martes, 19 de abril de 2016

Pasquines, proclamas y primeros impresos Diáfanos de la cultura escrita en Bolivia

A pesar de que en la época Colonial hubo un alto índice de analfabetismo y las autoridades españolas prohibieran la impresión, lectura o importación de libros en la Real Audiencia de Charcas (hoy Bolivia). “Las producciones literarias de los ingenios alto-peruanos se ejecutaban y conservaban en cuadernillos manuscritos en letra clara y formato adecuado que imitase en lo posible la apariencia de libros impresos” 1. Por otro la-do, los ‘pasquines’ mantuvieron la corriente escrita Charquina, al ser “hojas manuscritas fijadas en las paredes y edificios de conocidos lugares urbanos” 2, que propagaron el libre pensamiento a fines del siglo XVIII e inicios del XIX.

En los territorios del Alto Perú, el ‘libelo’ más antiguo registrado data del 9 de enero de 1780 y es un manifiesto contra el recolector de impuestos de La Paz, Bernardo Gallo, en el citado documento se lee: “Seano torio al pu.co Quesino Quitan a Gallo de la Aduana Veberemos en su Calabera lo mismo en sus pasiales. Es pre ven sion por seis Cristiano. Ino muera en pecado mortal por las tiranías deste Erege. Señores Al to si salen a la defensa Correra sangre muera el mal gobierno” 3. Consecutivamente, el 4 de marzo del mismo año, apareció el segundo pasquín, que también contiene planteamientos revolucionarios y es antifiscal: “Vivala Ley de Dios y la puresa de María, y Muera el Rey de España, y seacabe el Perú, pues el es causa detanta iniquidad; Si el Monarca no sabe de las insolencias de sus ministros de los Robos Publicos, y como tiene ostilizados a los pobres Viba el Rey y mueran todos estos ladrones publi-cos, ya que no quieren poner enmienda enloque se lespide. Con esta ban dos ha-bisos, y noay enmienda pues lloraremos detal lastima porqe por dos o tres, ma-lignos ladrones que estan aquí pagaran muchos, ynocentes y correra sangre por calles y plasa cuanta Agua llevan las calles de la Paz; cuenta el qe. no defiende alos criollos” 4.

Desde este momento histórico, se incre-mentó la aparición clandestina de ‘libelos’ en las Intendencias de Cochabamba, Chu-quisaca y Oruro. Irradiadores de la idea de libertad, desmitificaban el poder monár-quico e incitaban a la rebelión. En La Paz el protomártir Pedro Domingo Murillo fue un gran redactor de pasquines durante la gesta revolucionaria del 16 de julio de 1809. Sin duda, estos pseudo carteles del mismo modo fueron pre-hojas periodísti-cas.

Consecutivamente, con la llegada de la tipografía 5 fueron impresos ‘proclamas militares’. El primer impreso fue la: ‘Pro-clama promulgada en Oruro por José Manuel de Goyeneche, el 12 de mayo de 1813’ 6 y más adelante, en 1822 fue publi-cado el primer ‘Boletín’ denominado ‘El Telégrafo’, que fue impreso en el pueblo de Mojo y editado por el general realista Pedro Olañeta.

Un año después, el general Andrés de Santa Cruz introdujo a los territorios Char-quinos una pequeña imprenta denominada ‘del Ejército libertador del Sud’, en la cual se prensó el 17 de agosto de 1823 ‘La Gaceta del Ejército del Perú Libertador del Sud’, en el citado documento se lee: “El Exército que os manda a mis órdenes el gran genio que preside la República, es de peruanos. Cada uno de los que lo for-ma viene a defender su casa, sus padres, sus hijos, su herencia y su patria. Yo mismo paceños, he nacido entre vosotros y he visto correr la sangre de nuestros deudos y amigos. El fuego que abrasa mi al-ma, ha abrasado siempre la vuestra; y la patria misma, que tiene tanto derecho a vuestros servicios, nada puede ya exigiros, que voso-tros no le hayáis ya sacrifi-cado desde que, por primera vez y antes que otro, hicies-téis resonar el eco santo de la libertad” 7. Consecutiva-mente, dicha imprenta cayó en manos realistas en Cala-marca junto a su director Jo-sé Rodríguez. Sobre este mo-mento histórico el papelista José Rosendo Gutiérrez, apuntó: “…tenemos un Bole-tín fechado en La Paz a 30 de septiembre del mismo año 1823 y firmado por el jeneral Olañeta; al pié de él se lee: ‘Imprenta tomada al traidor Santa Cruz’…” 8. Más ade-lante, tras el combate de Tumusla, las tropas patriotas recapturaron la imprenta perdida.

Por otro lado, el Ejército Libertador comandado por el general Antonio José de Sucre, trajo consigo una pequeña tipografía denominada ‘imprenta volan-te’. En este aparato fue impreso el primer periódico boliviano llamado ‘El Chu-quisaqueño’, cuyo primer número se publicó el 1° de febrero en la ciudad de La Paz. Una edición posterior contiene el famoso Decreto del 9 febrero de 1825, documento mediante el cual, Sucre con-vocó a elecciones populares para consti-tuir la Asamblea Constituyente que fijó el destino del Alto Perú. Consecutiva-mente, fueron impresos nueve números de la ‘La Gaceta de Chuquisaca’, en instalaciones de la Universidad de San Francisco Xavier. Posteriormente, el pri-mer libro impreso en Bolivia, fue “un folleto titulado Catecismo masónico, editado en La Paz” 9, en 1825.

Sobre la evolución tipográfica en nues-tra ciudad, el clásico escritor Rigoberto Paredes, nos recuerda que “los libros fo-lletos publicados en los talleres de La Paz desde 1825 hasta 1900 alcanzaban a 2.500 volúmenes” 10 y también fueron publicados un centenar de periódicos. Pero en síntesis, la cultura impresa por su gran alcance, tuvo efectos duraderos en el pensamiento nacional y fue un gran diáfano del conocimiento.

lunes, 18 de abril de 2016

Sucre, antes ciudad polícroma, ahora Ciudad Blanca de América



¿Fue Sucre siempre una ciudad dominada por el blanco de sus fachadas? El mito establecido alrededor del pigmento predominante de la ciudad nos impuso que nuestra urbe carecía de color y que desde su fundación mostraba un aspecto predominantemente blanco, tanto en sus construcciones civiles, como en los templos del centro histórico.

Sin embargo, estudios científicos realizados por especialistas en el tema han descartado esa teoría y han sacado a la luz la faceta polícroma de la “Ciudad de los Cuatro Nombres”, hoy denominada “Ciudad Blanca de América”.

De hecho, es posible imaginar que los revolucionarios que ascendieron a la torre del templo de San Francisco, al atardecer del jueves 25 de Mayo de 1809, lo hicieron sobre un monumento de color rojo almagra (parecido al color del ají).

Y es que justamente es ese color el que emerge del interior de la fachada de ese edificio, restaurado y repintado infinidad de veces con el color de la cal.

“Si se examinan sus fachadas con acuciosa mirada, se constata que aún perviven indicios subyacentes de una rica paleta de colores escondida detrás del blanco, y que se hacen aún más visibles en sectores donde no pudo llegar la brocha blanqueadora”, afirma el arquitecto Domingo Izquierdo, actual director de la Escuela Taller Sucre y coautor de un estudio técnico sobre el tema.

Izquierdo agrega que “se asocia equivocadamente el blanco a la arquitectura colonial española”, y recuerda que en muchos trabajos de restauración de edificios del centro histórico se encontraron vestigios de una rica gama de colores que van desde los ocres, verdes, azules y hasta algunos amarillos.

¿De dónde viene el denominativo de Ciudad Blanca?. Es verdad que el color blanco fue también utilizado en las edificaciones de la ciudad, pero éste estaba asociado con el concepto de asepsia en las fachadas e interiores de los hospitales, caso del antiguo edificio que acoge al Santa Bárbara.

Hace algunos años, el historiador y por entonces Cónsul Honorario de España en Sucre, Manuel Giménez Carrazana, sostenía que lo de “Ciudad Blanca” provino de un embajador de ese país que, al observar la ciudad desde la explanada de La Recoleta a mediados de la década de los 60 del siglo pasado, quedó impresionado por el blanco de los tejados del centro histórico, cuyas cumbreras de cal resaltaban en medio del rojizo de la cerámica.

El diplomático, vinculado con proyectos de cooperación para la restauración de edificios históricos, habría hecho hincapié en la “ciudad blanca” pero refiriéndose a los techos y no tanto a las fachadas y muros.

Por esa época, hizo su aparición el Plan Regulador de la ciudad, un primer esfuerzo por preservar el Patrimonio Histórico urbano que comenzó a trazar las líneas maestras de un proyecto destinado a recuperar y normar el desarrollo urbanístico de Sucre, que por entonces comenzaba a mostrar ya ciertas tendencias al desorden.

Esta entidad emitió las primeras normas que establecieron el pintado de fachadas con colores pálidos, las mismas que fueron adoptadas posteriormente en los reglamentos municipales que son de cumplimiento obligatorio.

Sin embargo, esas normas se limitan solamente a las fachadas, pero en los interiores de las antiguas casonas es posible todavía observar colores originales, como diferentes tonos de rojos, azules (añil o Prusia), verdes o distintos amarillos.

Entre esos colores, el azul era el más preciado de todos debido a que era difícil obtener de aquellos pigmentos. El famoso aforismo “si quieres celeste que te cueste” está asociado al lujo que representaba por entonces pintar una vivienda de varios metros cuadrados utilizando esos materiales, relata Izquierdo.

Las viviendas pintadas de colores fuertes se pueden observar todavía en la vecina ciudad de Potosí, donde se encontraban las principales fuentes de los pigmentos ferrosos provenientes de la amplia gama de minerales existentes en esos suelos. Eso dio lugar a una profusa policromía urbana que aún conserva la Villa Imperial.

DESMITIFICACIÓN
Sobre el mismo tema, la arquitecta Ligia Peñaranda Orías, especialista en restauraciones, sostiene que afirmar que la Capital del país nunca fue blanca resulta hoy en día “una desmitificación arriesgada y hasta poco respetuosa del orgullo capitalino”, aunque asegura que “existe certeza de que muchas de las edificaciones históricas, no siempre fueron blancas”.

El caso más emblemático es el del templo de San Francisco, pues la historia de ese edificio, antiguo convento, posteriormente cuartel militar, está íntimamente vinculada con la Gesta libertaria del 25 de mayo de 1809.

“Sólo basta observar con detalle y curiosidad, sobre todo en los edificios con cierto grado de abandono y a través de algún desperfecto en las gruesas y varias capas de pintura blanca, pintorescos cromatismos, a manera de antiguos testigos que perviven para ser descubiertos con el afán de que al menos quede constancia que alguna vez fueron ellos los protagonistas de las calles de una colorida y pujante ciudad americana”, resalta Peñaranda en su estudio “Sucre en Colores” realizado en forma conjunta con Izquierdo.

Peñaranda, actual Coordinadora de la Escuela Taller Sucre, afirma que la variedad de colores no se limitaba solamente a las fachadas y muros. “También se evidencia la utilización de diversos colores en las carpinterías, siendo muy fuerte la presencia del rojo, secundada por el verde y en menor proporción el blanco”, agrega.

Desde hace algunos años, la Escuela Taller Sucre viene formando jóvenes restauradores especializados en recuperar los detalles arquitectónicos y artísticos de antiguas edificaciones.

Sin embargo, según manifiesta Peñaranda, muchos de estos profesionales se sienten algo defraudados debido a que el campo laboral se les ve limitado debido al afán mercantilista que impera en una gran mayoría de quienes emprenden una construcción en el centro histórico.

La dedicación y minuciosidad, cualidad esencial de este grupo de profesionales, choca frontalmente con el utilitarismo depredador de quienes no toman verdadera conciencia del valor cultural de una ciudad con más de cuatro siglos de antigüedad.

¿Conviene recuperar la policromía?
Si se tuviese la voluntad de recuperar estrictamente el color tradicional de la ciudad, sería necesario realizar una gigantesca tarea de restauración en todos y cada uno de los edificios del centro histórico, algo casi imposible de ejecutar.

Además, el concepto de “Ciudad Blanca” está tan arraigado entre la ciudadanía que sería muy difícil cambiar una imagen que ha contribuido, entre otras cosas, a la declaratoria de Sucre como Patrimonio Cultural de la Humanidad, título conferido por la UNESCO a mediados de 1990.

De alguna manera, la Capital logró construir una “imagen de marca” basada en la monocromía de su aspecto, según explica Domingo Izquierdo.

“No estamos preparados para enfrentar el reto de recuperar los colores. Podemos incurrir en que esto se vuelva un muestrario. Hay que formar a los técnicos, sensibilizar a la gente y a largo plazo se puede lograrlo una vez que estemos preparados”, afirma Ligia Peñaranda, quien, no obstante, sugiere empezar con la recuperación de las policromías en los patios interiores y en los salones de los antiguos inmuebles y plasmar –en algunos casos- intervenciones con colores muy puntuales en edificios de mucho valor, siempre y cuando sean hechos por profesionales especializados.

Para el Coordinador del Plan de Rehabilitación de las Áreas Históricas de Sucre (PRAHS), arquitecto Erland Ovando, la recuperación de una policromía tendría que estar respaldada por una “evidencia documentada” para evitar un daño a la sintonía del paisaje urbano actualmente dominado por los colores claros.

“Si se recupera la policromía histórica y auténtica tendría sentido, pero debería ser sólo para esos casos. En el paisaje de Sucre, quiérase o no, ese color blanco le da un sentido de unidad al centro histórico”, agrega Ovando.

Agregó que se hicieron algunas "exploraciones" en edificios históricos en los cuales se llegó a proponer la recuperación de esa policromía, pero señaló que "no se puede pasar por alto" la actual normativa vigente que regula la utilización de colores en el centro histórico.

Una publicación recomendaba pintar las fachadas para evitar la ceguera
Un estudio histórico realizado por la investigadora Teresa Gisbert encontró una advertencia publicada en el periódico El Cóndor de Bolivia el año 1826, en la que se alertaba sobre los daños que el color blanco de las fachadas y muros provocaba en la visión de los habitantes de la Capital.

“La ceguera tan común en Chuquisaca y la sequedad que no es rara, pueden provenir de un efecto orgánico, como por una lesión causada por la abundante y viva reflexión de la luz contra los cuerpos blancos. Convendría pues que las paredes no se blanqueasen sino en los cuartos donde entre poca luz y que las paredes de los patios y de las calles sobre todo se empañetaran de gris, de azul celeste o de rojo anaranjado”, afirmaba la advertencia.

A continuación, esa misma publicación insertaba una "receta" para obtener diversos tonos de colores y pintarlos en las fachadas de las viviendas.
"La lechada naranja se hace con partes iguales de cal, arena fina y ladrillo rojo pulverizado y cernido. Pintado desaparecería la monotonía que resulta de la uniformidad”. añadía.

De hecho, en la actualidad, la ciencia sugiere el uso de gafas oscuras en medio de paisajes con blanco intenso, entre ellos los campos de nieve.

El paso del tiempo trae problemas a la preservación
Con el transcurso del tiempo y la expansión del área urbana fueron surgiendo una serie de elementos que degradan el paisaje urbano y le restan valor al rico patrimonio arquitectónico del centro histórico.

Este fenómeno es fácilmente perceptible en la calidad de las viviendas de los barrios de reciente construcción, donde predomina un ladrillo visto que deteriora la estética y brinda una mala imagen del área urbana.

Este es un tema que preocupa a la sociedad civil, al punto que organizaciones cívicas de la ciudad están promoviendo una campaña de concientización tanto entre autoridades como entre la población destinada a mejorar la imagen estética del entorno urbano.

“Hay un vacío normativo para obligar a los propietarios de viviendas a terminar sus casas. Es más, las personas pagan menos impuestos cuando una casa no está terminada, es por eso que la gente ya no revoca los muros (especialmente los laterales) ni los pinta”, agrega el coordinador del PRAHS, Erland Ovando.

Ovando agrega que se han propuesto modificaciones a la normativa para dar un beneficio colateral para aquellas casas que están acabadas, incluyendo los muros que colindan con los vecinos.

Pero, además de ese caótico detalle, hay otros elementos que conspiran contra la integridad patrimonial de la ciudad, entre ellos, el más visible y que ya lleva algunos años, es el de las divisiones y particiones de inmuebles cuyos propietarios resultan varias personas de una misma familia.

“Cuando un inmueble se divide, es el principio del fin”, asegura Ovando, quien recuerda que en el centro histórico se puede observar a simple vista este elemento nocivo para la arquitectura, cuando una misma casa presenta varias puertas de ingreso y está pintada con diferentes tonos.

Recientemente, el Ejecutivo Municipal anunció una rebaja impositiva para los propietarios de viviendas que pinten sus fachadas y sus muros de blanco.

Pero la preservación del rico patrimonio arquitectónico, por más normas que se aprueben, pasa sobre todo por una verdadera conciencia de la ciudadanía.

"Tenemos un concepto equivocado del desarrollo y estamos obligados a crear una cultura urbana de conservación, somos una ciudad Patrimonio y parece que nos empeñáramos en destruirla", concluye el Coordinador del PRAHS.


domingo, 17 de abril de 2016

Cien años de Únzaga

Los balazos en la cabeza acabaron con la vida del líder de la oposición boliviana en abril de 1959. La autopsia encargada por el gobierno estableció la hipótesis de un suicidio, refrendada por una comisión de expertos contratada por la OEA. Pero pocos lo creyeron y la versión de un asesinato enervó a la población, rebelando a la juventud que seguía a Oscar Únzaga de la Vega, cautivada por su arrojo frente a la corrupción y el matonaje del proceso revolucionario.

Aquel día cumplía 43 años y ese fatal natalicio lo encontró en una casa de la Zona Norte, desde donde tomaría el poder. Todo estaba previsto, pero el Ministro de Gobierno, Walter Guevara Arze, estaba enterado de lo que iba a suceder. Únzaga había sido traicionado

La vida de Únzaga permanece cubierta por una espesa bruma de dudas sobre sus propósitos e ideología. Sus adversarios políticos lo borraron de la historia al considerarlo incompatible con el proceso de la Revolución Nacional, salvo en el papel de “enemigo” y catalogaron su partido, FSB, entre las tendencias totalitarias del siglo XX. Pero nadie puso en duda su honestidad y patriotismo.

Fue prototipo de un nuevo tipo de político latinoamericano de esencia cristiana, dispuesto al sacrifico por ideales superiores, que no buscaba el poder por los placeres que éste otorga. Fundó un partido de clase media pretendiendo una revolución social no marxista ni sangrienta. Bajo la influencia del pensador francés Jacques Maritain, a su vez seguidor de Santo Tomás de Aquino, su doctrina se basó en la posibilidad de que todos los seres humanos vivan en la tierra como hombres libres y gocen, en respeto mutuo, de los frutos de la cultura y del espíritu.



ENTRE GUERRAS

A lo largo del medio siglo XX, la suerte de Bolivia estuvo atada al poder político y social de una minoría criolla, patriota y honrada pero colonialista, expresada en los partidos Liberal y Republicano, atados ambos a la actividad minera andina, mirando desdeñosos al mayoritario componente quechua, aimara y camba.

La guerra con el Paraguay por el dominio de regiones petroleras en el suroriente, juntó en las trincheras a blancos, mestizos e indígenas. Allí Únzaga perdió a su hermano y entre los grandes militantes falangistas estuvieron el Coronel Manuel Marzana, héroe de Boquerón y el Mariscal Bernardino Bilbao Rioja, defensor de Villamontes.

Del Chaco salieron las ideas que animaron a la logia militar Razón de Patria (RADEPA, fascista, 1934), el Partido Obrero Revolucionario (POR, trotskista, 1936); la Falange Socialista Boliviana (FSB, socialcristiana, 1937), el Partido de Izquierda Revolucionaria (PIR, stalinista, 1940); y el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR, nacional-socialista, 1941). Los hombres de todas esas siglas querían transformar socialmente el país.

La alianza RADEPA-MNR-FSB, tomó el poder (1943), pretendiendo incorporar a los indios en la vida nacional. Eran los años de las II Guerra Mundial y los aliados USA-URSS desbarataron tal revolución, considerándola “pro-nazi”. El Presidente Gualberto Villarroel fue asesinado por hordas del llamado Frente Antifasista y el poder regresó al esquema anterior liberal-republicano al que se sumaron los comunistas.



LA REVOLUCIÓN

Siles Zuazo y Únzaga de la Vega lucharon juntos contra el restaurado régimen colonial y compartieron el exilio en Chile (1950), pero inopinadamente se divorciaron el 9 de abril de 1952, cuando los movimientistas tomaron el poder detrás del Gral. Antonio Seleme, para luego entregarlo al Dr. Víctor Paz Estenssoro, quien concretó la revolución con la reforma agraria, la nacionalización de minas y el voto universal.

Pero las fallas morales de algunos de los gobernantes, el control de la justicia para tapar negociados, la sumisión del aparato electoral buscando el poder eterno y una represión inédita a cargo del célebre Claudio San Román caracterizaron al régimen revolucionario, dividiendo al país en dos bandos irreconciliables.

El aliado de ayer, FSB, se puso al frente y después de un agrio cara a cara Paz versus Únzaga éste se convirtió en un perseguido. El gobierno abrió campos de concentración en Corocoro, Uncía, Catavi, Curahuara de Carangas y habilitó centros de tortura como el de Ñanderoga en Santa Cruz. Por las celdas pasaron miles de bolivianos y otros tantos sufrieron prolongado exilio, entre ellos doña Rebeca, la anciana madre de Únzaga. En ese tiempo, “derechos humanos” era un tema exótico.

Únzaga volvió para las primeras elecciones con voto universal (1956), en las que un fraude gigantesco reprodujo el poder para el MNR. El gobierno del Presidente Paz Estenssoro dejó una inflación incontrolable como herencia al nuevo Presidente Hernán Siles Zuazo y éste debió acordar un proceso de estabilidad con el FMI, necesario en esas circunstancias, pero con un costo social que le enajenó la amistad de los trabajadores. Oscar Únzaga ofreció apoyo que Siles rechazó, sometido anímicamente por la corriente pazestenssorista. Cercado en una casa al pie del Montículo por milicianos que tenían la orden de asesinarlo, Únzaga fue salvado por el vecindario y tuvo que volver al exilio.



RESISTENCIA CRUCEÑA

Mientras tanto, Santa Cruz reclamaba atención a sus necesidades y aspiraciones ante los oídos sordos del gobierno. En 1956, 47 jóvenes cruceños, presos en las celdas del Control Político por reclamar regalías petroleras para su departamento, fueron embarcados en un avión del LAB para su trasladado a Curahuara. En pleno vuelo, redujeron a sus custodios y desviaron el vuelo a Salta-Argentina, donde los recibieron como héroes. Fue el primer secuestro aéreo de la historia universal. El nombre de Únzaga alcanzó nombradía internacional.

En 1957, el Presidente del Comité Pro Santa Cruz, Dr. Melchor Pinto Parada, inició la lucha por las regalías del 11%. El gobierno del Presidente Siles dijo que esa exigencia se fundaba en “el egoísmo camba”, exacerbando a los cruceños. El petróleo boliviano exaltaba intereses brasileños y argentinos en pugna. Un alzamiento en la región petrolera, podría desembocar en una guerra civil que en el peor de los escenarios amenazaba cambiar la fisonomía geográfica de la región. Únzaga creía que si FSB asumía la conducción revolucionaria, sólo cambiaría el gobierno garantizando la unidad nacional, otorgando las regalías que Santa Cruz demandaba. Con esas ideas reingresó al país en octubre de 1957, con la cobertura de Luis Mayser. El industrial Ramón Darío Gutiérrez lo recogió en un avión en la frontera, alojándolo en una estancia.

El Comité Pro Santa Cruz convocó a un cabildo. El gobierno decretó el Estado de Sitio prohibiendo manifestaciones públicas, hubo enfrentamientos y cayeron los primeros muertos. Siles se dio cuenta de la gravedad de la situación y recibió a una comisión constituida por el Director de EL DEBER, Lucas Saucedo; la Presidenta de la Unión Cruceñista Femenina, Elffy Albrecht; el intelectual Humberto Vásquez Machicado y el líder de la Unión Juvenil Cruceñista (UJC), Carlos Valverde. Tras negociar dos semanas, se aceptaron las regalías del 11%.

Pero un incidente con agentes del Control Político que dieron muerte al universitario Jorge Roca, quebró esa paz. El gobierno dispuso la intervención de milicias armadas, el comando del MNR realizó atentados dinamiteros y Únzaga movilizó a los falangistas. Hubo una batalla sangrienta en la antigua Avenida de Circunvalación y los milicianos se rindieron en la tarde del 8 de noviembre. Santa Cruz había vencido, pero el riesgo de un enfrentamiento continuaba latente.



TEREBINTO

Moviéndose en la clandestinidad, Únzaga se trasladó a La Paz desde donde se puso a la cabeza de un levantamiento combinado que estalló en Santa Cruz con Mario Gutiérrez en mayo de 1958. La delación hizo abortar la acción en La Paz y los rebeldes, luego de tomar la capital oriental, debieron entregarla a la UJC, que se había mantenido al margen del alzamiento falangista. Acusando al Dr. Melchor Pinto de una supuesta “asonada separatista”, el gobierno ordenó “recapturar” la ciudad.

El domingo 18 de mayo de 1958, cuatro mil campesinos de Ucureña fueron movilizados en camiones y aviones con la misión de “escarmentar a Santa Cruz”. Saquearon casas, destruyeron bienes, violaron mujeres y mataron. Un grupo de jóvenes fue sometido a suplicio inaudito en Terebinto y antes de asesinarlos les sacaron los ojos con cuchillos, extrajeron las vísceras y amputaron sus genitales en escenas de horror que han sido recogidas en libros, periódicos e informes oficiales.



UN AÑO DE CLANDESTINIDAD

Mientras doña Rebeca vivía escondida en Miraflores, Oscar permaneció clandestino en Sopocachi, en la casa de Lidia Pinto Landívar y su madre María Landívar viuda de Pinto, en la Plaza España. De ese refugio sólo estuvieron enterados Gonzalo Romero y Walter Alpire. Lidia era hermana del capitán Saúl Pinto y sobrina del Dr. Melchor Pinto Parada. La señora María era el discreto correo entre Únzaga y el Gral. Alfredo Ovando, Jefe de Estado Mayor del Ejército.

Autocensurada la prensa (hordas movimientistas habían saqueado y destruido los periódicos La Razón de La Paz y Los Tiempos de Cochabamba), los falangistas se jugaban el pellejo en la edición prohibida de su periódico Antorcha que circulaba de mano en mano y emitían riesgosas emisiones de radio desde distintos lugares del territorio nacional. Dos diputados falangistas, Jaime Ponce Caballero y Walter Vásquez Michel, recibiendo instrucciones de su jefe en complicados sistemas de mensajeros secretos, desplegaban acciones en el Parlamento defendiendo el petróleo para evitar que sea explotado por intereses extranjeros.

En marzo de 1959, Únzaga cambió de refugio, instalándose en la calle Batallón Colorados, donde llegó subrepticiamente el coronel Rafael Loayza, por cuya cabeza el gobierno ofrecía recompensa. Llevaba un plano con una secuencia de acciones en un espacio de treinta manzanos del centro paceño. Era el esquema del golpe final.

En un encuentro a media noche en el templo de Don Bosco, el Director General de Policías, Cnl. Julián Guzmán Gamboa comprometió a Únzaga la potencia del Regimiento de Carabineros Aliaga que disponían de 600 hombres, ametralladoras pesadas, piezas de artillería, enlaces por radio y unidades motorizadas.

En esos días el Cnl. Armando Escóbar Uría había realizado viajes de consulta al interior de la república, estableciendo que “las Fuerzas Armadas con una casi completa unanimidad pedían el cambio de gobierno”. En la noche del lunes 30 de marzo, en una casa de la calle Capitán Ravelo, se reunieron Oscar Únzaga y el Gral. Alfredo Ovando. Trabajaron a puerta cerrada desde las 22:00 hasta las 3:00 de la mañana y aprobaron el plan de acción revolucionaria que se llevaría a efecto en abril próximo. El gobierno había recibido en las últimas semanas armamento moderno depositado en el Cuartel Sucre a tres cuadras de la Plaza Murillo. El Jefe del Ejército lo entregaría a los falangistas y consolidaría el nuevo gobierno.



ABRIL DEL 59

El mes comenzó con una tormenta social. El movimiento campesino estaba dividido y su expresión más sangrienta era la rivalidad Cliza/Ucureña. El gobierno había descongelado los precios de las pulperías de COMIBOL, las radios mineras entraron en acción y se declaró el estado de emergencia. Hubo ocultamiento de artículos, especulación en los mercados y la pobreza se extendió. La situación fue arrastrando a los trabajadores de la banca, petroleros, ferroviarios y magisterio.

El 9, séptimo aniversario de la Revolución Nacional, obreros y mineros se negaron a participar de la marcha organizada por el gobierno, que se limitó a empleados públicos y campesinos acarreados en camiones. Transmisión por Radio Illimani, comida, alcohol... El mismo espectáculo de todos los años expuesto ante un público desmotivado. En determinado momento, entre las columnas que marchaban a desgano surgieron voces que gritaron “¡mueran los nuevos ricos!” y la manifestación degeneró en choques entre marchistas. El Presidente acusó a la “prensa reaccionaria y vende patria”. Era el momento de la rebelión.



PROPÓSITOS

Aunque no hacía cargos personales al Presidente Siles Zuazo, Únzaga juzgaba la conducta moral de muchos líderes del MNR, así como el enriquecimiento ilícito a la sombra del Estado. El gobierno falangista partiría de una premisa ética: probidad y transparencia en la administración de los recursos públicos y decencia en el comportamiento de los gobernantes.

Convocaría a una Convención Nacional para reimplantar el principio de independencia de poderes, garantizando la libertad de prensa, desmontando el aparato de represión y las milicias armadas, liberando a las Fuerzas Armadas y la Policía de la militancia política obligada. Aprobaría un Estatuto de Partidos y un Código Electoral que asegure la representación proporcional de mayorías y minorías eliminando la perpetuación del poder de un partido único. Proclamaba que el voto universal sólo podía ser un bien democrático con el libre acceso de todas las fuerzas políticas en el territorio nacional, eliminando los feudos políticos en el campo.

Consolidaría la Reforma Agraria como un régimen de derecho que tienda a elevar los niveles de producción y consumo, con el acceso de cualquier boliviano a la tierra y a su justa adquisición. En vez de rifles habría riego, semilla, tecnología, facilidades para comercializar, acceso a los mercados eliminando intermediarios, creando un mercado consumidor potencial que también estimularía a la industria nacional.

Gonzalo Romero, Ministro Secretario, dirigiría una gran campaña social por la que todo joven egresado de cualquier carrera universitaria, quedaba automáticamente reclutado para convertirse en formador del “nuevo hombre boliviano”, en un trabajo sostenido con recursos del Estado, incluyendo la transferencia de elementos educativos, salud e instrucción cívica. El propósito era que el indígena, excluido hasta el 52, luego convertido en “carne de cañón”, se sienta digno y orgulloso de ser boliviano.

Postulaba una República donde la educación sea el rasero que iguale a todos los habitantes; desde la parvularia hasta la universitaria, para formar ciudadanos conscientes, con energía de trabajo, responsables y dueños de una elevada conducta moral y patriótica. Enarbolaba las banderas de la Autonomía Universitaria, en casas de estudios superiores donde se forje el alma nacional, se estimule el estudio de las ciencias, la tecnología y las artes.

Proclamaba el respeto a quien hace fortuna con el trabajo honrado, defendía la libertad de empresa sujeta a una justa ganancia, la reinversión de un porcentaje de utilidades, el establecimiento de una Normativa de Inversiones ecuánime, que atraiga capitales y garantice la propiedad privada en función social.

Respetaría los convenios internacionales, pero invocando el derecho internacional de post guerra, consideraba inadmisible la “renuncia ad infinitum” del territorio marítimo boliviano contenida en el Tratado de 1904 con Chile, apelando a la moral cristiana para rectificar ese crimen y proclamaba la reintegración marítima como tarea fundamental de la política exterior boliviana y no como un artificio de política interna. Esa tarea sería confiada al internacionalista cruceño Mario R. Gutiérrez, nuevo Canciller.

Defendía la moral y el derecho de creer en Dios. Planteaba batalla contra quienes pretendiesen prohibir las religiones, pero admitía la libertad de abrazar cualquier religión o ninguna y la independencia del Estado respecto a la fe. Creía en la familia, como célula mayor de la organización social del país, planteando su protección bajo el axioma de que la calidad de las familias proyecta la fortaleza espiritual de las naciones.

Admitía una sola jerarquía: la del intelecto con honorabilidad. Afirmaba que los capaces intelectual, espiritual y moralmente debían estar a la cabeza de los países y no los antivalores antagónicos a tales categorías.



DETALLES FINALES

En su nuevo refugio de la calle Batallón Colorados, el jefe falangista aprobó detalles del plan final con el Cnl. Julián Guzmán Gamboa y el Gral. Alfredo Ovando Candía: el lapso de las 11.00 a las 13.00 del domingo 19 será decisivo. Ovando facilitará la acción en el Cuartel Sucre, las armas del Regimiento Escolta se entregarán a los combatientes en los atrios de San Francisco y San Agustín y estos confluirán sobre el Palacio Quemado, Congreso, Legislativo, Cancillería, Prefectura. El levantamiento civil en el resto de la ciudad será rápido y contundente. Aviones de la FAB al mando del Gral. Barrientos exterminarán los reductos milicianos en El Alto.

Tomada la Central Telefónica, toda la potencia de fuego del Regimiento Calama asegurará la ciudad, la estación de trenes, el aeropuerto Panagra, los ministerios, etc. Al anochecer, las Fuerzas Armadas tomarán control del país.

Pero la noche del sábado 18, el Ministro de Gobierno, Walter Guevara conocía lo que iba a suceder, aunque ignoraba la hora. Únzaga había sido traicionado.



¡A LAS ARMAS!

Aquel domingo, 19 de abril, Oscar Únzaga cumplía 43 años. Pasó la noche anterior en la casa de su prima Cristina. A las 6.00 rezó, desayunó frugalmente con su ayudante René Gallardo y se puso a la espera de los acontecimientos, mientras sus camaradas se desplazaban hacia los puntos convenidos. A las 10.00 se le unieron Enrique Achá y Julio Álvarez Lafaye. El dirigente universitario Fausto Medrano era el enlace entre el exterior y el cuartel general falangista de la calle Larecaja 188.

A las 11.00 comenzaron las acciones. Producida la toma de Radio Illimani (Roberto Freire) se propaló la noticia: “El gobierno del MNR ha caído y FSB se alzó en armas”. Únzaga y sus acompañantes se sintieron emocionados. El Control Político quedó bloqueado a punto de metralla (Jaime Gutiérrez). Los falangistas llegaron a la central telefónica (Raúl Portugal), pero su portón estaba cerrado con cadenas. El Cuartel Sucre fue tomado sin bajas (Walter Alpire), estaban las armas, pero no había municiones. El plan se alteró, pues no había aún armas para tomar el centro metropolitano, ni se intervino la red telefónica que exigía el Director General de Policías.

A las 11.30, el país y el gobierno estaban enterados por Radio Illimani de que “había tomado el poder un Comando Supremo Revolucionario presidido por Oscar Únzaga e integrado por los Generales Alfredo Ovando y René Barrientos y el Cnl. Julián Guzmán Gamboa”. Pero nada de eso había sucedido aún.

El Presidente Siles puso a salvo su familia y citó a sus ministros en el Cuartel de San Jorge. Acudió también el Gral. Ovando y, receloso, el mandatario se negó a acompañarlo al comando del Ejército, ordenándole volver al Gran Cuartel de Miraflores. Luego Siles, que era hombre valiente, decidió constituirse en el Palacio Quemado, en el trayecto fue atacado el automóvil pero era un blindado y el Presidente llegó a la Plaza Murillo indemne.

Enterado minuto a minuto de lo que sucedía, el Gral. Ovando movilizó un destacamento al Cuartel Sucre, en tanto se combatía San Francisco y los falangistas intentaban tomar las oficinas de Tránsito donde existían algunas ametralladoras. Súbitamente la transmisión de Radio Illimani fue cortada, dejando a Únzaga en el limbo.

A las 12.20 el contingente militar enviado por Ovando llegó al Cuartel Sucre, los falangistas respiraron aliviados. Grande fue su sorpresa cuando los uniformados les intimaron rendición y, con los brazos en alto, dispararon sobre esos 24 jóvenes y los remataron con un tiro en la cabeza. Sólo salvaron sus vidas Mario Gutiérrez Pacheco, que hacía de centinela fuera del recinto y logró huir, Víctor Sierra con una decena de disparos en el cuerpo a quien dieron por muerto, además del dirigente campesino Luciano Quispe, escondido detrás de un turril.

En la tarde el gobierno retomó Radio Illimani matando a varios de los que la intervinieron, llevando preso al que leyó las proclamas, Roberto Freire, mientras fuerzas combinadas de milicianos y militares leales al gobierno batían los últimos puntos críticos. Al terminar la tarde, el grupo de Jaime Gutiérrez daba la batalla final en San Francisco muriendo la mayoría, cayendo herido su líder. Empezaron los apresamientos.



EL DRAMA FINAL

En la casa de la calle Larecaja 188, permanecen Únzaga, Gallardo, Achá, Álvarez y Medrano, asistidos por Cristina de Serrano y sus hijas María Eugenia (16 años) y María René (13 años). A las 19.00, María Eugenia y María Renée divisan en la calle un grupo de hombres con pasamontañas y fusiles. “¡Los milicianos!”.

Tras segundos de estupor, todos se ponen de pie. Unzaga y Gallardo toman sus armas. Oscar, sereno, quema un papel. Los milicianos ingresan a la casa haciendo disparos. Los cuatro conjurados se esconden al interior del cuarto de baño de los suegros de Cristina y María Eugenia se queda en el living junto a Fausto Medrano, mientras su madre y su hermana se sorprenden ante la presencia de un hombre armado (Juan Mancilla Serrano, Subprefecto de la Provincia Muñecas, sastre de oficio, con taller a poca distancia de la casa), quien ha ingresado a la casa por la ventana de la esquina Larecaja-Oquendo.

Desde la ventana del baño Únzaga y sus acompañantes ven a los milicianos en la calle armados de ametralladoras. “Estamos vendidos”, dice Achá y pregunta: “¿Nos defenderemos?”. La respuesta de Únzaga es negativa. “No podemos comprometer a la familia que nos cobija…”.

Los milicianos han llegado ya al departamento apuntando con sus armas a Cristina y María Renée que lloran a gritos. Empieza la requisa, fracturan cerraduras, abren cajones, revisan el comedor y pasan al living, donde está María Eugenia y Fausto Medrano haciéndose pasar como enamorados. Los milicianos allanan el dormitorio de los niños, se aproximan al comedor, sólo falta el dormitorio de sus abuelos y los que están a obscuras dentro del baño sienten los pasos de los milicianos a pocos metros. Los fogonazos de tres disparos rompen la penumbra. Y mientras todos aguantan la respiración… los milicianos dicen “aquí ya no hay nada más que hacer” y deciden irse. ¡Milagro! En el living Cristina, sus hijas y el dirigente universitario Fausto Medrano rezan agradeciendo a Dios. ¡Oscar se ha salvado! Pero la alegría les iba a durar muy poco.

Achá sale y encuentra a Cristina. “Dios mío, nos salvamos…”, dice ella. Achá le responde “Si señora, pero Oscar y Gallardo están heridos”. Cristina ingresa desesperada al cuarto de baño, todo está a obscuras, tropieza con un cuerpo, se inclina y toca con la mano un tobillo todavía tibio. Es Oscar Únzaga tendido de espaldas y casi a su lado René Gallardo, los dos con las cabezas destrozadas y ensangrentadas.

Escenas dolorosas se suceden. Las mujeres, llorando en silencio, afrontan la situación. Sin fuerzas ya, extenuados y en crisis, los tres últimos camaradas de Únzaga y Gallardo -Achá, Álvarez y Medrano-, hombres fogueados en mil combates, huyen sintiéndose huérfanos.

Al lado de los cadáveres están dos armas, la pistola Mausser calibre 32 de Únzaga y el revólver Smith Wesson calibre 38 de Gallardo. Cristina y dos niñas se enfrentan al drama de no saber qué hacer en el final de un día sangriento, con dos muertos en casa y uno de ellos nada menos que el jefe del alzamiento.

Horas después recogen los cadáveres y empieza la otra batalla médico-legal para establecer la causa de esas muertes. “Suicidio”, establece inicialmente la autopsia. Pero la cabeza de Únzaga muestra la trayectoria de dos balazos y entre sus dedos de la mano derecha hay una colilla de cigarrillo a medio consumir. Un nuevo misterio se inscribió en la larga lista de crímenes políticos.

Sucedió un 19 de abril de 1959, cuando Oscar Únzaga cumplía 43 años. Sus camaradas recuerdan hoy el centenario de su nacimiento.
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jueves, 14 de abril de 2016

Informes militares obviaron a Montoneros en batalla de 1817



La historia de Tarija en general y la de la Batalla de la Tablada en particular requiere de más investigación para poder tener una idea más completa de lo que ocurrió durante este episodio de la Guerra de la Independencia que involucra a Tarija. Ya que los documentos oficiales, no le dan a los patriotas tarijeños el mérito que tienen en el triunfo obtenido en ese enfrentamiento.

Por ahora, de acuerdo al investigador Juan Ticlla, todo cuanto se conoce sobre la Batalla de La Tablada, se debe en su mayoría a los antiguos historiadores como Bartolomé Mitre, Miguel Ramallo o Luis Paz.
Aún se repite básicamente lo que estos dijeron al respecto. “En cuanto a la documentación oficial que se generó, esta ignora casi del todo la participación guerrillera local en aquel episodio. No obstante, ya sea por la tradición oral, o tomando como base sus deducciones, Ramallo hace un buen resumen sobre este asunto en su folleto: Rectificación histórica. Batalla de La Tablada. 15 de Abril de 1817”.
En ella cuestiona la omisión del coronel héroe de la independencia que comandó las tropas independentistas del Río de La Plata, Gregorio Aráoz de La Madrid, en el parte oficial que le envía a Manuel Belgrano, una vez obtenida la victoria en la Batalla de La Tablada,
“La lectura del Parte Oficial en que La Madrid da cuenta de su triunfo al General Belgrano entraña una profunda injusticia, que no sabemos cómo calificar. En ese documento recomienda y aplaude la bravura de sus tropas, elogiando hasta a los cadetes que fueron con él desde el Tucumán, y no dice una sola palabra de la actitud resuelta y oportuna de los valerosos guerrilleros tarijeños que con él tomaron la plaza, contribuyendo en mucho al éxito de la empresa”.
Como indica el historiador Miguel Ramallo, se trata de una omisión difícil de calificar por lo tanto difícil de comprender en cuanto a su intencionalidad pero que sin duda ha dejado vacíos en la historia escrita que han sido llenados por la fuerza de los hechos de los patriotas tarijeños que participaron en esta batalla decisiva y que se trasmitieron, muchas veces de manera oral, a las futuras generaciones. Por todo esto, hoy las conocemos, aunque no con total fidelidad, como sucede con muchos hechos históricos.
“Méndez, desde la cuesta del Inca, lo auxilió con 100 guerrilleros a caballo, con cuya cooperación pudo ocultar sus movimientos al enemigo; los guerrilleros de Méndez impidieron que persona alguna les tomase la delantera a Tarija, secuestrando en el camino más de 100 individuos de ambos sexos. Uriondo se le incorporó el día 14 con 1.000 montoneros de los comandos de Mendieta, Rojas y Avilés; estos hicieron el servicio de seguridad en los caminos y contorno de la Villa, y no dejaron pasar a los emisarios que envió Ramírez a Concepción, Tupiza y Cinti. Conocedores de las más extraviadas sendas, su vigilancia era irremplazable por los soldados de La Madrid que, no conociendo el terreno donde operaban, no hubiera sido extraño que pasando los emisarios mandados por el jefe realista hubiesen acudido Lubin, O’Reilly o Vivero en su ayuda, y La Madrid no hubiese conservado tanto tiempo la plaza en su poder”.
Los movimientos guerrilleros jugaron un rol fundamental en el desarrollo de la Guerra de Independencia en esta región del país ya que se trataba de “movimientos sin distingos de clases, carentes de mando y estructuras militares, guiados por el anhelo de libertad”, de acuerdo al libro de Eduardo Trigo O’Connord’Arlach, Tarija en la Independencia del Virreinato del Río de La Plata.
Ramón Rojas fue el primer guerrillero de la región, organizó montoneros y llegó a ser uno de los jefes más temibles y prestigiosos de estas agrupaciones. Ocupó Tarija en reiteradas ocasiones y resultó triunfante en varios combates con los realistas. Murió en combate en 1810.
Pero el más conocido por las actuales generaciones es Eustaquio Méndez “El Moto”, considerado el prócer de la Independencia, caudillo de los movimientos guerrilleros y quien participó de la Batalla de La Tablada en la que su participación fue decisiva. Así lo cuenta Ramalloen su Rectificación histórica. Batalla de La Tablada. 15 de Abril de 1817.
“Por otra parte, el número de montoneros el día 15 fue abrumador, porque en la noche del 14 se incorporaron todas las partidas que merodeaban por esos contornos. Hemos vistos cómo cuidaron la retaguardia de La Madrid cuando fue al encuentro de las tropas reales a la Tablada y es por consiguiente que la rendición tan pronta de las trincheras, obedeció al cúmulo de los montoneros que se presentaron al rededor de ellas, porque Ramírez podía haberse batido sin mucho esfuerzo con los soldados argentinos, cuyo número no superaba en mucho al de su guarnición, y sabemos qué clase de soldados eran los renombrados “Granaderos del Cuzco”.
“Por temor a los montoneros, al verlos en tan gran número y apoyados por las tropas de línea, dictó Ramírez el artículo 3o. del tratado que como capitulación mandó a La Madrid, ese artículo dice. “Que entren en la plaza solo las tropas de línea”, porque es sabido que los realistas temían a los montoneros más que al fuego, porque estos no daban ni recibían cuartel y era lógico temer recibir alguna agresión de su parte, y por esto querían capitular cuanto antes con el héroe argentino”.
En este relato Ramallo da una idea de la bravura de los guerrilleros tarijeños que despertaba temor en las tropas realistas, por lo tanto debió causar admiración entre quienes luchaban por la independencia.
“En justicia (La Madrid) debió haber dicho algunas palabras de aliento, elogiando la conducta tan noble y abnegada de los hijos del departamento de Tarija, que tanto hicieron coadyuvando a su victoria. Pero no se ve en el parte una sola palabra de justicia para ellos, y ni siquiera se menciona su concurrencia a la toma de la Villa de Tarija cuya plaza quedó a cargo de ellos cuando para proseguir su campaña la desocupó el esforzado y valeroso coronel Aráoz de La Madrid”.
Luis Paz-explica Juan Ticlla-, en su Historia General del Alto Perú hoy Bolivia. Guerra de la Independencia,”Injusticia de La Madrid con los caudillos tarijeños”, toma como referencia a Ramallo y básicamente lo copia; sin embargo, en la nota 1, página 490, dice: “Leyendo el parte de La Madrid, encontramos que apenas hace mención del capitán de gauchos de Santa Victoria, José Antonio Ruiz, y de los capitanes Esteban Garay, de las milicias de San Luis de las Salinas, y Matías Guerrero, de las de San Lorenzo.
Al concluir, dice: “El Capellán Dr. D. Agustín de la Serna, no se ha separado de mi lado y me ha servido de mucho””.
De basarse los historiadores solo en el parte de La Madrid, poco se sabría de la participación de los guerrilleros tarijeños en la Batalla de La Tablada ya que “el dato de la incorporación de Méndez, con 100 jinetes, a las fuerzas de Aráoz de La Madrid, me parece que tiene su origen en las memorias de un militar español que luchó en la guerra de independencia, Andrés García Camba”, comenta el investigador Juan Ticlla.
“Hay todavía mucho que investigar y esperamos poder consultar más adelante, otras fuentes poco conocidas de la guerra que tal vez nos ofrezcan mayores referencias al respecto” finaliza Ticlla.



LOS HÉROES DE LA
INDEPENDENCIA

El “Moto” Méndez
Eustaquio Méndez fue una grande y honrosísima excepción entre los caudillos de la Guerra de la Independencia, por su magnanimidad y notoria honradez, de él y de todas las tropas que servían bajo sus órdenes. (El coronel José Eustaquio Méndez de Tomas O’Connord’Arlach)

Araoz de La Madrid
Gregorio Aráoz de La Madrid, héroe de la Batalla de la Tablada, tuvo reputación de ser un general valiente hasta el grado de temerario. Domingo Faustino Sarmiento le llama en su célebre Facundo, el más “valiente de los valientes”.

Manuel Belgrano
Belgrano, quien apreciaba los servicios de Eustaquio Méndez a la causa de la independencia, le envió de obsequio un sable y un uniforme militar y destacó siempre el rol de los valerosos guerrilleros tarijeños en diferentes batallas y escenarios.

lunes, 11 de abril de 2016

Honores para Vicente Camargo, el héroe olvidado por la patria



Vicente Camargo fue uno de los más grandes héroes de la guerra de la independencia de Bolivia, pero también “un héroe olvidado”, que más allá de los honores que le rinde año tras año el pueblo que lleva su nombre por conmemorar su efeméride cívica, no fue reconocido por sus hazañas hasta ahora.

El 3 de abril se cumplió el bicentenario de su muerte y fue a los 200 años de la batalla de Arpaja de 1816, que recién se hicieron apoteósicos homenajes en Camargo y Villa Charcas con la presencia de las Fuerzas Armadas, y autoridades departamentales, pero no estuvieron las nacionales, aunque sí ese reconocimiento llegó de las organizaciones belgranianas y gauchas del norte argentino. Ninguna organización de historia del país se acordó de ese acontecimiento.
Vicente Camargo salió en 1814 de Moro Moro, hoy municipio de Ravelo, para sublevar el partido de Pilaya y Paspaya, hoy provincias de Nor y Sud Cinti, bajo el mando de José Ignacio Zárate. Su liderazgo en la lucha le llevó a ser nombrado por Manuel Ascencio Padilla Comandante de Santa Elena y La Loma, Comandante de Cinti después por el ejército argentino.

Murió el 3 de abril de 1816 en la batalla de Arpaja por el filo de la espada del comandante español Buenaventura Centeno. Fue ese acontecimiento que la comunidad y el municipio donde el héroe nacional perdió la vida quisieron conmemorar con actos emotivos, que en más de una ocasión provocaron un nudo en las gargantas de los oradores.

La comunidad de Arpaja Baja, lugar donde se encuentra el campo de batalla, por primera vez recibió la noticia de que en ese lugar había muerto Vicente Camargo junto a 700 hombres. La información la dio a conocer el director de Desarrollo Productivo de la Alcaldía de Villa Charcas, Hermindo Villalpando, en una reunión previa al acontecimiento sobre la base de la investigación histórica de Luis Alberto Guevara plasmada en el libro Revolución en los Cintis 1810 – 1820.

La reacción de la gente fue de sorpresa y de escepticismo. Por primera vez conocieron la importancia histórica de su región y escuchaban la crónica que destacaba la batalla de Arpaja, parte fundamental de la guerra de la independencia.

Convencidos, se sumaron al proyecto del alcalde de Villa Charcas, Juan Rodríguez, de rendir un fervoroso homenaje a Camargo y a los cientos y miles de héroes anónimos de la región de los Cintis, que también ofrendaron sus vidas por la libertad.

Habían transcurrido casi 200 años desde aquella batalla y no se explicaban qué había pasado con la historia del país, que no le dieron la real valía.

Eso no importó. En sus manos tenían por primera vez la oportunidad histórica de rendir honores a los héroes que pisaron esas tierras. La comunidad y el Ejecutivo Municipal asumieron el reto, pero querían hacerlo a lo grande. Para comenzar, trabajaron una ley municipal que declara al 3 de Abril, Día de la Batalla de Arpaja y Muerte de Vicente Camargo, con feriado municipal.

La iniciativa fue bien recibida por el Concejo Municipal, que desde un inicio se sumó y apuntaló todos los actos cívicos y culturales.

La batalla de Arpaja del 3 de abril de 1816
La noche del 2 de abril, a las 20:00, Buenaventura Centeno ordenó salir del campamento realista de Incahuasi rumbo a Arpaja, donde Vicente Camargo había acampado desde el 31 de marzo, según el libro Revolución en los Cintis 1810-1820.

La marcha fue sigilosa y lenta, pues un trayecto de no más de 15 kilómetros fue hecho en más de ocho horas. A las 3:30 de la madrugada del 3 de abril, los españoles se posicionaron muy cerca del campamento de Camargo en Arpaja. Hasta ahí el campamento patriota casi estaba cercado. Los realistas cubrieron sus flancos izquierdo y derecho, la vanguardia y la retaguardia. Uno de los comandantes que acompañaba a Centeno era Andrés de Santa Cruz al mando de la caballería.

A las 4:15, Centeno dispara el primer tiro que no era otra cosa que la orden de ataque. El ataque fue masivo. Más de 500 soldados españoles provistos de armas de fuego y espadas se abalanzaron contra Camargo, que tenía no más de 50 hombres de fusil, igual número de espadas; los más eran indígenas armados con palos, hondas y piedras. La fuerza patriota se aproximaba a las 700 personas.

Primero fueron los disparos, luego los sables. Los patriotas sólo atinaron a defenderse como podían, pero no hicieron daño al enemigo. El poder de las armas y la preparación militar de los españoles pudo más. Tomaron varios prisioneros entre heridos e ilesos; después los degollaron. La contienda concluyó a las 8:00. Ese fatídico día también cayeron los comandantes patriotas Victorio Aparicio, José Manuel Ramírez, Pedro Avilés y José Antonio Ferreira

Ha quedado “el cuadro más lastimero a la humanidad y el más completo y satisfactorio triunfo que han conseguido las armas del Rey”, informó Centeno en su parte de guerra al comandante general de las fuerzas realistas, Joaquín de la Pezuela.

Centeno tomó como trofeos de guerra el caballo, la espada y correspondencia de Camargo. Andrés de Santa Cruz fue el encargado de entregar el caballo a De la Pezuela. “Murió el perverso Camargo a mis propias manos a repetidos golpes de mi espada” se jactó Centeno para después confirmar que el cuerpo sin vida fue degollado para llevar como otro trofeo de guerra la cabeza del patriota Camargo a De la Pezuela que estaba en Cotagaita. No conformes con esta salvajada despedazaron su cuerpo para dejar partes del mismo en los caminos con el fin de intimidar a los patriotas.

Así fue el fin de uno de los más grandes héroes de la independencia de la corona española, que permaneció en una lucha activa durante dos años en la región de los Cintis.

Durante los tres días de conmemoración del Bicentenario de la muerte de Vicente Camargo se escucharon este y otros relatos, que emocionaron a la gente. “Cómo no quisiera volver a ser niño para escuchar estas historias”, dijo en tres oportunidades diferentes el Alcalde de Villa Charcas al hacer notar que los gloriosos acontecimientos que se dieron en la región de los Cintis, nunca se enseñaron en las escuelas y colegios.

La ruta de la guerra de la independencia en los Cintis
La rica historia de la región de los Cintis no sólo está ligada a la guerra de la independencia sino a diversos acontecimientos que se dieron en la época colonial y republicana. A esto se añade el enorme valor cultural, natural y arquitectónico que posee la región.

Los ricos vinos y singanis que se producen en el Cañón Colorado, la cuna del singani en Uruchini (San Lucas), la fiesta del Señor de Quisquira en Santa Elena (Villa Charcas), los balnearios de Villa Abecia y Las Carreras, la ruta de los dólmenes en Camargo, el sexto cañón más profundo del mundo en Culpina, el imponente templo de Incahuasi, entre otras decenas de atractivos, hacen de la región un lugar propicio para configurar una oferta turística importante.

En ese propósito, el alcalde de Villa Charcas y presidente de la Mancomunidad de Municipios de los Cintis, Juan Rodríguez, anunció un nuevo producto turístico: la ruta de la guerra de la independencia en la región de los Cintis.

Aunque todavía las fechas no están definidas, se realizará una gran marcha de caballos y jinetes por los lugares donde hubo batallas y enfrentamientos entre las fuerzas patriotas y españolas.

Rodríguez manifestó su esperanza de que todos los municipios de la región se sumen a esta iniciativa, pues cree que será una buena carta de presentación de la región al país.

La Alcaldía de Villa Charcas dispuso tres días de actos de homenaje
La conmemoración del Bicentenario de la muerte de Vicente Camargo en el campo de batalla de Arpaja fue emotiva e inolvidable, además de histórica porque en 200 años fue la primera vez que se rindió honores al héroe de la patria en el lugar de los hechos.

El 1 de abril, la delegación de organizaciones belgranianas que había llegado a Camargo a conmemorar similar acontecimiento, visitó Arpaja junto con las autoridades ediles de ese municipio.

Los discursos ofrecidos por Lidia Pardo, Lino Castro, Fabio Huanuco y Alejandro Pojasi fueron emotivos, así como el poema dedicado a Vicente Camargo por el poeta Horacio Gallo, todos ellos miembros de las organizaciones belgranianas de de Salta, Jujuy y Tucumán. Ese día también rindió tributo el Comité del Bicentenario de Camargo, el Concejo Municipal de Camargo y el historiador Benjamín Torres. Desde luego fue parte de este homenaje el alcalde de Villa Charcas, Juan Rodríguez, y el periodista e historiador Luis Alberto Guevara. El acto fue acompañado por la comunidad de Arpaja.

El 2 de abril, en el pueblo de Villa Charcas, se realizó la presentación del libro Revolución en los Cintis 1810-1820, mientras que el 3 se desarrolló el acto central en Arpaja

Importancia del movimiento de emancipación en Pilaya y Paspaya
El movimiento de emancipación en la región de los Cintis inició en 1810 con una actividad que duró hasta 1811. Hubo un paréntesis hasta 1814, cuando entró en acción Vicente Camargo hasta 1816, año de su muerte. La revolución continuó hasta 1818 con otros comandantes como Fermín Baca, Esteban Fernández, Alejo Cuiza, Vicente Martínez y sus hijos Vicente Martínez y José Martínez, los tres de Acchilla. Por un bando de la Corona que se divulgó en 1820, oficialmente el levantamiento subversivo de los patriotas en Cinti concluyó ese año.

Vicente Camargo fue un gran estratega de la lucha militar y comandante con amplia capacidad de convencimiento sobre los indígenas, criollos, mestizos y hasta españoles que querían sublevarse contra el Rey.

Luchó bajo la modalidad de batallas y no lo hizo bajo el sistema de guerrillas, pues en su ejército logró movilizar a miles de hombres. Los informes de los españoles dicen que reunió de 1.000 a 3.000 personas.

Participó de ocho grandes batallas en la región de los Cintis: Palca Grande (6 de diciembre de 1814), Santa Elena (17de diciembre de 1814), Palca Grande (6 de enero de 1815), Santa Elena (12 al 17 de febrero de 1815), Palca Grande (27 y 29 de marzo de 1815), Culpina (31 de enero de 1816), Santa Elena (26 de marzo de 1816) y Arpaja (3 de abril de 1816)

Camargo tuvo además algunas acciones de sorpresa al estilo de las guerrillas como aquel resonante triunfo en Hornos (municipio de Camargo) el 2 de febrero de 1816.

Estas acciones evitaron que las fuerzas españolas no pudieran pasar durante dos años hasta las Provincias Unidas del Río de la Plata, que a partir de 1826 pasó a llamarse Argentina, para sofocar la independencia que habían logrado a partir del 25 de mayo de 1810.

Joaquín de la Pezuela, ya en 1814, cuando Camargo hacía sus primeras incursiones en la lucha armada, consideró que este patriota “era el más fuerte entre todos los caudillos”.

Sus palabras no fueron una exageración, pues De la Pezuela, el jefe máximo de las fuerzas españolas en el Alto Perú, en dos oportunidades se encargó de su persecución posicionando su comando en Cotagaita, pueblo vecino del priorato de Pilaya y Paspaya (hoy Nor y Sud Cinti).

Quizá la frase que refleje todo el valor y coraje con el que lucharon los patriotas y que muy pocas veces se manifiestan oficialmente en una carta sean aquellas vertidas por Buenaventura Centeno tras la batalla de Santa Elena del 26 de marzo de 1816: "Aseguro a V.E. (Vuestra Excelencia) sin la menor exageración que jamás he visto despecho y energía de estos enemigos que asaltaban los fusiles como sino ofendiesen".


viernes, 8 de abril de 2016

Historia de la Batalla del Segundo Crucero se revivirá el domingo

La historia de lo que fue la Batalla del Segundo Crucero que se realizó en 1899 en el municipio de Soracachi del departamento de Oruro, se revivirá el domingo 10 de abril a través de una recreación que efectuarán miembros de la Segunda División del Ejército y los comunarios de este sector.

Ayer en conferencia de prensa se oficializó la realización de esta actividad que se desarrolla desde hace algunos años a iniciativa de los responsables de la revista Historias de Oruro, de los hermanos Maurice y Fabrizio Cazorla.

Esta batalla es parte de lo que fue la Guerra Civil que se suscitó entre pobladores del Norte y del Sur del país, la cual terminó con el cambio de sede de gobierno de Sucre a la ciudad de La Paz.

El representante de la comunidad Crucero, lugar donde se realizó esta batalla, Pedro Mamani invitó a la ciudadanía acudir a esta recreación que tendrá lugar en el municipio de Soracachi, pues esto servirá para conocer más de la historia del país.

Además podrá disfrutar de la gastronomía de la región y adquirir productos agrícolas especialmente hortalizas.

En tanto el historiador de la Segunda División del Ejército, mayor Isaac Martínez relató los hechos que orillaron para que se suscite la Guerra Civil, refirió que el 10 de abril se efectuó la Batalla del Segundo Crucero.

Mencionó que todo empezó porque querían volver a Bolivia en un país federativo por eso se levantaron los indígenas a la cabeza de Zarate Villca, en esta batalla se registró varios soldados caídos.

Aseveró que todo esto se revivirá en la recreación de la Batalla del Segundo Crucero que se efectuará el domingo.

Por su parte, el secretario de Cultura y Turismo de la Gobernación, Marcelo Lara indicó que esta guerra concluyó con el traslado de la sede de gobierno de Sucre a La Paz.

Detalló que Oruro fue parte de esta batalla y el escenario donde se efectuó este a conocimiento bélico fue Crucero una población de Soracachi.

Manifestó que el propósito de esta recreación es que la población conozca los hechos históricos del país, además disfrute de una jornada en el campo.

Agregó que la actividad empezará a las 10:00 horas hasta el mediodía y en la tarde se tendrá una feria productiva y gastronómica, principalmente se tendrá hortalizas.

martes, 5 de abril de 2016

Tratado de Paz y Amistad Boliviano-Chileno de 1904

En ejecución del propósito consignado en el artículo 8 del Pacto de Tregua de abril de 1884, la República de Bolivia y la República de Chile han acordado celebrar en Tratado de Paz y Amistad y al efecto, han nombrado y constituido por sus Plenipotenciarios, a saber:

Su excelencia el Presidente de la República de Bolivia, a don Alberto Gutiérrez, Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de Bolivia en Chile; su Excelencia el Presidente de la República de Chile, a don Emilio Bello Codecido, Ministro de Relaciones Exteriores. Como árbitro para dirimir cualquier dificultad que surgiera en el futuro en la interpretación de las cláusulas del Tratado, al Ministro alemán Von Reichenan en representación del Emperador de Alema-nia.

En virtud de este Tratado, Bolivia cedía toda su costa marítima a Chile a perpetuidad a cambio de compensaciones mezquinas que el país agresor debía cumplir a fin de quedarse definitivamente con el litoral boliviano.

a) Una de esas compensaciones era el reconocimiento chileno a favor de Bolivia y “a perpetuidad, del más amplio y libre derecho de tránsito comercial por su territorio y puertos del Pacífico”.

b) La República de Bolivia tendrá derecho de constituir agencias aduaneras en los puertos que designe para hacer su comercio. Por ahora señala por tales puertos habilitados para su comercio, los de Antofagasta y Arica.

c) Los ganados de toda especie y los productos naturales de poco valor, podrán ser internados sin ninguna forma-lidad y despachados con la simple manifestación escrita en la aduanas.

d) Ambos países reconocerían y respeta-rían los derechos privados de los ciuda-danos nacionales y extranjeros que hu-bieren sido legalmente adquiridos en los territorios que, en virtud de este Tratado, quedan bajo la soberanía de uno u otro país.

e) Además, Bolivia podía acogerse –si se diera el caso– a la cláusula que estable-ce que “los favores, exenciones y privile-gios que cualquiera de las dos partes otorgarse a una tercera, podrán ser exi-gidos en igualdad de condiciones por la otra”.

Existe suficiente evidencia documen-tada que demuestra que, al menos en estos incisos ya señalados, Chile no ha respetado su cumplimiento como debía ser. Considérese los siguiente:

1. El tránsito de toda mercadería desde y para Bolivia por territorio chileno no siempre ha sido “amplio y libre”, al con-trario, con bastante frecuencia las auto-ridades chilenas han restringido o impe-dido este derecho. Además, en ocasio- nes, el tránsito de la carga boliviana se ha visto afectada como consecuencia de disturbios laborales en puertos chilenos, por ejemplo, huelgas o paros de protesta en el gremio de los camioneros o en los trabajadores portuarios en Arica o Anto-fagasta.

2. El caso más perjudicial y dañino para los intereses de Bolivia fue durante la Guerra del Chaco (1932-1935), en el cual las autoridades chilenas impidieron de manera prepotente el tránsito de armamentos destinados a Bolivia, perju-dicando a una oportuna intervención ar-mada en el conflicto y, al mismo tiempo, el gobierno de Chile, de entonces, de-mostró una franca parcialidad hacia el Paraguay. Todo esto, obviamente, en clara infracción al Tratado de 1904 y a la Convención de Tráfico Comercial del 6 de agosto de 1912.

3. El Art. 2° del Tratado de 1094 protegía a aquellos ciudadanos bolivianos que tenían propiedades en territorio que en virtud de este tratado quedaron bajo la jurisdicción de Chile, infringiendo este artículo, las autoridades chilenas dicta-ron una ley que obligaba a los ciudada-nos bolivianos “a presentarse ante las autoridades a defender sus derechos por el término de cuatro meses desde la vi-gencia de esta ley”. Esto ocurrió en 1906, cuando la Corte Suprema de Chile, en una parcialidad inconcebible, falló siempre salvo pocos casos, en contra de los propietarios bolivianos, infringiendo de forma flagrante, una vez más, el Tra-tado de 1904.

4. El Art. 8° del Tratado de 1904, que es-tablece que si uno de los dos países concede cualquier privilegio, favor o exención a una tercera nación, deberá también otorgárselos al otro país firman-te de dicho Tratado, debió haber sido activado cuando Chile concedió ciertas facilidades territoriales y marítimas al Perú en virtud del Art. 5° del Tratado de Lima de 1929. En esa ocasión Chile otorgó las siguientes concesiones al Perú:

–Una agencia aduanera

–Un muelle de atraque

–Una estación terminal para ferrocarril, eso mismo le debe Chile a Bolivia.

Los casos sobre los incumplimientos de Chile a sus compromisos con nuestro país podrían extenderse, pero los ex-puestos son una muestra de la conducta abusiva que Chile fue ejerciendo en con-tra de Bolivia desde la firma de este Tratado.

Finalmente, las autoridades bolivianas se vieron obligadas de firmar este igno-minioso Tratado cuando Bolivia atrave-saba una penosa depresión económica, un ejército completamente diezmado, la amenaza de una nueva intervención ar-mada y una anunciada “polonización” de Bolivia, es decir, la repartija de nuestro territorio propuesto por el gobierno chile-no.

Festejos por Bicentenario de Batalla de La Tablada

- Con el afán de organizar las actividades culturales y definir el programa protocolar, el Concejo Municipal de Cercado anunció la organización del Comité de Festejos del Bicentenario de la Batalla de La Tablada a celebrarse el 15 de abril de 2017.

El presidente del Concejo Municipal, Alfonso Lema, informó que el Comité del Bicentenario estará presidido por cuatro personas, dos del Gobierno Municipal y dos personalidades conocedoras de la cultura e historia del departamento, los que serán elegidos esta semana.

“Además del alcalde y el presidente del Concejo Municipal, el Comité deberá estar integrado por el presidente de la comisión de Cultura y turismo a quienes que debe integrar dos personalidades más”, anunció.

Explicó que el Comité tendrá la labor de organizar la agenda y planificar las actividades culturales, artísticas, histórico, turismo e infraestructura no solo en la ciudad de Tarija sino también en las provincias, es así que se también se espera la participación del municipio de San Lorenzo y Uriondo.

Lema indicó que la organización del Bicentenario no es limitativo, por lo que también se espera el aporte de otras instituciones del departamento y autoridades nacionales, “lo que se busca es realzar los festejos de los 200 años de la Batalla de La Tablada, para lo cual esperamos la participación masiva de los tarijeños en diferentes áreas”, comentó.

Por su parte, el alcalde municipal de San Lorenzo, Miguel Ávila, indicó que hasta la fecha no recibió ninguna invitación para el Comité del Bicentenario, sin embargo se sumarán a las actividades a organizarse.

En tanto, desde el municipio de San Lorenzo, también se prevé organizar una serie de actividades culturales y festivas para recordar a Eustaquio Méndez Arenas, héroe de la Batalla de La Tablada.

José Carrasco Torrico, nacido en la provincia cochabambina de Totora el 4 de noviembre de 1863, participó activa

En la historia política de Bolivia, a fines del siglo XIX y a principios del siglo XX, don José Carrasco Torrico, nacido en la provincia cochabambina de Totora el 4 de noviembre de 1863, participó activamente en el acontecer nacional, “unas veces en la iniciativa y la acción, otras ejerciendo el saludable contrapeso de la crítica y siempre con abnegación de apóstol y con austeridad de maestro”.

Don José Carrasco muy joven aún, apenas egresado de la Facultad de Derecho, se inicia en el parlamento como Diputado por un distrito de Cochabamba. Y allí, al lado de Antonio Quijarro que, no obstante la diferencia de edad y sus altos prestigios de estadista, le dispensa una amistad deferente y afectuosa, ensaya sus primeras armas el espíritu inquieto y combativo de Carrasco, presentando más de una demanda de interpelación al gabinete y toma parte principal y brillante en varias discusiones sobre Derecho Constitucional.

Desde las columnas de El Comercio, su primer diario cochabambino, lleva al más alto grado de tensión la propaganda de los principios liberales, emprende esforzadas campañas contra la política internacional de Baptista, dispuesta a entregar a Chile el Litoral boliviano en cambio de una caleta ilusoria y miserable, y encamina resueltamente la opinión pública hacia la Argentina en un momento en que la paz del continente está a merced de un pequeño soplo de viento en la cumbre de los Andes.

Es así que al margen de miles de artículos editoriales y críticas muy bien fundamentados, que pueden ser motivo para otra nota periodística, escribió un Tratado sobre Derecho Constitucional en 4 tomos, además de la mejor defensa de Bolivia, para plantear a Chile, en todo momento, con razones valederas y de gran peso, la devolución de nuestro Litoral cautivo. Se trata de una obra intitulada “Bolivia ante la Liga de las Naciones”, que con el seudónimo de Brissot, constituye el mejor alegato jurídico de reintegración marítima.

lunes, 4 de abril de 2016

Paramilitares que tomaron la COB en 1980 todavía no fueron identificados



Sentado con la vista clavada en la calle, El Pantera observa el otro lado de la acera, en El Prado de La Paz, donde ahora está la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia. Casi 36 años atrás, en ese sitio se hallaba la sede de la Central Obrera Boliviana (COB) que el 17 de julio de 1980 fue tomada por grupos de militares y civiles.

Ello desembocó en el asesinato de Marcelo Quiroga Santa Cruz y Juan Carlos Flores Bedregal, cuyos cuerpos hasta ahora no fueron hallados. Participaron al menos una treintena de sujetos armados. En 1997 se creó la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados, que levantó la información para el juicio que en 2007 sentenció con 30 años de prisión a tres de los atacantes: los militares Felipe Froilán Molina Bustamante (alias El Killer) y Franz Pizarro Solano (El Chapaco), y el paramilitar José Luis Ormachea España (El Loco); solo el primero se halla en la cárcel.

En octubre de 2010, la Sala Penal Primera de la Corte Suprema confirmó los castigos para 16 personas. Además de los tres sentenciados con la pena máxima, los demás tuvieron sanciones mínimas y se encuentran libres. Es más, nunca llegaron a estar tras los barrotes porque alegaron ser de la tercera edad o se acogieron a medidas sustitutivas, de acuerdo con datos de la familia de Quiroga Santa Cruz.

Sin embargo, hay otros responsables ocultos, sin rostro. Según la averiguación de la Comisión de Derechos Humanos hubo nueve paramilitares clave que participaron en la toma, de los cuales no se tiene rastros, entre ellos Ormachea España.

Sus nombres y apellidos no figuraban en los archivos del Servicio Nacional de Identificación ( hoy Servicio General de Identificación Personal), de la Policía Técnica Judicial ( hoy Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen), menos en registros de la Policía Internacional (Interpol), rememora quien fue presidente de esta repartición parlamentaria, Roberto Moscoso, entonces del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR). Se maneja que usaban identidades falsas en esa época dictatorial. Es como si nunca hubieran existido.

No solo eso, al menos 40 personas nunca prestaron decvlaraciones.

A 85 años del nacimiento de Marcelo Quiroga Santa Cruz, Informe La Razón entrega hoy a sus lectores un especial sobre uno de los intelectuales más lúcidos del país. Encuentre este imperdible documento junto a la edición impresa de La Razón.

Aparece documento que revela pasajes de la defensa de Calama


En 1879, Chile invadió territorio boliviano. Los invasores comenzaron por el puerto de Antofagasta, luego pasaron a Calama, donde se registraron acciones heroicas en torno a la defensa del territorio nacional. Era el prolegómeno de la Guerra del Pacífico.

En Calama tuvo lugar el combate en el puente Topáter y una de las frases más recordadas de la historia sucedió en ese epicentro. La expresión fue la que pronunció Eduardo Abaroa ante la exigencia del enemigo para que capitule. "Que se rinda su abuela, carajo”, respondió.

Los entretelones y detalles de la organización de los bolivianos entonces eran poco conocidos. No obstante, apareció un documento que da cuenta de 50 días de campaña de la defensa de aquella región, otrora boliviana.

El texto se denomina Apuntes de la campaña de 50 días de las Fuerzas bolivianas en Calama, con motivo de la invasión chilena; y la retirada de éstas a la ciudad de Potosí, después del combate en 23 de marzo último.

El Ministerio de Defensa publicó un facsilimar de este documento, que consta de 12 páginas y que se publicó por primera vez el 10 de julio de 1879 en Sucre. El autor del texto fue Andrés Lizardo Taborga, uno de los personajes que logró sobrevivir al ataque chileno y quien desde suelo sucrense logró escribir el testimonio.

"El valor de este documento es incalculable históricamente. Describe, primero, cómo un grupo de civiles y un grupo de pobladores de Calama bolivianos con mucho patriotismo se organizan y brindan todo para la defensa”, explica José Padrel, egresado de la carrera de Historia y quien impulsó la publicación de este facsímil.

Enterarse de la invasión

En el documento que escribió Taborga cuenta, en principio, cómo se enteraron de que soldados chilenos habían invadido Calama y que incluso buscaban prevalecer en "todo el Litoral”; también escribe cómo ante la inminente toma de Caracoles, bolivianos habían viajado hasta Calama para informar lo sucedido.

"El 16 de febrero se tuvo grande sorpresa con el arribo intempestivo del coronel Fidel Lara, que desempeñaba la subprefectura del distrito de Caracoles, quien comunicó la toma y posesión del Puerto de Antofagasta, ocurrida en el nefasto y memorable 14 de febrero”, escribe el autor.

Con la llegada de otros efectivos, la población decidió crear una comisión. El folleto relata que entre los encargados de la dirección estaban Ladislao Cabrera, Eduardo Abaroa y Fidel Carranza, y como secretario Taborga, el autor de los apuntes.

"La Junta asumió toda la responsabilidad de sus operaciones; y en su mérito principió a dictar medidas de seguridad local y otras concernientes al mantenimiento territorial, exigidas por el conflicto que diariamente crecía en grandes proporciones”, relata el autor.

Pradel explica que en el texto se ve reflejado cómo 135 héroes, que pelean en la defensa de Calama, se aprovisionan y se organizan. "Es muy simpático cómo desde un punto civil toman una decisión militar”, comenta.

Un diario que aporta

Durante la organización, consiguen pólvora, rifles y lanzas. Pero de entre las contribuciones, también hay un diario local que da una contribución a la causa. "El Comercio de Calama merece justo elogio por haber contribuido voluntariamente a nuestros aprestos ya con dinero, ya con vestuario, ya por fin con el positivo contingente y ofrecimiento de su sangre”, redactó Taborga.

Pero también en el folleto se llega a conocer que los invasores prohibieron el ingreso de víveres a Calama; y la Junta nacional prohibió internar ganado vacuno, combustibles y frutos desde Atacama y Valles de Salta hacia el lugar tomado. La medida "surtió los efectos deseados; pues en Caracoles sentían las consecuencias de su torpe hostilidad”, redactó Taborga.

Gracias al documento se sabe incluso que los patriotas pensaron retomar Caracoles, algo que o se concretó porque se enteraron que más contingente enemigo llegó al lugar.

El 23 de marzo y la retirada

"En la madrugada del 23, horas seis, se presentó el enemigo descendiendo en masa del llano del camino carretero hacia la vega de Calama…”, así comienza el relato del autor sobre el día clave.

Después de la batalla, el autor del folleto retrocede, va a una población minera, luego a Potosí, y llega a Sucre, desde donde publica el texto. "Es un documento testimonial de la época, que está escrito 50 días después de la defensa, y tiene información muy útil, muy fresca de lo que es el conflicto”, dice Pradel.

La invasión de Chile a Bolivia

El libro del mar cuenta que Chile invadió militarmente el puerto boliviano de Antofagasta el 14 de febrero de 1879, sin previa declaratoria de guerra.

Bolivia fue arrastrada -dice el texto- a una conflagración que no buscó ni deseó, razón por la cual tuvo que defender su soberanía y, en aplicación del Tratado de Alianza Defensiva suscrito con el Perú en 1873, intentó detener, junto a su aliado, el avance de las tropas chilenas que llegaron a ocupar todo el Litoral boliviano, las provincias peruanas de Tarapacá, Tacna y Arica, e incluso la capital peruana, Lima, establece El libro del mar, publicado por la Cancillería.

Todo listo para la recreación de la Batalla del Segundo Crucero

Todo está listo para la recreación de la Batalla del Segundo Crucero que se realizará el domingo 10 de abril en el sector de Crucero del municipio de Soracahi.

Así informó el secretario de Cultura y Turismo de la Gobernación, Marcelo Lara, quien señaló que esta recreación tiene que ver con la batalla final de lo que fue la Guerra Civil en el siglo XIX que culminó con el traslado de la sede de Gobierno a La Paz.

Mencionó que a través de esta dramatización que realizan los soldados de la Segunda División del Ejército y comunarios de Crucero, se trata de recordar la historia de lo que fue la disputa entre el Sur y Norte del país que involucró la participación civil y de originarios, la cual tuvo lugar en el departamento de Oruro.

Indicó que la Gobernación está coordinando todo lo que es la parte logística de esta recreación que se efectuará el domingo, aseveró que se realizó una inspección al lugar para que todo esté listo para ese día.

Invitó a la población a asistir a esta actividad que tendrá lugar en Crucero que se encuentra muy cerca de Soracachi. Por este día los vehículos de servicio público que van hasta Soracachi ingresarán a Crucero, los minis salen de la avenida Al Valle.

Aseveró que además de la recreación de la Batalla del Segundo Crucero, se tendrá una feria en el lugar con la exposición de productos propios de la región, como hortalizas y otros alimentos.

También se podrá disfrutar de la gastronomía que caracteriza al sector, por lo cual instó a la ciudadanía ser parte de esta actividad, de esta forma conocer los diversos lugares turísticos que tiene el departamento.

Conmemoran muerte de Vicente Camargo

"Morir antes que esclavos vivir". Así dice una parte del himno nacional que bien refleja la muerte del comandante patriota Vicente Camargo, que un día como ayer, 3 de abril, cayó en la batalla de Arpaja, cuyo pueblo recordó el bicentenario de su fallecimiento.

TRES MUNICIPIOS
Fue un acto emotivo al que asistieron autoridades de Villa Charcas, Culpina y San Lucas, pero también miembros del Batallón de Ingenieros Eustaquio Méndez de Tarija, además de unidades educativas que con sus bandas de guerra le dieron el toque emotivo a la ceremonia.

El alcalde de Villa Charcas, Juan Rodríguez, resaltó la presencia de más de 1.000 personas que rindieron su tributo a un héroe prácticamente olvidado en la historia del país.

¿QUIÉN FUE VICENTE CAMARGO?
Vicente Camargo fue el comandante coronel que encabezó la rebelión contra la corona española en la región de los Cintis y fue muerto un 3 de abril de 1816 en la comunidad de Arpaja, hoy parte del municipio de Villa Charcas.

sábado, 2 de abril de 2016

Dos siglos de olvido y abandono en el histórico campo de La Tablada



Al campo de La Tablada se llega preguntando, porque salvo la ausencia de casas en una porción de tierra de la zona, nada indica que se trate del lugar en donde tuvo lugar la epopeya máxima de la Guerra de la Independencia en Tarija.

“Aquí se decidieron muchos de los triunfos de la Guerra de la Independencia sudamericana”, sostiene Oscar Chávez Ferreira, un investigador apasionado de la historia de Tarija. Para quien, no se ha llegado a darle la importancia que merece este lugar histórico. “No hemos hecho un homenaje verdadero. No hemos tenido el objetivo claro, la formación para hacer un homenaje verdadero a la Batalla de la Tablada, porque la Batalla de la Tablada es un homenaje a las miles de batallas que han sucedido aquí, en el sur de Bolivia, en Potosí, en Cotagaita, los llanos hasta el Paraguay, Santa Cruz, donde han participado tarijeños”, lamenta Chávez, quien mira la historia desde la perspectiva de lo que fue Tarija en la época de la Guerra de Independencia como centro de vital importancia para el desenvolvimiento de la guerra y su desenlace final.
“Esta fue una ciudad bisagra entre los dos océanos, entre occidente y oriente, entre el Pacífico y el Atlántico porque Tarija era el granero de Sudamérica, los que llegaban, los ejércitos o las tropas por una razón u otra se abastecían aquí, el comercio que venía del atlántico pasaba por aquí, igual el del Pacífico”.
De acuerdo a Chávez, Tarija era una especie de ciudad contacto en donde se tuvo que crear la artesanía que necesitábamos todos los que habitábamos aquí y los que venían de paso o los migrantes, los españoles que venían. “En esos tiempos, los vehículos eran las carretas, los animales que trasladaban la carga. Cada correaje estaba compuesto por 400 a 600 mulas, caballos y unas cuantas carretas”, comenta para significar la importancia de Tarija como punto estratégico de vinculación comercial, que en tiempos de guerra cobró otros matices como el hecho de que Tarija se haya convertido en una especie de granero del cual se abastecían propios y extraños.
“Todo eso tenía un costo, había que tener las provisiones necesarias, el maíz, la carne, los caballos que necesitaban para el transporte. En la Guerra de la Independencia hay pasajes inolvidables de los dueños de estancias que han entregado todo su dinero, todos sus caballos, su ganadería para surtir las tropas patrióticas y también a las realistas porque teníamos que nutrir a los dos ejércitos, patriota y español, los dos saqueaban unos entregaban de manera voluntaria, eran los que aportaban para los patriotas y otros que entregaban obligados porque sino los exterminaban”.
La situación de Tarija fue dramática en los 15 años que se prolongó la guerra, “era un lugar donde se luchaba la independencia, hoy la tomaban los realistas, luego independentistas, durante unos 15 años, entre toma y retoma que culminó con la Batalla de la Tablada”.
Para Chávez, ha sido un descuido de las autoridades de todas las épocas el no haberle dado el valor que merecía el lugar donde se produjo un hecho histórico de vital importancia para Tarija y para la independencia sudamericana.
Actualmente, el campo de La Tablada se encuentra en gran parte amurallado y ocupado por viviendas que se construyeron en los últimos años. Una franja de tierra en la se conservan los árboles, principalmente churquis, es lo que queda sin ocupar de manera privada. Esto debido a que, en 2014, cuando apareció una persona que intentó adjudicarse la propiedad de los terrenos de la zona, los comunarios defendieron este espacio como de propiedad comunal y por su parte la Fuerza aérea defendió otro espacio aledaño, con lo que se evitó que se edificaran construcciones privadas.
Lo único que certifica que este es el lugar donde culminó la Guerra de la Independencia en Tarija es el hecho de que cada 15 de abril se llevan adelante los festejos conmemorativos. Vienen las autoridades municipales y departamentales, se hace un acto cívico y luego se procede a realizar una feria en la que se ofrece comidas y bebidas a los asistentes y que se prolonga por cuatro días, de acuerdo a una vecina que prefiere no dar a conocer su nombre.
“Los comunarios ya no queremos que se haga esta celebración porque viene gente a tomar nomás, y luego se arman peleas y esto dura desde el sábado hasta el martes”.
Según recuerda esta comunaria, hace años, la tradición era realizar carreras de caballos pero actualmente ya nadie lo hace y solamente se instalan puestos similares a los de una feria en donde la gente come y bebe.
Oscar Chávez refiere que la última vez que se le dio importancia a este lugar histórico fue durante el breve gobierno de Juan José Torrez. En esa ocasión vinieron las autoridades de Gobierno se realizaron carreras de caballos rememorando a los montoneros de Méndez, se dieron discursos y se comprometieron obras para honrar al lugar pero luego todo quedó en el olvido.

Situación actual
Actualmente la situación legal del campo de La Tablada hace que sea menos posible tomar alguna acción debido a que, de acuerdo al Director de Ordenamiento Territorial del Municipio de Cercado, Horacio Rodríguez, se trata de terrenos privados que deben ser expropiados y los recursos los debe otorgar la Gobernación del departamento. Esto en virtud de una Ordenanza Municipal que data del año 2009 y que está en desuso por no haber sido aplicada. Esta ordenanza se elaboró tomando en cuenta la Ley Nº 3033 del 29 de abril de 2005, que declaró Patrimonio Histórico Nacional a la zona de la Tablada en homenaje a los hombres y mujeres que vencieron a las fuerzas realistas en ese lugar el 15 de abril de 1817. Encomendaba además a la Prefectura del departamento y al Ministerio de Educación la construcción de un espacio histórico situado en el acceso a la Tablada, así como la colocación de una placa como testimonio y reconocimiento de todos los bolivianos.
Debido a ello, en el año 2009 la Prefectura elaboró un proyecto para construir el parque histórico de la Tablada, para lo cual se solicitó al Gobierno Municipal la expropiación de los terrenos en favor de la entonces Prefectura. Se anunció además que el ejecutivo departamental ya contaba con el presupuesto asignado para la indemnización y certificación presupuestaria. Por ello, el Concejo Municipal, mediante la ordenanza 061/2009 resolvió declarar de necesidad y utilidad pública los terrenos y proceder a la ejecución de la expropiación basándose en el financiamiento de la Prefectura que debía certificar la disponibilidad de recursos inscritos en el presupuesto de la gestión 2009, esto no se hizo y el proyecto quedó paralizado.
En 2014 hubo dificultades cuando apareció un supuesto dueño y se desató un conflicto con los comunarios que impidieron que se ocupen todos los predios y posteriormente se supo que la Fuerza Aérea también era dueña de una parte. Todo esto, de acuerdo a Horacio Rodríguez hace difícil una intervención por parte del Municipio.
De acuerdo a un comunario que pidió mantener el anonimato, ellos preferirían que se construya alguna obra que beneficie a la comunidad, como ser una cancha o una posta de salud.



EL CAMPO DE LA TABLADA DESPUÉS DE 199 AÑOS

Olvido
Han pasado casi dos siglos de la batalla de La Tablada y pocas han sidos las iniciativas de las autoridades para hacer de este lugar histórico un monumento a la Guerra de la Independencia.

Abandono
Montones de basura se acumulan en lo que fue el histórico campo de La Tablada en el que se definió la Guerra de la Independencia a favor de quienes lucharon por romper el yugo español.

Loteamientos
Actualmente es una zona que se debate entre ingresar a la mancha urbana o permanecer como área rural. Los terrenos que han sido loteados fueron amurallados y en algunos se construye viviendas.

Tumusla Último bastión Español

La última acción de armas entre realistas y patriotas que sintió este suelo americano, fue en la apacible población de Tumusla suelo potosino, cuando un 1ro. de abril de 1825 se dio el combate entre las dos fuerzas enemigas que tenían el mismo destino, luchar hasta el final.

Se inició el combate con la arremetida del Gral. Pedro Antonio de Olañeta contra los patriotas que encontrábanse en el sector Sur del río Tumusla. Entonces se escuchaban los sonidos estruendosos de los cañones, motivando a una lucha sangrienta donde los unos y los otros, ponían todo de sí para salir victoriosos de la batalla.

Finalmente los audaces patriotas consiguieron su objetivo venciendo a los uniformados españoles que habían insistido en defender a la Corona de España y mantener a favor de ella a estas tierras colonizadas por más de tres siglos.

Fue en esa histórica batalla de Tumusla donde numerosos soldados de ambos ejércitos, ofrendaron sus vidas por defender ideologías y consignas que perseguían cada uno de ellos, quedando allí mismo herido de muerte el único representante de la corona española, Mariscal de Campo Pedro Antonio de Olañeta, el que deseaba mantener a toda costa el absolutismo; y no pudo más frente al coraje y valentía de los patriotas encabezados por el Cnl. Carlos Medinaceli Lizarazu, sellando con ello la independencia de los pueblos charquenses.

La obtención de esta victoria tuvo lugar en la quebrada de Tumusla, en inmediaciones de la Hacienda “Patirana”, en cuyas proximidades encontrábase el cuartel del ejército patriota y la capilla colonial consagrada con el nombre de la Virgen del Carmen.

Fue en ese lugar valluno cuando los dos enemigos se parapetaron uno frente al otro, divididos por las aguas del río lugareño, para horas después teñirse de rojo con sangre de los combatientes.

La batalla empezó al promediar las tres de la tarde y concluyó a las siete de la noche después de cuatro horas llenas de tiroteo y matanza, hasta que el General realista, luego de haber caído herido, fue tomado preso y llevado a una pequeña chujlla, especie de habitación improvisada donde convino en capitular con el enemigo y abandonar su posición intransigente.

Horas más tarde, el Gral. Pedro Antonio de Olañeta, murió como había prometido, empuñando su sable y defendiendo sus ideales lejos de su suelo natal, huérfano de los honores que habría brindado España, por haber sido el más fiel a su Rey y a la Corona de la monarquía de España, sabiendo que este incorrupto militar, antes de su muerte fue nombrado Virrey del Río de la Plata, como se le tenía ya ofrecido; designación que fue firmada en fecha 27 de marzo de 1825. De esta manera la Batalla de Tumusla dio por terminada la dominación española en América.

La persona que dio la noticia de este suceso de armas al Mcal. Antonio José de Sucre que encontrábase en Potosí, fue el Cnl. Carlos Medinaceli Lizarazu, enviando el parte de guerra a través del My. Juan de Villegas, documento fechado el primero de abril, aunque la carta fue redactada pasada la media noche de aquella fecha, dando cuenta del encuentro sangriento de las dos fuerzas enemigas, así como la muerte del Gral. Olañeta, ocurrida en la madrugada del día 2 de abril en que la carta era remitida con urgencia a Potosí.

Siete días después, o sea el 8 de abril, fue dirigida una segunda carta al Mcal. Sucre por parte del vencedor de la batalla de Tumusla, haciendo saber la nómina de todos los jefes y oficiales que participaron en la acción de armas, tanto de las fuerzas realistas como de las patriotas, encontrándose en dicha nómina el nombre del Tcnl. Melchor Daza, héroe del grito libertario potosino del 10 de Noviembre de 1810, el mismo que había tomado como trofeo, la imprenta que era propiedad del Gral. Olañeta.

Esta máquina imprimía la propaganda bélica entre realista y patriotas, dando a saber mayormente las victorias de las fuerzas militares que representaban al soberano de España. Propaganda que se distribuía en todos los poblados por donde pasaba el general realista, al margen de que en esta imprenta se publicó el primer periódico editado en territorio alto-peruano el año de 1823 con el nombre de “El Telégrafo”.

Y bueno, en una de las partes de la carta remitida por Medinaceli al Mcal. Sucre, señala lo siguiente: “La imprenta, el parque y todo el cargamento que fue del Mariscal Olañeta, tomamos como botín de guerra en Tumusla”.

Separadamente, en otro anexo, el Cnl. Medinaceli dice: “Fuimos 28 xefes y Oficiales con 1.300 clases i soldados, los vencedores en la batalla de Tumusla, efectuada frente al río Tumusla i sobre el camino real i adyacencias del cerro, la tarde del jueves santo 1ro. de abril de 1825…”.

“Tuvimos 150 clases i soldados muertos i 6 Xefes y Oficiales con 10 heridos y 260 clases i soldados de nuestro regimiento Cazadores de a caballo, comandado por el Tcnl. Melchor Daza herido en la batalla, no de gravedad, de 600 hombres, i batallón Cazadores de Chichas de 700 plazas, comandado por el Tcnl. Miguel Mérida”.

De acuerdo a ese parte, se deduce que la Batalla de Tumusla fue realmente sangrienta y llena de furor donde se enfrentaron dos ejércitos con buen número de efectivos y muy bien equipados en armamento; conociéndose que en el sector de los patriotas, encontrábanse valientes chicheños y otros guerrilleros de las facciones patriotas que participaron en una y otra batalla del Sur alto-peruano.

Sobre la muerte del Gral. Pedro Antonio de Olañeta, se dice que un oficial de nombre Francisco Sánchez, habría acabado con la vida del mencionado general realista, disparándole por la espalda tres tiros de fusil, aunque esos disparos no fueron tan efectivos para dar muerte instantánea a Olañeta, habiendo expirado este general, tres horas más tarde después de aquel suceso.

Sobre este hecho surgen las siguientes interrogantes: ¿Qué es lo que motivó al hombre para que disparase contra el general realista….?. ¿Fue por alguna venganza o, el no permitir que Olañeta sea vejado o maltratado para herir su dignidad…?. Sobre el particular hay muchas hipótesis que al final solo podrían manejarse como tales.