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sábado, 6 de septiembre de 2014

Breve historia política y cultural del club de La Paz

Desde el 8 de mayo de 1882 al año 2012, el Club de La Paz constituye inagotable filón sobre los grandes acontecimientos de la Historia de Bolivia. Nació a la vida social en el Siglo Diecinueve. Tres años después de la Guerra del Pacífico. Fue testigo de otras dos conflagraciones en el Siglo Veinte: La Guerra del Acre y la Guerra del Chaco y en los primeros años del Siglo Veintiuno, asiste a la transformación de la República de Bolivia, en un Estado Plurinacional, cuyas proyecciones, exitosas o no, están en proceso.

En más de 130 años, el Club de La Paz brilló y también enmudeció, ante eventos tan duros y siniestros como las tres guerras declaradas por países vecinos, los agitados y cruentos golpes de Estado; asonadas que segaron la vida de ilustres, como Gualberto Villarroel. Vio desfilar, frente a su actual sede ubicada en la Avenida Camacho, esquina Ayacucho, las milicias armadas que habían derrotado al Ejército en la década de los años 50 del Siglo Veinte.

La presente nota de investigación sobre el Club Social de La Paz, pretende revalorar su contenido histórico y cultural ligado al desarrollo de Bolivia, teniendo en cuenta que más de diez socios ocuparon la Presidencia de la República; replantear ante la opinión de los socios y del país, la riqueza cultural de personajes tan ilustres como Franz Tamayo, Juan Francisco Bedregal, Gustavo Adolfo Otero, Raúl Otero Reiche, Gregorio Reynolds, Ricardo Jaimes Freyre, Raúl Jaimes Freyre, Evaristo Valle, Humberto Viscarra Monje, Daniel Sánchez Bustamante, Alcides Arguedas, Rosendo Villalobos, José Rosendo Gutiérrez, Félix Ortiz, Adolfo Costa Du Rels, Alberto Ostria Gutierrez, Gonzalo Romero, Humberto Viscarra Monje, Moisés Alcázar, autor de “Páginas de Sangre” y Crónicas Parlamentarias; Guillermo Francovich, Oscar Cerruto, Guillermo Riveros Tejada, poeta boliviano conocido internacionalmente y otros ilustres.

EL SIGLO XIX

En 1878, un maremoto azotó las costas bolivianas del Pacífico, mientras que la sequía acompañada de epidemias, diezmó a la población de Cochabamba, Sucre y Tarija. Fue el preludio de la Guerra del Pacífico.

El Siglo Diecinueve, si bien dio a luz nuestra República, también generó la ambición de las naciones vecinas que, casi todas ellas, invadieron los territorios bolivianos.

Las connotaciones de la Guerra del Pacífico, mostraron para desgracia nacional, que más valía el interés de ciertos individuos y grupos que sin vacilar, apoyaron el desarrollo de los luctuosos acontecimientos de Febrero de 1879.

CLUB DE LA PAZ

En aquel marco histórico, surgió un movimiento silencioso pero aguerrido, que enarboló la defensa de los derechos patrios, empeñado en rescatar y mantener vivas las tradiciones paceñas y nacionales como una frontera ideológica frente a la penetración extranjera.

Así fue. Tres años después de la cruenta Guerra del Pacífico, durante el gobierno del patriarca General Narciso Campero, un grupo de ilustres ciudadanos fundó el Club de La Paz (8 de mayo de 1882), interesado en buscar nuevos horizontes para el desarrollo departamental, edificando una Institución de nuevo tipo, cuyo mensaje patriótico y de esperanza, aliente a la nacionalidad herida por el cercenamiento del Litoral boliviano, cautivo desde aquel febrero de 1879 y proyecte al país una visión mucho más amplia y moderna para el desarrollo de Bolivia.

Parece que la fundación del Club de La Paz, fue un proyecto que flotaba mucho antes de la invasión chilena al Litoral boliviano. Algunos discursos, registrados en la prensa de entonces, percibían “al futuro Club” como una Institución cívica que se encargaría de fundamentar y difundir el amor al departamento y por ende, a la Patria.

El primer directorio del 8 de mayo de 1882, estaba integrado por Heriberto Gutiérrez, Alcides Granier, José Enrique Guerra, Guillermo Grundy, José Rosendo Gutiérrez, Samuel Torres, Cesáreo Zalles y Sergio del Castillo.

Ciento treinta años después, el directorio elegido en mayo del 2012, estaba encabezado por José Enrique Pacheco Alvarez, Mónica Castrillo, Eduardo Lorini, Eduardo Gainza Fernando Ortiz, Hugo Alborta, Daniel Vega de La Torre, Mónica Vera y actualmente, año 2014, el nuevo presidente del Club de La Paz, es el intelectual e ingeniero Alvaro Riveros Tejada.

LA GUERRA DEL CHACO

Poco antes de las acciones del Chaco, una Junta Militar al mando del General Carlos Blanco Galindo (junio de 1930 y marzo de 1931), asumió el gobierno como antesala de la llegada del “hombre símbolo” a la Presidencia de la República: Daniel Salamanca acompañado de José Luis Tejada Sorzano.

El nombre del General Carlos Galindo, está impreso en la Memoria del Club de La Paz, año de 1910. Tejada Sorzano, asumió la presidencia del Directorio del Club de La Paz, en la gestión 1920-1921, mucho antes de verse envuelto en los trajines del Chaco.

Según “La Historia del Siglo Veinte en Bolivia”, producido por el equipo de la Revista Enfoques, de Cucho Vargas y Ricardo Sanjinés, Daniel Salamanca, fue socio del Club. El General Enrique Peñaranda Comandante de las Fuerzas Armadas en el Chaco, también fue socio del Club, en 1928. En 1929, falleció otro socio de renombre y ex presidente de Bolivia, José Gutiérrez Guerra.

En la etapa posterior a 1934, la generación que combatió en la Guerra del Chaco, una vez concluidas las acciones, volcó su interés en el futuro destino de la Patria. En mayo de 1936, el coronel David Toro (socio del Club, incluso en el año 1950), comandante de la Brigada de Caballería derrocó a Tejada Sorzano. Toro recibió el apoyo del Ejército.

El gobierno de David Toro, duró un año, tiempo en el que fundó Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB). Nacionalizó la Standard Oli Company y de acuerdo a críticos de la época, trató de imponer “una especie de socialismo de Estado”.

El siguiente gobierno militar, fue encabezado por el héroe del Chaco, Germán Busch que promulgó una Constitución muy avanzada favoreciendo el régimen familiar. Creó el Departamento de Pando e impuso a la gran minería, la entrega del 100 por ciento de las divisas al Estado. Hizo apresar a Mauricio Hoschild uno de los “barones del Estaño”.

Hoschild figura como socio del Club de La Paz, desde 1926, junto a Tomás Monje Gutierrez, Avelino Aramayo, Carlos Víctor Aramayo, Néstor Morales Villazón, Simón I. Patiño, Antenor S. Patiño, Arturo Thompson; el famoso intelectual Gustavo Adolfo Otero, Guillermo Killman, el coronel de caballería Ismael Sánchez de Lozada, Flavio Machicado, Carlos Quintanilla, Hugo E. Zalles, Simón F. Bedoya, Carlos Calvo, Javier Campero Paz, Enrique Peñaranda, Franz Tamayo, Guillermo Morris, Alcides Arguedas, Nuñez del Prado, entre otros ilustres.

9 DE ABRIL

El 9 de Abril de 1952, luego de cruenta batalla en las calles y avenidas de la ciudad de La Paz, triunfó la Revolución encabezada por el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), evento sociopolítico que derribó las viejas estructuras coloniales y feudales, nacionalizando primero las minas y acto seguido, liberando a la masa campesina del sistema de haciendas, último reducto de los métodos coloniales de explotación nativa.

El Club de La Paz, como otras instituciones civiles, tambaleó ante el impacto político y social de 1952. La mayoría de los socios, pertenecía entonces a la clase dominante y si no estaba perseguida, por lo menos estaba neutralizada.

Recordemos que los Tres Barones del Estaño, Patiño, Hoschild y Aramayo, militaban desde 1926 como regias personalidades en el Club paceño y frente a esos magnates, en la misma mesa, estaban al frente los dirigentes de aquella Revolución: Víctor Paz Estenssoro, Hernán Siles Zuazo, Walter Guevara Arce que asumieron en la década de los años 50-60, la Presidencia de Bolivia.

En 1969, el Vicepresidente Luis Adolfo Siles Salinas, ocupó la primera magistratura del país. En el Informe a la Junta General Ordinaria de Accionistas, año 1951, figura Luis Adolfo Siles Salinas, como socio del Club de La Paz.

PODER Y CULTURA

El Club de La Paz en más de trece décadas, hizo de escuela política y cultural de enorme influencia en el país. Más de diez presidentes constitucionales de Bolivia, pertenecieron en su tiempo, al Club. Si dividimos por ejemplo, 130 años de existencia cumplidos el 8 de mayo 2012, entre 10; cada trece años hipotéticamente, asumió un socio del Club, como primer mandatario del Estado boliviano.

Personajes de gran estampa histórica, están presentes en las listas del Club: Narciso Campero, Gregorio Pacheco, José Manuel Pando, fueron presidentes de la República. Por norma, todos los presidentes de la República a partir de 1882 y hasta el año 1952, figuraban en las memorias anuales, bajo el rótulo de “Socios Honorarios”. Por ejemplo, en la Memoria Anual de 1942 encabezan la lista de honorarios, Enrique Peñaranda, el potentado Carlos Víctor Aramayo y jefes de la misión diplomática, característica vigente hasta abril de 1952, cuando irrumpe la Revolución del MNR,

El Siglo Veinte, (etapa 1904-1952), dio paso a los mandatos presidenciales de Ismael Montes, José Gutiérrez Guerra, Carlos Blanco Galindo, José Luis Tejada Sorzano, David Toro, Carlos Quintanilla, Enrique Peñaranda, Gualberto Villarroel, Tomás Monje Gutiérrez, Enrique Hertzog; Hugo Ballivián Rojas, Víctor Paz Estenssoro, socios históricos del Club de La Paz.Gualberto Villarroel, el inmolado Presidente está en la lista oficial de socios de 1943, tres años antes de su trágica muerte, el 21 de julio de 1946.

Franz Tamayo, inscrito en el Club desde 1910, año en que siendo Director de EL DIARIO, publicó la “Creación de la Pedagogía nacional” y la “Introducción a la Gramática Aymara” del profesor alemán Middendorf.

La obra cumbre de ilustre historiador Gustavo Adolfo Otero “La Vida Social en el Coloniaje”, contribuyó por otra parte, a entender la composición de los grupos que pueblan Bolivia. Gustavo Adolfo, además de ocupar un sitio privilegiado en el estudio de la sociedad colonial, fue socio del Club de La Paz. Así lo testimonia el Informe de la Junta General Ordinaria de 1942-1943.

El 29 de agosto 2014, como antaño, sus amplios salones abrieron para premiar a tres destacados socios: Paulovich, Manfredo Kemp y José Enrique Pacheco Alvarez. Los dos primeros, periodistas de renombre y el segundo, empresario privado, past presidente del Club de La Paz, El acto, también fue ocasión para presentar al nuevo presidente del Club de La Paz, Alvaro Riveros Tejada.

LA “TRINCHERA“

Un año antes de la gestión de Edmundo Ariñez Zapata (1975-1976), circuló “Trinchera”, medio de comunicación de consumo interno, caracterizado por fina ironía e ilustraciones. Teddy Figueroa Nava uno de los fundadores de la revista, dijo que “La Trinchera”, constituyó en su tiempo una apertura a la inquietud de los socios del Club, pero también fue una puerta abierta a la cultura.

“La Trinchera”, retrató en sus números y durante dos años, con mucha ironía, la vida interna del Club y sacó a la superficie talentos de literatos y artistas. Los fundadores fueron Carlos Sheppard A.; Guillermo Escobari Cusicanqui, David Mariaca D.; Walter Villegas A.; Roberto Pinto T.; Fernando Guachalla; Gualberto Rodríguez P.; José Luis Aguirre; Fernando Villazón, Julio Mendieta, Héctor Mendieta, Luis Terrazas, Guillermo Pacheco, Gonzalo Pinel A.; Teddy Figueroa, Rodolfo Ergueta, Enrique Moncada, Ronald Ruiz J.; Alfonso Quiroga, Luis Nava, Jaime Requena G.; Hugo Vilela; Hugo Rada Monje; Humberto Ibáñez L.; Donato Olmos P. y otros destacados ciudadanos.

Los socios del Club continúan reuniéndose en el cuarto piso en “La Trinchera copa en mano y agudeza en el decir.

viernes, 5 de septiembre de 2014

Tras su creación el 5 de Septiembre de 1826 Oruro: 188 años de ser el pulmón de Bolivia

El 5 de Septiembre de 1826, fue creado mediante decreto del Mariscal Antonio José de Sucre, el departamento de Oruro con sus tres provincias: Oruro, Carangas y Paria. Fue la consolidación de convertir a esta región en el pulmón de Bolivia.

El Decreto de creación del departamento establece: "El Congreso General Constituyente de la República Boliviana, ha sancionado lo que sigue: 1) Se erige un nuevo departamento al Oeste de la República, compuesto por ahora de las provincias Oruro, Paria y Carangas. 2) La Capital de este Departamento será la ciudad de Oruro. 3) En la nueva división que ha de hacerse del territorio de la República, se le señalarán límites proporcionados.

Ese Decreto signado como el número 40 fue promulgado por Sucre. Oruro nació a la vida con una extensión territorial de 53.588 kilómetros cuadrados. Limita al Norte con el departamento de La Paz, al Sur con el departamento de Potosí, al Este con los departamentos de Potosí y Cochabamba, y al Oeste con la República de Chile".

Oruro desde la fundación de la Villa San Felipe de Austria, el 1 de Noviembre de 1606, se convirtió en el pulmón natural, por su riqueza minera que alimentó a la Colonia, y ahora lo hace a una nación, cuyos gobernantes se olvidaron de este valor, que hace de la Alta Tierra de los Urus, en una región postergada y sumida a su suerte.        

martes, 2 de septiembre de 2014

La importancia del triunfo en Junín, 6 de agosto de 1824

Esta batalla se celebró hace 190 años y tiene hechos muy importantes que resaltar, fue la última batalla que dio el Libertador Simón Bolívar, el Congreso Colombiano (La Gran Colombia), que manejaba a su antojo el Vicepresidente Santander prohibiendo por Ley del 28 de julio de 1824. Veamos “no le permite mandar el ejército colombiano que auxilia a esta República” (Perú). (1)

Es bueno señalar que el general Antonio José de Sucre, no combatió en Junín, estaba al mando de la Infantería, la cual cuando llegó al lugar de la batalla ya no era menester su participación.

Ahora vayamos a la batalla y su importancia en la liberación de América del Sur de los españoles: los realistas tenían 14 años invictos en sus luchas contra los independentistas en el Perú, contaban con un poderoso ejército que superaba los 10.000 hombres, comandados por oficiales expertos en batallas en Europa y con una moral muy alta, se sentían todos poderosos y pensaban que nadie los podía batir, mas con la derrota en Junín se les acabó tal pensamiento y se comenzaron a desmoralizar. “La superioridad moral de los realistas de un golpe pasó a los independentistas”. (2) Los soldados del ejército español después de la batalla de Junín, no tuvieron un día de descanso, se mantuvieron en marcha todo el tiempo, hasta su derrota final en Ayacucho, esperaban ser atacados por los patriotas en cualquier momento.

La batalla de Junín fue la más sangrienta batalla en Sur América, en ella no se disparó un solo tiro, se hizo con lanzas, espadas y sables. Se enfrentaron las caballerías patriotas y realistas. Nuestros llaneros, acostumbrados desde niños a montar caballos, llevaban sus riendas en las rodillas, así tenían sus dos manos libres para cargar lanzas y alzarse sobre sus caballos hasta un metro, con sus lan-zas en manos, más flexibles y más largas, casi metro y medio más que la de los espa-ñoles. Comandados por sus jefes Carvajal, Silva, Escobar, Sandoval y Camacaro “realizaron prodigios de habilidad y bravu-ra, y los dos últimos rescataron a Neco-chea, prisionero con siete heridas desde el comienzo de la lucha. Miller y Suárez, como había ordenado el Libertador cargaron de flanco con éxito”. Utilizaron su acostumbrada destreza del “Vuelvan Caras” Hacer como si huyen y de sorpresa devolverse en veloz carrera. Así, nuestros llaneros con sendas lanzas a mano, herían y matabas a los realistas, levantándolos de sus cabal-gaduras al herirlos.

Esta batalla en un principio tuvo como triunfadores a los españoles, y en ratos pasaba de mano en mano y estuvo a punto de que se tocara el clarín para la retirada de los patriotas, apuntó el colega econo-mista Ignacio Silva Sucre (3) en una confe-rencia dada en el Rotary Club de Antímano sobre la batalla de Junín, pero la carga de nuestros llaneros logró la victoria.

La batalla de Junín como el Libertador llamó posteriormente esa llanura cercana a un lago, solo duró una hora, la caballería española fue puesta en retirada y Canterac llevó sus soldados al Cuzco. (4) Con ella quedó libre del dominio español un inmen-so territorio, desde Trujillo hasta Huaraz y en la Codillera Blanca hacía Huánuco.

Los españoles perdieron 19 oficiales, 345 soldados fueron muertos y heridos. 100 fueron hechos prisioneros. Los cuales, se sobre entiende, no pudieron estar pre-sentes en la batalla de Ayacucho, el 9 de diciembre de 1824.

“Las cargas de nuestros llaneros, dice el coronel O’ Conner, hacía temblar la tierra, mientras el cielo de Junín brillaba radiante la estrella de Bolívar”. (5)

Notas:

1) Gil Ricardo Salamé Ruiz, Sucre, algo más que un guerrero, p. 159 y 160. Fundación Editorial El Perro y la Rana, 2009. Nota el libro fue bautizado el 1º de julio de 2010 en la Librería del Sur del Teatro Teresa Carreño.

2) Vicente Lecuna, Bolívar y el Arte Militar, New York, N.Y. Colonial Press Inc. 1955.

3) Ignacio Silva Sucre fue sobrino bisnieto del Gran Mariscal de Ayacucho.

4) Gil Ricardo Salamé Ruiz, ob.cit.p.144.

5) Recuerdos de Francisco Burdett O’Connor, Tarija, 1895 p. 76 y 77.

Ladislao Cabrera

La historiografía actual que estudia las relaciones internacionales de Bolivia, entre los años de 1839 a 1879, describe que la política exterior de esa época fue poco sostenida y coherente. Pero el inicio de la denominada Guerra del Pacífico, produjo que Bolivia rompiera el aislamiento en que se encontraba y envió misiones diplomáticas a Argentina, Paraguay, Brasil, Francia y los Estados Unidos.

Es en ese sentido, que narramos en esta nota la última misión citada. Para entender de mejor manera es necesario mencionar que Bolivia y los Estados Unidos, establecieron relaciones en 1848. Posteriormente, diversos diplomáticos estadunidenses residieron en el país. Sin embargo, Bolivia no acreditó a un diplomático permanente en el país del norte por muchos años.

Dicha primera misión fue encomendada a Ladislao Cabrera, que “nació en Totora (Cochabamba), en 1830. Abogado de profesión. Fue prefecto de Cobija en tiempos de Melgarejo. Ante el inminente ata- que enemigo, el Dr. Ladis-lao Cabrera, autoridad máxima de Calama, organizó la resistencia con los vecinos de esta ciudad, llegan-do a contar con 120 hom-bres frente a los 1.400 de los efectivos invasores. Conscientes de su superioridad, los oficiales chilenos enviaron a Ramón Espech para intimar la rendición del Ejército Boliviano a lo que don Ladislao Cabrera respondió: ‘No estoy dispuesto a someterme a la intimación que se me hace, y cualquiera cualquiera que sea la superioridad numérica de las fuerzas a cuyo nombre se me intima la rendición de la plaza y entrega de armas, defenderé hasta el último trance la integridad de Bolivia” 2.

También es necesario citar que tuvo como secretario de su misión a Apolinar Aramayo, el cual retornó, en enero de 1881. Esta misión partió con el objetivo de lograr una decisiva intervención norteamericana en el conflicto del Pacífico, que se basaba en otorgar una indemniza-ción de los gastos de guerra a la nación victoriosa. Dicha indemnización se fijaría por acuerdo de plenipotenciarios o arbitra-je y se pagaría con el producto de las riquezas minerales ubicadas en el litoral boliviano- peruano. El pago lo haría una empresa o sociedad a la cual se adjudicaría la explotación de las riquezas mineras del litoral. Tanto Perú como Bolivia entrarían inmediatamente en posesión del territorio ocupado por Chile y el acuerdo total entre beligerantes estaría garantizado por los Estados Unidos. En ese sentido, Cabrera fue nombrado E. E. y Ministro Plenipoten-ciario el 13 de julio de 1880, al mismo tiempo, también se le encargó una misión confidencial en el Perú, con el objetivo de pedir un anticipo a las autoridades de ese país, por los meses de agosto a noviembre de 1880, de los subsidios de 100.000 pesos mensuales que debía otorgar el Perú. Además, conseguir que el Perú autorizara el cobro de un impuesto total de 2 $ por galón de alcohol o ron peruano que ingre-sase a Bolivia y por último, el Perú tam-bién debía remitir armas y municiones a Bolivia.

A principios de agosto de 1880, Cabrera llegó a Lima y permaneció un mes y medio tratando de entrevistarse con el presidente Nicolás de Piérola, quien no pudo propor-cionar fondos a Bolivia y de acuerdo al ‘Pacto de Confederación’3 se suprimirían las aduanas y estudiaría la propuesta boli-viana sobre el impuesto a alcoholes y rones. Además, remitiría armas y municio-nes una vez que sea revisado el contrato con Guillermo Spidie.

Después de este resultado, Cabrera par-tió en octubre rumbo a los Estados Unidos. Allí se puso en contacto con políticos y periodistas, además publicó un folleto sobre las riquezas del Perú y Bolivia, fue ayudado por un boliviano residente para ello, Ignacio Calderón y por el cónsul de Bolivia en Nueva York, Melchor Olarrio. Pero los empresarios estadunidenses no mostraron un interés serio por el proyecto y Cabrera ideo un plan para lograr su objetivo que consistió en la formación de una compañía norteamericana, con sede en Nueva York, para la administración y ex-plotación del guano y salitre del Perú y Bolivia. La posesión de los yacimientos estaría garantizada por los Estados Uni-dos, Bolivia, Perú y Chile.

Luego de sondear algunos empresarios que querían una garantía del gobierno, Cabrera se entrevistó con el Secretario de Estado Mr. William M. Evarts, quien le contestó: “que si las tres partes beligeran-tes solicitaban la intervención de los Estados Unidos, el gobierno otorgaría su garantía” y le pidió el plan por escrito. Posteriormente, Cabrera buscó al ministro peruano en Washington, Lorenzo García, quien a un comienzo mostro interés y lue-go solicitó autorización a su gobierno para participar en la negociación. El diplo-mático boliviano, buscó obtener poderes directos pero cuando el presidente Piérola los envió, ya Estados Unidos reconoció al gobierno de Francisco García-Calderón quien nombró como su representante a Federico Elmer.

Entre tanto, en enero de 1881, el defen-sor de Calama asistió como delegado de Bolivia a la Confederación de Sanidad celebrada en Washington. Por otro lado, también trabajó por atraer capitales norte-americanos para el desarrollo boliviano. Pero el panorama mundial cambió y el Secretario de Estado Evarts, fue sustituido por James G. Blaine, desde el primer mo-mento que lo conoció el diplomático boli-viano simpatizó con él y creyó encontrar en él, el sostén para las desdichas de los aliados. Sobre esto escribió a la Cancille-ría de Bolivia: “su política respecto de la guerra no podía ser más franca y decidida. Era invariable en él, el principio de que se hiciera la paz con Chile sin sacrificio algu-no de territorio y han sido en ese sentido las instrucciones dadas a Tres-cott”. Pero quien era este personaje, es necesario mencionar que William H. Trescott, era el último de los ministros norteamericanos enviados a Lima por Blaine, como sucesor del ministro Hurl-but, con el transcurso del tiempo Trescott se convirtió en un chilenófilo entusiasta.

Lamentablemente, en septiembre de 1881, el presidente Garfield muere asesi-nado y es relevado por Mr. Chester Alan Arthur, quien nombró como Secretario de Estado a Mr. Frederick Frelinghuysen, del cual Cabrera escribió: “muchos creen que el nuevo Secretario de Estado, -que el día 19 de este mes se hizo cargo de su des-pacho- cambiara también la política inter-nacional en sentido de no intervención; y esta creencia la fundan en el carácter mo-derado del nuevo secretario: yo creo que no habrá cambio sustancial en el estado a que han llegado las cosas”. De allí que el nuevo Secretario revocó las instrucciones enviadas por el anterior Secretario e ins-truyó que el diplomático Trescott se man-tuviera al margen del conflicto.

En julio de 1882 Cabrera, en conformi-dad con instrucciones de la Cancillería Boliviana, en compañía del representante de García Calderón, realizó un último esfuerzo para que los Estados Unidos intervengan en el Pacífico. Sin embargo, el Secretario de Estado evadió responder inmediatamente al declarar: “que debía-mos creer que no era indiferente para el gobierno de Estados Unidos la suerte de las Repúblicas del Pacífico que se halla-ban en Guerra”.

Posteriormente, Ladislao Cabrera, des-pués de unas largas vacaciones del Gobier-no norteamericano, el 30 de noviembre de 1882, realizó una visita de despedida al Secretario de Estado, pues cumpliendo instrucciones de la Cancillería Boliviana, retornó al país vía Buenos Aires. De esta manera, su misión en Estados Unidos concluyó.

A modo de conclusión, podemos decir que la misión de Ladislao Cabrera en los Estados Unidos fue limitada por los esca-sos recursos con los que contaba. Este gran defensor del litoral boliviano solo pudo publicar un folleto sobre Bolivia y Perú, además de algunos catálogos, mientras los diplomáticos chilenos mantenían una campaña publicitaria enérgica, en Nueva York, Boston y Chicago.

José E. Pradel B.

lunes, 1 de septiembre de 2014

La Pascana moderna, aún es un sitio tradicional de encuentro

Sufrió transformaciones y cambios que le han valido imponerse como uno de los edificios más modernos del centro histórico aunque mantiene su estilo colonial y ante todo la esencia para la que fue creada. La Pascana sigue siendo un punto de encuentro referencial de los cruceños y de quien visita Santa Cruz.

Un espacio envuelve historias de diversión y descanso. "Ha cambiado mucho, ahora está mucho más moderna, recuerdo aquella época en la que era un sitio de descanso y distracción tanto de los viajeros como de la juventud que se divertía sanamente, ¿quién no ha venido a tomarse un mocochinchi, una chicha o un horneado en el pasado?" señaló, Alfredo Oliva, mientras observa el imponente edificio ubicado en la esquina de las calles Sucre y 24 de Septiembre, antes llamadas Real o del Cabildo y de la Palma.

"Me alegró mucho saber que la reabrieron, pero ante todo que conservaron su nombre para que siga siendo un punto tradicional de encuentro y creo que se ha logrado aunque la comida y horneados que se saboreaban hace cuarenta o cincuenta años son insuperables", señaló Rolando Roca, en la Plaza 24 de Septiembre.

Cambios. Según escritores cruceños, La Pascana perteneció a Nemesio Mercado a finales del siglo 19 y que en ese entonces sirvió de barricada en la llamada Revolución de los Domingos. Sin embargo en 1920, se inaugura en el histórico lugar el Plaza Hotel, y luego el Gran Hotel Centenario.

En la década de 1940, según el artista cruceño e historiador Carlos Cirbián, el lugar pasa a manos de Carlos Amelunge, que la amplía con una terraza al aire libre y la denomina "La Pascana" que se convierte en punto tradicional de encuentro de todos los cruceños con bailes, fiestas, reuniones de deportes y de políticos.

Su época de mayor esplendor fue en 1960, cuando era el lugar típico para la lectura de los populares bandos de carnaval y también escenario para grandes artistas nacionales e internacionales como Gladys Moreno y Los Panchos.

"Esas épocas fueron de oro, ahora la vida es otra y los jóvenes se adaptan al desarrollo y prefieren helados o música estruendosa" señala Elina Cortez, que a sus 82 años aún guarda en la retina de sus ojos aquella vez donde conoció al hombre que hoy es su esposo "Recuerdo muy bien que fue en un baile, a través de un amigo en común" cuenta la mujer.

Paso a la modernidad. Y es que el nuevo edificio de dos plantas además de ser un lugar de encuentros, también se ha convertido en un espacio comercial y turístico al albergar en sus instalaciones un hotel y otros locales comerciales. Pese a ello, sigue siendo un imán para todo aquel que quiere pasar un momento en familia o amigos. "La pascana cambia, pero perdura a pesar de los cambios, en las distintas épocas es un sitio de reunión de los cruceños y de los turistas referencial de santa cruz" resalta la historiadora Paula Peña. "El edificio se estructura en su contexto, tiene muchísima relación con la catedral y con las estructuras envolventes de la plaza: la galería y el estilo colonial. Internamente explota el neomodernismo. Pero respeta la arquitectura cruceña" dijo en su momento el gestor del nuevo edificio Mundy Farah.

Agenda cívica

Hoy
08:30 Foro Nacional Agenda Patriótica de Turismo (PLANTUR 2025).

10:00 inicio de mes cívico

Izamiento de banderas
Lugar: Plaza "24 de Septiembre".

19:30 Presentación de publicaciones de Conexión Fondo de Emancipación.
Lugar: Salón Auditorio.

Mañana

19:00 Entrega de obras:
• Módulo Educativo "Rómulo Soruco".
• Módulo Educativo "Mirette Sciaroni".
• Centro de Seguridad Ciudadana.

19:30 Presentación del video "para muestra basta un botón2. Conexión Fondo de Emancipación.
Lugar: Salón Auditorio.

• Centro de Seguridad Ciudadana.

19:30 Presentación del video "para muestra basta un botón2. Conexión Fondo de Emancipación.
Lugar: Salón Auditorio.

cuenta la leyenda de la región que el Sabaya (cerro) trajo a su esposa a hacerle curar al Sajama

“Nosotros al cerro nevado, le llamamos Doctor Sajama desde antes, era un curandero y cuenta la leyenda de la región que el Sabaya (cerro) trajo a su esposa a hacerle curar al Sajama, le dejó a su esposa. Entonces la esposa del “tata” Sabaya empezó a enamorarse y comenzó una pelea entre ambos por ella, cuenta la leyenda”, según la subalcaldesa del Sajama, Roci Alcón.

El Sajama -cuenta- era alto y simpático; el cerro Sabaya bajito y este defendió con corawas, piedras y no podía hacerle llegar a la cabeza y cuando reaccionaba el Sajama le lastimaba mucho al Sabaya. En la última pelea, le sacó un diente y le mandó al lado sur y se fue derramando sangre; por eso existirían manchas, piedras de color rojo. En su defensa y venganza contrata a los tujus y estos comienzan a rascar por la parte de abajo del Sajama para disminuirlo.

En su desesperación el Sajama -según la leyenda- le pide ayuda a su hermano Illimani. Luego, el Illimani le envía un paquete a un zorro con la recomendación de que no habrá el paquete hasta entregar el mismo a su hermano. Pero a medio camino, pudo más la curiosidad del zorro y abre la cajita, comienzan a salir las nubes. Cuando llega ante el Sajama, todavía con algo de nube, entrega la cajita, de repente se nubla toda la región, empieza a caer nieve. Este fenómeno mata a los tujus y se salva el Sajama quien se cura con hierbas de su alrededor, por eso se le dice doctor Sajama.