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lunes, 10 de agosto de 2015
Bermejo quiere cambiar fundación
La diputada nacional Nelly Lenz, informó que la comisión de historiadores, a la cabeza de Carlos Tapia, ex presidente del Concejo de Cultura de Bermejo, ya entregó la documentación de la investigación que se realizó para establecer la fecha de fundación de ese municipio fronterizo. La misma ya fue enviada a la Asamblea Legislativa Plurinacional para su análisis y posterior aprobación. Se espera que se establezca formalmente, con una ley nacional, el 24 de agosto como fecha de fundación de Bermejo.
Lenz explicó que se quiere modificar la fecha, ya que actualmente está establecido el 7 de diciembre como fecha de fundación, sin embargo, se busca establecer el 24 de agosto, que fue cuando se descubrió el primer pozo petrolero en esa región.
“El 7 de diciembre está ligado a la creación de la Segunda Sección de la Provincia Arce con su capital Bermejo, en cambio el 24 de agosto refiere al asentamiento de personas en esta región del país, gracias al descubrimiento del oro negro. Esperemos que esta ley se apruebe antes del aniversario”, explicó Lenz.
La autoridad nacional dijo que convocará a una reunión de instituciones y pueblo en general, para socializar la investigación realizada por historiadores de Bolivia y Argentina.
domingo, 9 de agosto de 2015
“Mi mamá me pidió que yo vaya a la guerra del Chaco”
Esta es la historia contada en primera persona por Humberto Paz Barbosa (todos lo conocen como don Ubil), el último de los excombatientes de la guerra del Chaco que vivían en San José de Chiquitos. Hace poco cumplió cien años.
“Me fui a Brasil a trabajar como ayudante en mecánica. Una tardecita recibí una carta de mi madre Manuela Barbosa. Ahí me decía que Bolivia era también mi madre y que me llamaba para defenderla. Me pidió que vaya a la guerra del Chaco. Dejé el empleo, volví al país y me presenté ante el comandante de la Quinta División de Ejército de Roboré, coronel Reque Terán. Me miró y ordenó que me encierren.
Tiempo después me enteré, y es lo que le cuento ahora como si fuera historia de otro, de que desconfió de mi color moreno, de que sospechó que yo era paraguayo. Cerraron el calabozo con tres candados. ¡Qué recibimiento! Todo por el deseo de servir a mi patria.
El estafeta que me encerró fue ese día de visita a donde una muchacha que era corteja del comandante, amiga de una tía mía que vivía en Corumbá. Me conocía, y también supo que yo partía a Bolivia a presentarme voluntariamente como soldado.
El estafeta le contó que había un preso, del que no sabía su nombre. La muchacha pidió que se lo describa. Al final dice: “Debe ser Ubil”. Justo llegó el coronel y ella le pregunta quién era el preso. Él le dijo que no había tal cosa. Ella le dice que sabe que hay uno. “Creo que se trata de un muchacho que es sobrino de una amiga. ¿Averígüelo, ya?”
Urgido por la corteja, el comandante fue al calabozo y ordenó que me saquen.
-¿Es boliviano?
-Sí, nací en San José.
-¿Tiene familiares en Roboré?
-Sí, una tía, se llama Rosa Barbosa y otra Ignacia Ardaya.
Un teniente, que apellidaba Portugal, le dijo: “Mi coronel, la señora Rosa es la esposa del comandante de escuadrón de zapadores y la señora Ignacia es la abuelita de mi esposa”.
Pero el comandante era terco y estúpido, por eso lo llamaban Requebruto. Ordenó que me lleven al cuartel con la instrucción: “Hay que vigilarlo”.
Así, al fin pude cumplir con mi patria. Me designaron jefe de una columna de chiquitanos para llevar vituallas y municiones al frente y traer heridos. En el trayecto siempre hubo enfrentamientos con los paraguayos. De los excombatientes en San José ahora solo quedo yo viviendo con mis recuerdos.
Al terminar la guerra el gringo Otto Helbing envió a San José una hélice de avión de caza, que nunca fue utilizada. Se la hizo llegar a una señora que, chismeaba la gente, era su concubina. La verdad es que no me acuerdo cómo terminó en mi casa. Ya la envié al museo que está en Santa Cruz”
“Me fui a Brasil a trabajar como ayudante en mecánica. Una tardecita recibí una carta de mi madre Manuela Barbosa. Ahí me decía que Bolivia era también mi madre y que me llamaba para defenderla. Me pidió que vaya a la guerra del Chaco. Dejé el empleo, volví al país y me presenté ante el comandante de la Quinta División de Ejército de Roboré, coronel Reque Terán. Me miró y ordenó que me encierren.
Tiempo después me enteré, y es lo que le cuento ahora como si fuera historia de otro, de que desconfió de mi color moreno, de que sospechó que yo era paraguayo. Cerraron el calabozo con tres candados. ¡Qué recibimiento! Todo por el deseo de servir a mi patria.
El estafeta que me encerró fue ese día de visita a donde una muchacha que era corteja del comandante, amiga de una tía mía que vivía en Corumbá. Me conocía, y también supo que yo partía a Bolivia a presentarme voluntariamente como soldado.
El estafeta le contó que había un preso, del que no sabía su nombre. La muchacha pidió que se lo describa. Al final dice: “Debe ser Ubil”. Justo llegó el coronel y ella le pregunta quién era el preso. Él le dijo que no había tal cosa. Ella le dice que sabe que hay uno. “Creo que se trata de un muchacho que es sobrino de una amiga. ¿Averígüelo, ya?”
Urgido por la corteja, el comandante fue al calabozo y ordenó que me saquen.
-¿Es boliviano?
-Sí, nací en San José.
-¿Tiene familiares en Roboré?
-Sí, una tía, se llama Rosa Barbosa y otra Ignacia Ardaya.
Un teniente, que apellidaba Portugal, le dijo: “Mi coronel, la señora Rosa es la esposa del comandante de escuadrón de zapadores y la señora Ignacia es la abuelita de mi esposa”.
Pero el comandante era terco y estúpido, por eso lo llamaban Requebruto. Ordenó que me lleven al cuartel con la instrucción: “Hay que vigilarlo”.
Así, al fin pude cumplir con mi patria. Me designaron jefe de una columna de chiquitanos para llevar vituallas y municiones al frente y traer heridos. En el trayecto siempre hubo enfrentamientos con los paraguayos. De los excombatientes en San José ahora solo quedo yo viviendo con mis recuerdos.
Al terminar la guerra el gringo Otto Helbing envió a San José una hélice de avión de caza, que nunca fue utilizada. Se la hizo llegar a una señora que, chismeaba la gente, era su concubina. La verdad es que no me acuerdo cómo terminó en mi casa. Ya la envié al museo que está en Santa Cruz”
En 1945, Bolivia rememoró 120 años con la mirada en Hiroshima
Es el 6 de agosto de 1945 y los habitantes de Bolivia alistan sus mejores galas para celebrar los 120 años de fundación de la República. Sin embargo, desde hace varios días el tema de mayor interés en los periódicos locales no es el aniversario patrio, sino las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial.
"Yo retozaba en mi dormitorio cuando ingresó mi madre y me dijo: ‘Vístete volando porque ha pasado algo, apenas he sintonizado radio El Mundo de Buenos Aires y parece que ocurrió algo’”. Minutos más tarde, Mario Cucho Vargas, quien tenía entonces 16 años, se encaminaba con su progenitora rumbo a los periódicos La Razón y La Calle, ubicados en el centro paceño, para confirmar la noticia.
Ese día, uno de los más recordados por la historia universal, es ahora evocado desde la perspectiva de tres periodistas nacionales que en esa época transitaban por la adolescencia. Junto al testimonio de Vargas, también está el de Mario Ríos Gastelú y el de Alfonso Prudencio, conocido en el mundo periodístico como Paulovich.
"Mi padre, periodista, cuando llegó a casa dijo: ‘Ha terminado la guerra, pero ha terminado de tal manera que estamos en riesgo todos, porque el poder de lo que lanzaron, una bomba destructiva -dijo-, ha destrozado una ciudad del Japón’”, recuerda Ríos Gastelú, quien entonces tenía 14 años.
Según las estadísticas aceptadas, más de 80.000 personas perecieron ese día, de manera casi instantánea; y alrededor de 150.000 fallecieron en los 12 meses siguientes por secuelas. "La bomba lanzada sobre Hiroshima terminó literalmente con todo ser viviente. Hombres y animales fueron carbonizados por el tremendo calor y aplastados por la presión enorme del estallido”, reza uno de los titulares de La Razón del 9 de agosto de 1945.
Para Paulovich, la relación del día patrio con este hecho histórico se puede interpretar como una "lamentable coincidencia”. Con sus más de 60 años de experiencia periodística, y 87 de edad, este profesional considera que la forma en la que culminó la contienda fue "monstruosa”; y agrega que hasta ahora queda "horrorizado” cuando evoca ese fatídico día.
La invasión a Polonia del ejército nazi, el 1 de septiembre de 1939, inauguró esta guerra que seis años después culminó con un episodio sui generis en la historia de los enfrentamientos bélicos. Los nombres de Adolf Hitler, canciller alemán, y Harry Truman, presidente estadounidense, marcan el trayecto del conflicto armado. Hitler la inició y Truman le puso el punto final con el lanzamiento de la bomba.
Justo el 9 de agosto, día en que los norteamericanos soltaron la segunda bomba atómica sobre Nagasaki, tres radios de La Paz retransmitían el discurso justificativo de Truman sobre lo acaecido en Hiroshima, según una revisión hemerográfica de diarios de la época.
Un anuncio difundido ese día en el periódico La Calle publicita que las emisoras Fides, El Cóndor y Agustín Aspiazu harían dicho servicio a las 22 horas.
"Murió gente inocente que no tenía nada que ver en el asunto, la destrucción fue devastadora”, reflexiona Ríos Gastelú. Por su parte, Prudencio considera que después de ese hecho se debe tener mucho cuidado para emprender cualquier experimento nuclear.
Vargas, por su parte, siempre recordará el día que su madre lo sacó de la cama para conocer una noticia devastadora. No obstante, este periodista también guarda en la retina una impresión "tenebrosa” de su encuentro con el hombre que decidió el fin de la guerra.
Y es que varios años después del lanzamiento de la bomba, Cucho Vargas habría de intercambiar unas palabras con el expresidente estadounidense Truman. "¿No le tembló el pulso el día que usted dispuso que se suelte la bomba en Hiroshima?”, le interrogó Vargas. "Hemos salvado a millones de seres humanos”, respondió Truman. "Pero han muerto muchos otros”, replicó el reportero.
"No era un hombre corpulento, ni alto, ni mucho menos; de mediana estatura, encanecido totalmente… Me causó una impresión realmente escalofriante pensar que un solo hombre podía definir el cierre definitivo de la Segunda Guerra Mundial”, finaliza el periodista.
"Para corroborar aquello fuimos al periódico La Calle, donde mi madre tenía otro amigo, Mario Cornejo, un gran periodista”.
Cucho Vargas, periodista.
"Hay una lamentable coincidencia con el día de Bolivia, el 6 de agosto... ‘6 de agosto e Hiroshima mon amour’”.
Alfonso Prudencio, periodista.
"Mi padre, periodista, cuando llegó a casa dijo: ‘Ha terminado la guerra, pero ha terminado de tal manera que estamos en riesgo”.
Mario Ríos G., periodista.
"Yo retozaba en mi dormitorio cuando ingresó mi madre y me dijo: ‘Vístete volando porque ha pasado algo, apenas he sintonizado radio El Mundo de Buenos Aires y parece que ocurrió algo’”. Minutos más tarde, Mario Cucho Vargas, quien tenía entonces 16 años, se encaminaba con su progenitora rumbo a los periódicos La Razón y La Calle, ubicados en el centro paceño, para confirmar la noticia.
Ese día, uno de los más recordados por la historia universal, es ahora evocado desde la perspectiva de tres periodistas nacionales que en esa época transitaban por la adolescencia. Junto al testimonio de Vargas, también está el de Mario Ríos Gastelú y el de Alfonso Prudencio, conocido en el mundo periodístico como Paulovich.
"Mi padre, periodista, cuando llegó a casa dijo: ‘Ha terminado la guerra, pero ha terminado de tal manera que estamos en riesgo todos, porque el poder de lo que lanzaron, una bomba destructiva -dijo-, ha destrozado una ciudad del Japón’”, recuerda Ríos Gastelú, quien entonces tenía 14 años.
Según las estadísticas aceptadas, más de 80.000 personas perecieron ese día, de manera casi instantánea; y alrededor de 150.000 fallecieron en los 12 meses siguientes por secuelas. "La bomba lanzada sobre Hiroshima terminó literalmente con todo ser viviente. Hombres y animales fueron carbonizados por el tremendo calor y aplastados por la presión enorme del estallido”, reza uno de los titulares de La Razón del 9 de agosto de 1945.
Para Paulovich, la relación del día patrio con este hecho histórico se puede interpretar como una "lamentable coincidencia”. Con sus más de 60 años de experiencia periodística, y 87 de edad, este profesional considera que la forma en la que culminó la contienda fue "monstruosa”; y agrega que hasta ahora queda "horrorizado” cuando evoca ese fatídico día.
La invasión a Polonia del ejército nazi, el 1 de septiembre de 1939, inauguró esta guerra que seis años después culminó con un episodio sui generis en la historia de los enfrentamientos bélicos. Los nombres de Adolf Hitler, canciller alemán, y Harry Truman, presidente estadounidense, marcan el trayecto del conflicto armado. Hitler la inició y Truman le puso el punto final con el lanzamiento de la bomba.
Justo el 9 de agosto, día en que los norteamericanos soltaron la segunda bomba atómica sobre Nagasaki, tres radios de La Paz retransmitían el discurso justificativo de Truman sobre lo acaecido en Hiroshima, según una revisión hemerográfica de diarios de la época.
Un anuncio difundido ese día en el periódico La Calle publicita que las emisoras Fides, El Cóndor y Agustín Aspiazu harían dicho servicio a las 22 horas.
"Murió gente inocente que no tenía nada que ver en el asunto, la destrucción fue devastadora”, reflexiona Ríos Gastelú. Por su parte, Prudencio considera que después de ese hecho se debe tener mucho cuidado para emprender cualquier experimento nuclear.
Vargas, por su parte, siempre recordará el día que su madre lo sacó de la cama para conocer una noticia devastadora. No obstante, este periodista también guarda en la retina una impresión "tenebrosa” de su encuentro con el hombre que decidió el fin de la guerra.
Y es que varios años después del lanzamiento de la bomba, Cucho Vargas habría de intercambiar unas palabras con el expresidente estadounidense Truman. "¿No le tembló el pulso el día que usted dispuso que se suelte la bomba en Hiroshima?”, le interrogó Vargas. "Hemos salvado a millones de seres humanos”, respondió Truman. "Pero han muerto muchos otros”, replicó el reportero.
"No era un hombre corpulento, ni alto, ni mucho menos; de mediana estatura, encanecido totalmente… Me causó una impresión realmente escalofriante pensar que un solo hombre podía definir el cierre definitivo de la Segunda Guerra Mundial”, finaliza el periodista.
"Para corroborar aquello fuimos al periódico La Calle, donde mi madre tenía otro amigo, Mario Cornejo, un gran periodista”.
Cucho Vargas, periodista.
"Hay una lamentable coincidencia con el día de Bolivia, el 6 de agosto... ‘6 de agosto e Hiroshima mon amour’”.
Alfonso Prudencio, periodista.
"Mi padre, periodista, cuando llegó a casa dijo: ‘Ha terminado la guerra, pero ha terminado de tal manera que estamos en riesgo”.
Mario Ríos G., periodista.
El campo de La Tablada un lugar histórico olvidado
“El campo de La Tablada figura con luces propias por los acontecimientos que en éste tuvieron lugar el martes 15 de abril de 1817 y que fueron determinantes para los destinos de la lucha independentista que se libraba por esos años en diferentes lugares de Sudamérica y de los cuales Tarija fue partícipe activa”, así afirma el director del Archivo Histórico de Tarija, Elías Vacaflor Dorakis.
Sin embargo, hoy, ni las autoridades municipales o departamentales y tampoco la ciudadanía percibe conciencia y mucho menos acciones orientadas a resaltar la importancia de este sitio histórico.
“La Madrid tomó dos sitios estratégicos-relata Vacaflor recordando la fecha histórica-, los altos de San Roque y La Loma de San Juan. Por la noche rodearon el Cabildo donde estaban los españoles y atraparon a varios. En la madrugada del 15 de abril, cuando iban a atacar el Cabildo, La Madrid supo que los españoles estaban en el campo de La Tablada y se dirigió hacia allí”, explica.
Añade el historiador que La Madrid a las 09.30 tomó contacto con los españoles y tuvo lugar el combate de la Tablada que significó el triunfo de las tropas de Araoz de La Madrid, una noticia que tomó carácter continental y que fue publicada en la Gaceta de Buenos Aires, cuyo principal objetivo era informar sobre los triunfos de las tropas patriotas y las derrotas de los españoles. “A partir de entonces se conoce el campo de La Tablada”, sostiene Vacaflor.
Este acontecimiento y lugar le dieron a Tarija la fecha para la celebración de su efeméride departamental, misma que es parte de la letra del himno a Tarija; sin embargo, la zona donde se realizaron los acontecimientos- el campo de la batalla de La Tablada- no tiene el reconocimiento necesario y hoy es un espacio como cualquier otro dentro del área rural de Tarija.
En la actualidad, en la zona al igual que en otras que circundan la capital chapaca existe un conflicto entre los comunarios que quieren permanecer como área rural y aquellos que han comprado terrenos de personas que realizaron “loteamientos”, pese a que la comunidad aún no forma parte de la mancha urbana.
No existe en el histórico espacio ningún letrero o señalización que indique que el lugar es reconocido de alguna manera como patrimonio histórico. Para llegar a él e identificarlo, es necesario preguntar a los vecinos, ya que las edificaciones de las viviendas impiden visualizar cuál fue el lugar exacto donde se desarrolló la batalla de La Tablada.
Consultamos en la Dirección de Ordenamiento Territorial (DOT) a cargo de Horacio Rodríguez, quien nos habló acerca de una Ordenanza Municipal que data del año 2009 y que quedó en desuso, luego de que se cumpliera el plazo de dos años sin ser aplicada.
La ordenanza se basó en la Ley Nº 3033 del 29 de abril de 2005, que declaró Patrimonio Histórico Nacional a la zona de la Tablada en homenaje a los hombres y mujeres que vencieron a las fuerzas realistas en ese lugar el 15 de abril de 1817. Encomendaba además a la Prefectura del departamento y al Ministerio de Educación la construcción de un espacio histórico situado en el acceso a la Tablada, así como la colocación de una placa como testimonio y reconocimiento de todos los bolivianos.
En ese sentido surge un proyecto en la gestión prefectural del año 2009, éste se centraba en construir el parque histórico de la Tablada, para lo cual se solicitó al Gobierno Municipal la expropiación de los terrenos en favor de la entonces Prefectura. Se anunció además que el ejecutivo departamental ya contaba con el presupuesto asignado para la indemnización y certificación presupuestaria.
En ese sentido, el Concejo Municipal, mediante la ordenanza 061/2009 resolvió declarar de necesidad y utilidad pública los terrenos y proceder a la ejecución de la expropiación basándose en el financiamiento de la Prefectura que debía certificar la disponibilidad de recursos inscritos en el presupuesto de la gestión 2009. Sin embargo, eso no ocurrió, de acuerdo al director de la DOT, Horacio Rodríguez.
Según afirma “hubo reuniones con los comunarios pero primaron los intereses privados, se fraccionaron terrenos y se realizaron construcciones en la zona”.
Añade que al margen de ello hubo dificultades como la sobreposición de derechos, con propiedad de la Fuerza Aérea y privados, “lo cual hizo difícil una intervención por parte del municipio”, analiza Rodríguez.
Hoy algunos de los funcionarios, tanto del Municipio como de la Gobernación que ejercieron funciones en aquellos años recuerdan los rumores sobre los ambiciosos proyectos que se tejieron en torno a este histórico lugar, incluso éstos contemplaban la construcción de dos museos que no se llegaron a realizar.
Actualmente lo único que ha cambiado es el tamaño del campo, mismo que fue ocupado por construcciones, pero en ningún lugar se puede encontrar siquiera la placa de reconocimiento que indicaba la Ley 3033.
La historia pasa desapercibida
Calles
Pese a los intentos de las autoridades departamentales por cumplir con la Ley 3033 que declara patrimonio histórico a la zona del campo de la Tablada, se abrieron calles e iniciaron las construcciones.
Cultivos
Pese a que las autoridades municipales han tratado de incluir a la zona en la mancha urbana, una parte de los terrenos se utilizan para cultivos debido a que aún se considera una comunidad rural.
Premilitares
En esta zona se realizan prácticas de entrenamiento por parte de los premilitares de los diferentes colegios de Tarija pero no se indica que este fue el lugar donde se llevó a cabo la memorable Batalla de la Tablada.
FUE ENTRONIZADO EN 1925 El Corazón de Jesús lleva 90 años en el Churuquella
Pasaron noventa años desde la entronización del Santísimo Sagrado Corazón de Jesús en la cima del Cerro Churuquella, un 7 de agosto de 1925. Hasta ahora no se conoció de ninguna conmemoración oficial de esta imagen.
De acuerdo con una investigación sobre la Consagración a Bolivia del Santísimo Sagrado Corazón de Jesús, realizada por el coordinador de la carrera de Historia de la Universidad San Francisco Xavier, Guillermo Calvo, a partir del siglo XVI se instituye en Charcas el culto religioso, las fiestas patronales y las advocaciones marianas.
El culto y devoción al Sagrado Corazón llega a España y América a través de los jesuitas. En América fueron consagrados Ecuador (1874), El Salvador (1875), República Dominicana (1895), Venezuela (1900), Colombia (1902), Nicaragua (1920), Costa Rica (1921), Brasil (1922) y Bolivia (1925).
Para la consagración en Bolivia, se realizó una colecta pro monumento del santísimo Sagrado Corazón. El venerable Clero Metropolitano, los feligreses de Sucre y las provincias de Chuquisaca recolectaron la suma de 3.291 bolivianos; los de la diócesis de Santa Cruz Bs 1.076 y la princesa de la Glorieta aportó con Bs 2.500.
Asimismo, en París, los residentes bolivianos hicieron otra recaudación, las señoras Balbina de Patiño, María Pacheco de Marión y Beatriz de Argandoña apoyaron a dicha campaña, también llegaron otros donativos de los obispados sufragáneos.
EL MONUMENTO
La última semana de abril de 1925, después de que el Arzobispo de La Plata (hoy Sucre), monseñor Francisco Pierini, celebrase una misa de campaña, se llevó a cabo la ceremonia del colocado de la piedra fundamental en un emotivo acto en la cumbre del cerro.
Poco tiempo después, el señor Núñez del Prado ganó una convocatoria para la construcción del pedestal, se encargó como supervisor de la obra al procurador del Convento de la Recoleta Fray Tomás Aspe. La apertura del camino estuvo a cargo de los comunarios de la región del cerro.
Calvo comenta que la fundición del monumento se realizó en la Casa Lagana en Nápoles (Italia), bajo la supervisión del señor Luis Sagarini, quien fungía como Cónsul de Bolivia en Roma.
La monumental carga llegó en dos carretones procedente del puerto de Antofagasta, se estacionó frente a la Catedral Metropolitana, Primada de Bolivia, emocionando a las autoridades civiles, religiosas y la feligresía en general. El camión de una empresa de transporte llevó en dos viajes el cargamento de tres toneladas de peso, hasta la cima del Churuquella.
El presidente de la república de entonces, doctor Bautista Saavedra, leyó la consagración de la Nación al Sagrado Corazón de Jesús. Prueba de ello es la placa conmemorativa emplazada en el monumento hace 90 años, que dice: “Bolivia al Santísimo Corazón de Jesús, 1925”, comentó Calvo.
De acuerdo con una investigación sobre la Consagración a Bolivia del Santísimo Sagrado Corazón de Jesús, realizada por el coordinador de la carrera de Historia de la Universidad San Francisco Xavier, Guillermo Calvo, a partir del siglo XVI se instituye en Charcas el culto religioso, las fiestas patronales y las advocaciones marianas.
El culto y devoción al Sagrado Corazón llega a España y América a través de los jesuitas. En América fueron consagrados Ecuador (1874), El Salvador (1875), República Dominicana (1895), Venezuela (1900), Colombia (1902), Nicaragua (1920), Costa Rica (1921), Brasil (1922) y Bolivia (1925).
Para la consagración en Bolivia, se realizó una colecta pro monumento del santísimo Sagrado Corazón. El venerable Clero Metropolitano, los feligreses de Sucre y las provincias de Chuquisaca recolectaron la suma de 3.291 bolivianos; los de la diócesis de Santa Cruz Bs 1.076 y la princesa de la Glorieta aportó con Bs 2.500.
Asimismo, en París, los residentes bolivianos hicieron otra recaudación, las señoras Balbina de Patiño, María Pacheco de Marión y Beatriz de Argandoña apoyaron a dicha campaña, también llegaron otros donativos de los obispados sufragáneos.
EL MONUMENTO
La última semana de abril de 1925, después de que el Arzobispo de La Plata (hoy Sucre), monseñor Francisco Pierini, celebrase una misa de campaña, se llevó a cabo la ceremonia del colocado de la piedra fundamental en un emotivo acto en la cumbre del cerro.
Poco tiempo después, el señor Núñez del Prado ganó una convocatoria para la construcción del pedestal, se encargó como supervisor de la obra al procurador del Convento de la Recoleta Fray Tomás Aspe. La apertura del camino estuvo a cargo de los comunarios de la región del cerro.
Calvo comenta que la fundición del monumento se realizó en la Casa Lagana en Nápoles (Italia), bajo la supervisión del señor Luis Sagarini, quien fungía como Cónsul de Bolivia en Roma.
La monumental carga llegó en dos carretones procedente del puerto de Antofagasta, se estacionó frente a la Catedral Metropolitana, Primada de Bolivia, emocionando a las autoridades civiles, religiosas y la feligresía en general. El camión de una empresa de transporte llevó en dos viajes el cargamento de tres toneladas de peso, hasta la cima del Churuquella.
El presidente de la república de entonces, doctor Bautista Saavedra, leyó la consagración de la Nación al Sagrado Corazón de Jesús. Prueba de ello es la placa conmemorativa emplazada en el monumento hace 90 años, que dice: “Bolivia al Santísimo Corazón de Jesús, 1925”, comentó Calvo.
viernes, 7 de agosto de 2015
Durante nueve días Benemérito dejó de comer para cuidar a su esposa
Octavio Juri Mamani, benemérito de la Guerra del Chaco, radicado en la lejana comunidad de “La Aguada”, dejó de comer nueve días para cuidar a su esposa, una anciana que falleció en forma dramática el pasado lunes y fue enterrada al día siguiente, en un cementerio del lugar, ubicado al norte de La Paz, según Erbol.
“Mi cuerpo no recibía nada, no tenía hambre, me dolía el estómago y prefería cuidar a mi enferma pero ahora ya estoy solo”, dijo con notoria angustia, porque entiende que a partir de ahora ya no tendrá con quién compartir el resto de su vida, pese a tener cuatro hijos, de los cuales recibía atenciones esporádicas por tener actividades independientes y alejadas.
Por consejo de sus allegados aceptó recibir un suero en su lecho, mientras que en una habitación contigua, tres personas de la tercera edad velaban a la esposa, a quien el benemérito pensaba velar hasta cuatro días.
Don Octavio explicó a Erbol que su esposa Teresa Capiona Cuajera falleció tras sufrir una larga enfermedad, consecuencia de una operación de la matriz, una afección renal y fuertes resfríos.
Indicó que ya no pudo respirar, debido a que la secreción y flemas generadas por su cuerpo, se acumularon en la garganta, pese a que él intentó auxiliarla esposa.
No pudo trasladar a un centro médico, porque la señora se encontraba postrada en cama, y porque no recibe el beneficio de ningún seguro médico estatal.
“Mi cuerpo no recibía nada, no tenía hambre, me dolía el estómago y prefería cuidar a mi enferma pero ahora ya estoy solo”, dijo con notoria angustia, porque entiende que a partir de ahora ya no tendrá con quién compartir el resto de su vida, pese a tener cuatro hijos, de los cuales recibía atenciones esporádicas por tener actividades independientes y alejadas.
Por consejo de sus allegados aceptó recibir un suero en su lecho, mientras que en una habitación contigua, tres personas de la tercera edad velaban a la esposa, a quien el benemérito pensaba velar hasta cuatro días.
Don Octavio explicó a Erbol que su esposa Teresa Capiona Cuajera falleció tras sufrir una larga enfermedad, consecuencia de una operación de la matriz, una afección renal y fuertes resfríos.
Indicó que ya no pudo respirar, debido a que la secreción y flemas generadas por su cuerpo, se acumularon en la garganta, pese a que él intentó auxiliarla esposa.
No pudo trasladar a un centro médico, porque la señora se encontraba postrada en cama, y porque no recibe el beneficio de ningún seguro médico estatal.
jueves, 6 de agosto de 2015
El patriotismo de los tarijeños de antaño y su huella en la historia
El patriotismo es un concepto del que se habla muy poco hoy en día y que se cultiva cada vez menos en las generaciones actuales porque los tiempos han cambiado y ya no exigen grandes sacrificios.
Quedan muy distantes los tiempos en los que los sentimientos de patriotismo exaltaban a las multitudes, son otros tiempos. Hoy en día los niños conocen el concepto en la escuela pero es mucho más difícil que lo vean como ejemplo en el diario vivir.
De acuerdo al director Distrital de Educación, Eudal Tejerina, “el patriotismo es algo que se enseña en la escuela a partir de reflexionar sobre los hechos históricos que llevan a la construcción de la patria y que debe proyectarse a los mensajes que nos dejaron los libertadores como un mensaje que trasunte en la idea de mejor desarrollo para Bolivia”
De esta manera, el patriotismo, la idea de patria está ligada íntimamente al bien común, más allá de los patriotismos exagerados que se convierten en chauvinismo y generan divisiones, enemistades, regionalismos y provocan guerras.
Tarija es quizá, de todos los departamentos de Bolivia el que nació con un marcado patriotismo hacia Bolivia, ya que si patriotismo es el pensamiento que vincula a un individuo con su patria, la forma en que Tarija, la muy leal y muy fiel, de manera voluntaria decidió pertenecer a la naciente República de Bolivia, es una muestra de patriotismo temprano.
Hubieron dos corrientes, la pro y la contraria, y en ambos bandos hubo intereses de por medio pero finalmente “los tarijeños eligieron, cuando el 26 de agosto de 1826 sentenciaron que preferían desaparecer de la faz de la tierra antes que dejar de ser bolivianos”, ese fue uno de los grandes aportes a Bolivia, según el historiador y director del Archivo Histórico, Elías Vacaflor Dorakis.
Era una época en la que se conservaban frescos los sentimientos de patriotismo despertados por la Guerra de la Independencia. Una época en la que muchos hombres estuvieron dispuestos y entregaron la vida por un ideal, la libertad, muy ligado a la noción de Patria.
Para los historiadores es mucho más fácil hablar de patriotismo cuando se habla de la historia pasada. Así, se destacan entre los primeros patriotas los libertadores: Simón Bolívar, Antonio José de Sucre, José de San Martín, Manuel Belgrano, Eustaquio Méndez, Francisco O´Connor y otros que lucharon arriesgando sus vidas por la independencia de Bolivia.
En el caso de O’Connor por ejemplo, quien pese a ser extranjero, logró tal identificación con la tierra tarijeña que la adoptó como su hogar y se comprometió y participó de la construcción de los destinos de Tarija, y le dio como hijo a otro patriota. Según Vacaflor Tomás O’ConnorD’arlach es uno de los tarijeños que merece el denominativo de patriota debido a que veló por los intereses del país a través de diferentes acciones como miembro del partido liberal, “criticando el Melgarejismo y su política entreguista hacia Chile, oponiéndose, en calidad de senador al tratado de 1904, además de tomar en sus manos la incesante misión de educar a las generaciones tarijeñas de la época orientando su vida a las letras bolivianas”.
Así, el patriotismo viene ligado a una visión de futuro por lo que conlleva acciones para forjar ese futuro por parte de los patriotas.
En ese sentido, Vacaflor se refiere a Leucadio Trigo Achá, un tarijeño que fue nombrado prefecto por el gobierno de Ismael Montes y que demostró su patriotismo buscando vincular el Chaco a Tarija, estableciendo vías entre Tarija, Santa Cruz y el norte argentino y sobre todo con acciones destinadas a sentar soberanía en las fronteras. Organizó expediciones en el Chaco de 1904 a 1906 y fundó Villa Montes.
Para don Eduardo Trigo O’Connor d’Arlach, el patriotismo está muy ligado a personalidades como Isaac Attié, a quien no duda de mencionar como el mejor alcalde que tuvo Tarija y que llegó producto de la migración de inicios del siglo XX, procedente de los países árabes que estaban en manos del Imperio Otomano.
Attié llegó a Tarija en 1917 y se dedicó al comercio. Se vinculó desde un principio al quehacer político de la ciudad y estuvo al frente de la comuna por unos 11 años y en ese tiempo logró construir importantes obras que permanecen vigentes hoy en día, entre ellas: el edificio de la Alcaldía, el mercado central, la biblioteca Tomas O’Connor , el Palacio de Justica, el Museo Municipal, el museo Paleontológico, refaccionó el Cementerio General, parte del Hospital Regional San Juan de Dios al que dotó de amplios jardines e hizo abrir la avenida Domingo Paz en la que construyeron los chalets en los que funcionó la Carrera de Derecho de la Universidad Juan Misael Saracho y que se conservan hasta el día de hoy.
En su época, la Alcaldía otorgaba créditos a jóvenes tarijeños para que estudien en el interior del país y en Argentina.
Un aspecto interesante de la gestión municipal de esa época es que los recursos para estas obras provenían de la venta de cueros, una actividad comercial que estuvo en manos del municipio por mucho tiempo y que consistía en que los dueños de los animales faenados en el matadero le dejaban al municipio los cueros de las reses, en calidad de impuestos, y estos era licitados y vendidos a personas que los exportaban hacia Europa.
Las obras fueron construidas gracias a estos ingresos. Eduardo Trigo no deja de mencionar a Juan de Dios Mealla, quien manejaba la parte administrativa de la comuna que en esa época funcionaba con apenas cinco empleados, de acuerdo al historiador, en una época en que no había, coimas ni negociados.
Además, se destaca la labor de otro tarijeño, Bernardo Navajas quien fue ministro del gobierno de Hernando Siles, que apoyó muchas gestiones de Isaac Attié ante el Gobierno por lo que también es considerado por Trigo como ejemplo de patriota. Del mismo modo José R. Estenssoro y Juan Misael Saracho.
Se trató de hombres que echaron raíces muy profundas en la tierra chapaca y que sirvieron a ella y a Bolivia.
Posteriormente, en la historia de Bolivia el patriotismo tomó otros matices, enmarcado en el surgimiento de ideologías opuestas que dieron lugar a la Guerra Fría y a la institución de gobiernos autoritarios en diferentes lugares del mundo. América Latina y Bolivia no fueron la excepción.
En las décadas del 70 y 80, el patriotismo consistió en no conformarse con el estado de injusticia social y no desviar la mirada de la situación de dictadura y violación de derechos humanos que asoló a Bolivia y a otros países por décadas. Fueron cientos los mártires de la democracia que perdieron la vida para forjarla.
En ese sentido, para el alcalde municipal, Rodrigo Paz Pereira, patriotismo y democracia están ligados indisolublemente. “La democracia es una esencia fundamental para el debate que se hace para definir qué tipo de patriotismo queremos los bolivianos, otra cosa son los patrioteros, el patriotismo es una forma de unidad, democracia valores profundos”, explica.
En ese sentido Paz recordó que la construcción de la democracia no fue fácil. “He vivido seis años de mi vida, durante mi infancia en el exilio, por la lucha de mi familia por la democracia y yo estaría dispuesto de igual manera a sacrificarme porque la democracia permanezca en el país”, detalla.
Para el presidente de la Asamblea Departamental, William Guerrero, “más allá del máximo sacrificio que se pudiera hacer por la patria está la lealtad por Bolivia y el compromiso firme de poder luchar por el progreso, por el desarrollo nacional departamental y regional dejando de lado las diferencias y buscar la unidad para los objetivos trazados”.
La realidad actual en el marco de la democracia cuya vigencia de 33 años ha configurado otra Bolivia, sin duda no exige los mismos sacrificios de antaño y para los historiadores, Elías Vacaflor y Eduardo Trigo, es un poco complicado mencionar patriotas de los tiempos modernos.
Sin embargo, queda vigente la premisa de que el patriotismo no es un sentimiento separado de la acción por lo que éste en democracia consiste en forjar las bases para que el país vaya en un sentido de desarrollo sostenible que garantice el bien común, por ello los nuevos patriotas están ligados a las nuevas luchas, por el medio ambiente, por el desarrollo de la actividad productiva que otorgue empleo digno y vida digna a los bolivianos.
Para Tarija, un patriota sería hoy aquel que logre rescatar del desastre medioambiental al río Guadalquivir, reducir los niveles de deforestación que son cada año más alarmantes. Aquel que pasados ya 15 años del inicio del siglo XXI le dé a Tarija una planta de tratamiento de aguas residuales, alcantarillado, agua potable de calidad y en cantidad suficiente.
Aquel que logre políticas de salud pública que no sólo hagan accesible la atención a toda la población sino que se logre la construcción de un hospital Oncológico, un Materno Infantil y que se trabaje en la prevención para que los pocos centros de salud no colapsen y los tarijeños no deban ir a buscar atención médica en otros departamentos y fuera del país, o morir irremediablemente por falta de recursos.
Estas son solo algunas de las tareas pendientes. ¿Dónde están los patriotas de hoy?
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