martes, 12 de septiembre de 2017

De la Guerra del Chaco - 12 de septiembre de 1932 A chicote limpio

El Cap. Moisés Rodríguez, que el día anterior había salido en comisión para obtener refuerzos para la defensa de Agua Rica, retorna a este fortín con más tropa y al comprobar que éste había sido evacuado, eleva el siguiente parte: “El fortín tiene aspecto de desastre, todo está destruído. Nos quedaremos a vengar la sangre de nuestros hermanos”. En verdad, si este oficial hubiera cumplido su comisión en tiempo oportuno, Agua Rica no habría sido evacuado. Cae sobre él la responsabilidad del abandono de Agua Rica, que melló el prestigio del comandante Jáuregui que fue, en la paz y en la guerra, un jefe de méritos.

Mientras tanto, en el frente de Boquerón, el comandante Marzana dispone que al día siguiente 12, los oficiales Cap. Víctor Ustáriz y Sbtte. Julio Murillo salgan del fortín para tomar contacto con las tropas de Yujra, aprovechando los claros que aún existían en el pretendido cerco paraguayo. El enemigo refuerza sus líneas diezmadas por la defensa de Boquerón con unidades frescas.

Nuestras fuerzas de Yujra atacan desde el exterior a los paraguayos, quienes, convenientemente posesionados del terreno, rechazan las arremetidas. La aviación boliviana bombardea y ametralla a las fuerzas enemigas que avanzan desde Isla Po-í para reforzar a los atacantes de Boquerón con reservas que no habían participado en los ataques. Durante todo este día la lucha es intensa y brava.

Para cooperar a las tropas de Boquerón, la 2a. Compañía del R. I. 7, al mando del Cap. Santiago Pol B., a quien acompañan los oficiales W. Peña, J. M. Gonzáles y E. Collazos, con un efectivo de 90 hombres, llega al fortín Arce, asiento de la IV División de Ejército que se hallaban al mando del Cnl. Francisco Peña. Este jefe ordena la formación de la compañía para arengarla y dice: “Ustedes, los cobardes que han corrido a Agua Rica, ahora van a pasar a Boquerón. Los paraguayos están muriendo de sed y no tiene artillería ni aviones. Ustedes los van a sacar a chicote limpio, pues están huyendo a Isla Po-í”.

En este mismo instante se escuchaba con claridad el bombardeo a Boquerón por la artillería paraguaya, prueba evidente de la sordera del Cnl. Peña o de su absoluto desconocimiento de los acontecimientos.

Este jefe que blandía un enorme chicote, había sido educado en Francia, a poco tuvo que sufrir las consecuencias de sus bravuconadas, puesto que con los primeros tiros arrancó de Arce sin poder emplear su chicote.

Del Calendario Histórico de Bolivia.

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