Buscador

Mostrando entradas con la etiqueta Heroinas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Heroinas. Mostrar todas las entradas

lunes, 11 de febrero de 2019

LEY N° 1106 - Declárase Heroínas Nacionales, a las mujeres cruceñas “Ana Barba, Mena Toledo, Francisca López y Florita Mendoza”

LEY N° 1106
LEY DE 04 DE OCTUBRE DE 2018
EVO MORALES AYMA
PRESIDENTE CONSTITUCIONAL DEL ESTADO PLURINACIONAL DE BOLIVIA
Por cuanto, la Asamblea Legislativa Plurinacional, ha sancionado la siguiente  Ley:
LA ASAMBLEA LEGISLATIVA PLURINACIONAL,
DECRETA:
ARTÍCULO 1. Declárase Heroínas Nacionales, a las mujeres cruceñas “Ana Barba, Mena Toledo, Francisca López y Florita Mendoza”, por sus actos patrióticos y contribuciones en el proceso de Independencia de Bolivia.
ARTÍCULO 2. Otórguese el Grado de Coronela de Sanidad, a la prócer de la Independencia Ana Barba.
ARTÍCULO 3. Otórguese el Grado de Capitanas de Sanidad, a las próceres de la Independencia: Francisca López, Mena Toledo y Florita Mendoza.
ARTÍCULO 4. Promuévase a través de las instituciones cívicas, educativas e históricas del Departamento de Santa Cruz, la gestión para la construcción de un monumento en honor a las Heroínas Nacionales encabezadas por Ana Barba, para ser levantado en la avenida que lleva su nombre, además de la difusión y promoción de sus actos patrióticos.
Remítase al Órgano Ejecutivo para fines constitucionales.
Es dada en la Sala de Sesiones de la Asamblea Legislativa Plurinacional, a los veinte días del mes de septiembre del año dos mil dieciocho.
Fdo. Leónidas Milton Barón Hidalgo, Juan Lino Cárdenas Ortega, Efraín Chambi Copa, Patricia M. Gómez Andrade, Alicia Canqui Condori, Margarita del C. Fernández Claure.
Por tanto, la promulgo para que se tenga y cumpla como Ley del Estado Plurinacional de Bolivia.
Casa Grande del Pueblo de la ciudad de La Paz, a los cuatro días del mes de octubre del año dos mil dieciocho.
FDO. EVO MORALES AYMA, Alfredo Rada Vélez, Javier Eduardo Zavaleta López, Roberto Iván Aguilar Gómez.

jueves, 12 de octubre de 2017

Bartolina Sisa, la virreina de los indios, la generala



“Ustedes son españoles, yo soy la virreina de los indios”, afirmó la líder indígena Bartolina Sisa, la niña que nació el 24 de agosto de 1750 en el cantón de Caracato, ayllu O’qori, Sica Sica, en La Paz.

Hoy, al rememorar el Día de la Descolonización, se recuerda a la líder joven y esposa de Tupaj Katari a través del trabajo de Lucila Choque Huarín, investigadora, docente, activista boliviana, que permite una mirada al ser humano, a la mujer indígena que rompió los esquemas de su tiempo.

En la división social creada por los colonizadores, Sisa fue considerada una del ‘común’. Los españoles eran ciudadanos de primera categoría, los criollos de segunda y los indígenas, denominados indios, eran considerados animales en proceso de llegar a humanos.

Según Thomsom, autor favorito de Choque, aprendió desde niña el valor del trabajo y el comercio, no tenía miedo a expresarse libremente y estaba enterada de todo lo que ocurría contra los pueblos originarios y sobre todo contra las mujeres indígenas.

Choque narró que aprendió a usar la espada y montaba un caballo en el que bajaba con su arma en ristre desde la zona de Altupata (hoy ciudad de El Alto) en actitud desafiante.

El Chacha-Warmi

Bartolina Sisa aprendió de sus padres la actividad del comercio y conoció a Julián Apaza, quien también comercializaba la coca, producto muy requerido en ese tiempo.

Los colonizadores explotaban las riquezas y las enviaban a España, mientras que en América, en lo que hoy es Bolivia, la población, sobre todo indígena, moría de hambre y para aguantar las duras faenas de trabajo y la falta de alimento, la coca fue indispensable.

Junto a Julián Apaza (Tupaj Katari) formó el chacha-warmi, que en su concepción original no significa que la mujer siga al marido como una sierva, al contrario, el lazo de lealtad y unión entre ambos fue inquebrantable pese a que vivieron separados.

Bartolina formó sola (sin ayuda de Apaza) su propio ejército en Pampahasi, en Chinchaya, tuvo más de 20 mil hombres que la obedecían, que llegaban desde distintos lugares a servirla y le expresaban respeto como la generala o la virreina.

Para reunirse con Katari, un consejo de amautas organizaba todo un protocolo con el fin de solicitar: “Por favor consejera, virreina de los indios, le está llamando su esposo”.

“Para mí la idea del cerco surgió en ella. En un momento Apaza se acobardó, no quiso matar a los españoles y ella no. Sisa nunca expresó miedo hasta el final, pese a todas las atrocidades que le hicieron, jamás entregó a sus compañeros y fue valiente hasta su muerte”, afirmó Lucila Choque.

Más aún, la investigadora, con una mezcla de admiración y rabia al referirse a la Sisa vestida de española, expresó: “La india no siempre es la mujer vestida con hermosos trajes que han mantenido nuestros territorios, podemos estar con las ropas más modernas, pero nuestro corazón es indio, es sentir esa rabia, ese furor de que somos las dueñas de este territorio”.

Choque ha dedicado gran parte de su tiempo a la investigación sobre Bartolina Sisa, ha seguido a distintos autores e investigadores que enfocaron sus trabajos en la heroína indígena con obras como La biografía de Julián Apaza y Bartolina Sisa, de la chilena María Eugenia del Valle; Historia del Tahuantinsuyu, de María Rostworowski; obras de autores como Nicanor Aranzaez, Augusto Guzmán, Porfirio Díaz Machicao y Raúl Bothelo Gozalvez, pero además las versiones románticas y paternalistas que la describen a ella y a Katari, ya sea como los mecenas o a Sisa como la pobre indígena mártir, Choque se inclina hacía el trabajo del doctor en historia Sinclair Thomson y su obra Cuando sólo reinasen los indios.



------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------



La obra de la líder indígena de Pequeño Teatro



El elenco y escuela de dramaturgia Pequeño Teatro, pionero en la puesta en escena de la historia de Tupaj Katari y Bartolina Sisa, estrenó la vida de la líder indígena en la ciudad de Lyon, Francia, en 2016.

Una presentación que aún no fue posible en Bolivia debido a distintos factores. Sin embargo, el elenco, dirigido por Guido Arze, considera que a través de la representación artística se puede difundir la historia de los héroes indígenas.

Sisa fue interpretada por la actriz Verónica Armaza el año que la líder fue prisionera de los colonizadores. Armaza personifica las emociones más íntimas de la mujer, sus miedos no expresados, su pensamiento emancipador, su lucha por la expulsión de los españoles de la tierra americana y el amor que sintió por su pareja Tupaj katari pese a que éste vivió con otras mujeres.

jueves, 13 de julio de 2017

AYER, EN EL 237 ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DE JUANA AZURDUY

Juana Azurduy, imposible no recordarla por sus valerosas hazañas que marcaron una huella inmortal y abrieron un camino para el Alto Perú, hoy Bolivia. Con actos protocolares, culturales y la confirmación del anuncio de un monumento de gran tamaño en su honor, ayer se recordó el 237 aniversario de su natalicio, conforme con la historia registrada todavía como oficial.

La actividad central de homenaje a la Mariscala de Bolivia y Generala de América se concentró en la Casa de la Libertad, donde yacen sus cenizas en una urna de madera. Asistieron autoridades municipales, departamentales, militares, institucionales, organizacionales y el colegio Juana Azurduy de Padilla.

El alcalde Iván Arciénega resaltó los valores de la guerrillera, su valentía y la entrega de lo más preciado: la familia y su vida, a favor de la libertad. Subrayó la importancia de su papel en las batallas para entregar al país una identidad. Del mismo modo, comprometió la trascendencia de su memoria en las nuevas generaciones a través de acciones y obras como el monumento "más grande del continente", situado en el cerro Sica Sica o en el Churuquella.

“Ponemos a consideración nuevamente del pueblo de Sucre que para el año 2025, el Bicentenario, podamos estar inaugurando el monumento más grande de América en uno de nuestros cerros emblemáticos de Sucre, precisamente en homenaje a doña Juana Azurduy de Padilla. Será parte de nuestro trabajo hacer que la memoria esté presente siempre en el cada día y en las nuevas generaciones”, indicó.

Respecto a la nueva fecha del nacimiento de doña Juana, difundida en 2015 por el investigador Norberto Benjamín Torres, el Ejecutivo dijo que una vez haya constancia científica de lo estudiado se modificará la normativa de su distinción.

EN LA BRIGADA PARLAMENTARIA

En un homenaje aislado de la Brigada Parlamentaria a la heroína, su presidente, Francisco Cuellar, convocó a la Federación Departamental de Mujeres Juana Azurduy de Padilla, que cumplió su sexto año de vida, a una lucha colectiva desde las propias acciones.

CANCIONES PARA JUANA

La jornada concluyó con un concierto de grabación en vivo del material que interpretan los grupos Trashumante y Sobrevivencia, en la Casa Municipal de la Cultura. Relatos y pasajes cantados de las hazañas de Doña Juana enriquecieron la velada.

Pasa inadvertido el "Día de la Capitalidad"

El Día de la Capitalidad también se recordó ayer como reivindicación al título de Sucre que por ley le corresponde. No obstante, pasó desapercibido principalmente entre las autoridades.

El alcalde Iván Arciénega señaló que “se ha dado un gran paso” para lograr que Sucre sea considerada Capital de Bolivia a través de la Carta Magna. Desde la aprobación de la Constitución en 2009, el parágrafo I del artículo 6 señala que Sucre es la Capital, sin mencionar la sede de los poderes.

“En la Constitución Política del Estado Plurinacional, como nunca antes en la historia, ahora se reconoce de manera puntual y precisa que la Capital del Bolivia es Sucre. Realmente, es un tema que renovamos sobre todo por la precisión establecida de constitucionalidad”, apuntó.

Otras autoridades ni mencionaron la fecha cívica.

La Ley del 12 de julio de 1839 establece que Sucre es la Capital de Bolivia donde deben funcionar los poderes del Estado.

sábado, 25 de marzo de 2017

Genealogía de Juana Asurdui de Padilla



La genealogía de Juana Asurdui de Padilla fue presentada, anoche, por el investigador Norberto Benjamín Torres en una conferencia, en el auditorio del Archivo y Bibliotecas Nacionales de Bolivia, tras varios años de indagación documental desde 1580 hasta el año de nacimiento de la generala, en 1780.

Con motivo de la recordación de los 237 años del bautizo de la heroína, el 26 de marzo de 1780, Torres presentó un adelanto de la segunda parte del libro: La biografía de Juana Asurdui, la historia detrás de la leyenda, respecto a la genealogía de los Asurdui.

Tras un recorrido de varias generaciones, se conoce que los padres de Juana fueron Isidro Asurdui y Juliana Llanos, y los abuelos paternos: Joseph Asurdui y Otálora y Paula Valencia. La hacienda de la familia fue Cachimayu (Ñucchu, Yotala, Moro Moro, Ravelo y parte de Yamparáez).

martes, 7 de marzo de 2017

Juana Azurduy de Padilla

Doña Juana Azurduy nació en la ciudad de Chuquisaca, el 8 de marzo de 1781; y no habiendo conocido a su padre, llevó el apellido de su madre, doña Petrona Azurduy.

Doña Petrona dió a su hija una esmerada y estricta educación religiosa, casi monástica, como sucedía en aquellos tiempos, contrariando su carácter audaz y su espíritu varonil.

A los 16 años de edad, fué internada en el monasterio de las Teresas de Chuquisaca; y no habiendo podido avenirse con una vida de encierro y oraciones, que enfermaba su alma y abatía su espíritu, se fugó del convento a los cinco meses de haber sido enclaustrada.

Doña Juana no había nacido para monja; había nacido para los campos de batalla; no había venido al mundo para rezar, había venido para maldecir. Sus manos no se ablandarían con el cilicio y el rosario; se encallecerían con las riendas y con la espada. Luchar por la causa de la independencia de las tierras del Alto Perú.

SU MATRIMONIO

En 1802 doña Juana había conocido en Chuquisaca a don Manuel Ascencio Padilla, bizarro joven que cifraba en los 28 años, natural de Moromoro, de la provincia de Chayanta. Padilla estaba destinado a representar un ruidoso papel en el escenario de la guerra de la independencia americana; presintiendo tal vez esto, doña Juana, que admiraba desde niña a los héroes y guerreros, se unió con él en matrimonio.

Las bodas se celebraron el 8 de marzo de 1805, el mismo en que doña Juana había cumplido 24 años de edad. De este matrimonio tuvo cinco hijos: Manuel, Mariano, Juliana, Mercedes y Luisa; los cuatro primeros murieron en la infancia; y el último nacido en un campo de batalla, en medio del fragor del combate sobrevivió a la madre.

Declarada la guerra de quince años, don Manuel Ascencio Padilla tomó parte activa en ella, siendo acompañado por su esposa en todas o en casi todas sus aventuras militares. Si doña Juana tenía amor entrañable al esposo, sentía también otro amor igualmente sagrado: el amor a la libertad de su patria.

DE CUERPO ENTERO

Doña Juana Azurduy era de sangre, mestiza, en ese grado de cruzamiento en que predomina más bien que la tez indígena el tinte andaluz. Era de gallarda presencia, rostro hermoso, “facciones de perfiles helénicos y ojos expresivos.”

Era la amazona de las guerrillas patrio-tas que se levantaron en el Alto Perú, después de las derrotas de las primeras expediciones argentinas. Como jinete, causaba la admiración de los centauros gauchos que vinieron con aquellas expediciones. Vestida de varoníl uniforme para Ingresar a las batallas; pantalón blanco de corte mameluco chaquetilla roja, la cabellera enroscada bajo una gorra militar con airón entre blanco y azul, manejaba diestramente la espada, el sable y el fusil y aún el cañón, como se le había visto más de una vez.

“Varias veces herida, alguna vez prisionera y moribunda, recuperada se constituía en el terror de las tropas españolas, consuelo de los monteros patriotas, y ante todo y siempre, modelo de virtudes como esposa y madre, la dama chuquisaqueña se destaca adorable en los horizontes de Bolivia y de los fastos de América”.

La primera en atacar las posiciones rea-listas y la última en dejar el campo de batalla, audaz, temeraria en las refriegas, piadosa y dulce en los campamentos; distribuía dineros, curaba a los heridos y atendía el rancho la esbelta señora que en felices tiempos fue una próspera hacendada.

DOÑA JUANA TOMÓ PARTE EN 23 ACCIONES DE ARMAS

En el corto período de seis años desde 1811 hasta 1817, esta heroica mujer concurrió a 23 combates y batallas campales, fuera de innumerables escaramuzas y acciones de guerra, libradas en los territorios de los actuales departamentos de Sucre, Potosí, Tarija y Cochabamba y el norte de las provincias argentinas.

ACCIONES EN LAS QUE PARTICIPÓ

Huanipaya (enero 27 de 1811); Taco-bamba (marzo 14 de 1812); Ayohuma (noviembre 14 de 1813); Tarvita (marzo 14 y 19 de 1814); Molleni (abril 24 y 25 de 1814); Carretas (mayo 2 de 1814); Villar (junio 24 de 1814); Presto (octubre 9 de 1814); La Laguna (febrero 9, 10 y 11 de 1816); Cumpati (marzo 12 de 1816); La Laguna, (mayo 17 de 1816); Chuquisaca (mayo 28 de 1816); Tomina, (mayo 30 de 1816); Villar (septiembre 14 de 1816); La Laguna (mayo 15 de 1817) y muchas otras más, son campos que presenciaron el denuedo y el legendario valor de esta ínclita guerrillera.

Tras abandonar la lucha guerrillera por falta de apoyo, el Mariscal Antonio José de Sucre le otorgó una modesta pensión, la cual le fue quitada en 1857 bajo el gobierno de José María Linares. Murió en condición de indigente el 25 de mayo de 1862 cuando estaba por cumplir 82 años y fue enterrada en una fosa común.

martes, 28 de febrero de 2017

Padilla es salvado por su esposa Juana

En la aldea de Pomabamba, hoy Villa Azurduy, los realistas tomaron preso y sentenciaron a sufrir la pena de muerte, al guerrillero patriota Manuel Ascencio Padilla, y en momentos en que iba a ser ejecutado, apareció su esposa, doña Juana Azurduy, y con valor extra-ordinario, arremetió contra los realista y lo libró de la muerte.

¿QUIEN FUE MANUEL ASCENCIO PADILLA?

Uno de los guerrilleros mas notables de la guerra de la independencia, que salieron de lo vulgar y que figuraron resplandecientes en el cielo de la gloria, fue sin duda alguna, el esforzado patrio-ta don Manuel Ascencio Padilla.

Nació este egregio varón en la hacienda Chiripina, de la provincia Chayanta, el 28 de septiembre de l774. Su infancia la pasó al lado de sus padres, que fueron Melchor Padilla y Eugenia Gallardo.

En los viajes frecuentes que hizo a Chuquisaca el joven Padilla entabló amistad con Moreno, Monteagudo, Lemoine, Arenales y otros patriotas, quienes lo iniciaron en las nuevas ideas libertarias despertando en su alma el fue-go del patriotismo.

Con Castelli estuvo en Guaqui, con Belgrano en Tucumán, Salta, Vilcapujio y Ayohuma. Su vida no fue sino un continuo combate por la noble causa de la libertad.

En Chuquisaca casó con una encantadora jovencita, Juana Azurduy, la que tomó gran afición a la vida guerrera, siendo la inseparable compañera del esposo en los campos de batalla.

Padilla en nuestra historia es una figura muy semejante a la de aquel Viriato, que hacia temblar las legiones romanas luchando por la patria. En España hubiera competido con Mina y en México con Morelos.

PADILLA CAE PRISIONERO DE LOS ESPAÑOLES

En febrero de 1816, acompañado de don José Ignacio Zárate, otro de los guerrilleros notables de la independencia, se propuso librar al vecindario de Tapala de los abusos que cometía el corregidor Carvallo en nombre del Subdele-gado Manuel Sánchez de Velasco.

Al efecto, se dirigió al aposento donde dormía Sánchez de Velasco, tomó preso a este y se apoderó de todas las armas que tenia en su poder. Armó con ellas a sus partidarios, y de Tapala pasó a Pomabamba, donde también se apoderó del alcalde Loai-za y de todos los elementos de guerra que este guardaba para combatir a los patriotas. Como la jornada de Tapala hasta Poma-bamba había sido larga y fatigosa, Padilla, Zárate y los que los acompañaban se entre-garon al descanso sin tomar las precauciones necesarias para su seguridad, ni pensar en sus enemigos a los que creían anonadados. Más el corregidor Carvallo, que sin ser sentido por los patriotas los había seguido desde Tapala, con 25 hombres, cayó sobre ellos y los sorprendió dormidos, sin darles tiem-po para defenderse. No obstante Padilla y Zárate, repuestos de la sorpresa, intentaron la lucha, que re-sultó infructuosa, por ha-ber sido abandonados por sus soldados.

“Padilla fue echado en tierra con mucha dificultad, porque para ello fue pre-ciso manearlo; luego que lo aseguraron perfecta-mente, lo vejaron y ultraja-ron de modo cruel, des-pués de apalearlo bofe- bofetearlo a su sabor”. Otro tanto hicieron con Zárate.

UN MUERTO QUE RESUCITA

Un consejo de guerra, formado por Sánchez de Velasco, Carvallo, Loaiza y Carré sentenció a Padilla a sufrir la pena de muerte. Colocado el reo en el patí-bulo, Sánchez de Velasco pidió que se aplazase la ejecución hasta que viniese un sacerdote a prestarle los auxilios de la religión. Carvallo y los otros, contrariados por la indicación, y sin oír los razonamientos del subdelegado, hicieron fuego sobre Padi-lla, pero con tan mala puntería, por el estado de beodéz en que se encontraban, que no tocó al reo ni una bala.

Loaiza, como queriendo dar al ajusticiado el tiro de gracia, le asestó en el ojo un tre-mendo puñetazo, dejándolo por muerto. “El bravo Zárate, contemplaba esta escena ten-dido en tierra, sus enemigos le remachaban los grillos. Ya en su corazón había elevado un plegaria por el eterno descanso de su compañero de armas…”

Padilla que había extendido sus brazos, haciéndose el muerto, notó que en la pretina del pantalón llevaba la daga arrebatada a Loaiza. Al tocar su empuñadura, su corazón se dilató, brillaron sus ojos, desenvainó la daga, cortó las ligaduras que lo sujetaban al patíbulo y brincando como un tigre enfure-cido, hirió con cinco puñaladas a Loaiza. Aterrado este, y creyendo que el muerto ha-bía resucitado, salió de la casa, dando alaridos de espanto y no pa-ró hasta refugiarse en el templo.

PADILLA ARREMETE A SUS ENEMIGOS; PERO OTRA VEZ CAE PRISIONERO

Padilla se armó del mayor coraje, no obstante las heri-das que le mortificaban, empezó a repartir puñala-das a derecha e izquierda, logrando dominar y vencer a sus enemigos, quienes como se sabe, estaban em-briagados. Aprovechando la confusión, Zárate consi-guió deshacerse de sus ligaduras y emprendió la fuga.

Los realistas, avergonza-dos de haber sido vencidos por un solo hombre volvie-ron a atacarlo, aullando como aúllan los lobos enfu-recidos. Eran 28 contra el sólo y hubo de su-cumbir al número. Para dominarlo, lo enlaza-

ron como se enlaza un toro furioso; le ama-rraron los pies y las manos, con ligaduras de cuero fresco, poniéndole un cepo en el cuello.

Asegurado de este modo, volvió a funcio-nar el consejo de guerra, que lo volvió a sentenciar a muerte por unanimidad de vo-tos. Más había divergencia de opiniones sobre el modo de ejecutar la sentencia: unos opinaban por la horca y otros opinaban por-que fuese fusilado. Al fin acordaron aplazar la ejecución para el día siguiente, por estar ya avanzada la noche, y además, añadían que el escarmiento debía ser ejemplar y a vista de todo el pueblo.

Doña Juana Azurduy salva la vida de su Esposo

Dña. Juana Azurduy, que había seguido los pasos del esposo, sin que nadie se diera cuenta, vio que esta vez, la vida del gue-rrillero patriota, estaba verdaderamente en peligro. Entonces puso en juego un recurso supremo, que creyó que le iba a resultar, como en efecto le resultó eficaz para salvar aquella vida tan cara.

Acompañada de Huallparimachi, y de dos sirvientes, todos armados de fusiles, se ocultó en los espesos tolares que cubren los alrededores de Pomabamba, y desde allí empezaron a hacer fuego, gritando: “¡Ade-lante Zárate, adelante Zárate!”, como ha-ciendo creer que este caudillo atacaba el pueblo.

Los españoles que sólo en este momento notaron la fuga de Zarate, salieron al extre-mo del pueblo donde recibie-ron una lluvia de balas, que venían del medio del bosque. Creyendo que este caudillo los atacaba con fuerzas numero-sas, retrocedieron todos, y co-rriendo al lugar donde tenían amarrado a Padilla, cortaron sus ligaduras y lo pusieron en libertad, rogando de rodillas, les perdone los muchos ultra-jes que le habían inferido y evite el degüello por la pobla-ción.

Padilla, noble y generoso como siempre, les ofreció per-donarlos y salió del pueblo, a reunirse con los suyos. Se en-contró con su mujer, quien le explicó la estratagema de que se había valido para salvarlo.

Al día siguiente se incorporo a ellos Zárate con una gruesa partida de patriotas con quie-nes se proponía castigar severamente a los realistas. Estos se habían encerrado en la casa cural izando bandera blanca en la puerta.

Intimados a rendirse, los relalistas lo hicie-ron en el acto, entregando por las ventanas todos sus pertrechos de guerra. Luego salie-ron de la casa con la imagen de la Virgen del Rosario, clamando misericordia y pidiendo se les perdonase la vida.

Los patriotas no abusaron de su situación y sólo se limitaron a apresar a Carballo y Carré, que eran los más peligrosos.

Aumentada la partida de patriotas y provista de armas y municiones, Padilla reunió doscientos montoneros y los organizó en dos cuerpos, uno de infantes y otro de caballos, a los que dió la nominación de Húsares y de cuyo mando se encargo doña Juana para continuar la lucha por la libertad de las tierras altoperuanas.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

CELEBRANDO EL BICENTENARIO DE SU MUERTE Llevan restos de Manuel y Juana a su hacienda



TEATRO

“Juana Asurdui, amazona de la libertad”, del elenco “Los Interpretes Compañía Artística” de Jujuy (Argentina) fue presentada ayer, en Sucre, en tres escenarios, el último, la Casa de la Libertad.

Para la celebración del Bicentenario de su muerte, los restos del coronel Manuel Ascencio Padilla, junto a los de su esposa Juana Azurduy de Padilla, resguardados en la Casa de la Libertad, fueron trasladados temporalmente en cabalgata hasta su hacienda en la comunidad de Chipirina, a unos 12 kilómetros de Ravelo.

Tras un acto en la Casa de la Libertad, las urnas con los restos mortales de los esposos Padilla y Azurduy fueron llevadas ayer en cabalgata rumbo a la hacienda de Chipirina, ubicada en la provincia Chayanta de Potosí.

La cabalgata compuesta por una treintena de jinetes de tres escuadrones: José Santos Vargas de Oruro, Manuel Ascencio Padilla de Ravelo y de Alcalá, además de Tucumán y Salta (Argentina) y efectivos del Regimiento Sucre II de Infantería partió ayer por la mañana desde la plaza 25 de Mayo, recorrió la avenida Juana Azurduy de Padilla y se dirigió hasta el río Cajamarca, donde hubo un descanso a la hora del almuerzo; luego continuó hasta Moq’o Tambo donde hubo un intercambio cultural y descanso nocturno, y proseguirá hasta Ravelo.

“Son dos días de cabalgata hasta Ravelo, mañana (hoy) vamos a tener una sesión de honor del Concejo Municipal, de la Asamblea Departamental de Potosí, en la tarde descubriremos el monumento de los esposos guerrilleros, Manuel Ascencio Padilla y Juana Azurduy de Padilla que están en un solo caballo en la plaza principal; ahí rendiremos algunos honores, después proseguirá la cabalgata hasta la casa de Manuel en Chipirina, y en la noche tendremos un evento cultural”, informó el alcalde de Ravelo, Germán Espada.

El acto central de homenaje al Bicentenario del coronel Manuel Ascencio Padilla será el jueves. Comenzará a las 5:30 con salvas de dinamita, luego a partir de las 8:00 se desarrollará un extenso programa con la presencia de autoridades locales, departamentales, nacionales y la delegación de Argentina, entre ellos, miembros de la fundación del Bicentenario de Tucumán, el alcalde de Simoca (Tucumán), Marcelo Herrera, concejales y otros funcionarios quienes trajeron un elenco de teatro y otro de danza que se presentarán en los actos conmemorativos y que ya conmovieron ayer en Sucre con sus presentaciones.

El Senado Nacional aprobó ayer otorgar un reconocimiento póstumo por los 200 años de la muerte del coronel de milicias Manuel Ascencio Padilla Gallardo.

sábado, 2 de julio de 2016

Rinden tributo a Manzaneda y a 20 heroínas paceñas



La Alcaldía rindió honores a Simona Josefa Manzaneda por el bicentenario de su muerte y a otras 20 destacadas paceñas, en un acto que se realizó ayer en la plaza de las Heroínas Paceñas en Alto Següencoma. La conmemoración se enmarca en la ordenanza edil que determina que cada 1 de julio se recuerde la vida de estas mujeres.

"Hoy rendimos un homenaje a las heroínas que fueron conductoras de la revolución y la libertad. Es una fecha donde recordamos a la heroína Simona Josefa Manzaneda. Además, todos los paceños debemos recordar que debemos vivir en un mundo sin violencia y con equidad de género”, dijo el subalcalde del Macrodistrito Sur, Oscar Sogliano.

"Conmemoramos además a todas nuestras valerosas mujeres paceñas, conocidas y anónimas, que lucharon y sufrieron terribles padecimientos por la libertad, independencia, defensa de la soberanía nacional, respeto a la democracia y reivindicaciones sociales”, añadió.

Doña Simona Josefa Manzaneda (la Jubonera) participó en la Revolución del 16 de julio de 1809. Nació en La Paz el 28 de octubre de 1780. "Luego de un juicio sumario, el sanguinario Carratala la condenó a muerte. La sacaron a la calle, la despojaron de sus vestidos, la afrentaron cortándole las trenzas y rapándole la cabeza. La subieron de espaldas a un burro y le dieron azotes hasta que la ultimaron disparándole por la espalda”, dice el historiador Juan Reyes.

martes, 14 de junio de 2016

Vicenta Juaristi Eguino

Vicenta Juaristi Eguino fue una heroína de la independencia americana. Nacida en 1780 y fallecida en 1857, en La Paz, permanece en el imaginario colectivo de La Paz como símbolo de la lucha contra la opresión colonial. Sus padres murieron jóvenes y fue criada por su hermano Pedro. Se casó dos veces, tuvo un hijo y en 1809, Vicenta decide poner su cuantiosa herencia al servicio de la revolución y su casa fue el centro de reuniones clandestinas de los patriotas. Fue condenada a prisión varias veces. El general José Manuel de Goyeneche la desterró a Cuzco, pero pudo retornar a La Paz después.

También fue condenada a muerte por Mariano Ricafort, aunque evitó la pena máxima gracias al apoyo popular de los ciudadanos paceños y a la intervención de varios jefes realistas, que lograron que la pena le fuera conmutada por una elevada sanción pecuniaria y el destierro perpetuo a Cuzco.

Una vez concluida la Guerra de la Independencia, el 18 de agosto de 1825, Vicenta le entregó la llave de oro de la ciudad a Simón Bolívar, al igual que una guirnalda de plata tachonada en piedras preciosas que ella mandó a fabricar como muestra de gratitud hacia el libertador. Una plaza en La Paz lleva su nombre.




lunes, 13 de junio de 2016

Relatan los datos de Juana Azurduy

El nombre de Juana Azurduy de Padilla está siempre tocado por alguna polémica o alguna novedad. El año pasado, en Buenos Aires, una estatua de la heroína donada por el Gobierno de Bolivia sustituyó al monumento a Cristóbal Colón. Gran debate en Buenos Aires.

En abril de este año, se puso un título con el nombre de la guerrillera a una reina de belleza de Chuquisaca. Gran debate sobre el rol de la mujer y el legado de la heroína en las redes.

Por estos días, se exhibe en varias salas bolivianas la más reciente película de Jorge Sanjinés: Juana Azurduy. Guerrillera de la Patria Grande. Aunque no estuvo en la premiere de la película, el más famoso director boliviano dejó un discurso que fue leído por Jorge Hidalgo, que interpreta a Simón Bolívar en el filme. Jorge Sanjinés lamenta que Juana Azurduy sea una gran desconocida en Bolivia. Dice que la “negligencia educacional boliviana” es culpable de que los niños ignoren qué hizo esta mujer, nacida en 1780. Esto es lo que muestran investigaciones recientes.

Fue bautizada en Sucre. Los historiadores Benjamín Norberto Torres y William Löfstrom han trabajado en publicaciones acerca de la vida de la guerrillera. “Ha quedado desmitificada la idea de que ha sido bautizada en la catedral de Sucre”, dice Löfstrom. La idea de que fue bautizada en Sucre nace de la famosa biografía publicada por Joaquín Gantier en 1945. Torres ha encontrado en Tarabuco su fe de bautismo.

Nació el 12 de julio. En realidad, se desconoce la fecha exacta, pero se puede calcular que fue en enero de 1780. Hay por lo menos tres mujeres con el nombre ‘Juana Azurduy’, contemporáneas de la guerrillera.

viernes, 27 de mayo de 2016

Homenaje a las mujeres valerosas que lucharon por la independencia de Bolivia

En Bolivia se celebra el Día de la Madre cada 27 de Mayo, en homenaje a un grupo de mujeres valerosas que al ver cómo morían sus esposos, hermanos y padres en otras batallas decidieron armarse de valor y cuando los españoles intervinieron en la ciudad de Cochabamba después de vencer en la Batalla de Pocona, no dudaron en defender la Patria dirigidas por la ciega Josefa Gandarilla, quien arengó a sus compañeras para ir a la lucha en la Colina de San Sebastián (hoy la Coronilla).

Este hecho se suscitó el 27 de mayo de 1812, cuando en América se extendía la Guerra de la Independencia y en la colina conocida ahora como de la Coronilla en Cochabamba, cientos de mujeres murieron a manos de las fuerzas realistas.

Ese año, el general José Manuel de Goyeneche, a la cabeza de las tropas españolas, se dirigió a Cochabamba con el afán de frustrar la revolución liderada por Esteban Arze, pero como no había hombres en la ciudad porque estaban en otras batallas en el país, las mujeres decidieron proteger a sus hijos.

Decidieron organizarse y armarse para hacer frente a los españoles escalando la colina de San Sebastián, con la consigna: "Nuestro hogar es sagrado" y exhibiendo la imagen de la Virgen de la Merced pretendieron bloquear el ingreso de las tropas españolas, pero fueron masacradas y tres días después la ciudad estaba ocupada por los españoles.

La historia cuenta que posteriormente, cuando el país era gobernado por Hernando Siles, se dictó la Ley del Día de la Madre, el 8 de noviembre de 1927, declarando el 27 de mayo como el Día de la Madre Boliviana, como justo reconocimiento a la valentía de las mujeres de la Coronilla, que enseñaron que al mismo tiempo de ser madres, también pueden ser valerosas mujeres en defensa de sus hijos y de la Patria que les vio nacer.

En la normativa se precisa también que en esta fecha todos los colegios y establecimientos educativos, tienen el deber de rendir homenaje a las madres, por este motivo las "reinas del hogar" reciben sendos regalos, cariño e incluso atenciones por ser considerado el ser más sublime en la tierra, comparada con Dios, por haber dado vida a nuevos seres que dependen de ella desde niños hasta adultos.

Con la presencia de la madre los problemas sean grandes o pequeños, se alivian porque sus besos, sus caricias, su paciencia y sabiduría son lo mejor, sus trasnochadas por estar enfermos o porque debe ayudar a cumplir con las tareas no solo del colegio también de la universidad y porque es la única persona que estará siempre presente para apoyar a sus hijos cuando ellos así lo necesiten, por lo que ella deberá realizar un sinfín de sacrificios, dejando de dormir o alimentarse para apoyarles.

Es el ser que a pesar de estar cansada, corre a ayudar a sus hijos cuando estos sufren una caída, porque siente que es su deber y obligación estar junto a ellos en momentos de dolor y desesperanza para aconsejarles, guiarles entre lágrimas y abrazos que nunca son cobrados porque una madre no puede descansar o comer si su hijo no se encuentra con bien.

jueves, 26 de mayo de 2016

Juana Azurduy, de Chuquisaca


La historia que voy a contarles es parte de nuestra patria, vivida en días de gloria, sangre y batallas. Pido a los herederos de esta América liberada hacer un alto en el camino junto a la tumba de la coronela Juana Azurduy de Padilla.

Sentirán al amanecer la risa alegre de una niña que ríe, canta y juega con las mariposas. Sentirán al mediodía el galopar de su caballo que cruza por campos sembrados de armaduras españolas y cuando la noche extienda su manto, sentirán que el alma se les va, dejando un cuerpo solitario.

Las pesadas puertas del convento de Santa Teresa se abren para dar lugar al menudo paso de una muchacha morena que tiene los ojos grandes y vivaces. Quieren hacer de ella una monja. ¡Qué pequeño se ha vuelto el cielo entre los muros del convento! Ni siquiera la gran medalla blanca en plenilunio se ve aparecer tras la cumbre del Sica Sica. Los altos muros le limitan el horizonte, la cierran, la aíslan del mundo. Las tardes son largas y perfumadas por jazmines y nardos, esas flores irán a morir más tarde a los pies del Cristo moribundo en el silencio de la capilla. Pero Juanita no quiere ser monja, hay demasiada alegría en sus ojos reidores y su mente alocada. Ella sólo sueña con santos heroicos.

Una tarde, el confesor del convento sostiene una larga conferencia con la priora. Al día siguiente Juana deja el convento. ¡Es un ave libre que sacude sus alas!

Canto

Como un ave que salta por los caminos va cantando en el campo sus dulces trinos.
Frente a un cielo que cubren blancas palomas quiere volar con ellas las altas lomas.
Salta y juega en el aire y baja el río. Acaricia las olas y vuelve al nido.
Alza vuelo a los montes hasta las nubes y en su trino nos trae nuevos cantares.

Hay en las calles de la vieja Charcas mucha luz, mucho sol, un azul y ancho cielo. El horizonte se abre como un mágico abanico y en las noches, junto a las rejas florecidas deliran de amor las serenatas. La luna de nácar presta apariencias de leyenda a los patios olorosos y anchos de Chipirina. Juana ha entregado su amor al arrogante Padilla. Ahí es entonces cuando la patria pide libertad.

Canto

Juntemos nuestros brazos compañera, tenemos por delante la vida entera.
El cielo está cubierto de nubes negras, abramos con la espada las sendas nuevas.
Juntemos nuestros brazos compañera, ya están los "chapetones” en las montañas y vienen a quitarnos tierras sembradas. Por eso compañera junto a mi espada quiero verte en la lucha.
Mi bien amada juntemos nuestros brazos compañera.

Juana y Manuel se enrolan en las filas de los luchadores, su presencia es señal de combate. Ellos cubren las retiradas y empapan los triunfos. Un día están escondidos entre las fragosidades de las sierras; otros días, sembrando espanto entre los enemigos. Como símbolo de libertad en la batalla, doña Juana entrega a su compañero, un robusto niño fruto de su amor y la bandera del fiero enemigo.

Cañoto y Walparrimachi cantan su gloria. Más tarde, después de la batalla de El Villar, se le une el dolor supremo de ver la cabeza de Padilla clavada en la punta de una lanza con la mirada inexpresiva, pero el dolor acicatea su arrojo y aporta con su brazo férreo en las huestes argentinas de Güemes. Aguilera, el vencedor de Padilla, pone precio a la cabeza de Juana Azurduy y aún así, sigue el camino de la lucha por la patria, en busca de su preciada libertad y los enemigos son al fin vencidos.

Canto

Juana Azurduy de Padilla cruza a caballo la historia sembrando el alto sendero de armaduras españolas.
Con los cabellos al viento como bandera de patria rompe horizontes de espadas Juana la libertadora.
Ay soldaditos de plomo mandados por la Corona , todos cayeron rodando al paso de la amazona.
Y en la cumbre del coraje , donde destella la gloria, Juana de Arco se inclina y abraza a su hermana criolla.

Ya los chapetones dejaron la tierra americana y hay días de gloria para los defensores de la patria. Doña Juana es teniente coronela del ejército argentino. El Mariscal Sucre le da una pensión que nunca le pagan. Más tarde, sobre ella, cae el velo del olvido, pesado como una losa. Se acabaron las glorias de antaño. Sólo queda la monotonía de los largos días de soledad y miseria. Un 25 de mayo, anciana, ha muerto Doña Juana mientras las campanas repican a gloria. Nadie en su entierro y en la noche sólo un piadoso rayo de luna besa la tumba fresca de Juana la heroica.

Canto

Juntemos nuestros brazos compañera, tenemos por delante la vida entera.
El cielo está cubierto de nubes negras, abramos con la espada las sendas nuevas.
Juntemos nuestros brazos compañera ya están los chapetones en las montañas y vienen a quitarnos tierras sembradas.
Por eso compañera junto a mi espada quiero verte en la lucha mi bien amada. Juntemos nuestros brazos compañera.

Luis Rico es Premio Nacional de Culturas 2013 y Maestro en las Artes 2015.

25 DE MAYO 1809


Revolución El 25 de mayo de 1809, la Real Audiencia de Charcas, hoy Chuquisaca, amaneció convulsionada por estudiantes universitarios y sectores independentistas que destituyeron al gobernador de entonces, Ramón García de León y Pizarro, para formar una junta de gobierno, ante las sospechas de que éste intentaba entregar el Virreinato del Río de la Plata a la infanta Carlota Joaquina de Borbón.
Personajes El movimiento, fiel en principio al rey Fernando VII de España, estuvo encabezado por ciudadanos como Bernardo de Monteagudo, Jaime de Zudáñez y otros seguidores de ideales republicanos, quienes realizaron protestas populares en las calles de Chuquisaca. Juana Azurduy y su esposo Manuel Ascencio Padilla se sumaron posteriormente


Manuela Gandarillas

Para las mujeres bolivianas, Manuela Gandarillas, a quien llamaban “La Ciega”, es un gran referente porque se destacó entre las mujeres que lucharon en el sector de “La Coronilla” como una figura femenina valerosa.

De procedencia “noble”, Manuela Gandarillas fue madre de cuatro hijos e hijas y abuela de una niña. En 1810 presenció la ejecución de su hermano José Domingo en manos de las fuerzas españolas, lo que enardeció su ánimo y derivó en su decisión de participar activamente en contra de los enfrentamientos de 1812, en los que fue abatida por soldados al mando al general José Manuel Goyeneche, cuando éste intentó tomar la ciudad de Cochabamba.

Gandarillas no hizo caso de las voces que la desanimaban recordándole su sexo, edad, su condición de madre y abuela. Ni siquiera la ceguera, a causa de un defecto de visión que empeoró por su diabetes, la detuvo. Esta mujer se convirtió en una de las grandes impulsoras de la lucha por la independencia de Bolivia. Revolucionó el debate sobre los derechos femeninos de su época, puesto que, a diferencia de varias mujeres de esa época, sabía leer, escribir y congregaba en su domicilio a los patriotas. Queda escrita en la memoria de Bolivia su frase: “Si ya no hay hombres, aquí estamos nosotras las mujeres para enfrentar al enemigo y morir por la Patria”. Por su valentía, el Concejo Municipal de Cochabamba, otorga la Condecoración Manuela Gandarillas a "todas las instituciones de mujeres que logran destacarse por su entrega desinteresada, valor, lucha, perseverancia, tesón y sacrificio por el bien de Cochabamba y el país".

miércoles, 25 de mayo de 2016

No se realizan los honores a doña Juana

Una vez más doña Juana Azurduy recibe un desaire”, con esas palabras la directora del Centro Juana Azurduy, Martha Noya, expresó su molestia porque no se llevó a cabo el traslado de la urna con los restos de la heroína desde la Casa de la Libertad hasta el Museo Histórico de la Región Militar, como estaba establecido en el programa oficial de festejos. Pese a ello, el Centro Juana Azurduy presentó una ofrenda floral.

jueves, 19 de mayo de 2016

Historiador trae un nuevo perfil sobre Juana Asurdui

Datos como la partida de nacimiento, la correcta escritura del nombre o la trayectoria de vida atravesada por diferentes peripecias enfrentadas con ejemplar heroísmo, son reflejados en el libro “Juana Asurdui de Padilla (1780-1862), la historia detrás de la leyenda”, que recoge la investigación documental del historiador chuquisaqueño Benjamín Torrez.

El volumen fue presentado ayer, en la Casa de la Libertad. Recibiendo elogios de sus pares, Torrez destacó que tras esta investigación se puede acceder a un perfil enriquecido del personaje que trastoca los cánones de la historiografía dominante y las diferentes versiones que confunden a Asurdui en la bruma de la memoria colectiva.

martes, 8 de marzo de 2016

1780 - Nace la destacada guerrillera altoperuana Juana Azurduy de Padilla

Líder guerrillera nacida en las cercanías de Chuquisaca, Alto Perú (hoy Bolivia), Juana Azurduy de Padilla alcanzó el grado de Coronela del Ejército Libertador argentino durante la gesta emancipadora de los países sudamericanos contra el colonialismo español. En el corto período de seis años desde 1811 hasta 1817, esta heroica mujer concurrió a 23 combates y batallas campales. Vestida de varoníl uniforme para Ingresar a las batallas; pan-talón blanco de corte mameluco chaquetilla ro-ja, la cabellera enroscada bajo una gorra militar con airón entre blanco y azul, manejaba diestramente la espada, el sable y el fusil y aún el cañón, como se le había visto más de una vez. Conocida en el Alto Perú con el sobrenombre de “El Águila de las Batallas”, combatió incansablemente junto a su esposo Manuel Ascencio Padilla, comandante de las tropas independentistas a las órdenes del general Manuel Belgrano. Tras abandonar la lucha guerrillera por falta de apoyo logístico, el mariscal Antonio José de Sucre le otorgó una pensión, la cual le fue quitada en 1857 bajo el gobierno de José María Linares. Murió en condición de indigente el 25 de mayo de 1862 cuando estaba por cumplir 82 años y fue enterrada en una fosa común. Sus restos fueron exhumados 100 años después, para ser guardados en un mausoleo que se construyó en su homenaje.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Historiadores rememoran la lucha de Padilla y Asurdui

Historiadores argentinos y bolivianos reflexionaron sobre el papel que jugó Manuel Ascencio Padilla, el guerrillero platense de las gestas independentistas, su aporte al proceso revolucionario y la relación con su esposa, la heroína Juana Asurdui de Padilla. El coloquio se realizó en el auditorio del Archivo y Bibliotecas Nacionales de Bolivia.

Los avances de las investigaciones sobre la independencia latinoamericana, que permiten replantear algunas perspectivas históricas que ahora pueden ser refutadas a la luz de los hallazgos recientes, fue uno de los temas centrales de las exposiciones.

Una de las precisiones que abrió la reflexión sobre los sucesos históricos, fue realizada por el argentino Eduardo Peréz, quien explicó cómo la guerra de la independencia debe pensarse como una guerra civil y no como una confrontación bélica entre nacionalidades; los bandos realistas incluso hablaban quechua, aclaró.

Al respecto, Bernardo Gantier explicó que este tipo de imprecisiones en comprender la historia, hacen que mucha gente caiga en errores conceptuales, como lo demuestran las feministas de Sucre que homenajean a Juana Asurdui de Padilla, siendo que ella era una mujer muy devota, madre y esposa, una serie de características que las feministas rechazan, sostuvo .

Además compartieron el panel, Norberto Torres, Horacio Gallo de Argentina y el Alcalde de Ravelo, German Espada, presidente del comité interinstitucional del bicentenario del fallecimiento de Padilla.

A las 9:00 de ayer se presentó el programa del Bicentenario en la Casa de la Libertad, en un acto que contó con la participación de altas autoridades de los gobiernos Departamentales y Municipales.

viernes, 4 de septiembre de 2015

Entregan en Tarabuco certificado de Asurdui

El Certificado de Bautizo de Juana Asurdui de Padilla, que fue encontrado por el historiador chuquisaqueño Benjamín Torres, fue entregado al Archivo Arquidiocesano de Tarabuco, en un acto organizado por la Alcaldía de ese Municipio.

El alcalde Iber Meras entregó al investigador chuquisaqueño y a la directora del archivo, Avelina Espada, unos tejidos de la cultura Yampara en muestra de agradecimiento, informó Carlos Nuñez, Director de Turismo y Cultura de Tarabuco.

El hallazgo de Torres puso fin a la polémica historiográfica que se desarrolló sobre el origen de la heroína de la independencia.

jueves, 27 de agosto de 2015

Juana Asurdui no era Juana Azurduy

Se llamaba Juana Asurdui Llanos. Nació en La Plata, hoy Sucre, se casó con Manuel Asencio Padilla Gallardo y es la máxima heroína de la independencia de Bolivia.
Parecería que es una simple cuestión de escritura, pero no. El descubrimiento va más allá.
El investigador e historiador chuquisaqueño Norberto Benjamín Torres estudió a fondo la vida de Manuel Asencio Padilla y, paralelamente, la de su esposa Juana. "No se puede concebir al uno sin la otra", dijo ayer en la presentación del libro sobre el guerrillero de Ravelo.
Al investigar a Padilla encontró datos reveladores sobre su famosa consorte y la más sorprendente es que la Juana Azurduy (con "z" e "y") que conocíamos fue, en realidad, Juana Asurdui, con "s" e "i".
No eran la misma persona ni es un error de escritura. Lo que aparentemente ocurrió es que los historiadores encontraron el acta de bautismo de Juana Azurduy, nacida el 12 de julio de 1780 e hija de Mathías y Eulalia Bermúdez. Debido al nombre, se creyó que era doña Juana, la heroína, se llamaba Juana Azurduy Bermúdez y nació el 12 de julio de 1780.
Sin embargo, había un detalle que contradecía los datos aportados por el acta de Azurduy Bermúdez. Todas las firmas que se encontraron en los documentos firmados por doña Juana tenían el apellido Asurdui con "s" e "i".
Norberto Benjamín Torres publicó los primeros resultados de sus investigaciones en los tomos I y II de la obra "Juana Asurdui de Padilla, perspectivas y documentos" y en el segundo incluye tanto el acta de casamiento de Manuel Asencio Padilla y doña Juana como el de bautismo de esta última.
En el acta de matrimonio se menciona como la contrayente a "Juana Asurdui , española, soltera natural de la ciudad de La Plata, hija legítima de Don Isidro Asurdui y de Doña Juliana Llanos".
El acta de bautismo que aporta Torres reza lo siguiente:
"En esta Santa Iglesia de San Pedro de Tarabuco, en veintiséis de Marzo de mil setecientos ochenta años. Yo, Pedro Dávalos, Teniente de Cura, constándome estar bautizada, puse óleo y crisma a Juana de dos meses, mestiza, hija legítima de Pedro Asurdui y de Juliana Llanos..."
Se trata, entonces, de la misma persona que se casó con Manuel Asencio Padilla. El dato de "española" tiene más connotación social que racial porque, como consta en el acta de bautismo, Juana Asurdui Llanos era mestiza.
Así queda despejada la incógnita sobre la verdadera identidad de Juana Asurdui de Padilla, la guerrillera, la heroína, la Juana de América.
Lo que queda por dilucidar es su fecha de nacimiento ya que esta no aparece con claridad en ninguno de los documentos a los que Torres tuvo acceso. El acta de bautismo, de fecha 26 de marzo de 1780, dice que Juana tenía dos meses cuando fue bautizada y eso nos remite al 26 de enero. Sin embargo, el historiador recuerda que, en aquellos años, los bebés recibían los nombres de los santos del día; así que hay que buscar a algún Juan o Juana de enero.
En el santoral católico solo hay dos santos con ese nombre en el mes de enero: Juan Nepomuceno Neuman y Juan Bosco. No obstante, aquel nació en 1811 y Bosco, en 1815; así que no figuraban en el santoral cuando nació doña Juana Asurdui.
Debido a ello, no queda más que convenir, tomando en cuenta el día de su bautismo, que la fecha de nacimiento de nuestra heroína tendría que ser el 26 de enero de 1780.

miércoles, 19 de agosto de 2015

Entregan monumentos de Túpac Katari y Bartolina Sisa en la Apacheta



El viceministro de Descolonización, Félix Cárdenas, entregó el miércoles los monumentos de Bartolina Sisa y Túpac Katari en la comunidad Chaniqawa, ubicada en la Apacheta de La Paz.

"Estamos en un proceso de recuperación de nuestros líderes, en proceso de la reposición de nuestra cosmovisión, es un proceso donde decimos que este camino que emprendemos es un camino sin retorno, y de ahora para delante son los pueblos indígenas quienes tienen que marcar los paradigmas, no sólo en Bolivia sino en el planeta", afirmó en un acto público.

A su juicio, los monumentos señalan la postura política e ideológica de Túpac Katari y Bartolina Sisa, "líderes que son la luz y el sendero político ideológico".

Recordó que en apego al artículo 9 de la Ley Contra el Racismo, de promover el reconocimiento de los héroes y heroínas indígenas de Bolivia, hasta la fecha se entregaron 6 monumentos de 'Bartolina Sisa y Túpac Katari', en las comunidades de Ocuiri, Ayo Ayo, Peñas, Pando, Sica Sica y Potosí.

En ese marco, anunció que se entregarán otros monumentos de Manco Kapac y Mama Ocllo en la región de Copacabana y de Zarate Villca en Oruro, entre otros.