Con motivo de la celebración de un nuevo aniversario de la Revolución del 25 de Mayo de 1809, el Gobierno Municipal iniciará una campaña educativa para difundir la letra original del Himno a Chuquisaca, perteneciente a Ricardo Mujía.
Gracias a la investigación de Luis Ríos Quiroga en el Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia, se constató que la actual interpretación del Himno a Chuquisaca tiene un par de versos distintos al original y que se omiten estrofas del canto escrito por Mujía para el certamen del himno en conmemoración del centenario del 25 de Mayo.
Desde el Gobierno Municipal se informó que a partir de la fecha se distribuirán a las unidades educativas partituras con la letra original del himno para que se cante completo, tal y como fue concebido.
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miércoles, 30 de abril de 2014
La tragedia de Santa Bárbara, el ocaso de Eustaquio Méndez Arenas
Para el historiador tarijeño, Elías Vacaflor Dorakis, definitivamente, es necesario y saludable, apelar a otros medios para rectificar la historia de Tarija. Pues, asegura que si en verdad se quiere enseñar la verdadera historia, se debe trabajar para que se conozcan los hechos tal cual sucedieron.
Así revela que un hecho muy importante ocurrió una fecha como hoy, 30 de abril.
En este sentido, cuenta Dorakis que después de constatar algunos trabajos publicados a fines del Siglo XIX e inicios del XX, algunos hechos han sido distorsionados y descontextualizados por algunos historiadores tarijeños, que al intentar escribir la historia, se alejaron totalmente de la verdad.
Entonces, asegura, que a la hora de reconstruir la vida de personajes como Eustaquio Méndez Arenas, que tuvo una actuación destacada en muchos acontecimientos históricos de un pasado glorioso de Tarija, se encontró con muchas dificultades para conocer y explicar qué sucedió en los últimos meses de su vida, ya sea por ausencia de documentación concreta o porque las pocas referencias y testimonios obtenidos, “pecan de contradictorios”.
En ese entendido, el historiador asevera que es preciso mencionar un valioso expediente que, a pesar de su importancia y valor documental útil para rectificar el último capítulo de la vida de Méndez, nunca se quiso que sea público y al correr el tiempo, fue olvidado.
“No podemos entender, el cómo, teniendo la verdad escrita a disposición, se continuó tergiversando la última voluntad de Méndez, llegando al extremo de mandar a construir un monumento en la Plaza de `San Lorenzo´ y; al pie del mismo, segmentos de un testamento apócrifo. Inclusive, hasta la fecha se continúa llamando erróneamente José Eustaquio al Prócer. Es decir, nunca se quiso realizar las aclaraciones necesarias. ¿Por qué?”, cuestiona Vacaflor Dorakis.
Añade que el testamento original del Cnel. Eustaquio Méndez Arenas, expediente que consta de 11 folios, lo conoció en el año 1997 y afirma que accedió a fotografiarlo. Por gestiones ponderables e instrucciones del ex Prefecto de Tarija, José Roger Vaca Garzón, fue depositado y se conserva desde 1989 en las bóvedas del Banco Nacional de Bolivia (Regional Tarija), junto a otros documentos rubricados por Luis de Fuentes y Vargas, fundador de la Villa de “San Bernardo de Tarija”.
De esta manera, el historiador basado en el estudio y análisis de otras fuentes archivísticas y bibliográficas obtenidas en la Parroquia de “San Lorenzo” (Tarija), Tarija, Sucre, La Paz, Salta, Buenos Aires y Lima, busca posicionar una verdad histórica. Así expone que por orden cronológico, los documentos consultados, fueron:
1. La Partida de Nacimiento: el Prócer nació el 19 de septiembre de 1784 y fue bautizado, el 20 del mismo mes con un solo nombre: Eustaquio.
2. Gaceta del Gobierno de Lima: el Gral. La Serna eleva al Virrey Joaquín de Pezuela un informe el 16 de diciembre de 1818 sobre Eustaquio Méndez y sus dos sobrinos de apellido Segovia, cuya gravedad amerita un análisis.
3. El Parte Militar del 30 de abril de 1849 sobre la batalla de “Santa Bárbara”.
4. El Testamento, dictado ante el Dr. Agustín de Mendieta el 2 de mayo de 1849 a horas 13 y; en cuya carátula se lee “Eustaquio Méndez”.
5. El Certificado de Defunción, asevera que Méndez fue enterrado el 5 de mayo en el panteón de la Iglesia Matriz (hoy Catedral de Tarija).
6. Las Tejas de mi techo (Bernardo Trigo Pacheco, Tarija, 1936)
A raíz de esto, el presente trabajo del historiador se constituye como el primero de investigación e interpretación de estos seis documentos vitales, bajo el objetivo de rectificar la vida y obra de Méndez. “Como habré de demostrar, tuvieron, tienen y tendrán un significado muy especial para esclarecer la verdad. Haré especial hincapié en algunos de ellos: La Gaceta del Gobierno de Lima, el Parte Militar de la batalla de Santa Bárbara, fasto militar que fue ignorado por más de 150 años hasta la fecha y la versión original del testamento”, explica Dorakis.
En esta oportunidad, el historiador se referirá en concreto a los acontecimientos suscitados entre el 30 de abril al 5 de mayo de 1849 y a su principal protagonista: Eustaquio Méndez Arenas.
La verdad histórica contada por el historiador Elías Vacaflor Dorakis
“En ese entendido, es necesario decir que el fatídico desenlace del 30 de abril de 1849, tuvo un motivo: el odio y la rivalidad entre José Miguel de Velasco y Manuel Isidoro Belzu”, comienza el historiador y añade que el 6 de diciembre de 1848, Belzu derrotó a Velasco en la batalla de “Yamparaez” y asumió la Presidencia Provisoria del país. Los vencidos escaparon a la Argentina, y desde allí tramaron resistencia e ingresaron a Bolivia por la frontera; es decir, por Tarija.
La tropa estaba al mando del Gral. Sebastián Agreda y del Cnel. José Rosendi, asistentes de José Miguel de Velasco, que ante la escasa defensa que ofreció el Prefecto de Tarija, Pedro González y el Comandante Militar, Cnel. Gandarillas, que representaban a Belzu, ingresaron y ocuparon la ciudad de Tarija para cumplir dos órdenes expresas: desestabilizar al Gobierno de Manuel Isidoro Belzu y atrapar a Eustaquio Méndez Arenas.
Pero Méndez, anoticiado de la situación imperante, organizó un Escuadrón de 500 chapacos y; al mediodía del lunes 30 de abril de 1849, se dirigió desde “San Lorenzo” a la Ciudad de Tarija.
En el lugar denominado “Santa Bárbara”, aproximadamente a las 17:30 ambas tropas se enfrentaron y; luego del cruce de fuego, se impuso la tropa al mando de Rosendi. Méndez y algunos de sus hombres lograron escapar dirigiéndose hacia “San Mateo” y “Las Barrancas”, pero fueron alcanzados.
El Prócer, muy mal herido, cayó de su caballo para luego ser atrapado. Ultrajado y torturado brutalmente, fue trasladado a lomo de animal hasta la cárcel del Cabildo Capitular en la Ciudad de Tarija, y en la celda denominada “infiernillo”, continuó siendo objeto de torturas.
El Parte Militar Oficial,
dice lo siguiente:
República Boliviana
E.M. General del Ejército
Cuartel General en San Lorenzo, a 1 de mayo de 1849
Al Señor Secretario General de S.E. el Presidente de la República.-
“Después de seis días de esforzadas marchas, ocupó el día de ayer la División de Operaciones del Ejército Nacional la Capital de Tarija. Con noticia de que los rebeldes al mando del caudillo Eustaquio Méndez se hallaban en el Cantón de San Lorenzo, continuó su marcha con el objeto de destruirlos. A las cinco y media de la tarde los encontramos posesionados de las alturas de `Santa Bárbara´ en el número de quinientos hombres de ambas armas. Diez minutos fueron suficientes para destruirlos completamente. Su infantería quedó toda prisionera, y la caballería cargada y perseguida por la nuestra, se dio a la fuga. En la obstinada persecución que se le hizo, fue hecho prisionero con graves heridas el caudillo Méndez. Se cree que morirá. S.E. el General en Jefe juzga que este acontecimiento afianzará para siempre la causa de la razón y proporcionará al Ejército Nacional un completo triunfo sobre todos los traidores. Al participarle a V.G. de orden de S.E. el General en jefe, con el fin de que se sirva elevarlo al conocimiento de S.E. el Presidente Provisional de la República, me suscribo de V.G. Atento servidor”
S. Agreda.
En la cárcel permaneció aislado, y sometido a todo tipo de vejámenes por sus captores hasta el 2 de mayo, situación que provocó que su salud se deteriorara aún más. En ese grave cuadro de situación, ese mismo día, a la una de la tarde, Méndez dictó su testamento ante el Escribano Público, Dr. Agustín de Mendieta, amigo y compañero. Inmediatamente, la Señora Francisca Ruiloba de O’Connor, en un gesto que la enaltece por su humanismo, interpuso sus buenas gestiones y logró convencer al Prefecto golpista Gral. Sebastián Agreda para que Méndez sea trasladado al domicilio del Gral. O’Connor y reciba los auxilios necesarios.
Aceptada la solicitud, fue trasladado y allí permaneció hasta el día de su muerte, ocurrida al anochecer del viernes 4 de mayo de 1849, a la edad de 65 años, en la habitación cerca de la vieja cocina, sobre la actual calle Bolívar.
El Certificado de Defunción, dice:
En esta Santa Iglesia Matriz de la Ciudad de Tarija, el día cinco de mayo de 1849 fue enterrado en este panteón con oficio rezado el cuerpo mayor de Eustaquio Méndez, blanco, de edad como de sesenta años, marido de María Rojas de Carachimayo; recibió los sacramentos de confesión, viático y extrema unción de mis manos y para que conste firmo yo el rector y gobernador delegado.
Dr. José M. Rodo
Respecto a los restos mortales del Prócer, éstos nunca fueron encontrados. La Urna que se encuentra en la “Casa Museo” y la tumba en el Cementerio General en “San Lorenzo”, sólo son repositorios simbólicos.
Esta es la reseña histórica del héroe y caudillo indiscutible, cuya realización vital, según Dorakis, se movió en la jurisdicción de la otrora Provincia de Tarija, pero cuya fama trascendió las fronteras entre la gloria y el fracaso, entre el exterminio y la destrucción, entre el silencio y el terror y el respeto de propios y extraños por su protagonismo.
Es, entonces, la historia de una vida repleta de triunfos y satisfacciones, pero también, de esfuerzos, carencias, tristezas, penalidades, deslealtades e innumerables sinsabores vividos cerca y al mismo tiempo lejos de su familia. “Ese es el precio de la fama y la gloria; y el común denominador que se arraigó entre la memoria colectiva del pueblo tarijeño y siempre se impuso: el olvido y la indiferencia”, concluye el historiador.
Así revela que un hecho muy importante ocurrió una fecha como hoy, 30 de abril.
En este sentido, cuenta Dorakis que después de constatar algunos trabajos publicados a fines del Siglo XIX e inicios del XX, algunos hechos han sido distorsionados y descontextualizados por algunos historiadores tarijeños, que al intentar escribir la historia, se alejaron totalmente de la verdad.
Entonces, asegura, que a la hora de reconstruir la vida de personajes como Eustaquio Méndez Arenas, que tuvo una actuación destacada en muchos acontecimientos históricos de un pasado glorioso de Tarija, se encontró con muchas dificultades para conocer y explicar qué sucedió en los últimos meses de su vida, ya sea por ausencia de documentación concreta o porque las pocas referencias y testimonios obtenidos, “pecan de contradictorios”.
En ese entendido, el historiador asevera que es preciso mencionar un valioso expediente que, a pesar de su importancia y valor documental útil para rectificar el último capítulo de la vida de Méndez, nunca se quiso que sea público y al correr el tiempo, fue olvidado.
“No podemos entender, el cómo, teniendo la verdad escrita a disposición, se continuó tergiversando la última voluntad de Méndez, llegando al extremo de mandar a construir un monumento en la Plaza de `San Lorenzo´ y; al pie del mismo, segmentos de un testamento apócrifo. Inclusive, hasta la fecha se continúa llamando erróneamente José Eustaquio al Prócer. Es decir, nunca se quiso realizar las aclaraciones necesarias. ¿Por qué?”, cuestiona Vacaflor Dorakis.
Añade que el testamento original del Cnel. Eustaquio Méndez Arenas, expediente que consta de 11 folios, lo conoció en el año 1997 y afirma que accedió a fotografiarlo. Por gestiones ponderables e instrucciones del ex Prefecto de Tarija, José Roger Vaca Garzón, fue depositado y se conserva desde 1989 en las bóvedas del Banco Nacional de Bolivia (Regional Tarija), junto a otros documentos rubricados por Luis de Fuentes y Vargas, fundador de la Villa de “San Bernardo de Tarija”.
De esta manera, el historiador basado en el estudio y análisis de otras fuentes archivísticas y bibliográficas obtenidas en la Parroquia de “San Lorenzo” (Tarija), Tarija, Sucre, La Paz, Salta, Buenos Aires y Lima, busca posicionar una verdad histórica. Así expone que por orden cronológico, los documentos consultados, fueron:
1. La Partida de Nacimiento: el Prócer nació el 19 de septiembre de 1784 y fue bautizado, el 20 del mismo mes con un solo nombre: Eustaquio.
2. Gaceta del Gobierno de Lima: el Gral. La Serna eleva al Virrey Joaquín de Pezuela un informe el 16 de diciembre de 1818 sobre Eustaquio Méndez y sus dos sobrinos de apellido Segovia, cuya gravedad amerita un análisis.
3. El Parte Militar del 30 de abril de 1849 sobre la batalla de “Santa Bárbara”.
4. El Testamento, dictado ante el Dr. Agustín de Mendieta el 2 de mayo de 1849 a horas 13 y; en cuya carátula se lee “Eustaquio Méndez”.
5. El Certificado de Defunción, asevera que Méndez fue enterrado el 5 de mayo en el panteón de la Iglesia Matriz (hoy Catedral de Tarija).
6. Las Tejas de mi techo (Bernardo Trigo Pacheco, Tarija, 1936)
A raíz de esto, el presente trabajo del historiador se constituye como el primero de investigación e interpretación de estos seis documentos vitales, bajo el objetivo de rectificar la vida y obra de Méndez. “Como habré de demostrar, tuvieron, tienen y tendrán un significado muy especial para esclarecer la verdad. Haré especial hincapié en algunos de ellos: La Gaceta del Gobierno de Lima, el Parte Militar de la batalla de Santa Bárbara, fasto militar que fue ignorado por más de 150 años hasta la fecha y la versión original del testamento”, explica Dorakis.
En esta oportunidad, el historiador se referirá en concreto a los acontecimientos suscitados entre el 30 de abril al 5 de mayo de 1849 y a su principal protagonista: Eustaquio Méndez Arenas.
La verdad histórica contada por el historiador Elías Vacaflor Dorakis
“En ese entendido, es necesario decir que el fatídico desenlace del 30 de abril de 1849, tuvo un motivo: el odio y la rivalidad entre José Miguel de Velasco y Manuel Isidoro Belzu”, comienza el historiador y añade que el 6 de diciembre de 1848, Belzu derrotó a Velasco en la batalla de “Yamparaez” y asumió la Presidencia Provisoria del país. Los vencidos escaparon a la Argentina, y desde allí tramaron resistencia e ingresaron a Bolivia por la frontera; es decir, por Tarija.
La tropa estaba al mando del Gral. Sebastián Agreda y del Cnel. José Rosendi, asistentes de José Miguel de Velasco, que ante la escasa defensa que ofreció el Prefecto de Tarija, Pedro González y el Comandante Militar, Cnel. Gandarillas, que representaban a Belzu, ingresaron y ocuparon la ciudad de Tarija para cumplir dos órdenes expresas: desestabilizar al Gobierno de Manuel Isidoro Belzu y atrapar a Eustaquio Méndez Arenas.
Pero Méndez, anoticiado de la situación imperante, organizó un Escuadrón de 500 chapacos y; al mediodía del lunes 30 de abril de 1849, se dirigió desde “San Lorenzo” a la Ciudad de Tarija.
En el lugar denominado “Santa Bárbara”, aproximadamente a las 17:30 ambas tropas se enfrentaron y; luego del cruce de fuego, se impuso la tropa al mando de Rosendi. Méndez y algunos de sus hombres lograron escapar dirigiéndose hacia “San Mateo” y “Las Barrancas”, pero fueron alcanzados.
El Prócer, muy mal herido, cayó de su caballo para luego ser atrapado. Ultrajado y torturado brutalmente, fue trasladado a lomo de animal hasta la cárcel del Cabildo Capitular en la Ciudad de Tarija, y en la celda denominada “infiernillo”, continuó siendo objeto de torturas.
El Parte Militar Oficial,
dice lo siguiente:
República Boliviana
E.M. General del Ejército
Cuartel General en San Lorenzo, a 1 de mayo de 1849
Al Señor Secretario General de S.E. el Presidente de la República.-
“Después de seis días de esforzadas marchas, ocupó el día de ayer la División de Operaciones del Ejército Nacional la Capital de Tarija. Con noticia de que los rebeldes al mando del caudillo Eustaquio Méndez se hallaban en el Cantón de San Lorenzo, continuó su marcha con el objeto de destruirlos. A las cinco y media de la tarde los encontramos posesionados de las alturas de `Santa Bárbara´ en el número de quinientos hombres de ambas armas. Diez minutos fueron suficientes para destruirlos completamente. Su infantería quedó toda prisionera, y la caballería cargada y perseguida por la nuestra, se dio a la fuga. En la obstinada persecución que se le hizo, fue hecho prisionero con graves heridas el caudillo Méndez. Se cree que morirá. S.E. el General en Jefe juzga que este acontecimiento afianzará para siempre la causa de la razón y proporcionará al Ejército Nacional un completo triunfo sobre todos los traidores. Al participarle a V.G. de orden de S.E. el General en jefe, con el fin de que se sirva elevarlo al conocimiento de S.E. el Presidente Provisional de la República, me suscribo de V.G. Atento servidor”
S. Agreda.
En la cárcel permaneció aislado, y sometido a todo tipo de vejámenes por sus captores hasta el 2 de mayo, situación que provocó que su salud se deteriorara aún más. En ese grave cuadro de situación, ese mismo día, a la una de la tarde, Méndez dictó su testamento ante el Escribano Público, Dr. Agustín de Mendieta, amigo y compañero. Inmediatamente, la Señora Francisca Ruiloba de O’Connor, en un gesto que la enaltece por su humanismo, interpuso sus buenas gestiones y logró convencer al Prefecto golpista Gral. Sebastián Agreda para que Méndez sea trasladado al domicilio del Gral. O’Connor y reciba los auxilios necesarios.
Aceptada la solicitud, fue trasladado y allí permaneció hasta el día de su muerte, ocurrida al anochecer del viernes 4 de mayo de 1849, a la edad de 65 años, en la habitación cerca de la vieja cocina, sobre la actual calle Bolívar.
El Certificado de Defunción, dice:
En esta Santa Iglesia Matriz de la Ciudad de Tarija, el día cinco de mayo de 1849 fue enterrado en este panteón con oficio rezado el cuerpo mayor de Eustaquio Méndez, blanco, de edad como de sesenta años, marido de María Rojas de Carachimayo; recibió los sacramentos de confesión, viático y extrema unción de mis manos y para que conste firmo yo el rector y gobernador delegado.
Dr. José M. Rodo
Respecto a los restos mortales del Prócer, éstos nunca fueron encontrados. La Urna que se encuentra en la “Casa Museo” y la tumba en el Cementerio General en “San Lorenzo”, sólo son repositorios simbólicos.
Esta es la reseña histórica del héroe y caudillo indiscutible, cuya realización vital, según Dorakis, se movió en la jurisdicción de la otrora Provincia de Tarija, pero cuya fama trascendió las fronteras entre la gloria y el fracaso, entre el exterminio y la destrucción, entre el silencio y el terror y el respeto de propios y extraños por su protagonismo.
Es, entonces, la historia de una vida repleta de triunfos y satisfacciones, pero también, de esfuerzos, carencias, tristezas, penalidades, deslealtades e innumerables sinsabores vividos cerca y al mismo tiempo lejos de su familia. “Ese es el precio de la fama y la gloria; y el común denominador que se arraigó entre la memoria colectiva del pueblo tarijeño y siempre se impuso: el olvido y la indiferencia”, concluye el historiador.
lunes, 28 de abril de 2014
Feria del Desempolvado Monedas "cuentan" historia de la economía boliviana
Monedas de la época de la Colonia y de la República "contaron" la historia de la economía de Bolivia, en la Feria del Desempolvado, que cada domingo muestra una parte de la historia a través de objetos antiguos pero ayer llamó la atención con la pequeña colección de metálicos y medallas conmemorativas.
El responsable de esta feria, Fabrizio Cazorla, explicó que las monedas forman parte de la historia económica y del momento sociopolítico que ha vivido el país, no sólo desde la época republicana, sino antes, desde la instalación de la Casa de la Moneda en Potosí, que se hizo por orden del virrey Toledo, pero se ha tenido una primera casa que ha permitido, a través de las macuquinas, tener las primeras monedas.
Estas eran formas irregulares y deformes y con muy poca visibilidad de sus figuras; a partir de 1777, cuando se consolida la Casa de la Moneda, ya se ven las figuras mucho más claras, las letras más legibles y redondas.
"Hay un proceso interesante en la técnica de elaboración, pero también es importante el significado de cada componente, desde los ensayadores, las iniciales de la Casa de la Moneda de Potosí, los retratos de los reyes y cuando se pasa a la época republicana incluso (Simón) Bolívar se adscribe en las monedas, cosa que (José Antonio) Sucre no quiso, de tal manera que salía su nombre en el borde de la moneda, por eso es que no hay monedas con el perfil del mariscal", expresó Cazorla.
Así vemos el escudo y la evolución que ha tenido desde los primeros hasta los últimos, donde se ven las proporciones que han tenido, la adición de componentes en sus blasones y es un estudio que la numismática ha permitido en este tiempo constituirse en un auxilio de la historia y contribuir a través de esta ciencia a la comprensión de estos fenómenos y hechos históricos.
"La numismática no simplemente nos permite este auxilio a través de la historia sino una afición a la colección y a comprender que lo que se hacía es un verdadero arte, porque intervenían diferentes grupos, unos que ensayaban el metal, las proporciones de la fundición, otros que hacían el arte de grabar y tallar las monedas y luego la otra época de acuñarlas, entonces son momentos bien interesantes", refirió el historiador.
Contó que en Oruro se tuvo una Casa de la Moneda que fue construida por el presidente Manuel Isidoro Belzu en 1851, y aunque no hay muchos datos de ello, en el Socavón se conservan monedas de tres tipos: de 5, 10 y de 1 real, y que tienen en el fondo el Cerro Pie de Gallo y la Capilla del Socavón como parte de su identificación; fueron las únicas monedas de esta Casa de la Moneda en Oruro y es parte de la historia y se debe comprender que tiene un gran valor, ya que permiten que la gente conozca que hubo un movimiento económico, histórico y cultural a través de la moneda de papel como en las monedas de plata.
Cazorla explicó que hasta la época de 1870, cuando era República de Bolivia, se seguía manejando el real, incluso las monedas coloniales con el rostro de Felipe II seguían circulando porque tenían valor en esta parte de América.
La influencia de la Casa de la Moneda y la cantidad de monedas que acuñaban seguían marcando la pauta del sistema económico y monetario de esta parte del continente y luego recién se cambió a lo que eran los pesos y después lo que se conoce como boliviano.
MEDALLAS
Las medallas eran elementos de recordación, eran conmemorativas para determinar la visita de los presidentes o el logro o la conquista revolucionaria de alguno.
Melgarejo fue entre los más fanáticos que hizo acuñar medallas para marcar la historia de los acontecimientos que estaba protagonizando; pero muchos otros como Achá y Belzu, también lo hicieron en diferentes cortes y tamaños, guardapelos que son rarezas entre los muchos tipos que existen.
El responsable de esta feria, Fabrizio Cazorla, explicó que las monedas forman parte de la historia económica y del momento sociopolítico que ha vivido el país, no sólo desde la época republicana, sino antes, desde la instalación de la Casa de la Moneda en Potosí, que se hizo por orden del virrey Toledo, pero se ha tenido una primera casa que ha permitido, a través de las macuquinas, tener las primeras monedas.
Estas eran formas irregulares y deformes y con muy poca visibilidad de sus figuras; a partir de 1777, cuando se consolida la Casa de la Moneda, ya se ven las figuras mucho más claras, las letras más legibles y redondas.
"Hay un proceso interesante en la técnica de elaboración, pero también es importante el significado de cada componente, desde los ensayadores, las iniciales de la Casa de la Moneda de Potosí, los retratos de los reyes y cuando se pasa a la época republicana incluso (Simón) Bolívar se adscribe en las monedas, cosa que (José Antonio) Sucre no quiso, de tal manera que salía su nombre en el borde de la moneda, por eso es que no hay monedas con el perfil del mariscal", expresó Cazorla.
Así vemos el escudo y la evolución que ha tenido desde los primeros hasta los últimos, donde se ven las proporciones que han tenido, la adición de componentes en sus blasones y es un estudio que la numismática ha permitido en este tiempo constituirse en un auxilio de la historia y contribuir a través de esta ciencia a la comprensión de estos fenómenos y hechos históricos.
"La numismática no simplemente nos permite este auxilio a través de la historia sino una afición a la colección y a comprender que lo que se hacía es un verdadero arte, porque intervenían diferentes grupos, unos que ensayaban el metal, las proporciones de la fundición, otros que hacían el arte de grabar y tallar las monedas y luego la otra época de acuñarlas, entonces son momentos bien interesantes", refirió el historiador.
Contó que en Oruro se tuvo una Casa de la Moneda que fue construida por el presidente Manuel Isidoro Belzu en 1851, y aunque no hay muchos datos de ello, en el Socavón se conservan monedas de tres tipos: de 5, 10 y de 1 real, y que tienen en el fondo el Cerro Pie de Gallo y la Capilla del Socavón como parte de su identificación; fueron las únicas monedas de esta Casa de la Moneda en Oruro y es parte de la historia y se debe comprender que tiene un gran valor, ya que permiten que la gente conozca que hubo un movimiento económico, histórico y cultural a través de la moneda de papel como en las monedas de plata.
Cazorla explicó que hasta la época de 1870, cuando era República de Bolivia, se seguía manejando el real, incluso las monedas coloniales con el rostro de Felipe II seguían circulando porque tenían valor en esta parte de América.
La influencia de la Casa de la Moneda y la cantidad de monedas que acuñaban seguían marcando la pauta del sistema económico y monetario de esta parte del continente y luego recién se cambió a lo que eran los pesos y después lo que se conoce como boliviano.
MEDALLAS
Las medallas eran elementos de recordación, eran conmemorativas para determinar la visita de los presidentes o el logro o la conquista revolucionaria de alguno.
Melgarejo fue entre los más fanáticos que hizo acuñar medallas para marcar la historia de los acontecimientos que estaba protagonizando; pero muchos otros como Achá y Belzu, también lo hicieron en diferentes cortes y tamaños, guardapelos que son rarezas entre los muchos tipos que existen.
domingo, 27 de abril de 2014
El ‘Moto’ Méndez y la identidad
Como antecedente necesario es importante señalar que desde la fundación oficial de la Villa de San Bernardo de la Frontera de Tarija (4 de julio de 1574), habían transcurrido 233 años, cuando una disposición colonial ordenaba la administración de la Villa de Tarija desde el Obispado y la Administración de Salta (17 febrero de 1807). Ante esa imposición los tarijeños se reunieron en un Cabildo Abierto (25 de julio de 1807) y proclamaron su libertad e independencia, dejando establecida la preferencia de gobernarse por sí mismos, sin depender ni de Salta, ni de Potosí. Esta voluntad fue comunicada al Virreinato de La Plata y no se conoce respuesta ante tan osada declaración, es que ya germinaban los pensamientos de libertad.
Lo cierto es que en esa época los descendientes de españoles, los criollos, mestizos y aquellos que provenían de los autóctonos o primeros migrantes hacia esta tierra, tenían una mayor identidad con la tierra en la que nacieron, que con la Madre Patria, de la que tenían referencias muy lejanas. Pudo más la conjunción hombre-tierra, que el poder establecido; fue entonces que se iniciaron las luchas por la emancipación o la independencia. No estaba nada claro cuál era el territorio de “la patria”; sin embargo, florecieron las rebeldías y en varios lugares se organizaron para defender su territorio y cambiar el orden colonial establecido. En todas partes los rebeldes gritaban “viva la patria”.
La Villa de San Bernardo de Tarija no fue la excepción y luego de los gritos libertarios de Chuquisaca, La Paz y Buenos Aires, se formaron montoneras que acosaban a los españoles y se les enfrentaban. Francisco Pérez de Uriondo era el gobernador de Tarija y Comandante de Armas, Eustaquio —el Moto— Méndez era el caudillo que controlaba el valle desde San Lorenzo y Carachimayo. Manuel Rojas comandaba Padcaya, Pedro Antonio Flores junto a los hermanos Uriondo en la Villa de Tarija y en Salinas; Juan Esteban Garay en Camacho, Francisco Guerrero de Cuyambuyo a Santa Victoria, José Antonio Ruiz en Santa Victoria, José María Avilez de Concepción a Camacho, Matías Guerrero de Camacho a la Puna, José Ignacio Mendieta en Itau y Tariquía, y Juan José Fernández Campero desde Jujuy a Tarija, especialmente en la puna.
La historia resalta la coordinación, amistad y parentesco de Martín Miguel de Guemes, Juan José Fernández Campero (4º Marqués de Tojo y Yavi) y Francisco Pérez de Uriondo, de esa conjunción se puede inferir el desvío de una división argentina hacia Tarija; a pesar que su orden era para dirigirse a Yavi, Suipacha, Tupiza y Oruro. Partió desde Tucumán el 18 de marzo de 1817, fue comandada por Gregorio Araoz de la Madrid y contaba con unos 400 efectivos. Es importante mencionar que Manuel José Belgrano era el jefe de los ejércitos del norte y quien ordenó la marcha del conocido como “Cuarto Ejército Auxiliar Argentino”.
Ese ejército se juntó con los caudillos locales participando del Sitio a Tarija (14 de abril) y de la Batalla de La Tablada (15 de abril).
Lo sucedido en abril de 1817 fue una victoria obtenida para la emancipación. No fue la única, sino la más importante de las batallas ocurridas en Tarija.
El devenir de los tiempos ha escogido a José Eustaquio Méndez Arenas como el mayor referente de los acontecimientos de 1817 y existen varias explicaciones para ello: nació en la zona campestre de la Villa de Tarija, de padres criollos y abuelos españoles, fue un pequeño hacendado y buen jinete a pesar de haber perdido una mano. Líder en su comunidad y de incomparables bravura y don de mando; por méritos de combate fue ascendido al grado de Coronel y fue de los pocos caudillos en sobrevivir a la independencia. Existen posiciones de duda en cuanto a alguna sumisión al ejército realista y en contraposición se lo justifica ante un acuerdo de no agresión en los últimos años de la lucha emancipadora. Terminada la independencia, allá por 1838, participó en los combates en Iruya y Montenegro contra tropas argentinas y tuvo activa participación política en el inicio de la República. Incluso se plantea que su muerte se ha ocasionado ante heridas recibidas en pendencias políticas.
De los caudillos locales del 15 de abril de 1817, el Moto Méndez permaneció en el terruño y murió en su ley, defendiendo sus principios y su tierra. Por ello la natural identificación con este Chapaco de poncho y espada. (Este artículo se publicó el 15 de abril en el suplemento dedicado a la efeméride departamental de Tarija. Esa publicación tiene, lamentablemente, una serie de errores. En esta página se recupera el texto original del autor, a quien le expresamos nuestras disculpas por los perjuicios que pudiésemos haberle causado.)
Homenaje a Alberto Paz Soldán, héroe de los cielos
REMEMBRANZA | EL ÚLTIMO PILOTO DE LA GUERRA DEL CHACO HA MUERTO. PERO SUS HAZAÑAS Y MEMORIAS QUEDAN PRESENTES PARA LAS FUTURAS GENERACIONES QUE TIENEN LA OBLIGACIÓN DE ADMIRARLO.
Alberto Paz Soldán murió el pasado sábado 19 de abril a los 102 años rodeado de su familia. Fue un hombre que hizo todo lo que quiso en su vida, y hasta más. En septiembre de 2012, fue condecorado por el presidente Evo Morales con la Orden Mariscal Andrés de Santa Cruz, y en 2011 las Fuerzas Armadas lo condecoraron con la Medalla al Mérito en el Grado de Gran Cruz de la Orden “Coronel Eduardo Abaroa”.
Como un merecido homenaje a su memoria, reproducimos la entrevista que concedió a OH!, en la que pudo contarnos sus hazañas y además dejar en claro que los héroes siempre están un paso delante de los demás.
EL PILOTO
A sus 95 años el General Alberto Paz Soldán todavía puede volar. Lo hace cada vez que alguien golpea la puerta de su memoria, donde atesora sus experiencias como aviador en la Guerra del Chaco. En 1935 fue nombrado por el Senado, Héroe Nacional y en 1996 fue elegido Personaje Notable. Es el único sobreviviente de su escuadrón y el único de los cadetes de su generación que llegó ascender al generalato (1965). “Qué por qué me hice piloto? Porque amo el peligro”, dice en presente, mientras le brillan los ojos azules, que conservan la energía del joven piloto.
El General pone las reglas en la entrevista y habla primero de lo que él quiere hablar. Le gusta mandar y se nota. No en vano recibió durante gran parte de su vida una rígida educación militar, “prusiana, con instructores alemanes”, describe con un entusiasmo que confirma que ciertos hombres han nacido para ser guerreros. Nacido en 1911 en Cochabamba y casado con María Luisa Zegarra, también cochabambina, con quien tuvo tres hijos, Tito, Olivia y Jorge, Paz Soldán ingresó al Colegio Militar cuando apenas había cumplido 15 años. Durante más de 16 estudió becado en distintas academias de Europa y fue escogido como uno de los mejores pilotos del país. Al terminar la guerra, trabajó varios años como piloto en el Lloyd Aéreo Boliviano.
“Soy el único sobreviviente, un piloto auténtico, he volado 50 tipos de aviones, hablo quechua, aymara, italiano e inglés”. Para comprobarlo nos da la bienvenida cordial en los cuatro idiomas. Dice que aprender a obedecer las reglas que conserva hasta ahora en su vida cotidiana y que también inculcó a sus hijos, como disciplina férrea, horarios a cabalidad y ningún exceso, le ha permitido bordear el siglo, pero aunque se aprecia claramente qué es lo que determina su personalidad, también hay espacio para la sensibilidad y se emociona profundamente cuando recuerda sus días en la guerra, pero también cuando habla de su infancia junto a sus 10 hermanos. “Mi infancia fue maravillosa, teníamos varias tierras y había abundancia de alimentos: lechería, quesería, abejas; de los hermanos, tres fuimos a la guerra. Todos sobrevivimos.” Sin embargo es imposible alejarnos mucho tiempo del tema que ha sido su motor siempre: “Mi vida está plasmada en función a esa guerra enigmática y trágica que le tocó vivir a mi generación, eso ha repercutido mucho en mí, me ha educado en un nivel práctico, difícil, peligroso”.
MEMORIAS DE UN GUERRERO
Desafiando al tiempo, el General Paz Soldán tiene grabada cada una de las estrategias que su escuadrón siguió durante la guerra. Recuerda que el ejército paraguayo tenía 40 aviones y el boliviano 60, y que volaban día y noche sobre el llamado infierno verde, los arenales recalentados por la furia del Chaco donde combatían los dos ejércitos.
Los pilotos eran oficiales de alto rango. El Ejército había invertido en su formación varios miles de dólares, incluyendo becas a distintas academias militares en Europa. Paz Soldán estudió en Italia, Alemania y EEUU. “En Tiestre (Italia) hice un curso de alta acrobacia aérea, después pasé a otra sección que se llama aviación de asalto, con aviones Fiat, Breda y Caproli. Luego a la Escuela de Guerra Aérea y soy oficial diplomado en esa escuela italiana. Después fui a Alemania, para comprar aviones y volé los Junker, los aviones alemanes que quería la Fuerza Aérea Boliviana. Cuando regresé, me enviaron a Estados Unidos, estudiaba inglés en la noches y por ello pude conseguir esa beca, soy oficial aéreo graduado en ese país”.
Durante cuatro años, Paz Soldán sobrevoló lo que llama “zona del petróleo”, toda la franja petrolera de Santa Cruz, Choreti, Camiri, Cuevo, Villamontes y Yacuiba. “Eran 320.000 kilómetros cuadrados y a mis compañeros y a mí nos asignaron hacer una cobertura aérea de todo ese terreno. Yo tenía 22 años. Han habido grandes acciones en la guerra: Strongest, El Carmen, Villamontes, Campo Vía, Ballivián, Boquerón, en todas ellas yo tomé parte”.
Del alba a la penumbra, los aviones salían por turnos para distintas maniobras como informes, fotografía aérea, croquizado aéreo, bombardeo, transporte, enlaces, etc. “Los aviones son los ojos del comando, el servicio que se llama inteligencia aérea. Cada día volábamos programados de uno a dos aviones. En el Altiplano esa exploración se hacía con caballos, pero cuando los llevaron al Chaco no sirvieron, así que entraron los aviones a reemplazar a la caballería”, explica. Los aviones que se piloteaban eran costosos, algunos con un valor de 50.000 dólares de ese entonces, equivalentes aproximadamente a un millón de ahora. Los pilotos debían manejar perfectamente esas máquinas. ¿Cuál era el secreto para poder pelear volando?, el General es tácito: “el piloto tiene que tener un don que le da la naturaleza, podía ser un hombre muy inteligente, pero sin ese don, no podía volar. Yo fui favorecido por la naturaleza y así da la casualidad de que soy el único sobreviviente de mi escuadrón, los demás murieron en tierra o en aire. La artillería antiaérea bajó a cuatro de mis compañeros en Villamontes”.
Pero no es una casualidad la sobrevivencia del viejo soldado, sino el resultado del éxito que tuvo con la estrategia que usaba para combatir: “atacaba a los aviones enemigos por la cola, me colocaba atrás, un poco alto, y los bombardeaba, unas veces los batía, otras escapaban, a mí casi me matan una vez porque me perforaron las alas y el fuselaje. Cuando llegué a la base, tenía 16 impactos de bala. Bombardeábamos objetivos lucrativos, fortines, camiones que llevaban tropas, que llevaban agua, columnas de carros tirados por bueyes”, se entusiasma. “En los combates aéreos hay que tener valor, hay que tener conocimiento táctico, hay que ser un profesional, el sol tenía que darme en la espalda y yo atacar por la cola y disparar, si bajas o te bajan, esa es la suerte. Casi caí prisionero cuando estaba aterrizando en una base en Picuiba, que no sabía que había sido tomada por los paraguayos, ellos tenían sombrero y los bolivianos teníamos gorras, mi observador me informó de que habían tomado la pista los paraguayos por ese detalle, así que le metí a todo motor, despegamos de nuevo y escapamos por gracia de Dios”, sonríe.
Por cierto, Paz Soldán tampoco fue herido ni hecho prisionero. Salvo por una bala que le arrancó el tiro de su anteojo de aviador, pudo salvarse varias veces. “Te nombran Héroe por una suma de varias hazañas, en mi caso por varios combates aéreos en Picuiba, en Algodonal, muchos de estos combates, junto a valerosos pilotos, eran vistos por los vecinos desde sus casas. El peligro era continuo, en tierra con combates a bayoneta, en el aire con batallas aéreas donde el peligro empezaba cuando comenzaba a girar la hélice del avión”.
UNA VIDA DE ORGULLO
El viejo General, que vive ahora en el barrio de Irpavi en La Paz al cuidado de uno de sus hijos, asegura ser uno de los pocos beneméritos que no tiene quejas económicas, “en términos generales, los beneméritos de la Guerra del Chaco, la clase tropa, se queja de miseria, de una pensión pobre, de mala atención médica, aunque yo no me puedo quejar porque vivo bien nomás, tengo una pensión vitalicia”. Paz Soldán, tío del escritor Edmundo Paz Soldán, también ha escrito varios libros, entre ellos Conducción de la Guerra del Chaco y Poder Aéreo, además de varios análisis militares y tácticos de esa contienda, y está por presentar una publicación que todavía guarda en secreto y que lleva a cabo con la complicidad de su hijo Jorge.
El General sabe que ha llegado el momento de hacer un balance de su vida, y está satisfecho con ella, “he llevado una vida pura y sacrificada, de respeto a la Patria y de honradez. En la guerra me he preocupado mucho para que mis subalternos no caigan prisioneros por irresponsabilidad o falta de habilidad mía. Nunca he permitido que mueran ni caigan prisioneros por mi culpa porque tenía la capacidad suficiente de protegerlos”, sostiene orgulloso. “Me hice aviador porque Dios quiso y porque me gustaba el peligro. Me sentía feliz volando solo sobre ese océano aéreo que era el Chaco”, recuerda. Para el veterano soldado la milicia es un apostolado, “es entregar tu vida al Estado y si mueres, mueres. Además tienes que ir a la guerra con la voluntad de combatir y de morir, sin miedo”. Y si hay algo que le ha faltado toda su vida a este hombre es, definitivamente, miedo. Eso es lo que hace a un héroe.
"atacaba a los aviones enemigos por la cola, me colocaba atrás, un poco alto, y los bombardeaba, unas veces los batía, otras escapaban, a mí casi me matan una vez porque me perforaron las alas y el fuselaje"
Alberto Paz Soldán murió el pasado sábado 19 de abril a los 102 años rodeado de su familia. Fue un hombre que hizo todo lo que quiso en su vida, y hasta más. En septiembre de 2012, fue condecorado por el presidente Evo Morales con la Orden Mariscal Andrés de Santa Cruz, y en 2011 las Fuerzas Armadas lo condecoraron con la Medalla al Mérito en el Grado de Gran Cruz de la Orden “Coronel Eduardo Abaroa”.
Como un merecido homenaje a su memoria, reproducimos la entrevista que concedió a OH!, en la que pudo contarnos sus hazañas y además dejar en claro que los héroes siempre están un paso delante de los demás.
EL PILOTO
A sus 95 años el General Alberto Paz Soldán todavía puede volar. Lo hace cada vez que alguien golpea la puerta de su memoria, donde atesora sus experiencias como aviador en la Guerra del Chaco. En 1935 fue nombrado por el Senado, Héroe Nacional y en 1996 fue elegido Personaje Notable. Es el único sobreviviente de su escuadrón y el único de los cadetes de su generación que llegó ascender al generalato (1965). “Qué por qué me hice piloto? Porque amo el peligro”, dice en presente, mientras le brillan los ojos azules, que conservan la energía del joven piloto.
El General pone las reglas en la entrevista y habla primero de lo que él quiere hablar. Le gusta mandar y se nota. No en vano recibió durante gran parte de su vida una rígida educación militar, “prusiana, con instructores alemanes”, describe con un entusiasmo que confirma que ciertos hombres han nacido para ser guerreros. Nacido en 1911 en Cochabamba y casado con María Luisa Zegarra, también cochabambina, con quien tuvo tres hijos, Tito, Olivia y Jorge, Paz Soldán ingresó al Colegio Militar cuando apenas había cumplido 15 años. Durante más de 16 estudió becado en distintas academias de Europa y fue escogido como uno de los mejores pilotos del país. Al terminar la guerra, trabajó varios años como piloto en el Lloyd Aéreo Boliviano.
“Soy el único sobreviviente, un piloto auténtico, he volado 50 tipos de aviones, hablo quechua, aymara, italiano e inglés”. Para comprobarlo nos da la bienvenida cordial en los cuatro idiomas. Dice que aprender a obedecer las reglas que conserva hasta ahora en su vida cotidiana y que también inculcó a sus hijos, como disciplina férrea, horarios a cabalidad y ningún exceso, le ha permitido bordear el siglo, pero aunque se aprecia claramente qué es lo que determina su personalidad, también hay espacio para la sensibilidad y se emociona profundamente cuando recuerda sus días en la guerra, pero también cuando habla de su infancia junto a sus 10 hermanos. “Mi infancia fue maravillosa, teníamos varias tierras y había abundancia de alimentos: lechería, quesería, abejas; de los hermanos, tres fuimos a la guerra. Todos sobrevivimos.” Sin embargo es imposible alejarnos mucho tiempo del tema que ha sido su motor siempre: “Mi vida está plasmada en función a esa guerra enigmática y trágica que le tocó vivir a mi generación, eso ha repercutido mucho en mí, me ha educado en un nivel práctico, difícil, peligroso”.
MEMORIAS DE UN GUERRERO
Desafiando al tiempo, el General Paz Soldán tiene grabada cada una de las estrategias que su escuadrón siguió durante la guerra. Recuerda que el ejército paraguayo tenía 40 aviones y el boliviano 60, y que volaban día y noche sobre el llamado infierno verde, los arenales recalentados por la furia del Chaco donde combatían los dos ejércitos.
Los pilotos eran oficiales de alto rango. El Ejército había invertido en su formación varios miles de dólares, incluyendo becas a distintas academias militares en Europa. Paz Soldán estudió en Italia, Alemania y EEUU. “En Tiestre (Italia) hice un curso de alta acrobacia aérea, después pasé a otra sección que se llama aviación de asalto, con aviones Fiat, Breda y Caproli. Luego a la Escuela de Guerra Aérea y soy oficial diplomado en esa escuela italiana. Después fui a Alemania, para comprar aviones y volé los Junker, los aviones alemanes que quería la Fuerza Aérea Boliviana. Cuando regresé, me enviaron a Estados Unidos, estudiaba inglés en la noches y por ello pude conseguir esa beca, soy oficial aéreo graduado en ese país”.
Durante cuatro años, Paz Soldán sobrevoló lo que llama “zona del petróleo”, toda la franja petrolera de Santa Cruz, Choreti, Camiri, Cuevo, Villamontes y Yacuiba. “Eran 320.000 kilómetros cuadrados y a mis compañeros y a mí nos asignaron hacer una cobertura aérea de todo ese terreno. Yo tenía 22 años. Han habido grandes acciones en la guerra: Strongest, El Carmen, Villamontes, Campo Vía, Ballivián, Boquerón, en todas ellas yo tomé parte”.
Del alba a la penumbra, los aviones salían por turnos para distintas maniobras como informes, fotografía aérea, croquizado aéreo, bombardeo, transporte, enlaces, etc. “Los aviones son los ojos del comando, el servicio que se llama inteligencia aérea. Cada día volábamos programados de uno a dos aviones. En el Altiplano esa exploración se hacía con caballos, pero cuando los llevaron al Chaco no sirvieron, así que entraron los aviones a reemplazar a la caballería”, explica. Los aviones que se piloteaban eran costosos, algunos con un valor de 50.000 dólares de ese entonces, equivalentes aproximadamente a un millón de ahora. Los pilotos debían manejar perfectamente esas máquinas. ¿Cuál era el secreto para poder pelear volando?, el General es tácito: “el piloto tiene que tener un don que le da la naturaleza, podía ser un hombre muy inteligente, pero sin ese don, no podía volar. Yo fui favorecido por la naturaleza y así da la casualidad de que soy el único sobreviviente de mi escuadrón, los demás murieron en tierra o en aire. La artillería antiaérea bajó a cuatro de mis compañeros en Villamontes”.
Pero no es una casualidad la sobrevivencia del viejo soldado, sino el resultado del éxito que tuvo con la estrategia que usaba para combatir: “atacaba a los aviones enemigos por la cola, me colocaba atrás, un poco alto, y los bombardeaba, unas veces los batía, otras escapaban, a mí casi me matan una vez porque me perforaron las alas y el fuselaje. Cuando llegué a la base, tenía 16 impactos de bala. Bombardeábamos objetivos lucrativos, fortines, camiones que llevaban tropas, que llevaban agua, columnas de carros tirados por bueyes”, se entusiasma. “En los combates aéreos hay que tener valor, hay que tener conocimiento táctico, hay que ser un profesional, el sol tenía que darme en la espalda y yo atacar por la cola y disparar, si bajas o te bajan, esa es la suerte. Casi caí prisionero cuando estaba aterrizando en una base en Picuiba, que no sabía que había sido tomada por los paraguayos, ellos tenían sombrero y los bolivianos teníamos gorras, mi observador me informó de que habían tomado la pista los paraguayos por ese detalle, así que le metí a todo motor, despegamos de nuevo y escapamos por gracia de Dios”, sonríe.
Por cierto, Paz Soldán tampoco fue herido ni hecho prisionero. Salvo por una bala que le arrancó el tiro de su anteojo de aviador, pudo salvarse varias veces. “Te nombran Héroe por una suma de varias hazañas, en mi caso por varios combates aéreos en Picuiba, en Algodonal, muchos de estos combates, junto a valerosos pilotos, eran vistos por los vecinos desde sus casas. El peligro era continuo, en tierra con combates a bayoneta, en el aire con batallas aéreas donde el peligro empezaba cuando comenzaba a girar la hélice del avión”.
UNA VIDA DE ORGULLO
El viejo General, que vive ahora en el barrio de Irpavi en La Paz al cuidado de uno de sus hijos, asegura ser uno de los pocos beneméritos que no tiene quejas económicas, “en términos generales, los beneméritos de la Guerra del Chaco, la clase tropa, se queja de miseria, de una pensión pobre, de mala atención médica, aunque yo no me puedo quejar porque vivo bien nomás, tengo una pensión vitalicia”. Paz Soldán, tío del escritor Edmundo Paz Soldán, también ha escrito varios libros, entre ellos Conducción de la Guerra del Chaco y Poder Aéreo, además de varios análisis militares y tácticos de esa contienda, y está por presentar una publicación que todavía guarda en secreto y que lleva a cabo con la complicidad de su hijo Jorge.
El General sabe que ha llegado el momento de hacer un balance de su vida, y está satisfecho con ella, “he llevado una vida pura y sacrificada, de respeto a la Patria y de honradez. En la guerra me he preocupado mucho para que mis subalternos no caigan prisioneros por irresponsabilidad o falta de habilidad mía. Nunca he permitido que mueran ni caigan prisioneros por mi culpa porque tenía la capacidad suficiente de protegerlos”, sostiene orgulloso. “Me hice aviador porque Dios quiso y porque me gustaba el peligro. Me sentía feliz volando solo sobre ese océano aéreo que era el Chaco”, recuerda. Para el veterano soldado la milicia es un apostolado, “es entregar tu vida al Estado y si mueres, mueres. Además tienes que ir a la guerra con la voluntad de combatir y de morir, sin miedo”. Y si hay algo que le ha faltado toda su vida a este hombre es, definitivamente, miedo. Eso es lo que hace a un héroe.
"atacaba a los aviones enemigos por la cola, me colocaba atrás, un poco alto, y los bombardeaba, unas veces los batía, otras escapaban, a mí casi me matan una vez porque me perforaron las alas y el fuselaje"
sábado, 26 de abril de 2014
Kuruyuki no selló el fin de la independencia chiriguana”
Isabelle Combès trata de mostrar en Kuruyuki escenas escondidas por la historia. Con 25 años de investigación sobre la etnia chiriguana, lo que pretende es ir más allá de la historia oficial.
En el prólogo menciona que durante más de 80 años no hubo un estudio serio y profundo acerca de la Batalla de Kuruyuki, hasta el libro Apiaguaiqui Tumpa, de Hernando Sanabria. ¿Por qué cree que nadie se interesó por esto durante tanto tiempo?
Es un problema más general: hasta los años 70, más o menos, no hubo estudios sobre la historia indígena en general y guaraní en particular. Los que escribieron sobre los guaraníes o chiriguanos eran antropólogos, poco interesados en la historia. Es solamente en tiempos recientes que se despertó este interés más general, con las obras de Branislava Susnik (1968), Thierry Saignes (desde su tesis doctoral en 1974), Lorenzo Calzavarini (1980) y por supuesto Sanabria, con su Apiaguaiqui Tumpa.
Usted también señala que durante mucho tiempo el libro de Sanabria fue como la ‘fuente oficial’ de este episodio ¿Qué fallas o errores encontró en Apiguaiqui Tumpa al momento de realizar este estudio?
Son varios aspectos:
Primero, Sanabria trabajó con documentos de la Prefectura de Santa Cruz (y unos pocos de Cuevo): existen muchos más documentos en Sucre o Tarija que dan otras informaciones.
Segundo, en la mayoría de los casos, no indica nunca sus fuentes de información.
Una gran parte del libro son especulaciones, está escrito en modo condicional, por ejemplo: Güirariyu “hablaría largamente a su discípulo […] le referiría con todo género de detalles la vida de aquel tempestuoso Aruma [….] pudo ser […] dizque pudo”, etc.
- Incluso para los documentos de Santa Cruz o Cuevo, Sanabria eliminó algunos datos, cambió otros o se inventó algunos más. La historia del Tumpa en el libro de Sanabria es calcada sobre la historia bíblica, habla por ejemplo de “la Jerusalén de Ivo”, etc. Introdujo así a un personaje, Güirariyu, como el chamán que hubiera iniciado al Tumpa y lo califica de “Bautista de la Transjordania de Ivo”, cuando Güirariyu es anterior a la historia de Kuruyuki y no figura en ningún documento de la época de Kuruyuki. Tampoco Sanabria mencionó las referencias a, por ejemplo, un “tumpa tercero” o al mismísimo Tumpa como un hombre viejo, porque son datos que no encajaban en la historia que estaba contando. El libro de Sanabria muestra mucha pasión hacia el tema, pero tal vez por esa misma pasión su libro es más una novela que una obra seria de investigación.
¿Cómo acercarse a la verdad de un hecho que no tiene la documentación suficiente para su estudio? ¿Cuánto tiempo le tomó poder hacer este libro?
Sí hay documentación suficiente, y creo que las casi 200 páginas de documentos anexos en mi libro lo muestran. Evidentemente no está “todo” registrado, pero eso es el problema de toda investigación histórica.
El libro en sí y la búsqueda en archivos me habrá tomado como un año y medio, pero hace más de 25 años que trabajo sobre la historia chiriguana, y estaba familiarizada con la literatura, las fuentes, etc.
¿Qué pudo encontrar en esta investigación acerca de la figura del Tumpa Apiaguaiqui, que ya para 1892 había alcanzado el estatus de figura mesiánica entre los chiriguanos? ¿Qué pudo averiguar acerca del significado de este nombre?
Apiaguaiqui aparece en diciembre de 1891 en Ivo y Kuruyuki. No sabemos gran cosa de él antes, aparte de lo que menciona la carta que envió su “secretario” Ayemoti a los padres franciscanos de Santa Rosa de Cuevo.
Para la mayoría de las fuentes, él es el líder profético de la rebelión de 1892. Para otros, fue manipulado por el capitán grande Bernardino Güiracota y/o por Ayemoti. Yo no escojo entre las diversas versiones: pero quiero hacerlas conocer, para mostrar que la historia de la rebelión no se presta a una sola interpretación unívoca.
El nombre Apiaguaiqui no significa nada en guaraní, y por lo mismo dejó la puerta abierta a diversas interpretaciones. Para algunos criollos de la región, sería hapia-oeki ‘castrado’ (hapia o japia es, literalmente, ‘huevo’, ‘testículo’). En contra de esta etimología que fue difundida por Francisco Pifarré en su libro sobre la historia chiriguana, otros dijeron que, al revés, significaría “muy macho”. Encontré en los archivos mención de este nombre, pero aplicado a un guerrero toba del Gran Chaco. De hecho, la mayoría de los nombres tobas acaban en –aique o –aiqui. Muchos chiriguanos huyeron donde los tobas del Gran Chaco, todavía libres, después de la guerra de 1874, y se afincaron entre ellos. Eran los únicos que podían pensar en seguir peleando, porque los que se quedaron en su territorio acabaron neófitos en las misiones franciscanas o peones en haciendas. Pienso que el Tumpa fue uno de estos chiriguanos que pasaron algún tiempo entre los tobas.
¿Cómo llegan las comunidades chiriguanas a la batalla? ¿Qué clases de pugnas internas existían entre ellas y cómo pudo haber afectado esto en el desarrollo del combate?
La rebelión de 1892 no fue tan “general” como se la suele presentar. Tenemos listas de las comunidades rebeldes, se concentran en la región de Cuevo-Ivo solamente. De la misma manera, la cifra siempre repetida de 6.000 guerreros en la rebelión debe ser explicada. Son 6.000 personas en total, son familias, se habla de mujeres, niños y ancianos. Es decir, en número de guerreros, eran 1.000 o 1.500 como máximo.
Al frente, los chiriguanos de las misiones (indios aliados) eran mucho más numerosos; no apoyaron la rebelión, y más bien ayudaron al Ejército republicano a reprimirla. A la vez que se enfrentaron karai (blancos) y chiriguanos en Kuruyuki, también se enfrentaron los chiriguanos entre sí, mejor dicho dos opciones de vida: la convivencia pacífica con los karai, que fue la opción mayoritaria; y la lucha a muerte, que fue la opción escogida por los rebeldes.
Otro aspecto es la rivalidad existente entre al menos dos de los “capitanes grandes” de la época: José Ignacio Aireyu (o Tengua) y Bernardino Güiracota.
Entre ‘indios aliados’ y facciones con jefes opuestos, los chiriguanos estaban divididos en 1892, y ese fue uno de los principales motivos de su derrota.
En la presentación del libro se mencionó que la Batalla de Kuruyuki fue otro episodio más de las sublevaciones, que incluso el levantamiento de 1874 fue más importante que este, ¿usted lo cree así?
La guerra que tuvo lugar entre 1874 y 1877 fue la más importante del siglo XIX. Participaron más guerreros que en 1892 (se habla de 10.000 luchadores), y también los tobas del Gran Chaco. Acabó con dos masacres (en Yuqui y en Mburucuyati). La represión fue cruel, y después de esta guerra cayeron los últimos bastiones de la resistencia chiriguana, Cuevo (donde se hizo en misión) y Guacaya (donde se hizo una misión y un fortín).
En estas fechas es cuando los chiriguanos perdieron su territorio y su independencia. La rebelión de 1892 fue el hecho de una parte minoritaria de los chiriguanos que quería recuperar estas tierras mediante las armas. Es muy importante por ser la última de las rebeliones armadas, pero no fue la más importante, y tampoco la única que tuvo ecos mesiánicos. Kuruyuki no selló el fin de la independencia chiriguana como se suele decir: existió precisamente porque esta independencia ya se había perdido años atrás.
¿Cómo fue la actuación del Gobierno republicano, los karai, en el conflicto?
Los primeros soldados que llegaron a Cuevo eran de Sauces (hoy Monteagudo), es decir, la entonces provincia Azero de Chuquisaca. Fueron llamados por los padres franciscanos de Santa Rosa de Cuevo y el corregidor del lugar. Les siguió el sub-prefecto del Azero, Tomás Frías. Luego partió de Santa Cruz el prefecto, general Ramón González. Las tropas de Frías y González son las que combatieron en Kuruyuki.
Del lado del Gobierno central, con sede entonces en Sucre, se mandó al coronel Melchor Chavarría, como delegado del Gobierno. Tardó tanto en el camino que llegó a Cuevo diez días después de la batalla. Él se encargó luego de perseguir y hacer ejecutar a los fugitivos, incluido al Tumpa
OPINIÓN
NO HABÍA UNIÓN ENTRE ELLOS Y TAMPOCO FUE UNA MASACRE
JÜRGEN RIESTER - ANTROPÓLOGO
Las obras que ha escrito Isabelle Combès son de alto valor científico porque ellas se basan en documentos y no en supuestos. Es el caso de Kuruyuki.
Desde los 80, Kuruyuki ha sido utilizado como símbolo de la Nación Guaraní contra los karai, pero ahora, según los datos de Combès, sabemos que la gran mayoría que luchó al lado de los soldados no indígenas eran los mismos chiriguanos. Es decir, no había una unión entre ellos y tampoco fue una masacre.
Mucho más importante fue el levantamiento de 1872, donde ellos sí estaban defendiendo su territorio. Kuruyuki no fue el último levantamiento chiriguano, fue uno de ellos y la nación chiriguana ya no estaba tan fuerte como se pretende demostrar.
Lo que no quiere decir que yo estoy en contra de estos símbolos, que son muy importantes para los pueblos, pero eso no significa falsificar la historia.
CURUYUQUE
La batalla de 1892 vista 11 años después
Población de indios chirihuanos, perteneciente al cantón Cuevo, jurisdicción de Ibo, provincia del Acero, situada al oeste del cantón. En esta ranchería tuvo lugar la última batalla que debeló la sublevación de los indios guaranís de las provincias Acero y Cordillera (...) llevada a término por los jefes Ramón González y Tomás Frías, aunque con mucho derramamiento de sangre y crueles muertes dadas a los sublevados.
Posteriormente llegó a Cuevo el militar Melchor Chavarría en calidad de delegado, acabando de pacificar estos lugares , hizo fusilar en Monteagudo al Tumpa (dios), que logró prenderlo y condujo a Sucre muchos prisioneros que le fueron entregados. En los varios encuentros que hubieron durante la sublevación, los guaranís dieron muestra de una rara tenacidad y mucho arrojo. (Diccionario geográfico del departamento de Chuquisaca- 1903)
Protagonista
Isabelle Combès
antropóloga
Estudiosa del mundo guaraní
Doctorada en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales (EHESS, París). Actualmente investigadora asociada con el Instituto Francés de Estudios Andinos en Bolivia, es autora de numerosos artículos y libros sobre los chanés y chiriguanos de Bolivia. Sus investigaciones tienen como tema principal el poblamiento étnico del Gran Chaco en la época colonial y republicana.
En el prólogo menciona que durante más de 80 años no hubo un estudio serio y profundo acerca de la Batalla de Kuruyuki, hasta el libro Apiaguaiqui Tumpa, de Hernando Sanabria. ¿Por qué cree que nadie se interesó por esto durante tanto tiempo?
Es un problema más general: hasta los años 70, más o menos, no hubo estudios sobre la historia indígena en general y guaraní en particular. Los que escribieron sobre los guaraníes o chiriguanos eran antropólogos, poco interesados en la historia. Es solamente en tiempos recientes que se despertó este interés más general, con las obras de Branislava Susnik (1968), Thierry Saignes (desde su tesis doctoral en 1974), Lorenzo Calzavarini (1980) y por supuesto Sanabria, con su Apiaguaiqui Tumpa.
Usted también señala que durante mucho tiempo el libro de Sanabria fue como la ‘fuente oficial’ de este episodio ¿Qué fallas o errores encontró en Apiguaiqui Tumpa al momento de realizar este estudio?
Son varios aspectos:
Primero, Sanabria trabajó con documentos de la Prefectura de Santa Cruz (y unos pocos de Cuevo): existen muchos más documentos en Sucre o Tarija que dan otras informaciones.
Segundo, en la mayoría de los casos, no indica nunca sus fuentes de información.
Una gran parte del libro son especulaciones, está escrito en modo condicional, por ejemplo: Güirariyu “hablaría largamente a su discípulo […] le referiría con todo género de detalles la vida de aquel tempestuoso Aruma [….] pudo ser […] dizque pudo”, etc.
- Incluso para los documentos de Santa Cruz o Cuevo, Sanabria eliminó algunos datos, cambió otros o se inventó algunos más. La historia del Tumpa en el libro de Sanabria es calcada sobre la historia bíblica, habla por ejemplo de “la Jerusalén de Ivo”, etc. Introdujo así a un personaje, Güirariyu, como el chamán que hubiera iniciado al Tumpa y lo califica de “Bautista de la Transjordania de Ivo”, cuando Güirariyu es anterior a la historia de Kuruyuki y no figura en ningún documento de la época de Kuruyuki. Tampoco Sanabria mencionó las referencias a, por ejemplo, un “tumpa tercero” o al mismísimo Tumpa como un hombre viejo, porque son datos que no encajaban en la historia que estaba contando. El libro de Sanabria muestra mucha pasión hacia el tema, pero tal vez por esa misma pasión su libro es más una novela que una obra seria de investigación.
¿Cómo acercarse a la verdad de un hecho que no tiene la documentación suficiente para su estudio? ¿Cuánto tiempo le tomó poder hacer este libro?
Sí hay documentación suficiente, y creo que las casi 200 páginas de documentos anexos en mi libro lo muestran. Evidentemente no está “todo” registrado, pero eso es el problema de toda investigación histórica.
El libro en sí y la búsqueda en archivos me habrá tomado como un año y medio, pero hace más de 25 años que trabajo sobre la historia chiriguana, y estaba familiarizada con la literatura, las fuentes, etc.
¿Qué pudo encontrar en esta investigación acerca de la figura del Tumpa Apiaguaiqui, que ya para 1892 había alcanzado el estatus de figura mesiánica entre los chiriguanos? ¿Qué pudo averiguar acerca del significado de este nombre?
Apiaguaiqui aparece en diciembre de 1891 en Ivo y Kuruyuki. No sabemos gran cosa de él antes, aparte de lo que menciona la carta que envió su “secretario” Ayemoti a los padres franciscanos de Santa Rosa de Cuevo.
Para la mayoría de las fuentes, él es el líder profético de la rebelión de 1892. Para otros, fue manipulado por el capitán grande Bernardino Güiracota y/o por Ayemoti. Yo no escojo entre las diversas versiones: pero quiero hacerlas conocer, para mostrar que la historia de la rebelión no se presta a una sola interpretación unívoca.
El nombre Apiaguaiqui no significa nada en guaraní, y por lo mismo dejó la puerta abierta a diversas interpretaciones. Para algunos criollos de la región, sería hapia-oeki ‘castrado’ (hapia o japia es, literalmente, ‘huevo’, ‘testículo’). En contra de esta etimología que fue difundida por Francisco Pifarré en su libro sobre la historia chiriguana, otros dijeron que, al revés, significaría “muy macho”. Encontré en los archivos mención de este nombre, pero aplicado a un guerrero toba del Gran Chaco. De hecho, la mayoría de los nombres tobas acaban en –aique o –aiqui. Muchos chiriguanos huyeron donde los tobas del Gran Chaco, todavía libres, después de la guerra de 1874, y se afincaron entre ellos. Eran los únicos que podían pensar en seguir peleando, porque los que se quedaron en su territorio acabaron neófitos en las misiones franciscanas o peones en haciendas. Pienso que el Tumpa fue uno de estos chiriguanos que pasaron algún tiempo entre los tobas.
¿Cómo llegan las comunidades chiriguanas a la batalla? ¿Qué clases de pugnas internas existían entre ellas y cómo pudo haber afectado esto en el desarrollo del combate?
La rebelión de 1892 no fue tan “general” como se la suele presentar. Tenemos listas de las comunidades rebeldes, se concentran en la región de Cuevo-Ivo solamente. De la misma manera, la cifra siempre repetida de 6.000 guerreros en la rebelión debe ser explicada. Son 6.000 personas en total, son familias, se habla de mujeres, niños y ancianos. Es decir, en número de guerreros, eran 1.000 o 1.500 como máximo.
Al frente, los chiriguanos de las misiones (indios aliados) eran mucho más numerosos; no apoyaron la rebelión, y más bien ayudaron al Ejército republicano a reprimirla. A la vez que se enfrentaron karai (blancos) y chiriguanos en Kuruyuki, también se enfrentaron los chiriguanos entre sí, mejor dicho dos opciones de vida: la convivencia pacífica con los karai, que fue la opción mayoritaria; y la lucha a muerte, que fue la opción escogida por los rebeldes.
Otro aspecto es la rivalidad existente entre al menos dos de los “capitanes grandes” de la época: José Ignacio Aireyu (o Tengua) y Bernardino Güiracota.
Entre ‘indios aliados’ y facciones con jefes opuestos, los chiriguanos estaban divididos en 1892, y ese fue uno de los principales motivos de su derrota.
En la presentación del libro se mencionó que la Batalla de Kuruyuki fue otro episodio más de las sublevaciones, que incluso el levantamiento de 1874 fue más importante que este, ¿usted lo cree así?
La guerra que tuvo lugar entre 1874 y 1877 fue la más importante del siglo XIX. Participaron más guerreros que en 1892 (se habla de 10.000 luchadores), y también los tobas del Gran Chaco. Acabó con dos masacres (en Yuqui y en Mburucuyati). La represión fue cruel, y después de esta guerra cayeron los últimos bastiones de la resistencia chiriguana, Cuevo (donde se hizo en misión) y Guacaya (donde se hizo una misión y un fortín).
En estas fechas es cuando los chiriguanos perdieron su territorio y su independencia. La rebelión de 1892 fue el hecho de una parte minoritaria de los chiriguanos que quería recuperar estas tierras mediante las armas. Es muy importante por ser la última de las rebeliones armadas, pero no fue la más importante, y tampoco la única que tuvo ecos mesiánicos. Kuruyuki no selló el fin de la independencia chiriguana como se suele decir: existió precisamente porque esta independencia ya se había perdido años atrás.
¿Cómo fue la actuación del Gobierno republicano, los karai, en el conflicto?
Los primeros soldados que llegaron a Cuevo eran de Sauces (hoy Monteagudo), es decir, la entonces provincia Azero de Chuquisaca. Fueron llamados por los padres franciscanos de Santa Rosa de Cuevo y el corregidor del lugar. Les siguió el sub-prefecto del Azero, Tomás Frías. Luego partió de Santa Cruz el prefecto, general Ramón González. Las tropas de Frías y González son las que combatieron en Kuruyuki.
Del lado del Gobierno central, con sede entonces en Sucre, se mandó al coronel Melchor Chavarría, como delegado del Gobierno. Tardó tanto en el camino que llegó a Cuevo diez días después de la batalla. Él se encargó luego de perseguir y hacer ejecutar a los fugitivos, incluido al Tumpa
OPINIÓN
NO HABÍA UNIÓN ENTRE ELLOS Y TAMPOCO FUE UNA MASACRE
JÜRGEN RIESTER - ANTROPÓLOGO
Las obras que ha escrito Isabelle Combès son de alto valor científico porque ellas se basan en documentos y no en supuestos. Es el caso de Kuruyuki.
Desde los 80, Kuruyuki ha sido utilizado como símbolo de la Nación Guaraní contra los karai, pero ahora, según los datos de Combès, sabemos que la gran mayoría que luchó al lado de los soldados no indígenas eran los mismos chiriguanos. Es decir, no había una unión entre ellos y tampoco fue una masacre.
Mucho más importante fue el levantamiento de 1872, donde ellos sí estaban defendiendo su territorio. Kuruyuki no fue el último levantamiento chiriguano, fue uno de ellos y la nación chiriguana ya no estaba tan fuerte como se pretende demostrar.
Lo que no quiere decir que yo estoy en contra de estos símbolos, que son muy importantes para los pueblos, pero eso no significa falsificar la historia.
CURUYUQUE
La batalla de 1892 vista 11 años después
Población de indios chirihuanos, perteneciente al cantón Cuevo, jurisdicción de Ibo, provincia del Acero, situada al oeste del cantón. En esta ranchería tuvo lugar la última batalla que debeló la sublevación de los indios guaranís de las provincias Acero y Cordillera (...) llevada a término por los jefes Ramón González y Tomás Frías, aunque con mucho derramamiento de sangre y crueles muertes dadas a los sublevados.
Posteriormente llegó a Cuevo el militar Melchor Chavarría en calidad de delegado, acabando de pacificar estos lugares , hizo fusilar en Monteagudo al Tumpa (dios), que logró prenderlo y condujo a Sucre muchos prisioneros que le fueron entregados. En los varios encuentros que hubieron durante la sublevación, los guaranís dieron muestra de una rara tenacidad y mucho arrojo. (Diccionario geográfico del departamento de Chuquisaca- 1903)
Protagonista
Isabelle Combès
antropóloga
Estudiosa del mundo guaraní
Doctorada en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales (EHESS, París). Actualmente investigadora asociada con el Instituto Francés de Estudios Andinos en Bolivia, es autora de numerosos artículos y libros sobre los chanés y chiriguanos de Bolivia. Sus investigaciones tienen como tema principal el poblamiento étnico del Gran Chaco en la época colonial y republicana.
viernes, 25 de abril de 2014
Se cumplieron 14 años de la toma de Pananti en el Chaco
El 20 de abril del año 2000 a las cinco de la tarde la hacienda Pananti perteneciente a la familia Lea Plaza fue ocupada por 160 familias campesinas, que fueron al poco tiempo reprimidas por las fuerzas del orden, lo que derivó en una secuela de enfrentamientos que se prolongaron por siete meses.
Las jornadas de Pananti fueron el bautizo de fuego para lo que posteriormente se denominó el Movimiento Sin Tierra (MST), que en poco más de tres meses terminó por ocupar otras 12 haciendas.
Tres años después, el movimiento surgido en el Chaco se consagró de manera nacional, al concretar la toma en la hacienda Collaba de la familia Sánchez de Losada, meses antes de la retirada del entonces Presidente Gonzalo Sánchez de Lozada.
Hubo siete muertos
“Muchos cuestionaron nuestro movimiento, calificándonos como avasalladores, delincuentes, pero es que el momento que vivía nuestra país daba para eso. Había que revelarse contra un Estado excluyente con los pobres”, manifestó el asesor general de la Subgobernación de Yacuiba, Ángel Durán, por entonces dirigente y fundador del MST.
En noviembre llegó a su fin la tensión en la comunidad Pananti, poco después de la muerte siete persones, seis de ellos dirigentes campesinos y un oficial de la Policía Boliviana. Este hecho llegó a conocerse tiempo después como la “masacre de Pananti”. El proceso judicial por la muerte de estas personas sigue abierto, sin que aún se encuentren responsables.
El nueve de junio del mismo año se realizó la denominada marcha por tierra y dignidad, donde 300 familias campesinas partieron desde la ciudad de Yacuiba y llegaron a la ciudad de Tarija en nueve días.
“A medio camino nos salió al encuentro el Prefecto Oscar Vargas Molina, quién pidió negociar con nosotros, pero nosotros no queríamos negociar a medio camino, queríamos llegar y sentar un precedente, y así lo hicimos”, destacó Durán.
Durán enfatizó que si bien muchos sectores tradicionales de la sociedad chaqueña calificaron la gesta del MST, como un avasallamiento de migrantes del occidente, en realidad dentro del movimiento hubo también chaqueños que sufrían aún el latifundio en las haciendas.
Pananti en el presente
Pananti 14 años después es una próspera comunidad de 300 familias, que cuenta con energía eléctrica, agua de pozo perforado a 180 metros por la Subgobernación de Yacuiba, y con una creciente actividad agrícola, destaca en especial por la siembra del maní.
El presidente de la OTB Pananti, Isidoro Cruz, uno de los que participó durante la fundación de la comunidad, encara en la actualidad el reto de mecanizar la producción agrícola y exportar los derivados del maní, que se vende a nivel departamental, y en Santa Cruz de la Sierra.
Durante el acto de celebración de su fundación, los campesinos de Pananti pusieron la piedra fundamental de lo que vendrá a ser una Planta de Procesamiento de Maní con una inversión cercana al millón de bolivianos, con recursos dispuestos por organizaciones europeas, canalizados a través de la Fundación Chaco, y con recursos de la Alcaldía de Yacuiba.
“Anteriormente nos ofrecieron comprar nuestro maní en Europa, pero no logramos cumplir los niveles de calidad que nos exigían, esperamos que a partir de ahora con este proyecto de la planta procesadora, podamos incrementar la producción, cuidando siempre a la madre tierra, y con miras a crecer cada vez más como comunidad”, manifestó en la oportunidad Cruz.
Por su parte el Ejecutivo Seccional, Marcial Rengifo, destacó que Pananti disfruta los resultados de una lucha que costó muchas vidas y enfrentamientos desiguales.
“La determinación de reclamar tierra se tomó un año antes, en un ampliado campesino, que decidieron conformar los sindicatos sin tierra”, recordó en el acto el Ejecutivo Seccional de Yacuiba.
Otras conquistas
En octubre de 1999 en la comunidad de Aguayrenda, se aprobó la resolución de ocupar haciendas que no cumplieran con la función económica social. Pananti fue la primera.
Posteriormente se realizó la ocupación de otras haciendas como Soto La Vertiente, días después de Pananti, la hacienda Chirimoyal, luego la hacienda Nuevo Amanecer, luego Palmitos, Timboy, Salada Chica y Salda Grande, Santa Marta y Arenales. Fueron un total de 12 comunidades ocupadas en menos de tres meses.
“Eso no le gustó por supuesto a los grupos de poder de Chaco, que organizaron un Movimiento de Chaqueños Sin Tierra, para contrarrestarnos, hubo enfrentamientos por los siguientes tres meses”, dijo Durán.
Según el asesor general de la Subgobernación de Yacuiba, la contraparte la representó el Comité Cívico del Chaco, el Ejército Boliviano y las autoridades municipales y regionales.
En la actualidad el movimiento campesino se consolidó en el Chaco y a nivel nacional, eligiendo autoridades de manera democrática a nivel municipal, regional, departamental y nacional.
DATOS
-180 propiedades fueron tomadas por el MST a nivel nacional
-600 millones de bolivianos se invirtieron en proyectos de infraestructura en Yacuiba a partir de 2010 por la Subgobernación
La preocupación
por la tierra
En Bolivia las rebeliones indígenas y campesinos datan de periodos anteriores a la revolución de 1810, pasando por los levantamientos de fines del siglo XIX liderados por Zarate Vilca, la revolución agraria de 1953, el pacto militar campesino, los periodos dictatoriales de los años 70 y 80, hasta el retorno de la democracia.
EN CONTEXTO
Dieron sus vidas
En la masacre de Pananti murieron: Gerardo Alemán, Sabelio Escobar, Javier Pablo Velásquez, Pablo López, Benigno Arancibia, Vidal Vargas y el recién nacido Manuel.
Estuvieron detenidos por pertenecer al MST: Gabriel Pinto, Dionisio Mamani, Casiano Pinto, Norberto Calle, Eulogio Colque, Enrique Delgadillo, Ismael Muñoz, Adán Delgadillo y Victoria Álvarez.
Las jornadas de Pananti fueron el bautizo de fuego para lo que posteriormente se denominó el Movimiento Sin Tierra (MST), que en poco más de tres meses terminó por ocupar otras 12 haciendas.
Tres años después, el movimiento surgido en el Chaco se consagró de manera nacional, al concretar la toma en la hacienda Collaba de la familia Sánchez de Losada, meses antes de la retirada del entonces Presidente Gonzalo Sánchez de Lozada.
Hubo siete muertos
“Muchos cuestionaron nuestro movimiento, calificándonos como avasalladores, delincuentes, pero es que el momento que vivía nuestra país daba para eso. Había que revelarse contra un Estado excluyente con los pobres”, manifestó el asesor general de la Subgobernación de Yacuiba, Ángel Durán, por entonces dirigente y fundador del MST.
En noviembre llegó a su fin la tensión en la comunidad Pananti, poco después de la muerte siete persones, seis de ellos dirigentes campesinos y un oficial de la Policía Boliviana. Este hecho llegó a conocerse tiempo después como la “masacre de Pananti”. El proceso judicial por la muerte de estas personas sigue abierto, sin que aún se encuentren responsables.
El nueve de junio del mismo año se realizó la denominada marcha por tierra y dignidad, donde 300 familias campesinas partieron desde la ciudad de Yacuiba y llegaron a la ciudad de Tarija en nueve días.
“A medio camino nos salió al encuentro el Prefecto Oscar Vargas Molina, quién pidió negociar con nosotros, pero nosotros no queríamos negociar a medio camino, queríamos llegar y sentar un precedente, y así lo hicimos”, destacó Durán.
Durán enfatizó que si bien muchos sectores tradicionales de la sociedad chaqueña calificaron la gesta del MST, como un avasallamiento de migrantes del occidente, en realidad dentro del movimiento hubo también chaqueños que sufrían aún el latifundio en las haciendas.
Pananti en el presente
Pananti 14 años después es una próspera comunidad de 300 familias, que cuenta con energía eléctrica, agua de pozo perforado a 180 metros por la Subgobernación de Yacuiba, y con una creciente actividad agrícola, destaca en especial por la siembra del maní.
El presidente de la OTB Pananti, Isidoro Cruz, uno de los que participó durante la fundación de la comunidad, encara en la actualidad el reto de mecanizar la producción agrícola y exportar los derivados del maní, que se vende a nivel departamental, y en Santa Cruz de la Sierra.
Durante el acto de celebración de su fundación, los campesinos de Pananti pusieron la piedra fundamental de lo que vendrá a ser una Planta de Procesamiento de Maní con una inversión cercana al millón de bolivianos, con recursos dispuestos por organizaciones europeas, canalizados a través de la Fundación Chaco, y con recursos de la Alcaldía de Yacuiba.
“Anteriormente nos ofrecieron comprar nuestro maní en Europa, pero no logramos cumplir los niveles de calidad que nos exigían, esperamos que a partir de ahora con este proyecto de la planta procesadora, podamos incrementar la producción, cuidando siempre a la madre tierra, y con miras a crecer cada vez más como comunidad”, manifestó en la oportunidad Cruz.
Por su parte el Ejecutivo Seccional, Marcial Rengifo, destacó que Pananti disfruta los resultados de una lucha que costó muchas vidas y enfrentamientos desiguales.
“La determinación de reclamar tierra se tomó un año antes, en un ampliado campesino, que decidieron conformar los sindicatos sin tierra”, recordó en el acto el Ejecutivo Seccional de Yacuiba.
Otras conquistas
En octubre de 1999 en la comunidad de Aguayrenda, se aprobó la resolución de ocupar haciendas que no cumplieran con la función económica social. Pananti fue la primera.
Posteriormente se realizó la ocupación de otras haciendas como Soto La Vertiente, días después de Pananti, la hacienda Chirimoyal, luego la hacienda Nuevo Amanecer, luego Palmitos, Timboy, Salada Chica y Salda Grande, Santa Marta y Arenales. Fueron un total de 12 comunidades ocupadas en menos de tres meses.
“Eso no le gustó por supuesto a los grupos de poder de Chaco, que organizaron un Movimiento de Chaqueños Sin Tierra, para contrarrestarnos, hubo enfrentamientos por los siguientes tres meses”, dijo Durán.
Según el asesor general de la Subgobernación de Yacuiba, la contraparte la representó el Comité Cívico del Chaco, el Ejército Boliviano y las autoridades municipales y regionales.
En la actualidad el movimiento campesino se consolidó en el Chaco y a nivel nacional, eligiendo autoridades de manera democrática a nivel municipal, regional, departamental y nacional.
DATOS
-180 propiedades fueron tomadas por el MST a nivel nacional
-600 millones de bolivianos se invirtieron en proyectos de infraestructura en Yacuiba a partir de 2010 por la Subgobernación
La preocupación
por la tierra
En Bolivia las rebeliones indígenas y campesinos datan de periodos anteriores a la revolución de 1810, pasando por los levantamientos de fines del siglo XIX liderados por Zarate Vilca, la revolución agraria de 1953, el pacto militar campesino, los periodos dictatoriales de los años 70 y 80, hasta el retorno de la democracia.
EN CONTEXTO
Dieron sus vidas
En la masacre de Pananti murieron: Gerardo Alemán, Sabelio Escobar, Javier Pablo Velásquez, Pablo López, Benigno Arancibia, Vidal Vargas y el recién nacido Manuel.
Estuvieron detenidos por pertenecer al MST: Gabriel Pinto, Dionisio Mamani, Casiano Pinto, Norberto Calle, Eulogio Colque, Enrique Delgadillo, Ismael Muñoz, Adán Delgadillo y Victoria Álvarez.
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