Tenía de largo dos tercios, y de ancho, algo menos de media vara. Estandarte que siguió una trayectoria épica a través de la dolorosa y heroica historia de América.
Este emblema español había sido enarbolado victoriosamente por vez primera en la antiquísima ciudad de Granada al pie de Sierra Nevada, cuando los reyes Católicos conquistaron este último baluarte de los moros en España el año 1492. Luego, el estandarte de realeza cruzó las aguas del inmenso océano que separa al viejo del nuevo mundo, para llegar a la isla de los siboneyes y estar en el Puerto de San Salvador de la actual Cuba el 27 de octubre de 1492.
Estandarte histórico que en el curso del tiempo fue llevado a México por Hernán Cortés y posteriormente trasladado a Honduras por Cristóbal de Olid. Pendón que igualmente estuvo en Colombia, para luego pasar al Perú, sostenido por el brazo del conquistador Francisco Pizarro, entrando triunfalmente a Cusco, centro de la civilización incaica. Emblema que posteriormente fue llevado hasta el asiento minero de Porco y luego a Chuquisaca en manos de Gonzalo Pizarro.
Cuando las ciudades de Cusco y Chuquisaca entablaron un pleito, sosteniendo cada una de ellas el derecho de propiedad sobre esta reliquia histórica y, llevado este caso ante la Corte de España, el emperador don Carlos V de Alemania y a la vez rey Carlos I de España, determinó porque dicho estandarte se quedase definitivamente en la Villa Imperial de Potosí y se constituya en el primer emblema representativo de Potosí, otorgándole al mismo tiempo el primer “Escudo de Armas” a esta ciudad colonial; hecho ocurrido el 28 de enero de 1547.
Transcurridos algunos años y, a partir de 1578, el referido pendón español era paseado por las calles de Potosí cada 25 de julio, fecha dedicada al apóstol Santiago el Mayor “Patrón de España” y de esta ciudad Imperial. Posteriormente el Ayuntamiento de Potosí, dispuso que se le agregara al estandarte, una gualda de seda blanca, significando con ello, la riqueza argentífera de esta ciudad.
El año 1812, luego del grito revolucionario del 10 de Noviembre de 1810, el rey Fernando VII, prohibió la exhibición del estandarte español en las calles de Potosí; sin embargo el general José Manuel de Goyoneche, comandante de las tropas realistas, estando en la Villa Imperial de Potosí en agosto de 1812, hizo que el pendón de tanta historia, paseara con toda la solemnidad por las calles de esta ciudad, en señal de desagravio a España.
Finalmente el 30 de marzo de 1825, encontrándose el mariscal Antonio José de Sucre en Potosí, se apoderó del hermoso pendón español, mandándolo al Ayuntamiento de Bogotá en calidad de obsequio.
Separadamente hubo otra réplica del estandarte español, similar al que guardaba la Villa Imperial de Potosí, que tuvo el orgullo de tremolar en la famosa Batalla naval de Lepanto, donde salió victorioso don Juan de Austria contra los turcos en 1571 junto a Miguel de Cervantes Saavedra que fue herido en la mano izquierda, por cuyo hecho llamado “El manco de Lepanto”.
Pendón de riquísima historia que fue obsequiado a Potosí por el rey Felipe II de España en 1572, siendo portador de este glorioso emblema, el virrey del Perú don Francisco de Toledo, depositándolo en la iglesia de la Compañía de Jesús, en cuya sacristía guardábase cuidadosamente, permaneciendo allí por cerca de dos siglos, para luego ser trasladado a España por órdenes del rey Carlos III.
El 24 de octubre fecha histórica por la reposición del Lábaro Potosino.
Fue en base al estandarte de la realeza española, en que se hace la reposición de la Bandera de Potosí el 24 de octubre de 1940, como consecuencia de la rebeldía demostrada por el pueblo de Potosí junto a sus autoridades ediles y otras, ante la desatención del gobierno central a los reclamos que como siempre realizaba la ciudadanía potosina por el desarrollo y progreso de esta parte de la geografía boliviana; enarbolándose entonces la Bandera Potosina como signo de “Federalización”. Lo cual motivó a que el entonces presidente de la República, Gral. Enrique Peñaranda, ordenara el traslado de cuatro regimientos uniformados a Potosí, cercar la ciudad e ingresar en ella con tanquetas de guerra, cañones y otras armas de artillería, acallando la voz del pueblo y tomando preso al H. alcalde municipal don Wálter Dalence Morales.
Pese a ello, aquella intervención militar no pudo frenar el clamor del pueblo, sabiendo que este mostró su indignación general a través de un “Cabildo Abierto” en el que se ratificó el pedido de una mayor atención a los requerimientos de esta ciudad y, rechazando el accionar del gobierno de ese entonces, consiguiendo porque el burgomaestre Dalence Morales fuese liberado después de haber estado detenido por tres días en una de las oficinas de la Prefectura del Departamento de Potosí.
Finalmente, la creación y vigencia de este lábaro potosino, fue ratificado mediante Ordenanza Municipal de fecha 10 de noviembre de 1940 firmado por todos los miembros del H. Concejo Municipal, con la fundamentación e informe del entonces Comisionado de Constitución y Justicia Dr. Gustavo Salas, quien decía: “La Bandera Potosina cuarteada o dividida en cuatro cuarteles, es una reposición de la que tuvo antes de la independencia de Bolivia”.
Repitiendo que Potosí fue la única ciudad que tuvo su Bandera propia desde la época colonial, siendo el pendón más antiguo, preciado y orlado, como otro obsequio del emperador y rey Dn. Carlos V.
Por tanto el origen de la Bandera Potosina, no responde a fines separatistas; más bien es una divisa de siglos, representando a la incomparable magnificencia de esta ciudad, así como el simbolizar la rebeldía de un pueblo que ha dado todo por la patria grande sin recibir lo que en justicia le corresponde.
En sí, la reposición de la Bandera potosina, está cimentada en el artículo 1ro. de la Ordenanza Municipal 32/40 que, a la letra dice: “La Bandera del Departamento de Potosí que será inaugurada oficial y solemnemente el día 10 de Noviembre de 1940, será de color rojo y blanco, diagonalmente contrapuesto con dos castillos de oro y dos leones rojos respectivamente en ellos. Al centro en forma oval de azur, el Cerro Rico de Potosí”.
Por todo ello se reitera el hecho de que esta ciudad, desde la época de la Colonia, con disposición legal de la monarquía española, obtuvo su propio pendón dispuesto en cuadrantes con los torreones de oro y leones rampantes junto a los colores tradicionales rojo y blanco; significando el primero, la gloria, altivez y sangre valerosa que esplende en escarlata; luego el color blanco, representando a la pureza, señoría, nobleza y toda la plata que lleva por Ofir.
Himno a la Bandera Potosina
Con motivo de celebrarse el Bi-Centenario del Grito Libertario del 10 de noviembre de 1810, llegó a escribirse la letra y partitura musical del Himno a la Bandera Potosina, luego de que el Comité del Bi-Centenario, convocara a un concurso, se hiciera la calificación de los trabajos presentados para este propósito y haciendo conocer el resultado final; habiendo sido ganador del mismo el potosino Wilber Flores Ramírez. Este Himno fue estrenado en ceremonia especial realizada en el teatro Modesto Omiste, en presencia de autoridades y ciudadanía en general, habiéndose escuchado por vez primera el Himno a la Bandera Potosina, en las voces de la coral universitaria perteneciente a la casa superior de estudios Tomás Frías.
*Presidente de la Sociedad
Geográfica y de Historia Potosí
La trayectoria de este lábaro español es realmente interesante, sabiendo que el mismo llegó a Potosí con el cuidado y honores de los tercios de España, en atención a la fabulosa riqueza argentífera del “Cerro Hermoso” y ser edificada esta ciudad por voluntad de los primeros conquistadores españoles llegados a esta parte de América.
Dicho estandarte fue primorosamente bordado por las manos de la reina Isabel de Castilla en la ciudad de Santa Fe de España durante el asedio de Granada, lugar donde se firmaron las capitulaciones entre el genovés Cristóbal Colón y los reyes Católicos, cuando estos soberanos, al final entregaron al navegante Colón dicho estandarte, con el cual llegó a tierras del Nuevo Mundo en 1492.
El pendón español era un tejido de Damasco, de seda carmesí con cairel fino y las divisas de los reinos de Castilla y Aragón, con los torreones de la Casa de Austria y los Leones Rampantes, mostrándose en la parte central del mismo, la imagen del apóstol Santiago el Mayor a caballo, enmarcado con una trencilla de oro en fondo de los colores rojo y blanco diagonalmente dispuestos en los cuatro cuarteles. Tenía de largo dos tercios, y de ancho, algo menos de media vara. Estandarte que siguió una trayectoria épica a través de la dolorosa y heroica historia de América.
Este emblema español había sido enarbolado victoriosamente por vez primera en la antiquísima ciudad de Granada al pie de Sierra Nevada, cuando los reyes Católicos conquistaron este último baluarte de los moros en España el año 1492. Luego, el estandarte de realeza cruzó las aguas del inmenso océano que separa al viejo del nuevo mundo, para llegar a la isla de los siboneyes y estar en el Puerto de San Salvador de la actual Cuba el 27 de octubre de 1492.
Estandarte histórico que en el curso del tiempo fue llevado a México por Hernán Cortés y posteriormente trasladado a Honduras por Cristóbal de Olid. Pendón que igualmente estuvo en Colombia, para luego pasar al Perú, sostenido por el brazo del conquistador Francisco Pizarro, entrando triunfalmente a Cusco, centro de la civilización incaica. Emblema que posteriormente fue llevado hasta el asiento minero de Porco y luego a Chuquisaca en manos de Gonzalo Pizarro.
Cuando las ciudades de Cusco y Chuquisaca entablaron un pleito, sosteniendo cada una de ellas el derecho de propiedad sobre esta reliquia histórica y, llevado este caso ante la Corte de España, el emperador don Carlos V de Alemania y a la vez rey Carlos I de España, determinó porque dicho estandarte se quedase definitivamente en la Villa Imperial de Potosí y se constituya en el primer emblema representativo de Potosí, otorgándole al mismo tiempo el primer “Escudo de Armas” a esta ciudad colonial; hecho ocurrido el 28 de enero de 1547.
Transcurridos algunos años y, a partir de 1578, el referido pendón español era paseado por las calles de Potosí cada 25 de julio, fecha dedicada al apóstol Santiago el Mayor “Patrón de España” y de esta ciudad Imperial. Posteriormente el Ayuntamiento de Potosí, dispuso que se le agregara al estandarte, una gualda de seda blanca, significando con ello, la riqueza argentífera de esta ciudad.
El año 1812, luego del grito revolucionario del 10 de Noviembre de 1810, el rey Fernando VII, prohibió la exhibición del estandarte español en las calles de Potosí; sin embargo el general José Manuel de Goyoneche, comandante de las tropas realistas, estando en la Villa Imperial de Potosí en agosto de 1812, hizo que el pendón de tanta historia, paseara con toda la solemnidad por las calles de esta ciudad, en señal de desagravio a España.
Finalmente el 30 de marzo de 1825, encontrándose el mariscal Antonio José de Sucre en Potosí, se apoderó del hermoso pendón español, mandándolo al Ayuntamiento de Bogotá en calidad de obsequio.
Separadamente hubo otra réplica del estandarte español, similar al que guardaba la Villa Imperial de Potosí, que tuvo el orgullo de tremolar en la famosa Batalla naval de Lepanto, donde salió victorioso don Juan de Austria contra los turcos en 1571 junto a Miguel de Cervantes Saavedra que fue herido en la mano izquierda, por cuyo hecho llamado “El manco de Lepanto”.
Pendón de riquísima historia que fue obsequiado a Potosí por el rey Felipe II de España en 1572, siendo portador de este glorioso emblema, el virrey del Perú don Francisco de Toledo, depositándolo en la iglesia de la Compañía de Jesús, en cuya sacristía guardábase cuidadosamente, permaneciendo allí por cerca de dos siglos, para luego ser trasladado a España por órdenes del rey Carlos III.
El 24 de octubre fecha histórica por la reposición del Lábaro Potosino.
Fue en base al estandarte de la realeza española, en que se hace la reposición de la Bandera de Potosí el 24 de octubre de 1940, como consecuencia de la rebeldía demostrada por el pueblo de Potosí junto a sus autoridades ediles y otras, ante la desatención del gobierno central a los reclamos que como siempre realizaba la ciudadanía potosina por el desarrollo y progreso de esta parte de la geografía boliviana; enarbolándose entonces la Bandera Potosina como signo de “Federalización”. Lo cual motivó a que el entonces presidente de la República, Gral. Enrique Peñaranda, ordenara el traslado de cuatro regimientos uniformados a Potosí, cercar la ciudad e ingresar en ella con tanquetas de guerra, cañones y otras armas de artillería, acallando la voz del pueblo y tomando preso al H. alcalde municipal don Wálter Dalence Morales.
Pese a ello, aquella intervención militar no pudo frenar el clamor del pueblo, sabiendo que este mostró su indignación general a través de un “Cabildo Abierto” en el que se ratificó el pedido de una mayor atención a los requerimientos de esta ciudad y, rechazando el accionar del gobierno de ese entonces, consiguiendo porque el burgomaestre Dalence Morales fuese liberado después de haber estado detenido por tres días en una de las oficinas de la Prefectura del Departamento de Potosí.
Finalmente, la creación y vigencia de este lábaro potosino, fue ratificado mediante Ordenanza Municipal de fecha 10 de noviembre de 1940 firmado por todos los miembros del H. Concejo Municipal, con la fundamentación e informe del entonces Comisionado de Constitución y Justicia Dr. Gustavo Salas, quien decía: “La Bandera Potosina cuarteada o dividida en cuatro cuarteles, es una reposición de la que tuvo antes de la independencia de Bolivia”.
Repitiendo que Potosí fue la única ciudad que tuvo su Bandera propia desde la época colonial, siendo el pendón más antiguo, preciado y orlado, como otro obsequio del emperador y rey Dn. Carlos V.
Por tanto el origen de la Bandera Potosina, no responde a fines separatistas; más bien es una divisa de siglos, representando a la incomparable magnificencia de esta ciudad, así como el simbolizar la rebeldía de un pueblo que ha dado todo por la patria grande sin recibir lo que en justicia le corresponde.
En sí, la reposición de la Bandera potosina, está cimentada en el artículo 1ro. de la Ordenanza Municipal 32/40 que, a la letra dice: “La Bandera del Departamento de Potosí que será inaugurada oficial y solemnemente el día 10 de Noviembre de 1940, será de color rojo y blanco, diagonalmente contrapuesto con dos castillos de oro y dos leones rojos respectivamente en ellos. Al centro en forma oval de azur, el Cerro Rico de Potosí”.
Por todo ello se reitera el hecho de que esta ciudad, desde la época de la Colonia, con disposición legal de la monarquía española, obtuvo su propio pendón dispuesto en cuadrantes con los torreones de oro y leones rampantes junto a los colores tradicionales rojo y blanco; significando el primero, la gloria, altivez y sangre valerosa que esplende en escarlata; luego el color blanco, representando a la pureza, señoría, nobleza y toda la plata que lleva por Ofir.
Himno a la Bandera Potosina
Con motivo de celebrarse el Bi-Centenario del Grito Libertario del 10 de noviembre de 1810, llegó a escribirse la letra y partitura musical del Himno a la Bandera Potosina, luego de que el Comité del Bi-Centenario, convocara a un concurso, se hiciera la calificación de los trabajos presentados para este propósito y haciendo conocer el resultado final; habiendo sido ganador del mismo el potosino Wilber Flores Ramírez. Este Himno fue estrenado en ceremonia especial realizada en el teatro Modesto Omiste, en presencia de autoridades y ciudadanía en general, habiéndose escuchado por vez primera el Himno a la Bandera Potosina, en las voces de la coral universitaria perteneciente a la casa superior de estudios Tomás Frías.
*Presidente de la Sociedad
Geográfica y de Historia Potosí
lunes, 25 de septiembre de 2017
La bandera de Oruro
Alfredo Camacho Gutiérrez
ANTECEDENTES
Allá en los años 1930, la Federación de Fútbol, organizó un campeonato oficial con la participación de todos los departamentos del país. La selección orureña concurrió con el uniforme deportivo; polera y pantalón blanco.
En el transcurso del torneo le tocó enfrentar al equipo de Chuquisaca, que tenía el uniforme blanco con su bandera blanca, los orureños tuvieron que cambiar con otro color de uniforme.
Al retorno, los dirigentes se preocuparon del color del uniforme orureño y en una breve reunión impusieron el color celeste y blanco, como actualmente utilizan algunas asociaciones deportivas, similar al blasón de la bandera Argentina.
A manera de explicación, diremos sería la influencia argentina en tiempo pasado, en todas las actividades del quehacer doméstico boliviano particularmente en las regiones altiplánicas de La Paz, Oruro, Potosí, que recibían todo tipo de publicaciones, revistas, libros, artículos domésticos, incluso alimentos enlatados y/o empaquetados, enseres, ropa y otros, Por eso muchas calles y avenidas de las ciudades bolivianas, han sido denominadas, como Buenos Aires, Plaza Argentina, Córdova, La Plata, y su música grabada en discos de vinilo, escuchadas por habitantes de nuestro terruño.
No existían industrias en Bolivia, salvo la minera, por eso hasta los libros de lectura escolar, utilizados en nuestras escuelas, eran de editoras argentinas mostrando la historia de ese país.
Volviendo a lo nuestro, vivir, la ignorancia del color verdadero de la bandera de Oruro seguía hasta 1990, desoyendo los reclamos de hombres como el historiador y connotado ciudadano orureño Don Max Agatón Bairon en 1964.
Por este inconcebible error histórico, una organización genuinamente orureña, llamado Bloque Oruro, le dedicó incansablemente a corregir la verdadera historia de la que se muestra el Acta de Fundación del 1 de noviembre de 1606, la Leal Villa San Felipe de Austria, hoy Oruro con su bandera damasco carmesí.
Para instaurar el Emblema real de nuestro departamento, los hermanos orureños, que pusieron a consideración de los miembros del Concejo Municipal de esa época, los que recién estudiaron y encontraron el acta de fundación, y como no todos los concejales eran orureños, se tardó demasiado con observaciones pueriles, hasta que después de tres años, se convocó a reunión de los munícipes para aprobar la Ordenanza Municipal sobre el color de la bandera de Oruro, en el transcurso de ese evento un concejal foráneo, preguntó a los demás concejales cual era el color damasco del emblema, nuestros representantes ignorantes, no pudieron responder, y así en esta última reunión, el caso quedó pendiente para el nuevo concejo elegido. Informados de ese percance intelectual, Bloque Oruro les respondió; el damasco es una tela de la época, no es ningún color como se pretendía confundir al pueblo.
Felizmente el nuevo Concejo del Municipio de Oruro, presidido por un orureño, rápidamente aprobó la Ordenanza Municipal, disponiendo con carácter estricto que la bandera de Oruro es el Rojo Carmesí, para enarbolar en el departamento. Desde entonces los orureños, orgullosos flameamos nuestro símbolo de la patria chica.
Para mayor conocimiento del pueblo, nos permitimos transcribir algunos puntos que con claridad narra el historiador Ángel Torres Sejas, en su libro Oruro en su Historia.
"Llegó el gran día; Miércoles 1 de Noviembre de 1606, día de Todos Los Santos, amaneció radiante, las casas de los vecinos adornadas con banderitas, la "Iglesia mayor" engalanada de arcos y flores, los demás edificios exornados de colgaduras color carmesí."
"El solemne oficio en honor del Espíritu Santo, en iglesia ornamentada, fue seguido con profunda unción religiosa. El vicario Usúnculo, con el misal abierto en una mano y la diestra con el signo de la cruz, mientras Castro y Padilla estaba hincado, pronunció la fórmula de reglamento."
"Señor Licenciado don Manuel de Castro, Oidor en la Real Audiencia de La Plata, poblador en nombre del Rey, nuestro Señor é por Santa María su bendita madre, é por las palabras de los santos cuatro Evangelios, é por señal de la cruz, que hará la población de la Villa, que al presente se funda en este asiento como más convenga al servicio de Dios nuestro Señor, í de su Majestad, bien í conservación de los vecinos í moradores í naturales, conforme a su obligación, í hará í guardará todo lo que por razón de dicho cargo de poblador debe hacer cumplir?, si así hiciere Dios le ayude", Castro y Padilla ante expectante silencio, respondió; "Si juro y amén".
BENDICIÓN DEL ESTANDARTE REAL
Dicho el juramento de fundación, a la hora de la comunión casi todos los españoles recibieron la sagrada forma, y no pocos nativos conversos.
La bendición supo a gloria, como la lectura del último evangelio.
Concluida la excepcional misa, antes de que ningún creyente abandonase la iglesia, alguien presentó un flamante estandarte de damasco carmesí con las armas y colores reales que el preste bendijo, lo recibió y se dirigió hacía el Oidor Castro y Padilla para entregarle. A Castro en posesión del pendón real, se le unieron Gerónimo Ondecargo y Francisco de Medrano, para tomar las puntas, así dispuestos a salir de la iglesia hacia la plaza, hacia el entarimado de flores entre aplausos y vítores de los presentes. Al llegar la procesión hacia la tarima, Castro y custodios se colocaron arriba, tras lo cual, el coro sacerdotal interpretó el Himno Veni Sancte Spiritu.
LA FUNDACIÓN
"Se dijo una oración y al acabar ésta, se bendijo el lugar donde se iba a fundar la villa, fue el instante en que Castro y Padilla alzó en alto la divisa real, tres veces expresando en cada una; la muy noble y leal Villa de San Felipe de Austria, por el Rey Don Felipe nuestro señor y por sus sucesores en la corona de Castilla León y el Pirú, añadiendo en la última, que Dios guarde muchos años. Luego en voz alta, dijo que tomaba y tomó posesión poniéndola la Corona Real en obediencia y vasallaje".
Esta somera interjección solo tiene el objeto de levantar el valor cívico e histórico a ciudadanos, instituciones de nuestro solar en esta Alta Tierra de los Urus.
Más que todo es un mensaje a la juventud y la niñez, para que compenetren en su vida que esta tierra de los Uru-Chipayas, ha nacido al mundo con documentos oficiales y actos realizados con las normas propias de la época, efectuada por un Ilustre Oidor de la Real Audiencia de La Plata, diferente a los de otras regiones fundadas por soldados y caudillos al calor de la espada invasora.
A manera de moraleja, expresamos que casi siempre las delegaciones deportivas en torneos nacionales terminan perdiendo, parecería que ellos sienten que no pueden defender los colores de una bandera extranjera, cuando en realidad se sentirán mejor en su actuar si estuvieran con el uniforme rojo carmesí. Salud y fuerza juventud orureña.
ANTECEDENTES
Allá en los años 1930, la Federación de Fútbol, organizó un campeonato oficial con la participación de todos los departamentos del país. La selección orureña concurrió con el uniforme deportivo; polera y pantalón blanco.
En el transcurso del torneo le tocó enfrentar al equipo de Chuquisaca, que tenía el uniforme blanco con su bandera blanca, los orureños tuvieron que cambiar con otro color de uniforme.
Al retorno, los dirigentes se preocuparon del color del uniforme orureño y en una breve reunión impusieron el color celeste y blanco, como actualmente utilizan algunas asociaciones deportivas, similar al blasón de la bandera Argentina.
A manera de explicación, diremos sería la influencia argentina en tiempo pasado, en todas las actividades del quehacer doméstico boliviano particularmente en las regiones altiplánicas de La Paz, Oruro, Potosí, que recibían todo tipo de publicaciones, revistas, libros, artículos domésticos, incluso alimentos enlatados y/o empaquetados, enseres, ropa y otros, Por eso muchas calles y avenidas de las ciudades bolivianas, han sido denominadas, como Buenos Aires, Plaza Argentina, Córdova, La Plata, y su música grabada en discos de vinilo, escuchadas por habitantes de nuestro terruño.
No existían industrias en Bolivia, salvo la minera, por eso hasta los libros de lectura escolar, utilizados en nuestras escuelas, eran de editoras argentinas mostrando la historia de ese país.
Volviendo a lo nuestro, vivir, la ignorancia del color verdadero de la bandera de Oruro seguía hasta 1990, desoyendo los reclamos de hombres como el historiador y connotado ciudadano orureño Don Max Agatón Bairon en 1964.
Por este inconcebible error histórico, una organización genuinamente orureña, llamado Bloque Oruro, le dedicó incansablemente a corregir la verdadera historia de la que se muestra el Acta de Fundación del 1 de noviembre de 1606, la Leal Villa San Felipe de Austria, hoy Oruro con su bandera damasco carmesí.
Para instaurar el Emblema real de nuestro departamento, los hermanos orureños, que pusieron a consideración de los miembros del Concejo Municipal de esa época, los que recién estudiaron y encontraron el acta de fundación, y como no todos los concejales eran orureños, se tardó demasiado con observaciones pueriles, hasta que después de tres años, se convocó a reunión de los munícipes para aprobar la Ordenanza Municipal sobre el color de la bandera de Oruro, en el transcurso de ese evento un concejal foráneo, preguntó a los demás concejales cual era el color damasco del emblema, nuestros representantes ignorantes, no pudieron responder, y así en esta última reunión, el caso quedó pendiente para el nuevo concejo elegido. Informados de ese percance intelectual, Bloque Oruro les respondió; el damasco es una tela de la época, no es ningún color como se pretendía confundir al pueblo.
Felizmente el nuevo Concejo del Municipio de Oruro, presidido por un orureño, rápidamente aprobó la Ordenanza Municipal, disponiendo con carácter estricto que la bandera de Oruro es el Rojo Carmesí, para enarbolar en el departamento. Desde entonces los orureños, orgullosos flameamos nuestro símbolo de la patria chica.
Para mayor conocimiento del pueblo, nos permitimos transcribir algunos puntos que con claridad narra el historiador Ángel Torres Sejas, en su libro Oruro en su Historia.
"Llegó el gran día; Miércoles 1 de Noviembre de 1606, día de Todos Los Santos, amaneció radiante, las casas de los vecinos adornadas con banderitas, la "Iglesia mayor" engalanada de arcos y flores, los demás edificios exornados de colgaduras color carmesí."
"El solemne oficio en honor del Espíritu Santo, en iglesia ornamentada, fue seguido con profunda unción religiosa. El vicario Usúnculo, con el misal abierto en una mano y la diestra con el signo de la cruz, mientras Castro y Padilla estaba hincado, pronunció la fórmula de reglamento."
"Señor Licenciado don Manuel de Castro, Oidor en la Real Audiencia de La Plata, poblador en nombre del Rey, nuestro Señor é por Santa María su bendita madre, é por las palabras de los santos cuatro Evangelios, é por señal de la cruz, que hará la población de la Villa, que al presente se funda en este asiento como más convenga al servicio de Dios nuestro Señor, í de su Majestad, bien í conservación de los vecinos í moradores í naturales, conforme a su obligación, í hará í guardará todo lo que por razón de dicho cargo de poblador debe hacer cumplir?, si así hiciere Dios le ayude", Castro y Padilla ante expectante silencio, respondió; "Si juro y amén".
BENDICIÓN DEL ESTANDARTE REAL
Dicho el juramento de fundación, a la hora de la comunión casi todos los españoles recibieron la sagrada forma, y no pocos nativos conversos.
La bendición supo a gloria, como la lectura del último evangelio.
Concluida la excepcional misa, antes de que ningún creyente abandonase la iglesia, alguien presentó un flamante estandarte de damasco carmesí con las armas y colores reales que el preste bendijo, lo recibió y se dirigió hacía el Oidor Castro y Padilla para entregarle. A Castro en posesión del pendón real, se le unieron Gerónimo Ondecargo y Francisco de Medrano, para tomar las puntas, así dispuestos a salir de la iglesia hacia la plaza, hacia el entarimado de flores entre aplausos y vítores de los presentes. Al llegar la procesión hacia la tarima, Castro y custodios se colocaron arriba, tras lo cual, el coro sacerdotal interpretó el Himno Veni Sancte Spiritu.
LA FUNDACIÓN
"Se dijo una oración y al acabar ésta, se bendijo el lugar donde se iba a fundar la villa, fue el instante en que Castro y Padilla alzó en alto la divisa real, tres veces expresando en cada una; la muy noble y leal Villa de San Felipe de Austria, por el Rey Don Felipe nuestro señor y por sus sucesores en la corona de Castilla León y el Pirú, añadiendo en la última, que Dios guarde muchos años. Luego en voz alta, dijo que tomaba y tomó posesión poniéndola la Corona Real en obediencia y vasallaje".
Esta somera interjección solo tiene el objeto de levantar el valor cívico e histórico a ciudadanos, instituciones de nuestro solar en esta Alta Tierra de los Urus.
Más que todo es un mensaje a la juventud y la niñez, para que compenetren en su vida que esta tierra de los Uru-Chipayas, ha nacido al mundo con documentos oficiales y actos realizados con las normas propias de la época, efectuada por un Ilustre Oidor de la Real Audiencia de La Plata, diferente a los de otras regiones fundadas por soldados y caudillos al calor de la espada invasora.
A manera de moraleja, expresamos que casi siempre las delegaciones deportivas en torneos nacionales terminan perdiendo, parecería que ellos sienten que no pueden defender los colores de una bandera extranjera, cuando en realidad se sentirán mejor en su actuar si estuvieran con el uniforme rojo carmesí. Salud y fuerza juventud orureña.
viernes, 8 de septiembre de 2017
La Khantuta (Leyenda)
Dominaba el imperio uno de los incas más crueles, sanguinarios y tenaces en su ideas. El que no admitía que ninguno de sus vasallos, ni aún los nobles, los auquis y los amautas, le contradijeran en lo más mínimo. Este soberano señor, cuyo nombre no ha conservado la tradición, tenía una hija hermosa.
Tanto, que la fama de su belleza habíase extendido por todo el imperio.
En uno de los viajes que hizo el monarca hasta el adoratorio de la Isla del Sol, quedó hospedado muchos días en el poblado de Copacawana, el maravilloso mirador del lago Titicaca. Estaba acompañado, como en todos los viajes, de su hermosa y predilecta hija, para quien eran todas las atenciones y preferencias del soberano.
Durante los días que permanecieron en Copacawana, la princesa conoció a Kento, un mancebo del pueblo, joven y apuesto, pero de origen humilde. Sus padres habían sido traídos desde una lejana comunidad, dominada años antes.
Ambos jóvenes apenas se conocieron, se amaron de inmediato, con pasión extraordinaria. Ella sabía muy bien que sería inútil confesárselo a su padre, pues éste nunca permitiría un matrimonio que no estuviese de acuerdo con las costumbres y tradiciones de la casa real. El joven pretendiente no ignoraba tampoco que había puesto los ojos muy alto y que jamás sus ilusiones alcanzarían a convertirse en realidad.
Ambos se encontraban frente al más grande de los problemas, sin la más leve esperanza para la unión y la felicidad de la pareja.
Un día, anunció el monarca su retorno al Cusco, ordenando que se realizaran los preparativos para el viaje. En todo aquel día, la princesa no se dio tiempo ni modo para ir a despedirse de su amado. Y sólo cuando llegó la noche pudo salir a escondidas de su aposento. Tenía empero, que recorrer un largo trayecto para llegar a la casa de Kento, el elegido de su corazón. La noche era lóbrega y en el firmamento ni siquiera parpadeaban las estrellas, ocultas por espesos nubarrones. Pero la joven, que conocía el lugar se encaminó muy resuelta al encuentro de su amado pese a la oscuridad.
Avanzó así hasta muy cerca de la casa de Kento, y cuando ya creía próximo el momento de la despedida, cayó a una profunda grieta, en cuyo fondo crecían matorrales. Resonó un grito en la oscuridad de la noche, un grito profundo, alarmante, que despertó a todos los que vivían en los alrededores. Pero después reinó un silencio absoluto, interrumpido tan sólo por el ulular del viento que venía desde el lago.
Los lugareños volvieron a dormirse, y sólo al día siguiente hallaron el cuerpo yerto de la infeliz hija del inca, tendido en el fondo de la barranca. Al rodar, había dejado huellas de sangre en las zarzas y espinos del lugar, ex-trañamente las manchas de sangre semejaban pétalos de una flor que hubiese brotado de un día para otro. Al poco tiempo, en el lugar donde había hallado la muerte la bella princesa, brotó un arbusto, desconocido has-ta entonces, cuyo ramaje era muy semejante al de las zarzas del lugar, pero sin las púas agresivas de éstas.
La planta creció con el tiempo y empezó a mostrar sus flores de forma de cáliz rojas, del color de la sangre regada sobre los matorrales. Como el arbusto apareció primero cerca de la casa de Kento, los naturales denominaron a la flor KENTU UTA PANKARA.
De tradiciones y supersticiones indígenas de Víctor Santa Cruz.
Tanto, que la fama de su belleza habíase extendido por todo el imperio.
En uno de los viajes que hizo el monarca hasta el adoratorio de la Isla del Sol, quedó hospedado muchos días en el poblado de Copacawana, el maravilloso mirador del lago Titicaca. Estaba acompañado, como en todos los viajes, de su hermosa y predilecta hija, para quien eran todas las atenciones y preferencias del soberano.
Durante los días que permanecieron en Copacawana, la princesa conoció a Kento, un mancebo del pueblo, joven y apuesto, pero de origen humilde. Sus padres habían sido traídos desde una lejana comunidad, dominada años antes.
Ambos jóvenes apenas se conocieron, se amaron de inmediato, con pasión extraordinaria. Ella sabía muy bien que sería inútil confesárselo a su padre, pues éste nunca permitiría un matrimonio que no estuviese de acuerdo con las costumbres y tradiciones de la casa real. El joven pretendiente no ignoraba tampoco que había puesto los ojos muy alto y que jamás sus ilusiones alcanzarían a convertirse en realidad.
Ambos se encontraban frente al más grande de los problemas, sin la más leve esperanza para la unión y la felicidad de la pareja.
Un día, anunció el monarca su retorno al Cusco, ordenando que se realizaran los preparativos para el viaje. En todo aquel día, la princesa no se dio tiempo ni modo para ir a despedirse de su amado. Y sólo cuando llegó la noche pudo salir a escondidas de su aposento. Tenía empero, que recorrer un largo trayecto para llegar a la casa de Kento, el elegido de su corazón. La noche era lóbrega y en el firmamento ni siquiera parpadeaban las estrellas, ocultas por espesos nubarrones. Pero la joven, que conocía el lugar se encaminó muy resuelta al encuentro de su amado pese a la oscuridad.
Avanzó así hasta muy cerca de la casa de Kento, y cuando ya creía próximo el momento de la despedida, cayó a una profunda grieta, en cuyo fondo crecían matorrales. Resonó un grito en la oscuridad de la noche, un grito profundo, alarmante, que despertó a todos los que vivían en los alrededores. Pero después reinó un silencio absoluto, interrumpido tan sólo por el ulular del viento que venía desde el lago.
Los lugareños volvieron a dormirse, y sólo al día siguiente hallaron el cuerpo yerto de la infeliz hija del inca, tendido en el fondo de la barranca. Al rodar, había dejado huellas de sangre en las zarzas y espinos del lugar, ex-trañamente las manchas de sangre semejaban pétalos de una flor que hubiese brotado de un día para otro. Al poco tiempo, en el lugar donde había hallado la muerte la bella princesa, brotó un arbusto, desconocido has-ta entonces, cuyo ramaje era muy semejante al de las zarzas del lugar, pero sin las púas agresivas de éstas.
La planta creció con el tiempo y empezó a mostrar sus flores de forma de cáliz rojas, del color de la sangre regada sobre los matorrales. Como el arbusto apareció primero cerca de la casa de Kento, los naturales denominaron a la flor KENTU UTA PANKARA.
De tradiciones y supersticiones indígenas de Víctor Santa Cruz.
jueves, 17 de agosto de 2017
Homenaje por Día de la Bandera Boliviana
Estudiantes de diferentes unidades educativas alteñas desfilaron ayer por las calles del Distrito 6 con el objetivo de rendir su homenaje al Día de la Bandera Boliviana.
En el acto estuvieron presentes diferentes autoridades de esta jurisdicción, entre las que resaltó el subalcalde Hernán Vargas Amaru.
El desfile inició a la altura de la avenida La Paz, recorriendo la avenida Juan Pablo II hasta la Av. Chacaltaya. De ahí se dirigió hasta la Plaza 16 de Julio por la avenida Alfonso Ugarte.
El evento contó también con la presencia de legisladores ediles, autoridades distritales de educación, representantes de las unidades educativas, además de las juntas escolares.
“Nos encontramos desarrollando actividades cívicas en conmemoración y en homenaje a lo que viene a ser nuestra tricolor boliviana ya que todas las unidades educativas están participando con sus niveles primarios e iniciales. La tricolor significa la unión de todo un pueblo, de todo un país. El rojo, amarillo y verde refleja que no hay distinción en que seamos paceños, cochalos o cambas, todos somos uno solo y todos somos bolivianos”, mencionó Vargas.
Aproximadamente 35 unidades educativas participaron, además de instituciones como Gregoria Apaza. (AMI)
En el acto estuvieron presentes diferentes autoridades de esta jurisdicción, entre las que resaltó el subalcalde Hernán Vargas Amaru.
El desfile inició a la altura de la avenida La Paz, recorriendo la avenida Juan Pablo II hasta la Av. Chacaltaya. De ahí se dirigió hasta la Plaza 16 de Julio por la avenida Alfonso Ugarte.
El evento contó también con la presencia de legisladores ediles, autoridades distritales de educación, representantes de las unidades educativas, además de las juntas escolares.
“Nos encontramos desarrollando actividades cívicas en conmemoración y en homenaje a lo que viene a ser nuestra tricolor boliviana ya que todas las unidades educativas están participando con sus niveles primarios e iniciales. La tricolor significa la unión de todo un pueblo, de todo un país. El rojo, amarillo y verde refleja que no hay distinción en que seamos paceños, cochalos o cambas, todos somos uno solo y todos somos bolivianos”, mencionó Vargas.
Aproximadamente 35 unidades educativas participaron, además de instituciones como Gregoria Apaza. (AMI)
lunes, 31 de julio de 2017
Himno a la bandera paceña celebra aniversario
El himno a la bandera paceña fue entonado por primera vez el 31 de julio de 2013, en un importante acto protocolar en la plaza Murillo, razón por la que esta fecha se recuerda el día de este símbolo del departamento de La Paz.
Mediante el Decreto Departamental 36 de 23 de enero de 2013, firmada por el gobernador del departamento de La Paz, César Cocarico, los símbolos cívicos del departamento de La Paz son: el escudo, bandera, himno y el himno a la bandera de La Paz.
El doctor Luis Ayllón Mariscal, uno de los compositores del himno a la bandera de La Paz, recordó que ese mismo año por orden del Despacho 380, el alcalde municipal de La Paz, Luis Revilla, dicta un instructivo para la entonación del himno a la bandera paceña.
Por este motivo, los autores del himno paceño Luis Ayllón Mariscal y David Quispe Mamani solicitaron al Concejo Municipal dicte la Ordenanza Municipal intruyendo el 31 de julio como el día de la bandera de La Paz y se entone el himno de la bandera de La Paz en todos los establecimientos educativos del departamento. También se pidió que se efectúe un acto protocolar conmemorando esta gloriosa fecha en la historia de la paceñidad.
La bandera de La Paz, de colores rojo punzó y verde esmeralda, fue creada por nuestros patriotas revolucionarios el 16 de Julio de 1809 y difundida por el prócer José Miguel Lanza durante la Guerra de la Independencia, cuando era Presidente de la Republiqueta de Inquisivi y Ayopaya.
La bandera paceña habría sido enarbolada por primera vez, por Manuel Victorio García Lanza el 31 de julio de 1809.
A partir de 1810, José Miguel Lanza, luchando en las regiones cordilleranas y yungueñas de La Paz y Cochabamba (Republiqueta de Ayopaya) adoptó la bandera izada antes por su hermano, Manuel Victorio, para distinguir a sus tropas en las acciones y combates de la independencia como las de Falsuri y Tumusla.
El coronel Lanza, el 28 de enero de 1825, luego de obligar la retirada al general Pedro Olañeta, ingresó a La Paz bajo la bandera rojo punzó y verde esmeralda, con sus ejércitos mil guerrilleros más. Fue aquí, el 29 de enero, a quince años de la ejecución de los Protomártires, que el pueblo proclamó la Independencia y lo nombró primer presidente, ocho días antes de la llegada del Mcal. Antonio José de Sucre al Alto Perú.
Transcurridos algo más de dos siglos de haber flameado por primera vez nuestra bandera paceña, el 31 de julio de 2009, en solemne acto público realizado por el Gobierno Municipal de La Paz, en la plaza Murillo y en cumplimiento a la resolución prefectural 123/08 que instituye como “Día de la Bandera de La Paz” tramitada por la entidad cívica centenaria “Amigos de la Ciudad” se presentó a consideración de la ciudadanía paceña en himno a la bandera de La Paz, compuesto por el licenciado David Martin Quispe Mamani y el doctor Luis Ayllón Mariscal.
Mediante el Decreto Departamental 36 de 23 de enero de 2013, firmada por el gobernador del departamento de La Paz, César Cocarico, los símbolos cívicos del departamento de La Paz son: el escudo, bandera, himno y el himno a la bandera de La Paz.
El doctor Luis Ayllón Mariscal, uno de los compositores del himno a la bandera de La Paz, recordó que ese mismo año por orden del Despacho 380, el alcalde municipal de La Paz, Luis Revilla, dicta un instructivo para la entonación del himno a la bandera paceña.
Por este motivo, los autores del himno paceño Luis Ayllón Mariscal y David Quispe Mamani solicitaron al Concejo Municipal dicte la Ordenanza Municipal intruyendo el 31 de julio como el día de la bandera de La Paz y se entone el himno de la bandera de La Paz en todos los establecimientos educativos del departamento. También se pidió que se efectúe un acto protocolar conmemorando esta gloriosa fecha en la historia de la paceñidad.
La bandera de La Paz, de colores rojo punzó y verde esmeralda, fue creada por nuestros patriotas revolucionarios el 16 de Julio de 1809 y difundida por el prócer José Miguel Lanza durante la Guerra de la Independencia, cuando era Presidente de la Republiqueta de Inquisivi y Ayopaya.
La bandera paceña habría sido enarbolada por primera vez, por Manuel Victorio García Lanza el 31 de julio de 1809.
A partir de 1810, José Miguel Lanza, luchando en las regiones cordilleranas y yungueñas de La Paz y Cochabamba (Republiqueta de Ayopaya) adoptó la bandera izada antes por su hermano, Manuel Victorio, para distinguir a sus tropas en las acciones y combates de la independencia como las de Falsuri y Tumusla.
El coronel Lanza, el 28 de enero de 1825, luego de obligar la retirada al general Pedro Olañeta, ingresó a La Paz bajo la bandera rojo punzó y verde esmeralda, con sus ejércitos mil guerrilleros más. Fue aquí, el 29 de enero, a quince años de la ejecución de los Protomártires, que el pueblo proclamó la Independencia y lo nombró primer presidente, ocho días antes de la llegada del Mcal. Antonio José de Sucre al Alto Perú.
Transcurridos algo más de dos siglos de haber flameado por primera vez nuestra bandera paceña, el 31 de julio de 2009, en solemne acto público realizado por el Gobierno Municipal de La Paz, en la plaza Murillo y en cumplimiento a la resolución prefectural 123/08 que instituye como “Día de la Bandera de La Paz” tramitada por la entidad cívica centenaria “Amigos de la Ciudad” se presentó a consideración de la ciudadanía paceña en himno a la bandera de La Paz, compuesto por el licenciado David Martin Quispe Mamani y el doctor Luis Ayllón Mariscal.
martes, 25 de julio de 2017
Instituciones rinden homenaje a la bandera cruceña
La población cruceña, a través de sus instituciones y colegios, rindió homenaje ayer al 153.º aniversario de creación de la bandera cruceña.
El gobernador Rubén Costas y el presidente del Comité pro Santa Cruz, Fernando Cuéllar, encabezaron el acto que se realizó en la entidad cívica, donde se izaron banderas verde, blanco y verde. Al acto asistieron parlamentarios, asambleístas y alumnos del Soria School y del Isabel Saavedra.
La Alcaldía también rindió homenaje al símbolo cruceño en la sesión que se llevó a cabo en el Concejo. A su vez, las damas del Comité Cívico Femenino, al mando de su presidenta, Jenny Atalá, participaron de los actos realizados en los colegios Ignacio Warnes y Tristán Roca.
Germán Carrasco, de la Sociedad de Estudios Geográficos, dijo que la bandera cruceña desde su creación, en 1864, por Tristán Roca, permaneció en el olvido hasta que el 11 de noviembre de 1980, en un acto el médico Rodolfo Roda Daza, líder cívico, la izó nuevamente.
Puerto Suárez recuerda primer izamiento de la bandera cruceña
"La bandera cruceña se izó en Puerto Suárez por primera vez, porque desde su creación, los gobiernos de turno no permitían que la verde, blanco y verde flameara, ni siquiera en la capital cruceña. Este dato es histórico". Esta afirmación corresponde a Adolfo Rau Santander, presidente del Comité Cívico de Puerto Suárez, hijo del expresidente cívico porteño Adolfo Rau Barba.
Según Rau Santander, el 24 de marzo de 1980 su padre y otros dirigentes cívicos porteños hicieron historia al decidir izar la bandera cruceña, por primera ez, después de un cabildo abierto que se llevó a cabo en la Casa Cívica de Puerto Suárez.
El objetivo era "reconfirmar la fe puesta en los destinos de la noble y valerosa cruceñidad", indica el texto del acta firmado por todos los presidentes cívicos de los diferentes municipios. "Recordando al ilustre cruceño, don Andrés Ibañez, repitiendo: Bajo el cielo más puro de América se reeditará la consigna de una raza de nunca ser esclavos. ¡Viva Bolivia!, ¡Viva Santa Cruz!", expresó Rau Santander.
En homenaje al líder cívico Adolfo Rau Barba, "luchador por los intereses del terruño", el gobierno municipal de Puerto Suárez bautizó con su nombre una avenida de ese municipio.
153 años desde su creación Homenaje a la bandera cruceña
En un justo reconocimiento a la “Verde, Blanco y Verde”, el gobernador Rubén Costas participó junto a su gabinete del 153 aniversario de la creación de la bandera cruceña.
El acto se llevó a cabo en las instalaciones del Comité pro Santa Cruz, donde participaron autoridades nacionales, departamentales, municipales y cívicas, además de estudiantes del Colegio Isabel Saavedra y Soria School.
Roly Aguilera, secretario general de la Gobernación, resaltó este día por el significado que tiene la bandera para todos los cruceños, siendo un símbolo de nuestra transparencia, verdor, trabajo, desarrollo y esperanza, “tenemos que estar orgullosos de lo que somos y exponer nuestra historia”, expresó.
El acto se llevó a cabo en las instalaciones del Comité pro Santa Cruz, donde participaron autoridades nacionales, departamentales, municipales y cívicas, además de estudiantes del Colegio Isabel Saavedra y Soria School.
Roly Aguilera, secretario general de la Gobernación, resaltó este día por el significado que tiene la bandera para todos los cruceños, siendo un símbolo de nuestra transparencia, verdor, trabajo, desarrollo y esperanza, “tenemos que estar orgullosos de lo que somos y exponer nuestra historia”, expresó.
lunes, 22 de mayo de 2017
La cruz de San Andrés
A cuatro días de la celebración de la efemérides del 25 de Mayo, la Sociedad Geográfica y de Historia Sucre (SGHS) sale a defender la cruz aspada y espinada de San Andrés (roja y en forma de equis) como la auténtica bandera de Chuquisaca e insta a dejar de usar otros símbolos como la cruz patada de los caballeros templarios, que, a juzgar por sus estudios, no tienen nada que ver con la identidad, la historia y el espíritu de justicia que caracterizó desde siempre a la antigua Villa de La Plata.
“El año pasado, para el 25 de Mayo, la Alcaldía de Sucre embanderó la ciudad con banderas con dos tipos de cruces: la cruz aspada de San Andrés y la cruz patada o de los templarios, que ahora usan de manera arbitraria y que no tiene nada que ver con la ciudad ni con su historia”, explica a ECOS el sacerdote Bernardo Gantier Zelada, quien es vicepresidente de la SGHS. “La cruz que exhibe la Alcaldía tan equivocadamente ni siquiera es la de Jerusalén”, acota, por su parte, Ronald Gantier Lemoine, socio de la misma institución.
Estas precisiones de orden histórico evidencian la confusión que en los últimos años derivó en el mal uso de tan importante símbolo para la región. Al fin y al cabo, una bandera representa el alma de un lugar y está profundamente ligada a su identidad.
“La pervivencia en el tiempo de la bandera de la cruz aspada de San Andrés tiene mucho que ver con nuestros tormentosos y sangrientos años como Villa, cuando tuvimos que enfrentar cuatro guerras civiles”, apunta Bernardo Gantier.
Comisión “Cruz de San Andrés”
La SGHS comisionó a sus socios Bernardo y Ronald Gantier para fundamentar y hacer las gestiones necesarias de forma tal que la Alcaldía rectifique el uso de la cruz patada de la Orden de Los Templarios y más bien promueva la cruz aspada de San Andrés, que es la que ha permanecido en el tiempo.
A pesar de varias representaciones de la institución que cumplió 131 años de vida, la municipalidad persiste obstinadamente con el uso de la bandera incorrecta, dice el padre Bernardo, experto en el tema. Asegura que en la Alcaldía creen que se trata de la cruz de Jerusalén, “pero no lo es”.
Ronald Gantier aclara que la cruz de Jerusalén o cruz potensada (que tiene una especie de martillos en las puntas) tampoco tiene relación con la identidad y el sentido de pertenencia de Sucre y, prueba de ello es que jamás arraigó en el imaginario social. Explica que solo quedó en el papel de un decreto del Virrey de 1559 que otorgaba el escudo a la ciudad con una referencia de la bandera allí contenida.
El pueblo la adoptó
Cuando en 1559, La Plata reclama su escudo de armas al virrey de Lima Andrés Hurtado de Mendoza, siendo ya reconocida como “ciudad insigne, muy noble y muy leal” por haber enfrentado cuatro guerras civiles contra los rebeldes, esa autoridad emite un decreto que dice que llevará una mano armada portando la cruz potensada de Jerusalén.
Sin embargo, más allá de la referencia documental, el pueblo no hizo representación alguna de esa cruz en su bandera y, contrariamente, adoptó como única, desde aquellos tiempos hasta ahora, a la cruz de San Andrés o cruz de Borgoña, que representaba al emperador Carlos V, el rey que hizo las nuevas leyes a favor de los indígenas, de acuerdo con la información recopilada por dicha comisión de la SGHS.
Los platenses, desde que tienen memoria, vuelcan hacia esa bandera su sentido de pertenencia porque la enarbolaron en todos sus eventos históricos importantes: desde campañas de guerra y celebraciones de sus patronos San Miguel y la Virgen de Guadalupe, hasta el reciente movimiento cívico de 2009 por la Asamblea Constituyente, que sacó a las calles a la gente para defender sus principios de libertad y justicia.
La bandera y los indígenas
Los habitantes de La Plata, al inicio de la historia de la Villa, se pusieron del lado de Carlos V defendiendo sus leyes, las nuevas que había enviado a América en 1541 y que favorecían a los indígenas. Esas normas fueron impulsadas por Fray Bartolomé de Las Casas y suprimían las encomiendas, entre otras instituciones que los oprimían.
Contra esas leyes se reveló Gonzalo Pizarro en el Cusco y tomó Lima. Entonces, los vecinos de la joven Villa de La Plata, hoy Sucre, deliberaron en el atrio de San Lázaro y levantaron la bandera del Rey en contra de los rebeldes. Ese símbolo contenía la cruz de San Andrés o cruz de Borgoña. Organizaron una milicia compuesta por los mismos vecinos —entre ellos indígenas, criollos y españoles— a la cabeza del capitán Diego Centeno y marcharon para enfrentarse contra Pizarro.
“Aquí estamos nosotros, y digo ‘nosotros’ porque allí estuvieron peleando nuestros antepasados con los apellidos más comunes como Rojas y Mancilla, por mencionar solo un par. El cacique Aymoro también llevó a su gente a estas batallas”, relata Bernardo Gantier mientras exhibe grabados del antiguo ‘Libro de las Décadas’, titulado “Historia General de los Hechos de los Castellanos en las Islas y Tierra Firme del Mar Océano”, del cronista Antonio de Herrera y Toledo (1613), que recupera esa parte de la historia de Sucre.
Allí se ve a los ejércitos platenses enarbolando la bandera con la cruz en equis, la de San Andrés, contra los pizarristas, en las batallas de Huarina, Pocona, Chuquinga y Jaquijahuana, “en la cual —añade el Vicepresidente de la SGHS— se captura a Gonzalo Pizarro y se lo ejecuta finalmente”.
“Nacimos mestizos”
El sacerdote introduce a continuación el dato histórico de que en 1555 ya se fundó el primer asilo de Santa Isabel de Hungría, para huérfanas mestizas, “donde estuvieron nuestras abuelas”. Luego, “nacimos mestizos, desde el principio”, sostiene Gantier Zelada.
Sobre este tema, Gantier Lemoine afirma que cuando llegaron los españoles se estableció en estas tierras un pacto entre reinos (indígena y español) para consolidar un territorio. Y que los caciques Aymoro tenían su solar en la plaza y su nobleza era reconocida.
Desde esos tiempos la bandera que enarbolaron los leales al emperador Carlos V fue la de la cruz de San Andrés, que se conoce también como ‘de Borgoña’ porque la abuela paterna del Rey se llamaba María de Borgoña. Esos leales eran gente mestiza o indígena, precisan ambos historiadores.
“Nuestra ciudad nace mestiza. Desde que llegan los españoles ya se casan, ya viven, ya habitan la Villa de La Plata, y desde entonces los platenses ya enarbolábamos esta bandera, la aspada de la cruz de San Andrés”, enfatiza Bernardo Gantier.La “prueba lapidaria”
Según los comisionados de la SGHS, la “prueba lapidaria” fue tallada en piedra en 1613 y colocada en la esquina de la fachada del Cabildo de La Plata, actual Alcaldía de Sucre. Se trata de la parte del escudo dislocado (la otra, con el resto de los elementos heráldicos, está en una segunda piedra, a la izquierda del inmueble), donde los chuquisaqueños expresan su escudo de armas con la cruz de San Andrés en vez de la de Jerusalén (la patada o de los templarios jamás existió, según esta versión de los hechos).
“Aunque en el Decreto del Virrey dice que en el escudo de La Plata ha de venir la mano armada llevando la bandera con la cruz de Jerusalén, en la práctica se representó el escudo de Chuquisaca, hecho en Chuquisaca, con la cruz aspada de San Andrés porque, en la memoria de los platenses, esa es la bandera que levantamos desde siempre y ninguna otra que se quiera imponer”, refuerza el sacerdote jesuita. •
¿De dónde viene la cruz de San Andrés?
San Andrés fue un discípulo de Jesús, hermano de San Pedro, martirizado en Patras en una cruz en forma de equis con dos troncos de árbol cruzadas por el centro. Los gajos de las ramas de esos troncos fueron cortados de manera improvisada, resultando en las aspas o espinas que hasta ahora se ven en la bandera. Es roja porque el discípulo predicó el santo Evangelio hasta derramar toda su sangre sobre la cruz, tiñéndola.
Por eso, de acuerdo con la explicación ofrecida por el padre Bernardo Gantier a ECOS, se llama “cruz aspada y espinada de San Andrés”.
El debate sobre la bandera con la cruz de Jerusalén
El año 2000, una comisión de la Sociedad Geográfica y de Historia Sucre (SGHS) encabezada por Hugo Poppe Entrambasaguas y Jorge Querejazu Calvo presentó una argumentación para hacer una “fiel representación del Escudo de Armas de la Ciudad” ante el Concejo Municipal, recuerda la entonces presidenta del ente deliberante local, Mary Echeñique.
El Concejo aceptó la rectificación y replicó el escudo tal como lo recomendó la SGHS, que en esos días sustentaba a la cruz de Jerusalén como elemento heráldico dentro del escudo, siguiendo el contenido del decreto del virrey de Lima en 1559. Incluso, llegó a emitir ordenanzas para el uso de la variante sugerida de la cruz de Jerusalén, que no caló en el imaginario del pueblo y se quedó en los papeles porque no encontró un sentido de pertenencia, según el criterio de los actuales delegados de la mencionada Sociedad.
La nueva gestión de la SGHS lamenta que en la representación del año 2000, en la que se enfatizó en el escudo de Chuquisaca, no se haya tomado en cuenta a la cruz de San Andrés, que es la que pervivió en el tiempo.
LA CRUZ QUE NO ES
La patada o de los templarios tiene cuatro lados iguales en forma de cola de pato y no guarda ninguna relación con la historia de la ciudad de Sucre. Es la que difunde la Alcaldía erróneamente, según la postura de la Sociedad Geográfica y de Historia Sucre.
Los templarios fueron suprimidos en el siglo XIV (año 1312). Los españoles estuvieron en Chuquisaca desde 1538, es decir, desde la primera mitad del siglo XVI.
LA QUE NO FUE ASIMILADA
La Cruz griega de Jerusalén es potensada o como martillo en las puntas y tiene cuatro crucecillas insertas en los espacios de la cruz, puede tener sus variaciones.
El Decreto del escudo de armas de la ciudad de 1559 la sugiere en su composición, pero nunca fue adoptada por el pueblo de la ciudad de La Plata, hoy Sucre, porque ya enarbolaba la cruz de San Andrés, que más bien insertaron en posteriores representaciones de sus escudos.
LA QUE DEBE SER, SEGÚN SGHS
La cruz aspada y espinada de San Andrés o de Borgoña es un símbolo que adoptaron los leales a la persona del rey Carlos V, un emperador modernista. Fue el monarca que hizo leyes para abolir abusos contra los indígenas. Tuvo muchos enemigos que no estaban de acuerdo con sus innovaciones y sus leales, tanto en Europa como en las tierras de Indias (América), se levantaron contra los rebeldes enarbolando esta bandera que desde entonces identifica al espíritu de un pueblo desde siempre apegado a la justicia.
Piden retirar la cruz patada o de los templarios
“A ver... ¿nos respetaremos?”, dice en lenguaje coloquial el vicepresidente de la Sociedad Geográfica y de Historia Sucre (SGHS), Bernardo Gantier, al pedir por el emblema que representa a Chuquisaca y que, de acuerdo con sus estudios, desde siempre ha sido la bandera con la cruz aspada y espinada de San Andrés.
“Nuestro pedido a las autoridades municipales es que quiten esa bandera con cruz patada de los templarios (con las aspas abiertas en forma de cola de pato), o por lo menos nos den una explicación de por qué la usan, que sabemos que no la hay. Parecería un capricho político”, cuestionan los representantes de la SGHS.
“Desde nuestros primeros antepasados hasta ahora nos identificamos con la cruz de San Andrés. Está presente en toda su historia. Incluso a la Virgen de Guadalupe se la relaciona con esta bandera”, concluye el Vicepresidente de la SGHS.
La Virgen de Guadalupe y la bandera de Chuquisaca
Hay imágenes de la Virgen de Guadalupe con la bandera de la ciudad que, para el sacerdote Bernardo Gantier, son antecedentes históricos importantes por lo arraigada que está la Patrona de Sucre en el sentimiento del pueblo.
En representaciones de la Virgen, que datan de tiempos anteriores a la independencia de Bolivia, se observa un emblema delante de una panoplia en cuyo fondo aparece la bandera con la cruz de San Andrés, entre otras armas.
La más significativa es la imagen de Guadalupe que está en el Museo de Arte de La Paz, donde además de la bandera con la cruz aspada hay dos indígenas yamparas devotos y los dos toritos que la Virgen habría enviado para dispersar a los ejércitos de los Katari en Punilla, cuando se dirigían a tomar la ciudad (1881) amenazando de beber la sangre de los oidores en sus calaveras.
“Cuentan que mientras en Punilla los hombres de La Plata, entre indígenas y criollos, se enfrentaban a los Katari, las mujeres sacaban en procesión a la patrona, la Virgen de Guadalupe, alrededor de la plaza cuando en el lugar del enfrentamiento los platenses vieron aparecer a una mujer con dos toros que arremetieron contra la gente de los Katari, dispersándolos. En ese tiempo lo interpretaron como un prodigio o milagro de la Virgen y por eso a los pies de la imagen, en la Catedral, hay dos toritos de oro y esmeraldas, como agradecimiento o exvoto por haber protegido a la ciudad del ataque”, relata a ECOS el también Vicepresidente de la Sociedad Geográfica y de Historia Sucre.
Entre otras referencias está una de 1539, cuando Ramírez del Águila hace un dibujo del escudo de la ciudad y lo representa con dicha cruz aspada, y las representaciones de escudos como la de un álbum de grabados sito en la Casa de la Libertad y en cuya portada aparece el de Chuquisaca con la bandera de San Andrés (1930). O un sobre dedicado al padre Cerro, con remitente de la Alcaldía (1938), que tiene el escudo de Chuquisaca con la cruz aspada; un documento resguardado en el archivo del Colegio del Sagrado Corazón.
martes, 15 de noviembre de 2016
Promulgan ley de protección de símbolos cruceños
El alcalde Percy Fernández promulgó una ley de protección de los símbolos de Santa Cruz, después de que en un establecimiento educativo de la Chiquitanía se empezó a entonar el himno cruceño con la letra modificada.
“Esta reacción del gobierno municipal se debe a la intención de modificar los símbolos que nos definen y nos nombran como cruceños. No podemos tirar la historia así no más porque a un grupo cualquiera se le ocurrió (cambiar la letra del himno)”, aseveró Fernández.
Ley 398, que previamente fue aprobada por unanimidad en el Concejo Municipal, declara como patrimonio histórico, cultural y de identidad cruceña a la bandera, escudo de armas y al himno del departamento de Santa Cruz.
El artículo 2 de esa ley dice que la norma tiene por finalidad valorar, proteger, preservar, promover y difundir el patrimonio cultural de los cruceños, expresado e identificado a través de sus símbolos. (ANF)
“Esta reacción del gobierno municipal se debe a la intención de modificar los símbolos que nos definen y nos nombran como cruceños. No podemos tirar la historia así no más porque a un grupo cualquiera se le ocurrió (cambiar la letra del himno)”, aseveró Fernández.
Ley 398, que previamente fue aprobada por unanimidad en el Concejo Municipal, declara como patrimonio histórico, cultural y de identidad cruceña a la bandera, escudo de armas y al himno del departamento de Santa Cruz.
El artículo 2 de esa ley dice que la norma tiene por finalidad valorar, proteger, preservar, promover y difundir el patrimonio cultural de los cruceños, expresado e identificado a través de sus símbolos. (ANF)
martes, 8 de noviembre de 2016
La Tricolor flameó por primera vez en el Conchupata hace 165 años
El Faro del Conchupata fue el escenario para que por primera vez se izara la bandera actual, y ayer, en un acto especial se recordó el 165 aniversario de este hecho histórico que llena de orgullo de los orureños, cuando un 7 de Noviembre de 1851, durante la presidencia de Manuel Isidoro Belzu, este monumento nacional ostentó la Tricolor Nacional.
Como todas las gestiones, la organización estuvo a cargo de los estudiantes y plantel docente del colegio Nacional "Juan Misael Saracho", bajo la coordinación del profesor Juan Córdova Fernández, desarrollando este acto con éxito por 25 años consecutivos, siempre con el apoyo de la Segunda División del Ejército de Bolivia.
La iza del emblema nacional la realizó el inspector de la Segunda División del Ejército, coronel Ramiro Justiniano Morales, quien manifestó que la Tricolor es un símbolo de unidad de los bolivianos, por ello la importancia de rendirle nuestro respeto.
"La Segunda División del Ejército, como parte orgánica del patriotismo del boliviano, continuará en forma permanente alimentando esa parte del ser humano, el amor a la Patria, y esta es una actividad sumamente importante, consideramos así, porque este símbolo que ha flameado en diferentes contiendas que hemos enfrentado, actividades culturales y deportivas, une al boliviano, nuestro símbolo patrio es nuestra bandera", remarcó.
Por su lado, el director del colegio Saracho, Guido Peter Villarroel Arce, aseguró que para los orureños debe significar un orgullo grande que el rojo, amarillo y verde se haya izado por primera vez en esta capital.
"No puede haber orgullo más grande para el orureño que la enseña tricolor del rojo, amarillo y verde, haya sido izada por primera vez en la alta tierra de los Urus. Los símbolos patrios y emblemas nacionales son elementos que identifican a nuestra nación y los bolivianos y bolivianas ostentamos orgullosamente (…) por tanto es nuestra obligación rescatar y hacer respetar nuestros símbolos, señalando que los mismos son sinónimo de libertad, independencia y democracia", recordó.
Durante el acto se entregaron algunos reconocimientos a las instituciones que apoyan esta actividad todos los años, como a la Segunda División del Ejército de Bolivia, a la directora del periódico LA PATRIA, Ximena Miralles Iporre, y al director del programa cultural Pueblo y Arte, Grover Veliz.
HISTORIA
El Faro, en un principio era una colina que servía de vigilancia, pero se convirtió en un lugar emblemático para Bolivia porque el 7 de noviembre de 1851 durante la presidencia de Manuel Isidoro Belzu, la tricolor boliviana fue izada para que todos la vieran.
El 31 de octubre de 1855 la Convención reunida en Oruro aprobó la nueva enseña tricolor, izada en el Faro del Conchupata, que fue declarado monumento nacional el 5 de noviembre de 1855.
El 5 de noviembre de 1851 se proclamó la ley de la nueva Tricolor Nacional y el 7 de noviembre se izó por primera vez la Bandera Nacional en el mástil de la pirámide cuadrangular que se erigió en esta colina. Hasta la fecha no se conocen quiénes fueron las mujeres que confeccionaron el emblema nacional.
Como todas las gestiones, la organización estuvo a cargo de los estudiantes y plantel docente del colegio Nacional "Juan Misael Saracho", bajo la coordinación del profesor Juan Córdova Fernández, desarrollando este acto con éxito por 25 años consecutivos, siempre con el apoyo de la Segunda División del Ejército de Bolivia.
La iza del emblema nacional la realizó el inspector de la Segunda División del Ejército, coronel Ramiro Justiniano Morales, quien manifestó que la Tricolor es un símbolo de unidad de los bolivianos, por ello la importancia de rendirle nuestro respeto.
"La Segunda División del Ejército, como parte orgánica del patriotismo del boliviano, continuará en forma permanente alimentando esa parte del ser humano, el amor a la Patria, y esta es una actividad sumamente importante, consideramos así, porque este símbolo que ha flameado en diferentes contiendas que hemos enfrentado, actividades culturales y deportivas, une al boliviano, nuestro símbolo patrio es nuestra bandera", remarcó.
Por su lado, el director del colegio Saracho, Guido Peter Villarroel Arce, aseguró que para los orureños debe significar un orgullo grande que el rojo, amarillo y verde se haya izado por primera vez en esta capital.
"No puede haber orgullo más grande para el orureño que la enseña tricolor del rojo, amarillo y verde, haya sido izada por primera vez en la alta tierra de los Urus. Los símbolos patrios y emblemas nacionales son elementos que identifican a nuestra nación y los bolivianos y bolivianas ostentamos orgullosamente (…) por tanto es nuestra obligación rescatar y hacer respetar nuestros símbolos, señalando que los mismos son sinónimo de libertad, independencia y democracia", recordó.
Durante el acto se entregaron algunos reconocimientos a las instituciones que apoyan esta actividad todos los años, como a la Segunda División del Ejército de Bolivia, a la directora del periódico LA PATRIA, Ximena Miralles Iporre, y al director del programa cultural Pueblo y Arte, Grover Veliz.
HISTORIA
El Faro, en un principio era una colina que servía de vigilancia, pero se convirtió en un lugar emblemático para Bolivia porque el 7 de noviembre de 1851 durante la presidencia de Manuel Isidoro Belzu, la tricolor boliviana fue izada para que todos la vieran.
El 31 de octubre de 1855 la Convención reunida en Oruro aprobó la nueva enseña tricolor, izada en el Faro del Conchupata, que fue declarado monumento nacional el 5 de noviembre de 1855.
El 5 de noviembre de 1851 se proclamó la ley de la nueva Tricolor Nacional y el 7 de noviembre se izó por primera vez la Bandera Nacional en el mástil de la pirámide cuadrangular que se erigió en esta colina. Hasta la fecha no se conocen quiénes fueron las mujeres que confeccionaron el emblema nacional.
domingo, 9 de octubre de 2016
Chuquisaca Uso indistinto de banderas refleja pobreza de criterios
ONFUSIÓN
Las tres banderas que se utilizan de forma indistinta sólo comparten la caracteristica de llevar una cruz roja sobre un fondo blanco, aunque tiene sentidos totalmente diferentes.
LLa Cruz Patada de los caballeros Templarios, la Cruz de Jerusalén o la Cruz aspada de San Andrés son representadas de forma indistinta en la bandera de Sucre y Chuquisaca, especialmente por las instituciones públicas, sin embargo, existen fuentes históricas que aclaran cuál es el símbolo adecuado. En las últimas fiestas cívicas se pudo ver que el tema no es abordado en toda su magnitud, en tanto un estandarte representa la identidad histórica de los habitantes de una región, un derecho garantizado por la Constitución.
El 29 de septiembre pasado, se pudo ver que la Alcaldía izó la bandera con la Cruz Patada de los caballeros Templarios de las Guerras Santas medievales, un símbolo que tuvo gran difusión durante el conflicto suscitado alrededor de la Asamblea Constituyente de 2006 y la demanda chuquisaqueña del retorno de los poderes del estado a la Capital. No obstante, está no fue la primera vez que se empleó este símbolo, a pesar de que la Cruz Patada de los templarios nunca tuvo nada que ver con la historia de la región.
Según el historiador y sacerdote jesuita, Bernardo Gantier, probablemente el empleo de la Cruz de los Templarios se debe a una confusión con la Cruz de Jerusalén que se encuentra en el escudo otorgado a la ciudad de La Plata por el Virrey del Perú, Andrés Hurtado de Mendoza y Cabrera (II Marqués de Cañete), luego que las fuerzas leales al Rey Carlos I de España, sofocaran la rebelión encabezada por los hermanos Pizarro.
El historiador decimonónico sucrense Valentín Abecia en su “Historia de Chuquisaca”, se refiere al estandarte de Jerusalén como el adoptado por los habitantes de La Plata, una vez que la ciudad recibe el escudo del Virrey Hurtado con las indicaciones de que en los cuarteles superiores se retratan los cerros mineros de Potosí y Porco, y en los inferiores las Torres flanqueadas por leones, mientras que al centro se encuentra la bandera de Jerusalén flameando a la diestra, empuñada por el guante de una cota de malla, símbolo de la resistencia bélica de la región por su lealtad a la corona.
“El virrey… por disposición fechada el 3 de marzo de 1559, en la ciudad de los Reyes, como merced y privilegio "para aora e para siempre jamás en nombre del rey y por virtud de los reales poderes" concedió a La Plata los títulos de "ciudad insigne, muy noble y muy leal", con derecho a usar un escudo de armas… El escudo debe ir pintado: "Con título y renombre de Ynsigne e muy leal Ciudad de La Plata", esta inscripción debe encabezar el escudo”, escribe el investigador Antonio Dubravcic-Luksic.
Pero justamente, este hecho, la lealtad de la ciudad al rey en la guerra civil de los conquistadores liderada por los hermanos Pizarro define la verdadera bandera de la región, la que lleva la Cruz aspada de San Andrés, insignia de la resistencia fiel a la corona del Rey Carlos I de España, que fue empleada por los guerreros que finalmente derrotaron a los hermanos Pizarro y los encomenderos sublevados, aclara Gantier, añadiendo que existen diversas representaciones pictóricas que muestran escenas de estas luchas en la que los bandos carlistas enarbolan la bandera con la Cruz de San Andrés, como de la Batalla de Huarina.
“Pero además es importante ver que la región se apropia de esta bandera, existen diversas representaciones pictóricas del siglo XVII, en las que se muestra la bandera de la Cruz aspada de San Andrés flanqueando la figura de la Virgen de Guadalupe de La Plata, tenemos un cuadro de este tipo en el museo de la Catedral, por ejemplo, y también existen otro, con características similares, en el Museo Nacional de Arte”, remarca Gantier.
Para comprender la reacción de la región a la sublevación de los conquistadores encabezados por los hermanos Pizarro, se debe a que la revuelta tuvo su origen en la implementación de “Leyes y ordenanzas nuevamente hechas por su Majestad para la gobernación de las Indias y buen tratamiento y conservación de los Indios”, promulgadas a mediados del siglo XVI por el Rey Carlos I, que no era aceptada por los Pizarro. Entonces la lealtad al Rey, también se explica por la defensa de una normativa que identificaba a los pueblos indígenas, que en el caso de la región de la actual Chuquisaca, dominada por los señoríos aymaras Qaraqara-Charka, no hubo resistencia a la conquista, sino acuerdos diplomáticos que garantizaban una convivencia pacífica con el nuevo régimen, según demostraron los etnohistoriadores Tristan Platt, Thérése Bouysse-Casagne y Olivia Harris, en su investigación “Qaraqara-Charka. Mallku, Inka y Rey en la provincia de Charcas (siglos XV-XVII). Historia antropológica de una confederación aymara”.
Las tres banderas que se utilizan de forma indistinta sólo comparten la caracteristica de llevar una cruz roja sobre un fondo blanco, aunque tiene sentidos totalmente diferentes.
LLa Cruz Patada de los caballeros Templarios, la Cruz de Jerusalén o la Cruz aspada de San Andrés son representadas de forma indistinta en la bandera de Sucre y Chuquisaca, especialmente por las instituciones públicas, sin embargo, existen fuentes históricas que aclaran cuál es el símbolo adecuado. En las últimas fiestas cívicas se pudo ver que el tema no es abordado en toda su magnitud, en tanto un estandarte representa la identidad histórica de los habitantes de una región, un derecho garantizado por la Constitución.
El 29 de septiembre pasado, se pudo ver que la Alcaldía izó la bandera con la Cruz Patada de los caballeros Templarios de las Guerras Santas medievales, un símbolo que tuvo gran difusión durante el conflicto suscitado alrededor de la Asamblea Constituyente de 2006 y la demanda chuquisaqueña del retorno de los poderes del estado a la Capital. No obstante, está no fue la primera vez que se empleó este símbolo, a pesar de que la Cruz Patada de los templarios nunca tuvo nada que ver con la historia de la región.
Según el historiador y sacerdote jesuita, Bernardo Gantier, probablemente el empleo de la Cruz de los Templarios se debe a una confusión con la Cruz de Jerusalén que se encuentra en el escudo otorgado a la ciudad de La Plata por el Virrey del Perú, Andrés Hurtado de Mendoza y Cabrera (II Marqués de Cañete), luego que las fuerzas leales al Rey Carlos I de España, sofocaran la rebelión encabezada por los hermanos Pizarro.
El historiador decimonónico sucrense Valentín Abecia en su “Historia de Chuquisaca”, se refiere al estandarte de Jerusalén como el adoptado por los habitantes de La Plata, una vez que la ciudad recibe el escudo del Virrey Hurtado con las indicaciones de que en los cuarteles superiores se retratan los cerros mineros de Potosí y Porco, y en los inferiores las Torres flanqueadas por leones, mientras que al centro se encuentra la bandera de Jerusalén flameando a la diestra, empuñada por el guante de una cota de malla, símbolo de la resistencia bélica de la región por su lealtad a la corona.
“El virrey… por disposición fechada el 3 de marzo de 1559, en la ciudad de los Reyes, como merced y privilegio "para aora e para siempre jamás en nombre del rey y por virtud de los reales poderes" concedió a La Plata los títulos de "ciudad insigne, muy noble y muy leal", con derecho a usar un escudo de armas… El escudo debe ir pintado: "Con título y renombre de Ynsigne e muy leal Ciudad de La Plata", esta inscripción debe encabezar el escudo”, escribe el investigador Antonio Dubravcic-Luksic.
Pero justamente, este hecho, la lealtad de la ciudad al rey en la guerra civil de los conquistadores liderada por los hermanos Pizarro define la verdadera bandera de la región, la que lleva la Cruz aspada de San Andrés, insignia de la resistencia fiel a la corona del Rey Carlos I de España, que fue empleada por los guerreros que finalmente derrotaron a los hermanos Pizarro y los encomenderos sublevados, aclara Gantier, añadiendo que existen diversas representaciones pictóricas que muestran escenas de estas luchas en la que los bandos carlistas enarbolan la bandera con la Cruz de San Andrés, como de la Batalla de Huarina.
“Pero además es importante ver que la región se apropia de esta bandera, existen diversas representaciones pictóricas del siglo XVII, en las que se muestra la bandera de la Cruz aspada de San Andrés flanqueando la figura de la Virgen de Guadalupe de La Plata, tenemos un cuadro de este tipo en el museo de la Catedral, por ejemplo, y también existen otro, con características similares, en el Museo Nacional de Arte”, remarca Gantier.
Para comprender la reacción de la región a la sublevación de los conquistadores encabezados por los hermanos Pizarro, se debe a que la revuelta tuvo su origen en la implementación de “Leyes y ordenanzas nuevamente hechas por su Majestad para la gobernación de las Indias y buen tratamiento y conservación de los Indios”, promulgadas a mediados del siglo XVI por el Rey Carlos I, que no era aceptada por los Pizarro. Entonces la lealtad al Rey, también se explica por la defensa de una normativa que identificaba a los pueblos indígenas, que en el caso de la región de la actual Chuquisaca, dominada por los señoríos aymaras Qaraqara-Charka, no hubo resistencia a la conquista, sino acuerdos diplomáticos que garantizaban una convivencia pacífica con el nuevo régimen, según demostraron los etnohistoriadores Tristan Platt, Thérése Bouysse-Casagne y Olivia Harris, en su investigación “Qaraqara-Charka. Mallku, Inka y Rey en la provincia de Charcas (siglos XV-XVII). Historia antropológica de una confederación aymara”.
jueves, 6 de octubre de 2016
Alistan actos de homenaje para la Bandera Potosina
La directora de Cultura del Gobierno Municipal de Potosí, Sheila Beltrán, informó que hoy se desarrollará una reunión de coordinación para determinar el programa de homenaje al 76 aniversario de la reposición de la Bandera Potosina, que se recuerda el 24 de octubre.Dijo que la reunión será esta tarde a partir de las 15:00 en la Casa Municipal de Cultura y estarán los representantes de la Policía Departamental, el Regimiento de Infantería 3 Pérez, la Dirección Distrital y la junta vecinal del distrito 9, de la zona de Urkupiña.Anunció que impulsará diferentes actividades de socialización de la ley municipal 071/2015 que regula el uso de la enseña, el ámbito de aplicación, los detalles históricos y los elementos heráldicos.Explicó que también se socializará la vigencia de la ley municipal 075/2015 que instituye el Himno a la Bandera como símbolo del municipio de Potosí y su entonación cada 24 de octubre en diferentes actos cívicos.Afirmó que se propone la publicación de una cartilla informativa con diferentes datos en relación al lábaro potosino, entre ellos el respeto al símbolo con el colocado de la bandera en edificios públicos y privados, los desfiles de homenaje y la historia de la bandera que fue concedida por el rey Carlos V. El documento también llevará los mensajes de las autoridades.
miércoles, 17 de agosto de 2016
Bolivia conmemora a su emblema nacional
Un día como hoy, 17 de agosto de 1825, flameó la bandera boliviana, y por decreto supremo del 30 de julio de 1924, los bolivianos conmemoran el Día de la Bandera.
El 17 de agosto de 1825, la Asamblea Deliberante creó, mediante decreto, la primera Bandera de Bolivia, que tenía dos fajas verdes en los extremos superior e inferior y una roja, más ancha que las verdes, al centro.
Al centro de la faja roja se colocaron cinco medios óvalos verdes formados por ramas de olivo y laurel, uno en el medio y cuatro en los costados, y dentro de cada uno de estos óvalos, se colocaron una estrella de color oro.
De esa manera, la primera Bandera Nacional, expresaba el contenido de la República, en sus tres reinos de la naturaleza.
Posteriormente, el 25 de julio de 1826 se realizó la primera modificación: se cambió el verde de la parte superior por un amarillo, seguían la roja al centro y el verde abajo. En lugar de las cinco estrellas de oro, se colocaron las armas de la República al centro rodeadas por dos ramas de olivo y laurel.
Finalmente, el 30 de noviembre de 1851, a instancias del presidente Manuel Isidoro Belzu, la Convención Nacional reformó definitivamente el Pabellón Boliviano, de la siguiente manera: tres fajas horizontales, roja, amarilla y verde. La roja en la parte superior, la amarilla al centro y el verde en la parte inferior. Así quedó en definitiva la formación de nuestra hermosa y sin par enseña patria.
La bandera boliviana representa la valentía de los verdaderos bolivianos que lucharon desde tiempos inmemorables por el honor de la Patria, derramando su bendita sangre en todos los campos de batalla; desde las guerras y guerrillas, antes de nuestra independencia, hasta las guerras por defender la integridad nacional frente a los invasiones, en las cuales se derramaron sangre boliviana igual que desde el tiempo de la colonia.
SIGNIFICADO DE COLORES
El rojo o gules denotan fortaleza, victoria, osadía, alteza, ardid. El metal amarillo simboliza nobleza, magnanimidad, riqueza, poder, luz, constancia y sabiduría. El color verde o sinople representa la esperanza, la fe, amistad, servicio y respeto.
El 17 de agosto de 1825, la Asamblea Deliberante creó, mediante decreto, la primera Bandera de Bolivia, que tenía dos fajas verdes en los extremos superior e inferior y una roja, más ancha que las verdes, al centro.
Al centro de la faja roja se colocaron cinco medios óvalos verdes formados por ramas de olivo y laurel, uno en el medio y cuatro en los costados, y dentro de cada uno de estos óvalos, se colocaron una estrella de color oro.
De esa manera, la primera Bandera Nacional, expresaba el contenido de la República, en sus tres reinos de la naturaleza.
Posteriormente, el 25 de julio de 1826 se realizó la primera modificación: se cambió el verde de la parte superior por un amarillo, seguían la roja al centro y el verde abajo. En lugar de las cinco estrellas de oro, se colocaron las armas de la República al centro rodeadas por dos ramas de olivo y laurel.
Finalmente, el 30 de noviembre de 1851, a instancias del presidente Manuel Isidoro Belzu, la Convención Nacional reformó definitivamente el Pabellón Boliviano, de la siguiente manera: tres fajas horizontales, roja, amarilla y verde. La roja en la parte superior, la amarilla al centro y el verde en la parte inferior. Así quedó en definitiva la formación de nuestra hermosa y sin par enseña patria.
La bandera boliviana representa la valentía de los verdaderos bolivianos que lucharon desde tiempos inmemorables por el honor de la Patria, derramando su bendita sangre en todos los campos de batalla; desde las guerras y guerrillas, antes de nuestra independencia, hasta las guerras por defender la integridad nacional frente a los invasiones, en las cuales se derramaron sangre boliviana igual que desde el tiempo de la colonia.
SIGNIFICADO DE COLORES
El rojo o gules denotan fortaleza, victoria, osadía, alteza, ardid. El metal amarillo simboliza nobleza, magnanimidad, riqueza, poder, luz, constancia y sabiduría. El color verde o sinople representa la esperanza, la fe, amistad, servicio y respeto.
martes, 16 de agosto de 2016
Decreto de 17 de agosto de 1825
Dadas las excepcionales circunstancias luego de la creación de la República de Bolivia, fueron en las históricas sesiones de la Asamblea Deliberante del 13 al 17 de agosto de 1825, donde se emitieron varios decretos relativos a la forma de gobierno y organización de la naciente República de-nominada a un comienzo “Bolívar”. El nombre de Bolivia se la daría definitivamente en el mes de octubre de ese mismo año.
En la sesión del 13 de agosto, la Asamblea aprobó la siguiente resolución:
Declara la República de régimen unitario (“concentrado”), cuyo gobierno se ejerce por los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial (“Judiciario”), independientes cada uno en su administración. El artículo 7mo. De esta ley prescribe: “El objeto de estos tres grandes poderes, será proteger y respetar los sagrados derechos del hombre en su libertad, seguridad y propiedad”.
Ley de 17 de agosto de 1825.- A iniciativa de los doctores José Mariano Serrano, Casi-miro Olañeta, Manuel Martín y otros asambleístas se consideró la urgencia de crear los símbolos patrios que dieran expresión blaso-nada a la naciente República.
La Asamblea General de la República Bolívar, deseando fijar la bandera de este nuevo estado, ha decretado lo que sigue:
1ro. La bandera nacional será bicolor, ver-de y punzó; el campo principal será punzó, y a uno y otro costado irán colocada dos fajas verdes del ancho de un pie (treinta y un centímetros); sobre el campo punzó se colocarán cinco óvalos verdes formados de ramas de olivo y laurel, uno en el medio y cuatro en los costados, y dentro de cada uno de estos óvalos se colocará una estrella de color oro. Las cinco estrellas representarán a los departamentos de La Paz, Potosí, Chuquisaca, Santa Cruz y Cochabamba con los que se creó la nueva nación.
2do.- La bandera menor sólo llevará en el centro del campo punzó uno de los óvalos mencionados en el artículo anterior, con una estrella dorada en el medio.
Comuníquese a S.E. el Gran Mariscal de Ayacucho, para que lo eleve a conocimiento de S.E. el Libertador, y lo mande a imprimir, publicar y circular. Dado en la sala de sesiones de Chuquisaca a 17 de agosto de 1825. Fdo. José Mariano Serrano, presidente.- Ángel Mariano Moscoso, diputados secretario.- José Ignacio Sanjinés, diputado secretario”.
Respecto de esta Ley, posteriormente se emitió otro Decreto de 30 de julio de 1924, en el que se disponía como día histórico el 17 de agosto de 1825, conmemorando en este día el “Día de la Bandera”.
Según la misma Ley del 17 de agosto de 1825, el Escudo de Armas se compondrá de 4 cuarteles, de los cuales, dos mayores, uno en la parte superior y otro al pie; entre ambos, dos cuarteles menores. En el cuartel superior estarán ubicadas cinco estrellas de plata “sobre campo de oro”; en uno de los cuarteles menores el árbol del pan “sobre campo blanco”, y en el otro una alpaca “sobre esmalte verde”. En el pináculo del escudo llevará un gorro frigio y a cada lado de él sendas deidades sosteniendo una cinta que llevará la leyenda “República Bolívar”. Posteriormente, ante nuevas disposiciones y reglamentaciones, estos símbolos sufrieron sucesivas transformaciones hasta llegar a los actuales, completamente transformados de su primitiva concepción.
Sobre el valor, peso, ley y denominación de las monedas de la República.
La Asamblea General de la República Bolívar, deseando establecer un nuevo cuño de las monedas de oro y plata ha decretado lo siguiente:
Las monedas de oro y plata de la República Bolívar, serán del mismo diámetro, peso y ley que hasta el presente. Las monedas de plata, debían llevar en el anverso el Cerro de Potosí y en el reverso el árbol de la libertad coronado de cinco estrellas y teniendo al pie 2 alpacas, una a cada lado; en el cordón anverso la inscripción “República Bolívar”, y en el reverso, el lema “Con unión y firmeza, orden y ley”. Las monedas de oro serían diferentes de las de plata en la alegoría del re-verso, que exhibirá únicamente el escudo nacional.
Comuníquese a S.E. el Gran Mariscal de Ayacucho, para que lo eleve al conocimiento de S.E. el Libertador, y lo mande a imprimir, publicar y circular. Dado en la sala de sesio-nes de Chuquisaca, a 17 de agosto de 1825.- José Mariano Serrano, Presidente; Ángel Mariano Moscoso, diputado secretario; José Ignacio Sanjinés, diputado secretario.
A tiempo que la Asamblea se expedía en la resolución de aquellos y otros problemas de orden administrativo, el Libertador ingresaba en la ciudad de La Paz el 18 de agosto de 1825, en medio de las más frenéticas ovacio-nes y exclamaciones de júbilo de parte de la población paceña.
Un año después, por Decreto del 10 de julio de 1826, se modificaron las monedas en forma que, tanto las de plata como las de oro, debían llevar el busto de Bolívar en el anverso y el escudo en el reverso, y las inscripciones rezaban: “República Boliviana”, y “Libre por la Constitución”. La de plata debía llevar la imagen del Gran Mariscal de Ayacucho.
Sin embargo, en sesiones siguientes los congresales señalaban que, tal vez, como sugería Sucre, sería más acertado no colocar su efigie en la moneda de plata, por cuanto los Estados limítrofes se empeñarían en afirmar que “el Congreso no tiene libertad y que ha obrado por coacción, desvirtuando así un acto que para los bolivianos es de simple gratitud”.
La moneda fuerte conservará el nombre de peso, que hasta aquí; su división será en ocho soles y no reales como antes.
Mientras tanto, la Casa de la Moneda seguía acuñando monedas con la imagen de Fernando VII en al anverso y el Blasón español en el reverso. No habiendo monedas de plata que correspondan a lo dispuesto por el Decreto del 17 de agosto de 1825.
En la sesión del 13 de agosto, la Asamblea aprobó la siguiente resolución:
Declara la República de régimen unitario (“concentrado”), cuyo gobierno se ejerce por los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial (“Judiciario”), independientes cada uno en su administración. El artículo 7mo. De esta ley prescribe: “El objeto de estos tres grandes poderes, será proteger y respetar los sagrados derechos del hombre en su libertad, seguridad y propiedad”.
Ley de 17 de agosto de 1825.- A iniciativa de los doctores José Mariano Serrano, Casi-miro Olañeta, Manuel Martín y otros asambleístas se consideró la urgencia de crear los símbolos patrios que dieran expresión blaso-nada a la naciente República.
La Asamblea General de la República Bolívar, deseando fijar la bandera de este nuevo estado, ha decretado lo que sigue:
1ro. La bandera nacional será bicolor, ver-de y punzó; el campo principal será punzó, y a uno y otro costado irán colocada dos fajas verdes del ancho de un pie (treinta y un centímetros); sobre el campo punzó se colocarán cinco óvalos verdes formados de ramas de olivo y laurel, uno en el medio y cuatro en los costados, y dentro de cada uno de estos óvalos se colocará una estrella de color oro. Las cinco estrellas representarán a los departamentos de La Paz, Potosí, Chuquisaca, Santa Cruz y Cochabamba con los que se creó la nueva nación.
2do.- La bandera menor sólo llevará en el centro del campo punzó uno de los óvalos mencionados en el artículo anterior, con una estrella dorada en el medio.
Comuníquese a S.E. el Gran Mariscal de Ayacucho, para que lo eleve a conocimiento de S.E. el Libertador, y lo mande a imprimir, publicar y circular. Dado en la sala de sesiones de Chuquisaca a 17 de agosto de 1825. Fdo. José Mariano Serrano, presidente.- Ángel Mariano Moscoso, diputados secretario.- José Ignacio Sanjinés, diputado secretario”.
Respecto de esta Ley, posteriormente se emitió otro Decreto de 30 de julio de 1924, en el que se disponía como día histórico el 17 de agosto de 1825, conmemorando en este día el “Día de la Bandera”.
Según la misma Ley del 17 de agosto de 1825, el Escudo de Armas se compondrá de 4 cuarteles, de los cuales, dos mayores, uno en la parte superior y otro al pie; entre ambos, dos cuarteles menores. En el cuartel superior estarán ubicadas cinco estrellas de plata “sobre campo de oro”; en uno de los cuarteles menores el árbol del pan “sobre campo blanco”, y en el otro una alpaca “sobre esmalte verde”. En el pináculo del escudo llevará un gorro frigio y a cada lado de él sendas deidades sosteniendo una cinta que llevará la leyenda “República Bolívar”. Posteriormente, ante nuevas disposiciones y reglamentaciones, estos símbolos sufrieron sucesivas transformaciones hasta llegar a los actuales, completamente transformados de su primitiva concepción.
Sobre el valor, peso, ley y denominación de las monedas de la República.
La Asamblea General de la República Bolívar, deseando establecer un nuevo cuño de las monedas de oro y plata ha decretado lo siguiente:
Las monedas de oro y plata de la República Bolívar, serán del mismo diámetro, peso y ley que hasta el presente. Las monedas de plata, debían llevar en el anverso el Cerro de Potosí y en el reverso el árbol de la libertad coronado de cinco estrellas y teniendo al pie 2 alpacas, una a cada lado; en el cordón anverso la inscripción “República Bolívar”, y en el reverso, el lema “Con unión y firmeza, orden y ley”. Las monedas de oro serían diferentes de las de plata en la alegoría del re-verso, que exhibirá únicamente el escudo nacional.
Comuníquese a S.E. el Gran Mariscal de Ayacucho, para que lo eleve al conocimiento de S.E. el Libertador, y lo mande a imprimir, publicar y circular. Dado en la sala de sesio-nes de Chuquisaca, a 17 de agosto de 1825.- José Mariano Serrano, Presidente; Ángel Mariano Moscoso, diputado secretario; José Ignacio Sanjinés, diputado secretario.
A tiempo que la Asamblea se expedía en la resolución de aquellos y otros problemas de orden administrativo, el Libertador ingresaba en la ciudad de La Paz el 18 de agosto de 1825, en medio de las más frenéticas ovacio-nes y exclamaciones de júbilo de parte de la población paceña.
Un año después, por Decreto del 10 de julio de 1826, se modificaron las monedas en forma que, tanto las de plata como las de oro, debían llevar el busto de Bolívar en el anverso y el escudo en el reverso, y las inscripciones rezaban: “República Boliviana”, y “Libre por la Constitución”. La de plata debía llevar la imagen del Gran Mariscal de Ayacucho.
Sin embargo, en sesiones siguientes los congresales señalaban que, tal vez, como sugería Sucre, sería más acertado no colocar su efigie en la moneda de plata, por cuanto los Estados limítrofes se empeñarían en afirmar que “el Congreso no tiene libertad y que ha obrado por coacción, desvirtuando así un acto que para los bolivianos es de simple gratitud”.
La moneda fuerte conservará el nombre de peso, que hasta aquí; su división será en ocho soles y no reales como antes.
Mientras tanto, la Casa de la Moneda seguía acuñando monedas con la imagen de Fernando VII en al anverso y el Blasón español en el reverso. No habiendo monedas de plata que correspondan a lo dispuesto por el Decreto del 17 de agosto de 1825.
lunes, 15 de agosto de 2016
BREVE RESEÑA HISTÓRICA LA BANDERA NACIONAL
El Día de la Bandera, desde el 30 de julio de 1924, se celebra el 17 de agosto en conmemoración del aniversario de creación de la primera bandera boliviana, el año 1825, y fue instituida durante el gobierno de Manuel Isidoro Belzu.
La bandera nacional de Bolivia conocida como “la Tricolor”, es el principal símbolo de nuestro país, consta de tres franjas horizontales de la misma anchura y dimensiones. Las tres franjas horizontales, con el rojo en la parte superior de la misma ocupando un tercio parte del ancho de la bandera, amarillo en el medio ocupando igual de ancho y verde abajo, ocupando el último tercio.
LA PRIMERA BANDERA DE BOLIVIA
La primera bandera de Bolivia se creó a los 11 días -17 de agosto- después de la declaración de la independencia, el 6 de agosto en 1825. Según una ley de la asamblea de la nueva República de Bolívar, esta bandera tenía la siguiente descripción: La bandera nacional será bicolor, verde y punzó; el campo principal será punzó, y a uno y otro costado irán colocadas dos fajas verdes del ancho de un pie; sobre el campo punzó se colocarán óvalos verdes, formados de ramas de olivo y laurel, uno en el medio y cuatro en los costados, y dentro de cada uno de estos óvalos se colocará una estrella de color de oro
LA SEGUNDA BANDERA DE BOLIVIA
La segunda bandera fue creada el 25 de julio de 1826 durante la presidencia del mariscal Antonio José de Sucre, mediante una ley dispuso su cambio; a través del único artículo se exponía lo siguiente:
La bandera nacional será la misma que designó la Asamblea General en la Ley de 17 de agosto, poniéndose en lugar de las cinco estrellas de oro, una faja amarilla superior, y las armas de la República al centro, dentro de dos ramas de olivo y laurel.
LA BANDERA ACTUAL
En 1851, el entonces presidente de Bolivia Manuel Isidoro Belzu, viajaba a caballo desde la ciudad de La Paz hacia Oruro para asistir al Congreso Nacional convocado por él, para analizar el concordato con la Santa Sede negociado por el mariscal Andrés de Santa Cruz. En las cercanías de la comunidad de Pasto Grande, Belzu divisó un arco iris que resplandecía bajo el cielo cuyos colores predominantes eran el rojo, amarillo y verde.
La franja roja debía ir en la parte superior, al centro la amarilla (color oro) y la verde en la parte inferior, oficializando así el diseño y los colores de la bandera.
viernes, 22 de julio de 2016
La historia de los 152 años de la bandera cruceña
La bandera del departamento de Santa Cruz de Bolivia fue creada en 1864, mediante un decreto prefectural del 24 de julio de ese año aprobado por Tristán Roca. El símbolo cruceño lleva desde su creación los colores verde, blanco y verde.
El decreto fue emitido en una reunión nacional de los prefectos de Bolivia donde se determinó que todos los departamentos del país debían crear sus emblemas departamentales.
Significado de sus colores
El color verde de la bandera cruceña simboliza la vegetación de las selvas, llanuras y montañas de la geografía regional, además de la viva esperanza de un futuro mejor.
El blanco representa la pureza, hidalguía y nobleza del cruceño, su patriotismo y la franqueza de este pueblo.
Historia de la bandera
Tristán Roca
El doctor Tristán Roca Suárez nació en Asusaquí (actual provincia de Warnes) el 26 de junio de 1826. Líder político cruceño que en 1864, durante la presidencia del general José María Achá, asume el cargo de prefecto de Santa Cruz (1863 a 1865).
El 24 de julio de 1864, Roca crea la bandera cruceña por decisión conjunta de varias autoridades del país, reunidas en Cochabamba. El escritor y profesor Hernando Sanabria Fernández lo cuenta así: “Al venir (Roca) de La Paz y detenerse en Cochabamba para recoger y embalar la imprenta, se ha encontrado de casualidad con su colega de Chuquisaca el doctor Ipiña, y con el hace frecuentes visitas al colega del departamento de los valles don Miguel Borda. De entre los acuerdos tomados entre ellos, uno ha sido sugerido por Roca y respecta a la creación de símbolos departamentales.” (Hernando Sanabria Fernández: La Ondulante vida de Tristán Roca. Editorial Serrano, Cochabamba, Bolivia. 1984: 88.).
Carlos Dabdoub, expresidente del Comité pro Santa Cruz, relata en un artículo que la bandera cruceña permaneció durante años en el olvido, seguramente para evitar la maledicencia de quienes siempre tildaron de separatistas o regionalistas a los hombres de estas tierras ignotas.
Recién el 11 de noviembre de 1980, en un solemne acto, el médico Rodolfo Roda Daza, presidente del Comité pro Santa Cruz, izó de nuevo la bandera cruceña; una Resolución del Directorio de esta institución cívica, suscrita el 24 de junio de 1981 (gestión del Dr. José Luís Camacho), declaraba el 24 de julio día de la bandera cruceña, oficializándose también su himno escrito por el fallecido poeta cruceño Luís Darío Vázquez Rivero, con música del destacado profesor Nicolás Menacho Tarabillo.
La bandera cruceña inspira una conciencia cívica profunda, pues define de alguna manera lo que somos, creando a su vez un sentido de pertenencia y compromiso ciudadano con la tierra donde se vive. Este símbolo representa nuestra esencia y tradición que confieren un valor intangible de identificación a Santa Cruz, enfatiza el exlíder cívico.
Himno a la Bandera cruceña
Nicolás Menacho
Nicolás Menacho, autor de la música del Himno a la Bandera
Letra: Luís Darío Vázques R.
Música: Nicolás Menacho T.
Levantemos la Enseña Sagrada
de la tierra de Ñuflo de Chávez,
con la límpida frente elevada
a la altura gloriosa del sol.
Hoy juramos de pie, desafiantes,
preservarla sin mancha ni afrenta,
y vivir a su sombra, triunfantes,
o morir defendiendo su honor.
Desplegada al cielo
verde, blanco y verde,
brille nuestro suelo
con su resplandor.
Arriba, cruceños,
hagamos historia
el excelso sueño
de un mundo mejor.
Con un himno vibrante en el pecho
encendamos la llama sublime
de la Patria, la Ley y el Derecho,
como normas de vida ante Dios.
Inflamados de fe y de civismo
orgullosos miremos al mundo,
sin rencor, sin maldad ni egoísmo,
con lealtad, altivez y dolor.
El decreto fue emitido en una reunión nacional de los prefectos de Bolivia donde se determinó que todos los departamentos del país debían crear sus emblemas departamentales.
Significado de sus colores
El color verde de la bandera cruceña simboliza la vegetación de las selvas, llanuras y montañas de la geografía regional, además de la viva esperanza de un futuro mejor.
El blanco representa la pureza, hidalguía y nobleza del cruceño, su patriotismo y la franqueza de este pueblo.
Historia de la bandera
Tristán Roca
El doctor Tristán Roca Suárez nació en Asusaquí (actual provincia de Warnes) el 26 de junio de 1826. Líder político cruceño que en 1864, durante la presidencia del general José María Achá, asume el cargo de prefecto de Santa Cruz (1863 a 1865).
El 24 de julio de 1864, Roca crea la bandera cruceña por decisión conjunta de varias autoridades del país, reunidas en Cochabamba. El escritor y profesor Hernando Sanabria Fernández lo cuenta así: “Al venir (Roca) de La Paz y detenerse en Cochabamba para recoger y embalar la imprenta, se ha encontrado de casualidad con su colega de Chuquisaca el doctor Ipiña, y con el hace frecuentes visitas al colega del departamento de los valles don Miguel Borda. De entre los acuerdos tomados entre ellos, uno ha sido sugerido por Roca y respecta a la creación de símbolos departamentales.” (Hernando Sanabria Fernández: La Ondulante vida de Tristán Roca. Editorial Serrano, Cochabamba, Bolivia. 1984: 88.).
Carlos Dabdoub, expresidente del Comité pro Santa Cruz, relata en un artículo que la bandera cruceña permaneció durante años en el olvido, seguramente para evitar la maledicencia de quienes siempre tildaron de separatistas o regionalistas a los hombres de estas tierras ignotas.
Recién el 11 de noviembre de 1980, en un solemne acto, el médico Rodolfo Roda Daza, presidente del Comité pro Santa Cruz, izó de nuevo la bandera cruceña; una Resolución del Directorio de esta institución cívica, suscrita el 24 de junio de 1981 (gestión del Dr. José Luís Camacho), declaraba el 24 de julio día de la bandera cruceña, oficializándose también su himno escrito por el fallecido poeta cruceño Luís Darío Vázquez Rivero, con música del destacado profesor Nicolás Menacho Tarabillo.
La bandera cruceña inspira una conciencia cívica profunda, pues define de alguna manera lo que somos, creando a su vez un sentido de pertenencia y compromiso ciudadano con la tierra donde se vive. Este símbolo representa nuestra esencia y tradición que confieren un valor intangible de identificación a Santa Cruz, enfatiza el exlíder cívico.
Himno a la Bandera cruceña
Nicolás Menacho
Nicolás Menacho, autor de la música del Himno a la Bandera
Letra: Luís Darío Vázques R.
Música: Nicolás Menacho T.
Levantemos la Enseña Sagrada
de la tierra de Ñuflo de Chávez,
con la límpida frente elevada
a la altura gloriosa del sol.
Hoy juramos de pie, desafiantes,
preservarla sin mancha ni afrenta,
y vivir a su sombra, triunfantes,
o morir defendiendo su honor.
Desplegada al cielo
verde, blanco y verde,
brille nuestro suelo
con su resplandor.
Arriba, cruceños,
hagamos historia
el excelso sueño
de un mundo mejor.
Con un himno vibrante en el pecho
encendamos la llama sublime
de la Patria, la Ley y el Derecho,
como normas de vida ante Dios.
Inflamados de fe y de civismo
orgullosos miremos al mundo,
sin rencor, sin maldad ni egoísmo,
con lealtad, altivez y dolor.
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