Temas
- 6 de Agosto
- Academia Boliviana de Historia
- Batalla de Aroma
- Batalla de Ayacucho
- Batalla de Bahía
- Batalla de Ingavi
- Batalla de la Tablada
- Batalla de Suipacha
- Batalla del Alto de la Alianza
- Beni
- chu
- Chuquisaca
- Cochabamba
- Deportes
- Día de la Madre
- Día del Maestro
- Día del Mar
- Día del Periodista
- Día del Trabajo
- Días Especiales
- Dictadura
- Economia
- Efemerides
- El Alto
- El Chaco
- El Litoral
- Elecciones
- Exploradores
- Fotos
- Golpes de Estado
- Guerra de la Independencia
- Guerra del Acre
- Guerra del Chaco
- Guerra del Gas
- Guerra del Pacifico
- Guerra Federal
- Guerrilla de Teoponte
- Guerrilla del Che Guevara
- Heroes
- Héroes
- Heroinas
- Himnos
- Historia prehispánica
- Historiadores
- Incas
- Industria
- Juan Mendoza y Nernuldes
- La Audiencia de Charcas
- La Colonia
- La Conquista
- La Paz
- Leyendas
- Mineria
- Monumentos
- Notas de Interes
- Oruro
- Pando
- Período Formativo
- Personajes
- Potosi
- Presidentes
- Revoluciones
- Santa Cruz
- Señorios
- Simbolos Patrios
- Tarija
- Tierras Bajas
- Tiwanacu
- Tratados
- vide
- Videos
Buscador
martes, 4 de enero de 2022
Tiwanaku (500-1100 d.C.) - Consideraciones finales
Tiwanaku (500-1100 d.C.) - Desintegración de Tiwanaku
Cerca al año 1150, Tiwanaku se desintegró como Estado y los estudiosos aún no se han puesto de acuerdo sobre las causas de este colapso. Posiblemente la desintegración de Tiwanaku como centro y la ruptura de sus mecanismos de cohesión se dieron porque, en un momento determinado, Tiwanaku dejó de cumplir con su rol cohesionador debido a factores que llevaron a la desintegración entre los diversos grupos que lo conformaban, como consecuencia de diferentes causas internas o del medio ambiente. Probablemente surgieron después estrategias de subsistencia regionales; el territorio estatal perdió cohesión y los conocimientos sofisticados comenzaron a ser dejados de lado para aplicar todos los esfuerzos a la tarea de sobrevivir a escala más reducida, territorial y organizativamente. Desde ese momento se produjo, posiblemente, un proceso inverso, que iba desde un desarrollo urbano hacia concentraciones poblacionales menos complejas.
Es probable que los cambios climáticos, con un largo período de sequías que afectaron la base económica, hayan influido en este proceso de desintegración. Esto, sumado a una serie de contradicciones sociales internas, pudo dar lugar a la progresiva disgregación de sociedades que habían estado adheridas e integradas anteriormente. Se propuso también que pudo tratarse de catástrofes climáticas asociadas a una desintegración política (Ponce, 1980) o de invasiones desde el Sur (Gisbert, 1987).
Este proceso ocurrió alrededor de los años 1000 y 1100 d. C., pero posiblemente había empezado ya un siglo antes. Las últimas investigaciones sostienen que tuvo lugar en las áreas periféricas, como en Azapa (Arica, Chile), donde las tumbas de la élite local fueron destruidas, y en Moquegua, donde también pudo haberse producido la destrucción de edificaciones. Hacia el siglo XII, el núcleo había sido abandonado en un proceso iniciado, al parecer, hacia el año 900. Según Albarracín y Matheus (1990), el número de asentamientos más pequeños se incrementó en la última fase de Tiwanaku. Después del fin de Tiwanaku, se perdieron muchas de las técnicas materiales y de las prácticas económicas, que ya no eran posibles fuera de un contexto estatal, sin embargo, el sistema de camellones (sukakollos) siguió en uso unos dos siglos después del fin del Estado.
La fuerza de la cultura y los logros de Tiwanaku dejaron una huella imborrable en las sociedades posteriores de la zona andina. La cultura incaica, posiblemente la más conocida de toda Sudamérica, no quedó al margen de esta influencia. Algunos mitos de origen de los incas sitúan el surgimiento de su civilización en el lago Titicaca y, además, sus gobernantes convalidaban su legitimidad considerándose herederos de la cultura de Tiwanaku. De esta manera , el corto lapso de dominio incaico en la zona andina (poco más de un siglo, hasta la llegada de los europeos en 1532) quedaba conectado en el imaginario colectivo con un proceso de larga duración y prestigio en toda la región, representado por Tiwanaku. Muchos de los logros que por décadas se consideraron incaicos habían sido ya desarrollados por los tiwanakotas, como las terrazas de cultivo (takanas). Incluso los llamados “caminos del Inca”, la red del Capac Ñan, son muy anteriores a esta época. Tanto en la cosmovisión como en la iconografía, los incas recogieron también la experiencia de Tiwanaku, que provenía también de la experiencia desarrollada por sociedades de épocas anteriores en la región. La dualidad, la cuatripartición, el ordenamiento del espacio y el tiempo, el aprovechamiento de diferentes pisos ecológicos, las redes de alianza con grupos étnicos distantes, al igual que símbolos como la cruz escalonada, la arquitectura monumental, el trabajo en la piedra, la tecnología textil y la forma de la vestimenta son solamente algunos de los elementos que los incas heredaron y que, a su vez, Tiwanaku recibió en parte de las sociedades que la antecedieron, transformándolos creativamente en función de las necesidades de su época y de sus formaciones sociales.
lunes, 3 de enero de 2022
Tiwanaku (500-1100 d.C.) - La iconografía de Tiwanaku y Wari - Las takanas, terrazas de cultivo
La geografía abrupta de la zona andina hizo que fuera necesario modificar culturalmente el paisaje, desarrollando un sistema de aprovechamiento de terrenos con fuertes pendientes. Muchas laderas de montaña fueron transformadas en un conjunto de terrazas en gradas, cuyas diferentes plataformas eran sostenidas por muros de contención. Un sistema de riego recorría todos los campos de cultivo entre nivel y nivel. Estas terrazas de cultivo (takanas) fueron construidas en todos los lugares en los que el terreno presentaba inclinaciones fuertes, especialmente en las estribaciones orientales de la cordillera, hacia la zona subtropical oriental.
Tiwanaku (500-1100 d.C.) - La iconografía de Tiwanaku y Wari - Los sukakollos
Los sukakollos consisten en plataformas de terreno rectangulares y paralelas, de aproximadamente 1.5 metros de alto sobre el nivel del suelo, un ancho de cuatro metros y longitudes de cien a doscientos metros, separadas entre sí por canales por donde circulaba agua, permitiendo el riego y almacenamiento de agua también en la temporada seca. Eran construidos con una base de piedras, una capa de tierra con grava, otra con arena y otra capa orgánica, donde se plantaban las semillas. Los canales laterales estaban revestidos por una capa de arcilla que evitaba la filtración del agua de riego. El sistema posibilitaba la creación de microclimas aptos para el desarrollo de los cultivos, evitando también los daños de las heladas.
Estos campos elevados de cultivo se distribuyeron en grandes áreas aledañas al lago Titicaca, ubicadas al Norte de Tiwanaku, en Pampa Koani (Stanish, 2001), formando parte de grandes complejos agrícolas que incluían lagunas artificiales, depósitos de agua, canales en medio de los campos de cultivo, así como viviendas para los administradores temporales. Posiblemente, los camellones fueron construidos durante la época formativa, y su administración y trabajo correspondió, probablemente, a las unidades domésticas locales. Albarracín afirma que la construcción inicial de los sukakollos fue producto de un orden social autónomo, mientras que otras hipótesis plantean que la siguiente fase se hizo bajo la hegemonía de la élite de Tiwanaku. Las áreas de cultivo habrían generado el excedente necesario para sostener centros urbanos y su burocracia. La producción lograda por medio de esta tecnología posibilitó el éxito del modelo estatal de Tiwanaku.
Stanish (2001) señala que el origen mismo del Estado y el origen de sus clases sociales estuvieron directamente relacionados con la producción excedentaria lograda con estos sistemas agrícolas, que fueron aprovechados por grupos locales para lograr diferenciación y convertirse en la élite, como ya vimos.
Tiwanaku (500-1100 d.C.) - La tecnología - El control del agua y de la tierra
El altiplano andino, a pesar de la altura, las bajas temperaturas y la marcada diferencia de humedad entre la estación de lluvias y la estación seca, tuvo un alto desarrollo en producción agrícola. El éxito y los logros en el manejo del hábitat y de las variables climáticas estuvieron directamente relacionados con el desarrollo de alta tecnología de manejo del agua y el terreno. La experiencia en la observación del medio ambiente, unida al conocimiento de las condiciones cíclicas meteorológicas y el perfeccionamiento de la astronomía desarrollados durante siglos, llevaron a concebir tecnologías que permitieran disminuir efectos no deseados del clima sobre la agricultura. Para esto, se construyeron campos elevados de cultivo (llamados sukakollos) que creaban un microclima apto para el crecimiento de las plantas.
domingo, 2 de enero de 2022
Tiwanaku (500-1100 d.C.) - La iconografía de Tiwanaku y Wari - Los textiles
La creatividad colectiva y el propósito de comunicación a través de un lenguaje de símbolos se unieron con una tecnología especializada y una experiencia de larga duración en el manejo de los materiales en el centroSur andino, donde la actividad textil fue una de las más importantes. Miles de tejidos utilitarios y ceremoniales fueron realizados en diferentes puntos de su geografía durante siglos, desde que aparecieron los primeros tejidos con algodón en la costa (2000 a.C.) hasta los hermosos textiles de diferentes grupos étnicos actuales en el territorio de Bolivia.
Los textiles de alta calidad, portadores de la “visión de mundo” e iconografía de Tiwanaku, fueron realizados posiblemente por tejedores especialistas que, sin duda, formaron parte de los grupos artesanales de privilegio en su sociedad.
Múltiples actividades acompañaban el proceso textil, y en ellas intervenían personas de diferentes edades para la selección de la lana, el trasquilado, el lavado, el desengrasado, el hilado, el torcido, el acopio de materias tintóreas, el urdido y el tejido. Intensos tonos de rojo, rosa, morado, amarillo, dorado, ocre, marrón, turquesa, azul, verde, naranja, provenientes de tintes naturales vegetales, animales y minerales, se combinaron con los tonos naturales de la lana de llama, alpaca y vicuña y mantuvieron su nitidez y su brillo durante siglos.
El tejido se realizaba en grandes telares verticales, formados por pocos elementos. La técnica más usada fue la del tapiz, con la trama vista y la urdimbre oculta. Las piezas rectangulares salían del telar ya listas para el uso, con sus cuatro esquinas que recuerdan la importancia de la cuatripartición en el pensamiento andino. Se tejieron también gorros multicolores de cuatro puntas. El resultado fue un arte colectivo, en algunos casos figurativo, pero mayormente abstracto, geométrico y simbólico.
Tiwanaku (500-1100 d.C.) - La iconografía de Tiwanaku y Wari - Los metales
Posiblemente, el trabajo en metales fue también una de las especialidades más destacadas. El oro, la plata, el bronce y el cobre fueron transformados en piezas de uso ceremonial. Otras formaron parte de ajuares funerarios. Es probable que láminas de oro y de plata dieran lugar a la creación de máscaras y diademas que fueron decoradas con las técnicas de repujado, incisión y martillado. El oro, la plata y el cobre también fueron los materiales empleados para adornos que se usaban directamente sobre la piel, como brazaletes, ombligueros, pectorales, orejeras y collares, combinados a veces con piedras semipreciosas en objetos suntuarios. Círculos de oro y plata laminada fueron cosidos posiblemente a la ropa de la élite, dando mayor fastuosidad a los textiles.
En construcciones monumentales, grapas de cobre fueron usadas para reforzar la unión de grandes bloques de piedra en las construcciones más importantes de la urbe. Se considera la posibilidad de que los frisos de la Puerta del Sol hayan estado revestidos por láminas de metal, posiblemente de oro, como sucedía también en otras construcciones del centro ceremonial que muestran evidencias de pequeñas perforaciones en la piedra para asegurar, posiblemente, las láminas de metal por medio de pequeños clavos hechos también de oro o de cobre. Igualmente, de cobre y de bronce se hicieron hachas, cuchillos y otros instrumentos rituales cortantes.