miércoles, 28 de septiembre de 2016

Un historiador singular Manuel Sánchez de Velasco


En el campo de la disciplina de la historia, nuestro país cuenta con una rica tradición escrita. Manuel Sánchez de Velasco, Manuel M. Urcullu y Manuel José Cortés, fueron los primeros gestores de textos sobre ‘historia de Bolivia’. Sin embargo, estos cronistas junto a sus obras, fueron olvidados por el paso del tiempo o la falta de difusión ya que muchos de ellos no pasaron de manuscritos o impresiones de cortos tirajes.

De esta manera, en esta breve nota describimos fragmentos de la vida y obra de un historiador singular que fue desfavorecido por la historiografía nacional.

Jurisconsulto y cronista Manuel Sánchez de Velasco, representa el clásico pensamiento ilustrado de inicios de la República. Su libro ‘Memorias para la historia de Bolivia. Desde 1808 a 1848’, fue la base de grandes textos como el ‘Ensayo sobre la Historia de Bolivia’ de Manuel José Cortés o ‘La Corte Suprema de Justicia’ de Luis Paz, entre otros.

Fiel a su herencia cultural hispánica en su libro describe 40 años de historia, que inicia con la guerra de la independencia y termina en la presidencia del general José Ballivián.

Este personaje nació en 1784, de padres españoles, Sánchez de Velasco se recibió de abogado de la Universidad San Francisco Xavier, en 1806. Posteriormente, dos años después se doctoró como Secretario de Cámara de la Real Audiencia, sobre este momento el escritor chileno José Domingo Cor-tés, en su obra ‘Diccionario Biográfico Americano’ detalló: “en la época colonial, en que los americanos tenían con dificultad acceso a los altos puestos públicos, Sánchez de Velasco llegó a ocupar muy joven el cargo de oidor de la Real Audiencia de Charcas”. Pero esta afirmación es incorrecta para su biógrafo, el escritor cruceño Placido Molina M., quien describe: “al comenzar la guerra de la independencia en 1809, sólo tendría 25 años, edad a la que no podía obtener tan alto cargo”.

Sin embargo, con el transcurso del tiempo Sánchez de Velasco en 1814, ejerció el cargo de Subdelegado en las localidades de Mizque y Tomina, este dato fue descrito por el general Miguel Ramallo en su obra ‘Gue-rrilleros de la Independencia’.

A inicios de la época republicana nuestro biografiado fue elegido diputado por Potosí. Consecutivamente, es nombrado Presidente fundador de la Corte Superior de Cochabamba, en 1831. Dos años después, fue designado junto a los célebres Manuel M. Urcullo y Andrés M. Torrico, miembros de la Comisión Reformadora del Código Penal de 1831.

En 1838, Sánchez de Velasco fue nombrado Prefecto de Chuquisaca y dos años más tarde es elegido Presidente de la Cámara de Senadores. Consecutivamente, fue nombrado por el presidente general José Miguel de Velasco, Ministro de Instrucción Pública cargo que desempeñó desde 1839 a 1841, sobre ese momento el citado Molina escribió: “la Colección Oficial demuestra que ese Ministerio fué laborioso e inteligente: numerosos decretos organizaron los Colegios, el Instituto Nacional y otras reparticiones del ramo”.

Siete años después, fue investido por segunda vez, primera autoridad de Chuquisaca. En este año también concluyó la recopilación de su obra ‘Memorias’, citado anteriormente. Dicho libro está dividido en dos segmentos y un apéndice. La primera parte comprende desde 1808 hasta inicios de 1825 y la segunda, abarca desde la conformación de la instalación de la Asamblea Constituyente realizado el citado año, hasta 1848. Esta obra durante muchos años estuvo a disposición de muchos estudiosos, sobre ello el citado Manuel José Cortés, apuntó: “las memorias inéditas del S. D. Sánchez de Velasco contienen particularidades muy interesantes y observaciones oportunas. Esta obra, como la del S. Urcullo, en muchos puntos”. Sin embargo, el citado manuscrito también tiene su propia historia y tras la muerte del autor fue a parar el Archivo Nacional, luego desapareció. Con el transcurso del tiempo en 1894, fue rescatado de una chichería por el célebre escritor chuquisaqueño Valentín Abecia, quien lo donó a biblioteca de la Sociedad Geográfica de Sucre donde actualmente se encuentra resguardado. Posteriormente, en 1938 fue impreso por primera vez.

Pero para Sánchez de Velasco el objetivo de su obra, fue que su trabajo sirviera “de brújula para buscar el verdadero norte”. Por otro lado, para nuestro biografiado su libro “es la muestra de las sociedades y de aquí ha nacido el deseo de conservarla por tradición, hasta que la escritura ha podido sujetarla para todos los tiempos; porque sin ella quedan confundidas las especies o enteramente olvidadas”, detalló en el prólogo de su obra.

Continuando con la vida de Manuel, en 1852, fue elegido miembro de la comisión codificadora del Código Civil, Penal, Enjuiciamiento y Ley Orgánica. Tres años después publicó en su ciudad natal el folleto de poemas intitulado ‘Histórico Sagradas’. En 1858, es elegido Ministro de la Corte Suprema, tras la muerte del Presidente de la misma el famoso Casimiro Olañeta, en 1860, asumió la Jefatura de la citada Corte. Sin embargo, dos años más tarde fue retirado de dicha institución luego de prestar 36 años de servicio a la nación.

Finalmente, Manuel Sánchez de Velasco falleció el 23 de agosto de 1864, a la edad de 80 años. En ese sentido, a través de estos fragmentos biográficos, describimos la vida de un gran personaje olvidado por la historiografía, que escribió la primera ‘historia de Bolivia’, y merece ser recordado y estudiado.


lunes, 26 de septiembre de 2016

Bolívar casi un semidiós



Mientras más se estudia a Bolívar, mayor es la admiración que se siente por él.

Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Ponte y Palacios Blanco era un hombre común, y hasta podría decirse que era físicamente disminuido. Sus primeros biógrafos fueron sus oficiales, aquellos que combatieron junto a él y lo acompañaron en varias de sus campañas, pero estos, al momento de escribir sus memorias, se cuidaron de no ofenderlo.

Uno de sus exedecanes, Daniel Florencio O’Leary, fue lo suficientemente ecuánime como para resaltar tanto sus virtudes físicas como sus defectos. Así, mientras por una parte dice que Bolívar “tenía la nariz larga y perfecta” y “los dientes blancos, uniformes y bellísimos”, por otra afirma que “la boca (era) fea y los labios algo gruesos”.

En cuanto a su estatura, ninguno se atrevió a decir que era alto así que lo más probable es que el retrato que se exhibe en el salón principal de la Casa de la Libertad, pintado en Lima por Gil de Castro, no es precisamente el de “la más grande exactitud y semejanza”.

Fundamentalmente por respeto, la mayoría de quienes lo describen dicen que era de estatura mediana y contextura delgada. “El general Bolívar es delgado y algo menos de regular estatura”, apuntó el primer gobernador de Potosí, Guillermo Miller, mientras que otro exedecán, Luis Perú de Lacroix, escribió que “su estatura es mediana, el cuerpo delgado y flaco”.

Citado por Carlos A. Villanueva en “La monarquía de América”, el capitán Alfonso Moyer señala que “el general Bolívar representa unos 45 años de edad: estatura mediana, cuerpo excesivamente flaco”, en tanto que Eugéne Ney narra que “cuando yo conocí a Bolívar tenía él treinta y cinco años; no era alto pero bien proporcionado y flaco”.

“Bolívar era de estatura mediana; de un cuerpo seco y descarnado”, afirmó José Manuel Restrepo en su “Historia de la revolución de la República de Colombia” coincidiendo con Felipe Larrazábal quien publicó que “el Libertador era de una talla regular” .

El general José Antonio Páez fue bastante respetuoso al señalar que “su estatura, sin ser prócera, era, no obstante, suficiente elevada para que no lo desdeñase el escultor que quisiera representar a un héroe”. Pero otros como John Potter Hamilton fueron más directos al señalar que “personalmente, Bolívar es pequeño, pero musculoso, bien formado y capaz de soportar grandes fatigas”.

En cambio, Robert Proctor, autor de “Narrative of a journey across the Cordillera of the Andes and of a residence in Lima and other parts of Perú, in the years 1823 and 1824”, reconoce la apostura de Bolívar pero su sentencia sobre su estatura es aplastante porque afirma que “es un hombre de talla bastante pequeña”.

Dos personas se atreven a proporcionar medidas: Gustavus Matthias Hippisley y Daniel Florencio O’Leary que, como quedó dicho líneas arriba, prefiere mantenerse equilibrado. Ambos coinciden al señalar que la estatura del Libertador era de cinco pies o seis pulgadas inglesas. Un pie equivale a 0,3048 centímetros, así que una simple conversión revela que su altura llegaba a 1,52 metros.

Pequeña talla, gran determinación

Bolívar podía considerarse un hombre de estatura mediana si se valida la versión de que la altura promedio de los españoles del siglo XIX era de 1,62 pero, comparado con los ingleses (1,66) e irlandeses (1,68) de su ejército, hay que admitir que era pequeño.

El dato refuerza la versión de José Ignacio García Hamilton, que narra la anécdota en la que el Libertador percibe que sus oficiales se burlaban de él por el hecho de que utilizaba un banquito para lograr montar a caballo y, furioso, decide subirse de un salto, como lo hacían los demás. El primer intento fue un estrepitoso fracaso, porque, pese a que tomó impulso y corrió veloz, se estrelló contra la grupa del animal y provocó las risas de la tropa pero, ante la mirada furiosa del jefe, todos guardaron silencio. Lo intentó una segunda vez, y una tercera, una cuarta y quién sabe cuántas veces más con similares resultados. Finalmente, en una acción imposible para un hombre de su talla, logró montar de un salto y arrancó los aplausos de su gente. Si el hecho sucedió, como García Hamilton me lo aseguró en su visita a Potosí, hay que rendirse ante la evidencia de que Simón Bolívar no solo era un hombre terco sino, sobre todo, decidido a conseguir lo que se propusiera.

¿Dónde radicaba su fuerza de voluntad? Mi respuesta está en el dolor que sintió cuando perdió a su esposa, María Teresa Rodríguez del Toro, el 22 de enero de 1803. Para entonces, Bolívar apenas tenía 19 años y perder a su amada, con la que solo llevaba ocho meses de casado, debió ser un golpe demasiado fuerte. Habrá que recordar que el futuro Libertador quedó huérfano tempranamente así que creció ávido de un cariño que sus hermanos nunca pudieron llenar.

Eso lo convirtió en un niño rebelde e indomable al que solo la tragedia pudo doblegar. Ante la tumba de su esposa juró que no se volvería a casar y llenó sus vacíos con las lecturas y la instrucción de su maestro Simón Rodríguez. No es exagerado decir que, si María Teresa no hubiera muerto, Bolívar jamás se habría convertido en el Libertador.

Lleno de energía y con la guía de Rodríguez, se dedicó de lleno a la causa libertaria y no es desconocido para nadie que llegó a desdeñar a la muerte. Otro de sus grandes juramentos fue el que hizo en la cima del monte sacro, en Roma, donde afirmó que liberaría a América del yugo español. También cumplió.

Al referirse a sus habilidades, De Lacroix refiere: “S.E. es ambidextro; se sirve con la misma ajilidad (sic) de la mano isquierda (sic) como de la derecha: lo he visto afeitarse, trinchar y jugar al billar con ambas manos, y lo mismo hace con el florete, del que juega muy regularmente pasándolo de una mano a la otra. He sabido que en algunos encuentros repentinos, en que se ha hallado envuelto, ha peleado con ambas manos y que teniendo la derecha cansada pasaba el sable en la izquierda: su primer edecán, el Jral. (sic) Ibarra, me ha asegurado haber visto obrar así en unas refriegas que hubo en la derrota de Barquisimeto en Nov(iembr)e del año de 13, que fue la primera que había tenido el Libertador, y en la de la Puerta del año 14”.

El principal rasgo de su carácter fue su voluntad para alcanzar lo que se propusiera. Así, y solo así, es posible entender que haya coronado sus múltiples hazañas.
En un estudio para elegir al hombre más importante del siglo XIX, la British Broadcasting Corporation (BBC) estableció que Simón Bolívar peleó en 472 batallas y solo perdió seis de ellas; cabalgó 123 mil kilómetros, más de lo navegado por Colón y Vasco de Gama juntos; llevó las banderas de la libertad por 6.500 kilómetros lineales, casi media vuelta a la Tierra, y recorrió diez veces más distancia que Aníbal, tres veces más que Napoleón y el doble de Alejandro Magno.

No era, entonces, un hombre común sino que, pese a sus limitaciones físicas, llegó a los niveles de un ser superior. Fue lo más parecido a un dios griego para los sudamericanos del siglo XIX, bastante influenciados por los clásicos grecorromanos.

Desde 1813, cuando el cabildo de Mérida le concedió el título honorífico de Libertador, el término se convirtió en una dignidad, una característica más del hombre cuyas hazañas físicas hicieron olvidar su baja estatura y hasta los aspectos más detestables de su carácter. Dejó de ser un hombre y se convirtió en el genio de la guerra, el Libertador… el padre de la Patria.

Bolívar podía considerarse un hombre de estatura mediana si se valida la versión de que la altura promedio de los españoles del siglo XIX era de 1,62 pero, comparado con los ingleses (1,66) e irlandeses (1,68) de su ejército, hay que admitir que era pequeño.

Ante la tumba de su esposa juró que no se volvería a casar y llenó sus vacíos con las lecturas y la instrucción de su maestro Simón Rodríguez. No es exagerado decir que, si María Teresa no hubiera muerto, Bolívar jamás se habría convertido en el Libertador.

LOS HIJOS DEL LIBERTADOR

Tratándose de mujeres, Simón jamás daba un paso al costado. Su desmedido apetito sexual, que algunos historiadores atribuyen a la tuberculosis congénita que mató a sus padres, fue el argumento que muchos utilizaron para atribuirle hijos incluso antes de casarse.

En “Los hijos secretos de Bolívar”, el historiador colombiano Antonio Cacua Prada afirma que el Libertador engendró hasta cuatro descendientes y dos de ellos con la francesa Therése Lesnais o Laisney en el tiempo que vivió en Europa. Uno habría muerto a la tierna edad de diez años mientras que la segunda, pues era mujer, sobrevivió y se llamó Flora Celéstine Thérese Henriette. Debido a que su madre estaba casada con el coronel peruano Mariano Tristán y Moscoso, esa supuesta hija de Bolívar pasó a la historia con el nombre de Flora Tristán y es reconocida no solo como escritora sino también como precursora del socialismo y, fundamentalmente, como una de las fundadoras del feminismo moderno. Además, fue abuela del pintor Paul Gauguin.

Entre otros supuestos hijos del Libertador figuran varios colombianos: Miguel Simón Camacho, nacido de Margarita Camacho de Benalcázar, una nativa de Piedecuesta, Santander; el sacerdote Secundino Jácome, procreado en Cúcuta con Lucía León, y una mujer que hasta llevaba su apellido, Manuela Josefa Bolívar Cuero.

Acerca de Miguel Simón, Cacua dice que sus nietos, Antonio y Manuel Camacho, reconocieron la descendencia de Bolívar en una carta fechada en Quito el 11 de mayo de 1828. Mayor interés despierta Secundino Jácome por dos razones: fue negro y sacerdote. La madre, Lucía León, era esclava de la familia Jácome y no existe una explicación al hecho de que haya conseguido que su hijo alcance el sacerdocio en una época en la que los miramientos sociales tenían un gran peso en las instituciones. Los partidarios de esta versión creen que Secundino pudo estudiar por la ayuda secreta de su padre Simón, pero la mayoría de los historiadores descarta la paternidad del Libertador por incongruencias entre el año de nacimiento del sacerdote y aquellos en los que Bolívar estuvo en Cúcuta.

La historia de Manuela Josefa Bolívar Cuero se basa en una tradición oral de Mulaló, corregimiento del municipio de Yumbo, Colombia, donde el Libertador habría pernoctado en la navidad de 1822. Esa noche, el dueño de la hacienda Mulaló habría entregado a Bolívar a una de sus esclavas más bellas, Ana Cleofé Cuero, quien nueve meses después dio a luz a una niña. Esta versión es todavía más resistida que la de Secundino Jácome y no faltan historiadores como el expresidente de la Academia de la Historia del Valle, Carlos Alberto Calero, que llegó a calificarla como “una fábula”.

Pero el hijo que más dio de qué hablar fue el que habría nacido en Potosí, como fruto de las relaciones que Bolívar tuvo con María Costas, esposa del coronel rioplatense Hilarión de la Quintana. El Libertador estuvo en la Villa Imperial del 5 de octubre al 1 de noviembre de 1825, cuando partió hacia Chuquisaca, y en ese tiempo conoció a María, que tuvo un hijo nueve meses después. A diferencia de los otros, este caso está documentado y prometo hablar de él más adelante.


Ayer murió expresidente David Padilla Arancibia


El expresidente de Bolivia, general David Padilla Arancibia, falleció ayer a sus 89 años de edad.

La información fue confirmada por el propio presidente Evo Morales, quien expresó sus condolencias a través de su cuenta en Twitter.

“A nombre del Gobierno Nacional expresar nuestras condolencias a la familia del expresidente David Padilla Arancibia y a las FFAA”, escribió el Jefe de Estado en la red social.

La autoridad recordó que cuando él era soldado de las Fuerza Armadas, en 1978, Padilla Arancibia fue su comandante y después su Presidente.

“Padilla Arancibia garantizó la transición de un gobierno militar del imperio a la democracia del pueblo”, destacó Morales.

Nació el 13 de agosto de 1927 en la ciudad de Sucre. Fue hijo de una familia de clase media, lo que le permitió ingresar al Colegio Militar de La Paz, que en 1825 fue creado bajo orden del Libertador Simón Bolívar.

En 1948 egresó de esa institución castrense con el grado de teniente hasta lograr ser general y luego Comandante de Ejército.

En 1978 encabezó un golpe de Estado militar sin víctimas contra el entonces Gobierno del general Juan Pereda Asbún. El 24 de noviembre del mismo año, fue envestido con la banda presidencial, responsabilidad que asumió bajo la premisa de llamar a elecciones.

Durante su corto periodo presidencial se creó la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (Csutcb). También se inauguró el Servicio Nacional de Salud y la estación terrena de telecomunicaciones vía satélite en Tiwanaku.

Asimismo derogó la ley fundamental de universidades decretado por el expresidente de facto Hugo Banzer Suárez y repuso la autonomía universitaria.

Además se convirtió en el primer militar, en trece años, que entregó el poder a un presidente constitucional. Llamó a elecciones el 1 de julio de 1979, sin embargo, ninguno de los candidatos obtuvo la mayoría de los votos.

Hernando Siles Zuazo logró la mayoría relativa, factor que evitó que sea nombrado como nuevo Presidente del Estado. Ante esta situación, el Congreso de entonces decidió dejar la responsabilidad en manos del presidente del Senado, Walter Guevara Arce, bajo el compromiso de que éste llame a nuevas elecciones.

Padilla Arancibia entregó el Gobierno el 8 de agosto de 1979, con lo que quedó restaurado el sistema democrático en Bolivia.

domingo, 25 de septiembre de 2016

Pando conmemoró 78 años de creación

El departamento de Pando se creó el 24 de septiembre de 1938, en memoria del ex Presidente de Bolivia, General José Manuel Pando, y como un justo homenaje de admiración y respeto por haber sido él uno de los principales patriotas que exploró todo el noroeste boliviano y ordenó al Coronel Enrique Cornejo para que fundara una ciudad cerca del río Acre, ayer celebraron en estas tierras orientales.

Pando está ubicado al norte de Bolivia; limita al norte con Brasil; al sur con La Paz; al este con Beni y Brasil y al oeste con Perú.

El departamento está divido en cinco provincias, 51 cantones y 15 municipios. Las provincias son Abuná, con su capital Santa Rosa de Abuná; Federico Román, con su población más importante, Fortaleza; Madre de Dios, con su capital Puerto Gonzalo Moreno; Manuripi, con su poblado principal Puerto Rico; y Nicolás Suárez, con su capital Porvenir.

En su totalidad, su territorio es llano, presenta ligeras ondulaciones y algunas plataformas de poca elevación.

Fue creado el 24 de septiembre de 1938, mediante una ley promulgada por el presidente Germán Busch, sin embargo la fecha en la que su gente festeja es el 11 de octubre, que se recuerda la Batalla de Bahía de 1902.

La fiesta se celebra por doble partida, dado que los pandinos celebran el 11 de octubre como su aniversario, que oficialmente es el 24 de septiembre, mismo día en que Santa Cruz festeja su efeméride.

La batalla de Bahía ocurrió en 1902, como el corolario de la invasión brasileña al territorio amazónico nacional, al extremo que el entonces presidente del país, José Manuel Pando, encabezó una fuerza militar que, con el apoyo de la columna “Porvenir”, financiada por el empresario gomero Nicolás Suárez, se consiguió recuperar el puerto de Bahía, que es como se llamaba Cobija desde la época colonial.

Este acontecimiento tuvo lugar en la conclusión de la guerra del Acre que protagonizó Bolivia y Brasil. Muy pocas personas celebran esta festividad.

La población continúa demandando la construcción de un hospital de tercer nivel, porque algunos pandinos acuden a los centros de salud de Brasil cuando están enfermos.

CARACTERÍSTICAS

Entre sus actividades económicas, el departamento de Pando es uno de los más grandes productores de castaña, “oro blanco” denominado así por los pandinos, pues es la principal riqueza económica. Otro factor es la zona comercial industrial de Cobija, conocida como la zona franca, donde la gente de diferentes provincias llega para comprar automóviles, motocicletas y otros.

ACTOS CÍVICOS

La población pandina inició los festejos por su aniversario con el desfile de teas, desfile escolar, desfile cívico, en la que participaron instituciones públicas y privadas del departamento.

Autoridades saludaron 206 aniversario de Santa Cruz

Ayer se efectuaron actos centrales en conmemoración del 206 aniversario del departamento de Santa Cruz. La plaza 24 de Septiembre fue escenario fundamental para la realización del homenaje que contó con la participación del vicepresidente Álvaro García Linera, el gobernador Rubén Costas, el burgomaestre Fernández y los ministros Juan Ramón Quintana, Carlos Romero, Hugo Siles y Reymi Ferreira. Además estuvieron presentes representantes de las cámaras de Senadores y Diputados

Todos presenciaron de pie la iza de banderas, a excepción del alcalde Percy Fernández que estuvo sentado.

El gobernador de Tarija, Adrián Oliva, también estuvo en el homenaje a los 206 años de la gesta libertaria de Santa Cruz.

DESTACAN DATOS DEL INE

Uno de los aspectos que más se destacó este 2016 fue que Santa Cruz fue declarado el departamento más poblado de Bolivia.

El Instituto Nacional de Estadística (INE) informó que el departamento de Santa Cruz tiene 3.078.000 habitantes, según proyecciones al 2016. Están previstos 75.000 nacimientos para este año y proyecta una esperanza de vida de 72,7 años. Se prevé que al 2030, la población llegará a 4.085.000 personas.

De los 3 millones de habitantes, el 51,1% son hombres y 48,9%, mujeres. Las proyecciones para este año, define a una población principalmente joven. La mayor cantidad de sus habitantes se concentra en los rangos de edad de 0 a 14 años. En tanto que la población adulta se reduce a medida que se incrementan los años.

La tasa bruta de natalidad llega a 24,4 nacimientos por cada mil habitantes y la tasa global de fecundidad, a un promedio de 2,9 hijos por mujer.

En el Censo 2012, se registró una Población en Edad de Trabajar (PET) de 2.083.574 personas, de las cuales 753.818 hombres y 479.523 mujeres constituyen la Población Económicamente Activa (PET).

Santa Cruz se distingue por el crecimiento de la soya y una superficie agrícola de 1.2 millones de hectáreas, siendo uno de los cultivos más importante.

En cuanto a la ganadería, concentra el 43,3% del total del ganado bovino a nivel nacional, con 3.598.955 cabezas y lidera en la cría de ganado porcino con 500.519 cabezas. Además es el primer departamento productor de aves de granja con 21.537.634.

PRÓSPERA

Asimismo, de acuerdo a datos de Fundempresa, al mes de agosto de la presente gestión Bolivia cuenta con 279.511 empresas, de las cuales 79.049 corresponden al departamento de Santa Cruz, ocupando el segundo lugar en cantidad de compañías después de La Paz.

La mayor cantidad de las empresas cruceñas se dedican a la venta al por mayor y menor, actividad que cuenta con 31.988 empresas, le sigue la manufactura con 9.657 compañías y en tercer lugar se sitúa la actividad de construcción con 6.171 empresas.

Por tipo societario en el departamento existen 60.444 empresas unipersonales, 16.994 sociedades de responsabilidad limitada, 1.370 sociedades anónimas y 241 sociedades que corresponden al resto de tipos societarios.

martes, 20 de septiembre de 2016

Autoridades celebraron natalicio de Eustaquio Méndez en San Lorenzo

Diferentes autoridades departamentales, municipales y regionales, participaron ayer de los actos en conmemoración al natalicio de Eustaquio Méndez Arenas, más conocido como el “Moto”, con la entrega de ofrendas florales, sesione3s de honor y homenajes al prócer tarijeño.
Los festejos realizados en San Lorenzo, recordando el nacimiento del héroe tarijeño, del que lleva su nombre ésta provincia, Eustaquio Méndez, contó con la participación de autoridades departamentales y de la misma provincia, homenajeando con actos cívicos, vistiendo de rojo y azul sus calles recordando al héroe que luchó en la histórica batalla de La Tablada.
El gobernador del Departamento, Adrián Oliva Alcázar, quien estuvo presenta para acompañar ésta actividad importante para la provincia Méndez, resaltó la importancia de la misma, los potenciales productivos y turísticos con los que cuenta, haciendo notar que el trabajo coordinado con sus autoridades, como el que se viene desempeñando a la fecha, rendirá los frutos esperados para potencializar esta zona.

Se confirma que Bolívar tuvo un hijo en Potosí

Legalmente, Simón Bolívar tuvo un hijo en Potosí. Esa es la conclusión a la que llegó una labor investigativa sobre la relación que tuvo el libertador con la potosina María Costas, en 1825.
Costas vivió en Potosí hasta su vejez e incluso llegó a ser directora de lo que hoy es el Liceo Santa Rosa. La paternidad de su hijo era un secreto a voces en un tiempo en el que el conservadurismo obligaba a esconder muchas cosas.
En 1905, el escritor Julio Lucas Jaimes publicó en Buenos Aires el libro “La Villa Imperial de Potosí, su historia anecdótica, sus tradiciones y leyendas fantásticas, su grandeza y su opulencia fabulosas” donde está incluida la tradición “Un mirlo blanco. La aventura que tiene como protagonista al gran Bolívar” que habla sobre aquellos amores y el fruto que dejaron para la posteridad, un hijo. En 1925, en su libro “Bolívar en Potosí”, Luis Subieta Sagárnaga no solo ratifica la historia sino que aporta la transcripción de las partidas de matrimonio y de defunción de José Costas, el hijo de María y, supuestamente, del libertador.
En 1975, Wilson Mendieta Pacheco actualizó el tema al entrevistar a Elías, el bisnieto de José Costas, que para entonces tenía 81 años, pero, al igual que sus antecesores, no pudo obtener una prueba fehaciente de las partidas que están en el archivo parroquial de Caiza D.
Este año, y gracias a una autorización del obispo de Potosí, Ricardo Centellas, una de las descendientes de María Costas, Teresa Campos Costas, consiguió, por fin, tomarle fotografías a las partidas y en la de matrimonio, que es de 1895, se lee que José Costas era "hijo de María Juaquina Costas y del finado Señor Simón Bolívar".
Se trata de una prueba documental con plena validez para la legislación boliviana.
El director departamental del Servicio del Registro Cívico de Potosí, Oscar Huayta, informó a este medio que las partidas matrimoniales anteriores a 1941, e incluso las escrituras notariales, "tienen la validez respectiva legal".
Eso significa que, salvo prueba en contrario, la partida que se encuentra en Caiza D acredita que Simón Bolívar sí tuvo un hijo en Potosí.