martes, 19 de septiembre de 2017

El mito que persigue al Imperio español ¿Cuánto oro y plata se extrajo de América?

A principios del siglo XVII, un economista del periodo afirmó que la decadencia del Imperio español se debía al progresivo abandono de “las operaciones virtuosas de los oficios, los tratos, la labranza y la crianza” por parte del pueblo. La fiebre del oro (más bien plata) consumió a los españoles, disparó los precios y destruyó el tejido productivo de Castilla.



Desde el primer contacto de Cristóbal Colón con la población de lo que él consideraba una isla de Asia, pero en verdad era un Nuevo Continente, los Reyes Católicos ordenaron evangelizar cuantos antes a los indígenas y no usar la violencia con ellos. Frente al hambriento afán por el oro de los conquistadores, desde la Corte de los Reyes Católicos se preocuparon repetidas veces porque aquellos nuevos territorios fueran una prolongación de Castilla en ultramar, y no unas colonias a las que explotar hasta la última gota. Y aunque en ocasiones se impuso la sed de oro, la creación de cientos de ciudades, catedrales, universidades, caminos e incluso hospitales (entre 1500 y 1550, se levantaron unos 25 hospitales grandes y un número mayor de pequeños) demostró que para la Corona aquel continente, aquella empresa atlántica, iba más allá de intereses económicos o comerciales.

El descubrimiento de importantes minas de metales preciosos en América vertebró el crecimiento de estas ciudades y terminó por convertirse en un importante flujo de riqueza para Castilla. O más bien para las guerras que mantenía en Europa la dinastía de los Habsburgo, que aprovecharon la débil posición de las Cortes castellanas tras la Guerra de las Comunidades para aumentar la presión fiscal en este reino. Pocos kilos del oro y la plata que atracaban en Sevilla procedente de América se invertía realmente en Castilla. A veces ni siquiera llegaba a pisar territorio ibérico.

LAS PRIMERAS FUENTES DE RIQUEZA

Al principio del Descubrimiento, la institución de la encomienda fue una forma de canalizar la ambición de los conquistadores por crear un sistema feudal en América y la primera gran fuente de beneficios para la Corona y los nuevos terratenientes. Como explica el libro “La empresa de América: los hombres que conquistaron imperios y gestaron naciones” (EDAF), el proceso consistía en “encomendar” a un grupo de indígenas a un conquistador, un encomendero, co-

mo si se tratara de un vasallaje pero sin cesión de tierras. Todo indígena varón entre los 18 y 50 años de edad era considerado tributario, lo que significaba que estaba obligado a pagar un tributo al Rey en su condición de “vasallo libre” de la Corona castellana o, en su defecto, al encomendero que ejercía este derecho en nombre del Monarca. Las encomiendas, no en vano, eran una cesión de los Reyes Católicos a cambio de que los conquistadores corrieran con los gastos de la evangelización: debían pagar, entre otros pagos, el hospedaje del cura doctrinero.

La codicia de los conquistadores dio lugar en su origen a numerosos abusos, pero conforme la Corona española fue ganando fuerza institucional en el Nuevo Mundo, fue posible ejercer un mayor control sobre los encomenderos más excesivos. Con el paso de los años, las encomiendas perdieron su papel en la colonización y cómo fuente de beneficios.

Junto a las encomiendas la primera gran fuente de ingresos de los conquistadores en esta fase fueron los botines de guerra, los sa-queos a poblaciones prehispánicas y las expediciones en busca de tesoros fabulosos que inflaban la imaginación de aquellos hombres procedentes en su mayoría de Extremadura y Andalu-cía. En su origen bastaba con el trueque de oro a cambio de objetos europeos, pero más pronto que tarde llegaron los saqueos. Con la caída de los grandes imperios se pasó a la explotación minera, primero con el lavado del metal procedente de las arenas de los ríos, y luego con el establecimiento de enormes yacimientos de oro y plata.

El oro fue el protagonista de los primeros años de la conquista, viviendo su punto álgido entre 1550 y 1560, coincidiendo con un periodo de gran escasez de este mineral en Europa. Pero pronto el oro fue sustituido por el verdadero “Dorado” de América: las minas de plata. La expresión “va-le un Perú o un Potosí” hace referencia a que fue en esta región donde estaba una de las minas más emblemática y productiva. En 1545 se inició la explotación de estos yacimientos de plata en el Alto Perú (hoy Bolivia), siendo el año cero del boom en la extracción de este material.

La población indígena ya había explotado en pequeña escala la mayoría de estas minas de metal. Los españoles incluso copiaron de los indígenas en un principio la precaria técnica para purificar esta plata, puesto que se necesitaba mezclar con otras sustancias la plata pura antes de retirarla. El método de la “huaira” consistía en introducir en unos hornos la plata pura para que se derritiera por el fuego y saliera purificada. Así y todo, el sistema hacía que se perdiera parte del material y conforme se agotaba la plata de superficie se hacían necesarias técnicas más avanzadas.

Desde México, donde estaban las también fructíferas minas de Zacatecas, se exportó al Virreinato de Perú la técnica del azogue (el nombre antiguo del elemento químico mercurio), que requería moler previamente la plata para que, una vez hecha polvo, fuera absorbido por el mercurio. Más tarde se separaba el mercurio de la plata para obtener su pureza. El método era mucho más efectivo, tres veces más productivo que la huaira peruana, y, además, se vio beneficiado por el descubrimiento de unas mi-nas de azogue en Huancavelica por aquellas mismas fechas.

La producción de plata se disparó a partir de la generalización en el uso de mercurio. La extracción era laboriosa y además este proceso de mezcla también requería mucha mano de obra. Ante la demanda de más mineros se establecieron las normas para el trabajo de los indígenas en estas minas. El virrey Francisco de Toledo generalizó en la década de 1570 el sistema de la mita, que se fundamentaba en la creación de turnos de trabajo obligatorio entre la población indígena para labores mineras. Lo que condicionó, a su vez, el rendimiento en la explotación de las minas de plata a los cambios demográficos. Sin ir más lejos, una gran epidemia en 1576 acabó en Nueva España con cerca del 50% de la población, según estima John Lynch en su obra “Los Austrias”, y provocó de golpe una caí-da del 35% en las remesas de metales.

LOS GASTOS TRAEN DEUDAS, INCLUSO CON PLATA

El mito de que España fue la gran beneficiada de esta explotación minera tiene muchos matices. La llegada de grandes remesas de oro y plata a los puertos castellanos disparó la inflación en la Península (en 1600 los precios estaban en un nivel cuatro veces superior a los de 1501) y destruyó el tejido productivo, puesto que los españoles básicamente exportaban materias primas e importaban productos manufacturados. “El no haber dinero, oro ni plata en España es por haberlo y el no ser rica es por serlo”, planteaba con acierto González de Cellorigo. Este economista señalaba a principios del XVII que la decadencia se debía al abandono de “las operaciones virtuosas de los oficios, los tratos, la labranza y la crianza” por parte del pueblo.

A su vez, una quinta parte de los metales que llegaban estaba reservada para la Corona castellana, que bajo la soberanía de la dinastía de los Austrias la invertía casi en su totalidad en financiar las guerras europeas del Imperio español, que no siempre coincidían con los intereses castellanos. Coincidiendo con el momento de mayores envíos de plata, el Imperio español destinó 7.063.000 millones de ducados (El Monasterio del Escorial costó 6,5 millones) para el mantenimiento de su flota mediterránea y 11.692.000 para el Ejército de Flandes entre 1571 y 1577.

La plata y los elevados impuestos en Castilla no cubrían los enormes gastos militares, por lo que Carlos V y Felipe II tuvieron que recurrir a la emisión de deuda pública y a los grandes banqueros genoveses y alemanes con el fin de mantener aquella maquinaria bélica. Los juros y préstamos se hicieron habituales, hasta el punto de que buena parte de la riqueza castellana quedó en manos extranjeras. En este sentido, las Cortes Castellanas (atadas de pies y manos desde la Guerra de las Comunidades) se quejaban con frecuencia de que la salida constante de metales preciosos, “como si fuéramos in-dios”, estaba empobreciendo el país y había convertido a Castilla en “las Indias de otros países”. Y si bien Felipe II trató de cumplir con sus compromisos, la escandalosa deuda le obligó a suspender pagos por primera vez en 1557, a la que siguieron dos suspensiones de pagos más en 1577 y en 1597.

LA DECADENCIA DE LA PENÍNSULA IMPULSA A PERÚ

Tras un crecimiento récord durante todo el reinado de Felipe II, los años finales del siglo XVI mostraron los primeros síntomas de agotamiento en la explotación de plata. Entre 1604 y 1605 la disminución de las remesas de metales se sintió con fuerza, arrastrando este problema hasta 1650. Esta contracción no era debida a que las minas se hubieran secado de golpe (las remesas seguían siendo gigantes), sino a que la crisis castellana, con su caída demográfica, sus derrotas militares, el aumento del coste de las defensas americanas y sus problemas económicos, terminó por afectar al engranaje perfecto que había sido hasta entonces la Carrera de Indias. En 1628, el escuadrón del neerlandés Piet Heyn capturó la flota de plata de Nueva España en el puerto cubano de Matanzas, sin que apenas mediara resistencia. Felipe IV lamentó el resto de su vida un golpe de tal envergadura a lo que se consideraba un sistema de transporte infalible:

“Os aseguro que siempre que hablo del de-sastre se me revuelve la sangre en las venas, no por la pérdida de la hacienda, sino por la reputación que perdimos los españoles en aquella infame retirada, causada de miedo y codicia”.

El punto de no retorno estaba cerca. A partir de estas fechas, las remesas de plata siguieron llegando con abundancia a España, pero solo un porcentaje mínimo acababa ya en Castilla, siendo su auténtico destino los grandes puertos europeos y el Lejano Oriente a través del intercambio comercial con Manila. Asimismo, como señala John Lynch, “una importante cantidad de plata permanecía en América, donde el proceso histórico era más de transformación que de hundimiento”. Las colonias alimentaban cada vez más el co-mercio propio, de tal modo que el capital se quedaba allí, tanto a través de inversiones privadas como públicas.

A partir de 1640, fueron muchos los mercaderes españoles que invertían sus metales preciosos en América, sobre todo en Perú, en vez de arriesgarse a que fueran confiscados en España o se perdieran en el viaje. Este capital fue la base para la transformación de las ciudades en la era posterior a la minería.

La recesión minera de Perú tardó más que la de México y fue menos dura. Pero en ambos casos el ocaso se produjo por el aumento de los costes de explotación, dado el agotamiento de los filones más accesibles. La plata extraída en niveles más inferiores requería, a su vez, una técnica de mezcla aún más costosa. El descubrimiento en 1608 de grandes filones en Oruro compensó el agotamiento de Potosí, así como otros hallazgos similares, aunque no evitó que las minas se situaran irremediablemente en un segundo pla-no económico.

El crecimiento de las ciudades trajo a su vez una diversificación de actividades y una reorientación económica. Cuando llegó a su fin el primer ciclo minero, México se reorientó a la agricultura y la ganadería y comenzó a autoabastecerse con productos manufacturados. Perú tar-dó más en diversificar su actividad, pero cuando absorbió los beneficios de su propia actividad minera los invirtió en crear una red de comercio intercolonial que era independiente de la metrópoli. De alguna forma, la recesión de la Península supuso el despegue de América.

César Cervera

FUENTE: ABC - HISTORIA

*La información del gráfico de las remesas de metales es del libro “Historia de Castilla: de Atapuerca a Fuensaldaña” (La Esfera de los Libros).

Caravana histórica turística: A 85 años de una guerra entre hermanos

En septiembre de 1932 comenzó la Guerra del Chaco entre Paraguay y Bolivia y en septiembre de 2017, es decir exactamente 85 años después, penetra en territorio paraguayo la caravana histórica turística que lleva a un numeroso grupo de personas —entre descendientes de combatientes, historiadores y apasionados del estudio de este tema— a conocer el lugar del que se alimentan leyendas, glorias y penas…

Miércoles 30 de agosto. Bajo la ventisca cruceña se aproxima la vorágine y todos, con más o menos equipaje, esperan los autobuses.→ →En sus rasgos, en sus miradas, en sus palabras aparecen destellos de aquellos que desde todos los rincones del país fueron a la guerra. En el caso de los combatientes, sin caminos ni transporte, con menos comida, con sed.

Recepción en Villa Montes

La llegada a Villa Montes es noticia para toda la ciudad, que recibe a los visitantes con los brazos abiertos y los cubiertos esperando sobre la mesa, palabras de ánimo y la amabilidad de las autoridades. Hay arengas por el hermanamiento y el crecimiento mutuo con el país vecino.

Los monumentos a los fieros guerreros que en febrero de 1935 al mando de Bernardino Bilbao Rioja detuvieron el avance “pila” se ven colosales; los nombres, vivos en las calles y en la tierra que, de no ser por aquellos hombres, no nos pertenecería en la actualidad.

La casa Staudt

Bajo el mercado, justo al lado de tiendas de maletas, de frutas y verduras, descendiendo las gradas del comedor popular se encuentra, como escondida en una gruta atemporal, la casa Staudt, donde Salamanca fue derrocado el 27 de noviembre de 1934, donde el general Lanza se arrancó las hombreras del uniforme y gritó: “¡Me avergüenzo de ser militar boliviano!”, donde se asentó la población del chaco boliviano por orden del entonces presidente Ismael Montes Gamboa, iniciando así la vida de la ciudad de Villa Montes.

La casa Staudt… aquella casa que fue el cuartel general del Alto Mando Militar, hospedaje del presidente Salamanca y depósito del mercado hasta su remodelación, que la convirtió en el museo al coraje boliviano que es ahora.

La partida a Paraguay comenzó a las cuatro de la mañana y mientras más camino devoran los buses, más montañas devora el horizonte hasta llegar a la frontera que tanto costó definir (el acuerdo definitivo sobre límites se firmó en 2009).

El cruce de la frontera

En ese lugar, antes conocido como “fortín Cañada Oruro” y que ahora lleva el nombre de José Infante Rivarola, hay un pequeño y pulcro edificio de una planta en el que se realizan los trámites migratorios para pasar de un país al otro.

Al cruzar la frontera, por primera vez los ojos de los viajeros pueden reconocer el paisaje del chaco, ese que habían visto solo en fotografías o que se habían imaginado en desvelos luego de leer a Céspedes, Guzmán o Lara.

Observan extrañados aquel monótono paraje que poco o nada cambió durante toda la travesía, hasta llegar al asiento del III Cuerpo del Ejército paraguayo, donde se abrazaron los que antes se habían enfrentado, donde se intercambiaron palabras cordiales y donde comieron un suculento plato gracias a la hospitalidad de la compañía vecina.

Fortín Toledo

La caravana prosigue hacia el fortín Toledo, donde la lucha entre el pueblo boliviano y el paraguayo se hizo colosal entre el 26 de febrero y el 11 de marzo de 1933, cuando olas de bolivianos intentaron tomarlo mas no pudieron y quedaron enterrados bajo cruces blancas y una bandera tricolor que hoy ondea sobre sus tumbas.

Actualmente ese lugar, donde retumbaron las balas y la artillería, preservado por el Gobierno paraguayo en atención a su valor histórico, es un criadero de pecaríes (chancho de monte) gracias al proyecto “Tagua”, que busca evitar la extinción de este característico animal del chaco.

La extraña Filadelfia

Al llegar al Hotel Touring, en Filadelfia, una vez concluida la cena suenan guitarras y voces extraordinarias que transforman la sobremesa en una serenata a la luna chaqueña, la misma que vio interpretar cuecas y polcas melancólicas dentro de las trincheras en tiempos de guerra.

La ciudad de Filadelfia es un raro caso de sincretismo cultural e histórico. Las colonias menonitas ingresaron a Paraguay desde 1927 impulsadas por políticas de venta de tierras públicas puestas en práctica desde 1885, en un intento del Gobierno paraguayo de poblar el chaco. Las colonias se desarrollaron notablemente y aunque existen ciudadanos de rasgos autóctonos o mestizos, los idiomas alemán y castellano predominan en esta pequeña ciudad, lo que maravilla e inquieta ya que el visitante se siente como si estuviera en cualquier otro país menos en Paraguay.

Boquerón, la batalla

Dejando atrás Filadelfia, la caravana se encamina hacia Boquerón y se vive en carne propia el calor y la falta de agua, que supieron ser un factor lacerante del paso y debilitante del alma. Así surge la pregunta: “¿Cómo pelearon estos pobres hombres aquí?”. La respuesta llega en tropel: “Eran unos guerreros”.

La Batalla de Boquerón se libró entre el 9 y el 29 de septiembre de 1932, marcando el inicio informal de la guerra. Es conocida como una de las epopeyas universales y se la compara con la Batalla de las Termopilas y la de Dien Bien Phu. Una muestra indudable del estoicismo del soldado boliviano.

Ya en el célebre fortín, mientras la caravana recorre las instalaciones, las páginas de los libros cobran vida y la imaginación corre a mil por hora: Miles de paraguayos embisten contra las trincheras, ahora desgastadas; la punta brava a cargo de Inofuentes, ahora cortada por un camino, dispara contra las insistentes arremetidas guaraníes; el “Charata” Ustariz cae acribillado por las balas mientras besa su arma “como si fuera una cruz”; la tuca de Marzana, ahora reconstruida, atestigua el ingreso de los “pilas” que lo hacen prisionero; Manchego reconoce a Velásquez y dice: “Este paraguayo es amigo mío, de morir entiérrenme con él”. Y en efecto así se hizo, la placa funeraria lo atestigua hasta el día de hoy.

Kilómetro 7

Tras dormir en Boquerón la caravana llega a Kilometro 7 o Campo Jordán, donde se encuentran con una trinchera parcialmente borrada por el tiempo y un monte cercado por la actividad ganadera, con restos de fortificaciones, cartuchos de bala oxidados que, tiempo atrás, incandescentes y raudas, volaron contra el pecho del enemigo, como fue incandescente el aliento de los bolivianos condecorados como héroes por haber dejado el alma en aquel pajonal.

Después de su retirada desde la caída de Boquerón, el Ejército boliviano decidió hacerse fuerte en el kilometro 7 del camino a fortín Saavedra. Con la evacuación por motivos de salud del coronel Enrique Peñaranda, el mando de la IV División quedó a cargo del teniente coronel Bernandino Bilbao Rioja, por entonces Jefe de Estado Mayor, quien se encargaría de los preparativos para la batalla.

La batalla de Kilómetro 7 se desarrolló del 7 de noviembre de 1932 hasta febrero de 1933. En ella se frenó en seco el avance del Ejército paraguayo y se diezmó a sus fuerzas, elevando la moral nacional. Representó para el pueblo boliviano una nueva esperanza y evitó que se perdiese la guerra al inicio de la contienda.

Fortín Alihuatá

La caravana prosigue su trayecto hasta el memorable fortín Alihuatá, que ahora se encuentra dentro un terreno privado dedicado a la ganadería. El Estado paraguayo tuvo que negociar con el propietario para poder recuperar parte del que alguna vez fue el fortín boliviano de Alihuatá, abandonado en 1932 después de que el fortín Arce fuera quemado. No se lo recuperaría hasta marzo del año siguiente, con una maniobra de la IX División a cargo del coronel Victorino Gutiérrez.

Se conservan aún la aguada y restos de las paredes de adobe del fortín, que perdió parte de los cimientos y el techo debido a los embates de la naturaleza. Una verdadera joya histórica en el corazón del chaco boreal.

Fortín Nanawa

El último destino es el fortín Nanawa, que significa “entre quebrachos blancos”; el punto más lejano al que llegó el Ejército boliviano, donde la ofensiva de Kundt se detuvo en enero de 1933 al no poder avasallar a las fuerzas que ahí se hallaban al mando del teniente coronel Luis Irrazábal.

Un segundo intento por tomar el fortín se produjo el 4 de julio de 1933, iniciando así una de las batallas más grandes de la Guerra del Chaco en cuanto a efectivos, uso de tanques, lanzallamas y artillería. Hubo fuertes combates cuerpo a cuerpo.

Es el lugar donde murió lo mejor de la juventud boliviana debido a la negligencia del Alto Mando Militar; allí, la caravana es recibida con un almuerzo y la calidez de los propietarios y autoridades paraguayas.

Del fortín, ahora, solo se ve el mástil de la bandera del vecino país, que nunca dejó de flamear, y los bustos de los héroes que pelearon por la heredad del Paraguay. Algunos restos de vehículos y armas están resguardados en un bunker nuevo con un proyector de películas informativas y un calor asfixiante.

El final

Así llega a su fin esta hermosa travesía, con intercambio de contactos y abrazos fraternos, con fotografías, sonrisas y apretones de mano.

Es la despedida de los nuevos amigos, de los enemigos de antaño. Cada quien toma su rumbo, de regreso a su país, con la promesa de volver a verse en noviembre en Villa Montes, cuando sean los paraguayos quienes nos visiten.

El afamado libro sobre la Guerra del Chaco “Masamaclay”, de Roberto Querejazu Calvo, dice en su última parte: “Masamaclay, uno de los puntos donde se produjo un choque armado previo a la guerra, debió calificar a todo el territorio en disputa. Masamaclay en lenguaje de los aborígenes significa: Lugar donde pelearon dos hermanos”. •

* Este mágico viaje a las entrañas del chaco y de nuestra historia ha sido posible gracias al diputado Pedro Mendoza (Paraguay) y al coronel Roger Centeno (Bolivia).

“Vico Vico”, un duende de varios siglos



“Creo que don Vico Vico cambia de aspecto según lo que vaya a hacer. En el boliche, muchas veces lo han visto como un hombre muy simpático de unos 50 años. A veces, algunas personas preguntan por el señor que vieron la noche anterior y los meseros juran que esa persona comió sola”, relata a ECOS Cinthia Vacaflores Ramírez, propietaria de La Casona 1775 Pub Restaurante, llamada así porque fue construida en ese año.

Enidzen Azurduy, una estudiante de Derecho que hace años trabaja en La Casona, cuenta que “una vez por motivos de trabajo llegó una mujer de Santa Cruz y cenó sola. Cuando retornó al día siguiente preguntó si ya había llegado el señor tan simpático con el que una noche antes había bebido vino. Sin embargo, todo el personal sabía que había cenado sola”.

¿Quién es “Vico Vico”?

Según Vacaflores, desde hace unas cuatro generaciones que en su familia se habla de la presencia de un “duende que heredaron”, que, según dice, es “pícaro”. La última generación lo bautizó como “Vico Vico”.

Cuando la abuela de Cinthia, Sara Leytón, vivía junto a su esposo Carlos Ramírez (cochabambino) en ese inmueble, era costumbre que una pareja de jóvenes peones fueran de la finca del campo a la ciudad para trabajar en los quehaceres de la casa y el negocio familiar.

Ocurre que esa pareja vivía en un cuarto del tercer patio y Leytón contaba que algunas veces se aparecía el duende a las 3:00 de la madrugada en su habitación. Tenía mucho miedo porque escuchaban ruidos en su cuarto (sillas arrastrándose, puertas abriéndose; incluso dicen que Vico Vico los destapaba en la cama).

Después la pareja pidió volver a la finca, creando un problema para los esposos Leytón-Ramírez pues se quedaron sin ayuda. “El cuartito donde vivía la pareja del campo sigue hasta ahora y le llamamos ‘el cuarto de los duendes’”, comenta Vacaflores a ECOS.

Como Vico Vico por su casa

Luego dice que “el ‘bandido’ (Vico Vico) ha cambiado el lugar varias veces dentro de la misma casa y se hace notar haciendo un carraspeo donde está. Pero ahora no le tenemos miedo, más bien es como una compañía chistosa porque es pícaro”.

Con el tiempo fue el padre de Cinthia, Gastón Vacaflores Pereira, el que empezó a hablar y tratar al duende como amigo… Incluso le delegó ciertas responsabilidades como cuidar la casa, encontrar llaves u objetos perdidos, repeler a las personas con mala energía, y cosas así.

De la habitación (su “casa”), Vico Vico, según Cinthia, se trasladó a un pino que había en el patio.

“Una vez, un amigo que estaba en el bar me dijo: ‘estoy acalorado’. Yo le aconsejé que saliera al patio a tomar aire y cuando entró, estaba blanco como un papel. Me dijo: ‘tu árbol me ha hablado, me ha dicho respira, flaco, respira…’”.

Finalmente el duende pasó a la chimenea, “pero es bueno Vico Vico, cuida el lugar y nos acompaña; ahora vive en el ‘cuarto de bombas’”

Dice que a veces, en las noches, ella está subiendo a su cuarto, siente la carraspera y le indica: “¡Vico Vico!, ¡yo sé que estás ahí. Anda y cuida el boliche!”. Y pareciera que le tienen fe, porque, asegura, “jamás tuvimos ningún problema, estoy segura que nos cuida”.

Ahora Vico Vico vive en el boliche donde hace de las suyas. “Creo que la casa venía con el duende, es una historia de por lo menos cuatro generaciones”, asegura la mujer.

“Es muy chistoso porque a nuestras amistades les encanta el ambiente de la casa, pero siempre pasa que una de ellas se asusta por alguna sombra o siente que algo le toca el hombro. Entonces, en son de chiste decimos: ‘el Vico Vico no te quiere’”.

El duende, remarca Vacaflores, “es un secreto a voces en la familia”. Y cómo no si, tal como ella dice, aunque no se deja ver, hace “travesuras”. Por ejemplo, Cinthia afirma que enciende la licuadora, oculta lentes, bambolea los bombillos, mueve las copas o las hace caer.

Eso sí, “nunca lo escuché hablar, por tanto no podría describir su voz. Solo escuché el carraspeo que hace”.

Finalmente, cuenta que una amiga de nombre Zelma le dijo que una vez vio a Vico Vico y lo describió como risueño, pequeño, con sombrero grande y un paleto de estilo antiguo. •

La Casona de 1775

La vivienda donde actualmente funciona La Casona 1775 Pub Restaurante fue construida ese año para acoger al primer administrador de la nueva Casa de Moneda de Potosí, Pedro de Tagle, que posteriormente se convirtió en Virrey de Perú.

Años después, según datos históricos, se perdió el rastro de quienes habitaron el caserón hasta 1860, cuando el Banco San Carlos remató la casa y esta pasó a manos de Abel Vacaflores (pariente de Cinthia Vacaflores Ramírez).

Posteriormente perteneció a Sara, Rebeca y Fernando Leytón, que correspondían a la misma familia por sucesión hereditaria, y así pasó de una generación a otra o mediante compra entre herederos, siempre dentro de la familia, explica Cinthia a ECOS.

“El caserón es testigo mudo de innumerables historias de las familias que habitaron aquí, algunas felices, otras tristes y las demás divertidas. Esas historias siempre son motivo de largas conversaciones en las reuniones que tenemos como familia, donde los de mayor edad son los encargados de transmitir los relatos a las siguientes generaciones”, añade.

Dice que varias de las familias moradoras en este lugar expresario su agrado y cariño por el inmueble, ya que por su ubicación el sol derrama sus rayos sobre ella y la mantiene caliente, algo muy importante por el característico frío de Potosí.

Cinthia Vacaflores, parte de la última generación, sostiene que recibió una parte de la casa como herencia y luego compró las que correspondían a sus hermanos.

IUna casa-museo

La magnífica construcción de estilo colonial tiene dos plantas, tres patios, 19 habitaciones y ocho baños. Los corredores de la segunda planta impresionan por su larga longitud, lo mismo que la luz que ingresa por sus amplios ventanales, el agradable clima interior y el piso de madera original. Una parte de la construcción se usa como vivienda y la otra corresponde a La Casona 1775 Pub Restaurante.

Cinthia tiene una casa-museo donde atesora una gran colección de objetos útiles antiguos que acumuló durante muchos años.

“Recolecté thapas (‘objetos viejos’, en quechua) de mis tías mayores, logré acumular una interesante colección de utensilios antiguos que me encantan porque cada pieza tiene una historia. Por ejemplo, ‘soborné’ durante años a una tía con chocolates Mackintosh para que me regale un quinqué”, confiesa entre risas.

Entre sus abundantes documentos y libros posee, por ejemplo, el primer plano de aguas de Potosí, que data de 1772; o la primera edición de la Guía de Potosí, de 1954, los libros de contabilidad de los negocios de la familia, documentación antigua de su casa...

ILa Casona 1775

“El lugar más cálido de la ciudad”, reza el eslogan del pub restaurante enclavado en pleno centro potosino, en la calle Frías N° 41, muy cerca de la Casa Nacional de Moneda. Es el lugar donde, según su gerente propietaria Cinthia Vacaflores, vive don Vico Vico, un “simpático duende” que se presenta ante algunos clientes como un hombre común.

“Este año cumplimos 20 años de servicio y es digno de destacar porque continuamente se abren bonitos locales y con el transcurso del tiempo van desmejorando y no terminan bien”, critica ella.

Clientes locales y foráneos encuentran en este lugar variada comida nacional y extranjera, además de una fusión de sabores, destacando una trucha del lago Titicaca.

El bar ofrece el cóctel “La Casona”, que se prepara con vodka. También postres, entre los que resalta el dulce de cuaresmillos (duraznos enanos).

ICuaresmillos de Camargo

La familia de Cinthia tiene origen camargueño y se especializa en el preparado del apetecido dulce de cuaresmillos, con pequeños duraznos del tamaño de una canica.

Ella explica que este dulce no es fácil de elaborar: se debe pelar el duraznito finamente porque, si no, desaparece la pulpa. También exige quitarle el agua porque es amarga. Dos personas se demoran toda una tarde en pelar una arroba de estos frutos. El dulce se puede comer con crema, amaretto o solo.

El plus de este lugar es que cuenta con música bien seleccionada y los viernes por la noche actúan bandas musicales en vivo.

Las paredes de uno de los ambientes del pub restaurante están llenas de firmas de los clientes. Una de ellas dice: “Yo vine, yo comí y bailé”.

La Casona 1775 Pub Restaurante atiende de 18:00 a 2:00 de la madrugada.



Video Felicidades Cochabamba en tus 207 años, Cochabamba escribio su historia con Sangre

jueves, 14 de septiembre de 2017

Audio A 163 años de la muerte de José Manuel Baca, 'Cañoto'


Este 15 de septiembre se recordarán 163 años de la muerte de José Manuel Baca, recordado también en los libros de historia como 'Cañoto', aquel hombre intrépido que daba pelea a las tropas realistas y que compartió momentos de gloria junto a José Manuel Mercado e Ignacio Warnes en la Batalla de La Florida aquel 25 de mayo de 1814 y en la Batalla de El Pari, el 21 de noviembre de 1816.

Cochabamba celebra 207 años de creación

El departamento de Cochabamba recuerda hoy, 14 de Septiembre, 207 años de su creación. Con este motivo, las autoridades, población civil e instituciones rinden su homenaje a la tierra de Alejo Calatayud, Esteban Arce y las Heroínas de la Coronilla.

Los actos cívicos en la capital del valle comenzaron ayer con el desfile escolar, el traslado de los restos mortales de don Esteban Arce a la plaza 14 de Septiembre, la sesión de honor de la Asamblea Legislativa Departamental y la serenata a Cochabamba.

En la jornada de hoy, varias instituciones cívicas, privadas e instituciones públicas efectuarán la entrega de ofrendas florales en la plaza 14 de septiembre, donde comenzaron ayer los homenajes a Cochabamba, tierra de grandes personalidades, clima templado y valle fértil.

Las autoridades locales rindieron su homenaje por este nuevo aniversario. En la oportunidad también se comprometieron a trabajar en pos del progreso, para que Cochabamba recupere los primeros sitiales a nivel nacional.

ECONOMÍA

Cochabamba se encuentra entre las tres principales regiones del país, su economía se basa en la producción hidrocarburífera, la agricultura, ganadería, turismo y producción empresarial. Gobierno y empresarios expresaron su deseo de generar mejores condiciones de empleo, que se traduzcan en mayores ingresos económicos para las familias cochabambinas y el país.

PROBLEMAS

Cochabamba, pese al deseo de crecimiento de sus habitantes, se ha mantenido en el tercer lugar entre los departamentos del país; la mayoría de la población civil identifica para ello tres problemas principales como ser: la falta de agua, los problemas limítrofes y la basura.

Para la ciudadanía es responsabilidad de todas las autoridades y ciudadanos contribuir a la solución de estas problemáticas, que a corto plazo deben convertirse en oportunidades de desarrollo para la región.

En este marco, mediante la conformación de la denominada Región Metropolitana, que integra a los municipios de Sacaba, Cercado, Colcapirhua, Tiquipaya, Vinto y Sipe Sipe, se busca integrar a la región y de manera sostenida afrontar esta situación.

GASTRONOMÍA

El departamento de Cochabamba es conocida como la capital gastronómica del país. Sus principales platos están preparados sobre la base de carnes y una variedad de verduras, legumbres y hortalizas que se producen en las zona de los valles.

Las personas que visitan Cochabamba perciben, sin lugar a dudas, el inolvidable deleite de su gastronomía, que contempla exquisitos platos como: el silpancho, pique macho, chicharrón, p‘ampaku, pichón, jaka lawa, chajchu, habas pectu, uchuco, picante de pollo, lambreado de conejo, entre otros.

TURISMO

En el valle cochabambino se encuentra una variedad de lugares y atractivos turísticos, entre los más significativos están: el Cristo de la Concordia, las Heroínas de la Coronilla, el Santuario de la Virgen María de Urkupiña, el Convento de Santa Teresa, la plaza de Armas 14 de Septiembre y la zona del Chapare. Las 16 provincias del Departamento también encierran historia, tradiciones y costumbres que despiertan el interés de los visitantes.

DATOS

- Este departamento es agrícola por excelencia y es llamado “Granero de Bolivia”. Sus productos más importantes son el maíz, trigo, cebada, avena, lino, papa, hortalizas, oca, papalisa, frutas.

- También tiene los siguientes minerales: plomo, plata, antimonio, oro, diamantes, rubís, etc. En el Chapare se encuentran los únicos yacimientos de asbesto del país, tiene gran cantidad de bosques de maderas finas y goma cascarilla.

- En este Departamento concluye el oleoducto Camiri -Cochabamba y se encuentra la refinería Gualberto Villarroel.

- Tiene fábricas como Dillman, PIL, cervecería Taquiña, fábricas de calzados Manaco, cemento, llantas, tejidos, jabones y cosméticos en general.

FUNDACIÓN DE COCHABAMBA

La ciudad de Cochabamba fue fundada en dos ocasiones, primero el 2 de agosto de 1571 y luego el 1 de enero de 1574. Es capital del departamento de Cochabamba y también de la provincia de Cercado. Cochabamba se encuentra situada el valle y en el centro de Bolivia.

Cochabamba actualmente es la tercera región en importancia económica en el país. La primera fundación de la ciudad se llevó a cabo el 2 de agosto de 1571 por Gerónimo Osorio con el nombre de Villa Oropeza, localizándose cerca del cerro San Sebastián.

Años más tarde, el 1 de enero de 1574, Sebastián Barba de Padilla procedió a la segunda fundación de Cochabamba. Fue concebida como un centro de producción agrícola, con esa visión creció hasta obtener el título de “Leal y Valerosa” para el año 1786.

TIERRAS FÉRTILES

En Cochabamba se localiza un valle abundante de tierras fértiles ideales para actividades agrícolas y ganaderas. Por sus alrededores dispone de campos de cultivos y vestigios culturales de la época imperial Inca.

El valle cochabambino frece varios e interesantes sitios turísticos por descubrir como atractivos naturales, como el valle de Cochabamba con vista la cordillera Tunari.

Esta región estuvo habitada por más de mil años gracias a la abundancia de tierras fértiles y productivas. Evidencias arqueológicas sugieren que los primeros habitantes pertenecieron a los grupos étnicos Tiwanaku, Tupuraya, Mojocoya, Omereque, e Inca.

La primera ciudad en el valle se fundó con el nombre de Villa de Oropesa bajo las órdenes del entonces virrey del Perú Francisco Álvarez de Toledo. La segunda fundación de la ciudad se realizó el 1 de enero en la actual plaza 14 de Septiembre. En 1573, después del fallecimiento del primer fundador Gerónimo Osorio, Barba de Padilla pidió autorización al virrey para fundar la ciudad en el valle.

ÉPOCA REPUBLICANA

A la llegada del mariscal Sucre para hacerse cargo de la ex Audiencia, ya con el nombre de República de Bolívar, durante tres años, en los que organizó el país. En su gobierno, se creó oficialmente el departamento de Cochabamba, el 23 de enero de 1826, quitándole la jurisdicción sobre Moxos y los valles cruceños.


martes, 12 de septiembre de 2017

De la Guerra del Chaco - 12 de septiembre de 1932 A chicote limpio

El Cap. Moisés Rodríguez, que el día anterior había salido en comisión para obtener refuerzos para la defensa de Agua Rica, retorna a este fortín con más tropa y al comprobar que éste había sido evacuado, eleva el siguiente parte: “El fortín tiene aspecto de desastre, todo está destruído. Nos quedaremos a vengar la sangre de nuestros hermanos”. En verdad, si este oficial hubiera cumplido su comisión en tiempo oportuno, Agua Rica no habría sido evacuado. Cae sobre él la responsabilidad del abandono de Agua Rica, que melló el prestigio del comandante Jáuregui que fue, en la paz y en la guerra, un jefe de méritos.

Mientras tanto, en el frente de Boquerón, el comandante Marzana dispone que al día siguiente 12, los oficiales Cap. Víctor Ustáriz y Sbtte. Julio Murillo salgan del fortín para tomar contacto con las tropas de Yujra, aprovechando los claros que aún existían en el pretendido cerco paraguayo. El enemigo refuerza sus líneas diezmadas por la defensa de Boquerón con unidades frescas.

Nuestras fuerzas de Yujra atacan desde el exterior a los paraguayos, quienes, convenientemente posesionados del terreno, rechazan las arremetidas. La aviación boliviana bombardea y ametralla a las fuerzas enemigas que avanzan desde Isla Po-í para reforzar a los atacantes de Boquerón con reservas que no habían participado en los ataques. Durante todo este día la lucha es intensa y brava.

Para cooperar a las tropas de Boquerón, la 2a. Compañía del R. I. 7, al mando del Cap. Santiago Pol B., a quien acompañan los oficiales W. Peña, J. M. Gonzáles y E. Collazos, con un efectivo de 90 hombres, llega al fortín Arce, asiento de la IV División de Ejército que se hallaban al mando del Cnl. Francisco Peña. Este jefe ordena la formación de la compañía para arengarla y dice: “Ustedes, los cobardes que han corrido a Agua Rica, ahora van a pasar a Boquerón. Los paraguayos están muriendo de sed y no tiene artillería ni aviones. Ustedes los van a sacar a chicote limpio, pues están huyendo a Isla Po-í”.

En este mismo instante se escuchaba con claridad el bombardeo a Boquerón por la artillería paraguaya, prueba evidente de la sordera del Cnl. Peña o de su absoluto desconocimiento de los acontecimientos.

Este jefe que blandía un enorme chicote, había sido educado en Francia, a poco tuvo que sufrir las consecuencias de sus bravuconadas, puesto que con los primeros tiros arrancó de Arce sin poder emplear su chicote.

Del Calendario Histórico de Bolivia.