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lunes, 10 de noviembre de 2014

Potosi 204 años de la gesta libertaria

Potosí celebra su aniversario cívico el 10 de noviembre, en homenaje al grito libertario que se dio ese día en 1810, cuando sus habitantes se levantaron en armas y tomaron prisionero al gobernador español Francisco de Paula Sanz.

La información sobre la victoria de Suipacha (7 de noviembre) lograda en Tupiza, fue el hecho trascendental para que los patriotas en la Villa Imperial se organizarán y enarbolaran los ideales emancipadores y se sumaran a los movimientos libertarios que comenzaron en 1809 en Sucre y La Paz, y que concluyó con la independencia de Bolivia en 1825.

Las tropas de Juan José Castelli, comandadas por Martín Miguel de Güemes, consiguieron esa importante victoria en Suipacha, pero tenían el reto de tomar la plaza de Potosí, donde se había parapetado Francisco de Paula Sanz, quien, junto al presidente de la Audiencia de Charcas, Vicente Nieto, defendía el absolutismo español.

A partir de lo sucedido Tupiza, uno de los hechos revolucionarios que preocupó en alto grado a la Corona de España fue sin lugar a dudas el levantamiento de patriotas potosinos, con la instalación del primer Cabildo Abierto que hubo en esta ciudad y el desconocimiento a la principal autoridad española representada en el Ejército realista.

Antes de que estallara la revolución libertaria del 10 de noviembre de 1810, los patriotas potosinos combinaron el 9 de noviembre en una reunión secreta todo el plan para deponer a las autoridades realistas, bajo el optimismo del triunfo de las fuerzas libertarias sobre el Ejército realista comandado por el general Córdova, quien luego de la derrota huyó del campo de batalla hacia Cotagaita.

Ulucúa y Santiváñez que habían participado de la reunión secreta de la víspera, cumplieron con la misión de hacer un recorrido por numerosas casas, convocando a las personas adeptas a la revolución libertaria para reunirse en la plaza mayor y participar del Cabildo Abierto. Las calles contiguas a la plaza de armas se vieron totalmente colmadas por la ciudadanía potosina al grito de ¡¡ Viva la libertad..!! ¡¡Abajo los chapetones..!!

Las fuerzas libertarias estaban comandadas por Manuel Molina, los hermanos Nogales, Salvador José Matos, Melchor Daza, Mariano Subieta y los hermanos Millares. El levantamiento de Potosí consolidó la libertad de Argentina, que combatía contra la Corona española desde 1809.

Pese a su ahínco, las fuerzas libertarias fueron derrotadas en Potosí por una contraofensiva española. Después de esa derrota, los promotores del levantamiento de 1810 fueron perseguidos, sañudamente, especialmente los hermanos Nogales y Millares.



HOMENAJE

Celebra su efeméride el 10 de noviembre en homenaje a la valentía de los rebeldes.

¡Vale un Potosí!

Se cuenta que, a fines del siglo XVI, Huayna Capac, señor del imperio inca, visitó al Sumaj Orcko (cerro magnífico, en quechua) y ordenó que se confeccionaran joyas de plata para su corte. Cuando extraían el mineral de sus vetas, una voz les conminó a que se detuvieran: "No caven; no es para otros". Poco después los colonizadores españoles se asentaron al pie del cerro.

Potosí conocido por su derroche de riqueza, a cuya sombra surgieron centenares de iglesias, residencias, palacios y plaza, y cobraron un auge inusitado las bellas artes entre los siglos XVII y XVIII, llegó a ser el mayor centro de producción de plata del continente y se convirtió en la ciudad más grande de América. "¡Vale un Potosí!" fue una frase en la época colonial para expresar el altísimo valor de un objeto.




Apogeo y explotación

El descubrimiento de plata en el cerro próximo a la ciudad de Potosí, en 1545, convirtió ese centro urbano en un punto clave de las posesiones españolas en América.

En torno a la extracción de mineral argentífero en los yacimientos cercanos, Potosí creció hasta alcanzar los 150.000 habitantes en 1611.

La obra "Entrada del virrey en Potosí", del pintor boliviano Melchor Pérez de Holguín (1660-1732), refleja el auge de la ciudad en esta época. El virrey protagonista del cuadro es Diego Morcillo Rubio de Auñón, quien ocupó dicho cargo así como el de arzobispo de Charcas desde 1720 hasta 1724.

En las minas los indígenas eran forzados por los colonizadores españoles a trabajar hasta la muerte.


1810

7 de noviembre

La Batalla de Suipacha fue un enfrentamiento entre las fuerzas del Ejército del Norte, enviadas por la Primera Junta de Gobierno de Buenos Aires durante la primera expedición auxiliadora al Alto Perú, y las fuerzas realistas españolas. Fue el primer triunfo de los ejércitos argentinos en la guerra de independencia.


150

Prisioneros

La batalla de Suipacha duró media hora y concluyó con una fácil victoria para los revolucionarios que tomaron 150 prisioneros realistas. La aparición de indígenas para observar la batalla desde los cerros hizo pensar a los realistas que se trataba de fuerzas de refuerzo y se precipitó su fuga sin esperar el resultado de la batalla.


1968

31 de octubre

Por medio de la Ley 419, el presidente René Barrientos Ortuño declaró a Suipacha, Santuario Cívico Nacional. El 17 de noviembre de 1998 por medio de la Ley 1805, el presidente Hugo Banzer Suárez, declara Patrimonio Histórico Republicano a la Plaza de Armas y áreas adyacentes de Suipacha, poblado de Tupiza.



Sombrero de saó en peligro de extinción

Las tejedoras de sombreros de saó de Paurito del municipio de Santa Cruz no cuentan con materia prima porque en la zona donde están las palmeras, la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn) halló recientemente una fábrica de droga, según informó la agencia de noticias Erbol.

Mientras tanto, las artesanas se declararon en emergencia ante esta situación porque según Bartola Rafael, representante de la Asociación de Tejedoras de Paurito, los pobladores de lugar se dedican hace años a la comercialización del sombrero de saó.

“La mayoría del pueblo Paurito y de comunidades aledañas vive de la palmera de sao (…) Bueno nos ponemos a pensar nosotros qué vamos a hacer porque este es nuestro trabajo de años, con esto mantenemos a nuestra familia”, declaró a radio Santa Cruz de la Red Erbol.

La dirigente dijo la Felcn les prohibió sacar las palmeras de saó hasta que las investigaciones concluyan.

“Estamos prohibidas de sacar la palmera de saó porque supuestamente se ha encontrado una fábrica de droga, entonces nosotros no sabemos cuáles son los autores de esa fábrica y ahora no podemos ir a traer la palmera de sao para elaborar los sombreros”, finalizó.

DECLARATORIA

La Ley 3708 del 09 de julio de 2007 declara e instituye como Símbolo Cultural Cruceño al sombrero de saó, elaborado artesanalmente con las hojas de palmera de saó (Trithrinax schizophylla), exhortando a las personas y autoridades públicas y privadas, usarlo como muestra de respeto e identificación, con los valores cruceños en todos los actos cívicos patrios, efemérides departamental, feriados y fiestas religiosas notables.

CANCIÓN

Este símbolo cruceño fue merecedor de una canción que con el tiempo se convirtió en ícono cruceño.

Los versos dicen:

“A esa pelada yo le regalaré

para su santo un sombrero de saó

pa’ que se tape y me tape a mi también

cuando yo la bese debajo del ocoro

En la tranquera me espera su mama

con el sombrero yo la saludare

oiga señora yo le contestare

señora buenas tardes

como le va a usted

Oi!, loco sin vergüenza,

buscavida que querés

a su hija doña elsa, a quien más ha de ser

acaso con canciones la vas a mantener

con canciones no señora, con este corazón”.

domingo, 9 de noviembre de 2014

Video en esta hacienda nació el primer presidente boliviano José María Pérez

La caída de Víctor Paz Estenssoro

Más que de cambios, 1964 fue un año de inconformismos. Cassius Clay le partió la cara a Sony Liston y tomó el nombre de Muhamad Alí, convirtiéndose al Islam. El Presidente Joao Goulart fue depuesto en Brasil y comenzó un ciclo de dictadura militar por veinte años. La música de Los Beatles invadió las radios bolivianas con She loves you, desplazando de la preferencia juvenil a Palito Ortega y Leo Dan. Se estrenó en La Paz Dr. No, el primer film de la zaga 007, cuando la Guerra Fría empezaba a calentarse. Vietnam cruzó la línea del no-retorno. Empezó el movimiento hippie. Y el Presidente de Bolivia decidió quedarse cuatro años más en el Palacio Quemado quebrantando la Constitución.

Era la crisis de la Revolución Nacional, no por fracaso sino por cansancio. El Presidente Víctor Paz Estenssoro había rectificado errores, morigerando las innecesarias durezas de su primer gobierno (1952-1956), e interpelado por la realidad mundial desde su embajada en Londres (1957-1959), asumió una saludable visión global que permitió al revolucionario evolucionar a estadista.

En esta segunda administración (1960-1964), logró subsanar problemas creados por la propia revolución que lastraron a la COMIBOL, afincó el futuro en el petróleo cuyas regalías transformaban a Santa Cruz, devolvió un rol político al sector privado permitiendo la existencia de la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia, reaccionó con oportunidad ante el despojo de las aguas del río Lauca por parte de Chile, asumió un rol internacional y tuvo el coraje de acercarse a John F. Kennedy.

Este primer presidente norteamericano de fe católica, privilegió a Bolivia con los programas de la Alianza para el Progreso y recibió al Presidente Paz Estenssoro en la Casa Blanca con el protocolo reservado a un libertador, declarándolo ejemplo de revolucionario no comunista que había dado la tierra a los campesinos y el voto a las mujeres. Pero ese mandatario, prestigioso en el ámbito externo, agotaba la capacidad de cautivar a sus paisanos, sumándose a ello la natural proyección política a la que aspiraban los otros revolucionarios de su partido y la creciente oposición política de izquierda y derecha.



EL ESCENARIO

Convocada la Novena Convención Nacional del MNR, el Vicepresidente Juan Lechín Oquendo rompió con el Presidente Paz Estenssoro; Lechín fue expulsado del partido. Volvió de Madrid el ex Presidente Hernán Siles Zuazo (era embajador ante el Generalísimo Franco) y se solidarizó con Lechín. El Dr. Walter Guevara Arze, teórico del MNR, enemistado con Paz Estenssoro --por lo que había fundado el PRA--, se fundió en un abrazo público con Lechín, en ese momento la estrella más rutilante del elenco, como líder de los sindicatos de trabajadores del país.

Pero el Dr. Paz tenía consigo los Comités Político y Ejecutivo del MNR, las dos figuras fundamentales del partido en las Fuerzas Armadas, el Gral. Alfredo Ovando, Comandante del Ejército y el Gral. René Barrientos, Comandante de la Fuerza Aérea. El Gral. Eduardo Rivas Ugalde era Secretario Ejecutivo del MNR.

Otro General, aunque de “escalafón especial”, llamado Claudio San Román, daba la seguridad que requería el Estado revolucionario mediante el Control Político que administraba la represión. Las masas campesinas y sus milicias armadas eran fieles al Dr. Paz por la reforma agraria y la condición ciudadana que les había otorgado.

Pero, sobre todo, el Dr. Paz tenía la carta más importante de la baraja: el Embajador de los Estados Unidos, Sr. Douglas Henderson, a quien daba el trato de “compañero”, Es decir, tenía el apoyo del gobierno de los Estados Unidos, por lo que el régimen revolucionario boliviano no había tenido remilgos a la hora de condenar a Cuba y suprimirla de la mancomunidad americana representada en la OEA.



REELECCIÓN

El Dr. Paz tenía una credencial democrática impecable. En su primera elección de 1951, bajo el esquema conservador, había obtenido el 42,9% de los votos. En la segunda de 1960, ya con voto universal, había obtenido el 74,5%. Tenía dos tercios en el Congreso Nacional y ello le permitió modificar la Constitución Política del Estado introduciendo la figura de la reelección, hasta entonces proscrita.

Víctor Andrade Uzquiano, quien fuera destacado Embajador de Bolivia ante la Casa Blanca, llegó a La Paz y se reunió con el Presidente Paz Estenssoro, rogándole abstenerse de ir a la reelección, advirtiéndole que ese sería el fin de la Revolución Nacional. Pero el Dr. Paz creyó que el Chino Andrade quería reemplazarlo en el Palacio Quemado y rechazó sutilmente a su interlocutor.

La compleja Novena Convención del MNR se pareció más a un hermético cónclave cardenalicio, con mucha propaganda externa, pero donde sólo Dios sabía lo que debía suceder. De allí salió la proclamación de la candidatura Víctor Paz - Federico Fortún.

Pero el poderoso Juan Lechín Oquendo creó el Partido Revolucionario de la Izquierda Nacional/PRIN y al acto de fundación acudieron “todos los demás”, Siles Zuazo, Guevara Arce, Mario Gutiérrez jefe de la Falange, Mario Monje jefe del Partido Comunista, representantes de la democracia cristiana y de los antiguos partidos liberal y republicano.

El Dr. Paz podía leer bajo del agua, comprendió que algo no estaba funcionando y quiso reajustar la maquinaria blindándose con los militares del partido. De manera que la Novena Convención se desdijo, anuló a Fortún como vicepresidenciable, reemplazándolo con el Gral. Barrientos, ídolo popular del momento y amigo de los americanos. Era la reelección contra viento y marea. La oposición llamó a la abstención.

En esos días volvió al país el Dr. Luis Adolfo Siles Salinas, líder de la socialdemocracia, se reunió con el Gral. Ovando y ambos coincidieron en que la reelección era antidemocrática e intolerable. Pero, dado el poder que tenía el Dr. Paz, Ovando aconsejó realizar acciones civiles que hicieran viable un pronunciamiento militar. Por ejemplo guerrillas. El Dr. Siles Salinas, que hacía causa común con FSB, transmitió el pedido al jefe falangista, Mario Gutiérrez y al subjefe Gonzalo Romero. Ambos se pusieron en acción de inmediato.

Sin adversario al frente, el 31 de mayo la fórmula rosada del MNR, Paz – Barrientos, obtuvo ¡el 86% de la votación! y proclamó su victoria en nombre de “la emancipación del pueblo boliviano”, ante la abrumadora censura local e internacional. Al día siguiente se conoció la irrupción de un movimiento guerrillero en la zona de Alto Paragua, provincia Velasco del departamento de Santa Cruz. Lo comandaba el falangista Luis Mayser, empresario agro-ganadero asentado en la frontera con el Brasil, quien armó una columna de 64 hombres y anunció que se enfrentaba al gobierno de La Paz. Junio y julio transcurrieron en medio de movilizaciones urbanas críticas y noticias sobre las acciones guerrilleras. Pero la palabra “guerrilla” se había convertido en sinónimo de castrismo en América y para Washington la guerrilla falangista amenazaba a un gobierno amigo.

El 6 de agosto, un exultante Víctor Paz Estenssoro volvía a recibir la medalla del Libertador Bolívar en el pecho y a su lado, Barrientos juraba a la Vicepresidencia. Grandes retratos de los coroneles Busch y Villarroel, “mártires de la Revolución Nacional”, colgaban de la fachada del Palacio e interminables columnas de campesinos en armas, regimientos militares y policiales, empleados públicos, mineros, obreros, etc., desfilaron por la Plaza Murillo ante la prensa local e internacional.

Nacía un gobierno descalificado, asido a la leva del Tío Sam, llamando la atención que el prestigioso intelectual René Zavaleta Mercado hubiera aceptado el Ministerio de Minas y Petróleo. Pero allí estaba cuando juró el gabinete ministerial, al lado de Ciro Humboldt, Ministro de Gobierno.



VIOLENCIA

A lo largo de agosto y septiembre se descompuso el ambiente social con marchas diarias de profesores, obreros y estudiantes. Las combativas radios mineras reflejaban la situación de rebelión generalizada contra “el gobierno vende patria, pro-yanqui y enemigo de la clase proletaria”, mientras las guerrillas protagonizaban sangrientas escaramuzas que trascendieron al mundo.

El Gobierno convocó al Ejército, conformándose un comando antiguerrillero dirigido por los coroneles Juan Lechín Suárez, Eduardo Méndez Pereira y Hugo Banzer Suárez. Hubo combates sangrientos y bombardeos indiscriminados. El coronel americano Jacob Jackson, experimentado ranger en Vietnam, quien asesoraba a la tropa aerotransportada a la zona de operaciones, participó en el combate en Puerto Tirarí, sobre el río Paragua, recibiendo un balazo en la columna, que le costó la vida. Los bombardeos de la FAB se intensificaron. Los guerrilleros pasaron del centenar en cuatro columnas, impidiéndose el acceso de la prensa a la zona de operaciones.

Aumentando el drama explotó un segundo frente guerrillero en la región de Apolo, departamento de La Paz, comandado por los hermanos Luis y Reynaldo Llerena, apagado con la amenaza de bombardear esa población. Tras fuertes combates, los jóvenes campesinos falangistas se dispersaron por el monte dejando varios muertos a sus espaldas.



EL FACTOR OVANDO

Todas las fuerzas políticas y sociales, aún las antagónicas entre sí, actuaban convencidas de que cualquier cosa era mejor que Paz Estenssoro. Lechín conducía a la COB y los mineros; la Falange a las universidades, los estudiantes de secundaria y sus profesores; el Partido Comunista a los obreros; Guevara Arze a los campesinos del valle. Las ciudades se volcaron por el cambio. El gobierno impuso la censura de prensa.

El respaldo de la Embajada Americana al Presidente Paz Estenssoro era firme, pero la Misión Militar de los Estados Unidos en Bolivia, más versátil, apoyaba al Dr. Paz pero, si algo le llegara a suceder, sustentaría al más amigo y, en esa perspectiva, éste era el Gral. Barrientos.

Entonces el Gral. Ovando desplegó su estrategia. Demostraría lealtad a Paz Estenssoro y lo hizo con dramatismo el día de su onomástico, el 2 de octubre, cuando le entregó como presente su sable y su honor de militar. Pero desde las sombras apoyaba la conjura, encendía el fuego guerrillero y lo apagaba, ayudaba a desestabilizar, pero era el sostén en el que el Dr. Paz confiaba. Si triunfaba la conspiración, Ovando respaldaría a Barrientos. Si vencía el Dr. Paz, el propio Ovando se encargaría de castigar a Barrientos. Ya lo había hecho antes con Únzaga de la Vega.

Pero cabía una tercera posibilidad, planificada durante muchos años: si en el proceso desestabilizador se producía, en medio del caos por el fin de una era revolucionaria, el Ejército que había rescatado de la ruina devolvería la tranquilidad al país y él tomaría el poder escoltado por sus oficiales que sólo esperaban una orden suya.



ACTO FINAL

Entre el 7 y el 11 de octubre caen los Llerena, uno de ellos herido de bala, siendo trasladados a La Paz, casi en el momento en que Luis Mayser se entrega a las autoridades brasileñas. El Dr. Paz respira aliviado. Es una victoria del buen General Ovando.

Pero los americanos no descansan. Detectan una extraña reunión en el domicilio del Director de El Diario, Jorge Carrasco, a la que acuden Hernán Siles Zuazo y el Cnl. Julio Sanjinés. El coronel de inteligencia, Edward Fox, adscrito a la Misión Militar de los Estados Unidos denuncia el cónclave. Siles es apresado y exiliado; Sanjinés se sumerge en los predios del Colegio Militar.

Las celdas del Control Político empiezan a llenarse. Las movilizaciones callejeras son más violentas, una descarga de dinamita deja a Miraflores en tinieblas, las minas estatales están en franca sublevación y San Román ordena un escarmiento. Alegando un intento de fuga, se ametrallará al grupo de la celda “9”, donde están Simón Reyes, Filemón Escobar y Luis Llerena, quienes al recibir el “soplo” de un agente amigo, deciden atacar primero. En el último minuto, la orden es revocada

Entre tanto, la distancia entre el Presidente Paz y el Vicepresidente Barrientos ya es insondable. Aquel atrincherado en el Palacio Quemado, este en una custodiada casa en Cochabamba, donde se reúne con los dirigentes universitarios Guido Strauss de la UMSA, Nicanor Jordán de la CUB y Jaime Gutiérrez de FSB, quienes asumen control de la Universidad de San Simón. La reunión con Barrientos es definitiva. El golpe revolucionario se realizará a más tardar en una semana.

Miércoles 28 de octubre. El gobierno hace una demostración de fuerza con miles de adherentes en las calles. Desde el balcón del Palacio el Presidente Paz dice que la Revolución Nacional es irreversible y desafía a la oposición. Varios heridos en La Paz. Las minas en paro se alistan para la batalla.

Jueves 29. Será la peor jornada. El periódico católico Presencia anuncia en primera plana que ese día será asaltado. El titular de apertura del diario oficialista La Nación es provocativo: “¡LAS CALLES SON NUESTRAS – El pueblo aplastará la contrarrevolución”. La violencia se desborda. Los universitarios del país toman las calles. Seis muertos en choques callejeros registrados en Oruro. Fuerzas combinadas de milicianos del MNR y carabineros toman San José y Huanuni. Caen muertos y heridos en Cochabamba. El gobierno pide la mediación de la Iglesia. Se establece un puente entre la dirigencia universitaria y el gobierno.

A las 11.30 de la mañana, un automóvil estaciona en la puerta lateral del Colegio Don Bosco. El Ministro de Gobierno, Ciro Humboldt, abre la portezuela dando paso al dirigente universitario Guido Strauss. La tensa reunión acuerda una tregua de 48 horas a cambio de la liberación de universitarios, pero ya es imposible detener la rebelión desencadenada. Se produce el asalto de universitarios al cercano Ministerio de Salud. A las 15.00 empiezan las barricadas en la Avenida Villazón, los combates por al atrio, los patios y el dramático asalto final al monoblock de la UMSA. Cerca a las 22.00, centenares de universitarios salen con las manos en alto. A pesar de su victoria, el gobierno del Presidente Paz Estenssoro empieza a contar sus últimas horas. Las líneas aéreas comerciales han suspendido sus vuelos a Bolivia.

Viernes 30. Milicianos asaltan las instalaciones de la Federación de Mineros en El Prado de La Paz. Se combate en las calles de Oruro. La familia del Presidente Paz deja su residencia en Calacoto.

Sábado 31. Guido Strauss es torturado en el Control Político. Milicianos y barzolas atacan la oficina central de El Diario que deja de circular. Un avión especial traslada a Lima al personal del Banco Interamericano de Desarrollo.

Domingo 1º. El país se sumerge en los ritos por Todos los Santos y los Difuntos.

Lunes 2. Agentes del Control Político apresan al Cnl. Sanjinés y lo llevan al Control Político, encerrándolo en el “cuartito azul”, desalojando a Guido Strauss en calidad de guiñapo sanguinolento. San Román le dice que ese será su triste destino si no confiesa quiénes y cuando darán el golpe militar.

Martes 3. Al amanecer de ese día, Ñuflo Chávez Ortíz, Mario Sanginés Uriarte y Carlos Ponce Sanjinés, todos altos dirigentes del MNR, se entrevistan con Barrientos en Cochabamba. En tono fraterno, les confirma el movimiento revolucionario en marcha, pero “no contra el partido, sino contra el viejo” y les asegura que en dos días estarán todos juntos en el balcón del Palacio. Personajes del MNR buscan asilo en embajadas. Sólo Paz Estenssoro se mantiene en el interior del Palacio, confiado en el Gral. Ovando. En el Palacio se recibe la noticia desalentadora de que el Gral. Ovando ha sido tomado preso, pero el propio General llega a la Plaza Murillo. El Presidente toma contacto radial con Barrientos, quien le propone renunciar ambos “en aras de la pacificación nacional”. En los hechos, el golpe ha comenzado. Cochabamba está bajo control militar y el Regimiento Escolta ya no responde al gobierno.

Miércoles 4. Poco después de la media noche, el Presidente y su hijo Ramiro se retiran a descansar en el dormitorio presidencial. A las 6.30 se realiza la última reunión de la que participan Guillermo Bedregal, José Fellman Velarde, Roberto Jordán, Eduardo Arauco, Carlos Serrate, Guillermo Jáuregui, Augusto Cuadros Sánchez, Horacio Torres, Jaime Otero Calderón, Rubén Julio, Jacobo Libermann, Adolfo Linares, además del Gral. Ovando y el Gral. Javier Cerruto, Comandante de la FAB y ex cuñado de Paz Estenssoro. Aunque Fellman dice que meterá un tiro a quien quiera salir y propone luchar hasta el último hombre, los presentes saben que todo está perdido.

Se sienten disparos a lo lejos. Abandonan el Palacio. Los presos del cercano Control Político ganan la libertad. El Presidente derrocado, acompañado del Gral. Ovando, se dirige en automóvil raudamente al aeropuerto de El Alto. Radio Continental, emisora de los trabajadores fabriles, advierte al pueblo que “el mono está escapando” e imparte la cruel consigna: “atraparlo, que no escape, hay que colgarlo para que pague por sus fechorías”. La turba sale a bloquear la avenida Quintanilla Zuazo segundos después de que la caravana ha pasado y finalmente llega a la base aérea militar. La escena final es increíble. Ovando abraza al “jefe” y le asegura que volverá en un mes, cuando él pacifique al país. El Dr. Paz parte el exilio con su esposa y sus hijas. Ovando vuelve para hacerse cargo del poder.

viernes, 7 de noviembre de 2014

Hace 163 años se izó por primera vez la Bandera Nacional en el Conchupata

Hoy se cumplen 163 años de la iza por primera vez, de la Bandera Nacional, en el Faro del Conchupata. Este hecho histórico será recordado con un homenaje de autoridades militares y estudiantes de colegio.

Los antecedentes de esta magna fecha remontan a 1851, cuando el entonces presidente de Bolivia, Manuel Isidoro Belzú, nombró a Oruro como el Pueblo salvador de las instituciones.

Cuenta la historia que Belzu viajaba junto a su Ejército de La Paz con destino a la ciudad de Oruro, para asistir a la Convención Nacional que el mismo mandatario convocó, con la finalidad de analizar el concordato con la Santa Sede negociado por el Mariscal Andrés de Santa Cruz.

Antes de llegar a Oruro, en el sector de Pasto Grande, el presidente Belzu divisó un arco iris en el firmamento. De ese espectro predominaban los colores Rojo, Amarillo y Verde. El mandatario quedó maravillado y una vez llegando a la Alta Tierra de los Urus, pidió a su ministro Unzueta que presente un memorial a la Convención del 31 de octubre de ese año.

Un día después, la mencionada Convención Nacional aprobó la nueva Bandera de Bolivia y se fijó mediante Ley del 5 de Noviembre de 1851, la actual enseña Patria. Asimismo, se dispuso su iza por primera vez en el Faro del Conchupata de la ciudad de Oruro.

Cuatro años más tarde, el 5 de Noviembre de 1855 durante la presidencia del presidente, Jorge Córdova el Faro del Conchupata fue declarado Patrimonio Nacional de Bolivia.

HOMENAJE

Para hoy se programó el homenaje de aniversario a la iza de la Bandera en el Faro del Conchupata a partir de las 09:00 horas. Participarán del acontecimiento los estudiantes del colegio "Juan Misael Saracho", como los uniformados del Regimiento Camacho I de Artillería.

jueves, 6 de noviembre de 2014

La Curva, las nostalgias y romances del primer prostíbulo de Tarija



La Curva, fue el primer prostíbulo de la ciudad de Tarija que a mediados de los años 60 abría sus puertas ante la protesta de amas de casa, que organizaron marchas exigiendo que se haga prevalecer la moral y el buen vivir de los habitantes lejos de las tentaciones y el pecado.

Además al lugar también se lo conocía por La Acasca, pues ese era el apodo del propietario. Pero más allá de nombres este boliche se convirtió en poco tiempo, y como era de suponer, en un local muy frecuentado por los tarijeños y severamente criticado por las señoras.
Las evocaciones sobre este lenocinio que funcionó en Tarija por más de dos décadas, despiertan aún suspiros y las nostalgias de muchos que ejercieron su derecho al goce, pero con un más allá que llama la atención; pues rescatan historias de amistad, romanticismo y caballerosidad.
“Las calumniadas”
Pasando el puente San Martín en la subida a Méndez Arcos se encontraba La Curva. Ahí estacionaban los vehículos desde la tarde ya que la fiesta terminaba temprano, no más de las dos de mañana.
Si bien para muchos marcó un despertar sexual también brindó la oportunidad de interactuar socialmente con mujeres, estableciendo relaciones de amistad con las que solían llamar “las calumniadas”.
Los “setentañeros” recuerdan que siendo jóvenes, con una sana morbosidad, solían ir en grupos de amigos a orillas del río Guadalquivir para ver pasar a las lecheras desde el puente San Martín y deleitar la mirada con las anchas caderas y bien torneadas piernas de las chapacas que cumplían su oficio de distribuir leche en la ciudad.
“El que se abrieran las puertas de La Curva fue una oportunidad única para poder conocer más íntimamente a una mujer”, así lo admiten muchos, ya que en aquellos tiempos se tenía un nivel diferente, pues los clientes no sólo eran eso, sino además eran hombres educados en el respeto y el buen trato a las mujeres. No podía ser otro el trato con “las cariñositas” o “las mamitas” como las llamaban afectuosamente.
“La Tola”, era el nombre de una paraguaya que despertaba la pasión de muchos en aquellos tiempos, en los que conocer a una mujer era más complicado. “Se trataba de una mujer muy voluptuosa, bastante grande, pero para nosotros era la mujer más admirada y hermosa”, cuenta un nostálgico tarijeño afirmando además que el lugar se convirtió muy pronto en el centro de las reuniones de amigos.
“Más allá de buscar sexo encontrábamos un refugio de diversión basado en risas, charlas y compañerismo”, afirma.

Una gran escuela de baile
Los actualmente “cincuentañeros”, aseguran lo propio, ya que para muchos significó la oportunidad de compartir entre amigos y amigas afectuosas. “En este lugar se vivió la primera faceta en Tarija de amigos con derecho”, sostiene quien fuera un cliente asiduo.
“Aprendí a bailar en el quilombo”, es la frase oficial de los tarijeños que vivieron el auge de gozo de aquellos tiempos, pues se organizaban en La Curva muy amenas veladas de baile, en las que se imponía el protocolo de socializar, reír un poco y esperar el momento adecuado.
“Se podía ir a La Curva para iniciar una charla con una mujer, la mayoría de los tarijeños frecuentábamos el lugar, difícilmente alguien diría que no fue nunca”, señala Jorge, quien no se hace problema de dar su nombre pero el apellido no lo menciona.
El “desvirgue” era otra ceremonia del lugar, el padre solía llevar a su hijo y recomendarlo a alguna de las muchachas o simplemente se organizaba un grupo de amigos para tomar unos vinos hasta que éste salga y se lo felicite. “Un paso trascendental en la juventud de muchos”, comenta Jorge.
“No se veía como ahora, eran buenas tipas, amenas, organizábamos parrilladas los días domingos, un día que no se trabaja; pero se daban unas tomadas alucinantes, además las invitabas a todas partes. Se las llevaba al cine o al circo y nadie hablaba porque no hay mayor secreto que cuando todos están implicados. Eran buenas chicas y no de sexo sino del baile y de la joda”, comenta.
Otro tarijeño de la época recuerda a la “la Chilindrina”, así le decían. “Una vez llamó a mi casa para cobrar una deuda contestó mi mamá ‘qué pase a cancelar su cuentita’ le dijo. Mi madre se limitó a recomendarme que suba un poco el nivel de mis amistades”, relata con una sonrisa Jorge.
“¿Quilombo? Era todo menos eso, había de eso obvio, pero era más como salir a un boliche y conocerte con una mina y tener suerte. Te encontrabas con padres, hijos, todos estaban y cuando llegaba alguien íbamos a conocerla; una vez llegó Dalía una morena espectacular que además tenía una colección impresionante de National Geographic muy particular”, cuenta Luis otro cliente de La Curva.
Era como ir a bailar_ explica _toda una ceremonia para lucir bien y parquear el auto en la puerta, “algo romántico, las chicas eran sanas, buenas, no te robaban, si se te caía algo te lo devolvían, fueron tiempos memorables, ahora es un asco acudir a uno de estos lugares que son antros de remate. Fui una sola vez y me salí, la verdad nada que ver, es tomar un trago y desaparecer rápido”, indica Luis.

El fin de una época
Por mucho tiempo La Curva fue el único establecimiento de este tipo en Tarija, luego surgió Las Vegas, que aún funciona y “El Microbio” en el barrio Villa Abaroa, estos fueron los locales de los viejos tiempos; sin embargo ninguno tuvo toda la historia y las vivencias que tuvo La Curva, donde llegar era todo un acontecimiento de hombres engalanados, perfumados y educados.
“Viví gran parte de esos tiempos en Tarija luego me fui algunos años y a mi retorno ya era feo ir al local, la sociedad ya había bajado el dedo como los romanos, además con el crecimiento poblacional esto se puso más violento. En el año 85, si mal no recuerdo, le dieron una puñalada a un conocido que fue a parar al hospital con los intestinos afuera, cuando pasan estas cosas la gente ya no va”, cuenta un visitante de La Curva, refiriéndose al tiempo que marcó el final de lo que fuera todo un acontecimiento social importante para los hombres de la sociedad tarijeña.

De la galantería al peligro en los prostíbulos

En alguna época los lenocinios fueron lugares, donde los hombres se relacionaban sin conflicto, sin vergüenza, recreándose en el placer, la música y la palabra pero en la actualidad los prostíbulos están relacionados al conflicto y no son para nada extrañas las reyertas con cuchillos y hasta con balas.
En nuestra ciudad estos establecimientos están concentrados en varias zonas y aunque existen algunos legales, muchos otros son clandestinos, por lo que la Policía y otras instituciones como la Defensoría del Pueblo realizan batidas constantes para verificar que no se excedan en la venta de bebidas alcohólicas y que no existan menores de edad dedicadas a la prostitución.
En Tarija las trabajadoras sexuales no salen a las calles a trabajar por el peligro que esto representa para las mujeres e incluso se trata de concientizar a las que ponen anuncios en los periódicos ya que se vio que son susceptibles a ser víctimas de agresores y hasta asesinos; así lo explicó la trabajadora sexual y presidenta de la Organización Nacional de Activistas por la Emancipación de la Mujer en Tarija (Onaem), Paola Mendoza.
“Somos personas, tenemos derecho a ser tratadas como seres humanos trabajando en algo que decidimos”, aseguró, a tiempo de aclarar que en la actualidad el trabajo sexual es muy difícil, pues se debe soportar a gente de todo tipo (borrachos, manoseos y agresiones).
El respeto y la galantería de años atrás es ahora sólo un mito ya que en estos recintos no tienen una vivencia de esta naturaleza y deben sobrellevar su oficio a conciencia de que es la opción que encontraron para llevar un sustento a sus familias.
De ilegales a legales
En los hechos, son más de 14 los locales nocturnos que funcionan de manera clandestina; sin embargo, según fuentes oficiales, muchos de éstos legalizaron su situación y continúan funcionando. Pero no faltan los que aún siguen incumpliendo las normas.
Sobre el tema, el asesor legal de la Dirección de Ingresos del Gobierno Municipal, Fernando Vargas, explicó a El País EN que los procesos a locales nocturnos de la avenida La Paz y Circunvalación son varios. Entre éstos señaló: Defraudación tributaria, violación a precintos de clausura y otros cargos que se impusieron a los dueños de estos lugares.
“Había el caso de Café Show que funcionaba como lenocinio y lo mismo `el Chiquero´ que funcionó durante más de diez años y ocasionó muchos problemas a los vecinos. Inclusive se cerró uno hace tres meses que era ilegal”, apuntó Vargas.
Explicó también que a pesar de las molestias y el control de la Alcaldía, muchos de los locales clandestinos ahora cumplieron con los requisitos que se les exige para su funcionamiento y en la actualidad operan como legales. Entre estos citó a La Garza, que ahora funciona legalmente y se llama La Taberna, también dijo que donde antes era “el Chiquero” ahora opera un karaoke de manera legal.
Vargas explicó que la ley permite a los locales funcionar con toda normalidad si cumplen con los requisitos. “Cuando cumplen con todas las normas se les da la licencia. No sólo interviene la oficina de Ingresos, sino también la Gobernación y otras instituciones para que funcionen”, detalló.

Crecimiento descontrolado
Tanto la Policía Municipal como la oficina de Ingresos de la Alcaldía realizan operativos a los lenocinios y locales nocturnos para asegurar que no crezcan descontroladamente. Sin embargo, a pesar del control esta clase de locales siguen proliferando. “Mientras cerramos uno, en otro lado se abren remates o clandestinos”, aseguró Vargas.

martes, 4 de noviembre de 2014

Daniel Sánchez Bustamante y el Memorándum de 1910

La historiografía actual que estudia la historia de las Relaciones Internacionales de Bolivia, describe que una vez que Chile logró que Bolivia firmará el Tratado de Paz y Amistad, el 20 de octubre de 1904, dirigió sus esfuerzos a la conclusión del problema de Tacna y Arica, que era el único punto pendiente de su Tratado de Paz firmado con el Perú en Ancón, el 20 de octubre de 1883. El articulo III del citado Instrumento Internacional estipulaba un plebiscito para decidir la suerte de Tacna y Arica, a llevarse a cabo de diez años después de la suscripción del Tratado. Pero como el plebiscito no se realizó, el Perú reclamaba la entrega de dichas provincias, mientras que Chile aceptaba sólo la devolución de Tacna a cambio de quedarse con Arica. “Chile y el Perú iniciaron conversaciones en 1908, las que se prolongaron en forma estéril por dos años y llevaron al Perú a suspender sus relaciones con Chile en marzo de 1910” 2.

En ese sentido, el 22 de abril de ese mismo año, el Ministro de Relaciones Exteriores de Bolivia, Daniel Sánchez Bustamante, dirigió un Memorándum a las cancillerías de Chile y Perú. Sin duda en este documento “el gobierno boliviano ofreció abiertamente las bases de una solución justa e inteligente al problema, demostraba además la vinculación real del puerto de Arica con Bolivia y, finalmente, ofrecía pagar las compensaciones necesarias tanto a Chile como, en especial, el Perú, para obtener la tan ansiada salida soberana al mar por territorio ariqueño” 3.

Sobre el diplomático Daniel Sánchez Bustamante, diversos escritores mencionan que “nació en La Paz, el 10 de abril de 1870 quedando huérfano a los 11 años por la muerte de su padre Juan Sánchez Bustamante. La madre, Mercedes Vás-quez, tuvo por hijo mayor de sus primeras nupcias al notable polígrafo y poeta Vicente Ochoa. Este prócer de nuestras letras sirvió al niño de padre y maestro, abriéndole camino en la vida con su ejem-plo para ser el exponente privilegiado que es en la acción pública, la disciplina forense y la alta cultura nacionales. En 1890 juró la profesión de abogado.

Desde la adolescencia se inició en las faenas publicitarias, siendo alumno predilecto del sabio Agustín Aspiazu. En el apogeo de su ascensión intelectual publicó la revista ‘Bolivia’, que sirvió de templo y hogar a la intelectual descollante de su tiempo. Sus primeras producciones se re-gistraron en un libro de crítica y doctrina: ‘Opiniones y Discursos’. Catedrático, inquietador de mentes y conductor de conciencias publicó dos tratados eruditos de docencia universitaria: ‘Principios de Sociología’ y ‘Principios de Filosofía del Derecho’. Su folletería es profusa, de meditaciones ahincadas y glosando innumerables materias, desde las internacionales como el ensayo sobre ‘El Panamericanis-mo’, políticas como el ‘Programa para el Partido Radical’ entidad política de la que fue uno de los jefes, hasta la investigación y planteamiento científico y administrativo sobre educación y sociología. Su obra magistral ‘Bolivia, su Estructura y sus derechos en el Pacífico’, es un capital caudaloso de lecciones de la historia y de lógica incontrovertible sobre los derechos marítimos de Bolivia para esclarecer la conciencia mundial.

Diputado en 1892, convencional en la Constituyente de 1920, Ministro de Ins-trucción en 1909 y 1931, Ministro de Relaciones Exteriores 1909 a 1910 y 1931, Ministro Plenipotenciario en Chile y en la Argentina 1927 y 1928, fue un singular oráculo de los gobiernos y de la opinión pública, sobre todo en las horas grávidas de la política interna o de los conflictos internacionales. Murió en Buenos Aires, el 5 de agosto de 1933” 4.

Sobre el Memorándum, en esta oportunidad presentamos transcrito de manera extensa, con el objetivo de que su contenido sea estudiado bajo nuevas perspectivas:

MEMORÁNDUM

El Gobierno de Bolivia no puede dejar pasar las presentes circunstancias sin conocer la disposición con el Perú y Chile recibirían una gestión encaminada a solucionar el conflicto relativo a Tacna y Arica.

Estos territorios sólo tienen importancia efectiva por su dependencia geográfica y comercial de Bolivia, al punto que constituyen y constituirán, con las nuevas vías de comunicación en trabajo, una Provincia inseparable de los destinos de este país. Para las naciones signatarias del Pacto de Ancón no revisten sinó un interés que se desprende del sentimiento histórico y de la dignidad nacional.

Chile y el Perú, siguiendo el dictamen de muchos de sus eminentes hombres públicos, deberían dejar de ser colindantes, estableciendo la soberanía territorial de Bolivia en una zona intermedia sobre la costa del Pacífico. No es necesario demostrar la importancia de este hecho trascendental para la política y el equilibrio de las naciones hispano americanas.

Bolivia no puede vivir aislada del mar: ahora y siempre, en la medida de sus fuerzas, hará cuanto le sea posible por llegar á poseer por lo menos un puerto cómodo sobre el Pacífico; y no podrá resignarse jamás a la inacción cada vez que se agite este asunto de Tacna y Arica que compromete las bases mismas de su existencia. Ha seguido, en los últimos años, una conducta de absoluta lealtad a los Pactos que la privaron de su litoral y ha concluido sus cuestiones de fronteras con el Perú, sacrificando mucho de lo que su deber y derecho se lo presentaban como indeclinable, confiada en que algún día los hechos y las altas previsiones impondrían la única solución posible de este grave problema sudamericano: la incorporación definitiva del todo o parte de Tacna y Arica al Alto Perú.

Un Estado soberano no puede renunciar a la posesión, por medios legítimos de una zona de territorios cuya vida y prosperidad dependen del tráfico, del comercio y de la vecindad de aquél, y cuya incorporación al país con el que mantiene tan íntimas conexiones, interesa á su seguridad y afirmaría su existencia soberana y su desarrollo económico. Tal es la doctrina que dentro del derecho humano profesa esta Cancillería y que Bolivia sostendrá con todos los poderes de su voluntad y de su espíritu.

El Gobierno boliviano está muy lejos de buscar dificultades para agregarlas al conflicto. Pero tiene que cumplir un supremo deber haciendo presente con absoluta hidalguía á Chile y al Perú que, en el histórico momento que cruzan estas nacio-nalidades, no puede quedar inerte y desea saber si los dos países que le cierran al Pacífico podrían escuchar proposiciones que provoquen resultados que concilien el interés y la dignidad de los tres pueblos y que afirmen entre ellos la paz, la lealtad y la fraternidad.

Dentro del pensamiento esencial que sería la entrega de un puerto á Bolivia, y como consecuencia directa la desaparición de la vecindad fronteriza entre el Perú y Chile, cabrían múltiples formas de acuerdo con las cuales la diplomacia podría conciliar y sellar para siempre y con vínculos indestructibles, los intereses y las aspiraciones de cada uno de los beligerantes en la guerra del Pacífico.

Bolivia formula, al dar este paso, su derecho inalienable á la vida, dentro de la solidaridad americana y espera que tanto los Gobiernos del Perú y Chile, cuanto las potencias capaces de influir sobre el curso de los grandes destinos de las nacio-nalidades sudamericanas, apreciarán la magnitud, la sinceridad y la honradez de nuestros propósitos, que se fundan en aspiraciones é intereses de tal fuerza que nada podrá anularlos en el presente ni el porvenir.

El Gabinete de La Paz estaría dispuesto á proponer bases y compensaciones satisfactorias á los de Santiago y Lima, siempre que ellos quisieran abrir las gestiones del caso, y que contemplasen la actitud de Bolivia con justiciero espíritu.

La Paz, 22 de abril de 1910

Sobre este citado Memorándum el canciller Sánchez Bustamante, escribió muchos años después: “nuestro deber era presentar hidalgamente el cuadro verídico de muestrea situación en Sudamérica y demostrar que no nos guía la absurda ten-dencia de crecer territorialmente, sino la sana aspiración de salir al océano, con propia soberanía y por las vías que nos impone el organismo geográfico.

¿Qué cosa habría más legítima y lógica que reivindicar el Litoral boliviano? pero aún cuando pudiéramos hacerlo, Arica, siendo como es el puerto natural de Bolivia, y solo de Bolivia, se colocaría, por la fuerza de las cosas, permanentemente como la primera condición de la existencia boliviana.

Silenciar estas previsiones no sería sino servir la causa de la hipocresía. Cuando más sinceros seamos se plan-teará el problema con relieves más fuertes. He ahí por-que la cancillería boliviana formuló el memorándum de 1910 y notificó al Perú y a Chile los puntos de vista de nuestro país” 6. También a-puntó: “el paso dado por la cancillería boliviana en 1910, tiene en los días que cruzamos un valor de mucha significación, por cuanto que sienta un precedente positivo de criterios permanentes, y demuestra ante los Gobiernos que participaran en estas soluciones que Bolivia no ha hecho prescribir sus anhelos y dere-chos en el Pacífico, ni los enciende a última hora y solo en vista de las contingencias abiertas por la Liga de las Nacio- nes”. 7

Este severo pronunciamiento histórico, fue uno de los documentos más hidalgos e importantes que simboliza el sentimiento del pueblo boliviano a inicios del siglo XX, que expresa: ‘que no quiere estar encerrado’, es decir ‘que no quiere estar enclaustrado perpetuamente’.

Pero no fue oído por las naciones de Chile y el Perú, que el 3 de junio de 1929, suscribieron el Tratado de Lima, mediante el cual liquidaron a espaldas de Bolivia, la espinosa cuestión de Tacna y Arica. Que dio como resultado, una solución bipartita con la finalidad de excluir y enclaustrar a Bolivia, mediante un protocolo secreto.