lunes, 25 de septiembre de 2017

La bandera de Oruro

Alfredo Camacho Gutiérrez

ANTECEDENTES

Allá en los años 1930, la Federación de Fútbol, organizó un campeonato oficial con la participación de todos los departamentos del país. La selección orureña concurrió con el uniforme deportivo; polera y pantalón blanco.

En el transcurso del torneo le tocó enfrentar al equipo de Chuquisaca, que tenía el uniforme blanco con su bandera blanca, los orureños tuvieron que cambiar con otro color de uniforme.

Al retorno, los dirigentes se preocuparon del color del uniforme orureño y en una breve reunión impusieron el color celeste y blanco, como actualmente utilizan algunas asociaciones deportivas, similar al blasón de la bandera Argentina.

A manera de explicación, diremos sería la influencia argentina en tiempo pasado, en todas las actividades del quehacer doméstico boliviano particularmente en las regiones altiplánicas de La Paz, Oruro, Potosí, que recibían todo tipo de publicaciones, revistas, libros, artículos domésticos, incluso alimentos enlatados y/o empaquetados, enseres, ropa y otros, Por eso muchas calles y avenidas de las ciudades bolivianas, han sido denominadas, como Buenos Aires, Plaza Argentina, Córdova, La Plata, y su música grabada en discos de vinilo, escuchadas por habitantes de nuestro terruño.

No existían industrias en Bolivia, salvo la minera, por eso hasta los libros de lectura escolar, utilizados en nuestras escuelas, eran de editoras argentinas mostrando la historia de ese país.

Volviendo a lo nuestro, vivir, la ignorancia del color verdadero de la bandera de Oruro seguía hasta 1990, desoyendo los reclamos de hombres como el historiador y connotado ciudadano orureño Don Max Agatón Bairon en 1964.

Por este inconcebible error histórico, una organización genuinamente orureña, llamado Bloque Oruro, le dedicó incansablemente a corregir la verdadera historia de la que se muestra el Acta de Fundación del 1 de noviembre de 1606, la Leal Villa San Felipe de Austria, hoy Oruro con su bandera damasco carmesí.

Para instaurar el Emblema real de nuestro departamento, los hermanos orureños, que pusieron a consideración de los miembros del Concejo Municipal de esa época, los que recién estudiaron y encontraron el acta de fundación, y como no todos los concejales eran orureños, se tardó demasiado con observaciones pueriles, hasta que después de tres años, se convocó a reunión de los munícipes para aprobar la Ordenanza Municipal sobre el color de la bandera de Oruro, en el transcurso de ese evento un concejal foráneo, preguntó a los demás concejales cual era el color damasco del emblema, nuestros representantes ignorantes, no pudieron responder, y así en esta última reunión, el caso quedó pendiente para el nuevo concejo elegido. Informados de ese percance intelectual, Bloque Oruro les respondió; el damasco es una tela de la época, no es ningún color como se pretendía confundir al pueblo.

Felizmente el nuevo Concejo del Municipio de Oruro, presidido por un orureño, rápidamente aprobó la Ordenanza Municipal, disponiendo con carácter estricto que la bandera de Oruro es el Rojo Carmesí, para enarbolar en el departamento. Desde entonces los orureños, orgullosos flameamos nuestro símbolo de la patria chica.

Para mayor conocimiento del pueblo, nos permitimos transcribir algunos puntos que con claridad narra el historiador Ángel Torres Sejas, en su libro Oruro en su Historia.

"Llegó el gran día; Miércoles 1 de Noviembre de 1606, día de Todos Los Santos, amaneció radiante, las casas de los vecinos adornadas con banderitas, la "Iglesia mayor" engalanada de arcos y flores, los demás edificios exornados de colgaduras color carmesí."

"El solemne oficio en honor del Espíritu Santo, en iglesia ornamentada, fue seguido con profunda unción religiosa. El vicario Usúnculo, con el misal abierto en una mano y la diestra con el signo de la cruz, mientras Castro y Padilla estaba hincado, pronunció la fórmula de reglamento."

"Señor Licenciado don Manuel de Castro, Oidor en la Real Audiencia de La Plata, poblador en nombre del Rey, nuestro Señor é por Santa María su bendita madre, é por las palabras de los santos cuatro Evangelios, é por señal de la cruz, que hará la población de la Villa, que al presente se funda en este asiento como más convenga al servicio de Dios nuestro Señor, í de su Majestad, bien í conservación de los vecinos í moradores í naturales, conforme a su obligación, í hará í guardará todo lo que por razón de dicho cargo de poblador debe hacer cumplir?, si así hiciere Dios le ayude", Castro y Padilla ante expectante silencio, respondió; "Si juro y amén".

BENDICIÓN DEL ESTANDARTE REAL

Dicho el juramento de fundación, a la hora de la comunión casi todos los españoles recibieron la sagrada forma, y no pocos nativos conversos.

La bendición supo a gloria, como la lectura del último evangelio.

Concluida la excepcional misa, antes de que ningún creyente abandonase la iglesia, alguien presentó un flamante estandarte de damasco carmesí con las armas y colores reales que el preste bendijo, lo recibió y se dirigió hacía el Oidor Castro y Padilla para entregarle. A Castro en posesión del pendón real, se le unieron Gerónimo Ondecargo y Francisco de Medrano, para tomar las puntas, así dispuestos a salir de la iglesia hacia la plaza, hacia el entarimado de flores entre aplausos y vítores de los presentes. Al llegar la procesión hacia la tarima, Castro y custodios se colocaron arriba, tras lo cual, el coro sacerdotal interpretó el Himno Veni Sancte Spiritu.

LA FUNDACIÓN

"Se dijo una oración y al acabar ésta, se bendijo el lugar donde se iba a fundar la villa, fue el instante en que Castro y Padilla alzó en alto la divisa real, tres veces expresando en cada una; la muy noble y leal Villa de San Felipe de Austria, por el Rey Don Felipe nuestro señor y por sus sucesores en la corona de Castilla León y el Pirú, añadiendo en la última, que Dios guarde muchos años. Luego en voz alta, dijo que tomaba y tomó posesión poniéndola la Corona Real en obediencia y vasallaje".

Esta somera interjección solo tiene el objeto de levantar el valor cívico e histórico a ciudadanos, instituciones de nuestro solar en esta Alta Tierra de los Urus.

Más que todo es un mensaje a la juventud y la niñez, para que compenetren en su vida que esta tierra de los Uru-Chipayas, ha nacido al mundo con documentos oficiales y actos realizados con las normas propias de la época, efectuada por un Ilustre Oidor de la Real Audiencia de La Plata, diferente a los de otras regiones fundadas por soldados y caudillos al calor de la espada invasora.

A manera de moraleja, expresamos que casi siempre las delegaciones deportivas en torneos nacionales terminan perdiendo, parecería que ellos sienten que no pueden defender los colores de una bandera extranjera, cuando en realidad se sentirán mejor en su actuar si estuvieran con el uniforme rojo carmesí. Salud y fuerza juventud orureña.




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