Buscador

sábado, 23 de marzo de 2013

A 134 años de su usurpación Una mirada al cautivo Litoral Boliviano

A diferencia de las otras ciudades cautivas bolivianas, Antofagasta tuvo mucha suerte, ya que la línea del progreso y desarrollo estuvieron siempre presentes, no por algo sobresale, de las urbes de la Segunda Región chilena, como una moderna y llena de oportunidades.

Hoy en día es un terruño envidiado por los habitantes de Calama, Tocopilla, Mejillones, que afirman que todas las regalías que generan, Antofagasta recibe un 60 por ciento y el restante 40 por ciento se deben repartir entre las que reclaman una mejor suerte por parte del gobierno chileno.

Antofagasta está situada a 1.200 kilómetros al Norte de Santiago, es la capital portuaria de la Segunda Región.



ANTECEDENTES

La presencia de chilenos en la zona puede rastrearse hasta tiempos de la Colonia, en su mayoría, provenientes de la zona de Copiapó, donde se generó una cultura minera que se expandió hacia el Norte, en busca de nuevos recursos.

Nombres famosos entre los muchos anónimos aventureros que ocuparon el lugar fueron: Diego de Almeida, José Antonio Moreno, José Díaz Gana y Juan "Chango" López. En 1867 el ciudadano Ossa compra terrenos en la bahía de la ciudad, e inicia la explotación de las calicheras (salitreras) del salar de El Carmen.

Si bien Cobija fue el puerto que eligió Bolívar para su desarrollo, como núcleo mayor del Litoral, en los hechos y debido a la explotación de salitre determinó que Antofagasta fuera el centro urbano

mayor de las costas del Pacífico.

La ciudad fue fundada por orden expresa del presidente, Mariano Melgarejo el 27 de agosto de 1868; su fundador fue el prefecto de Litoral, José Taborga, quien el 22 de octubre del mismo año, la bautizó con el nombre de La Chimba, pero después Melgarejo le cambió el nombre por Antofagasta, que era la denominación de una finca que tenía su hermano Anselmo, en Cochabamba.

Un desacierto de Melgarejo fue enviar una carta al Gobierno de Chile, para que envíen policías chilenos a Antofagasta para dar seguridad, porque no confiaba en la policía boliviana.

Según el relato chileno, en 1869 la caleta fue reconocida por Bolivia como Peña Blanca; en 1870 Díaz Gana descubre la plata de Caracoles. Para ese entonces, Peña Blanca tenía 330 habitantes y el agua era traída desde Tocopilla y Arica.

Tanta era la presencia chilena en Antofagasta que, al fundarse el municipio en 1872, la población eligió nueve regidores: Dos alemanes, un inglés y seis chilenos. De hecho, de los 8.500 habitantes de la ciudad, en 1878, 6.554 eran chilenos.

El viernes 14 de febrero de 1879, una escuadrilla compuesta por el "Blanco Encalada", el "Cochrane" y la "O’Higgins" aparecen en la bahía de Antofagasta, donde desembarcaron 200 soldados chilenos a cargo del coronel Emilio Sotomayor, ocupando así Antofagasta durante la madrugada, momento en el que se inicia la Guerra del Pacífico.

Tras el desembarco, las tropas chilenas se formaron en los patios de las actuales dependencias del ferrocarril, posteriormente se dirigieron a la Plaza Colón e izaron la bandera chilena.

Antes de la guerra, el pequeño muelle se saturaría por lo que en 1875 la compañía salitrera comienza la construcción de uno nuevo, con un largo de 137 metros, un ancho de 10 a 14 metros a una altura de 1.95 metros sobre la alta marea. A la fecha fue declarado monumento histórico de Chile y está cerrado para su refacción.

HOY

Hoy Antofagasta es una ciudad pujante y moderna, con una economía carísima, ya que para subsistir se necesitan aproximadamente 600 mil pesos chilenos, es decir, unos 1.200 dólares mes.

Antofagasta se dedicó a la industria, pero vio la carencia de equipamiento, principalmente para la actividad minera. No tenía una buena relación urbana con el borde costero, ya que el puerto bloqueaba el acceso a la ciudad. Poco a poco se trabajó en la construcción de una ciudad flotante para lograr su desarrollo.

Se instalaron playas artificiales, para dotar a sus habitantes de espacios públicos en las que no interfiera la industria. Otro ejemplo son los malls, tiendas comerciales y grandes supermercados, que fueron liberados de la costa, para beneficio comercial. La ciudad creció a lo largo de la costa, ya que a lo ancho tiene un espacio reducido y fue aprovechado más para la parte habitacional. Por otro lado, Antofagasta es catalogada como una ciudad minera ya que en el sector cordillerano se explota cobre, oro y litio; pero también existen actividades alternas, principalmente en los servicios. La ciudad portuaria tiene un aproximado de 370 mil habitantes, de acuerdo al último censo de 2012.

Una de las desventajas que tiene Antofagasta es que no genera sus propios recursos alimenticios, ya que debe importarlos desde el Sur de Chile, factor que encarece la vida.

Asimismo, pagan el agua potable más cara de Sudamérica, que antes era traída desde el altiplano, pero debido a la contaminación minera, deben procesar el agua del mar, con una planta de tratamiento que provee el 45 por ciento de agua para consumo. La energía eléctrica también es cara, pese a que las termoeléctricas están en la Segunda Región, pero toda esa energía se destina más para la actividad industrial.

Otro de los factores de desarrollo, es la riqueza marítima que posee, cuya producción está básicamente en la caleta de Humbolt, donde se procede a la pesca artesanal. Es también usado como centro de buceo. Paradójicamente no existe industria pesquera, sino que todo lo que se tiene es para el consumo de sus habitantes.

Respecto al turismo, Antofagasta tiene mucho que ofrecer, playas artificiales, las ruinas de Huanchaca que se dice fue construida por bolivianos antes de la Guerra del Pacífico, y luego utilizada por los chilenos como una fundición.

El patrimonio arquitectónico es muy valorado por los chilenos, entre los edificios que destacan está la antigua estructura municipal, considerado como monumento histórico con características del neoclásico francés.

También hay algunas estructuras que datan de la Guerra del Pacífico, una de ellas es el muelle, otra es la estructura del ferrocarril. La Aduana de Antofagasta es otro monumento nacional, fue construido en Valparaíso y armado en Mejillones, como resultado del Tratado de 1866, luego toda la estructura del edificio fue trasladada a Antofagasta en 1868, donde aún permanece frente a la costa. Otro de los edificios que permanecen de pie es el del Banco Mercantil Boliviano en la esquina de las calles Bolívar y Washington.

Dividen en dos etapas la construcción de Antofagasta, la primera de la época salitrera, en la que las viviendas eran construidas con madera de pino traídas por los ingleses. La otra etapa está relacionada con los años 60 del siglo pasado, en la que las organizaciones sindicales gestionaron viviendas sociales para los trabajadores, por lo que se construyeron edificios muy parecidos como los existentes en Europa.

La actividad portuaria es una de las más importantes y también base de la economía estatal. Existen dos puertos uno privado denominado ATI (Antofagasta Terminal Internacional) y otro del Estado chileno, denominado EPA. Allí existe un galpón boliviano donde funciona la Administración de Servicios Portuarios de Bolivia (ASPB).



Fuentes:



J. de Mesa, T. Gisbert y C. Mesa, "Historia de Bolivia" (2008)

Octavio Baez, "Antofagasta, metamorfosis de mi ciudad"

Julio Cruz Barahona, Agustín Llagostera Martínez, "Prehistoria de Antofagasta, en la ruta de los primeros antofagastinos" (2011)

Mauricio Ara, Responsable de la Dirección de Cultura de la Municipalidad de Antofagasta (entrevista)

Ciudadanos antofagastinos (entrevistas)

Día del Mar en el extranjero



Residentes bolivianos en Argentina, EEUU, España y Brasil reivindicaron ayer el reclamo por un acceso soberano al mar. En Argentina, autoridades diplomáticas junto a asociaciones de bolivianos y organizaciones sociales de ese país realizaron un acto central en honor al Día del Mar en el parque Rivadavia, de la ciudad de Buenos Aires.

En tanto, la colectividad boliviana en las ciudades estadounidenses de Washington y Nueva York recordará este sábado la pérdida de la cualidad marítima de Bolivia, informó el embajador ante la Organización de Naciones Unidas (ONU), Sacha Llorenti.

España. En el caso de España, la embajadora Carmen Almendras sostuvo que los residentes bolivianos en ese país conmemorarán el Día el Mar con diferentes actividades organizadas en las ciudades de Sevilla, Barcelona y Valencia.

Concurso de murales, videos y debates son las principales actividades que se desarrollan en España, informó Almendras. En Río de Janeiro, la comunidad de bolivianos junto a autoridades cívicas y militares de ese país, también recordaron el Día del Mar.

En la oportunidad, la cónsul general boliviana en Río de Janeiro, Shirley Orozco, manifestó que Bolivia a lo largo de todos estos años y de manera continua exige y demanda en diferentes escenarios internacionales y mediante mecanismos pacifistas, el derecho a la restitución de la cualidad marítima, lo que le permitirá integrarse con el mundo, sin las restricciones que provoca el centenario enclaustramiento.

CALAMA: la primera sangre boliviana derramada por la Patria

Calama, ese lugar en que el coraje de un puñado de valientes ha levantado el más grande glorioso monumento, junto al histórico río, escuchamos de labios de uno de sus actores, Juan de Dios Berna, la relación hecha de recuerdos, de lo que fue la épica jornada del 23 de marzo de 1879.

Es esa vieja e ignorada reliquia, que ni la edad, han podido hacer mella en su admirable estructura humana, no obstante de faltarle una pierna que le ha sido amputada a consecuencia de una herida ocasionada por la pisada de un caballo que cargó sobre él un “cazador chileno”.

–Tengo 67 años, – comienza el viejo– y soy en Calama el único sobreviviente de la tragedia del 23 de marzo. Todos han muerto o han desaparecido. Soy yo el único que existe de aquellos tiempos en que ofrecimos nuestra sangre y nuestra vida a la Patria. La primera sangre boliviana que se derramó en la Guerra del Pacífico, fue aquí, en Calama.

Yo he combatido a la edad de los 18 años, no cumplidos siquiera, como recluta, era simple soldado y formé en el piquete escogido por don Eduardo Avaroa, él era capitán y con ese grado entró a combatir a la cabeza de los 25 rifleros entre los que estaban los valientes muchachos Marquina y el Kari Kari, muy renombrados por su valor.

Por la escasez de rifles que entonces eran los Remington y habían muy pocos en la comandancia, a mi me dieron un fusil de cargar con cartuchos de pólvora y que los rompíamos con los dientes para preparar el tiro. Otros camaradas tenían fusiles de la misma clase y muchos otros escopetas de cargar con munición, como para cazar palomas. – ¡Por falta de armas hemos perdido la batalla, señor!. . . Como calameño neto, yo tenía desesperación de pelear al lado de don Eduardo Abaroa, porque era muy querido por nosotros y era también calameño como yo. El combate no ha sido precisamente en el Puente de Topáter como dice la historia. Tuvo lugar él a los 50 metros más arriba de dicho puente, en el lugar llamado “Polvorera” de la Compañía de explosivos, allí, en aquél paraje de la orilla del río (nos señala con el brazo extendido a la altura de la barba un lugar en que se notan antiguas edificaciones). Allí mismo había un horno de hacer pan y ahí nos atrincheramos con Abaroa, esperando que el enemigo intentara pasar el río, que entonces no era, como ahora, sin agua y escampado.

Era más bien hondo y con mucha agua y cubiertas sus orilla de chillcas espesas que impedían vernos claramente con el enemigo. El combate empezó a las ocho y media de la mañana del 23 de marzo de 1879, y terminó a las doce y media del día; combatimos durante cuatro horas. Sabíamos que el enemigo había salido de la mina de Caracoles día antes, y desde las 6 de la mañana del 23 ya podíamos distinguir a las fuerzas chilenas en la lejanía. Era una masa enorme de hombres cuyas armas relucían al sol; avanzaba en columna interminable. La historia dice que sólo eran seis cien y bajos dentro del mundo variopinto de la escritura y la búsqueda de una mínima de tranquilidad material para poder crear. Nacimiento de ilusiones y muerte de sueños, “pasar y desaparecer amigos”, la llegada de las canas. Pero vivieron el laberinto de los más variados mundos, geografías y proyectos.

Así nos lo relata Plinio Apuleyo Mendoza: “El se ha vuelto rico y célebre. Yo me hevuelto pobre” “Todo ello desde aquella noche, cuando vio la nieve por primera vez y sin importarle ser tomado por un loco se puso a saltar” Plinio será el pobre, pero su prosa es rica en fortuna y sin calendarios que le hayan producido canas. Cuatro años antes de la publicación de Cien años de soledad, corre 1963, García Márquez en su permanente busca de una razón sólida para su escritura, en una de estas once cartas inéditas que contiene esta obra, la más extensa tal vez, en la que reflexiona como ha venido “acumulando una impresionante cantidad de datos para la novela del dictador y ahora estoy seguro de que su biografía no se parecerá a la de ninguno. No hay remedio será una novela de ciencia ficción” Así nacería ese país imaginario e inimitable de una historia que mentalmente había ido elaborando durante diecisiete años hasta que llegara el momento justo, oportuno, para la gran diana literaria.

Él ya está seguro quienes han sido los padres del boom, los tiene catalogados como los precursores: “El siglo de las luces, de Carpentier; La muerte de Armenio Cruz, de Carlos Fuentes; La ciudad y los perros de Vargas Llosa, y Rayuela de Cortázar. Todo ello sería “cuestión de encontrar un término medio entre Carpentier y Hemingway!” La pasión y apuesta por Fidel Castro y la Revolución de los barbudos es un tema de envergadura política e ideológica que viene de allá, desde hace años siendo polémica bastante acentuada, de hondos principios enfrentados, los cuales en su mayoría han desembocado en el desencanto y rompimiento de amistades entre aquel mágico grupo de majestuosos y excelentes escritores del desbordante Boom de los sesenta y alargadas décadas de un siglo XX envuelto en oro literario. Polémica de alta y tensa temperatura que surge con el caso del poeta Padilla y el escándalo que provoca su condena teniendo por juez a Fidel Castro, un líder conducido por la deformación y ortodoxia evidentemente prisionero del sistema y adoctrinamiento comunista imperante en la Unión Soviética, fue provocando el desaliento en quienes se consideraban fervientes cronopios y famas, nunca mejor etiquetados, provocando el abandono, la separación, siendo Vargas Llosa uno de los primeros. Cuestión que Plinio Apuleyo ve y plantea con toda rotundidad y transparencia, porque a muchos les resulta insostenible tan sucia y lamentable maniobra para ir eliminado la verdadera esencia de la Revolución. Historia de mucha tinta escrita, que ocupa amplio y rico espacio lleno de interés en estas cartas y recuerdos magistrales, vivos, sobre la vida del Gabo autentico, el de amigo de los amigos, la sencillez dentro de sus principios y rarezas, la fidelidad de la verdadera amistad.

Retrato emocionante lleno de sorpresas desde sus comienzos como periodista hasta alcanzar su consagración con el Premio Nobel de Literatura y el justo lugar que le corresponde literariamente en la lengua de Cervantes.

ARGENPRESS.info EL DIARIO, sábado 23 de marzo de 1929.

Cobija la ciudad de las ruinas

Pasaron 134 años de la pérdida del Litoral boliviano, y a diferencia de la suerte que tuvieron las ciudades bolivianas cautivas, Cobija que era considerada como un puerto importante, tras Antofagasta, ahora se constituye en un espacio de tierra a las orillas del mar, en medio de ruinas.

El puerto de Cobija fue creado el 25 de diciembre de 1825 con el nombre de Puerto La Mar, una vez que se constituyó la República de Bolivia el 6 de Agosto del mismo año, por Simón Bolívar. Está situada entre las ciudades de Tocopilla y Mejillones.

De acuerdo a la historia, la creación de este puerto, fue el resultado del fracaso de las negociaciones con el Perú, para la cesión del puerto de Arica. Posteriormente, el gobierno de Bolívar comisionó al militar, Francisco Burdet O’Connor para el establecimiento del puerto de Cobija, que antiguamente era un asentamiento chango. Las condiciones geográficas ayudaron para ese fin.



FUNDACIÓN

Cobija fue fundada por la colonia española en 1578, que en una primera instancia fue un puerto de la Audiencia de Charcas y luego de la República de Bolivia, perteneciendo a la región de Atacama y a la Intendencia de la Villa Imperial.

La importancia de Cobija en su época fue por el arribo de aristócratas, quienes originaron un desarrollo cultural y económico antes de la fundación del puerto de Antofagasta, durante la República de Bolivia.

Durante el proceso de formación de la Confederación Perú-Boliviana, las tropas peruanas tomaron el puerto de Cobija y en el combate mataron al militar boliviano Gaspar Aramayo.

El progreso de Cobija fue notorio con la instalación de una planta de de-

salinización de agua de mar en 1857, cuyo propietario era don José Santos Ossa. Tenía una población de mil habitantes aproximadamente. Fueron precisamente sus pobladores que en 1870 descubrieron las riquezas argentíferas de Caracoles.

Sin embargo, ese progreso tuvo como adversario a la naturaleza, ya que en 1868 se registró un terremoto que destruyó la mitad de la ciudad y un brote de fiebre amarilla hizo escarnio de sus habitantes, un año después.

El castigo de la madre natura fue aún mayor, dos años antes de la invasión chilena y quizás como un presagio de la guerra, ya que en 1877 un terremoto con posterior tsunami destruyó las edificaciones de las localidades circundantes al Litoral boliviano. Ante ese hecho, las autoridades bolivianas determinaron trasladarse a Antofagasta, pese a esa situación la población sería menor en consideración a la cantidad de chilenos que estaban viviendo en ese puerto.

Un año después de terminada la Guerra del Pacífico en 1883, Cobija tenía 429 habitantes y a inicios del siglo pasado, fue abandonada casi definitivamente, convirtiéndose a la fecha en la ciudad de las ruinas.

Allí se observa el lugar como una ciudad fantasma, llena de ruinas y algunos recordatorios como la de la iglesia de Santa María Magdalena, en cuyo sitio solo hay dos cruces.

Entre los meses de marzo y abril se levanta la veda de la pesca de pulpo, por lo que pescadores de Antofagasta en número de 40, se trasladan hasta Cobija para establecerse en forma temporal con la instalación de carpas o casas prefabricadas y dedicarse a esa actividad.

El muelle es prácticamente un testigo mudo de lo que fue Cobija; a alguien se le ocurrió colocar un bote en desuso encima del muelle con la inscripción que lleva el nombre de Cobija.

El gobierno chileno prácticamente se olvidó de ese puerto y hoy la mayoría de los habitantes de Antofagasta, ni siquiera saben de la existencia de Cobija.

Calama capital minera y oasis de la Segunda Región

Calama es una ciudad en medio del desierto, aunque su significado de acuerdo a los cronistas, viene de la lengua nativa Kunza "Ckara-ama", que significa "ciudad en el medio del agua", porque está rodeada del río Loa. Y porque decimos que es un "oasis", porque sencillamente, antes de llegar a Calama se ve un gran vergel en medio del desierto de Atacama. Esta ciudad es también rica en minería, principalmente por Chuquicamata, la mina de cobre más grande del mundo y que antes, ese territorio perteneció a Bolivia.

A ciencia cierta, no se sabe mucho de los orígenes de Calama, sin embargo, en la época de la colonia, dependía de la Intendencia de Potosí que a su vez pertenecía a la Audiencia de Charcas.

Calama siempre fue una población estratégica, principalmente por los recursos naturales, además que allí los viajeros se aprovisionaban tanto para ir a Antofagasta, Mejillones, Cobija y Salta. En la época de la República pertenecía al departamento de Litoral y a la provincia de Atacama, cuya capital era San Pedro de Atacama.

Para los chilenos, la fundación de Calama ocurrió el 23 de marzo de 1879. Después de que las tropas chilenas desembarcaron en Antofagasta, se dirigieron a Calama para tomarla por su situación geográfica estratégica; los militares Eleuterio Ramírez y Emilio Sotomayor encabezaron el ataque. La defensa boliviana estaba al mando de Ladislao Cabrera, quien preparó el recibimiento tras el aviso del prefecto de Antofagasta, Severino Zapata, quien se replegó por la invasión al puerto.

El combate central se realizó en el Topáter, y el episodio épico se vivió en el puente, donde Eduardo Avaroa murió acribillado con dos balazos del invasor. Los chilenos admiraron el valor del combatiente que luego fue declarado héroe nacional, sus restos mortales fueron repatriados en 1952.



ACTUALIDAD

Calama es una ciudad cuya base de su economía es la minería, de hecho es reconocida como una ciudad minera, sin embargo, sus autoridades trabajan en la parte de turismo como una alternativa de desarrollo y el turismo de negocios, que consiste en aprovechar el tiempo de los empresarios para visitar los atractivos de Calama.

Asimismo desarrolla el turismo comunitario para que los extranjeros tengan las vivencias en carne propia de las comunidades de Calama, como Chiu-Chiu, Caspana, Lasana, Turi, Cupo, Taira, Conchi Viejo, San Pedro, Toconce y otras donde la cultura se mantiene viva.

Entre los atractivos de Calama está el parque Loa, precisamente donde se realizó la batalla del Topáter el 23 de marzo de 1879 y por donde pasa el río Loa, ahí también están las propiedades de Eduardo Abaroa, que la fecha se conserva en perfecto estado su estancia que está en Topáter.

Se erigió un recordatorio en el campo donde se efectuó la batalla de Topáter con la siguiente leyenda: "Guerra del Pacífico 1879-1883. Combate de Topáter (23 de marzo de 1879) Durante la campaña de Antofagasta Feb. Oct. 1879, fuerzas chilenas con la misión de ocupar Calama, combatieron y vencieron aquí a las tropas bolivianas".

No se puede dejar de lado, la mina de cobre más grande del mundo, como es la de Chuquicamata, que está situada al Noreste de Calama. Una vez a la semana se realiza un tour por dicho lugar.

Pero no todo es bueno en Calama, ya que una de las deficiencias que tiene son los recursos humanos, si bien hay infraestructura, no existen profesionales que asuman tareas en el campo de salud o educación por ejemplo, por lo que se tiene que importar este elemento. Los citadinos calameños deben viajar a Santiago o Bolivia para recibir atención médica.



Fuentes:

J. de Mesa, T. Gisbert y C.Mesa, "Historia de Bolivia" (2008)

Jenny Veliz, Encargada de la Dirección de la Corporación de Turismo (entrevista)

Ciudadanos de Calama (entrevistas)
La casa de Eduardo Abaroa, en Calama

En Argentina se erigirá monumento a Juana Azurduy con fondos bolivianos

El gobierno de Cristina Fernández implementará el monumento de la heroína Juana Azurduy de Padilla en reemplazo del monumento de Cristóbal Colón, según una fuente diplomática.

“La Presidente resolvió cambiar la estatua de Cristobal Colón que está en el centro de Buenos Aires por la de Juana Azurduy de Padilla, una mujer olvidada que Cristina la quiere reivindicar”, explicó Daniel Ricardo Beltramo, secretario Cultural de la Embajada argentina en Bolivia.

El diplomático afirmó que el pueblo argentino se siente orgulloso de rendir un homenaje a una boliviana que representa a América Latina, informa Infobae.

Los recursos para la erección del monumento están garantizados, el presidente Evo Morales donó al gobierno argentino siete millones de bolivianos, según el Decreto Supremo 1507.

“Se autoriza al Ministerio de Relaciones Exteriores a través de la Embajada del Estado Plurinacional de Bolivia en la República de Argentina, realizar una contribución no reembolsable de hasta el equivalente de Bs 7.000.000.- (siete millones 00/100 bolivianos) destinada a la edificación de un monumento conmemorativo de la Heroína Nacional Juana Azurduy de Padilla, a ser instalado en la ciudad autónoma de Buenos Aires de la República de Argentina, con motivo de la celebración del Día de la Confraternidad Argentino – Boliviana”, señala el decreto.

La intención del Ejecutivo argentino abre una nueva polémica con el gobierno de la Ciudad -del opositor Mauricio Macri, cabeza del partido PRO-, ya que el traslado de la escultura del Parque Colón (entre la Casa Rosada y la avenida de la Rábida) debe ser aprobado por ley de la Legislatura porteña, indica.

De acuerdo al rotativo argentino, la legisladora Lía Rueda, titular de la Comisión de Cultura, en el Legislativo argentino, afirmó que el monumento a Colón “es parte del Patrimonio de la Ciudad y es una de las varias obras de arte emplazadas en nuestro Espacio Público para el disfrute de todos los vecinos”.

La "injusta" guerra del Pacífico

Después de la fundación de la República de Bolivia, el 6 de Agosto de 1825, Simón Bolívar dejó a los bolivianos una salida libre a las costas del Pacífico, desde Taltal, pasando por Antofagasta, Mejillones, Cobija, hasta Tocopilla.

Sin embargo, las inmensas riquezas de guano y salitre serían las causas para la Guerra del Pacífico. Como antecedentes, Chile sabía que Andrés de Santa Cruz, tenía la pretensión de formar la Confederación Perú Boliviana, veía ello la creación de una potencia en el continente, por lo que usó todas sus artimañas para hacer fracasar dicho proyecto.

A partir de ese instante, siempre puso los ojos en el Litoral boliviano, cometiendo una serie de altercados limítrofes. En contrapartida, las autoridades bolivianas también caerían en desaciertos y se cometerían en una serie de errores, entre ellos, firmar el tratado de 1866, que establecía el límite fronterizo en el paralelo 24, que quedaba entre Paposo (Sur) y Antofagasta, además se decidió que las riquezas existentes entre el paralelo 23 y 25 serían compartidas a mitades por ambas naciones.

Chile propuso la compra de Mejillones, hecho que fue rechazado por el gobierno boliviano. Posteriormente, se suscribió el tratado de 1874, que sería el detonante de la guerra. Bolivia aceptó no cobrar impuesto ni gravamen alguno a personas, industrias, personas o capitales chilenos que explotasen las riquezas del Litoral boliviano, aquel hecho fue aprobado por el Congreso Nacional.

Una de las compañías de salitre que operó con grandes cantidades, fue la Melbourne y Clarke; pero a partir del tratado de 1874, varias salitreras a su antojo efectuaron la explotación. El presidente chileno de apellido Pinto y varios ministros tenían intereses en las salitreras porque eran accionistas de las mismas.

Debido al terremoto de 1877, la región quedó pobre y Bolivia pidió a Chile que debía pagar un impuesto de 10 centavos por quintal de salitre explotado, aspecto que no fue del agrado de los chilenos. Como paradoja, una vez que Chile se apropió de territorio nacional, cobró a los ingleses 40 centavos de impuesto.



INVASIÓN

El 14 de febrero de 1879 ocurrió la invasión. Los habitantes de Antofagasta, que en ese momento el 95 por ciento eran chilenos, vieron en el horizonte, el humo de los blindados, Cochrane, la corbeta O’Higgins y el blindado Blanco Encalada, que desembarcaban en el puerto.

El prefecto Zapata carecía de efectivos militares para encarar la defensa por lo que el desembarco de las tropas chilenas en un número de 200 tomaron pacíficamente Antofagasta.

Los chilenos siguieron con su afán invasor y tomaron los puertos de Cobija el 21 de marzo y Tocopilla el 22 de marzo de 1879. Calama que estaba en el desierto de Atacama, fue un lugar estratégico para el abastecimiento de agua principalmente, por lo que los chilenos decidieron apropiarse de este lugar.

Ladislao Cabrera, apoyado por el prefecto de Antofagasta, Severino Zapata quien se replegó de Antofagasta, preparó la defensa de Calama con un contingente de 135 hombres. Los atacantes eran 544. Los patriotas resistieron el ataque, pero el combate principal se registró en el puente del Topáter sobre el río Loa, fue allí donde Eduardo Avaroa herido en la garganta se negó a la retirada y enfrentó un contingente de más de 100 soldados invasores.

Sólo disparó y mantuvo a raya a los atacantes, hasta que se le acabó la munición. Los oficiales chilenos le intimaron rendición y el hombre convertido en un emblema de la nación respondió: "¿Rendirme yo? ¡Que se rinda su abuela carajo!", dos disparos posteriores le cegaron la vida.

Más tarde, el 6 de abril de 1879, los peruanos entraron el guerra para defender su territorio, Iquique, Pisagua, Arica y Tacna que era invadido por los chilenos. Las batallas se llevaron a cabo en el mar, donde el "Huáscar" comandado por el almirante, Miguel Grau hundió varios blindados entre ellos, el Esmeralda.

Uno de los episodios vergonzosos de la contienda fue la retirada del ejército boliviano de Camarones, luego vino el desastre de la batalla de San Francisco, ante una mala estrategia de las tropas aliadas que salieron derrotadas pese a tener superioridad numérica. Los chilenos tomaron con facilidad Iquique.

El próximo combate fue en Tarapacá con un saldo favorable para los aliados. En contra partida, Narciso Campero tuvo la oportunidad de retomar San Pedro de Atacama y luego se dirigía a Calama para proceder de la misma manera, sin embargo y con extrañeza se recibió la orden de que debía ir a Oruro a la espera de nuevas instrucciones.

Esos desaciertos le costaron la cabeza a Daza, quien sufrió un golpe de estado y fue suplido por Campero, quien encaró el último combate de un ejército boliviano, y ocurrió el 18 de mayo de 1880, en el Alto de la Alianza con participación de los Colorados de Bolivia. Fue el fin de la guerra para los bolivianos. Perú siguió luchando hasta 1883.

Bolivia perdió 120 mil kilómetros cuadrados de territorio y toda su costa comprendida en 400 kilómetros. Posteriormente, en 1904 pasó lo inadmisible con la firma del Tratado de Paz y Amistad con Chile, aceptando la derrota de la Guerra y la cesión a perpetuidad de todos los territorios ganados en la contienda.



Fuentes:

J. de Mesa, T. Gisbert y C. Mesa, "Historia de Bolivia" (2008)

Damir Galaz Mandakovic Fernández, "Reivindicación del Patrimonio Tangible de Tocopilla" (2011)

Octavio Baez, "Antofagasta, metamorfosis de mi ciudad"

Misael Pacheco Loma, "Motivaciones Históricas"

Giovanna Rossi Bizjak, "Tocopilla, reseña histórica y desarrollo urbano".