domingo, 7 de mayo de 2017

¿Por qué Potosí nunca ascendió oficialmente a rango de ciudad?

¿Por qué Potosí, una de las urbes más importantes del mundo, nunca ostentó un título oficial en el rango de “Ciudad” y se quedó como simple “Villa”?

La historia de Potosí está envuelta entre el mito, la leyenda y lo inexplicable. Su fama y riqueza hicieron que su famoso Cerro y su magnífica urbe ingresaran en el imaginario popular como un todo inaudito e increíble.

Su historia tiene tanto de paradójico como de irónico e increíble.

En este estudio se profundizará y reflexionará, buscando una respuesta coherente de por qué una de las urbes más importantes del mundo, nunca ostentó el título oficial en el rango de “ciudad” y quedó como simple “villa”, por más imperial o noble que fuera el título honorifico y nobiliario.

Es importante también mencionar que en la época en que Potosí destellaba esplendor de riqueza, existían ya, rangos y títulos urbanísticos que le daban estatus a un establecimiento urbano, estos estatus no solo eran de simple nombre, sino que conllevaban ciertas prerrogativas y privilegios varios e importantes. Por ello era fundamental para un poblado ascender en esa jerarquía de estatus para acceder a esos privilegios de los que solo gozaban los que estaban en el escalafón más alto.

Aún hoy en muchos países se establecen de forma legal ciertas características o condiciones que debe poseer un poblado para acceder y gozar de estos privilegios. (Se incluye el estatus o rango de asiento minero, por ser este el establecimiento primigenio en el que nació Potosí). Entre los títulos urbanísticos de rango más comunes están: los asientos mineros (o campamento minero como se conoce ahora), aldeas, pueblos, villas, ciudades y las metrópolis.

Precisamente Potosí hasta hoy se mantiene en el rango urbanístico de villa y no de ciudad. No por población o atributos jurisdiccionales, sino a titulo histórico.



Titulo noble de Villa Imperial de Potosí

Hasta 1561, Potosí era denominado oficialmente como un simple “asiento de minas “o “asiento de minas de Potosí”, aunque en los hechos era ya, una de las urbes más grandes e importantes de América. Tal fue el denominativo con el que se referían a Potosí.

Ese mismo año, Potosí va a ascender de categoría urbanística y pasara de ser un simple asiento de minas a poseer el rango de Villa. Y no solo eso, pues le es otorgado el título nobilísimo de Villa Imperial (esto último es importante diferenciarlo de otras, pues es la única urbe en el virreinato y en América con un título imperial de nobleza y no como simple villa).

Con lo que el título y nombre oficial de la urbe sería “Villa Imperial de Potosí” (es de hacer notar por otra parte que el título y nombre que le es otorgado a Potosí, comprende las tres palabras que la forman y por lo tanto deben ser escritas todas con mayúsculas inicial y no solo el nombre de Potosí como comúnmente suele hacerse)

Como ya se mencionó antes, debe diferenciarse dos aspectos importantes.

Primero, que Potosí ascendió a rango urbanístico de villa, con todos los atributos y privilegios que ello conllevaba. Y segundo, pero no menos importante, es que a Potosí le es otorgado un título real de nobleza (honorifico). Un título nobiliario que pocas o ninguna villa ostenta en el virreinato.

Este aditamento por mandato real, en el que Potosí sea considerada “imperial” la diferencia de las demás y le da estatus noble, título de la que los potosinos se sentirán sumamente orgullosos, tanto que formara parte de la idiosincrasia potosina el llamado orgullo potosino, que aún pervive en el colectivo sociocultural. A esta ya de por si ostentoso y magnánimo título se le añadirá, según Arzans, el Villa Imperial de Carlos V.



Intenciones y motivos de poder

Este importante título que no fue un simple arranque de orgullo potosino, de obtener títulos nobles ni mucho menos, conllevaba abiertamente un sinnúmero de intenciones de carácter político, administrativo y comercial entre otras prerrogativas.

Potosí se había convertido en el más grande yacimiento y minas productoras de plata, mismas que rentaban sendas ganancias, tanto a la corona de España como a los mismos mineros avecindados en Potosí. Pero este emporio de riquezas era administrado jurisdiccionalmente desde Chuquisaca, sede de la Real Audiencia de Charcas que además fuera recientemente creada, precisamente para la administración jurídica, entre otras cosas, del emergente complejo industrial de las minas de Potosí.

El recelo de ambas partes por obtener los más grandes beneficios resultaría en la separación de Potosí de la jurisdicción de Chuquisaca en lo administrativo, civil y criminal. Era más que gran logro para los ricos vecinos de Potosí. Tanta fue su euforia y contento que cuando llegó la noticia del nombramiento a Potosí, todos los pobladores y los vecinos más influyentes y poderosos salieron a las calles y a la plaza principal (denominada plaza del Regocijo, actual plaza de Armas o 10 de Noviembre), a celebrar el título de Villa Imperial y en esa desbordante euforia, tomaron a un indígena inocente, que se encontraba por ahí y amarrándolo le propinaron duros azotes en señal de posesión y autonomía por la nueva administración y gobierno que en adelante regiría en Potosí. Este ascenso importante para Potosí no fue gratis ni mucho menos, pues se pagaron grandes sumas a la corona española y a Chuquisaca, esta última luego de algún tiempo se quejaría que la Villa de Potosí no había pagado a la Ciudad de la Plata o Chuquisaca el monto estipulado por su exención.

Queda claro que los vecinos de Potosí y entre estos los más ricos y poderosos del virreinato, tramitaron el nombramiento y ascenso del asiento de minas de Potosí para que ostente título y rango de Villa Imperial, por una necesidad urgente de tener el control y dominio en la administración de sus riquezas, como luego lo harían, efectivamente.

Pero ¿por qué no aspiraron en ese momento o después a otro título de más rango, como el de elevar a Potosí, de simple Villa a rango de ciudad?



La villa más grande, más poblada y más rica del mundo, se queda como villa

Potosí con todos sus altibajos y caídas, siempre fue el yacimiento y la urbe más rica y rentable del virreinato del Perú y del virreinato de Buenos Aires consecutivamente.

Potosí era en el siglo XVII “la Villa más grande y poblada del mundo”, (haciendo énfasis en el título de Villa, que ostentaba y ostenta aún), y entre tanto otras urbes, más pequeñas y menos importantes que Potosí, ascendían luego de ser aldeas, asiento mineros, villas a rango de ciudad. O simplemente eran fundadas y nacían ya, con el título de ciudad o metrópoli, pero Potosí seguía ostentando el simple título de Villa, con el aditamento de Imperial claro está.

Así mientras existían urbes con pequeñas poblaciones que ostentaban el rango de ciudad, podría decirse que por el título de nobleza y rango, Potosí era en verdad como “villa”, la más grande y poblada del mundo, pues no había otra “villa más poblada que Potosí”, (y si la había, no era precisamente una villa, sino una ciudad).

Como se dijo, una villa se caracterizaba por ser un poblado pequeño, de pocos habitantes y limitada administración jurisdiccional, pero cuando ya alcanzaban cierta importancia eran ascendidas al rango de ciudad, pero es importante recalcar, que no solo importaba el número de población para ascender a rango de ciudad o metrópoli, sino más bien las atribuciones que un poblado podía poseer u obtener. Como el de la administración política que se le otorgaba, ya por estar en un lugar estratégico, o por recibir ahí altos funcionario de la nobleza entre otros motivos. Así una ciudad podría tener poquísimos habitantes en comparación a Potosí u otras urbes, pero que en dicho poblado podrían estar las instituciones y oficinas centralizadas, con lo que la convertían en ciudad y metrópoli, como sucedió con Chuquisaca o Lima, sede virreinal esta última, comúnmente denominada como la ciudad de los reyes.

Importante jerárquicamente solo por ello.



Una villa de nombre, una ciudad de hecho

En su mayor apogeo, la Villa Imperial de Potosí contaba con más de 160.000 habitantes y aún así era nombrada oficialmente como villa y no como ciudad.

Esta denominación obedecería al título oficial de villa y no a los hechos propiamente. Es decir, en los papeles oficiales, Potosí era nombrada como villa, pero en los hechos era como se dijo antes, una gran metrópoli.

Es de hacer notar que Potosí no contaba como Villa de otras prerrogativas y privilegios que como ciudad hubiera obtenido, gozado y aprovechado. Su población, riqueza, poderío e influencia hubiera podido lograr ese ascenso sin mayor dificultad, si se lo hubiera propuesto el pueblo potosino. Pero no lo hicieron ¿por qué?

Es que acaso aquella administración política y autónoma, aunque limitada, que ejercían como villa, ¿les bastaba para sus propósitos?. La realidad era que muchos de estos chapetones avecindados en Potosí, acumulaban rápidamente una rentable riqueza y marchaban hacia España, llevándose todo lo que podían. Entonces poco o nada les importaba la condición de la Villa de Potosí después de aprovecharla.

Con la llegada de la república, Potosí se quedaba con una población reducida, pero aún así era mucho más grande e importante que otras ciudades de América. Los nuevos ciudadanos bolivianos, no se preocuparon de darle prominencia a Potosí y los potosinos se conformaron con el título imperial de Villa. Ni aún los patriotas más contrarios a la corona de España, repararon en el titulo Imperial de Potosí, que a largas, connotaba un resquicio y recuerdo del imperio español al que combatían y que precisamente flameaba orgullosa en el titulo imperial de Potosí.

Hasta hoy, Potosí nunca ha sido oficialmente reconocido como cuidad, este denominativo se da por hecho. Por ser además la capital del departamento del mismo nombre. Potosí nunca lo solicitó y nunca se autoproclamó de manera oficial como tal.

Paradójicamente y aun irónicamente, tuvo que pasar casi cuatro siglos para que Potosí alcanzase el número de población que ostentara en su mayor esplendor, ahora este número se ha sobrepasado, aunque no con mucha diferencia.

Incluso hoy el título de Villa Imperial es solo un denominativo con connotación histórica y no institucional u oficial. De haber sido otra y con más visión de futuro las pretensiones de los potosinos de entonces y los de ahora, la villa no debiera ser solo Villa Imperial, sino, Ciudad Imperial de Potosí.

Potosí nunca ascendió a rango de ciudad de manera oficial

Nota: Este artículo es un resumen de otro estudio más amplio y profundo del tema tratado, en el libro; “La Historia Mítica de Potosí”, del mismo autor.



*Artista, escritor e investigador historiográfico.

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