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jueves, 19 de junio de 2014

Oruro en la segunda Jornada de Historiadores de Paraguay y Bolivia

La Orquesta Sinfónica de Oruro bajo la dirección de Jesús Elías, así como los hermanos Cazorla, connotados historiadores de nuestro departamento, representarán a la Capital del Folklore de Bolivia en la segunda jornada de historiadores de Paraguay y Bolivia.

La actividad lleva el denominativo exacto de II Encuentro Nacional sobre Historia de la Guerra del Chaco, que se desarrolla a partir de hoy en la ciudad de La Paz, con conferencias, exposiciones, música y cine referente al encuentro bélico más reciente de la historia boliviana.

Uno de los representantes orureños, Maurice Cazorla, explicó que se tiene un gran material que se presentará en este encuentro, mostrando el aporte histórico que tiene Oruro en este tipo de actividades, además de destacar la presencia de la Orquesta Sinfónica que presentará un repertorio acorde a las partituras que nacieron durante la Guerra del Chaco o inspiradas en este hecho.

"Se hará en la ciudad de La Paz, un encuentro a nivel de Bolivia y del Paraguay, ahí participa la Orquesta Sinfónica de Oruro, con la lectura de cartas, y además de conferencias de Fabrizio Cazorla, Jesús Elías y la mía", informó.

"Música de la Guerra del Chaco" es el concierto preparado por la Orquesta Sinfónica de Oruro, que se presentará mañana a partir de las 17:30 horas en la Casa de la Cultura "Franz Tamayo" de la ciudad de La Paz.

La presencia de los tres historiadores orureños, miembros del Comité Departamental de Etnografía y Folklore de Oruro, Óscar Jesús Elías Lucero, Fabrizio Cazorla y Maurice Cazorla, tendrán la presentación de sus conferencias el sábado 21 de junio, con temáticas diferentes cada uno.

A partir de las 09:30 horas comenzará la presentación de Fabrizio Cazorla Murillo, con el tema "Testimonios de la Guerra del Chaco de los últimos sobrevivientes".

Posterior a esta presentación nuevamente un orureño entrará a exposición con el tema "Los olvidados de Boquerón", a cargo de Óscar Jesús Elías Lucero, a partir de las 11:00 horas.

Terminando la participación de Oruro con Maurice Cazorla Murillo y la presentación del tema "Movilización de Oruro en 1932", todas estas presentaciones se desarrollarán en la Casa de la Cultura "Franz Tamayo" de La Paz.

martes, 17 de junio de 2014

La Paz en los primeros años de la República

La Paz, 1845.- Un periodista francés destacado aquí, inconfundible su paso por las calles de La Paz, accedió a comentar por entonces su visión de la vida en esta ciudad.

Respecto a la parte edilicia de la misma, destacó “las calles son pendientes, extremadamente angostas, sucias y polvorientas por la carencia de empiedre. Las casitas de adobe de planta baja, ventanas pequeñas y con techos de paja las más y sólo algunas de tejas, se abren por anchas puertas reforzadas con clavos de cabeza labrada y cuelgan aldabones macizos, muchas lucen amplios balcones de madera de cedro tallada, donde florecen macetas de geranios, claveles, margaritas o rosas”.

En cuanto a la vida social en las calles, le llamó la atención ver a los campesinos circulando con sus asnos o llamas cargados de provisiones, sal o leña, así como los arrieros que conducen sus recuas que transportan (según averiguó) desde Tacna y Arica, odres de licor, ají, arroz y harina del Perú y artículos manufacturados de Europa, telas y ornamentos, llenando de ruido los espacios con el repique sonoro de las esquilas.

El francés dijo que también se distrajo “mirando cómo algunos vagos discurren lentamente bajo la sombra de los aleros portando una pequeña imagen de cobre sobre un platillo y recogiendo limosnas de los pulperos y mercachifles que, apostados detrás de sus mostradores, siguen con indolencia las peripecias de algún juego de azar en que están empeñados sus parroquianos y clientes”.

Destacó también el haber visto unos “chicos de pata desnuda, rotosos y sin som-brero, que corren haciendo volar sus cometas de papel seda tricolor y de largas caídas, pues la calle sirve para todos los usos y en un riachuelo de los muchos que hay se bañan las cabalgaduras y las mujeres del pueblo van a lavar sus ropas”.

Pero lo que más le llamó la atención de la vida transeúnte es que la “ circulación” no sea norma obligada de las ordenanzas municipales, que la gente circula en desorden y no protesta por ello. También pudo ver la existencia de tambos a donde llega pro-ductos del valle y los Yungas.

LOCALIZAN UNA FOSA CON RESTOS DE GUERRILLEROS

Con apoyo de estudiantes de la carrera de Antropología de la Universidad Mayor de San Andrés, investigadores de la Policía y la incansable labor de Martha Montiel, hija de uno de los combatientes, se pudo ubicar una fosa común próxima a la localidad de Teoponte, donde se cree, fueron sepultados los restos de los efectivos del Ejército de Liberación Nacional (ELN), tras haber sido fusilados por militares, informó el diario Alarma.

Muy temprano, el 19 de julio de 1970, alrededor de 70 dirigentes de la Confederación Universitaria Boliviana, obreros y voluntarios internacionalistas se dirigieron, desde la plaza Villarroel hacia el norte tropical paceño.

Meses antes, el ELN, fundado por Ernesto Che Guevara en noviembre de 1966 en el sudeste boliviano, había lanzado una proclama: Volveremos a las montañas.

Un núcleo de jóvenes idealistas, con escasa preparación militar, hizo realidad aquella consigna, aunque los insurgentes sostuvieron muy pocos combates con las fuerzas regulares del Estado.

Licenciados y fusilados. Desde las primeras acciones, el entonces presidente Alfredo Ovando dio la orden de aniquilar el foco guerrillero. Los uniformados rodearon la zona, que cinco años antes había sido descartada por Guevara para iniciar sus actividades, debido a que era fácilmente controlable.

Muy pronto, los combatientes descubrieron que las cosas no resultarían ni remotamente como las planificaron.

Hubo un grupo, entre los que se destacaron los hermanos Quiroga Bonadona y el cantautor Benjo Cruz, quienes pidieron su licenciamiento. Entregaron sus armas y uniformes antes de emprender el camino del retorno, pero fueron capturados por los militares, que los fusilaron. Cumplían órdenes provenientes de La Paz.

Otros, menos afortunados, como Néstor Paz Zamora, murieron de inanición, pues los víveres se acabaron pronto y el aislamiento impidió el abastecimiento regular de toda la zona.

La caída de Ovando y la ascensión a la Presidencia del general Juan José Torres, además de la acción de activistas de derechos humanos y de prelados católicos permitió que los sobrevivientes no fuesen asesinados como sus camaradas.

La lucha de una hija. Contra obstáculos y la indiferencia general, Martha Montiel, de nacionalidad chilena e hija de Tirso Montiel, uno de los integrantes de la columna, lucha desde hace varios años para recuperar los restos de su padre para que concluyan más de 40 años de desaparición forzada.

Montiel viajó a Teoponte, donde se entrevistó con el Alcalde de ese municipio y tras hacer nuevas pesquisas, presentó ante la fuerza anticrimen de La Paz un requerimiento para que se abra la tumba y se determine la identidad de las personas allí sepultadas.

En declaraciones formuladas a Alarma, el investigador policial Eloy Mamani dijo que "la fosa común con los cuerpos fue descubierta por la señora Montiel. Ella dice que leyó muchos libros y tomó contacto con el Alcalde de Teoponte y, así, por referencia de los pobladores dio con los cadáveres que se encuentran cerca del calvario de la zona".

domingo, 15 de junio de 2014

Las mujeres en la Guerra del Chaco

Fortaleza y entrega. Madres, esposas, hijas, enfermeras, madrinas, espías y hasta prostitutas, su rol fue fundamental para la supervivencia de las tropas, que necesitaban ser alimentadas, vestidas y sanadas.

Desde los inicios de la civilización, la mujer sufrió un trato discriminatorio en todos los ámbitos de la vida pública y privada. Definida como un ser que no poseía las capacidades suficientes para emitir su opinión referente a asuntos públicos, ni mucho menos formar parte de la vida política de los países. Es que existía la creencia de que las mujeres no eran aptas para trabajos intelectuales, solo debían dedicarse a las labores del hogar y por ello se les negaba incluso la oportunidad de acceder a una educación.

Existen monumentos, calles, plazas, donde se dice poco o nada de ellas, de su lucha por la libertad a la par de los hombres, del sacrificio de acompañarles a la guerra y sufrir junto con ellos las atrocidades de los combates, aguantando las inclemencias del tiempo, ingeniándoselas para cargar con suministros, comida, ropa y sus hijos, o haciendo el papel de espías.

En fin, fueron tantos los papeles que siempre cumplieron dentro de la sociedad donde la supremacía del hombre opacó la capacidad de la mujer demostrada en los momentos más trágicos de nuestra historia.

ACTUACIÓN DE LAS MUJERES

En Villazón, población fronteriza, fin de la línea férrea y comienzo del transporte en camión o a pie, sobresale el nombre de una gran dama, la señora Laura Rodríguez de Flores (descendiente del conde de Oploca don Calixto Yáñez) que se había educado en Francia y durante la Primera Guerra Mundial fue voluntaria de la Cruz Roja.

Ella se encargó de reunir a las mujeres de Villazón y organizar la Cruz Roja, entrenándolas para los servicios de enfermería y ayudando a las autoridades civiles y militares, también creó el Hospital de Sangre en el local de la escuela “Cornelio Saavedra” para atender a los heridos y enfermos que llegaban del frente.

El Hospital fundado para la guerra por “Doña Laurita” (conocida así por los soldados) es el mismo que ahora existe y funciona en Villazón. El Cuerpo de Enfermeras fue fundado en base a la Cruz Roja Boliviana por las señoras Betsabé Montes de Montes, la Dra. Josefa Saavedra y las señoritas Concepción Deheza, Hortencia Montes, Angélica Merino y Olga Montaño, quienes instruyeron a las voluntarias en los hospitales del interior para los heridos que llegaban allí tras ser evacuados.

Una vez organizado y uniformado, el primer grupo de enfermeras, en su mayoría jovencitas menores de edad, ingresaron al Hospital de Sangre en fortín Muñoz el 2 de agosto de 1932, para después ser destinadas a los hospitales de sangre de Laguna Forcelios, Ballivián, Samaihuate, Puesto Burro, Villamontes, Tarairí, Macharetí.

Muchas de estas enfermeras murieron cumpliendo su deber en hospitales de primera línea, la mayoría ascendidas al grado de suboficial y algunas a subtenientes, continuaron en el hospital de Villamontes cuando esta zona era amenazada por el enemigo. Esas enfermeras fueron condecoradas con las medallas: Al Mérito; la Constancia; la Cruz de Ginebra y la Cruz Roja del Perú.

Un ejemplo claro de este valor es, sin duda, doña Juana Mendoza, esforzada mujer cochabambina declarada benemérita de la patria por su sacrificio como enfermera durante la Guerra. Ella se presentó en Roboré para luego ser enviada al Fortín Ravelo, donde junto a sus camaradas Pablita, Estafanía y Margarita se daba modos para atender a los heridos en precarias camas construidas con troncos, colchones de hojas y la total falta de condiciones y sin medicamentos necesarios.

Ella recuerda que los soldados llegaban al precario puesto de sanidad agonizando, “unos sin manos, otros sin pies, daba mucha pena verlos en ese estado. Poco se podía hacer para aliviar su dolor, solo contábamos con yodo y vendas para hacerlo”, dijó.

También vuelve a su mente como si fuese ayer la instrucción que recibían enfermeras y médicos de atender solo a aquellos que pudiesen sobrevivir por la falta de insumos y tiempo.

Mientras Juana Mendoza se seca las lágrimas recuerda que su participación no se limitaba a los puestos de sanidad instalados dentro de los fortines, en primera instancia “El Palmar” y luego “Pozo del Tigre”, donde la atención de los heridos se la realizaba en el campo de batalla, bajo la lluvia de balas enemigas, mientras en el fondo del ambiente se escuchaba el doloroso sufrimiento de los soldados que caían heridos.

Es de esta manera que la historia debe contar que además de los soldados que acudieron a esta nefasta guerra, las mujeres mostraron su coraje al enrolarse como enfermeras. Aun sabiendo que en el campo de batalla podían perder su vida, como muchas que la perdieron en el cumplimiento de su deber, otras cayeron enfermas, víctimas del ardiente y malsano clima de la región y no faltaron quienes fueron capturadas por las fuerzas paraguayas, pero en toda su labor desplegada estaba presente el amor por la Patria.

Al igual que en la Guerra del Pacífico, la mujer boliviana acudió a cumplir su sublime deber con los combatientes, llevándoles alivio y el amor maternal que solo ellas podían dar, emulando la abnegación de la Virgen María a su hijo en la Cruz, calmando su dolor al tenerlo en su regazo o escribiendo las palabras “Hijo Mío” en una carta destinada al frente de batalla.

Estas mujeres seguían las interminables columnas de combatientes que se dirigían al Chaco, los que eran padres, hijos, hermanos y esposos. Imitando a las mujeres que siguieron a Bartolina Sisa detrás de los guerrilleros de la Independencia, siguiendo el ejército del general Hilarión Daza, pasando los Andes para enfrentar al invasor chileno, organizando “Las Enfermeras de la Guerra del Pacífico”, a la cabeza de Andrea Rioja o aliviaban a los varones cargando algunas armas, munición y alimentos.

Ellas concurrieron a la Guerra del Chaco con igual patriotismo y mejor organizadas. Desde la partida del regimiento Azurduy con 400 soldados para reforzar el Chaco, las mujeres se volcaron a las estaciones de ferrocarril desde Viacha, Challapata, Uyuni, Atocha y Villazón llevando pan, café y té para los soldados. Levantando la moral de los que partían como la de los que volvían evacuados del frente por haber sido heridos. Esta actitud fue permanente e ininterrumpida hasta la desmovilización de las tropas que ocurrió tres años después de iniciada la guerra.

RELIGIOSAS PONTIFICIAS

Las religiosas de la Congregación de las Hermanas Pontificias ahora conocidas como las Misioneras Cruzadas de la Iglesia, realizaron un trabajo importante en la contienda de la Guerra del Chaco, atendiendo a los heridos que llegaban con vida a territorio boliviano y preparándoles de forma espiritual eucarística en las parroquias del campo.

La fundadora de la congregación, madre Nazaria Ignacia, dispuso que las religiosas realicen funciones de enfermería; es así como una de las hermanas llegó a perder la vida porque llegó a contagiarse de una enfermedad que causó estragos en el campo de batalla.

Esta fue una de las razones para que la Madre Nazaria Ignacia abriera un primer banco de sangre en el hospital de Potosí.

La otra cara de la moneda, luego de una etapa de guerra, con la muerte de los soldados es la niñez que queda en orfandad.

Y por ello la Madre Nazaria determinó abrir el Asilo de los Huérfanos de Guerra, además de atender los requerimientos básicos de las víctimas, que en muchos casos se quedaron desprotegidas.

MADRINAS DEL CHACO

Era un compromiso ir a despedirlos a la estación, llevándoles flores, fotos dedicadas, escapularios, medallitas, detentes bordados, coca, dulces, cigarrillos y hasta un mechón de sus cabellos.

Es de imaginarse la emoción y el dolor de esas valientes jóvenes quienes como Madrinas de Guerra demostraron su valor y entereza al despedir a sus novios o enamorados a una muerte casi segura, pues nadie tenía la certidumbre de que iba a regresar.

Estas madrinas también se encargaron de escribir noticias a las madres, contándoles que habían visto a sus hijos, que estaban bien y mucho más pero inclusive tuvieron la dolorosa misión de comunicarles que sus seres queridos habían caído gloriosamente en acción.

Cientos, sino miles de mujeres ofician de madrinas, compañeras de abandonados combatientes, quienes intentan sobrevivir solo para leer una nueva carta. Muchos romances nacen al calor de la correspondencia. Es un hecho: solo el amor puede espantar a la muerte.

De todos los oficios, quizá el más noble y sentido es el de Madrina de Guerra, mujeres de todas las edades toman a su cargo el apoyo de los soldados.

En esas circunstancias apareció la moda de nombrar “Madrinas de Guerra”, la cual fue copiada también por los paraguayos, estos nombramientos llegaron a ser una verdadera institución. Generalmente se nombraba “Madrina de Guerra” a la novia o a la “chica”, así como a una dama distinguida de la sociedad amiga de la familia.

Los soldados iban a visitar la casa de la “futura madrina”, donde eran recibidos con mucho cariño y consideración, después de los saludos de rigor.

La plática se centraba en conocer el regimiento al que debían pertenecer, el nombramiento que no se podía rechazar, pues no era algo honorario sino que constituía un deber cívico, y quién se iba a negar proteger mediante los rezos y desvelos a un joven que iba a defender el suelo boliviano.

Una Madrina de Guerra se comprometía a escribirle, rezar por él, velar por su madre, por sus hermanas, visitarlas, acompañarlas.

EL “DESTACAMENTO L”

Dentro de los movimientos y estrategias en el campo de batalla los soldados tuvieron que retroceder el frente de combate desde los fortines de Alihuatá, Gondra y Nanawa a las proximidades de Ballivián.

Este movimiento les permitió acortar la ruta de acceso a las trincheras y así se facilitó el aprovisionamiento del ejército; claro que también contribuyó el mayor número de camiones y mejor organización del servicio de etapas. De esta manera el “rancho” y el “repete” pudo substanciarse con algo de carne y papa y en alguna oportunidad con arroz, cebollas y alguna otra legumbre.

Pero el Comando Superior consideró que había llegado el momento de atender a otras necesidades del regimiento. Un tema que poco se hablaba pero que a la larga era considerado una necesidad. Durante la primera mitad de la campaña, las penurias físicas y la pobrísima alimentación adormecieron el deseo sexual de la tropa, pero ahora el ambiente era diferente y la tensión se hacía evidente.

Es así como un día de abril llegó a la población de Ballivián un avión con 13 prostitutas, dirigidas por una celestina. Los primeros días las damicelas fueron invitadas a la casa del Jefe del Primer Cuerpo, donde él y las primeras autoridades se entregaron a una desenfrenada fiesta que duró varias jornadas.

La conductora del grupo, a quien aparte de su volumen físico era conocida como “La Trimotor”, por su capacidad para atender y despachar soldados, de tres en tres, se convirtió en una de las figuras más populares de la campaña.

Luego tocó el turno a los oficiales que se encontraban en las trincheras. Ellos fueron a visitar a las damas de compañia en la casa que había sido puesta a su disposición y finalmente Ester, Lolita y sus compañeras entregaron sus favores a la tropa del fortín.

Cumplida su tarea en el Primer Cuerpo ellas fueron puestas bajo las órdenes del coronel “L” y trasladadas a otros sectores.

El hecho de que la Sanidad Militar supiese que padecían de enfermedades venéreas, no fue el freno para que el “Destacamento L” continuase su gira.

Luego de cumplir su trabajo frente al campo de batalla el “Destacamento L” terminó en una casa de prostitución en Villamontes.

Celebran cese de hostilidades entre Bolivia y el Paraguay

Como parte de las actividades al cese de hostilidades de la Guerra del Chaco (1932- 1935) ayer se realizó la parada militar en honor al descubrimiento del monumento del Capitán Víctor Ustáriz Arce en la avenida Beijing.

Del evento participaron autoridades políticas, militares, asociación de Cochabamba de Ex Combatientes Beneméritos del Chaco y población en general. El oficial superior de Cultura de la Alcaldía de Cochabamba, Uvaldo Romero, informó que el monumento a Ustáriz es un esfuerzo compartido con los vecinos de la OTB Chávez Rancho de la Comuna Molle, quienes tuvieron la iniciativa de conformar hace algunos años atrás, un Comité Impulsor Pro Monumento del Capitán Víctor Ustáriz, que logró reunir los fondos para construir el monumento, obra apoyada por el municipio con la construcción del entorno, el pedestal, la rotonda y el ornato público correspondiente.

“A los jóvenes, les digo esto, no debemos ir a la guerra, tenemos que buscar la unidad del país, vivimos en tiempos de paz y de amistad”, dijo uno de los excombatientes, Héctor Baldivieso que celebró el cese de hostilidades.

Don Héctor acudió al encuentro bélico a sus 15 años de edad, hoy, el tiene 97 años, recuerda con mucha nostalgia y dolor los tres años de guerra, “me fui muy joven”, comentó en el acto de homenaje a Ustáriz Arce.

Sólo 162 ex combatientes de la Guerra del Chaco sobreviven actualmente en Bolivia

La Guerra del Chaco, que enfrentó a Paraguay y Bolivia, se desarrolló entre 1932 y 1935, por el control del Chaco Boreal. En los tres años que duró la guerra, Bolivia movilizó 250.000 soldados y Paraguay 120.000. En el enfrentamiento hubo una gran cantidad de bajas: 60.000 bolivianos y 30.000 paraguayos. Las enfermedades, tanto físicas como psicológicas, la característica hostil del teatro de operaciones, y la falta de agua y alimentación produjeron, no solo, el mayor porcentaje de bajas, sino que afectaron la salud de los sobrevivientes, incluso de por vida.

En 1968, a través de un Decreto Supremo, se instituyó al 14 de junio como el “Día del Excombatiente”, para honrar a los soldados de la Patria quienes defendieron nuestra heredad en la Guerra del Chaco.

Los afiliados registrados en la Confederación Nacional de Excombatientes de la Guerra del Chaco, son 50.046. En la actualidad, el número de excombatientes de la Guerra del Chaco, registrados en todo país, es de 162, según la Confederación Nacional de excombatientes de la Guerra del Chaco (ConExChaco).

Los excombatientes sobrevivientes superan 98 años.
El Chaco boliviano en la actualidad
Fuente: INSTITUTO NACIONAL DE ESTADÍSTICA

Fuente: INSTITUTO NACIONAL DE ESTADÍSTICA

El Chaco boliviano es una vasta región semi-árida a semi húmeda, comprende una superficie de 127.755 km², fue escenario de la última guerra por territorios que tuvo lugar en Sudamérica (1932 – 1935), la Guerra del Chaco, un conflicto bélico entre Bolivia y el Paraguay.

Según datos del Censo Nacional de Población y Vivienda 2012, realizado por el Instituto Nacional de Estadística (INE), la región del Chaco ubicada en los departamentos de Tarija, Santa Cruz y Chuquisaca, registró una población censada de 340.190 habitantes, 175.094 hombres y 165.096 mujeres, Yacuiba es el municipio con mayor cantidad de habitantes 91.998 y Huacaya con la menor cantidad de habitantes 2.426.

El Chaco se registró 90.232 viviendas particulares, de las que 80.660 contaron con habitantes presentes, 7.922 viviendas desocupadas y 1.650 viviendas colectivas
Producción de hidrocarburos

En el año 2013, la producción de petróleo condensado en los departamentos de la región del Chaco (Tarija, Santa Cruz y Chuquisaca) alcanzó a 15.417.242 barriles. La explotación de Gas Natural registró 719.516.262 de pies cúbicos en 2013.

Áreas Protegidas
Fuente: INSTITUTO NACIONAL DE ESTADÍSTICA

Fuente: INSTITUTO NACIONAL DE ESTADÍSTICA
Bolivia tiene 22 áreas protegidas distribuidas en los nueve departamentos; en la región del Chaco se encuentran tres: Kaa-Iya del Gran Chaco, ubicada en el departamento de Santa Cruz, al límite con la República del Paraguay, con extensión de 3.467.730 hectáreas, y una participación en porcentaje de 19,9%; Aguaragüe, ubicada en el departamento de Tarija, de 111.683 hectáreas, y porcentaje de 0,6%, e Iñao ubicada en el departamento de Chuquisaca, con una extensión de 263.090 hectáreas, lo que representa el 1,5%.


viernes, 13 de junio de 2014

II Encuentro de Historia develará secretos de la Guerra del Chaco

Conferencias magistrales, paneles, documentales y una exposición fotográfica que desmitificarán algunos pasajes de la historia oficial sobre la Guerra del Chaco forman parte del “II Encuentro de Historia”, que reunirá a 56 expertos de Santa Cruz, Tarija, Sucre, Potosí y La Paz, del 19 al 21 de junio en la Casa de la Cultura de la Sede de Gobierno.

El evento se llevará a cabo del 19 al 21 de junio, aunque las actividades paralelas como la muestra de valiosas fotografías de coleccionistas privados, la proyección de videos y el estreno del documental realizado por Pablo Michel, comenzó días atrás.

Luego de que los pormenores sean explicados en una rueda de prensa se entendió que el evento es de gran importancia para el país.

“La finalidad del Encuentro es aclarar nuestra historia. Hay muchos mitos en torno a ella que necesitan esclarecerse. Los expositores invitados hablarán sobre el papel de la mujer, la cantidad real y fundamentada de kilómetros perdidos; Boquerón, que en realidad fue un territorio paraguayo. La visión del indígena, el papel que realmente cumplió Germán Busch, el rol desarrollado por la Iglesia en la contienda, la cantidad real de muertos; en fin, una serie de verdades a medias que están impresas en libros y se las conoce como la historia oficial”, señalaron.

Agregó que todos estos aspectos –debidamente documentados– serán develados en las conferencias y paneles a realizarse en la Casa Municipal de Culturas por los investigadores que no son exclusivamente historiadores. “Habrá una mirada de distintos ángulos” afirmó María Suasnabar, docente de la carrera de Historia de la UMSA.

El Encuentro espera la asistencia de estudiantes de las carreras de Historia y Literatura. El costo de ingreso a las ponencias es de Bs 80 para estudiantes y Bs 120 para profesionales. El ingreso a la proyección de los documentales y la exposición es libre.

Apoyan la realización del Encuentro, el Instituto de Investigaciones Históricas, Instituto de Investigaciones Educativas, Fe y Alegría Bolivia; Sociedad de Geografía, Historia y Estudios Geopolíticos de Cochabamba; Sociedad Geográfica y de Historia de Sucre y la Casa Editorial Bienaventuranzas, son instituciones que aportaron a la organización del evento.