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lunes, 13 de junio de 2016

Recrearán regreso de los héroes del Chaco

Los soldados desmovilizados de la Guerra del Chaco recorrerán las calles de Cochabamba, en una recreación histórica con la que se pretende recuperar la memoria colectiva en torno al conflicto bélico que enfrentó a Bolivia y Paraguay de 1932 a 1935.

La escenificación, preparada para mañana martes, será la actividad central de un programa pensado para recordar los 81 años del cese de hostilidades de la Guerra del Chaco, firmado un 12 de junio de 1935 y vigente dos días después. El programa arrancará hoy en la Brigada de Asambleístas (plazuela Colón) con reconocimientos (a las 9:00) a los beneméritos y la proyección de cortometrajes que indagan en la memoria de la guerra (a las 19:00).

La recreación está prevista para mañana a las 10:00 y culminará en la plazuela Colón, informaron los organizadores. La actividad es organizada por el proyecto Incubarte, La Red, la Brigada de Asambleístas y el Comando de la Guarnición Militar de Cochabamba, entre otras entidades.

Los macheteros de la muerte



El historiador chuquisaqueño, Alejandro Serrudo Santelices, nos hace llegar un artículo que habla sobre los Macheteros de la Muerte de la Guerra del Chaco, como un homenaje al cese de hostilidades de la contienda bélica donde, según Zavaleta Mercado, nació la conciencia nacional boliviana.

Como la historia lo cuenta, durante la Guerra del Chaco, hubo varios escritos sobre el conflicto entre bolivianos y paraguayos y se ha escrito bastantes libros sobre el tema del Chaco Boreal. Los autores tratan muchos temas, pero lo que no escribieron fue sobre los crímenes de guerra que cometieron un regimiento llamado "Macheteros de la Muerte”, grupo irregular paraguayo que para esa época era el terror del Ejército Boliviano. Su participación en crímenes de guerra se abordó en la prensa de la época y existen varias publicaciones de prensa sobre estos grupos que aterrorizaron a la sociedad boliviana con sus asaltos a las ambulancias de la Cruz Roja y los puestos de hospitales, asesinando a los médicos civiles, a las enfermeras y a las hermanas de la caridad y cometiendo crímenes a los heridos de campaña, degollándolos.

“Macheteros de la Muerte” era un Regimiento de caballería que se organizó desde el 15 de agosto de 1932, antes que empiece la batalla de Boquerón. Era una unidad irregular cuya misión era impedir que pueda abastecer de provisiones y munición a los defensores de Boquerón.

Cuando hubo caído Boquerón se dedicaron al asalto y al abuso de pequeños poblados. Todos los ataques fueron comandados por el comandante Plácido Jara quien se encargó del ataque a la gente civil (siempre que tenga pinta boli) y al ataque a los fortines bolivianos.

Batalla de Boquerón
La Batalla de Boquerón se desarrolló desde el 9 septiembre al 29 de septiembre de 1932. El día 17 de septiembre de 1932, uno de los periódicos de La Paz (La Razón), nos decía que una Brigada Sanitaria salió al Chaco con dirección al Fortín Boquerón.

Este grupo de Sanidad fue despedido por la población boliviana, que dijo adiós a camilleros y enfermeros, que partieron con el contingente de Caballería e Infantería que fueron despedidos con bandas de escuela. Toda la Brigada Sanitaria del Instituto Americano que fue objeto de una señalada ovación estaba compuesta de menores de edad. La brigada estaba comandada por el doctor José Guzmán Baldivieso asimilado al grado de teniente, el sargento asimilado José María ,y los enfermeros Mario Peláez Cleto, Zambrana Miguel, Borke Fernando y Alonso Sanjinés.

Las tropas paraguayas masacraron vilmente a los prisioneros y enfermeros de la Cruz Roja habiendo usado cuchillo y bayoneta, no tuvieron compasión del adversario grande o pequeño en la situación en la que se encontraban aceptando la verdadera dicha de la noticia que impactó a los militares bolivianos. Esta noticia fue muy difundida por la prensa y causó indignación en la sociedad boliviana.

El pueblo reaccionó, pidiendo a voces por las calles el bombardeo de aviones en represalia por la indignación y la matanza de los guaraníes.

El hecho se consideró un salvaje atentado que iba en contra de los convenios internacionales. El General Carlos Quintanilla del Estado Mayor General, informó desde Muñoz que las tropas paraguayas desconociendo el Convenio Ginebra atacaban y mataban a los camilleros cuando estaban evacuando a los heridos. Los paraguayos son muertos apuñaleándolos con sus cuchillos y bayonetas (LA RAZON. 1932: p. 1).

El día 21 de septiembre en que el Teniente Rosendo Villa (apodado “Fantasma de la Muerte”) y sus hombres salieron de Boquerón abriéndose paso, luchando cuerpo a cuerpo, y logrando destruir a tres compañías enemigas con el sacrificio de su propia vida, entraron en combate los “Macheteros de la Muerte”, Regimiento Paraguayo de Caballería, a la Escuela Militar, al Regimiento Aca Caraya, que fueron diezmados por el Ejército Boliviano.

“Macheteros de la Muerte”
En el conflicto de Boquerón aparecieron los “Macheteros de la Muerte”, el regimiento que impactó al Ejército Boliviano por sus crímenes de guerra, obstaculizando los caminos que comunicaban al Fortín Boquerón.

Durante los 13 días de la Batalla de Boquerón, los “Macheteros de la Muerte”, ultimaban a los grupos de sanidad, masacraban a los enfermeros y a los heridos sin ninguna noción de humanidad, según se señala en los periódicos bolivianos del periodo.

Este Regimiento de Caballería de los “Macheteros de la Muerte”, según la prensa de aquel tiempo, era gente inculta o salvaje que tenía el instinto sanguinario de destruir sin compasión, y hacer crímenes horrendos sin respetar a la Cruz Roja, ni al Convenio de Ginebra y con absoluto desconocimiento del derecho de gentes. De hordas paraguayas, las califican los periodistas, que procedían victimando a nuestra Cruz Roja, y descuartizando a nuestros heridos.

Estos “Macheteros de la Muerte” según los informes del Mayor Roque Samaniego no usaban fusil, llevaban un machete, un facón o cuchillo, pertenecían al Regimiento Paraguayo de Caballería. Otra característica: los Macheteros no se lanzaba al combate, sino espiaban y atacaban en el momento oportuno atacando a los heridos y a los enfermeros, aunque lleven el brazalete de la Cruz Roja.

Por otra parte, podemos decir que lo “Macheteros de la Muerte”, no siempre hacían ataques a las ambulancias, sino hacían ataques a los fortines bolivianos que se ubicaban por el rio Pilcomayo. El Coronel Carlos José Fernández ordenó al comandante de los Macheteros, Plácido Jara, que vaya por el Pilcomayo y ataque a los fortines bolivianos de Sorpresa Vieja y Sorpresa Nueva, Cuatro Vientos, Tinfunqué, Laguna Bella y Puesto Moreno, este último situado unos 20 kilómetros al norte del fortín Muñoz. Estos ataques se realizaron cuando cayó Boquerón y su comandante, Plácido Jara, y sus hombres luego se dedicaron a asaltar a gente civil según la prensa de Potosí, que nos dice lo siguiente de los “Macheteros de la Muerte”:

“Los Chacales del Paraguay acaban de cometer una iniquidad sin nombre a nuestras muchachas de la Cruz Roja, las madrecitas de la caridad, nuestros soldados heridos, después de ser escarnecidas en su dignidad de mujeres aquellas y torturados estos acaban de ser muertos a cuchillo, este delito de lisa civilización, en todas partes del mundo los carros de ambulancia, los cuerpos de sanidad y caridad han sido y son respetados, menos por el pueblo salvaje del Sudeste”.

Por otro lado, cuenta el capellán sobre que los “Macheteros de la Muerte” que eran personajes que se dedican al pillaje de robo, saqueo hecho por este Regimiento de Caballería que pertenecía al Paraguay, esto salió en un periódico de Sucre:

“Los fatídicamente celebres “Macheteros de la Muerte” a las órdenes de cuatreros sin ley ni conciencia, van invadiendo pequeños poblados para dedicarse al pillaje y a toda clase de atentados. Yo he visto la llegada de varios camiones que evacuaban a los pobladores de Tinfunqué; en uno de ellos venia una pobre mujer que traía en sus brazos a una criaturita de un año y medio, con el hombro derecho perforado por una bala y junto a ella una chiquilla de nueve años con el muslo atravesado, más allá un pobre indio de la región, agónico, por las heridas recibidas al tiempo de defender a esos pobladores. Indignadas nuestras tropas en número de apenas 20 plazas, persiguieron a esos bandidos, que al ver caer al oficial que los comandaba, se dieron a precipitada fuga”.

Por otra parte, en el autor de Masamaclay, Roberto Querejazu, señala que ante el ataque de los “Macheteros de la Muerte” conducidos por el comandante Plácido Jara a Tinfunque y sus sucesivos ataques a los fortines bolivianos, el Regimiento de Caballería del Coronel Toro y el Regimiento Chichas salen del fortín y van contra los “Macheteros de la Muerte”, los cuales son derrotados por el Escuadrón Busch y el teniente Raúl Santa Cruz, huyendo Jara y los suyos a territorio Argentino, cayendo prisioneros de las autoridades de dicho país por todas sus fechorías.

Para terminar esta investigación de los “Macheteros de la Muerte”, cuando terminó la Guerra del Chaco citemos la obra de Andrés Ríos Loayza, Evadidos en el Paraguay, en la cual se reproduce el testimonio del autor, quien conoció personalmente a Jara:

“En nuestra prisión de Villa Hayes, supimos que los Macheteros de la Muerte, justamente estaban presos en este destacamento, por transitar uniformados en territorio argentino. La tarde de ese mismo día, Plácido Jara, solicitó al comisario hablar con nosotros y así los concedimos, vino donde estuvimos y entabló conversación con Simón:

-Qué tal muchachos, preguntó Jara- Bien respondimos- ¿Ustedes se han venido de Villa Hayes? Me gusta chicos, pues cada hombre debe buscar siempre su libertad. Nosotros no le dijimos nada, después de un momento de silencio en que nos miró nuevamente a los tres con mucha curiosidad, y volvió a hablarnos.

- Dígame, y ustedes ¿qué concepto tienen en Bolivia de los "Macheteros de la Muerte"? hablen con franqueza, porque yo me encuentro en las mismas condiciones que ustedes, estoy detenido por la policía de fronteras de la Argentina y por si no supieran, hablan ustedes con Plácido Jara.
Simón Herrera, dijo: los "Macheteros de la Muerte", son unos grandes cuatreros, atacan a las poblaciones civiles y roban su ganado.

- Qué esperanza, le dijo Placido Jara, nosotros peleamos contra los fortines bolivianos. Yo he tenido la oportunidad de verme con el teniente Santa Cruz en Fortín Esteros, es un buen muchacho valiente y conocedor. Me gusta. Y dígame ustedes, ¿conocieron al Capitán Ustárez?

- No, le contesto. – Me dijeron que había muerto, siento mucho. Era un buen muchacho (Loayza. 1985: 82)
Después, nos preguntó sobre la situación de nuestras fuerzas, pero le dijimos que no podíamos darle ninguna información debido a que nos encontrábamos en territorio argentino y no le reconocíamos al él ninguna injerencia ni autoridad para someternos a interrogatorio. Entonces intervino uno de los Agentes y se lo llevó a Jara, quien se fue riendo a carcajadas para disimular la plantada que le hicimos. Y por último a Plácido Jara se lo llevan a Formosa y a nosotros nos llevan en lancha al mismo lugar.

Este relato nos habla del carácter del temerario Plácido jara, comandante de los “Macheteros de la muerte” el grupo armado que durante el conflicto del Chaco causó mayor zozobra entre los combatientes bolivianos y en la opinión pública nacional por sus métodos de combate reñidos con la ética militar y los convenios humanitarios, degollando, asesinando y haciendo pillaje.

Conclusión
Al terminar el tema de los “Macheteros de la Muerte” grupo del que se habló muy poco al igual que de los crímenes de guerra que cometieron en el Chaco, nos cabe decir que desde el punto de vista boliviano se precisan mayores investigaciones que indaguen acerca de la participación de estos grupos en el conflicto chaqueño.

Por otro lado, debíamos destacar que en la Guerra del Chaco, el Paraguay no aceptaba el Convenio de Ginebra, haciéndolo recién después de la caída de Boquerón.

Este artículo es un homenaje al cese de hostilidades en la Guerra del Chaco entre bolivianos y paraguayos proponiendo un mayor interés entre los historiadores por el estudio de los métodos combativos de ambos países y los crímenes de guerra, así como el respeto en la práctica de los convenios internacionales.

El autor agradece a la Hemeroteca del ISBO y al Archivo Nacional de Bolivia por la ayuda para este artículo.
LA GUERRA DEL CHACO EN BREVE
La Guerra del Chaco, entre Paraguay y Bolivia, se libró desde el 9 de septiembre de 1932 hasta el 12 de junio de 1935, por el control del Chaco Boreal. Fue la guerra más importante en Sudamérica durante el siglo XX. En los 3 años de duración, Bolivia movilizó 250 000 soldados y Paraguay 120 000, que se enfrentaron en combates en los que hubo gran cantidad de bajas (60 000 bolivianos y 30 000 paraguayos), y gran cantidad de heridos, mutilados y desaparecidos. Los distintos tipos de enfermedades tanto físicas como psicológicas, la característica hostil del teatro de operaciones y la falta de agua y buena alimentación produjeron el mayor porcentaje de bajas y afectaron la salud de los soldados sobrevivientes, a muchos de por vida.

El enfrentamiento consumió ingentes recursos económicos de ambos países, de por sí muy pobres. El cese de las hostilidades se acordó el 12 de junio de 1935. Bajo la presión de los Estados Unidos, por un tratado secreto firmado el 9 de julio de 1938.


EL AUTOR Y SU BIBLIOGRAFÍA
Alejandro Andrés Serruso Santelices es un historiador nacido en Sucre el 12 de agosto de 1974. Se licenció en la Carrera de Historia de San Francisco Xavier de Chuquisaca el 2015. Su tesis de licenciatura titula: El cerco Y Batalla de Boquerón (Prensa, Mentalidad oligárquica y opinión pública)

BIBLIOGRAFIA
AYALA, B. Juan. “La Guerra del Chaco hasta Campo Vía”.
AYALA MOREIRA, Rogelio, Por qué no ganamos la Guerra del Chaco.
ARZABE REQUE, Antonio. Diario de Campaña de la Guerra del Chaco. Oruro: (Sin Ed.)
ARZE QUIROGA, Eduardo: Documentos para una historia de guerra del Chaco. Seleccionados del archivo de Daniel Salamanca.
BELLANI NAZERI, Rodolfo. “LA CAMPOS DE CONCENTRACION EN EL PARAGUAY” Asunción.
BEJARANO, Cesar Bejarano. “ANTECEDENTES DE LA GUERRA CON BOLIVIA”. Asunción. CASA EDITORIAL TOLEDO. “Boquerón La Batalla Decisiva”. “Vencer o Morir”.
BOZZANO, José. A. ”Reminiscencias” Asunción. Editorial Toledo 130pp. Director de los Arsenales de Guerra y Marina y otras reparticiones durante la guerra del Chaco.




viernes, 10 de junio de 2016

Adela Zamudio

Adela Zamudio Rivero nació en Cochabamba el 11 de octubre de 1854 y murió el 2 de junio de 1928. Fue una escritora y pionera del feminismo en Bolivia, que cultivó tanto la poesía como la narrativa. Ella desafió a una sociedad que en ese tiempo no comprendió sus ideas revolucionarias en favor de su sexo. Zamudio estudió en una escuela católica pero solo lo hizo hasta el tercer curso de primaria, porque en esos tiempos era la máxima educación que se le ofrecía a las mujeres. Pero eso no la detuvo. Se instruyó a través de la lectura, acudiendo a personas relevantes de la ciudad en busca de libros. Fue profesora en la misma escuela donde se había educado y luego directora de la Escuela Fiscal de Señoritas (1905). Escribía artículos para El Heraldo de Cochabamba en los que desarrollaba ideas progresistas y en su obra protestaba contra la discriminación hacia la mujer. Su poema “Nacer hombre”es un ejemplo.

martes, 7 de junio de 2016

Día de la Maestra y Maestro boliviano

El 6 de junio, se recuerda el día del maestro y maestra bolivianos, en mérito a la Creación de la primera Escuela Normal de Maestros en la ciudad de Sucre, durante la gestión del presidente Ismael Montes. Sin embargo, la formación de maestros ha sido muy escasa hasta la década de los años 80, permitiendo de este modo la improvisación de maestros llamados interinos, en su mayoría con formación del bachillerato.

He aquí, nuestro homenaje a estos maestros y maestras, quienes muchas veces acompañados de su esposa e hijos, cargando no solo víveres, sino llevando el saber, las ciencias, las artes, las primeras letras y el deporte a lugares alejados e inhóspitos. Llenos de heroísmo y patriotismo, inician largas caminatas, atravesando caminos y senderos sinuosos, muchas veces atravesando puentes colgantes, en algún caso como en “El Palmar”, camino a Caranavi, cruzar el río a través de “maromas”, de las cuales muchas veces por la ruptura de la cuerda o cable o el descarrilamiento de la roldana, han caído al río caudaloso, maestros o niños, arriesgándose a una muerte segura. Nuestro homenaje a maestras como la Profe-sora Mónica Laurenti, quien tenía que viajar por horas y horas desde el pueblo de Inquisivi hasta la comunidad de Yamora, habitando en una vivienda rústica, donde proliferaban ratas, cucarachas y pulgas, y gracias al aseo, higiene y limpieza, demostró tanto a niños como a padres de familia, que es posible erradicar enfermedades contagiosas.

Otros maestros viajando por días a lomo de mula, acompañado de autoridades como el director distrital Lic. Alfredo Romero, junto a pa-dres de familia autoridades comunales, subiendo y bajando decenas de cerros, para llegar a la localidad de Arcopongo, en la provincia In-quisivi, frontera con la Provincia Independencia del Departamento de Cochabamba, honor y honra a estos valerosos maestros que no mi-dieron esfuerzos, cansancio ni el hambre, con la frente en alto y la única consigna de ejercer la vocación de enseñar a quienes tanto necesitan.

Maestros como el profesor Gonzalo Quispe que en tierras áridas de la Provincia Pacajes, se las ingenió para aprovechar las aguas ter-males de la región volcánica y construir una pequeña piscina con agua caliente y mineralizada para los niños de su escuela.

Un solo compromiso mueve estos corazones ansiosos de enseñar; “la vocación de servicio”. Servir a niños y niñas, para que en el futuro sean hombres y mujeres de bien, para ello, pasan horas y horas revisando la ortografía de las tareas, corrigiendo exámenes, planificando y elaborando cuadros, construyendo materiales y recursos didácticos para plasmar el aprendizaje en el aula o fuera de ella.

Maestros como el profesor Samuel Mamani de Química organizó una primera feria de ciencias en el Colegio Nocturno Franz Tamayo, pensando que este tipo de actividades, no solo es privilegio de unos cuantos, sino también de aquellos que en el día trabajan y quieren a-prender ciencia.

También el homenaje a directores como el profesor Elías Muñoz en el colegio Germán Busch, implantó un sistema de disciplina y trabajo que permanece hasta el día de hoy.

Nuestro homenaje también a profesores que ejercieron un liderazgo intachable tal es el caso del profesor Tito Maceda, quien a pesar de la persecución y el exilio, se mantuvo firme en la defensa de los derechos de los maestros.

Maestros y maestras no dejan pasar por alto a ninguno de sus estudiantes, pensar en Pe-drito que tiene problemas de dislexia, Juanita que está con problemas de disgrafía, Miguelito con problemas de agresividad e indisciplina, pidiendo ayuda al mejor estudiante Beremiz Tintaya, para que colabore con aquellos que tienen problemas en matemática y como dice el dicho: “médico es a enfermo”, como “maes-tro es a alumno”, así, el maestro debe buscar con cautela, iniciativa y mucha creatividad, la solución para cada uno de los problemas o dificultades de aprendizaje que tienen sus estudiantes.

Honor y honra a maestras como la profesora Alcira Seifert que aportó al sistema educativo con un sinnúmero de textos y libros de lecto-escritura, creando un personaje sencillo como Marcelino.

Nuestro homenaje a todos los maestros y maestras de Bolivia que luchan por un futuro lleno de progreso y bienestar de la población boliviana.

Lic. Samuel Mamani Maquera

Docente ESFMTHEA

lunes, 6 de junio de 2016

El maestro Elizardo Pérez

Elizardo Pérez nació el 6 de noviembre de 1892, en Ayata, provincia Muñecas del departamento de La Paz. El año 1909 ingresó a la Normal de Maestros de Sucre, a su egreso obtuvo un puesto entre los primeros docentes, trabajando en las escuelas urbanas, para luego ocupar el cargo de inspector de Escuelas Provinciales.

A principio de los años 30 lo designaron director de la Escuela Rural de Miraflores de la ciudad de La Paz, pero luego de 15 días de su nombramiento, presentó su renuncia al cargo porque consideraba que no había compatibilidad con sus principios pedagógicos, pues Pérez sostenía que la escuela del "indio" debía estar ubicada en el corazón mismo de las comunidades campesinas, así relata parte de la vida del maestro protagonista de esta historia, el también profesor, Simeón Villca.

Es así que comprendiendo la significación de su idea, le confirieron facultades para ubicar la nueva escuela en el lugar más adecuado y para cumplir esa misión que marcó un gran hito en la historia de la educación boliviana, Pérez se dirigió a varias poblaciones próximas al lago Titicaca y fue donde encontró en Warisata la mejor predisposición para llevar adelante este proyecto.

Es cuando conoce a Avelino Siñani, un aymara amante a la educación y con altas virtudes humanas quien, comprometió su decidida acción para materializar las intenciones del profesor Pérez, y fue el 2 de agosto de 1931 que se logra concretar, fundándose la primera escuela indigenal.

Pérez fue el primer director de la nueva escuela desde donde su tarea de construcción era despertar el entusiasmo en los hombres morenos del ande.

Villca en su artículo "Las obras de Don Elizardo Pérez: un gran maestro", comparte la vida de nuestro protagonista y cuenta que en lo pedagógico, fue el que realizó el sistema nuclear que tiene su base en el ayllu aymara y quechua, seguro de que la escuela indigenal no podía ser simple escuela de enseñar a leer y escribir porque traumatiza el pensamiento, sino "la escuela de acción por la vida y para la vida, la escuela comprometida con la liberación".

Los ex combatientes y el presidente Germán Busch respaldaron la obra de Pérez, por lo que como un homenaje a la fecha de creación de la escuela de Warisata y para impulsar la educación del indio, se dictó un Decreto Supremo, que estableció el 2 agosto de cada año como el "Día del indio".

La obra de Pérez fue tal, a través del sistema nuclear, que se irradió a todo el país e incluso traspasó fronteras llegando a los sistemas escolares de Perú, Guatemala, Ecuador y otros países de América Latina.

Los últimos años de la década del 30, como director general de Educación Indigenal, fortaleció las acciones emprendidas en los núcleos indigenales del país, consiguiendo fondos destinados a la construcción de infraestructuras escolares, adquisición de movilidades, herramientas y materiales didácticos para las escuelas. La Doctrina Indigenal de Warisata fue aprobada en el Congreso Indigenista Interamericano organizado en Patzcuaro, México el año 1939, y mientras a nivel internacional ganaba la estima, muchos en Bolivia atacaban su obra, cuyos opositores consiguieron su destitución.

En 1947, fue diputado, por Nor Lípez, desde donde trabajó mucho por el sector rural, creando la provincia Daniel Campos en Potosí, y llegando a los pueblos fronterizos la ayuda del Estado.

Apoyó al suministro de agua potable, a la educación a través de la construcción de infraestructura educativa y la dotación de materiales y herramientas de trabajo a las escuelas.

En 1948 fue nombrado Ministro Educación, pero sólo permaneció en el cargo tres meses por una crisis total de gabinete, pero tuvo la oportunidad de asistir al II Congreso Indigenista celebrado en Cusco.

En 1963 el Presidente Víctor Paz Estensoro lo invitó a fundar y dirigir en Tarija el Instituto Superior de Educación (ISER), donde se instauró las especializaciones de supervisores y profesores de escuelas normales rurales del país, pero por salud tuvo que dejar el país, yéndose a Argentina.

"Elizardo Pérez falleció el 15 de septiembre de 1980 a sus 88 años en Buenos Aires-Argentina. En julio de 1993 sus restos mortales fueron trasladados a La Paz, recibió sendos homenajes en el Congreso Nacional en la Casa Social del Maestro. El Presidente Hernán Siles Zuazo, en medio de una gran concentración de autoridades gubernamentales y educativas, representantes de organizaciones sindicales, estudiantes de diferentes ciclos y niveles y campesinos de la jurisdicción de Warisata, presidió las exequias fúnebres al pie del monumental edificio que levantara con Avelino Siñani y con los amautas y campesinos de Warisata", relata Villca maestro que tuvo la oportunidad de conocer al maestro Pérez.

Marcos Beltrán Ávila, el educador que escribió la historia de Oruro

En 1881 nació en Oruro, el novelista, educador e historiador Marcos Beltrán Ávila, considerado como uno de los principales artífices para escribir la historia del departamento, este patricio orureño falleció en Cochabamba en 1977, dejando un legado de escritos, que aun ayudan a los investigadores a esclarecer algunos hechos.

Según una biografía publicada en el "Diccionario Cultural" de Elías Blanco, su trabajo en la educación se distingue porque dirigió el Colegio Nacional "Simón Bolívar" de Oruro (1910-1924). Además que fundó el Liceo de Señoritas "Pantaleón Dalence" (1922).

Visitó en varias oportunidades los archivos de Sevilla y Madrid para hacer investigaciones.

Joseph Barnadas lo define: "Heredero de la escuela moreniana, comparte con su maestro varios rasgos poco frecuentes en su generación: la curiosidad por la época colonial, la conciencia de la necesidad de la búsqueda archivística y de la revisión historiográfica, además de la soledad de una obra levantada sin apoyos institucionales oficiales".

El aporte bibliográfico que dejó Marcos Beltrán Ávila, es importante, pues fue autor de dos novelas, la primera de ellas El 10 de febrero (1906) tiene un argumento histórico y está basada en los acontecimientos de Oruro de 1817 y que fueron dirigidos por el rebelde Sebastián

Pagador.

Novela: El 10 de febrero (1906); Botón de rosa (1912). Ensayo: Ensayos de crítica histórica (1924); El tabú bolivarista (1960). Historia: Historia del Alto Perú en 1810 (1918); Capítulos de la historia colonial de Oruro (1925).

Un fragmento reflexivo del autor transcrito por Carlos Castañón llama la atención sobre los valores humanos al decir: "Jamás digas tus penas ni muestres tus lágrimas a quienes no te comprenderán. Ama tu dolor, embébete en él, llora solo. Con los demás, muéstrate sereno y digno, por mucho que la amargura muerda fuerte tu corazón".

Juan Víctor Almendras: 40 años fortaleciendo el gusto por la química

Juan Víctor Almendras Camargo, se destaca entre los mejores profesores de Oruro, conocido casi en toda la comunidad educativa por sus libros relacionados a la química, que sirvieron de guía para muchas generaciones.

A pesar de haber nacido en Chuquisaca, gran parte de su vida la construyó en Oruro, fue en esta tierra en la que se inició como profesor de química en 1976 en la comunidad de Arvicaya, donde hizo su año de provincia para después ingresar a los colegios "Sebastián Pagador" y "Simón Bolívar".

Luego fue parte del "Aniceto Arce" desde 1979 y permaneció ahí durante 30 años, por lo cual siente un amor muy profundo al que llama "mi gran colegio".

Almendras desde joven se inclinó por la enseñanza, pues le nacía indicar lo que sabía a sus sobrinos y familiares, fue ahí donde descubrió que la pedagogía era la carrera que debía seguir.

Después de salir bachiller del colegio Sagrado Corazón, vespertino de Sucre, en 1972, ingresó a la Normal Integrada "Mariscal Sucre", en la asignatura de Ciencias Biológicas y Química.

En primera instancia le atrajo más la biología, pero por azares de la vida le dieron un ítem de profesor de química, es así que abrazó esta carrera no solo para enseñar, sino también profundizó sus conocimientos y logró titularse como químico industrial de la Facultad Técnica de la Universidad Técnica de Oruro.

Este conocimiento y apasionamiento por la química lo llevó a destacarse como uno de los mejores profesores de esta asignatura, formando a grandes profesionales que ahora se desempeñan como químicos y que lograron situarse en los primeros lugares de olimpiadas internacionales, esto gracias a la enseñanza del profesor Almendras.

Fue promotor para que en las olimpiadas de química, no solo participen estudiantes de colegios particulares sino también de fiscales, es así que junto con un grupo de maestros determinaron que se debía preparar a alumnos de colegios fiscales y particulares para las olimpiadas iberoamericanas.

Su amor por esta ciencia y los estudios superiores, hizo que Almendras edite libros destinados al estudio de la química, los cuales fueron guías de varias generaciones, no solo de escolares sino también de universitarios.

Relató que para él fue muy grato, que dos universitarios de la Facultad Nacional de Ingeniería (FNI), lo conocieron por su libro y que utilizaban este texto para enseñar a sus similares.

Es autor de libros como: "Química" 5 de Secundaria, "Química" Formulación y Nomenclatura Inorgánica 3º y 4º de Secundaria, coautor "Química Orgánica" 6, Olimpiadas de Química 3º y 4º de Secundaria, Olimpiadas de Química 5º y 6º de Secundaria, entre otros materiales literarios relacionados con esta ciencia.

Mencionó que se debe fomentar en las nuevas generaciones el hábito de leer libros, pues muchos ahora piensan que es muy exigente el texto.

La técnica que utilizó para que los estudiantes gusten de la química, fue contextualizar esta materia con acontecimientos cotidianos, por ejemplo ¿por qué al picar la cebolla provoca que se llore?, o ¿por qué se corta la leche cuando está en una temperatura elevada?, entonces él explicaba estos procesos y los estudiantes tomaban mayor atención.

Una frase que usaba era "pasarás de curso si la química lo permite", esto porque el cuerpo humano también funciona mediante procesos químicos y si uno de estos falla entonces acaba la vida.

Una anécdota que recuerda, es que viajó a la cervecería de Huari, con un grupo de estudiantes para ver el proceso y algunos muchachos, pues de escondidas habían tomado unos tragos y pararon un buen rato en el baño.

Aseveró que el entusiasmo de los jóvenes le permitió mantenerse con energía, es así que hasta la fecha ejerce como profesor en los colegios Jesús María y Alemán, en este último desde hace 30 años. Almendras también fue docente de la Escuela Superior de Maestros "Ángel Mendoza Justiniano".