viernes, 24 de marzo de 2017

Vacaflor dará conferencia de rectificación histórica



El historiador, Elías Vacaflor Dorakis, presentará este viernes a las 09:00 horas en el Auditorio de la Casa de la Cultura, el resultado de un trabajo investigativo de más de 20 años, en una conferencia titulada “El Combate del Campo de la Tablada”, en la que se revelarán los descubrimientos históricos del autor.

Rectificación histórica
Una nueva relectura histórica de proceso independentista tarijeño, en su relación con la actual tierra boliviana y argentina, aclarando dudas, desmintiendo mitos y rescatando héroes es la que presentará este viernes Elías Vacaflor en su conferencia, surgida de dos décadas de investigación.
Según cuenta el historiador, todo inició cuando era diputado por Tarija y asistió a un acto protocolar del 6 de Agosto en Sucre, ocasión en que fue cuestionado por el director de la Casa de la Libertad sobre el motivo por el cual los tarijeños de antaño celebraban la Batalla de la Tablada el 4 de mayo.
Esta pregunta motivó al historiador tarijeño a investigar en los libros publicados en 1917, confirmando la discrepancia respecto a la fecha por parte de los académicos e incitando su curiosidad. “Allí empezó una tarea de zambullirme en todo libro, folleto o archivo que me permita dilucidar la fecha correcta”, comenta Vacaflor.
Tras muchas lecturas e investigaciones, finalmente en 2001 el historiador encontró ejemplares de periódicos de 1922, en lo que figuraba una ordenanza municipal señalando que al no haberse definido de manera oficial una fecha, se decretaba que la Batalla de la Tablada había ocurrido el 15 de abril.
Bien pudo terminar la investigación allí, pero la curiosidad del académico lo llevó a ampliar su rango de estudio. “En la búsqueda de estos temas encontré otras noticias que me llamaron la atención y poco a poco fueron permitiéndome armar un rompecabezas para llegar a una secuencia cronológica de varios hitos entre 1810 y 1925 finalmente”, explicó.
Entre estos temas, algunos en los que profundizó son la vida de Eustaquio Méndez, la realidad de la guerrilla de Tarija, la importancia de Francisco Pérez de Uriondo y finalmente en los cabildos realizados para decidir si estas tierras se unirían a la Argentina o a Bolivia.
Como ejemplo del alcance de estas investigaciones cabe destacar que las consecuencias lo referido a la mutilación de la mano de Eustaquio Méndez, sobre todo en lo referente a sus motivos y su fecha, que ocurrió en 1818, sobre los que tanta especulación y mitificación existe. “Durante los hechos del 15 de abril, Méndez tenía las dos manos, entonces toda la iconografía sobre él en pinturas, acuarelas y óleos, obedeció más a un criterio artístico que histórico”, aclaró Vacaflor.
Otro de los detalles más reveladores de la conferencia es el ya atisbado por su título, sobre la diferencia entre un combate y una batalla, por lo que es otro error la denominación de los eventos del 15 de abril en el campo de la Tablada. “Este es un trabajo de rectificación histórica, un recorrido imaginario, documental y cronológico para que toda la comunidad conozca y pregunte”, manifestó el historiador.

Para el público
El estudio de Vacaflor aún no fue publicado aún, pero si presentado en Salta, el 7 de febrero pasado en vísperas del nacimiento de Martín Miguel de Güemes, donde recibió un decreto de la Cámara de Diputados local declarándolo como trabajo de interés para la misma. Asimismo, el martes 21 el mismo se presentó al Concejo Municipal de Tarija y se elaborará un folletín para abril.
Ahora, a solicitud de Juan Carlos Ramos del Movimiento Cívico Universitario Siglo XXI, la investigación será presentada por primera vez al público tarijeño. “Creo que las actuales generaciones de tarijeños y bolivianos tienen derecho a conocer la verdad y ese el aporte respetuoso que hago a los próceres de Tarija, particularmente a don Eustaquio Méndez”, concluyó el historiador.

Eduardo Avaroa nació en Potosí

“Eduardo Avaroa, un potosino que nació en San Pedro de Atacama”. Esa fue la afirmación que hizo ayer el comandante de la Región Militar No. 10, Hans Gallardo, en el acto central de homenaje al Día del Mar, que se celebró en el frontis de la Gobernación.

Y acto seguido vino la explicación: “Esa vez (cuando nació Avaroa), San Pedro de Atacama pertenecía al Departamento de Potosí antes de que el Litoral se convierta en un Departamento”.

No es la primera vez que el coronel Gallardo repara en el origen del héroe del Topáter. Lo había hecho el martes 21, en una conferencia magistral.

La explicación fue sencilla: el Departamento del Litoral fue creado recién en 1867. Hasta ese año fue un partido o una provincia del Departamento de Potosí. Entonces, el litoral boliviano era parte de Potosí hasta 1867. La salida al mar estaba en territorio potosino.

La provincia de Antofagasta tenía poblaciones como Taltal, Tocopilla, Mejillones y Caracoles. San Pedro de Atacama era una de sus ciudades interiores. Eduardo Avaroa Hidalgo nació en San Pedro de Atacama el 13 de octubre de 1838, cuando no existía el Departamento del Litoral. Eso significa que, jurídicamente, nació en el Departamento de Potosí.

“Entonces, él era del Departamento de Potosí, como son la mayoría de ustedes. Aquí nació Avaroa”, dijo Gallardo en su conferencia del martes.

Un dato adicional del historiador Pablo Michel es que, antes de estallar la Guerra del Pacífico, Avaroa envió a su esposa, Irene Rivero Pachas, y a sus hijos a Potosí, dictó su testamento y última voluntad. Irene Rivero se casó con Avaroa en Potosí, mediante un apoderado.

jueves, 23 de marzo de 2017

23 de Marzo Bolivia conmemora Día del Mar en medio de agresión chilena

Los bolivianos conmemoran 138 años de la pérdida del Litoral boliviano tras la invasión chilena, pero recuerdan esta fecha en medio de otra agresión del gobierno de Michelle Bachelet con nueve bolivianos detenidos en cárceles mapuches, sin embargo, autoridades, políticos e instituciones unen fuerzas desde el 21 de marzo para expresar el pedido justo de retornar al mar con soberanía.

La tarde de ayer, los restos del Héroe de Calama, Eduardo Abaroa, fueron trasladados a la plaza que lleva su nombre en la zona de Sopocachi de la ciudad de La Paz y hoy recibirá honores del Estado boliviano y las Fuerzas Armadas y sociedad civil.

Los restos del defensor del mar fueron escoltados por el presidente Evo Morales, el vicepresidente Álvaro García, ministros y cuadrillas de la Armada, el Ejército, los Colorados de Bolivia y la Caballería Militar desde la plaza San Francisco hasta la plaza Abaroa.

Pero no solo el Órgano Ejecutivo y funcionarios públicos participaron del acto, sino también el municipio paceño, la Gobernación de La Paz y varios parlamentarios de la oposición que expresaron su homenaje en vísperas del Día del Mar.

A estos se sumaron estudiantes de varias unidades educativas que también rindieron su homenaje al Héroe de Calama junto a la ciudadanía que se dio cita en las avenidas y calles del centro de la ciudad de La Paz por donde pasó el desfile hasta la plaza Abaroa.

Muchos parlamentarios y autoridades coincidieron que en esta coyuntura donde el Gobierno de Chile encarceló a nueve ciudadanos bolivianos, Bolivia debe estar más unida que nunca, no sólo en torno al mar, sino en torno a la defensa de la dignidad de todos los bolivianos y en rechazo a las agresiones de autoridades del vecino país.

Hoy, 23 de Marzo, los actos conmemorativos en la plaza Abaroa iniciarán a las 08 horas con ofrendas florales, desfile de instituciones de los gobiernos central regional y departamental, además de funcionarios públicos, unidades educativas y organizaciones de la sociedad civil.

El acto central está programado alrededor de las 11 de la mañana cuando el presidente Evo Morales emita un mensaje al país. Bolivia y Chile estarán atentos a las palabras del mandatario.

En 1825, Bolivia nació a la vida independiente con una costa de 400 kilómetros sobre el océano Pacífico; 54 años después, en 1879, Chile invadió y ocupó por la fuerza el territorio del departamento de Litoral, desde entonces privó al país de un acceso soberano al mar y de un territorio de al menos 120.000 kilómetros cuadrados.

La batalla de Topater, las huellas de la Guerra y la aspiración boliviana



La mayoría de la población boliviana relaciona el 23 de marzo con la pérdida del mar, pero más allá de esto. La fecha recuerda la Batalla de Topater, primer enfrentamiento de la guerra del Pacífico.

Esta batalla constituye un hito histórico para los bolivianos que, sin embargo, no se queda en el pasado sino que revive año tras año como parte de la aspiración por lograr nuevamente una salida soberana al mar.
Cuentan los apuntes históricos que las tropas chilenas llegaron a la quebrada sur cercana a Calama el 23 de marzo de 1879, y después de varias horas de combate sometieron a la resistencia boliviana gracias a su superioridad numérica.
Así, el 23 de marzo de 1879 se produjo el primer enfrentamiento armado de la Guerra, entre las tropas chilenas y bolivianas en las cercanías de Calama. El boliviano Eduardo Abaroa opuso resistencia junto a un grupo de civiles y murió en la contienda.
Días antes, el coronel chileno Emilio Sotomayor organizó en Caracoles una fuerza compuesta de 544 soldados y 30 civiles, que tenían la misión de ocupar Calama.
En esta localidad, la máxima autoridad boliviana, Ladislao Cabrera, organizó la defensa con alrededor de 130 civiles. Armados con algunos rifles y carabinas, el grupo se acantonó en la ciudad y destruyó los puentes de acceso al poblado.
El 23 de marzo las fuerzas chilenas alcanzaron la quebrada sur cercana a Calama. Para habilitar el tránsito hacia el pueblo, Sotomayor llevó dentro de sus filas a carpinteros, con tablones en carretas.
El historiador Ardiles relata la contienda: “en el Vado de Topater, las primeras y segundas compañías del Segundo de Línea [...], cruzaron el sendero denominado “Viento”, apoderándose de él (...). En esta circunstancia cayó muerto el héroe boliviano Eduardo Abaroa Hidalgo, quien junto a doce rifleros, defendieron el Puente Topater. Después de descargar los 300 tiros de su revólver, ya herido y moribundo, la tropa chilena lo conminó a rendirse, pero él exclamó: ‘¡Que se rinda su abuela, carajo!’”.
Luego de varias horas de combate, las tropas chilenas pusieron fin a la resistencia boliviana. Su superioridad numérica fue determinante. La contienda dejó 20 bolivianos y 11 chilenos muertos.

La Guerra del Pacífico
La Guerra del Pacífico o Guerra de Chile contra Perú y Bolivia fue un conflicto de América del Sur que tuvo lugar el año 1879-1884 en el cual las fuerzas de Chile lucharon contra una alianza defensiva de Bolivia y Perú.
También conocida como la “Guerra del Guano y el Salitre”, la guerra surgió por las disputas sobre el control del territorio que contenía importantes yacimientos ricos en minerales. El inicio exacto de la guerra es un asunto de controversia entre los historiadores, algunos atribuyen el decreto presidencial de Hilarión Daza en Bolivia como una declaración de guerra, y otros atribuyen a Chile como el primer país en declarar oficialmente la guerra e invadir territorio extranjero.
Originalmente, el conflicto era un conflicto entre Chile y Bolivia por un impuesto de 10 centavos por el quintal de salitre exportado en territorio boliviano, pero la controversia sobre la propiedad de la región de Atacama entre Bolivia y Chile fue el suceso que precedió y sentó las bases para las malas relaciones históricas entre ambos países.

Antecedentes de la Guerra
En 1879, el Perú se involucró en el asunto como un mediador, tratando de ayudar a resolver pacíficamente la disputa entre Bolivia y Chile (aunque se argumenta que el Perú intentó favorecer a Bolivia a costa de Chile). Sin embargo, en 1873 Bolivia y Perú habían firmado un tratado de alianza defensiva, que algunos historiadores consideran como tratado ofensivo y dirigido a Chile, que obligaba a las fuerzas militares de cada nación a acudir en ayuda en el caso de que fueron invadidas por otra nación.

Declaración de Guerra: Campañas militares
Cuando Chile invadió el puerto boliviano de Antofagasta el 14 de febrero de 1879, una maniobra militar que se había hecho sin una previa declaración de guerra, Bolivia pidió la activación de su alianza defensiva con el Perú. Sin embargo, la guerra no sería formalmente declarada por ambos lados hasta que Chile, que había recibido un reconocimiento oficial de la alianza defensiva secreta por el gobierno peruano, declaró la guerra el 5 de abril de 1879, el Perú respondió al día siguiente por la que se declara la casus foederis, o la activación del tratado de alianza.

Campaña naval,
Huáscar y Miguel Grau
La guerra se realizó en una variedad de terrenos, a partir del desierto de Atacama y, más tarde, cuando las fuerzas chilenas avanzaron más al norte, tuvo lugar en los desiertos y las regiones montañosas de Perú. La primera batalla de la guerra fue la Batalla de Calama, en la que las tropas chilenas tuvieron una fuerte defensa de los soldados y civiles de Bolivia, este suceso tuvo lugar antes de cualquier declaración de guerra.
Cuando la guerra se había declarado, la mayor parte del primer año hubo un enfoque en la Campaña Naval debido a la ventaja estratégica del control de los mares a fin de proporcionar apoyo a las fuerzas de tierra, que se disputaban militarmente en el desierto más árido del mundo.
A pesar de que la Marina peruana tuvo un éxito inicial, la campaña naval fue ganada finalmente por la Armada de Chile cuando capturó al buque peruano insignia Huáscar y se sucedió la muerte del almirante peruano Miguel Grau, conocido como el “Caballero de los mares” por su caballería en combate, durante el Combate de Angamos.

Campaña Terrestre
Posteriormente, la Campaña terrestre daría lugar a una serie de victorias para el Ejército de Chile sobre las tropas del ejercito de Bolivia y Perú, lo que dio lugar a la completa derrota de Bolivia en la Batalla de Tacna (Batalla del Alto de la Alianza), del 26 de mayo de 1880, donde el ejército Boliviano se retiraría definitivamente de la Guerra.
A esto se suma la derrota del ejército regular del Perú después de la Batalla de Arica el 7 de junio, donde murieron heroicamente las fuerzas defensivas peruanas comandadas por el Coronel Francisco Bolognesi, quien resistió a las fuerzas invasoras hasta quemar el último cartucho, al igual que Alfonso Ugarte, quien prefirió lanzarse del morro de Arica antes que entregar el pabellón nacional al enemigo.
Ese mismo año después de la toma de Arica y Tacna se iniciaban los preparativos para la invasión de Lima “campaña de Lima” (campaña militar chilena para tomar la capital peruana). La campaña terrestre llegó a su clímax en 1881 cuando los chilenos ocuparon Lima.
Después, los tres años restantes del conflicto se convirtió en una guerra de guerrillas entre una unión de lo que quedaba del ejército peruano y algunas tropas irregulares al mando del General Andrés Avelino Cáceres, contra las fuerzas militares de Chile, con su base en Lima bajo el mando del almirante Patricio Lynch. El conflicto resultante sería conocido como la Campaña de la Breña (o de la Sierra), que tendría bastante éxito como un movimiento de resistencia, pero ineficiente para cambiar el curso de la guerra.

Tratado de Ancón
Finalmente, después de la derrota de Cáceres en la Batalla de Huamachuco, Chile y Perú lograron llegar a una solución diplomática el 20 de octubre de 1883, con la firma del Tratado de Ancón mediante el cual el departamento de Tarapaca pasó al Estado chileno permanentemente y las provincias de Arica y Tacna quedaban bajo administración chilena por un lapso de 10 años. Terminado ese periodo un plebiscito decidiría si quedaban bajo jurisdicción chilena, o si se reintegrarían al Perú. Bolivia, que había abandonado a Perú después de la batalla de Tacna, eventualmente firmó una tregua con Chile en 1884.
El tratado estableció una tregua indefinida; bajo las condiciones de que Bolivia aceptara la cesión del litoral boliviano a Chile, la devolución de los bienes incautados a los ciudadanos chilenos y el ingreso libre de impuestos de productos entre ambos países.

El tratado de 1904
Finalmente, el Tratado de Paz y Amistad del 20 de octubre de 1904 es un tratado de paz firmado por representantes de la República de Bolivia y la República de Chile con el fin de terminar el estado de guerra existente entre ambos países luego del estallido de la Guerra del Pacífico en 1879.
El Tratado de Paz y Amistad fue discutido por varios años, especialmente debido a la cesión absoluta y perpetua de los territorios bolivianos ocupados por Chile, correspondientes al antiguo departamento del Litoral (actual Región de Antofagasta), lo que dejaba a Bolivia sin acceso al océano Pacífico.

Huellas de la Guerra
La apropiación chilena del litoral costero boliviano dejó a Bolivia como un país sin litoral, así como el control temporal sobre las provincias peruanas de Tacna y Arica.
La Guerra del Pacífico ha dejado profundas cicatrices en todas las partes involucradas, gran parte de los problemas modernos entre estas naciones vecinas se remiten a este conflicto. En los últimos años ha revivido el sentimiento nacional de Bolivia que tiene por objeto la devolución de su soberanía costera.
Empero, Chile se ciñe al tratado de 1904 y Bolivia por su parte vuelve a hacer recuento de las veces en las que las máximas autoridades chilenas han comprometido negociar mar con soberanía para Bolivia.

La aspiración boliviana
El 24 de abril de 2013 el gobierno de Bolivia inició formalmente, ante la Corte Internacional de Justicia, la presentación de una demanda para solicitar a Chile la negociación de una salida soberana al mar.
De acuerdo a la demanda boliviana, Chile se habría comprometido a negociar una salida soberana al mar para Bolivia a través de acuerdos, práctica diplomática y declaraciones de sus representantes; entre ellos: el Convenio de Transferencia de Territorio de 18 de mayo de 1895 y sus Protocolos Complementarios; el Acta Protocolizada de 10 de enero de 1920; el intercambio de notas de 1 y 20 de junio de 1950; el Memorándum Trucco de 10 de julio de 1961; la Declaración Conjunta de Charaña de 8 de febrero de 1975 y la nota chilena de 19 de diciembre de 1975. Instrumentos que evidenciarían que Chile se comprometió a encontrar una solución al enclaustramiento marítimo de Bolivia.
El petitorio de la demanda Boliviana solicita a la Corte Internacional de Justicia que declare que:
- Chile tiene la obligación de negociar con Bolivia un acuerdo que otorgue a Bolivia una salida soberana al Océano Pacífico
- Chile ha incumplido dicha obligación
Chile debe cumplir dicha obligación de buena fe, pronta y formalmente, en un plazo razonable y de manera efectiva, a fin de otorgar a Bolivia una salida soberana al Océano Pacífico.

“Existen dos errores históricos monumentales”

El expresidente Carlos D. Mesa sostiene que la guerra en la que se enfrentaron la Confederación Perú-Boliviana y Chile es el “preanuncio” de la invasión chilena de febrero de 1879 y la pérdida del Litoral, después de la Guerra del Pacífico.
“La primera guerra con Chile ya preanuncia lo que nos va a pasar. ¿Cuál es la primera guerra con Chile? La que protagoniza Andrés Santa Cruz, protector de la Confederación Perú-Boliviana, que se enfrenta a Chile y trata de resolver pacíficamente las relaciones de esa gran Confederación con el Estado chileno”, explicó.
“En ese momento, la lógica pacifista de Santa Cruz no se da cuenta de algo estratégico: Chile necesita expandirse para sobrevivir y Chile no va nunca a hacer la paz con la Confederación, ni con Bolivia ni con el Perú, porque requiere del territorio que acabaría arrebatándole a Perú y a Bolivia. Por lo tanto, diría yo, parece un episodio menos significativo, pero creo que es el punto de partida de esta historia dramática que hemos vivido”, expresó Mesa.
Después de la Guerra del Pacífico, el Tratado de 1904 selló la mediterraneidad de Bolivia. Mesa considera que si se debe escoger los dos peores momentos, desde el punto de vista de los errores bolivianos, el primero es el tratado que firma el gobierno de Melgarejo en 1866 y el segundo, el Tratado de 1904. “Ese fue un error histórico monumental”, afirmó.

miércoles, 22 de marzo de 2017

Expertos avalaron versión oficial del Himno a Tarija



Un acontecimiento que perfila convertirse en parte de la historia del departamento tuvo lugar la mañana del martes 21 de marzo en ambientes del Teatro de la Cultura, cuando una comisión de reconocidos expertos en música se reunió para realizar una revisión del Himno a Tarija con miras a la oficialización del mismo para abril. Fruto de este trabajo se tiene ya una propuesta aprobada que será difundida en próximos días.

Los ajustes
Considerando la existencia de múltiples versiones del himno departamental, la mayoría de ellas con diferencias que impiden cantarlo con comodidad, la Dirección de Patrimonio y Gestión Cultural organizó la mañana del martes, desde las 10:00 horas en el foso del Teatro de la Cultura, una reunión en la que participaron destacados profesores de música e intérpretes como: Fernando Arduz, Gilma Hoyos, Atiliano Auza, Amado Cadena, Carmen Paravicini, Miguel Ángel Ledezma, Gualberto Cadena, Ángel Fuentes, Luis Morales Giacoman, Wilfredo Urzagaste, Milton Ramos, Carmen Villanueva y Carlos Maciel.
El acto inició con las palabras del Nelvin Acosta, director de Patrimonio y Gestión Cultural de la Gobernación quien, además de explicar que los puntos a tratar serían la exposición, interpretación, diálogo y acuerdo sobre el tema, puso de manifiesto la importancia de realizar este trabajo durante el año del Bicentenario de la Batalla de la Tablada.
Luego, llego la parte fuerte de la reunión con la exposición de Fernando Arduz, sobre el estudio que él realizo respecto al tema, arguyendo con términos técnicos y precisos la necesidad de realizar una revisión del Himno a Tarija, tratando de respetar en lo posible las fuentes originales, pero también buscando la coherencia, equilibrio y simetría del mismo, además de la practicidad para su entonación.
Así, Arduz presentó sus observaciones tanto en la letra como en la música, señalando la tonalidad, el coro, los cambios de ritmo y la melodía. A ello, fueron sumadas las opiniones y consideraciones de los participantes, quienes arguyeron posturas, sugerencias y opiniones en aras de lograr un resultado satisfactorio para todos.
Tras lograr el esperado consenso se llegó a una versión que fue considerada adecuada por todos los participantes, se la entonó como prueba antes de aprobarla y dar por culminada la reunión pasado el mediodía.

A difundir
“Ha sido una exposición y puesta en consideración con un equipo técnico de especialistas en música para dar criterios sobre el trabajo de adecuación del himno que ya se viene realizando desde algunos años atrás, y hemos llegado a un acuerdo. Prácticamente lo que va hacer desde ahora es dar a conocer la versión oficial del Himno a Tarija”, comentó el profesor Fernando Arduz al finalizar el trabajo.
“Es un trabajo digno de celebrar por la participación de actores de nuestra sociedad relacionados con el área musical, que han podido a partir de su formación y su experiencia llegar a un acuerdo para que en este Bicentenario podamos brindarle el regalo a los tarijeños, de cantar nuestro himno al unísono tanto en letra, música y melodía”, dijo por su parte Nelvin Acosta.
Según se anunció el siguiente paso es dar difusión a los ajustes realizados para que la población estudiantil, civil y militar empiece a la versión oficializada del himno.

Genetistas investigan linaje del Mariscal de Ayacucho


MÁS MUESTRAS

Está en trámite otro estudio a las dos momias de soldados del RI-II Sucre, de la Guerra del Pacífico, resguardadas en el Museo Militar tras ser devueltas por autoridades peruanas y a las que se harán estudios de ADN para determinar su descendencia y si son efectivamente de Chuquisaca.

En un año, genetistas bolivianos del Instituto de Investigaciones Técnico Científicas de la Universidad Policial (IITCUP) darán un informe sobre la genealogía del Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre. Ayer, los peritos tomaron muestras del cubremonturas del caballo, resguardado en la Casa de la Libertad, donde hay rastros de sangre y, por tanto, de ADN. En la ciudad, ya realizaron el estudio genético del árbol milenario que está en el convento franciscano Santa Ana, de La Recoleta, que será presentado hoy, miércoles.

La jefa del Centro de Investigación Genética de la Universidad Policial, Daniela Arteaga, junto con su equipo de técnicos peritos, comenzó el trabajo de recolección de muestras genéticas al promediar las 15:30 de ayer.

Identificaron las manchas pardo rojizas que hay en el cubremontura que usaba el mariscal Sucre cuando fue herido en 1828.Para este trabajo, llegaron con equipos portátiles de su laboratorio de genética (IITCUP) espectroscopia gamma, espectroscopia gamma roja, microscopios y macroscopios, según el detalle que dio.

El 18 de abril de 1828, en el cuartel San Francisco, se amotinó una tropa de soldados a la cabeza del sargento argentino Cainzo y otro peruano; anoticiado, el presidente de la República de Bolivia, José Antonio de Sucre, llegó hasta el lugar, pero fue recibido por disparos de fusil y herido en el brazo derecho, por lo que fue trasladado al Palacio de Gobierno, según refiere la historia de esa época.

El cubremontura del Mariscal de Ayacucho quedó impregnado con su sangre, el mismo que está en custodia en la sala que lleva su nombre, de la Casa de la Libertad. Ese mismo cobertor fue analizado ayer por los peritos genetistas, además extrajeron pedazos para captar el ADN.

Arteaga explicó que el objetivo es conocer la genealogía del Mariscal Sucre y la descendencia que tuvo o tiene en el país.

Según las investigaciones realizadas por los peritos, en La Paz estarían algunos descendientes del Mariscal Sucre, a quienes también convocarán para practicarles exámenes de ADN y cotejarlos con los que obtengan.

Los resultados se conocerán aproximadamente en un año.

domingo, 19 de marzo de 2017

¿Por qué el chapaco habla cantau y el camba sin “S”?



LINGÜÍSTICA | DOS CORRIENTES DEL ESPAÑOL Y SUS RESPECTIVOS CONTACTOS CON LAS LENGUAS DE LOS ANDES Y LA AMAZONÍA SON LA BASE DEL HABLA BOLIVIANA. EL DIALECTO TARIJEÑO SUMA LA PARTICULARIDAD DE LA CULTURA GAUCHA. LA PAZ SUMA UNA CARACTERÍSTICA DE EXPORTACIÓN.

Se heredan, se toman y se dejan, ahí a la vista, al oído, suman desde la vilipendiada “haiga” hasta el aparecido “aperturar”. Ambas, entre otras expresiones, a su manera, pugnan por ser parte de los dialectos bolivianos del castellano.

En cada lengua está grabada la historia de cada pueblo. Es el caso del castellano de estas tierras, la más hablada en el país. En ella, cada día, se sigue escribiendo, sin tergiversaciones ni letra muerta, la historia de un creciente mestizaje. Entre arcaísmos y neologismos, entre quechuismos, aimarismos, anglicismos, conversando, bromeando, cantando, discutiendo, negociando… suman los rasgos de lo que somos y lo que seremos.

Así, tiempo ha, hace siglos y siglos, se formaron las hablas amazónicas, vallunas y altiplánicas. Ésas que, de cuando en cuando, sorprenden a los recién llegados y les dejan con signo de interrogación en la sonrisa o la mirada.

Sin duda, se preguntan, por ejemplo: ¿por qué los bolivianos del sur, y de notable vena artística, hablan el castellano entonando y alargando la pronunciación de algunas vocales? En otras palabras, alguien diría: ¿por qué los chapacos hablan cantado? O ellos se preguntarían: ¿por qué hablamos “caaantau”, incluida esa singular “u” final que reemplaza al “do”?

“Obedece a razones históricas y geográficas -explica la lingüista Mirta Martínez, catedrática de la Universidad Mayor de San Andrés-. Se produjeron, en este caso, contactos de dialectos del castellano. El tarijeño y el chaqueño tienen una fuerte influencia debido al dialecto gaucho”.



LA FUERZA GAUCHA

Entre 1580 y 1780 los españoles llegaron desde el norte hasta lo que hoy es la provincia de Córdoba reforzados con tropas y sirvientes indígenas quichuas. Entraron en contacto con etnias de la región, como los llamados comechingones y sanavirones, entre varias otras. Y, unos y otros, matizaron con sus acentos y tonadas el castellano que les era impuesto. La dicción suave del quichua y la pronunciación alargada de vocales de las otras etnias empezaron a marcar las expresiones. Además, diversas palabras empezaron a castellanizarse. Y todo cobró más fuerza cuando a fines del siglo XVIII la corona dispuso que se extirparan las lenguas indígenas y sólo se hable la lengua imperial (1).

Durante la colonia y las primeras décadas posteriores a la independencia (1810-1816) la población argentina estaba mayoritariamente integrada por descendientes de los pueblos originarios y africanos llevados forzosamente como esclavos. En mucha menor medida había descendientes de españoles y de otros pueblos europeos. El mestizaje entre los distintos grupos produjo un tipo de poblador rural particular, denominado “gaucho”, en el caso del hombre, y “china” (palabra quechua), en el caso de la mujer.

Eran campesinos considerablemente libres, que montaban a caballo, solían alimentarse de vacunos salvajes que poblaban las llanuras. Por esa razón podían prescindir de la necesidad de establecer relaciones serviles con los hacendados. Esta libertad relativa para la época impulsó el desarrollo de una específica cultura gauchesca que se expandió a diversas regiones, entre ellas, el sur boliviano.

Un posterior gran proceso de mestizaje se produjo con la gran ola de inmigración europea iniciada a mediados del siglo XIX. Entonces gauchos, chinas y su cultura, obraron como un gran puente entre el país colonial preinmigración y el país contemporáneo posinmigración. Y, como una oleada, el habla de esa cultura gaucha, influyó en el Chaco y el valle tarijeños que contenían sus propios dialectos del español (2).

Por ello, los tarijeños del valle suelen usar algunos arcaísmos, es decir, palabras que han sobrevivido a siglos de transformaciones. Y de vez en cuando alguien dice “ansina” que es como hace tres siglos se decía nuestro moderno “así”, o alguien dice “mesmo”, el “mismo” de nuestros días. Por esa fuerza gaucha, se juega con los diptongos y aún “ahura” se escucha hablar, bien o mal, del “menistro” o del “maistro”. Y por la misma causa los chapacos deciden eliminar algunas consonantes, jugar alguna de sus bromas, y asegurar que se han “buurlau”. Es más, probablemente concluyan en que se han “maaatau” de risa y que son felices hablando “caaantau”.



CUANDO LA “S” SE VUELVE “J”

Los tarijeños del Chaco también, pero con unos matices que recuerdan al habla cruceña, al castellano camba. Es decir, tienden a pronunciar en forma aspirada las “s” finales de las palabras. Claramente podrían marcar su territorio diciendo: “Voj, hermanito, no soj del Chaco”. Y precisamente, entre el Chaco y el valle tarijeños parecen encontrarse las dos grandes variantes del castellano hablado en Bolivia.

El lingüista José Mendoza ha explicado que nuestro país heredó básicamente el habla de tres regiones españolas: Andalucía y Extremadura, en el oriente, y La Rioja, en el occidente.

“En el plano fonológico (la fonología describe el modo en que los sonidos funcionan en una lengua), la gente de La Rioja de España trajo la ‘r’ vibrante - explicó Mendoza-. Es pronunciada en Bolivia, sobre todo en la parte andina, y en el norte de Argentina”.

El lingüista enfatizó que en Bolivia hay una mixtura de hablas que provienen de diferentes regiones de España, pero que en su investigación pudo determinar las más sobresalientes.

“El habla del oriente es diferente a la del occidente y un rasgo característico es la aspiración de la ‘s’ final. La aspiración viene de regiones como Andalucía y Extremadura, y en Bolivia es una marca de estas regiones”, añadió. En el estudio Evolución del Castellano en Bolivia a partir del siglo XVI, Mendoza identifica los rasgos que han dado origen al idioma que predomina en el país (2).

Por esa y algunas razones más, cruceños, benianos y pandinos dicen el célebre “puej”, mientras que los hablantes de tierras altas pronuncian el “pues”. Por eso el habla camba guarda cierto parecido con el habla caribeña de nicaragüenses y venezolanos. Pero, las otras razones para mayores diferencias se llaman contacto de idiomas. Andaluces y extremeños tuvieron en el oriente boliviano básicamente contacto con guaraníes y chiquitanos, en cambio los riojanos se toparon en los Andes con aimaras y quechuas.

“El castellano paceño, por su relación de lengua con el aimara, que no neutraliza expresiones, pronuncia todas las palabras, una a una –explica Mirta Martínez-. En cambio, el habla cruceña tiene además la influencia del guaraní que tiende a apocopar las palabras, a reducir sílabas o palabras finales o intermedias”.



Macheteros
Archivo

“UNIQUINGO”

Y vuelven las fuerzas de la historia. El castellano hablado en Santa Cruz guardó características casi únicas hasta los años 50 debido a que la región no estaba contactada ni con el exterior ni con el interior del país. Entre las particularidades aún sobrevivientes se halla el uso del diminutivo “ingo” y el superlativo “ango”. El académico Luis Alberto Roca lo atribuye a los pioneros cruceños que fueron, a fines del siglo XIX, a explotar la goma en el Acre. Ellos decidieron retornar años más tarde a rehacer su vida en tierras cruceñas.

“Debido a la guerra perdieron la goma, pero trajeron el ‘ingo’”, explica en su libro Breve historia del habla cruceña. Para entonces habían adquirido en su habla la derivación del sufijo “inho”. Así, de casinha venía “casinga”, de “altinho”, “altingo”, etc. Roca asegura que estas expresiones son algo propio y único del castellano cruceño.

Eso sí, cuando aceleradamente Santa Cruz se conectó con Argentina, Brasil, y el occidente del país, se multiplicaron las influencias sobre su castellano. “Por ejemplo –advierte Martínez-, al voseo (uso de “vos” en lugar de “tú”) pronominal se le sumó el verbal”. Así, el cruceño hoy dice regularmente frases como “voj tenéj”, “voj queréj” debido a la influencia de los migrantes argentinos. Principio de un proceso cosmopolita que, inevitablemente, afectará cada vez más al habla cruceña.



Cueca
Archivo

“CONTARIME”

Y hacia el occidente también Cochabamba tiene sus particularidades. Se trata de una de las regiones donde más simétrica e intensamente han convivido el quechua y el castellano debido a su vocación agraria. Durante décadas y décadas se cimentó un bilingüismo que sumó y fusionó palabras y estructuras. Se llegó al extremo de que hay quienes, medio en broma y medio en serio, postulan la existencia del “quechuañol”.

Por ejemplo, -cita el escritor Ramón Rocha Monroy-, cuando a un criollo “se hace el gringo” le decimos “yanagringo”. “Yana” significa negro; gringo es el norteamericano de EEUU o de origen europeo. “Cielowawita”, se dice a una persona bondadosa; o “cuetesimi”, que significa “boca de cohete”, alguien que habla mucho y “florido”.

No sólo se combinan palabras, sino que se las rompen y alteran como en el caso de los célebres “prestarime”, “llevarime”, “invitarime” o “rebajarime”. Rocha ha explicado que la partícula “ri”, quiere decir ‘por favor’, en una lengua (el quechua) creada para convencer, no para ordenar” (3).



LA VENTAJA PACEÑA

Y frente a la dulzura del castellano cochabambino, la originalidad del cruceño y la musicalidad del tarijeño, el paceño luce una ventaja económica. “El dialecto paceño, debido a que convive con el aimara, es muy pronunciado, no neutraliza ni afloja las palabras –explica Martínez-. Hay una buena cantidad de extranjeros que prefieren aprender el español, como segunda lengua, en La Paz. Esta habla no les trae las confusiones del voceo verbal. Tampoco presenta las aspiraciones ni las palabras apocopadas, ni de la pronunciación diferenciada de la “z”, la “c” y la “s” que hay en la península ibérica, y que crean dificultades de comprensión”.

Obviamente, se refiere al habla estándar y no a la popular, más afectada por la fonética aimara que por su fuerte pronunciación aplasta estructuras. En ese marco, sería difícil que un extranjero comprenda un “Pa que’ps te inscribs en este curso, che, gringo. Que’ps ha de aguantar la gente. ¡No ves que es con ñeke! ¡Hacelo’ps ahuritita o si quieres nomás, oye!¡Su ocurrencia también, ja! ¡Yaaaa!” (4).

En suma, son los dialectos del castellano boliviano, con algunas ligeras variantes en los otros departamentos. Ni bueno ni malo, simplemente propio, construido por quienes, desde sus diversos orígenes forjaron esta patria y por quienes la van proyectando. Los académicos remarcan que no hay un modelo de habla. “Para empezar la lengua es viva, es social, la hablamos sus usuarios –remarca Martínez-. Entonces nosotros siempre estamos propiciando cambios y la referencia de uso es el habla estándar, culta, no popular, de cada país que corresponde a cada academia regional de la lengua española”.

Por ello, probablemente, dentro de unas décadas, cobren factura la creciente influencia de los medios de comunicación y los acelerados procesos migratorios. De hecho, son más cada vez más aceptados mexicanismos como “carnal” o “cuate”, decenas de argentinismos provenientes incluso del lunfardo e incontables anglicismos. Es más, hasta aparecieron inexistentes verbos, usados por amanerados locutores, como “aperturar”, desconocido por academias y diccionarios, y usado en lugar del ancestral “abrir”.

Mientras la humilde conjugación “haiga”, tan mal vista u oída y tan repudiada por personas de aires puristas, sobrevive entre sonrojos. Y, sin embargo, trae un español altamente castizo. “El ‘haiga’ y el ‘haya’ vienen del verbo ‘habere’, del latín –explica Mirta Martínez-. Se lo usa en otras partes de América e incluso es aún utilizado en Andalucía y el norte de España, en las variedades populares y cultas”.

Y entonces que no haiga mayores problemas a la hora de valorar el castellano boliviano. Puej falta poquingo para challar nuestro bicentenario. Ahicito está, trae nuestra historia. ¿No ves?

(1) Variantes del idioma español habladas en Argentina, Berta Elena Vidal de Battini.

(2) Así hablan los cochalas, Los Tiempos Digital, 14/09/15

(3) El castellano boliviano proviene de Andalucía y La Rioja, La Razón, 22/4/15

(4) Basado en El castellano popular de Nuestra Señora de la Paz, ponencia de Carlos Coello Vila.





"Hasta aparecieron inexistentes verbos, usados por amanerados locutores, como “aperturar”, desconocido por academias y diccionarios, y usado en lugar del ancestral “abrir”.



"La humilde conjugación “haiga”, tan mal vista u oída y tan repudiada por personas de aires puristas, sobrevive entre sonrojos. Y, sin embargo, trae un español altamente castizo"



"Por ello, los tarijeños del valle suelen usar algunos arcaísmos, es decir, palabras que han sobrevivido a siglos de transformaciones. Y de vez en cuando alguien dice “ansina” que es como hace tres siglos se decía nuestro moderno “así”