sábado, 3 de diciembre de 2016

Hoy es el Día Internacional de la Persona con Discapacidad

A nivel mundial, hoy se recuerda el Día Internacional de la Persona con Discapacidad, y actualmente la población suma más de siete mil millones de personas, de los cuales más de mil millones (el 15%) vive con algún tipo de discapacidad, la mayor parte en los países en vías de desarrollo.

El mensaje oficial señala que este mes se cumplen 10 años de la aprobación por la Asamblea General de las Naciones Unidas de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.

Esta Convención, que cuenta con 169 partes y es uno de los instrumentos internacionales de derechos humanos más ampliamente ratificados, ha propiciado importantes avances en el compromiso y la acción en favor de la igualdad, la inclusión y el empoderamiento en todo el mundo, al incorporarse cada vez más la discapacidad en las agendas mundiales en materia de derechos humanos y desarrollo.

Este año, los Estados Miembros de las Naciones Unidas han comenzado a aplicar la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, nuestro plan maestro para la paz, la prosperidad, la dignidad y las oportunidades para todos en un planeta saludable, según el comunicado de la ONU.

Con sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible interdependientes, la Agenda 2030 se basa en el compromiso de no dejar a nadie atrás. Para lograr este objetivo, son necesarias la plena inclusión y la participación efectiva de las personas con discapacidad en la sociedad y el desarrollo.

Queda mucho por hacer para que las personas con discapacidad puedan alcanzar su pleno potencial como miembros de la sociedad y en pie de igualdad. Debemos eliminar los estereotipos y la discriminación que perpetúan su exclusión y crear un entorno accesible, propicio e inclusivo para todos. Para que la Agenda 2030 tenga éxito, debemos incluir a las personas con discapacidad en su aplicación y seguimiento, y usar la Convención como guía, señala la nota.

En este Día Internacional de las Personas con Discapacidad instó a los gobiernos nacionales y locales, a las empresas y a todos los actores de la sociedad, a que redoblen sus esfuerzos para poner fin a la discriminación y eliminar las barreras, debidas al entorno y a la actitud que impiden que las personas con discapacidad disfruten de sus derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales.

Trabajemos juntos en pro de la participación plena y en condiciones de igualdad de las personas con discapacidad en un mundo inclusivo y sostenible que acoja a la humanidad en toda su diversidad, conlcuye.

martes, 29 de noviembre de 2016

29 de noviembre de 1730 Alejo Calatayud

Gobernaba por entonces el virreinato del Perú José de Armendaris cuando tuvo lugar la rebelión del 29 de noviembre de 1730, movimiento encabezado por Alejo Calatayud y numerosos artesanos y mestizos de Cochabamba.

El virrey de Lima puso al señor Manuel Benero de Balero, al cargo de revisitador de la Villa de Oropesa, quién se vio en la obligación de exigir a los mestizos, incluyendo a los artesanos el pago de elevadas contribuciones para las arcas reales.

Cochabamba se preparó para resistir a Valero. Y en medio de cabildos, los artesa-nos también se unen para la lucha en contra del avasallamiento español. La tarea del re-visitador consistió, básicamente, en hacer una auditoría a las listas de empadrona-miento, ya que llegó a oídos del Virrey que había corrupción en las autoridades locales; y por otra, hacer que los mestizos prueben sus orígenes, para así diferenciarse de los muchos nativos que se hacían pasar por ellos para evitar tributos.

Los rebeldes se dirigen a la casa del platero Alejo Calatayud, para nombrarlo líder de la resistencia. Ya no se trataba de una re-vuelta ordinaria, sino de instaurar un nuevo gobierno pero sin desconocer al rey. El pueblo reunido, se fue contra uno de los símbolos más cercanos al yugo ibérico, la cárcel, la destruyen y liberan a todos los reclusos, la ciudad se ve en medio del caos, apedreo de casas de españoles y saquean algunas. Más el clero se puso en marcha con sus vírgenes y salen en procesión instando a la población a la pacificación.

Calatayud reúne a casi dos mil hombres armados y en los predios del cerro de San Sebastián los enfrenta a la caballería rea-lista, que días antes había salido de Cocha-bamba en socorro de Benero. Los rebeldes logran derrotar a los españoles hasta ensañarse con los muertos.

Calatayud es nombrado jefe de las fuerzas Armadas y se designa corregidor a don Francisco Rodríguez Carrasco, amigo suyo.

El 31 de enero de 1731, Carrasco traiciona a Calatayud, bajo la acusación de tramar una nueva revuelta, luego de una información rápida y testigos aleccionados, termina siendo torturado. El cadáver de Alejo aparece en la colina de San Sebastián pendiente de una horca, la cabeza es separada de su cuerpo y frita en aceite en enviada a Chuquisaca para exhibirla en una picota. Luego, las autoridades españolas retoman el poder.

martes, 22 de noviembre de 2016

Guerra de la Independencia – 21 de Noviembre de 1816 Batalla del Pari

Nacido en Buenos Aires, don Ignacio Warnes vino al Alto Perú con el grado de teniente coronel con el Ejército auxiliar Argentino del general Manuel Belgrano. En 1813 fue nombrado por éste gobernador intendente de la provincia de Santa Cruz de la Sierra, donde formó una división de las tres armas, con la que se propuso defender su territorio. Formó maestranzas, fabricó armas, fundió cañones y trabajó como obrero a fin de estar preparado para defenderse ante cualquier agresión realista. Después de las batallas de la Florida y Santa Bárbara, en las que venció a los españoles, Warnes organizó un ejército de 800 hombres, con cinco piezas de artillería, sirviendo de base para la insurrección que se extendía en el resto del país.

Don Francisco Javier Aguilera había nacido en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra. Estudiante de teología en el Seminario de Chuquisaca un día fugó del colegio para alistarse en las filas del ejército realista en los comienzos de la guerra de la independencia. Con el grado ya de coronel fue enviado por el jefe español Juan Ramírez a combatir a los caudillos patriotas Padilla y Warnes, que mantenían el espíritu de la insurrección, el primero en las provincias de Chuquisaca y el segundo en el oriente alto-peruano.

AGUILERA CONTRA WARNES

Después de vencer a Padilla en la jornada del Villar (14 de septiembre de 1816), el coronel Aguilera emprendió feroz campaña contra los patriotas del oriente. En Valle-grande reforzó su ejército con soldados de Cochabamba. Entre sus fuerzas estaban: el batallón Fernando VII, de 500 plazas; el batallón talavera de 300 hombres; dos escua-drones de caballería cochabambina con 250 jinetes cada uno; una sección de artillería con ocho plazas servidas por 100 artilleros. En todo, 1.400 hombres. Completado el equipo y armamento de este ejército, Aguilera se dirigió sobre la ciudad rebelde que estaba defendida por Warnes. La marcha del jefe realista fue cautelosa y nadie se apercibió de su marcha sino cuando en Horcas, caserío próximo a Santa Cruz, se vieron las bayo-netas realistas que pronto causarían terror y muerte en estas comarcas.

LA BATALLA DEL PARI

Ante la sorpresiva aproximación del ene-migo, Warnes ordenó la marcha de su ejército a las 11 del día 21 de noviembre de 1816. Al tiempo de partir, arengó a su tropa: “Soldados, a vencer o morir con gloria”. Un grito de entusiasmo fue la respuesta del ejército cruceño. El Pari es una extensa pradera próxima a los arrabales de la ciudad. El camino que viene de las provincias del interior, atraviesa este campo en toda su longitud, teniendo el arroyo del Pari a la derecha. En ese campo y como a 800 metros del arrabal de la ciudad, tendió Warnes su línea de batalla. Apoyó su derecha sobre el arroyo y cubrió su izquierda con la caballería; al centro colocó la artillería, emboscando algunas piezas en las isletas y renovales. Poco después se presentó el ejército español. Aguilera desplegó su línea paralela a la de Warnes, emboscando parte de ella en la vera del Pari, donde emplazó su artillería protegiendo ambas alas con su caballería.

LA BATALLA DECISIVA

Simultáneamente ambas líneas avanzaron la una sobre la otra. El batallón Fernando VII, dirigido por el mismo Aguilera, abrió fuego sobre la infantería cruceña, cuyo jefe, el co-mandante Saturnino Salazar, huyó ante las primeras descargas. La tropa se tendió en el suelo hasta que vino Warnes a caballo ordenando seguir adelante, trabándose un combate sangriento. En refuerzo de Aguilera se presentó el comandante Llanos a la cabeza del temido batallón Talavera. En lo más recio de la refriega, fue derribado de un balazo el caballo del jefe patriota, que cayó sujetando al jinete de la pierna derecha. Los soldados, creyéndolo muerto, fugaron dejándolo abandonado en el campo de batalla. Un soldado español encontrándolo con vida, le atravesó el pecho con su bayoneta y un pistoletazo en la cabeza lo ultimó.

Al comenzar el combate, la caballería cruceña al mando del coronel Mercado había embestido con furia a la caballería realista cochabambina, hasta ponerla en desordena-da fuga. Mercado lo persiguió durante cinco horas, peleando en el trayecto los jinetes pelotón a pelotón, cuerpo a cuerpo, hasta que los cochabambinos fueron destruidos por completo. Mercado tornó victorioso al campo de batalla y al saber la muerte de su jefe, “dando alaridos de rabia se precipitó sobre los realistas, pero éstos formando sólidos grupos, fusilaron a los intrépidos jinetes, que no contaban más que con sus lanzas para el ataque”. A Aguilera su triunfo le costó caro, pues de 1.400 hombres que tenía le quedaron sólo 250, los demás habían muerto o estaban heridos. Aguilera mandó a cortar la cabeza de Warnes y colocarla en una pica en la plaza de Santa Cruz.

lunes, 21 de noviembre de 2016

Conmemoran bicentenario de la batalla de El Pari

Después del 24 de septiembre de 1810, que es cuando se da el primer grito libertario en Santa Cruz, ocurren tres importantes batallas que ayudan a la independencia de Bolivia: la batalla de la Florida que se da el 25 de mayo de 1814 en la zona del Chaco, la de Santa Bárbara que sucedió el 7 de octubre de 1815 en Chiquitos y la de El Pari, 21 de noviembre de 1816. "Esta última es la contribución de Santa Cruz a la emancipación de América", destacó Nino Gandarilla, coordinador del Comité Organizador del Bicentenario de la Batalla de El Pari.

Contexto histórico. En 1813 Ignacio Warnes comienza a organizar un nuevo ejército, el mismo contaba con una infantería, caballería, artillería y Estado Mayor.

El virrey, Joaquín de la Pezuela, tomó en cuenta el problema que significaba Santa Cruz, ya que contaba con su propio ejército y una artillería de nueve cañones, entonces decide realizar una gran invasión, matar a Manuel Ascencio Padilla e Ignacio Warnes, pasar y atacar Salta, en Argentina, y de ahí entrar a Buenos Aires, donde se encontraba Martín Miguel de Güemes.

Una sangrienta batalla. El combate de El Pari comienza en la mañana del 21 de noviembre de 1816 con ataques de las caballerías de ambos bandos. En el primer enfrentamiento sale airoso José Manuel Mercado, oficial de las fuerzas revolucionarias, haciendo huir a la caballería invasora.

Luego se produce el enfrentamiento entre infanterías, el Regimiento Fernando VII, por parte de las fuerzas invasoras, contra los Pardos Libres, del lado revolucionario. Luego Warnes decide enfrentar en el duelo de comandantes a Francisco Javier Aguilera para hacerla más corta la batalla. Entonces un artillero español le dispara una bala de cañón, tumban a Warnes del caballo y en el piso es derrotado por las fuerzas realistas. "Fue la batalla más sangrienta de la historia. La misma duró siete horas en el día y en la noche continuó con la guerra de guerrillas. El saldo de bajas fue de 2.400 muertes en ambos bandos, de los 1.600 hombres que mandaron los realistas quedaron 200 y de los 1.350 patriotas el saldo final fue de 350", contó Gandarilla.

De los 200 que entraron con Aguilera a Santa Cruz, tres días después de la batalla, quedaron 12 porque los demás fueron asesinados por las mujeres de la ciudad en represalia por los actos vandálicos que cometieron. "El ejército que mandó Pezuela quedó diezmado y contenido en Santa Cruz permitiendo así que Salta sea protegida", dijo Gandarilla, resaltando una vez más la importancia de la única batalla campal que tiene Santa Cruz en su historia en defensa de la ciudad.

Actividades para la conmemoración. Desde las primeras horas de la mañana comenzarán los actos, primero la 8va División del Ejército lanzará salvas de artillería, luego a las 8:00 se realizará un Te Deum en la Catedral, después habrá un desfile de bandas, donde participarán 700 estudiantes, desde la plaza 24 de Septiembre hasta la plaza El Pari. En este lugar se realizarán otras actividades relacionadas a la música y teatro, entre otras.

Historia de las izquierdas Bolivianas



“Historia de las izquierdas Bolivianas Archivos y documentos (1920-1940)”, explora el mundo de las ideas de las izquierdas de las décadas de 1920 y 1930 a través de un corpus de documentos inéditos o de difícil acceso en la actualidad.



Coordinadores: Andrey Schelchkov y Pablo Stefanoni

Editorial: Vicepresidencia y Centro de Investigaciones Sociales

Páginas: 392

Año: 2016

Héroes de Boquerón mal pagados

Para muchos combatientes, la Guerra del Chaco no solamente repercutió en sus vidas durante el tiempo que duró el conflicto bélico. Algunos volvieron con nuevas ideas políticas, otros con planes diametralmente opuestos a los que imaginaban antes de ser movilizados; empero, los más trajeron huellas indelebles, físicas y mentales, de realización o de frustración, que habrían de tener consecuencias en los circunstancias vitales que enfrentarían a futuro. Y en la inmediata posguerra, algunos fueron víctimas de la mezquindad y la mala conciencia de quienes tuvieron responsabilidad de mando en esa contienda, injusto pago a su sacrificio por la patria.

Entre los valientes que soportaron el violento asedio paraguayo a Fortín Boquerón, que tuvo como perversos aliados a la ineficiencia de los altos mandos militares bolivianos y a la inclemente sed, se encontraba el sargento Alberto Saavedra Peláez, quien fue tomado prisionero con otros 465 sobrevivientes de esa increíble gesta. Saavedra, no pudo resistir el cautiverio en Asunción del Paraguay, por lo que poco antes del fin de la guerra se fugó a nado por el río Pilcomayo con otros compañeros hasta la Argentina, de donde pudo pasar luego a Bolivia. Saavedra es autor del libro “Memorias de un Soldado”, que relata sus vivencias en Boquerón, y de un breve relato sobre los avatares que a continuación se resumen.

En julio de 1936, en su tierra natal de Oruro y con otros compañeros de armas, fundó la “Asociación de Ex Prisioneros”, con el fin de prestarse mutua colaboración, sobre todo a aquellos que no tenían recursos, durmiendo incluso en plazas y zaguanes. Como los socorros devengados a los excombatientes demoraban en llegar desde La Paz, la directiva de la asociación visitó al prefecto coronel Ovidio Quiroga, para pedirle interceda por ellos ante las autoridades, teniendo en cuenta su estrecha amistad con el presidente David Toro. El prefecto, que fue auxiliar de Toro en la malhadada batalla de Picuiba, los recibió de mala manera y, cuando los delegados abandonaban cabizbajos el palacio prefectural, Quiroga salió a uno de los balcones y se puso a gritar: “¡Prisioneros cobardes!”.

Al oír semejante improperio, los sorprendidos excombatientes murmuraron entre sí: “Miren quien dice ‘cobardes’, si es de los que se entregaron sin combatir” y, luego de una sonora silbatina, se alejaron gritándole: “¡Picuiba! ¡Picuiba!”, lo que enfureció de gran manera al aludido, llegando a hacer disparos al aire con una ametralladora.

El sábado posterior a ese incidente y luego de un disputado “match” de fútbol, Saavedra y cinco compañeros fueron a una quinta a servirse un picante. Al entrar al local público, vieron que en una mesa Quiroga departía con un par de amigos; sin prestarle atención, se acomodaron en otra mesa y llamaron a doña Angélica, la dueña, para que les sirviera. Grande fue su sorpresa al decirles la propietaria que por orden del prefecto no podía atenderles, a lo que inmediatamente respondió a gritos uno de los jóvenes: “dígale al señor prefecto que ésta no es la prefectura, sino una quinta pública”.

Rememora Saavedra: “Enardecido, el prefecto se paró con un fuete en la mano y vino hacia nosotros. Iba a darle un fuetazo en la cara al de más cerca y éste le puso el brazo y le tiró un empujón. Caliente por nuestra actitud llamó a sus amigos y se retiraron del local. Nosotros, como festejando el triunfo, pedimos que nos sirvan cerveza y el plato que habíamos pedido. No imaginábamos lo que posteriormente nos iba a pasar”.

No acabaron de dar la orden, cuando a las carreras se presentó ante los jóvenes doña Angélica, gritando: “niñitos, ¡váyanse, que el prefecto salió amenazándoles!”. Dicho y hecho; pocos minutos después la quinta fue rodeada por un destacamento de soldados. Al tratar de escapar, fueron reducidos a culatazos y conducidos al regimiento Camacho, donde pasaron la noche temblando de frío. Al mediodía siguiente, se les comunicó que serían confinados por “peligrosos comunistas”, junto a dos periodistas. El destino era el poblado de Santo Corazón, en la frontera con Brasil.

Fueron innúmeras las aventuras que corrieron los deportados, varias de ellas de riesgo y originadas en la necesidad de hacerse con alimentos en el hostil entorno selvático, donde tuvieron que recurrir a las experiencias adquiridas en el Chaco para sobrevivir. Con una frontera desguarnecida y extensos territorios deshabitados, Saavedra y sus amigos se desplazan casi libremente, seguidos en complicidad por el cabo que debe custodiarlos. En esas correrías se topan con contrabandistas y cuatreros. Entre los últimos, visita Santo Corazón un cruceño de apellido Cronembold, a quien lo acompaña un jinete brasilero, que se mantiene callado. En una siguiente pasada por el pueblo, Cronembold les hace creer que el brasilero era Luis Carlos Prestes, el famoso dirigente comunista que años atrás encabezó una frustrada sublevación contra el Gobierno brasilero, refugiándose pocos meses en Bolivia. Sin embargo, en la época de esta anécdota, Prestes estaba preso en Río de Janeiro, por orden del presidente Getulio Vargas.

Cansados de esa vida y de las consecuentes privaciones, sumadas a la lógica molestia de estar desterrados por un enojo del caprichoso coronel Quiroga, Saavedra y dos de sus compañeros de destierro escapan de Santo Corazón y cruzan la frontera. Obligados a ganarse el pan, trabajan en labores manuales para hacendados brasileros, hasta reunir el dinero suficiente para acercarse a Corumbá. Allá tienen la sorpresa de encontrarse con un grupo de militares bolivianos que departían en un restaurante. Ellos les informan que como Toro ha sido derrocado —nada menos que por uno de los máximos héroes de la guerra del Chaco, el mayor Germán Busch—, podían volver sin temor a Bolivia, cosa que hacen de inmediato.

Ayudados por los excombatientes cruceños, los injustamente confinados pueden hacer el largo camino hasta su tierra natal, “llegando a Oruro como si no hubiera pasado nada”.



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Entre los valientes que soportaron el violento asedio paraguayo a Fortín Boquerón.
Archivo

“Al tratar de escapar, fueron reducidos a culatazos y conducidos al regimiento Camacho, donde pasaron la noche temblando de frío. Al mediodía siguiente, se les comunicó que serían confinados por “peligrosos comunistas”, junto a dos periodistas. El destino era el poblado de Santo Corazón, en la frontera con Brasil.”


Inician actos por los 200 años de batalla de El Pari



El Comité Organizador del Bicentenario de la Batalla de El Pari arrancó hoy, a las 8:00, la jornada conmemorativa de esta gesta libertaria por la independencia de Sudamérica con una misa de Te Deum en catedral de Santa Cruz de la Sierra, con respaldo de la Gobernación y de la Alcaldía cruceña.

Luego de la misa, tendrá lugar un acto cívico militar en la plaza de El Pari.

Al acto asisten la principales autoridades de la región, entre ellas el gobernador Rubén Costas, confirmó la Gobernación.