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domingo, 6 de noviembre de 2016

En época prehispánica usaron el ají y la hoja de coca como dinero

Tanto la coca como el ají fueron consumidos como alimentos y medicinas y circularon en el circuito de bienes suntuarios y simbólicos ampliamente apetecidos. Poco a poco fueron convertidos en productos o medios de cambio por los poderes que se les atribuían y los beneficios que prodigaban a la población”.

Así explica Carmen Beatriz Loza cómo esos dos artículos fueron utilizados en tiempos prehispánicos como una especie de monedas, más allá de ser bienes de consumo. El estudio que elaboró al respecto se denomina Circulación de Moneda-Mercancía e intermediación en tiempos prehispánicos. El texto forma parte del libro Historia Monetaria de Bolivia, editado por el Banco Central de Bolivia (BCB).

¿Qué es el dinero mercancía? La autora explica que es aquel recurso cuyo valor fundamentalmente proviene del bien del cual se compone. "El dinero mercancía consiste en bienes u objetos que tienen valor por sí mismos, además del valor de cambio al ser utilizado como moneda”, explica en el informe.

Loza establece que el dinero mercancía comprendía productos de diverso origen, como: 1) Bienes de consumo ceremonial: mullu (un molusco), caracolas, coca; y 2) bienes económicamente útiles: ají, coca. "Si bien no existió una moneda en el sentido moderno, lo que circuló fue una moneda-mercancía que podía ser mullu, coca, ají, dependiendo del espacio y del tiempo”, se lee en el documento.

Las monedas mercancías, establece el estudio, funcionaban como medio de intercambio, medio de pago y medio de acumulación de riqueza.

En el libro se explica que en el mundo andino existieron mercados donde se efectuó un conjunto de transacciones o acuerdos de intercambio de bienes o servicios entre individuos o asociaciones de individuos. La autora aclara que el mercado no hace referencia directa al lucro o a las empresas, sino simplemente al acuerdo mutuo en el marco de las transacciones.

¿Pero cómo se dio origen a este fenómeno? La investigadora indica: "El gran flujo de mercaderes y bienes, de diversos orígenes técnicos, dedicados a la intermediación, dieron nacimiento a las llamadas monedas-mercancías que no son monedas en el sentido moderno”.

Equivalencias y valoraciones

Se desconoce las equivalencias y las valoraciones de las monedas-mercancías. Tampoco se sabe la velocidad con que la chaquira, el ají y la coca fueron reconocidos como medidas de valor, dejando de ser sólo bienes.

"Se las reconoció convencionalmente como medidas de valor, de tal suerte que las poblaciones realizaron cálculos en números de chaquiras, en vainas de ají o puñados de coca, adquiriendo un valor adquisitivo”, indica la autora.

En el libro se indica que el mullu fue valorizado como tesoro y que pesaba más que el oro, la plata y los tejidos más finos, debido a que las conchas y sus derivados procedían de las profundidades del mar, y por ello eran consideradas "hijas del mar”.

"No conocemos la velocidad en que fue adoptado el mullu y la chaquira y sólo se sabe que su circulación se irradió a lo largo del Tawantinsuyu…”, dice el estudio. En el documento también se indica que existieron especialistas en todos los tambos, ocupados en limpiar caracolas, pulirlas y tallarlas antes de transportarlas.

El adiós al trueque

La autora explica la época en que circuló este tipo de "monedas-mercancías”, fue "la primera etapa que tuvo el dinero”, la cual además puso fin al trueque. En el informe se aclara que el "dinero-mercancía” es similar a esa práctica de intercambio, pero que se diferencia de éste "por ser una única unidad reconocida de intercambio”.

Gabriel Loza Tellería, expresidente del BCB, escribió una reseña del libro y expresó lo que sigue: "Lo más curioso es que el oro y la plata, como el cobre, no fueron moneda-mercancía como en otras partes del mundo, puesto que fueron demandados para fines ceremoniales y su posesión tenía valor religioso o de poder político, pero nunca fueron medios de intercambio, aunque sí de acumulación. Se dice que antes de la llegada de los españoles ya se conocía la plata del cerro de Potosí pero su valor era de uso y ceremonial”.

martes, 1 de noviembre de 2016

La Paz, Noviembre de 1979, la masacre que festejó Pinochet

CONSPIRACIÓN | DOS ASESORES ITALIANOS DE LA DICTADURA CHILENA PASARON A TRABAJAR ESTRECHAMENTE CON LOS GOLPISTAS BOLIVIANOS Y LOS NEONAZIS QUE LOS ASESORABAN.

Antes de la madrugada, a las 2:30 del 1 de noviembre de 1979, Bolivia se hallaba a punto de ser atacada por sus propias Fuerzas Armadas. Casi 200 blindados, entre tanques, tanquetas y carros de asalto, tomaron La Paz y las principales ciudades del país. Decenas de cazabombarderos y algunos helicópteros estaban listos para despegar en las bases de la Fuerza Aérea. Y menos de cinco horas más tarde recibirían las órdenes para hacerlo.

Miles de soldados empezaron a desplegarse por las calles y a parapetarse en los umbrales de los edificios públicos, las esquinas y los tejados. Toda la maquinaria bélica del país, renovada significativamente algunos meses antes, fue movilizada como si se tratase de una guerra internacional.

Pese a que aún eran tiempos de asonadas, ésta sobresaltó como pocas al continente. Autoridades diplomáticas de 30 países que en horas previas habían participado en la IX Asamblea General de Organización de Estados Americanos (OEA), en su mayoría cancilleres, se encontraban en La Paz. La conmoción llegó a EEUU porque su secretario de Estado, Cyrus Vance, se libró de ser afectado por escasas dos horas.

Era una escena de locura, pesadilla y vergüenza. Los gobiernos de toda América habían venido a saludar la restauración de la democracia en Bolivia en una cumbre sin precedentes, pero sus delegados resultaban testigos directos de un nuevo golpe. El primer gobierno democrático en 11 años, encabezado por Walter Guevara Arce, había cumplido apenas 11 semanas de gestión.

CONTRA TODA LÓGICA

¿Por qué los militares bolivianos se prestaron a semejante locura? Ninguno de los conjurados vertió alguna explicación que tenga un mínimo de sentido común. Mucho más si se considera que horas antes de aquella pre madrugada, se había producido una histórica victoria boliviana en la propia Asamblea de la OEA.

El país había logrado su mayor triunfo diplomático en el pleito marítimo que sostiene con Chile. El Gobierno de Guevara Arce había conseguido que la demanda por los puertos arrebatados un siglo antes (¡era el año del centenario encierro!), tenga carácter continental. América declaraba que la mediterraneidad boliviana constituía un asunto multilateral que afectaba el proceso de integración y exigía un arreglo. En otra parte saliente la declaración de la OEA explicitaba: “Tales negociaciones deberán tener en cuenta los derechos e intereses de las partes involucradas y podrían considerar, entre otros elementos, la inclusión de una zona portuaria de desarrollo multinacional integrado y, asimismo, tener en cuenta el planteamiento boliviano de no incluir compensaciones territoriales” (1).

Chile había fracasado humillantemente en su propuesta de que el caso sea declarado asunto bilateral. En las intervenciones de la cita del 30 y 31 de octubre, la dictadura de Augusto Pinochet había sido señalada una y otra vez. Se le espetaba que impidiese la vigencia de las libertades ciudadanas y su actitud agresiva contra los países vecinos. En el pico de la cita, la votación fue aplastante: 25 votos a favor de Bolivia, uno para Chile y dos abstenciones. El presidente de la delegación chilena, Pedro Daza Valenzuela, abandonó notoriamente contrariado el salón del hotel Sheraton de La Paz, sede de las sesiones.

¡¿LAS FFAA A FAVOR DE CHILE?!

Una fiesta popular saludó aquella victoria sin precedentes. Sin embargo, esa misma noche, los militares bolivianos convirtieron literalmente en una caricatura mundial la conquista. Aquellos que cada día entonaban estribillos anti chilenos empuñando el armamento destinado a disuadir a los generales trasandinos, fueron motivo de inspiración, por ejemplo para los dibujantes de los diarios españoles (2). En el propio Santiago de Chile, el 14 de noviembre, la revista Hoy señalaba: “El lastimoso golpe militar en Bolivia ha provocado, entre muchos chilenos, una especie de orgía de autosatisfacción. (...) Algunos medios de comunicación aguzaron sus sucedáneos de ingenio para echar el desastre a broma. (...) La piedad de unos hacia Bolivia contrastaba con el desdén de otros”. (2)

Las ironías se multiplicaron apenas las delegaciones de los países visitantes lograron ser evacuadas hacia el Perú en operativos de emergencia. Claro, el representante de la misión chilena no desaprovechó las circunstancias. En Lima señaló a los medios: “Eso (el golpe de Estado) demuestra que Bolivia no es un interlocutor válido” (1). Toda una fiesta pinochetista frente al hecho de que apenas se haya aprobado la resolución de la OEA se derribase el proceso democrático boliviano. ¿Podía haber mayor beneficiario de aquel golpe de Estado?



LOS INSTIGADORES DEL GOLPE

Sin que nadie hasta hoy haya justificado por qué precisamente se articuló el golpe ese 1 de noviembre, queda claro que hubo dos grandes beneficiados: la herida imagen internacional de Chile y el ex dictador Hugo Banzer afectado por un juicio de responsabilidades que se había iniciado en septiembre.

La participación banzerista se hizo sentir en gran parte de la revuelta, pero nunca fue completa. El coronel Alberto Natush Bush, quien encabezó el golpe, fue ministro durante más de cuatro años en el gobierno de Banzer, pero tomó el poder en complicidad con hombres del MNR de Víctor Paz Estenssoro y del MNRI de Hernán Siles. A ello se sumó la participación de allegados cercanos al ex dictador como su yerno, Luis Alberto Valle, y el ex ministro Fernando Kieffer. (4)

Uno de los amigos más cercanos a Banzer, entrevistado por el periodista argentino Martín Sivak, describió la actuación del ex dictador: “Él (Banzer) estuvo muy activo en el golpe de Natush, desde Key Biscayne, donde vacacionaba, Banzer tenía una línea abierta, instruía, pedía y ordenaba. Obviamente hablaba con Natush. Con los que hablaba les pedía que se plegasen a la conspiración. En un momento estuvo a punto de tomar un avión, pero un huracán se lo impidió”.

Por su parte el periodista Irwin Alcaraz, en su libro “El prisionero de Palacio” aseguró que la bancada de Acción Democrática Nacionalista (ADN), la única que no se presentó en el Congreso ese 1 de noviembre, “marchaba con discreción detrás del golpe”.

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La Policía ayuda a los heridos
Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia

BANZER EVITÓ LA CÁRCEL

A Banzer no le faltaban razones para apoyar a Natush. Las denuncias que públicamente le espetaban el diputado Marcelo Quiroga Santa Cruz y el abogado Aníbal Aguilar sobreabundaban en pruebas. Desde que tres meses antes asumiese el poder el gobierno de Guevara, la imagen del ex dictador se desmoronaba día a día.

“No hay ninguna consistencia para asumir una defensa jurídicamente sólida. El destino de Banzer es absolutamente incierto”, señaló en su tiempo su propio abogado defensor Hugo del Granado. (4) Más de una voz en el parlamento consideraba que la amenaza de la cárcel para el ex presidente era cada vez más real. Sin embargo, Natush, entrevistado por Sivak declaró que “este partido (ADN) no participó en la primera etapa” (4).

A todo ello se suma la perspectiva de que el golpe en esos días tenía fuertes vientos en contra. La amenaza de un desconocimiento generalizado a un nuevo gobierno militar tanto interna como externamente era clara. De hecho, la Embajada de EEUU había señalado que sólo se formalizarían lazos con gobiernos democráticos.

Es más, la propia participación de Natush en el conato militar resultó forzada y hasta contradictoria. Así lo muestran “El Prisionero de Palacio” y los diálogos que testimonia en el ex presidente David Padilla en su libro autobiográfico “Decisiones y recuerdos de un General” (8). En ambos casos se describe a un entorno de avezados militares ligados a mafias internacionales como los instigadores de la asonada. Así queda claro que el general Luis García Meza y aquellos que un año más tarde apuntalaron su narcodictadura presionaron y convencieron a Natush.



AMIGOS DE GARCÍA MEZA Y PINOCHET

Pero, García Meza y los suyos tampoco actuaban solos. Un grupo de nazis y neonazis fungía desde mediados de 1978 como mentor del ala más virulenta de las FFAA. Entre los llamados “novios de la muerte”, organización que ha inspirado decenas de libros, figuraban personajes como Klaus Barbie, Joachin Fiebelkorn y una agrupación neofascista italiana encabezada por Pierre Luigi Pagliai y Stefano Delle Chiaie. (5)

Y, precisamente, Pagliai y Delle Chiaie cierran el círculo del golpe de Todos Santos con un directo guiño a la dictadura chilena. Célebres a nivel mundial por haber sido coautores del atentado de Bolognia, en 1980 (9), estos neofascistas italianos ya habían participado en aventuras militaristas sudamericanas desde principios de la década del 70.

Un agente de inteligencia, entrevistado por la periodista Mónica Klein en 1984, reveló la participación de Delle Chiaie en el golpe de Augusto Pinochet. Aseguró que fue uno de los pocos civiles que tuvo acceso al Palacio de la Moneda tras el asalto que terminó con la vida de Salvador Allende (5). Es más, en el libro “Chile la Memoria Prohibida” un grupo de investigadores chilenos describe con lujo de detalles cómo los dos italianos fueron parte de la DINA, la policía política de la dictadura chilena, desde 1974 hasta 1978. (6)

Hasta 1976 Delle Chiaie fue uno de los principales responsables de los atentados más importantes encargados por junta militar chilena. Sin embargo, a partir de 1977 el neofascista italiano recibió misiones de espionaje en Perú y Argentina. Entonces aquellos países bordeaban una guerra con Chile.

A fines de 1978, Delle Chiaie llegó a Bolivia, se presentó como rescatador de cueros y anticretó un departamento en el edificio el Mirador (6). Dicha edificación, ubicada en la zona de Miraflores, tiene una vista privilegiada sobre el Estado Mayor de las FFAA bolivianas. Por su parte, Pagliai tuvo un arribo similar a Santa Cruz, en las inmediaciones de la Octava División de Ejército. De manera sorprendente, ambos llegaron a ser responsables de la seguridad de los militares golpistas de noviembre. Se asegura que Delle Chiaie actuó tras los coroneles del Comando de Operaciones Conjuntas (COC).

Según el personaje entrevistado por Klein, Delle Chiaie fue designado por Pinochet como responsable de instigar, financiar y supervisar el golpe del 1 noviembre de 1979. Asegura que incluso tuvo “la gentileza” de entregar al dictador chileno “en calidad de ´trofeo de guerra´ los planes de contingencia bolivianos que poseía el COC en relación a una eventual conflagración Chile-Perú-Argentina-Bolivia”.

Más allá de la certeza de dicha afirmación, la participación de los asesores de Pinochet en los esquemas militares bolivianos, resulta evidente e intrigante. No pudo haber acción más oportuna y favorable en el contexto de aquella derrota diplomática del 31 de octubre ante el continente.



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A pecho descubierto frente a las máquinas
Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia

280 MUERTOS PARA PINOCHET

Bajo ese telón de fondo el golpe del 1 de noviembre de 1979 derivó en matanza. Natush inicialmente se mostró conciliador. Tras acusar al gobierno de transición de desestabilizar al país e intentar un prorroguismo, quiso encabezar un régimen civil-militar con Congreso en funciones. Pero el rechazo era multitudinario y el país se paralizó. En las calles, en actos temerarios, miles de escolares, universitarios y obreros insultaban y hostigaban a los militares con piedras y palos.

Ninguneando al Presidente conciliador, el ala dura de los militares ordenó abrir fuego a los tanques liderados por el coronel Arturo Doria Medina. Los cazas T-33 y helicópteros alzaron vuelo y se dedicaron a ametrallar las barriadas paceñas. Los registros de la Asamblea de Derechos Humanos señalan con nombres y apellidos que en menos de 8 días cayeron fatalmente 280 civiles de toda edad y condición. Los cuerpos de decenas fueron trasladados a fosas comunes y a lugares inhóspitos. (3)

El aislamiento internacional resultó lapidario. El canciller del régimen, Guillermo Bedregal, anunciaba nervioso la lista de países que reconocían al régimen. Llegaron a 12 y varios tenían nombre apenas conocido. El ministro de Trabajo, Raúl Guzmán, anunciaba a su vez los nombres de extravagantes sindicatos que supuestamente apoyaban a Natush. El ministro de Gobierno, Carlos Mena, aseguraba que se realizaban operativos contra el grupo subversivo “Camilo Cien fuegos”, pero nunca se supo siquiera el nombre de alguno de sus militantes. El país permanecía paralizado, sólo una cadena radial militar rompía el silencio.

El 13 de noviembre, mediadores de la Iglesia y representantes políticos instaron a los militares a dejar el poder. En las calles una manifestación multitudinaria llevaba un cartel donde se leía “NATUSH NI TU MADRE TE RECONOCE”, en alusión al aislamiento internacional del régimen.

Sólo, casi sin mando y desinformado en Palacio, Natush pactó el retorno a los cuarteles a cambio de que Lidia Gueiler, la presidenta de la Cámara de Diputados, asuma la Presidencia. Horas antes, el ministro de Finanzas, Agapito Feliciano Monzón, ordenó sacar de las bóvedas del Banco Central 3,5 millones de dólares que fueron repartidos entre los golpistas. La masacre concluyó con el sabor de la democracia preservada, pero con la amargura por la sangre, la muerte y el superlativo favor a Pinochet.

Ninguno de los implicados en el golpe fue procesado por aquellos sucesos. La mayoría continuó, e incluso concluyó satisfactoriamente, sus carreras políticas y militares hasta la jubilación de rigor. Delle Chiaie y Pagliai se dieron el lujo de retornar después del atentado de Bolognia. El 19 de noviembre de 1980 el juez Gonzalo Valenzuela otorgó la nacionalidad boliviana a Pagliai. Durante el régimen de García Meza los dos italianos allegados a Pinochet trabajaron como asesores en las FFAA. El 10 de octubre de 1982, cuando la democracia volvió a ser recuperada, un operativo capturó a Delle Chiaie y Pagliai. Ambos se resistieron y el segundo resultó gravemente herido y murió un mes más tarde (9). Luego fueron entregados a la justicia internacional para su definitivo procesamiento.

La amargura y la afrenta de los propios militares en aquel Todos Santos se inscribe entre las más profundas de la historia boliviana. Probablemente una de las frases más recordadas del libertador Bolívar quepa con precisión en la memoria de aquel 31 de noviembre de 1979: "Maldito el soldado que apunta su arma contra su pueblo".



(1) “Resolución de 1979 de la OEA, una victoria sólo en papel”, diario La Razón, 3 de junio de 2012.

(2) El diario La Vanguardia mostró un montaje con el Coronel Arturo Doria Medina a bordo de un tanque. Desde la torreta, Doria Medina grita: “Esta calle es mía, mía y sólo mía”.

(3) La masacre de Todos los santos – Asamblea Permanente de DDHH (1980)

(4) El Dictador Elegido – Martín Sivak (2001)

(5) Barbie Altman – Carlos Soria Galvarro (1983)

(6) Mi Personaje Misterioso – Mónica Klein (1985)

(7) Espionaje y servicios secretos en Bolivia – Gerardo Irusta M. (1997)

(8) “Decisiones y recuerdos de un general”, David Padilla, julio de 1980

(9) Agencia AFP, 6 de noviembre de 1982



"Ninguno de los conjurados vertió alguna explicación que tenga un mínimo de sentido común. Mucho más si se considera que horas antes de aquella pre madrugada, se había producido una histórica victoria boliviana en la propia Asamblea de la OEA"



"Entre los llamados “novios de la muerte”, organización que ha inspirado decenas de libros, figuraban personajes como Klaus Barbie, Joachin Fiebelkorn y una agrupación neofascista italiana encabezada por Pierre Luigi Pagliai y Stefano Delle Chiaie"



"La participación de los asesores de Pinochet en los esquemas militares bolivianos, resulta evidente e intrigante. No pudo haber acción más oportuna y favorable en el contexto de aquella derrota diplomática del 31 de octubre ante el continente"

A 37 años del golpe de Natusch




Un día como hoy, hace 37 años, se perpetró el golpe de Estado comandado por el coronel Alberto Natusch Busch, el 1 de noviembre de 1979. Este evento histórico se conoce también como la “masacre de Todos Santos”.

Según los historiadores, el golpe fue una de las mayores expresiones de irracionalidad de la historia de Bolivia, no sólo porque interrumpió el proceso democrático, sino porque se hizo a pocas horas de la clausura de la Asamblea de la OEA y dejó un resultado sangriento.

El libro “Democracia y Dictadura, hechos que debemos recordar”, de la Defensoría del Pueblo, recuerda que en la breve estadía en el poder de Natusch tropas del regimiento Tarapacá, “al mando del coronel Arturo Doria Medina, dispararon a civiles desarmados, con un saldo de 100 muertos y 500 heridos”.

Natusch protagonizó el tercer Gobierno más corto de la historia de Bolivia (16 días); después del de Pedro Blanco (seis días) y el de Eusebio Guilarte (10 días). Durante su efímera gestión, por supuesto, no pudo desarrollar labor alguna.

El golpe de Estado del 1 de noviembre del 79 fue gestado por sectores militares en alianza con algunos parlamentarios del MNR y del MNRI (partido integrante de la UDP). Las cabezas militares, además de Natusch, fueron el Gral. Edén Castillo Galarza, el Gral. Luis García Meza, el Cnl. Carlos Mena Burgos, el Gral. Óscar Larraín, el Gral. Jaime Niño de Guzmán y el

Contralmirante Walter Nuñez. Entre los civiles del MNR, Guillermo Bedregal y José Fellman Velarde, y del MNRI Edil, Willy Sandóval Morón y Abel Ayoroa Argandoña.

La argumentación para justificarlo fue la supuesta intención prorroguista del presidente Walter Guevara y la idea de que una propuesta revolucionaria que emparentara al nuevo Gobierno con el nacionalismo revolucionario de 1952 iba a lograr respaldo popular.

Los golpistas esperaban que el MNR y el MNRI apoyaran el golpe y forzaran al parlamento a darle el visto bueno. Se especuló mucho sobre la participación de Paz Estenssoro. Paz desaprobó el golpe una vez consumado, así como algunos de sus parlamentarios.

Hubo repulsa total. La COB decretó huelga general indefinida y los campesinos decretaron bloqueo de caminos.

Mariano Antezana, un mártir de 1812

La caracterización de las heroicas acciones de los protomártires de 1809-1812 por la lucha de la independencia nacional y liberación de los pueblos sometidos al régimen colonial español, así como la confirmación de sus principios y valores, constituye una magna tarea que realiza la generación de historiadores revisionistas que en la actualidad produce una serie de notables investigaciones en artículos, folletos y libros de gran significado.

Entre esas investigaciones se encuentra una muy relevante publicada por el historiador Juan Edmundo Arze en la edición del periódico Los Tiempos del 5 de junio pasado, bajo el título “Mariano Joaquín Antezana, mártir de la patria”, que aporta datos extraordinarios sobre el ilustre prócer, obtenidos en fuentes primarias de Cochabamba, concretamente en el Archivo Histórico Municipal, en el Archivo de la Gobernación y, especialmente, en el Archivo Eclesiástico de la Parroquia de Santo Domingo donde están las partidas de su bautizo, matrimonio y entierro.

Son trascendentales los datos que aporta el historiador J.E. Arze que, por ejemplo, constata (según partida de bautismo registrada en el Archivo de dicha Parroquia) la fecha del bautizo de Mariano Antezana, el 6 de febrero de 1773, cuando el Presbítero Manuel Daza le puso “óleo y chrisma a Mariano Joaquín, de edad de año”; lo que coincide con el conocido dato de que Mariano Joaquín (y no Joaquín Mariano, como se creía) nació en fecha 13 de marzo de 1771. Señala el historiador citado que para 1805 también fue Juez Diputado de Comercio de Cochabamba por el Consulado de Buenos Aires. Este período coincidió con la dinámica actividad de Antezana en el comercio exterior y su participación en la defensa de Buenos Aires frente a las invasiones inglesas de 1806-1807; a lo que se debe sumar que en la Lista de Diputados Provinciales del Consulado de Buenos Aires (de 1794 a 1811) efectivamente, para 1805, figura Mariano Antezana como cónsul en Cochabamba y para el mismo año figuran por La Paz, Manuel Ignacio Zavala; por Chuquisaca, Martín Marquiegui; por Potosí, Antonio Gonzáles; por Oruro, José Ruiz de Sorzano; por Jujuy, Diego Pueyrredon; por Salta, Antonio Moldes y por Tucumán, Salvador Alberdi. Otro dato notable que proviene del Archivo Histórico Municipal es que era propietario de la casa situada en la calle San Juan de Dios (hoy calle Esteban Arze), registrada como “Casa de don Mariano Joaquín Antezana, de altos y bajos situada a la media cuadra de la Iglesia Matriz en frente”.

Acerca de su figura, Edmundo Arze reitera la descripción de Juan de la Rosa que lo fisonomiza como de mediana estatura, un poco grueso, sin barba, con ojos claros, mirada apacible, frente rodeada de tez blanca y de cabellos castaños; descripción que se puede complementar con la del historiador Macedonio Urquidi, quien lo retrata como “… alto de estatura y recia complexión, de hermosos ojos celestes y luenga barba. Su rostro simpático y distinguidos modales, denotaban su alcurnia y exquisita cultura”. En su artículo J.E. Arze destaca los valores humanos y la personalidad de Mariano Antezana y señala que fue “… un hombre valiente, de integridad espiritual poco común, de gran voluntad frente a la encrucijada de cruentos y embrollados conflictos políticos que le tocaron vivir” y que “recibió buena educación, hombre decidido en su acción, instruyó formas nuevas de convivencia humana en una entrega sin condiciones por los ideales, dueño de sus acciones y respetable. Un criollo acaudalado nacido en la ciudad de Cochabamba”.

A lo cual agrega que estudió Leyes en la Universidad de Córdoba, Argentina, donde obtuvo el título de abogado. A partir de su retorno a Cochabamba, Mariano Joaquín se habría dedicado al comercio con Lima, Buenos Aires y París. La novedosa información histórica de J.E. Arze también hace referencia a la defensa de la Segunda Revolución de Cochabamba (que empezó el 29 de octubre de 1811 y concluyó el 27 de mayo 1812) y también menciona —en base al conocido parte del soldado Turpín— las pugnas entre Mariano Antezana y Esteban Arze; justo en la etapa más crítica, cuando el Ejército enemigo se encontraba en pie de guerra, predispuesto a sofocar esta revolución a sangre y fuego.

Asimismo, Arze menciona la participación de Mariano Antezana en su calidad de Presidente de la Junta y Prefecto de la Provincia de Cochabamba, durante el 27 de mayo de 1812 en la batalla de La Coronilla (conocida en esa época como la Batalla de los Cañones de Estaño) y cómo fue apresado al día siguientepor las huestes del ejército de Goyeneche quien —paralelamente al saqueo de la ciudad como botín de guerra, durante dos días— decidió su ejecución. En esta circunstancia Antezana exclamó “Amo la libertad de mi país, abdicar de mis convicciones sería traicionarlas; prefiero la muerte a ser traidor”, para concluir diciendo a viva voz “¡Viva la Patria, muera el Rey!”, momento en que fue fusilado a las 3 de la tarde en la acera del Sol de la actual Plaza 14 de Septiembre, para luego ser decapitado y descuartizado. Considerando que nació el 13 de marzo de 1771, Mariano Antezana murió de 41 años, dos meses y 14 días, aquél día 28 de mayo de 1812 en el que se celebraba la festividad religiosa de Corpus Christi. El mismo miércoles 28 de mayo, Goyeneche mandó ejecutar por fusilamiento, horca y garrote vil a 34 patriotas sentenciados por el Tribunal de Pacificación de Sangre. Entre ellos al Asesor Letrado de Antezana, don Agustín Ascui, con quien había participado en la mencionada defensa de Buenos Aires contra los ingleses.

Según el artículo de Edmundo Arze, en el Libro de Entierros de Españoles de 1812 se registra con fecha 28 de junio de este año, que “murió en la comunión de los fieles… cuyo cuerpo fue sepultado al día siguiente en la Iglesia Matriz, con oficio rezado”. Este dato merece un análisis especial, pues existen versiones que indican que, luego de ser decapitado, el cuerpo descabezado de Mariano Antezana fue arrastrado hasta la Colina de San Sebastián donde fue crucificado y expuesto durante varios días, para escarmiento persuasivo de los insurgentes. Si consideramos que el registro eclesiástico del entierro es del 28 de junio y fue ejecutado el 28 de mayo, entonces el cuerpo del héroe habría estado a la intemperie durante un mes después de su cruel asesinato.

Al concluir su artículo Arze resalta, con toda precisión, que Mariano Antezana fue “Mártir de la Patria y uno de los primeros artífices y visionario de abrir nuevas épocas… un verdadero revolucionario en pos de un verdadero proceso de cambio y descolonización”.

En definitiva, la investigación comentada no sólo es una extraordinaria contribución para el estudio bibliográfico del prócer Mariano Antezana, sino que las referencias sobre su educación académica en la Universidad de Córdoba, su función de Diputado Provincial de Comercio por Buenos Aires y, especialmente, sus discrepancias con Esteban Arze en plena guerra contra el Ejército comandado por Goyeneche, dan pie a que se publiquen nuevos trabajos en los que se profundice la aclaración sobre la vida y obra del gran patriota y, finalmente, se le haga justicia otorgándole los honores que se merece; sin limitarse al beneficio de billetes de crédito público que en junio de 1827 otorgó el Gobierno del Mariscal Sucre a su viuda, Juana de Dios Barbeito, “… en atención a los servicios prestados a la causa de la Independencia por el Dr. Don Mariano Antezana”, según notable documento histórico citado por Edmundo Arze.



“Arze resalta, con toda precisión, que Mariano Antezana fue “Mártir de la Patria y uno de los primeros artífices y visionario de abrir nuevas épocas… un verdadero revolucionario en pos de un verdadero proceso de cambio y descolonización”

(*los autores son descendientes de Mariano Joaquín Antezana).

410 años de fundación de la Villa de San Felipe de Austria

La noble y leal Villa de San Felipe de Austria, en la actualidad ciudad de Oruro, celebra hoy sus 410 años de fundación con la premisa por parte de sus habitantes de seguir adelante y volver a los tiempos donde gracias al auge de la minería el progreso y desarrollo era una constante de todos los días.

Hoy por hoy la ciudad vive cambios profundos para avanzar hacia la modernidad y el desarrollo, pero siempre recordando a quienes dieron su vida íntegra por ver radiante y próspera a la Alta Tierra de los Urus.

La explotación y el descubrimiento de los yacimientos argentíferos en los cerros que circundan a esta urbe, entre ellos el cerro San Cristóbal, fueron los principales motores para que los españoles decidieran fundar una ciudad que por ese entonces tenía el nombre de Villa de San Miguel porque en el día destinado a este santo se encontraron las mayores betas argentíferas.

El pedido de los pobladores de San Miguel a la Real Audiencia de Charcas sobre tener un nuevo poblado en este sector desde el 18 de septiembre de 1559, fue escuchado por esta entidad y decidieron enviar al licenciado Manuel de Castro Castilla y Padilla, para que proceda con la fundación la cual se efectuó a los pies del cerro San Felipe el 1 de noviembre de 1606.

El nombre de Real Villa de San Felipe de Austria, se debe al rey de España Felipe III, el lugar exacto de la fundación aún sigue en algunas subjetivaciones debido a que hasta antes del 2010 se seguía pensando que fue en la "Ranchería" donde se produjo este acontecimiento tan solemne, pero investigaciones posteriores afirman que fue en la plaza 10 de Febrero, luego de una misa ofrecida en el atrio de la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción La Catedral.

Debido al auge de la minería la ciudad de Oruro fue una de las más modernas en diferentes ámbitos teniendo el primer ferrocarril, empresas y comercializadoras, un sistema de tranvías envidiable, en Oruro se suscitaron los primeros experimentos de vuelos gracias a Juan Mendoza.

Entre otros hitos históricos que se produjeron en Oruro, se debe recordar sin duda, el hecho que en el Faro del Conchupata se izó por primera vez la Tricolor Nacional.

Los orureños gente trabajadora, mira con esperanza un futuro mejor buscando el desarrollo a través de emprendimientos como los parques industriales, la concreción del corredor bioceánico y el Puerto Seco, aprovechando que Oruro se constituye en el principal punto de conexión hacia las demás regiones de Bolivia y nexo con el extranjero.

AUTORIDADES

El alcalde Edgar Bazán envió un mensaje de hermandad y respeto a todo el pueblo orureño bajo el compromiso de seguir buscando de forma permanente el progreso de la ciudad, absolver todas las necesidades surgidas por el crecimiento demográfico de la ciudad y que en cada corazón de quienes habitan esta noble ciudad retumbe el grito ¡Que viva Oruro!

Por su parte la presidenta del Concejo Municipal, Magda Suaznábar, señaló que para las autoridades es un honor muy grande trabajar por la tierra que los vio nacer y que los ciudadanos deben unirse para seguir llevando adelante a la ciudad, trabajar por Oruro y para Oruro y más allá de los miramientos personales observar hacia el horizonte del progreso por el bien de la Villa de San Felipe de Austria.

viernes, 28 de octubre de 2016

Alonso de Mendoza acumuló una de las riquezas más cuantiosas, pero murió pobre.

Investigadores españoles han corroborado que Garrovillas de Alconétar, en Extremadura, es la cuna del fundador de la ciudad de La Paz, el capitán Alonso de Mendoza, y de su hermano Juan Dávalos, quien fue el primer alcalde de Santiago de Chile.

Durante muchos decenios y con base en diversas fuentes, distintos autores atribuyeron la procedencia de ambos a un puñado de pueblos de la España del siglo XVI, entre ellos, Cáceres, en la provincia homónima, Zamora y Medina de Ríoseco, al norte de Extremadura, o Mérida, Don Benito y La Garrovilla, en Badajoz.

Todas fueron descartadas por Cándido Serradilla, Dionisio Martín y Santiago Molano, quienes, tras revisar el archivo municipal garrovillano y de Cáceres, establecieron en un reporte, difundido en 2015 por la Revista de Estudios Extremeños, que ambos fundadores "nacen y pasan su infancia” en aquella villa, a orillas del río Tajo y sus embalses.

Garrovillas de Alconétar es una villa y municipio español, en la provincia de Cáceres, Comunidad Autónoma de Extremadura.

Esa fue, sin embargo, la primera de las conclusiones a las que siete años antes había llegado, por vías distintas y de manera independiente, un historiador boliviano, en una investigación presentada a la Universidad Mayor de San Andrés. "Mendoza no vino al mundo en Zamora, como afirmó su hermano en 1551”. Tampoco en Cáceres, Mérida o Don Benito y La Garrovilla, "sino en el poblado de Garrovillas de Alconeta”, fue una de las conclusiones del estudio La ruta de Alonso de Mendoza (2009), hoy agotado.

Tras las huellas de Alonso de Mendoza

Aún en ese marco, el nacimiento y muerte del fundador de La Paz son todavía un misterio, lo mismo que su posible pasado mexicano y guatemalteco. Lo que no es un misterio es su fortuna de 50 mil pesos, acumulada en Charcas y el Collao, pero que perdió en 1547, durante la batalla de Huarina, y la que, finalmente, reconstituye en 1549, cuando vende dos casas suyas en Potosí, por 1.800 pesos de oro.

Alonso de Mendoza recibió también una encomienda entre los soras de Caracollo y se adjudicó cocales en Zongo, Chacapa y Challana, y minas de oro de Zimaco, además del solar principal en la plaza mayor del "pueblo nuevo” y posiblemente otro en la de Churubamba.

La última de sus firmas en las actas del Cabildo paceño data de mayo de 1551. Cuatro meses antes había notificado su partida de la ciudad, probablemente hacia Zimaco, centro aurífero aledaño a Tipuani.

En noviembre de 1551, su hermano Juan Dávalos solicitó al rey permiso para que pudiera retornar a España por siete años. El diciembre de ese año el monarca le concedió tal licencia, "sin que se le remuevan ni quiten los indios de su encomienda”, según cédulas regias a los gobernadores peruanos.

Por ese mismo año, Mendoza habría dispuesto que algunos sobrinos y su hermana, Ana Dávalos, pasaran a Chile. Pero el 5 de junio los regidores de Chuquiabo (Chuquiago, hoy La Paz) ya habían revertido ciertas tierras "del Sol” que ocupaba en Larecaja, afirmando que "se servía de ellas… sin título alguno solamente por su autoridad”

La información jurada de sus méritos, presentada por su hermano Juan al rey, a fines de 1551, refiere que "sirvió a Su Majestad en aquellas provincias (del Perú) y en otras partes de las Indias”, lo que confirmaría su pasado mexicano y quiteño.

Un 20 de octubre de 1555, a petición de Juan Dávalos para sus sobrinos, los hijos del capitán, el Consejo de Indias sugirió una merced de 1.000 pesos.

Una Real Cédula de febrero de 1556, dirigida al Virrey Hurtado de Mendoza - ubicada este año en los archivos digitalizados del Ministerio español de Cultura -hace efectiva esa compensación "para que en atención a los servicios prestados a la Corona por Alonso de Mendoza, que murió pobre, se den a cada uno de sus hijos, Pedro de Mendoza y Beatriz de Mendoza, 1.000 pesos de oro en los repartimientos de indios que estuvieren vacíos por todos los días de su vida”.

En 1557, Beatriz fue favorecida por una ayuda real para su dote ante el Monasterio de Santo Domingo El Viejo de Toledo "donde se ha metido monja”, dice un legajo del Archivo de Indias.

Las incógnitas

Genera polémica la presencia de eventuales homónimos de Alonso de Mendoza en México, Quito y el lago Titicaca.

Uno de ellos aparece en Pánuco, en la costa mexicana del Caribe, y se relaciona con personajes como Antonio Navarro, corregidor en La Paz, y Lope de Mendoza, compañero del fundador en Charcas, hacia los años 1540-1547

Otro Mendoza confirma su presencia entre las tropas que Pedro de Alvarado alistó entre Guatemala y Nicaragua, en enero de 1534, rumbo a Perú, para disputar el imperio inca a los Pizarro. Desembarcó en Puerto Viejo, actual costa ecuatoriana. Allí es registrado junto a Alonso de Alvarado, hermano del jefe conquistador, que se convertiría en acérrimo rival de Mendoza, en Chuquiabo

En marzo de 1535, Alonso figura como alguacil mayor de la recién fundada San Francisco de Quito. En nombre y apellido reaparece, en 1538, cuando Cieza consigna que en un flanco destacado de las fuerzas pizarristas, antes de la batalla de las Salinas, cerca del Cuzco, Diego de Almagro perdió y pagó con su cabeza.

Sin embargo, legajos de contratación del Archivo de Indias en Sevilla señalan que Alonso de Mendoza pasó al nuevo mundo por Veragua, costa caribeña de Panamá, en febrero de 1535, dos meses antes que su hermano Juan Dávalos.

Apellidos diferentes

La diferencia Mendoza/Dávalos se explica por la costumbre de la época de optar por otro distinto al que le correspondía por nacimiento, que nacía de la libertad prevaleciente entonces de tomar cualquiera de los nombres de un pariente carnal o espiritual. Ambos fundadores fueron hijos de Pedro Jufre y Elvira López de Avalos, como señala el pase a Indias de 1535.

miércoles, 26 de octubre de 2016

Un hijo del Libertador Bolívar en Potosí



A poco de haberse iniciado el siglo XX, en 1905, el excónsul boliviano en Tacna, Julio Lucas Jaimes, publica en Buenos Aires su “Villa Imperial de Potosí…”, un compendio de notas sobre la ciudad del Cerro Rico que había costeado el acaudalo minero y general del ejército boliviano, Pastor Sainz.

Con varios litográficos que ahora son un verdadero testimonio de la Bolivia de entonces, el libro incluye casi al final una tradición titulada “Un mirlo blanco. Aventura que tiene como protagonista al gran Bolívar”, en la que se cuenta con un estilo literario claramente decimonónico, el romance que sostuvo el Libertador en el Potosí de 1825 con una mujer identificada como Joaquina Costas.

Bolívar había llegado a Potosí para coronar su campaña libertadora y cumplir su sueño de plantar el estandarte de la libertad en la cúspide del Cerro Rico. Según el relato, Bolívar y Joaquina sostuvieron un romance pero eso fue todo. El escritor afirma que, tras la partida del prócer, ella se quedó no precisamente a vestir santos pero sí a alquilar disfraces, actividad a la que se dedicó para poder vivir. “Y ese paso se repetía año por año, mientras la bella Joaquina se iba marchitando, en persistente celibato sin admitir nunca devaneos ni dar esperanzas, ni alimentar ansias amorosas a despechos de muchos corazones que sufrían, esclavos de aquel donaire y de ese emporio de encantos cerrados a la satisfacción de apetitos mundanales”.

Aunque el libro tuvo sonado éxito, no debió ser suficiente como para que el escritor colombiano Ismael López, más conocido como Cornelio Hispano, incluya a Joaquina Costas en su “Historia Secreta de Bolívar” publicada en octubre de 1924.

En ese libro, y sin ocultar su admiración por Bolívar, Hispano menciona respetuosamente a Therése Lesnais, Anita Lenoit, Joaquina Garaicoa y Manuela Modroño como las mujeres con las que el Libertador tuvo relaciones afectivas pero solo consigna a cinco en el epílogo titulado “Las amadas de Bolívar”: su esposa María Teresa Rodríguez del Toro y Alaiza, su prima segunda Fanny du Villars, Josefina Machado, Isabel Soublette y la más conocida de todas, Manuela Sáenz.

Pero si bien se hablaba de las “amadas” de Bolívar, poco o nada se decía sobre algún probable hijo suyo, por lo menos no en los libros. Salvo prueba en contrario, la excepción parece ser Luis Subieta Sagárnaga que publicó en 1925 el libro “Bolívar en Potosí” con los auspicios del Círculo de Bellas Artes. Desde el primer capítulo, titulado “Entrada triunfal de Bolívar en Potosí”, el libro se refiere a la mujer que Lucas Jaimes nos había presentado como Joaquina Costas. En la página 18 dice que quien felicitó por su llegada fue la interesante y respetable esposa del general Hilarión de la Quintana” y en la página 69 nos enteramos que ella era María Joaquina Costas que se encarga, además, de coronarle en el acto público que se realizó en la cumbre del Cerro Rico y advertirle sobre un supuesto complot para asesinarle.

El libro refiere que el complot fue desarticulado y su cabecilla, el teniente español León Gandarías, supuesto tío de María Joaquina, fue desterrado junto a sus dos conjurados. Luego se nos habla del baile que se realizó en las Cajas Reales con motivo del día del santo del Libertador, 28 de octubre, al que Bolívar se presentó, por primera vez, con traje de fiesta y sin bigote. En ese acontecimiento, habría bailado cerca de dos horas con la esposa de Hilarión de la Quintana.

El último capítulo del libro titula “El hijo del libertador” y en él se refiere que Bolívar y María Joaquina tuvieron un romance durante la permanencia de aquel en Potosí y, como consecuencia de esa relación, ella quedó embarazada y tuvo un hijo que “vino al mundo al mediar el año 1826”.

Finalmente, nuestro autor cierra su trabajo con un apéndice en el que incluye las transcripciones de dos certificados, uno de matrimonio y otro de defunción, y la de una dedicatoria en una fotografía de María Joaquina Costas que ella le habría obsequiado a su hijo en 1873.

El documento más importante es el certificado de matrimonio porque en él se puede leer lo que sigue:

“En el año del Señor mil ochocientos noveinta y cinco a los dos días del mes de octubre. Procedida la información de libertad y solterío ante los testigos Modesto A. Romay, Epifanio Miranda, Francisco Victoria (h) hábiles por derecho. Publicadas las moniciones conforme a lo prescrito por el Santo Consilio de Trento y no resultando impedimento alguno. Yo el in frascrito Párroco Dr. David Padilla de este Beneficio de Caiza; Casé y velé in facie Eclesia a José Costas hijo natural de la Sra. Finada María Costas y del finado Señor Simón Bolívar españoles de Potosí: con la Sra. Pastora Argandoña soltera mayor de edad hija natural de los finados Doña Getrudes Ortuño y Dn. Camilo Argandoña españoles del pueblo: fueron padrinos David Padilla y Filomena Padilla. De que certifico. Firmado P. David Padilla”.
Esa partida existe y está en el archivo parroquial de Caiza, provincia José María Linares de Potosí.

El texto de la partida es el mismo que publicara Subieta Sagárnaga en 1825 así que se ratifica la autenticidad de este documento, que prueba la filiación de José Costas como hijo de Bolívar, salvo por un detalle sobreviniente: una anotación al margen que parece ser posterior.

El nombre “Juaquina”, con “u”, aparece al margen e incluso sobrepuesto. El párroco de Caiza, Julián Quispe, dice que una primera anotación marginal parece ser con la misma tinta del cuerpo del texto pero, posteriormente, alguien quiso aclarar el nombre usando un lapicero. En su partida transcrita, Subieta no incluye el nombre de Joaquina y solo utiliza el de María.

Más aún, en su reedición de “Bolívar en Potosí”, con el título de “Bolívar y Bolivia”, el escritor potosino dice que “a doña María Costas nadie la conoció con más nombre de pila que el de María, como la designaban en todo tiempo” y critica a Lucas Jaimes por haberla llamado Joaquina en su libro de 1905. Agrega que, para evitar equívocos, la Sociedad de Bellas Artes convino en 1925 que se la denominaría con ambos nombres pero Subieta presenta una “rectificación que la hacemos al presente, restableciendo la verdad histórica”.

No obstante, el autor de “Bolívar en Potosí” no parece observar la misma ética con la partida de entierro de José Costas.

El texto transcrito por Subieta es el siguiente: “En el año del Señor de mil ochocientos noventa y cinco, a los ocho de octubre, se enterró en el cementerio general de este pueblo el cadáver de Don José Costas, como de unos setenta años, murió con costado recibiendo todos los auxilios espirituales. De que doy fé. David Padilla”.

Sin embargo, la partida de que actualmente está en el archivo parroquial dice esto: “En el año del Señor de mil ochocientos noventa i seis, yo el cura interino de este beneficio de Caiza dí sepultura al cuerpo mayor de José Costas que falleció a la edad de sesenta i ocho años, se confesó, desposó, se hizo entierro con cruz alta del pueblo i para que conste firmo. Saturnino Erquicia”.

Como se ve, esta segunda partida no consigna fecha del fallecimiento pero, basándose en la de la subsiguiente, que daría una idea que cuándo fue expedida, alguien le agregó “en 20 de julio” con tinta negra.

Por una parte, el texto transcrito por Subieta es coherente con la versión de que José Costas se casó en artículo mortis, ya que habría fallecido seis días después de desposarse, pero; por otra, la partida que está disponible en el archivo parroquial revela que estuvo vivo nueve meses más.

Al margen de esos detalles, las dos partidas existen y una, de la matrimonio establece, legalmente, la filiación de José Costas con respecto a Simón Bolívar.

Es difícil identificar a o los responsables de las alteraciones. La única referencia, proporcionada por el párroco de Caiza, Julián Quispe, es que hubo una persona que tenía libro acceso a los archivos parroquiales: Elías Costas Barrios, hijo mayor de Urbano Costas, nieto de José y, por tanto, supuesto bisnieto de Simón Bolívar.

Durante toda su vida, don Elías Costas proclamó su parentesco con el Libertador y en 1975, con motivo del sesquicentenario, fue entrevistado por varios medios nacionales y del exterior. Desde 1931, en la puerta de su casa, en Caiza, está una pequeña plaqueta que dice “Elías Bolívar Costas” y cuando murió, el 5 de diciembre de 1976, se puso ese nombre a su lápida. Descansa en el actual cementerio de Caiza junto a su media hermana, María Luisa Costas, en cuya lápida se lee “Bisnieta de Bolívar”.

Son apenas dos de los muchos descendientes de José Costas que está desperdigada por el occidente del país aunque la mayoría vive en Potosí. No es raro cruzarse con alguno en las calles de la ciudad más histórica de Bolivia.

* El autor es director del diario El Potosí. El trabajo que publicamos hoy es un resumen de la conferencia que dictó el sábado 22 de octubre en la Primera Convención Internacional de Historiadores y Numismáticos realizada en Potosí. •