Reconocimiento. Las enfermeras y los enfermeros celebraron su día. Hoy, compartimos la historia de la Facultad de Enfermería Elizabeth Seton y el testimonio de dos reconocidas profesionales del rubro.
Es de noche y -contrariamente al escenario vespertino que se vive en cualquiera de las salas de internación de la Caja Nacional de Salud, donde el ruido habitual del personal de limpieza se mezcla con la conversación de los visitantes- el silencio reina por los ambientes y de pronto es interrumpido con el paso diligente del personal de enfermería que se desplaza con prontitud al llamado del timbre de emergencia de uno de los pacientes internados.
Usualmente, las salas de los enfermos están en penumbras y solo filtra un poco de luz por la puerta entreabierta, lo que facilita el ingreso de las enfermeras que, de tanto en tanto, vigilan los signos vitales de los internos.
Este personal, de mandiles y calzados blancos o celestes, es la mano derecha de los médicos, quienes dejan sus prescripciones para que sean seguidas fielmente por los enfermeros, quienes se formaron para calmar el dolor y atender las necesidades de los enfermos.
En algunos casos, éstos se convierten en las manos, los ojos, los oídos y hasta los pies de aquellos enfermos que están postrados en sus camas.
Sin duda, la enfermería es una profesión donde vocación de servicio al prójimo se inclina con más fuerza, ya que son muchas las horas de trabajo al cuidado de la salud de los enfermos.
El jueves pasado se recordó el Día Internacional de la Enfermería, una jornada especial para recordar y valorar la contribución de estos profesionales dentro de la sociedad.
Esta fecha fue elegida por un Consejo Internacional de Enfermería, en reconociendo al día del nacimiento de Florence Nightingale, considerada como la “fundadora” de la enfermería moderna.
En Cochabamba, la profesionalización de las enfermeras se consolidó gracias a la labor de la Facultad de Enfermería “Elizabeth Seton”, una de las instituciones más reconocidas a nivel nacional.
La casa matriz
Antes de los años sesenta no existía mucho personal de enfermería, por lo cual, un grupo de médicos y la Iglesia Católica realizaron un estudio de la realidad social donde se demostró la carencia de instituciones de salud con equipamiento e infraestructura adecuada.
Es así como la congregación religiosa, “Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul” realizó los trámites para la construcción y el funcionamiento del Hospital Seton y de la Escuela de Enfermería. La resolución Suprema 114948, del 10 de agosto de 1962, reconoció formalmente esta iniciativa.
El primer año de funcionamiento de la Facultad de Enfermería contó con la asistencia de 46 alumnos. La carrera tenía una duración de cuatro años y una malla curricular completa y moderna.
Para aquella época, la respuesta fue muy buena, incluso llegaron 14 estudiantes de diferentes departamentos de Bolivia para estudiar enfermería, los mismos que se internaron en esta facultad hasta terminar sus estudios, en 1968.
El 11 de octubre de 1974, el Consejo Nacional de Educación Superior determinó la incorporación de la Facultad Elizabeth Seton a la Universidad Católica Boliviana (UCB) y autorizó para que otorgue títulos de licenciatura
en Enfermería.
A lo largo de sus 51 años de servicio, esta facultad formó a unos 1.500 profesionales; muchos de los cuales trabajan en diferentes centros médicos y hospitales de Cochabamba y el país, dejando en alto la calidad de enseñanza y la formación humana que recibieron en esta universidad.
A nivel nacional, la Facultad de Enfermería compite con otras instituciones académicas, pero es la única con formación católica.
semillas de docencia
Era 1970, Marcela Achá Torrez acababa de salir bachiller del colegio Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús - más conocido como Irlandés-, cuando decidió ingresar a la Facultad de Enfermería Elizabeth Seton.
Para ella su vocación estaba clara, quería dedicar su vida al servicio de las personas débiles y enfermas que requieren una atención humana y especial en los momentos en que la salud no está completa.
“Creo que no existe alegría más grande que asistir al enfermo, apoyarlo durante su problema y trabajar con el médico de cabecera, informando todas nuestras observaciones”, señala la enfermera.
Quizá su padre influyó en su decisión. “Él estaba estudiando medicina pero no culminó los estudios; debe ser por eso que tenía la inclinación por las ramas de la medicina, lo acompañaba cuando realizaba la atención de primeros auxilios a familiares, amigos o vecinos”, recuerda Achá.
Aunque sabía que las cosas no serían sencillas, puesto que sus padres, Javier y Nora, tenían que velar por la educación de sus seis hijos de manera igualitaria, estaba esperanzada en que terminaría de estudiar su carrera.
“Tenía tres hermanos mayores que estaban estudiando y detrás de mí habían dos más. Estaba consciente de que mi ilusión pendía de un hilo”, añade.
No obstante, su padre no estaba dispuesto a que su hija se quede en medio camino por falta de recursos económicos, por lo que, no dudó en acudir a un banco para solicitar un préstamo bancario para cubrir las cuotas mensuales de la universidad de Marcela.
Al finalizar sus años de formación, en 1974, se inclinó por la especialización de enfermería en pediatría.
Casi inmediatamente, Marcela Achá ingresó a trabajar en el Hospital Albina Patiño, al área de Pediatría.
“Amo a los niños, me sentí afortunada. Trabajé 11 años en ese hospital; posteriormente, el área académica comenzó a tentarme”, recuerda Achá.
Al principio realizó un reemplazo en la cátedra de Pediatría en la Facultad de Enfermería Elizabeth Seton; después de un tiempo, ganó la titularidad de la materia y se institucionalizó en el cargo. Desde entonces han pasado 30 años y Marcela Achá Torrez está satisfecha de formar académicamente a nuevas generaciones de enfermeros.
Trabajo, entrega y lucha
Otra es la historia de vida que llevó Sofía Gonzales Apaza, oriunda del centro minero Colquiri, quien empezó a ilusionarse con la carrera de Enfermería cuando estaba finalizando sus estudios de bachillerato en el colegio “Inglés Católico” de la ciudad de La Paz el año 1979; pero, también estaba consciente de que necesitaba el apoyo e incentivo de su familia.
“Somos siete hermanos y haciendo números mi padre requería el 70 por ciento de su sueldo para pagar mi universidad; puesto que, además de la mensualidad requería de casa, comida, transporte y mucho más”, enfatiza Gonzales.
Cuando casi estaba a punto de descartar la posibilidad, sus padres Juan y Matilde, le dieron la noticia de que le darían esa oportunidad.
“Mis padres siempre estuvieron orgullosos de que sus dos hijas sirvieran al prójimo, mi hermana era misionera y yo enfermera; para ellos, apoyarnos era su misión de vida”, recuerda Sofía.
Luego de los cuatro años, en 1982, Sofía recibía el título profesional, frente a la mirada atenta de los suyos y el corazón lleno de emoción.
Como los estudiantes de otras promociones, Gonzalés Apaza tenía la posibilidad de escoger dónde trabajar; decidió a quedarse en Cochabamba.
“Con 21 años y un empleo en la Caja Nacional podía decir que lo tenía todo. Mi juventud me permitió trabajar en dos lugares y ese ingreso económico me dio la posibilidad de ayudar a mi familia”, afirma Sofía Gonzales, quien siente orgullo de haber aportado en la profesionalización de sus hermanos menores y retribuir el sacrificio que realizaron sus padres.
Hoy, con 33 años de actividad, Sofía trabaja en el Centro Integral de Medicina Familiar, Manuel Ascencio Villarroel (Cimfa) de la Caja Nacional de Salud, ubicado en la avenida Ayacucho.
A lo largo de su carrera, participó en actividades sindicales de su ramo, donde aprendió a luchar por los derechos de su rubro y alcanzar beneficios para la colectividad.
Con estos dos ejemplos de vida, se quiere resaltar y reconocer el rol de las enfermeras y los enfermeros en la sociedad, quienes asumen la responsabi-lidad de hacer el bien y proteger los valores preciados de la vida, salud y de los derechos de los pacientes.
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domingo, 15 de mayo de 2016
Homenaje a Federico Nielsen Reyes en 30º año de su deceso
Hace tres décadas, don Federico Nielsen Reyes pasó a la gloria de la eternidad, después de haber dejado hondas huellas en su paso terrenal, con su producción intelectual, su labor diplomática y, tal vez con mayor énfasis, cabe destacar su espíritu creativo y de organización en función del servicio público.
Esta casa periodística hace honor a su memoria recordando que fue su accionista y en más de una oportunidad presidente de su Directorio y Director. Aparte, su mayor talento literario lo expuso en artículos que publicó en su Sección Opinión, unas veces opinando sobre los acontecimientos, otras veces aportando iniciativas y esencialmente impulsando la creación de organismos de gran valía para la institucionalidad patria, los cuales hoy siguen vigentes y con la misma lozanía que les dejó de herencia.
El Embajador Federico Nielsen Reyes nació en Apolo, entonces provincia Caupolicán, hoy Franz Tamayo, del departamento de La Paz, el 2 de enero de 1904 y su deceso se produjo en Madrid el 12 de mayo de 1987.
Dos de sus facetas sobresalientes de este Patricio las desplegó en la diplomacia y el campo intelectual. Inició su carrera diplomática como secretario de la Embajada de Bolivia en Alemania, donde, además de sus tareas diplomáticas cooperó en la organización de los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936, aporte que le hizo acreedor a recibir medalla y diploma de Honor del Comité Olímpico Internacional, otorgado por el conde Baillet Lateur.
Después de la segunda guerra mundial, fue Ministro Plenipotenciario de Bolivia en la Comisión que dio vida a la Organización de las Naciones Unidas, luego de lo cual desempeñó las funciones de Embajador acreditado ante este nuevo organismo internacional. Más adelante, ha sido Subsecretario del Ministerio de Relaciones Exteriores.
Su tarea intelectual está agrupada en libros, folletos, artículos de prensa y discursos en homenaje a héroes nacionales como Simón Bolívar, Juana Azurduy de Padilla, Eduardo Abaroa y otros.
La mayor dedicación en sus escritos y actuaciones públicas las dedicó a la demanda nacional de recuperar el acceso al océano Pacífico, arrebatado en una guerra desatada por Chile, para apoderarse de la costa marítima y del rico territorio del Litoral. Entre ellos, merecen recordarse por lo menos dos de sus célebres artículos: “Volveremos a la Vecindad del Mundo” y “Del Mar al Lauca”. Asimismo, denunció desde estas columnas la desviación unilateral que hizo Chile de las aguas de los manantiales del Silala.
Escribió también un importante trabajo bajo el título de “Bolivia y los Problemas de la Integración Andina”, en el que plantea que el país debe integrarse con sus vecinos para vencer el aislamiento al cual ha sido condenado por la usurpación chilena del Litoral marítimo.
El espíritu organizativo de Federico Nielsen Reyes impulsó la creación y funcionamiento de las siguientes instituciones públicas:
-Fundador y Presidente Honorario del Comité Cívico de La Paz,Presidente vitalicia de la institución cívico-social “Amigos de la Ciudad”, Concejal de la Municipalidad de La Paz, Miembro del Concejo Deliberante de La Paz,Presidente de la Comisión de Obras Públicas, Presidente del Comité Olímpico Boliviano, Fundador y Presidente del Comité Nacional de Deportes, miembro del Comité Organizador de los Juegos Bolivarianos en La Paz, miembro del Comité de Festejos del IV Centenario de la Fundación de la Ciudad de La Paz, miembro del Club de La Paz, impulsor del Gran Polo de Desarrollo del Norte de La Paz (Ingenio Azucarero de San Buenaventura), proponente del Proyecto de “El Bala” como futuro energético nacional, miembro fundador del Club Tenis La Paz, fundador del Club de Sky Chacaltaya-La Paz, Presidente Fundador del Club de Planeadores Ayar Uchu de La Paz, Fundador y Presidente del Centro Ecuestre Internacional “Los Centauros” de La Paz y Catedrático de Altos Estudios Nacionales en La Paz.
En vida, don Federico Nielsen Reyes recibió múltiples condecoraciones y diplomas por sus servicios eminentes, tanto nacionales como internacionales, así como de las organizaciones de las que fue su fundador y/o impulsor. Entre las condecoraciones destacan la de la “Orden del Cóndor de Los Andes”, la “Gran Cruz de la Orden Simón Bolívar, la del “Gran Cóndor del Libertador de Venezuela”, de la Orden del Mérito de los gobiernos de Alemania y España, y otras de Argentina, Chile, Colombia y Ecuador.
Una dedicatoria a rememorar los 30 años del fallecimiento de don Federico Nielsen Reyes, entregada a EL DIARIO, en su primer párrafo, dice:
“El tiempo madura y un día entrega su cosecha de justicia; lo hace morosa y vitalmente, como se produce lo verdaderamente importante, pues el tiempo tiene la sabiduría de separar el grano de la paja. La hora de la equidad ha llegado para Federico Nielsen Reyes, hoy se lo recuerda en toda su dimensión de hombre: un cultor de la vida intelectual y un amante del deporta; una persona de mundo, diplomático en diferentes lugares representando a nuestro país, a la par que hombre de gabinete y organizador de centros de pensamiento; en fin, una persona que supo desarrollar todas las facetas de lo humano, lo que le permite decir hoy: desde la eternidad, donde se encuentra, nada de lo humano me ha sido indiferente, ninguna de las cosas de la vida se me ha escondido. He vivido en plenitud, por eso me encuentro en la plenitud de lo absoluto, junto a Dios”.
Esta casa periodística hace honor a su memoria recordando que fue su accionista y en más de una oportunidad presidente de su Directorio y Director. Aparte, su mayor talento literario lo expuso en artículos que publicó en su Sección Opinión, unas veces opinando sobre los acontecimientos, otras veces aportando iniciativas y esencialmente impulsando la creación de organismos de gran valía para la institucionalidad patria, los cuales hoy siguen vigentes y con la misma lozanía que les dejó de herencia.
El Embajador Federico Nielsen Reyes nació en Apolo, entonces provincia Caupolicán, hoy Franz Tamayo, del departamento de La Paz, el 2 de enero de 1904 y su deceso se produjo en Madrid el 12 de mayo de 1987.
Dos de sus facetas sobresalientes de este Patricio las desplegó en la diplomacia y el campo intelectual. Inició su carrera diplomática como secretario de la Embajada de Bolivia en Alemania, donde, además de sus tareas diplomáticas cooperó en la organización de los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936, aporte que le hizo acreedor a recibir medalla y diploma de Honor del Comité Olímpico Internacional, otorgado por el conde Baillet Lateur.
Después de la segunda guerra mundial, fue Ministro Plenipotenciario de Bolivia en la Comisión que dio vida a la Organización de las Naciones Unidas, luego de lo cual desempeñó las funciones de Embajador acreditado ante este nuevo organismo internacional. Más adelante, ha sido Subsecretario del Ministerio de Relaciones Exteriores.
Su tarea intelectual está agrupada en libros, folletos, artículos de prensa y discursos en homenaje a héroes nacionales como Simón Bolívar, Juana Azurduy de Padilla, Eduardo Abaroa y otros.
La mayor dedicación en sus escritos y actuaciones públicas las dedicó a la demanda nacional de recuperar el acceso al océano Pacífico, arrebatado en una guerra desatada por Chile, para apoderarse de la costa marítima y del rico territorio del Litoral. Entre ellos, merecen recordarse por lo menos dos de sus célebres artículos: “Volveremos a la Vecindad del Mundo” y “Del Mar al Lauca”. Asimismo, denunció desde estas columnas la desviación unilateral que hizo Chile de las aguas de los manantiales del Silala.
Escribió también un importante trabajo bajo el título de “Bolivia y los Problemas de la Integración Andina”, en el que plantea que el país debe integrarse con sus vecinos para vencer el aislamiento al cual ha sido condenado por la usurpación chilena del Litoral marítimo.
El espíritu organizativo de Federico Nielsen Reyes impulsó la creación y funcionamiento de las siguientes instituciones públicas:
-Fundador y Presidente Honorario del Comité Cívico de La Paz,Presidente vitalicia de la institución cívico-social “Amigos de la Ciudad”, Concejal de la Municipalidad de La Paz, Miembro del Concejo Deliberante de La Paz,Presidente de la Comisión de Obras Públicas, Presidente del Comité Olímpico Boliviano, Fundador y Presidente del Comité Nacional de Deportes, miembro del Comité Organizador de los Juegos Bolivarianos en La Paz, miembro del Comité de Festejos del IV Centenario de la Fundación de la Ciudad de La Paz, miembro del Club de La Paz, impulsor del Gran Polo de Desarrollo del Norte de La Paz (Ingenio Azucarero de San Buenaventura), proponente del Proyecto de “El Bala” como futuro energético nacional, miembro fundador del Club Tenis La Paz, fundador del Club de Sky Chacaltaya-La Paz, Presidente Fundador del Club de Planeadores Ayar Uchu de La Paz, Fundador y Presidente del Centro Ecuestre Internacional “Los Centauros” de La Paz y Catedrático de Altos Estudios Nacionales en La Paz.
En vida, don Federico Nielsen Reyes recibió múltiples condecoraciones y diplomas por sus servicios eminentes, tanto nacionales como internacionales, así como de las organizaciones de las que fue su fundador y/o impulsor. Entre las condecoraciones destacan la de la “Orden del Cóndor de Los Andes”, la “Gran Cruz de la Orden Simón Bolívar, la del “Gran Cóndor del Libertador de Venezuela”, de la Orden del Mérito de los gobiernos de Alemania y España, y otras de Argentina, Chile, Colombia y Ecuador.
Una dedicatoria a rememorar los 30 años del fallecimiento de don Federico Nielsen Reyes, entregada a EL DIARIO, en su primer párrafo, dice:
“El tiempo madura y un día entrega su cosecha de justicia; lo hace morosa y vitalmente, como se produce lo verdaderamente importante, pues el tiempo tiene la sabiduría de separar el grano de la paja. La hora de la equidad ha llegado para Federico Nielsen Reyes, hoy se lo recuerda en toda su dimensión de hombre: un cultor de la vida intelectual y un amante del deporta; una persona de mundo, diplomático en diferentes lugares representando a nuestro país, a la par que hombre de gabinete y organizador de centros de pensamiento; en fin, una persona que supo desarrollar todas las facetas de lo humano, lo que le permite decir hoy: desde la eternidad, donde se encuentra, nada de lo humano me ha sido indiferente, ninguna de las cosas de la vida se me ha escondido. He vivido en plenitud, por eso me encuentro en la plenitud de lo absoluto, junto a Dios”.
martes, 10 de mayo de 2016
10 de Mayo Hoy se celebra el Día del Periodista
La historia señala como el primer diario en sentido estricto aquel que Julio César hizo colocar en el “Foro Romano” y al cual deno-minó el Acta diurna en el siglo I a. de C. En la baja Edad Media, las hojas escritas con noticias comerciales y económicas eran muy comunes en las principales ciudades euro-peas. En Venecia, se vendían estas hojas al precio de una gaceta (moneda utilizada en Venecia, siglo XVI), de las que provienen los nombres de muchos periódicos publicados en la Era Moderna y la Contemporánea.
Hacia finales del siglo XIX, se descubrió el potencial comercial e influencia del periodis-mo y surgieron las primeras publicaciones parecidas a los diarios actuales. En los Esta-dos Unidos, empresarios como Joseph Pulit-zer y William Randolph Hearst crearon gran-des diarios destinados a la venta masiva, incorporando novedades como la entrevista dialogada (1836), el suplemento dominical en color (1893) o las tiras diarias (1904). Nuevas invenciones, como el telégrafo, faci-litaron la obtención de noticias. La fotografía comenzó a usarse en la prensa diaria en 1880.
En el siglo XX surgieron empresas dedica-das a la recolección de informaciones que eran vendidas a los diarios. Estas empresas fueron conocidas como agencias periodísti-cas o agencias de prensa.
En diversos países de régimen democráti-co, el trabajo periodístico está protegido por la ley o por la constitución. Esto incluye, el derecho del periodista a preservar en secreto la identidad de sus fuentes, incluso cuando sea interpelado judicialmente.
Hacia finales del siglo XIX, se descubrió el potencial comercial e influencia del periodis-mo y surgieron las primeras publicaciones parecidas a los diarios actuales. En los Esta-dos Unidos, empresarios como Joseph Pulit-zer y William Randolph Hearst crearon gran-des diarios destinados a la venta masiva, incorporando novedades como la entrevista dialogada (1836), el suplemento dominical en color (1893) o las tiras diarias (1904). Nuevas invenciones, como el telégrafo, faci-litaron la obtención de noticias. La fotografía comenzó a usarse en la prensa diaria en 1880.
En el siglo XX surgieron empresas dedica-das a la recolección de informaciones que eran vendidas a los diarios. Estas empresas fueron conocidas como agencias periodísti-cas o agencias de prensa.
En diversos países de régimen democráti-co, el trabajo periodístico está protegido por la ley o por la constitución. Esto incluye, el derecho del periodista a preservar en secreto la identidad de sus fuentes, incluso cuando sea interpelado judicialmente.
10 de Mayo de 1877 Prisión y confinamiento de periodistas
Por decreto de 8 de mayo de 1877, el gobierno del general don Hilarión Daza dejó sin efecto la convocatoria de la asamblea constituyente, aplazándola para la "época en que se pacifique por completo la república y se encuentre el fisco con el erario suficiente para atender los viáticos y dietas de los convencionales”.
El perióodico “La Reforma” de La Paz, cuyo editor era don César Sevilla, y redactores don Félix Reyes Ortiz, don Jenaro Sanjinés y don Severo Matos, impugnó editorialmente, en su número del 12, el decreto de aplaza-miento, demostrando al gobierno que no había tal guerra civil, y que Bolivia podía poner sin esfuerzo los fondos que se necesitaban para la reunión del congreso. Al concluir decía: “Hay plata y no hay guerra civil: reorganícese el país por medio de la representación nacional”.
La lectura de este escrito encolerizó terriblemente al presidente Daza, quién, en un día como hoy, hizo conducir a su presencia a Reyes Ortiz y a Matos. En el salón del pala-cio, los ultrajó de palabra, llegando al extremo de abofetear al primero, y librándose el segundo de los golpes de mano por la intervención del edecán José R. Ávila. Ordenó en seguida que los encargados de prisiones los condujesen a Caupolican (hoy Prov. Franz Tamayo) en calidad de confinados políticos.
Sevilla y Sanjinés, fueron así mismo capturados por la policía y notificados que debían ser desterrados a las regiones del río Madera. A Sevilla se le ajustaron los pies con gruesas barras, Sanjinés se libró del suplicio por no haberse conseguido el instrumento necesario.
Los redactores del diario "La Tribuna” Ni-colás Acosta y Ramón Rosquellas, que ha-bían opinado también como los redactores de “La Reforma” tuvieron que asilarse en la legación Argentina para no correr la suerte de éstos.
Los ministros de Daza, alarmados con es-tos hechos de fuerza, se pusieron en activo movimiento para aplacar la ira del presidente y obtener la libertad de los presos. El ministro don Jorge Oblitas, acompañado de los ministros del Brasil, del Perú y de la Argentina, señores Leonel de Alencar, Miguel San Ro-mán y José Evaristo Uriburu, respectivamente, se dirigió al palacio a pedir la revocatoria de la orden de destierro. Pero, nada pudo conseguir; el presidente se negó a todo acto de clemencia.
En la madrugada del día siguiente, Reyes Ortiz y Matos eran conducidos por el coronel Benjamín Saravía a las regiones de Caupoli-can. Reyes Ortiz, con barras en los pies, iba montado como mujer. Más feliz Matos, fue bien montado porque el herrero encargado de ponerle las barras, se perdió intencionalmente...
A tiempo de partir, Oblitas recomendó a Saravia que tratase a los presos con consideración, y así lo hizo. Matos, no tenía en aquel momento sino veinte pesos que se los había prestado en la prisión un amigo suyo.
Después de mil penalidades y sufrimientos los presos llegaron a Apolo, y allí permanecieron por más de tres meses, viviendo poco menos que del favor público, como sucede con todo confinado político. Los vecinos Car-los Frank, G. Estivariz, Francisco Alencastre, Hipólito Sánchez, Fermín Larrea y otros, los favorecieron con sus atenciones, procurando dulcificar su penosa situación.
En cuanto a los otros periodistas, Sanjinés y Sevilla fueron deportados a Covendo. Sevilla viajó con barras en los pies, y Sanjinés estuvo a punto de perecer rodando en una pendiente con su mulo.
Los asilados en la legación argentina, Acosta y Rosquellas, fueron confinados a lugares más próximos merced a los empeños del ministro Uriburu.
Don Serapio Reyes Ortiz, al saber en Oruro el destierro de su hermano Félix, escri-bió al presidente Daza una carta muy conmo-vedora, “Amigo General. -le dijo- le pido gra-cia por mi hermano Félix; le pido gracia por un padre de familia, pobre, viejo, enfermizo; que ha prestado importantes servicios a la patria en el ramo de las letras y de la instrucción pública. No hablo al hombre de Estado, ni entro en apreciaciones de las razones de Estado que hayan determinado su confinamien-to. Hablo al corazón bondado-so del que también es padre de familia; apelo a la noble generosidad del jefe de la na-ción; luego suplico al amigo y le pido que comprometa mi eterna gratitud con un rasgo de sublime perdón a mi pobre hermano que va a perecer en las montañas, dejando en la mendicidad a tantos hijos huérfanos. Con mi vida le ga-rantizo de que mi hermano no volverá a tomar la pluma para la prensa”.
Daza le contestó: “Conmovido profunda-mente con la lectura de su expresiva carta, he dado la orden para que no solo su herma- no, sino los otros señores que con él han sido confinados, vuelvan a sus hogares. Solo us-ted ha podido arrancarme un perdón tan amplio”.
A los tres meses más o menos, los perio-distas volvieron a sus casas “resueltos a no meterse a criticar más los actos del gobier-no,” solo Matos quedó por algun tiempo más en el pueblo de Moho, como abogado suelto.
“La Reforma”, que había sido clausurada el mismo 10 de mayo, no volvió a reaparecer sino en octubre siguiente.
El perióodico “La Reforma” de La Paz, cuyo editor era don César Sevilla, y redactores don Félix Reyes Ortiz, don Jenaro Sanjinés y don Severo Matos, impugnó editorialmente, en su número del 12, el decreto de aplaza-miento, demostrando al gobierno que no había tal guerra civil, y que Bolivia podía poner sin esfuerzo los fondos que se necesitaban para la reunión del congreso. Al concluir decía: “Hay plata y no hay guerra civil: reorganícese el país por medio de la representación nacional”.
La lectura de este escrito encolerizó terriblemente al presidente Daza, quién, en un día como hoy, hizo conducir a su presencia a Reyes Ortiz y a Matos. En el salón del pala-cio, los ultrajó de palabra, llegando al extremo de abofetear al primero, y librándose el segundo de los golpes de mano por la intervención del edecán José R. Ávila. Ordenó en seguida que los encargados de prisiones los condujesen a Caupolican (hoy Prov. Franz Tamayo) en calidad de confinados políticos.
Sevilla y Sanjinés, fueron así mismo capturados por la policía y notificados que debían ser desterrados a las regiones del río Madera. A Sevilla se le ajustaron los pies con gruesas barras, Sanjinés se libró del suplicio por no haberse conseguido el instrumento necesario.
Los redactores del diario "La Tribuna” Ni-colás Acosta y Ramón Rosquellas, que ha-bían opinado también como los redactores de “La Reforma” tuvieron que asilarse en la legación Argentina para no correr la suerte de éstos.
Los ministros de Daza, alarmados con es-tos hechos de fuerza, se pusieron en activo movimiento para aplacar la ira del presidente y obtener la libertad de los presos. El ministro don Jorge Oblitas, acompañado de los ministros del Brasil, del Perú y de la Argentina, señores Leonel de Alencar, Miguel San Ro-mán y José Evaristo Uriburu, respectivamente, se dirigió al palacio a pedir la revocatoria de la orden de destierro. Pero, nada pudo conseguir; el presidente se negó a todo acto de clemencia.
En la madrugada del día siguiente, Reyes Ortiz y Matos eran conducidos por el coronel Benjamín Saravía a las regiones de Caupoli-can. Reyes Ortiz, con barras en los pies, iba montado como mujer. Más feliz Matos, fue bien montado porque el herrero encargado de ponerle las barras, se perdió intencionalmente...
A tiempo de partir, Oblitas recomendó a Saravia que tratase a los presos con consideración, y así lo hizo. Matos, no tenía en aquel momento sino veinte pesos que se los había prestado en la prisión un amigo suyo.
Después de mil penalidades y sufrimientos los presos llegaron a Apolo, y allí permanecieron por más de tres meses, viviendo poco menos que del favor público, como sucede con todo confinado político. Los vecinos Car-los Frank, G. Estivariz, Francisco Alencastre, Hipólito Sánchez, Fermín Larrea y otros, los favorecieron con sus atenciones, procurando dulcificar su penosa situación.
En cuanto a los otros periodistas, Sanjinés y Sevilla fueron deportados a Covendo. Sevilla viajó con barras en los pies, y Sanjinés estuvo a punto de perecer rodando en una pendiente con su mulo.
Los asilados en la legación argentina, Acosta y Rosquellas, fueron confinados a lugares más próximos merced a los empeños del ministro Uriburu.
Don Serapio Reyes Ortiz, al saber en Oruro el destierro de su hermano Félix, escri-bió al presidente Daza una carta muy conmo-vedora, “Amigo General. -le dijo- le pido gra-cia por mi hermano Félix; le pido gracia por un padre de familia, pobre, viejo, enfermizo; que ha prestado importantes servicios a la patria en el ramo de las letras y de la instrucción pública. No hablo al hombre de Estado, ni entro en apreciaciones de las razones de Estado que hayan determinado su confinamien-to. Hablo al corazón bondado-so del que también es padre de familia; apelo a la noble generosidad del jefe de la na-ción; luego suplico al amigo y le pido que comprometa mi eterna gratitud con un rasgo de sublime perdón a mi pobre hermano que va a perecer en las montañas, dejando en la mendicidad a tantos hijos huérfanos. Con mi vida le ga-rantizo de que mi hermano no volverá a tomar la pluma para la prensa”.
Daza le contestó: “Conmovido profunda-mente con la lectura de su expresiva carta, he dado la orden para que no solo su herma- no, sino los otros señores que con él han sido confinados, vuelvan a sus hogares. Solo us-ted ha podido arrancarme un perdón tan amplio”.
A los tres meses más o menos, los perio-distas volvieron a sus casas “resueltos a no meterse a criticar más los actos del gobier-no,” solo Matos quedó por algun tiempo más en el pueblo de Moho, como abogado suelto.
“La Reforma”, que había sido clausurada el mismo 10 de mayo, no volvió a reaparecer sino en octubre siguiente.
domingo, 1 de mayo de 2016
Pasaron 130 años de la masacre de Chicago
Este 1 de mayo, se recuerda la lucha por lograr ocho horas de jornada laboral, una reivindicación de trabajadores en Chicago-Estados Unidos, cuando la Federación Estadounidense del Trabajo, decidió convocar a una huelga exigiendo una ley en favor de la clase obrera.
Según la historia, el resultado de esta reivindicación laboral costó la muerte de muchos trabajadores que trabajaban entre 10, 12 e incluso 18 horas con una paga insuficiente, lo que motivó a los dirigentes a demandar la reducción del tiempo laboral, hecho resistido por el gobierno, sin embargo el 1 de mayo de 1886 decidieron ingresar a una huelga de hambre.
Sin embargo la fábrica McCormick de equipos agrícolas, seguía funcionando y es allí donde ocurrieron las primeras muertes al tercer día, durante una pelea entre los empleados de la factoría y un grupo de obreros a los cuales la Policía mató.
Se desconoce la cantidad exacta de muertos y heridos en esta nueva masacre que continuó con el arresto y enjuiciamiento de varios sindicalistas, quedando al final solo ocho acusados de los cuales, tras un juicio dudoso en que se violaron los procedimientos legales, cinco fueron condenados a muerte, dos a cadena perpetua y uno a 15 años de trabajos forzados.
De los ocho dirigentes, todos menos uno eran trabajadores inmigrantes, August Spies, Óscar Nebbe, Michael Schwab, Georg Engel, Adolf Fischer y Louis Linng, alemanes; Samuel Fielden, inglés, y Albert Parsons, norteamericano, que no estuvo en Haymarket, pero quiso ser juzgado con sus compañeros y fue ejecutado junto a ellos.
Después de algunos años el Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional Obrera que se reunió en Paris en 1889 declaró Día Internacional del Trabajo al 1 de mayo, en homenaje a la lucha de estos hombres, conocidos como los Mártires de Chicago y de los miles que los acompañaron.
Un papel importante jugó el redactor alemán Adolf Fischer, del periódico anarquista, Arbeiter Zeitung, quien escribió "Trabajadores: la guerra de clases ha comenzado. Ayer, frente a la fábrica McCormik, se fusiló a los obreros. ¡Su sangre pide venganza! ". Si se fusila a los trabajadores, respondamos de tal manera que los amos lo recuerden por mucho tiempo. Ayer, las mujeres y los hijos de los pobres lloraban a sus maridos y a sus padres fusilados, en tanto que en los palacios de los ricos se llenaban vasos de vino costosos y se bebía a la salud de los bandidos del orden... secad vuestras lágrimas, los que sufrís!, ¡Tened coraje, esclavos! ¡Levantaos!
Ese mensaje se utilizó en su contra para condenarlo a la horca, pero antes Adolf Fischer, convocó a una revuelta en la plaza de Haymarket el 4 de mayo donde asistieron más de 20.000 trabajadores que fueron reprimidos y atacados por policías, habiéndose producido la muerte de un sin número de manifestantes y luego se declaró un estado de sitio y toque de queda.
Según la historia, el resultado de esta reivindicación laboral costó la muerte de muchos trabajadores que trabajaban entre 10, 12 e incluso 18 horas con una paga insuficiente, lo que motivó a los dirigentes a demandar la reducción del tiempo laboral, hecho resistido por el gobierno, sin embargo el 1 de mayo de 1886 decidieron ingresar a una huelga de hambre.
Sin embargo la fábrica McCormick de equipos agrícolas, seguía funcionando y es allí donde ocurrieron las primeras muertes al tercer día, durante una pelea entre los empleados de la factoría y un grupo de obreros a los cuales la Policía mató.
Se desconoce la cantidad exacta de muertos y heridos en esta nueva masacre que continuó con el arresto y enjuiciamiento de varios sindicalistas, quedando al final solo ocho acusados de los cuales, tras un juicio dudoso en que se violaron los procedimientos legales, cinco fueron condenados a muerte, dos a cadena perpetua y uno a 15 años de trabajos forzados.
De los ocho dirigentes, todos menos uno eran trabajadores inmigrantes, August Spies, Óscar Nebbe, Michael Schwab, Georg Engel, Adolf Fischer y Louis Linng, alemanes; Samuel Fielden, inglés, y Albert Parsons, norteamericano, que no estuvo en Haymarket, pero quiso ser juzgado con sus compañeros y fue ejecutado junto a ellos.
Después de algunos años el Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional Obrera que se reunió en Paris en 1889 declaró Día Internacional del Trabajo al 1 de mayo, en homenaje a la lucha de estos hombres, conocidos como los Mártires de Chicago y de los miles que los acompañaron.
Un papel importante jugó el redactor alemán Adolf Fischer, del periódico anarquista, Arbeiter Zeitung, quien escribió "Trabajadores: la guerra de clases ha comenzado. Ayer, frente a la fábrica McCormik, se fusiló a los obreros. ¡Su sangre pide venganza! ". Si se fusila a los trabajadores, respondamos de tal manera que los amos lo recuerden por mucho tiempo. Ayer, las mujeres y los hijos de los pobres lloraban a sus maridos y a sus padres fusilados, en tanto que en los palacios de los ricos se llenaban vasos de vino costosos y se bebía a la salud de los bandidos del orden... secad vuestras lágrimas, los que sufrís!, ¡Tened coraje, esclavos! ¡Levantaos!
Ese mensaje se utilizó en su contra para condenarlo a la horca, pero antes Adolf Fischer, convocó a una revuelta en la plaza de Haymarket el 4 de mayo donde asistieron más de 20.000 trabajadores que fueron reprimidos y atacados por policías, habiéndose producido la muerte de un sin número de manifestantes y luego se declaró un estado de sitio y toque de queda.
Histórica lucha de trabajadores
Todos los hombres y mujeres con su labor diaria buscan un mejor futuro y el desarrollo de nuestra sociedad.
Día del Trabajo. La historia de la consecución de la jornada laboral de 8 horas es una de luchas y revueltas que costaron mucha sangre proletaria. Empezó a fines del siglo XIX en Chicago, que por entonces era la segunda ciudad más poblada y el mayor centro industrial de los Estados Unidos, y donde desde 1829 se habían formado movimientos obreros que presionaban a las legislaturas estatales para que decretaran un tope máximo de horas de trabajo a cumplir.
La huelga se cumplió a rajatabla en todo el país, en Chicago, sin embargo, duró cuatro días. Solo la fábrica McCormick de equipos agrícolas, seguía funcionando y es allí donde ocurrieron las primeras muertes al tercer día. Durante una pelea entre los empleados de la fábrica y un grupo de obreros concentrados en un mitin cerca de allí, la Policía disparó sin aviso y a quemarropa contra la multitud, matando a seis e hiriendo a muchos más. Esta matanza empeoró la crisis, pues al día siguiente, 4 de mayo, se convocó a una gran concentración obrera en la Plaza Haymarket de Chicago, que fue reprimida por la policía. En el enfrentamiento, un explosivo dio en las filas policiales, que abrieron fuego en respuesta. Se desconoce la cantidad exacta de muertos y heridos en esta nueva masacre. Siguió a esto el arresto y enjuiciamiento de varios sindicalistas, quedando al final solo ocho acusados de los cuales, tras un juicio dudoso en que se violaron los procedimientos legales, cinco fueron condenados a muerte, dos a cadena perpetua y uno a 15 años de trabajos forzados. Es curioso notar que de los ocho dirigentes, todos menos uno eran trabajadores inmigrantes. Sus nombres: August Spies, Oscar Nebbe, Michael Schwab, Georg Engel, Adolf Fischer y Louis Linng, alemanes; Samuel Fielden, inglés, y Albert Parsons, norteamericano, que no estuvo en Haymarket, pero quiso ser juzgado con sus compañeros y fue ejecutado junto a ellos.
Años después, el Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional Obrera que se reunió en Paris en 1889 declaró Día Internacional del Trabajo al 1 de mayo, en homenaje a la lucha de estos hombres, conocidos como los Mártires de Chicago, y de los miles que los acompañaron.
LUCHA EN BOLIVIA
En Bolivia, la celebración de esta fecha empezó alrededor de 1906, cuando un sindicato de obreros paceños organizo una pequeña kermesse. Más adelante, la fecha tuvo mayor relevancia al crecer los sindicatos ferroviarios y surgir el de los mineros entre las décadas de 1910 y 1920. Sin embargo, no paso de ser un simple recordatorio con verbena y desfile de pequeños grupos de obreros y artesanos hasta después de la Revolución del ’52, cuando el movimiento de obreros mineros adquiere muchísimo peso político y la Central Obrera Boliviana se consolida como movimiento sindical a tomar en cuenta.
La organización de los sindicatos bolivianos se originó en las fábricas Cervecería Boliviana Nacional y Salvietti, pero no tuvo poder ni base sólida hasta que los mineros, con su Tesis de Pulacayo, pusieran en papel las reivindicaciones laborales para el proletariado en 1946. Esta Tesis originaría el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), que con apoyo de las bases mineras y campesinas llegaría al poder en 1952, dándole al movimiento fabril leyes que normarían las condiciones de trabajo.
Sin embargo, fue el mismo MNR quien crearía en 1985 el tristemente famoso Decreto 21060, que echaría a tierra estas conquistas laborales, las cuales siguen siendo reclamadas por los movimientos campesinos y gremialistas, los que ahora son quienes tienen peso político en el país, y quienes se encargan de celebrar el Día del Trabajo con marchas, mítines, desfiles de obreros y funcionarios públicos, verbenas y otros festejos populares. Es también tradicional que el Presidente de la Nación participe de un acto de conmemoración en el que anuncia medidas económicas y políticas a favor de los trabajadores. Por otra parte, en Bolivia esta fecha es feriado nacional con suspensión de labores desde el regreso a la democracia en 1982, pues durante los años previos de dictadura militar estuvo restringido. (Boliviabella.com)
Mundo celebra 130 años del Día del Trabajador
El 1° de Mayo se conmemora en todo el mundo el Día Internacional del Trabajador en homenaje a los llamados Mártires de Chicago, grupo de sindicalistas anarquistas que fueron ejecutados en 1886. Ese mismo año, la Noble Order of the Knights of Labor, una organización de trabajadores, logró que el sector empresarial cediese ante la presión de las huelgas por todo el país.
Entonces, el presidente de Estados Unidos, Andrew Johnson, promulgó la Ingersoll estableciendo ocho horas de trabajo diario. Como los empleadores se negaron a acatarla, los trabajadores de la ciudad industrial de Chicago iniciaron una huelga el 1º de mayo, que comenzó con una manifestación de más de 80.000 trabajadoresliderados por Albert Pearsons.
Ese movimiento había sido calificado como “indignante e irrespetuoso”, “delirio de lunáticos poco patriotas”, y manifestando que era “lo mismo que pedir que se pague un salario sin cumplir ninguna hora de trabajo”.
A partir de allí, el conflicto se fue extendiendo a otras ciudades norteamericanas, logrando que más de 400.000 obreros pararan en 5.000 huelgas simultáneas. La magnitud del conflicto causó preocupación al gobierno y al sector empresarial, que creyeron ver en las manifestaciones y huelgas el inicio de una revolución anarquista.
Sin embargo, la fábrica Mc. Cormik de Chicago no reconoció la victoria de los trabajadores y el 1º de mayo de aquel año la policía disparó contra los manifestantes que, a las puertas de la fábrica, reivindicaban el nuevo acuerdo. Durante los siguientes días murieron más trabajadores, hasta que el día 4 una bomba estalló contra las fuerzas policiales, suceso conocido como “el atentado de Haymarket”.
El 21 de junio de 1886 comenzó el juicio a 31 obreros acusados de haber sido los promotores del conflicto. Todos fueron condenados, dos de ellos a cadena perpetua, uno a 15 años de trabajos forzados y cinco a la muerte en la horca. La culpabilidad de los condenados nunca fue probada.
HISTORIA DE LUCHA
QUE AÚN CONTINÚA
En la actualidad, muchos países rememoran el 1º de Mayo como el origen del movimiento obrero moderno. Hay algunos que no lo hacen –en general, países de colonización británica–, como Estados Unidos y Canadá, que celebran el Labor Day (Día del Trabajo) el primer lunes de septiembre; Nueva Zelanda, el cuarto lunes de octubre.
En Australia, cada estado federal decide la fecha de celebración: el primer lunes de octubre en el Territorio de la Capital Australiana, Nueva Gales del Sur y Australia Meridional; el segundo lunes de marzo, en Victoria y Tasmania; el primer lunes de marzo, en Australia Occidental; y el 1º de Mayo en Queensland y el Territorio del Norte.
En 1954 el papa católico Pío XII apoyó tácitamente esta jornada de memoria colectiva al declararla como festividad de San José Obrero. Últimamente se viene denominando a este día como Día Internacional del Trabajador.
En Portugal, esta fecha se comenzó a celebrar libremente tras el triunfo de la Revolución de los Claveles el 25 de abril de 1974. Mientras que en las grandes ciudades se realizan manifestaciones promovidas por los sindicatos como la Inter-CGT (Confederación General de Trabajadores Portugueses – Inter) o la Confederación Sindical de UGT (Unión General de Trabajadores), en otros lugares como en el Algarve se acostumbra realizar comidas campestres.
Entonces, el presidente de Estados Unidos, Andrew Johnson, promulgó la Ingersoll estableciendo ocho horas de trabajo diario. Como los empleadores se negaron a acatarla, los trabajadores de la ciudad industrial de Chicago iniciaron una huelga el 1º de mayo, que comenzó con una manifestación de más de 80.000 trabajadoresliderados por Albert Pearsons.
Ese movimiento había sido calificado como “indignante e irrespetuoso”, “delirio de lunáticos poco patriotas”, y manifestando que era “lo mismo que pedir que se pague un salario sin cumplir ninguna hora de trabajo”.
A partir de allí, el conflicto se fue extendiendo a otras ciudades norteamericanas, logrando que más de 400.000 obreros pararan en 5.000 huelgas simultáneas. La magnitud del conflicto causó preocupación al gobierno y al sector empresarial, que creyeron ver en las manifestaciones y huelgas el inicio de una revolución anarquista.
Sin embargo, la fábrica Mc. Cormik de Chicago no reconoció la victoria de los trabajadores y el 1º de mayo de aquel año la policía disparó contra los manifestantes que, a las puertas de la fábrica, reivindicaban el nuevo acuerdo. Durante los siguientes días murieron más trabajadores, hasta que el día 4 una bomba estalló contra las fuerzas policiales, suceso conocido como “el atentado de Haymarket”.
El 21 de junio de 1886 comenzó el juicio a 31 obreros acusados de haber sido los promotores del conflicto. Todos fueron condenados, dos de ellos a cadena perpetua, uno a 15 años de trabajos forzados y cinco a la muerte en la horca. La culpabilidad de los condenados nunca fue probada.
HISTORIA DE LUCHA
QUE AÚN CONTINÚA
En la actualidad, muchos países rememoran el 1º de Mayo como el origen del movimiento obrero moderno. Hay algunos que no lo hacen –en general, países de colonización británica–, como Estados Unidos y Canadá, que celebran el Labor Day (Día del Trabajo) el primer lunes de septiembre; Nueva Zelanda, el cuarto lunes de octubre.
En Australia, cada estado federal decide la fecha de celebración: el primer lunes de octubre en el Territorio de la Capital Australiana, Nueva Gales del Sur y Australia Meridional; el segundo lunes de marzo, en Victoria y Tasmania; el primer lunes de marzo, en Australia Occidental; y el 1º de Mayo en Queensland y el Territorio del Norte.
En 1954 el papa católico Pío XII apoyó tácitamente esta jornada de memoria colectiva al declararla como festividad de San José Obrero. Últimamente se viene denominando a este día como Día Internacional del Trabajador.
En Portugal, esta fecha se comenzó a celebrar libremente tras el triunfo de la Revolución de los Claveles el 25 de abril de 1974. Mientras que en las grandes ciudades se realizan manifestaciones promovidas por los sindicatos como la Inter-CGT (Confederación General de Trabajadores Portugueses – Inter) o la Confederación Sindical de UGT (Unión General de Trabajadores), en otros lugares como en el Algarve se acostumbra realizar comidas campestres.
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