martes, 30 de agosto de 2016

La batalla de Tambillos: Una victoria boliviana olvidada

La batalla de Tambillos que enfrentó nuestro Ejército con los invasores chilenos el 6 de diciembre de 1879, es una muestra perdurable de heroicidad y bravura que enaltece a nuestros soldados, pero también realza, la figura del memorable coronel Rufino Carrasco, Jefe del Escuadrón Franco-Tiradores y a su tropa que defendieron con arrojo nuestro territorio.

En ese sentido, es necesario recordar que tras la injusta e indigna invasión militar chilena al puerto boliviano de Antofagasta, se dio inició a la denominada Guerra del Pacífico y consecutivamente, el estratega Julio Méndez, desde una visión patriótica elaboró y presentó un ‘Plan Estratégico’, que consistió en que los aliados luchasen donde se sentían invencibles, es decir, en las montañas. Sobre este aspecto Méndez escribió: “…la Guerra se hace con la historia militar. He dicho que en las finales de la independencia el partido patriota conquistó la supremacía del mar y que ante ella, el partido realista optó por la sierra ¿Por qué se mantuvo la guerra terrestre al alcance de la artillería de las naves en Pisagua, en Arica, en Chorrillos y Miraflores? ¿Por qué se libraron combates a las pocas leguas de los puertos de desembarco en San Francisco, Tacna, San Juan y Morro Solar?...-más adelante reveló contemplar-… a Potosí como cuartel general de operaciones para el Ejército de Bolivia y a Arequipa o Puno para el ejército peruano…” 2.

De esta manera, el presidente general Hilarión Daza el 13 de marzo de dicho año, nombró al general Narciso Campero, como: “…Comandante General de la 3ª División, que debe organizarse en Potosí…” 3, apuntó. En ese sentido, Campero, a sus 65 años se movilizó a dicha ciudad, donde organizó los Batallones ‘Bustillo 1°’ y ‘Ayacucho o Porco 2°’ de Potosí.

Luego retornó a Tupiza, Cuartel General provisional. Allí los meses subsiguientes se incorporaron el Batallón ‘3° de Granaderos’ y el Escuadrón ‘Méndez 2° de Coraceros’ ambos de Tarija y los Batallones ‘Granaderos de Tupiza’ y ‘Chorolque’ de Nor y Sud Chichas.

Posteriormente, fueron creadas cuatro Di-visiones y una Legión, en La Paz y en consecuencia la 3ª División al mando de Campero cambio de denominación por la de 5ª.

Por otro lado, el 16 de mayo de 1879, el citado general envió al presidente Daza, un ‘Plan Estratégico’ en el cual presentó cinco diferentes estrategias militares. Más adelante, las tropas recibieron en el mes de julio, rifles Remington y fueron movilizadas a Santiago de Cotagaita.

Paralelamente, los bolivianos residentes en Tucumán, Salta y Jujuy se presentaron al Cuartel General y conformaron el ‘Escuadrón de Guías’ al mando del mayor del ejér-cito uruguayo Luis Gelabert. En ese escenario muchos jefes y oficiales pidieron su in- corporación a la División, pero como la misma ya se encontraba establecida fueron agrupados en la ‘Compañía de Franco-Tirado-res’, al mando del coronel Rufino Carrasco. De esta manera, fue creada la citada bizarra Unidad con un total de 99 hombres.

Más adelante, los primeros días del mes de agosto este escuadrón fue movilizado a Tupiza y a mediados de septiembre se concentró junto al Batallón Bustillo 1°, en la locali-dad de San Cristóbal y conformaron la brigada denominada ‘Vanguardia’, al mando del coronel Ezequiel Apodaca. Consecutivamente, entre septiembre a noviembre esta sección se dedicó al aprovisionamiento de alimentos en la posta de Avilcha.

Pero a fines del último mes citado, Campe-ro le dio la orden a Carrasco de ocupar las poblaciones bolivianas tomadas de Chiu-Chiu, Calama y Atacama, y de esta manera también hostigar al enemigo. Por otro lado, algunos historiadores describen “que el Co-mando de División informado que en Ataca-ma existía una buena cantidad de mulas del ejército chileno custodiadas por veinte hombres; Campero a Carrasco le ordenó que uti-lizando caminos extraviados, operase sobre San Pedro de Atacama, aprisionara a los veinte soldados chilenos y trasladara esa magnífica recua a San Cristóbal”.

De esta manera, los ‘Franco-Tiradores’, compuesta por 70 hombres partieron el día 24 de noviembre de 1879. Tras recorrer Avilcha, Tropichal y extensos nevados por ocho días, llegaron Colana y consecutivamente, antes de entrar en la población de Chiu-Chiu, Carrasco dividió sus fuerzas en cuatro fracciones y de esta manera, tomaron posesión de la citada población y obligaron al enemigo a arriar su bandera.

Anoticiado el jefe chileno de Calama de la presencia de los ‘Franco-Tiradores’, envió a los ‘Cazadores del Desierto’, compuesto por 300 hom-bres, con los que combatieron los bolivianos en el barranco de Tambillos el 6 de diciembre. Veinte minutos duró el combate donde las tropas bo-livianas vencieron a las chile-nas y tuvo como resultado la toma de “19 prisioneros chi-lenos, 18 rifles Winchester, 17 espadas, 26 vestías, monturas, fornituras, vestuario y municiones”.

Consecutivamente, Carrasco junto a sus hombres ocupó San Pedro de Atacama, “don-de la población reincorporada al suelo patrio, aunque momentáneamente, gracias a aquel triunfo, los recibió con indecible jubilo”, a-puntó el clásico escritor Julio Díaz Arguedas.

Tras esperar refuerzos, se le avisó a Carrasco que en Calama se preparaba una división para combatirlo y de esta manera, se movilizó con sus hombres a Toconao, luego a San Cristóbal. Posteriormente, Rufino y sus hombres recibie-ron la orden de trasladarse a Potosí donde su compañía fue disuelta y Carrasco fue apresado en el Batallón Calama por órdenes del general Nicanor Flores, Jefe Superior del Sud.

A modo de conclusión, la Batalla de Tambi-llos “es una gloria boliviana, que no debería-mos poner en ingrato olvido” .

viernes, 26 de agosto de 2016

Celebran el día del adulto mayor

Ayer se desarrollaron los actos centrales de celebración del “Día de la dignidad de las personas adultas mayores”. Todo comenzó con un desfile que salió de la plaza Bolívar, paso por las calles del centro de la ciudad y terminó en el frontis de la Alcaldía.
En el patio de la Alcaldía se desarrolló el programa de homenaje con asistencia de agrupaciones de adultos mayores, entre ellos los jubilados municipales, de las cooperativas mineras, extrabajadores del Servicio de Caminos y adultos mayores de la parroquia de San Gerardo.
El alcalde Williams Cervantes se acordó de su abuelo Víctor Beltrán, sus enseñanzas, su cariño y las cosas que aprendió de su personalidad y su forma de ser.
Dijo que a los adultos les llama abuelos con todo cariño, les deseó muchas felicidades y la bendición de Dios. Agradeció por sus ejemplos y comentó la necesidad de construcción del albergue.
El presidente del Consejo Municipal del Adulto Mayor, Luis Veizaga, dijo que de la vejez nadie se salva y que por ello es necesario el cumplimiento de la normativa por respeto a este sector.
Reclamó porque el Gobierno se burla de la vigencia de la ley 475 y denunció, con un documento que exhibió al alcalde, el cobro indebido a un adulto mayor en un hospital de la ciudad.
Luego se cumplió el agasajo con mucha música, baile y poesía. La señora Adelaida Choque recitó la poesía “Nadie es eterno en el mundo”, Roberto Durán declamó la obra “A los maestros época de oro”, cantaron el trío Indoamericano y el dúo Nostalgia, bailaron canciones de diferentes ritmos nacionales y todos compartieron un agradable refrigerio.

jueves, 25 de agosto de 2016

Publican un relato inédito de un héroe de la Guerra del Chaco


Un relato inédito del héroe beniano Julio César ParadaCallaú sobre su participación en la Guerra del Chaco (1932-1935) es uno de los textos de la edición número 44 de Fuentes, revista de la Biblioteca y Archivo Histórico de la Asamblea Legislativa Plurinacional. La publicación es editada por la Vicepresidencia del Estado.

La revista se presentará hoy, a las 19:00, en la Vicepresidencia. El acto es una de las actividades en conmemoración del 80 aniversario de la firma del Acta Protocolizada entre los cancilleres de Bolivia y Paraguay, que estableciera la mutua devolución de prisioneros de guerra de ambos países.

Reseñado por el periodista Eduardo Pachi Ascarrunz, el relato de ParadaCallaú constituye, según el director de la Biblioteca Legislativa y editor de la revista Fuentes, Luis Oporto Ordoñez, un aporte revelador de la actuación en la Guerra del Chaco de los combatientes del Regimiento Padilla 2° de Ingenieros, integrado en su mayoría por soldados del Beni.

"La narración del joven combatiente ignaciano -escrita en 1985, meses antes de su fallecimiento, y hallada luego por sus hijos, Alfredo y José Manuel Parada Grandi- contiene pasajes apasionantes de su participación al mando del entonces coronel Bernardino Bilbao Rioja en las batallas de Alihuatá y Kilómetro 7”, dice la presentación.

Además, el relato incluye vivencias análogas del contingente beniano, bajo órdenes de los generales Carlos Quintanilla y Enrique Peñaranda, quienes luego fueron presidentes de la república. "Existe un cúmulo de hazañas protagonizadas por los guerreros benianos que honraron a su tierra y a su gente por su espíritu combativo”.

Según Oporto, entre los otros artículos destacados de la revista Fuentes está un estudio de la doctora Laura Laurencich (Italia), Estado de cuestión sobre el Quipo y escritura en el antiguo Perú. "Es una autoridad internacional en este tema”, destacó el historiador.

Además, en la nueva edición de Fuentes, se publicará el artículo del doctor Yamil Toledo (España) sobre Tipología documental en el Archivo de la Orden de Padres Sacramentinos de España.

Otro de los textos destacados de este número es Historia socioeconómica y cultural en imágenes fotográficas del Archivo de La Paz escrito por la experta Mary Money.

Entre otros de los artículos están Reflexiones Biblioamericanas, de Robert Endean (México) y Historia en negro y blanco: libros en el antiguo Tibeth, de Edgardo Civallero (Argentina).

Un fragmento de ParadaCallaú

"Cundía el desánimo y muchos jefes, oficiales y soldados desertaban arrojando sus armas y municiones (…) Ante esta situación, el Gral. Enrique Peñaranda, comandante del regimiento que llevaba su nombre, como último recurso juntó a unos cuantos músicos que deambulaban por el fortín, hizo tocar ‘reunión’ y ordenó formar a toda la tropa y a sus mandos. Se entonó el Himno Nacional en el quiosco de la plazuela, seguido del Salve Oh Patria, mientras el Gral. Peñaranda empuñaba la tricolor boliviana. Luego se dirigió a la formación condenando acremente la deserción...”

miércoles, 24 de agosto de 2016

76 Aniversario de su muerte Honores militares para Germán Busch

Familiares cercanos y el comando de la 8va División de Ejército rindieron homenaje al expresidente y héroe de la guerra, Tcnl Germán Busch Becerra, que el 23 de agosto cumple 77 años de su desaparición. En un acto emotivo el monumento al prócer fue adornado con flores, se dirigieron palabras destacando su entrega a la región y legado al país y la institución militar. La banda de la Policía Militar entonó himnos en honor al conmemorado.

Palabras de elogio para el expresidente. El nefrólogo Herlan Vaca-Díez es sobrino de Busch y fue el impulsor del homenaje realizado ayer en la rotonda del 2do anillo y la avenida que lleva el nombre del expresidente. "Por que no vamos a recordar a un hombre que hizo tanto por la región...tenemos que hacer que los niños sepan de Germán Busch, Bolivia no necesita otro Germán Busch, necesita miles", dijo el galeno durante su discurso. Luego Williams Kaliman Romero, comandante de la 8va División del Ejército, dijo: "La meta que alcanzó nos sirve de ejemplo, digno militar...honor y gloria en su tumba mi coronel, el corsario del Chaco, teniente coronel Germán Busch Becerra".

sábado, 20 de agosto de 2016

Rinden homenaje a prócer Bernardo Monteagudo



Con motivo de sus 65 años de creación y la fecha de nacimiento del prócer de la independencia, alumnos, ex alumnos y maestros del colegio Nacional Bernardo Monteagudo, rindieron un emotivo homenaje, en un acto que se realizó ayer en la plaza 25 de Mayo.

En el acto, el Director presentó el periódico Verde y Blanco por Siempre, que refleja actividades del colegio.

jueves, 18 de agosto de 2016

La iglesia de piedra que dejó la Guerra del Chaco



Las consecuencias funestas que dejó la Guerra del Chaco fueron terribles pero mucho más se sintieron en la región chaqueña. Más allá de lo político y económico, los pobladores quedaron dolidos de espíritu, tras interminables noches de sufrimiento.

Así, unidos en una sola voluntad, iniciaron la construcción de una gran joya, que les dio consuelo y que hoy simboliza el final de una triste época y el comienzo de una nueva. Se trata de la iglesia San Francisco Solano, que nació de las cenizas de la guerra.
Ésta es una de las edificaciones más importantes que se yergue imponente en la benemérita ciudad de Villa Montes. Hoy el templo está rodeado de toborochis de flor rosada, pero encierra en sus paredes de piedra una importante historia.
Cuentan sus habitantes que la iglesia fue construida luego de la conclusión de la Guerra del Chaco en el año 1936. En ese entonces se encontraba de párroco el padre Octavio Battini, principal colaborador.
Éste trabajó por una parte, junto a los jefes militares acantonados en la región y por otra junto a la alcaldía municipal para la asignación de un lote de terreno, destinado a la nueva parroquia y a una plaza a la que luego llamaron 6 de Agosto.
Ana María, pobladora de la zona, explica que su construcción fue producto del esfuerzo de todos los habitantes, feligreses y religiosos, quienes vieron la falta de un espacio para expresar su fe y hallar consuelo tras la guerra. “Todos trabajaron con diferentes aportes para que se construya esta iglesia. Por eso es muy querida y valiosa para nuestra gente”, expresa orgullosa.
Entre los colaboradores que se recuerdan con nombre y apellido están el padre Octavio Battini y de manera posterior el padre Juan Scannerini, quien trabajó con apoyo de la Alcaldía. Sin embargo, en el transcurso de la obra, la iglesia fue conquistando el aporte de otros hombres destacados.
En cuanto a su infraestructura, la nueva parroquia fue proyectada inicialmente con dos torres pero pudo terminarse con una sola, debido a que los cimientos los construyeron lo soldados, únicamente, con piedras traídas del río y con barro, resultando por lo tanto débiles e inseguros para soportar otra torre.
En este contexto, el primer trabajo del padre Juan Scannerini fue revisar y reforzar los cimientos para seguir la construcción solamente con la torre derecha mirando hacia la plaza 6 de Agosto, tal cual existe todavía.
Según documentos que se exponen en las paredes de la iglesia Francisco Solano, durante los años que duró la construcción, numerosos fueron los colaboradores. Entre ellos Enrich Richter de la Casa de la Providencia de Villa Montes, también estuvo Moisés Navajas, quien aportó con importantes donaciones.
Se sumaron además Dionisio Foianini y Jorge Lavandenz, éstos últimos proporcionaron una notable cantidad de madera. Empero, la necesidad de una iglesia era tan grande, que los pobladores del Chaco colaboraron con 200 mil bolivianos sin contar con las constantes donaciones de material que realizaban, entre éstas: piedra, arena y madera.
Otro colaborador fue el alemán Carlos Denz, quien apoyó con préstamos generosos sin intereses a fin de que las obras no pararan. Cuenta Ana María que entre todos los aportantes estuvo incluso el extinto presidente de Bolivia, Víctor Paz Estensoro, quien aportó no sólo desde la presidencia sino desde los diferentes puestos que le tocó ocupar.
“Éste aportó con 800 mil bolivianos”, dice Ana María y agrega que los albañiles que levantaron la obra eran tarijeños. Así, cita al maestro albañil, Vicente Vaca. Detalla que éste, viniendo desde la ciudad de Tarija, se trajo entre 30 a 40 obreros que con mucho detalle edificaron la iglesia.
Sin embargo, los documentos revelan que los picapedreros que labraron toda la iglesia también eran tarijeños.

Las campanas de la iglesia
Pasaban los días, los años y los esfuerzos no paraban, pues el dolor y la causa movían cada vez más ayuda.
De esta manera, las tres históricas campanas de la torre, fueron fundidas por la fundición Juan Bellini, misma que recibió cerca de 20 mil toneladas de bronce de chalas y cartuchos recogidos en las trincheras de la Guerra del Chaco.
La campana mayor pesa 519 kilos y lleva la inscripción “A los caídos del Chaco”, la segunda pesa 387 kilos y la tercera 247. Finalmente con todos los aportes, la iglesia de piedra, Francisco Solano fue inaugurada el 24 de julio de 1949, trece años después del inicio de las obras.

La restauración
Mucho más tarde, después de 78 años del inicio de la construcción, y en una segunda etapa, se dispuso un proyecto de conservación y restauración del templo. Así, dentro del programa anual de contrataciones de la gestión 2013 se licitó mediante convocatoria pública nacional la restauración de la iglesia.
Según documentación oficial, a dicha convocatoria se presentó una única empresa del arquitecto restaurador Fidel Cossío Zapata “Terracor Rest”. Posteriormente, y de la misma manera, se licitó la convocatoria para efectuar las obras y se adjudicó la empresa “Crearcon”. En diciembre de 2013 se iniciaron los trabajos de restauración y ampliación.

Reconstrucción de Villa Montes
Según Juan Carlos, habitante de Villa Montes, la iglesia en la actualidad forma parte de un paseo público, donde se encuentran las principales reliquias que forman parte de la reconstrucción de Villa Montes, tras la Guerra del Chaco. De esta manera, se acompañan la parroquia San Francisco Solano, el Museo Histórico Militar y la escuela Daniel Campos, primer centro educativo del Gran Chaco.

detalles de la iglesia san francisco solano

San Francisco Solano
Francisco Sánchez Solano Jiménez fue un fraile y sacerdote franciscano español. Fue canonizado en 1726 por Benedicto XIII y es llamado “el Taumaturgo del Nuevo Mundo”.

Las campanas
Las campanas de la iglesia fueron hechas con cerca de 20 mil toneladas de bronce de chalas y cartuchos, recogidos en las trincheras de la Guerra del Chaco.

Ubicación
La iglesia Francisco Solano está al lado de la plaza 6 de Agosto y se encuentra ubicada sobre la avenida Ayacucho entre las calles Mayor Gómez y Juana Azurduy de Padilla

Argentinos y bolivianos restauran bandera Macha



Expertos restauradores de Argentina y Bolivia están a punto de concluir la restauración de la bandera de Macha, un símbolo histórico que se halla en la Casa de la Libertad, en la ciudad de Sucre. Obra que se entregará este 22 de agosto.

La restauración es posible, según nota de la Embajada de Argentina en Bolivia, gracias al fondo argentino de cooperación Sur-Sur.

Se trata de una bandera de tres franjas horizontales, cuya disposición de colores es blanco, celeste y blanco. Cuenta la historia que el General Manuel Belgrano enarboló por primera vez esta bandera a orillas del río Paraná (Argentina) en 1813, con la convicción de la necesidad de poseer una bandera propia tomando los colores de la escarapela, siendo que hasta ese entonces las tropas de las provincias del Río de La Plata habían combatido con la bandera del enemigo.

Con el flamante estandarte, Belgrano condujo el Ejército del Norte en la Batalla de Salta en un gran triunfo para las tropas rioplatenses y del Alto Perú, pero tras sufrir una derrota en Vilcapugio Belgrano reorganiza el Ejército patrio en la localidad boliviana de Macha, en el departamento de Potosí, para enfrentar a las tropas realistas en Ayohuma.

Concluyen restauración de la primera bandera argentina

Apoco más de dos siglos de que el general rioplatense Manuel Belgrano izara la primera bandera de la república Argentina en las guerras de independencia, cuatro especialistas de ese país se encuentran trabajando en la restauración de esta pieza histórica que forma parte de la colección de la Casa de la Libertad y presentarán la conclusión de sus labores este lunes, en un acto a cargo del embajador argentino, Normando Álvarez.

"Esta bandera viene del periodo de las luchas de independencia y es un testimonio del proceso en ciernes de la formación de las naciones boliviana y argentina, por ello, mediante un convenio con ese país hermano, a través del Fondo Argentino de Cooperación Sur, cuatro especialistas en restauración se encuentran trabajando desde hace dos meses en la bandera", explicó el custodio de la Casa de la Libertad, Mario Linares.

En abril empezó el proceso de restauración que concluirá con la reposición del textil histórico en su soporte rígido el lunes, pero previamente se realizaron pruebas de color, tomas de muestras de fibras para análisis en laboratorio, medición de color de la bandera por comparación con cartas Pantone Home and Fashion y pruebas de teñido de seda (marfil y celeste), con colorantes ácidos, de acuerdo con las técnicas de las restauradoras especializadas en Escocia, recalcó Linares.

La bandera lleva tres franjas con los colores blanco, celeste y blanco; difiere del actual símbolo patrio argentino, en el que la disposición de los colores se encuentra en un orden invertido, y se la denomina bandera de macha porque fue encontrada en la capilla de Titirí de esa región, 1885, detrás de una pintura de la virgen de la Merced, donde fue escondida presumiblemente por los ejércitos patriotas de los realistas que derrotaron a Belgrano en la batalla de Ayohuma de 1813. En realidad dos banderas se encontraron en la capilla potosina, la segunda fue entregada al vecino país y ambas son un símbolo de hermandad histórica, recalcó Linares.

miércoles, 17 de agosto de 2016

Bolivia conmemora a su emblema nacional

Un día como hoy, 17 de agosto de 1825, flameó la bandera boliviana, y por decreto supremo del 30 de julio de 1924, los bolivianos conmemoran el Día de la Bandera.

El 17 de agosto de 1825, la Asamblea Deliberante creó, mediante decreto, la primera Bandera de Bolivia, que tenía dos fajas verdes en los extremos superior e inferior y una roja, más ancha que las verdes, al centro.

Al centro de la faja roja se colocaron cinco medios óvalos verdes formados por ramas de olivo y laurel, uno en el medio y cuatro en los costados, y dentro de cada uno de estos óvalos, se colocaron una estrella de color oro.

De esa manera, la primera Bandera Nacional, expresaba el contenido de la República, en sus tres reinos de la naturaleza.

Posteriormente, el 25 de julio de 1826 se realizó la primera modificación: se cambió el verde de la parte superior por un amarillo, seguían la roja al centro y el verde abajo. En lugar de las cinco estrellas de oro, se colocaron las armas de la República al centro rodeadas por dos ramas de olivo y laurel.

Finalmente, el 30 de noviembre de 1851, a instancias del presidente Manuel Isidoro Belzu, la Convención Nacional reformó definitivamente el Pabellón Boliviano, de la siguiente manera: tres fajas horizontales, roja, amarilla y verde. La roja en la parte superior, la amarilla al centro y el verde en la parte inferior. Así quedó en definitiva la formación de nuestra hermosa y sin par enseña patria.

La bandera boliviana representa la valentía de los verdaderos bolivianos que lucharon desde tiempos inmemorables por el honor de la Patria, derramando su bendita sangre en todos los campos de batalla; desde las guerras y guerrillas, antes de nuestra independencia, hasta las guerras por defender la integridad nacional frente a los invasiones, en las cuales se derramaron sangre boliviana igual que desde el tiempo de la colonia.

SIGNIFICADO DE COLORES

El rojo o gules denotan fortaleza, victoria, osadía, alteza, ardid. El metal amarillo simboliza nobleza, magnanimidad, riqueza, poder, luz, constancia y sabiduría. El color verde o sinople representa la esperanza, la fe, amistad, servicio y respeto.

martes, 16 de agosto de 2016

Festejan 445 años de la Villa de Oropesa con arte



Con una verbena, serenata y actividades culturales que recrearon a la Cochabamba del siglo XVI ayer los cochabambinos celebraron los 445 años de la primera fundación de la “Villa de Oropesa” en la plaza Gerónimo de Osorio.

El evento, que contó con la participación masiva de la población tuvo lugar en la histórica plaza, donde según algunos historiadores el capitán español Gerónimo de Osorio fundó Cochabamba el 15 de agosto de 1.571.

Por la mañana, los asistentes disfrutaron de una ruta histórica de cinco puntos cuyo principal atractivo fueron muñecos de cera que representaron a los yanaconas -indígenas sometidos en calidad de sirvientes de españoles-, religiosos jesuitas que llegaron al valle e incluso amas de llaves que trajeron los españoles. Indumentaria, portones, ventanales, sillas de madera e instrumentos de la época dieron vida a las escenificaciones.

La coordinadora de Artes Literarias e Historia de la Secretaría de Cultura, Grisel Cabero, informó que en el primer punto se simuló una hacienda con potreros y caballos con monturas de la época. En el segundo a un jesuita con vestimenta en tonos café, cordel blando con tres nudos y la biblia. En el tercero y cuarto a yanaconas vestidos con bayeta de tierra, chuspillo y coca.

En la quinta a las amas de llaves que se encargaban de la administración de las haciendas. Guías de la Secretaría de Cultura narraron cada punto a la población la cual mostró su admiración.

La población también disfrutó de una exposición de cuadros del siglo XVII y XVIII traídos de la Casona Santiváñez. Los pintores de la época plasmaron la tradicional siembra del maíz, mujeres trabajando, casas de antaño y árboles nativos.

Otro de los atractivos fue la presentación de más de 45 fotografías de la Cochabamba de Antaño expuestas en casi una cuadra de la plazuela. Los asistentes admiraron el paseo de “La Alameda” hoy conocido como El Prado, mercados campesinos, calles y plazas históricas como la plaza 14 de Septiembre, Colón e incluso la laguna Alalay.

Más de 20 mujeres ofrecieron a los asistentes la comida típica de los “abuelos” en platos de barro. Entre estos resaltaron la lawa de pan duro, pejtu de chuño, fideos ucho, ají de arvejas y chajchu. “Hemos presentado por lo menos 20 tipos de la comida de antes. Otros hicieron desde pisara de quinua, niños envueltos, todo. La alimentación de antes era a base de verdura, raro era el que comía carne”, señaló la cocinera con más de 40 años de experiencia, María Aurora Viuda de Blanco. Por la noche tuvo lugar una verbena popular en la plaza Gerónimo de Osorio y una serenata en el coliseo Ulises Hermosa. Las actividades fueron organizadas por la Secretaría de Cultura.


Declaran el 25 de octubre como el Día Nacional de las Personas de Talla Baja

La Cámara de Senadores sancionó hoy un proyecto de ley que declara el 25 de octubre de cada año como el "Día Nacional de las Personas con Talla Baja por condiciones genéticas, principalmente acondroplasia, y otras causas”. La finalidad del proyecto es promover la educación y la sensibilización igualitaria a las personas con esta condición.

La norma consta de un artículo único y tiene el objetivo de establecer el reconocimiento a las personas de talla baja y lograr el respeto de sus derechos, además de permitirles expresar ante la sociedad sus inquietudes y necesidades como sector vulnerable, en busca de respeto, inclusión y oportunidades a una vida digna, señala un comunicado del Senado.

La fecha se eligió en honor al actor de cine William Bertanzitti, que nació el 25 de octubre de 1924, y trabajó por los derechos de las personas de talla baja, además de ser el fundador de la primera sociedad "Pequeña Gente en América”.

Según los antecedentes expuestos en la ley, la acondroplasia es una condición genética, un trastorno en el crecimiento óseo de los cartílagos, vulgarmente conocida como enanismo (término peyorativo), una de las causas más frecuentes de la talla baja.

Uno de cada 25.000 niños nacidos vivos tiene acondroplasia, esta incidencia es igual en todos los países del mundo, además conlleva una serie de complicaciones en su salud a lo largo de su vida, haciendo de estos trastornos genéticos algo más que apariencia.

Una vez aprobada la norma por unanimidad, fue remitida al Órgano Ejecutivo.

Decreto de 17 de agosto de 1825

Dadas las excepcionales circunstancias luego de la creación de la República de Bolivia, fueron en las históricas sesiones de la Asamblea Deliberante del 13 al 17 de agosto de 1825, donde se emitieron varios decretos relativos a la forma de gobierno y organización de la naciente República de-nominada a un comienzo “Bolívar”. El nombre de Bolivia se la daría definitivamente en el mes de octubre de ese mismo año.

En la sesión del 13 de agosto, la Asamblea aprobó la siguiente resolución:

Declara la República de régimen unitario (“concentrado”), cuyo gobierno se ejerce por los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial (“Judiciario”), independientes cada uno en su administración. El artículo 7mo. De esta ley prescribe: “El objeto de estos tres grandes poderes, será proteger y respetar los sagrados derechos del hombre en su libertad, seguridad y propiedad”.

Ley de 17 de agosto de 1825.- A iniciativa de los doctores José Mariano Serrano, Casi-miro Olañeta, Manuel Martín y otros asambleístas se consideró la urgencia de crear los símbolos patrios que dieran expresión blaso-nada a la naciente República.

La Asamblea General de la República Bolívar, deseando fijar la bandera de este nuevo estado, ha decretado lo que sigue:

1ro. La bandera nacional será bicolor, ver-de y punzó; el campo principal será punzó, y a uno y otro costado irán colocada dos fajas verdes del ancho de un pie (treinta y un centímetros); sobre el campo punzó se colocarán cinco óvalos verdes formados de ramas de olivo y laurel, uno en el medio y cuatro en los costados, y dentro de cada uno de estos óvalos se colocará una estrella de color oro. Las cinco estrellas representarán a los departamentos de La Paz, Potosí, Chuquisaca, Santa Cruz y Cochabamba con los que se creó la nueva nación.

2do.- La bandera menor sólo llevará en el centro del campo punzó uno de los óvalos mencionados en el artículo anterior, con una estrella dorada en el medio.

Comuníquese a S.E. el Gran Mariscal de Ayacucho, para que lo eleve a conocimiento de S.E. el Libertador, y lo mande a imprimir, publicar y circular. Dado en la sala de sesiones de Chuquisaca a 17 de agosto de 1825. Fdo. José Mariano Serrano, presidente.- Ángel Mariano Moscoso, diputados secretario.- José Ignacio Sanjinés, diputado secretario”.

Respecto de esta Ley, posteriormente se emitió otro Decreto de 30 de julio de 1924, en el que se disponía como día histórico el 17 de agosto de 1825, conmemorando en este día el “Día de la Bandera”.

Según la misma Ley del 17 de agosto de 1825, el Escudo de Armas se compondrá de 4 cuarteles, de los cuales, dos mayores, uno en la parte superior y otro al pie; entre ambos, dos cuarteles menores. En el cuartel superior estarán ubicadas cinco estrellas de plata “sobre campo de oro”; en uno de los cuarteles menores el árbol del pan “sobre campo blanco”, y en el otro una alpaca “sobre esmalte verde”. En el pináculo del escudo llevará un gorro frigio y a cada lado de él sendas deidades sosteniendo una cinta que llevará la leyenda “República Bolívar”. Posteriormente, ante nuevas disposiciones y reglamentaciones, estos símbolos sufrieron sucesivas transformaciones hasta llegar a los actuales, completamente transformados de su primitiva concepción.

Sobre el valor, peso, ley y denominación de las monedas de la República.

La Asamblea General de la República Bolívar, deseando establecer un nuevo cuño de las monedas de oro y plata ha decretado lo siguiente:

Las monedas de oro y plata de la República Bolívar, serán del mismo diámetro, peso y ley que hasta el presente. Las monedas de plata, debían llevar en el anverso el Cerro de Potosí y en el reverso el árbol de la libertad coronado de cinco estrellas y teniendo al pie 2 alpacas, una a cada lado; en el cordón anverso la inscripción “República Bolívar”, y en el reverso, el lema “Con unión y firmeza, orden y ley”. Las monedas de oro serían diferentes de las de plata en la alegoría del re-verso, que exhibirá únicamente el escudo nacional.

Comuníquese a S.E. el Gran Mariscal de Ayacucho, para que lo eleve al conocimiento de S.E. el Libertador, y lo mande a imprimir, publicar y circular. Dado en la sala de sesio-nes de Chuquisaca, a 17 de agosto de 1825.- José Mariano Serrano, Presidente; Ángel Mariano Moscoso, diputado secretario; José Ignacio Sanjinés, diputado secretario.

A tiempo que la Asamblea se expedía en la resolución de aquellos y otros problemas de orden administrativo, el Libertador ingresaba en la ciudad de La Paz el 18 de agosto de 1825, en medio de las más frenéticas ovacio-nes y exclamaciones de júbilo de parte de la población paceña.

Un año después, por Decreto del 10 de julio de 1826, se modificaron las monedas en forma que, tanto las de plata como las de oro, debían llevar el busto de Bolívar en el anverso y el escudo en el reverso, y las inscripciones rezaban: “República Boliviana”, y “Libre por la Constitución”. La de plata debía llevar la imagen del Gran Mariscal de Ayacucho.

Sin embargo, en sesiones siguientes los congresales señalaban que, tal vez, como sugería Sucre, sería más acertado no colocar su efigie en la moneda de plata, por cuanto los Estados limítrofes se empeñarían en afirmar que “el Congreso no tiene libertad y que ha obrado por coacción, desvirtuando así un acto que para los bolivianos es de simple gratitud”.

La moneda fuerte conservará el nombre de peso, que hasta aquí; su división será en ocho soles y no reales como antes.

Mientras tanto, la Casa de la Moneda seguía acuñando monedas con la imagen de Fernando VII en al anverso y el Blasón español en el reverso. No habiendo monedas de plata que correspondan a lo dispuesto por el Decreto del 17 de agosto de 1825.

Rumbo a la 1ra Convención Internacional de Historiadores y Numismáticos en la ciudad de Potosí - Bolivia

El Ministerio de Cultura y Turismo y el Comité impulsor de este magno evento, realizaron la cordial invitación a la 1ra Convención Internacional de Historiadores y Numismáticos a llevarse a cabo en el Municipio de Porco, Potosí, perfilada como Capital Mundial de la Numismática llegando a ser sede de este trascendental acontecimiento.

Las fechas previstas para este gran evento son el 21, 22, y 23 de octubre, para la 1ra Convención Internacional de Historiadores y Numismáticos, a llevarse a cabo en el Municipio de Porco, situada a 43 kilómetros entre la ciu-dad de Potosí y el Salar de Uyuni, actividades a iniciarse desde el 19 de octubre, “Nosotros nos adherimos para el 19 de octubre, porque antes de la explotación del Cerro Rico de Potosí en Porco, ya lo explotaban, fundían la plata, incluso ya se acuñaban monedas rústicamente, por lo que antes de Potosí está Porco…” rememoraba Freddy Lugo Carmona, Alcalde Municipal de Porco.

Académicos y Numismáticos del mundo aguardan la Convención Internacional, que mostrará su gran riqueza de plata denominada “Vale un Potosí”, desde los siglos XVI y XVII, “Potosí 2016 abrirá los ojos del mundo en el tema numismático a una ciudad que se precia de tener la más alta tradición en la fabricación de monedas para el mundo entero, que es la dinámica comercial y económica que universalizó un primer concepto de moneda estándar para todas las transacciones internacionales…”, Argumento el Dr. Daniel Oropesa, Presidente del Comité Internacional Potosí 2016.

El objetivo principal del evento es consolidar a la ciudad de Potosí, como destino turístico predilecto para historiadores y numismáticos, y así generar un desarrollo turístico en la región. Son más de 50 instituciones dedicadas a la investigación histórica, que representaran a 21 países, “queremos conocer la verdadera historia económica minera de Porco y empezar a explotar el tema de turismo, porque algún día la minería se acabará, y posteriormente sostenernos del turismo, porque tenemos mucha historia, mucha reliquia” expresaba, Freddy Lugo Carmona, Alcalde Municipal de Porco.

Realce y reconocimiento para los mineros, son ellos los verdaderos hacedores de la numismática, por lo que sin ellos no existiría, “su presencia va más allá de este evento, si no fue-ra por los mineros, la numismática que conoce-mos no existiría...”, adicionalmente “la vida nu-mismática boliviana tiene dos eventos impor- tantes, “la primera, es la época colonial, desde la conquista y explotación de las minas de Por-co y el descubrimiento del Cerro Rico en Potosí y la creación de la Casa de Moneda en la mis-ma ciudad en 1574…” destacaba, Richard Cacchione Amendola, Dir. Fundador del Institu-to Bibliográfico del Perú.

Con más de 70 expertos en numismática, académicos del mundo aguardan con mucho interés la Convención Internacional, que “será una enorme fiesta cultural para Bolivia entera, pondremos la bandera de Potosí, en el sitial más alto y de precedencia internacional por-que nosotros tenemos todo el potencial históri-co numismático para hacerlo”, ratificaba el Dr. Daniel Oropesa, Presidente del Comité Internacional Potosí 2016.

Definitivamente, en este encuentro se verán magistrales ponencias, como historia de la mi-nería y tecnología de la metalurgia de la Villa Imperial, eminentemente minera y servirá co-mo punto de partida para convertir a la ciudad de Potosí en el Vaticano Mundial de la Numis-mática, y posicionarla como destino favorito de investigación y atractivo turístico desde nues-tro país.

¿Otrora había más civismo?

Mucha gente de mayor edad recuerda los aniversarios cívico-patrióticos de otrora. Sus evocaciones se remontan a las décadas de los 60 hasta llegar a los 90, o quizá algo más. Con particular orgullo sostienen que “en esos tiempos, el “embandera-miento” de nuestra La Paz cuando llegaba su fecha cívica era total, ya que se constituía en algo obligatorio y controlado por las autoridades, las que no dejaban que nadie eluda semejante responsabilidad”.

Ahora bien ¿de qué autoridades hablamos? Pues, de los hombres de uniforme azul impecable de entonces, los gendarmes municipales. Sentaban presencia e irradiaban decisión a tiempo de llamar la atención por las contravenciones a las normas en las que incurrían varios ciudadanos. La bandera la colocaban todos en el frontis de la casa en el día de La Paz, o de la Patria, y en otras ocasiones, no escapando a esta obligación inclusive las pequeñas tiendas de barrio, las peluquerías, zapaterías, etc. Caso contrario el implacable funcionario llamaba la atención y sancionaba al infractor con una multa, y hasta alguna detención. Los edificios públicos, ni que se diga, todos embanderados y engalanados de forma correcta. Sin duda que fueron otros tiempos exclaman estas personas a tiempo de lamentar que actualmente “todo es una chacota”, pues son escasos los que embanderan sus viviendas. “Por esos años el buscar una bandera y un asta constituía un afán, hoy ni saben qué es un asta”, protestan.

Lo evidente es que otrora, así lo parece, había más civismo, ya que incluso en todos los mercados y centros de abasto, cada puesto de expendio de distintos productos ostentaba su farolito con los colores de la bandera, y por las noches eran iluminados con focos u otros elementos. Bien se puede decir que esa “policromía patriótica” insuflaba de civismo los ánimos de toda la colectividad, la que se su-maba a los desfiles dando loas, arengas, y estribillos a los manes de la Patria. Las gallar-das demostraciones estudiantiles de esas décadas eran dignas de aplauso, y escolinos así como colegiales se desgañitaban gritando a todo pulmón “gloria a Sucre, Bolívar, Pedro Domingo Murillo, Busch, Villarroel”, y otros, rememoran. Hoy ingresan callados, sólo exhi-ben peinados, calzados, trajes, vestidos, y na-da más, observa la gente de ayer.

Como fuere, se dice que “antes había más civismo”, y ahora no. ¿Será así? No se trata de desmerecer a lo que hoy vemos, sino por el contrario de rescatar esa disciplina, educa-ción, y corrección que por los años 50 del siglo ya pasado era, se puede enfatizar, algo indiscutible. Los gendarmes de azul velaban porque se respeten los precios, se expenda el peso correcto, que nadie impunemente se ponga a “hacer aguas” en las vías públicas, que las aceras e incluso la calzada que “le pertenecían” al domicilio estén barridas, etc., algo que lamentablemente hoy no sucede, pues nadie dice esta boca es mía cuando se trata de velar por el patrimonio urbano.

¡Hagan callar a ese jumento!


El Libertador Simón Bolívar después de haber visitado Chuquisaca, llegó a Cochabamba (1826) y al regresar a la ciudad de La Paz, se detuvo algunas horas a manera de tomar descanso en el pueblo de Tapacarí, languideciente y solitario villorrio situado a sesenta kilómetros de la capital del segundo de los nombrados departamentos y donde se reunió el Congreso Nacional durante el gobierno del Mariscal Andrés de Santa Cruz (1836), para autorizar el establecimiento de la Confederación Perú-Boliviana.

Allí Bolívar, fue recibido con enorme júbilo por el pueblo que en su honor había levantado en las principales calles y en la plaza, hermosos arcos revestidos de plata maciza, costumbre que aún supervive en nuestros días, especialmente en los centros mineros y en las poblaciones del altiplano boliviano, donde se hace gala y lujo de exhibir en determinadas ocasiones festivas sus riquezas atesoradas cuidadosamente y con las cuales suelen deslumbrar los ojos codiciosos de los forasteros y turistas.

El párroco de Tapacarí en esa oportunidad, celebró al aire libre un “Te Deum” y pronunció una extensa y empalagosa alocución. El Libertador, se hallaban visiblemente cansado por las fatigas del viaje y molestado por lo largo y pe-sado del discurso del sacerdote que como todo orador pueblerino trató impresionar al auditorio con frases ampulosas.

En el momento en que el cura aludía a la obra libertadora del prócer de la independencia americana, un asno que se encontraba en un canchón próximo a la plaza, dio un estridente y prolongado rebuzno. Bolívar, paseando su “in-quieta mirada de águila”, por el estrecho valle rodeado de caudalosos ríos y embellecido por el dombo azul del cielo, dio en voz alta a los circunstanciales asistentes la siguiente orden de mando: ¡Hagan callar ese jumento!

El suspicaz pastor de almas, más aturdido que el pastor de cabras cuando siente retum-bar sobre su cabeza el rayo que cae en la cum-bre de los montes, preguntó azorado: el señor Libertador se refiere a mí?

–No, señor cura replicó risueño Bolívar– sino al otro.

El celebrado poeta don Juan Francisco Bedregal, muchos años después escribió el verso titulado “El asno” que comienza así:

Oh, triste y silencioso, meditabundo filósofo orejudo, tuyo es el mundo!

Si el ingenuo párroco hubiese conocido entonces esa aguda composición poética, seguramente, no se habría molestado en formular aquella pregunta y como tantos otros que no se sienten agraviados y viven resignados y sufridos al igual que el burro, ese manso filósofo esforzado y trabajador a quien los hombres suelen tratarle con desdén y no saben apreciar los importantes servicios que les presta ni sa-ben premiarle con la pitanza de una jubilación.

Del Libro de Benigno Carrasco HECHOS E IMAGENES DE NUESTRA HISTORIA.

De la música boliviana Jaime Medinacelli Ressini

La música boliviana es bastante variada y rico en las diferentes regiones, los compositores fueron importantes en el desarrollo de las formas musicales como la cueca, el bailecito, el carnaval, el taquirari, el kaluyo o el huayño, que hasta el día de hoy al escuchar estas canciones de la primera mitad del siglo pasado, han quedado como verdaderas joyas musicales.

En los años 30’ al 60’, empiezan a surgir una nueva generación de compositores de música popular folklórica en los distintos departamen-tos del país, en Santa Cruz Godofredo Núñez, Nicolás Menacho; en Beni Roger Becerra, en La Paz aunque siendo orureño, Gilberto Rojas; en Cochabamba, Franklin Anaya, José Ferrufino Toranzos, en Sucre, Simeón Roncal, Miguel Ángel Valda y Nilo Soruco en Tarija. Humberto Iporre Salinas en Potosí y tantos otros destacados compositores bolivianos.

JAIME MEDINACELLI RESSINI, nació en Sucre el 29 de junio de 1911, realizó sus primeros estudios en el Seminario Conciliar y el secundario en el Col. Don Bosco. Estudió música con los maestros italianos Prieto Bruno y José Bonelli durante cinco años, logrando titularse como maestro en Artes Gráficas y Musi-cales.

Fue un músico y compositor muy importante de la música boliviana, en las ciudades de Lima, Arequipa y Cusco participó en orquestas de cámara y coros, además, dirigió bandas de música en los colegios salesianos.

En Bolivia, organizó diferentes grupos como el conjunto “Kollasuyo”, que estaba integrado por Jaime Medinacelli, que tocaba la quena, flauta y pinquillo, Tito Melgar en la guitarra; Rafael Ortiz Dupleich, Guillermo Nosttahuz Ver-gara en el charango, con este conjunto viajó a Rusia, al Festival de la Juventud; luego se dirigió a China con ‘Fantasía Boliviana’.

De su fecunda inspiración surgieron temas tan populares como “El minero”, dedicado a los hombres que trabajan en el subsuelo extra-yendo minerales. Es sin duda, el reflejo de la vida del minero, de sus tristezas y alegrías que fue grabado y popularizado por el conjunto Savia Andina en 1980, también grabaron este tema el conjunto Los Pachechos de Potosí, Hernán Rivera Unzueta con acordeón y María Luisa Tirado “La minerita”.

Otra composición de relevancia es la cueca “Adios Oruro del alma”, que fue compuesta en la época de la Guerra del Chaco, para aquellos hombres valerosos que decidieron marchar a la defensa de la heredad nacional. Esta cueca también fue grabado por Raúl Shaw Moreno, Las Hnas. Tejada, el Dúo Sentimiento y Los Tupay.

Otros temas de su autoría son: “El delin-cuente”, huayño; “A Riberalta”, taquirari; “Amor de camba”, “Mascarada”, “Mis penas”, pasaca-lle; “Selección de bailecitos”, “Ay collita”, “San-ta Cruz”, carnavalito, compuso además temas para los diferentes departamentos en ritmos de bailecitos, carnavalitos, vals y danzas.

Jaime Medinacelli recibió varias distinciones: en 1972 Primer Premio por el Himno al Cooperativismo, en 1978 obtuvo el Primer y Segundo premio por su obras “Mascarada” y “Amor cam-ba” por el Club de Leones de Cochabamba, Diploma de Honor por la Asociación Nacional de Héroes del Boquerón por su obra “Himno al Excombatiente de la Guerra del Chaco”. En 1986 Diploma de Honor por los residentes potosinos de La Paz por su conocido tema “El minero”, en 1987 la Asociación Pro Arte y Cul-tura reconoce al compositor por su meritoria labor artística.

lunes, 15 de agosto de 2016

Recrean con cuadros la fundación de Cochabamba


Cuadros que recordaban a las caballerizas antiguas, a la iglesia de los franciscanos y a los yanakonas formaron parte de los actos programados para recrear la fundación de Cochabamba del 15 de agosto de 1971, anoche en la plazuela Gerónimo de Osorio.

En conmemoración de los 445 años de fundación se desarrollaron, ayer, una feria, una exposición de pintura antigua y una verbena popular. La Alcaldía informó que los actos oficiales de hoy comienzan a las 7:00 horas, con el traslado de los restos mortales de Osorio, del teatro Achá. A las 7:30 habrá una ofrenda floral y a las 8:00 iniciará la sesión especial del Concejo Municipal de Cochabamba. A las 9:30 habrá columna de honor y en la tarde, a las 15:30, se realizará el paseo de la Alameda en El Prado.

De la época

El grupo Dejavu se vistió con trajes de la época para explicar al público los detalles de la fundación del siglo XVI.

BREVE RESEÑA HISTÓRICA LA BANDERA NACIONAL



El Día de la Bandera, desde el 30 de julio de 1924, se celebra el 17 de agosto en conmemoración del aniversario de creación de la primera bandera boliviana, el año 1825, y fue instituida durante el gobierno de Manuel Isidoro Belzu.

La bandera nacional de Bolivia conocida como “la Tricolor”, es el principal símbolo de nuestro país, consta de tres franjas horizontales de la misma anchura y dimensiones. Las tres franjas horizontales, con el rojo en la parte superior de la misma ocupando un tercio parte del ancho de la bandera, amarillo en el medio ocupando igual de ancho y verde abajo, ocupando el último tercio.

LA PRIMERA BANDERA DE BOLIVIA
La primera bandera de Bolivia se creó a los 11 días -17 de agosto- después de la declaración de la independencia, el 6 de agosto en 1825. Según una ley de la asamblea de la nueva República de Bolívar, esta bandera tenía la siguiente descripción: La bandera nacional será bicolor, verde y punzó; el campo principal será punzó, y a uno y otro costado irán colocadas dos fajas verdes del ancho de un pie; sobre el campo punzó se colocarán óvalos verdes, formados de ramas de olivo y laurel, uno en el medio y cuatro en los costados, y dentro de cada uno de estos óvalos se colocará una estrella de color de oro

LA SEGUNDA BANDERA DE BOLIVIA
La segunda bandera fue creada el 25 de julio de 1826 durante la presidencia del mariscal Antonio José de Sucre, mediante una ley dispuso su cambio; a través del único artículo se exponía lo siguiente:
La bandera nacional será la misma que designó la Asamblea General en la Ley de 17 de agosto, poniéndose en lugar de las cinco estrellas de oro, una faja amarilla superior, y las armas de la República al centro, dentro de dos ramas de olivo y laurel.

LA BANDERA ACTUAL
En 1851, el entonces presidente de Bolivia Manuel Isidoro Belzu, viajaba a caballo desde la ciudad de La Paz hacia Oruro para asistir al Congreso Nacional convocado por él, para analizar el concordato con la Santa Sede negociado por el mariscal Andrés de Santa Cruz. En las cercanías de la comunidad de Pasto Grande, Belzu divisó un arco iris que resplandecía bajo el cielo cuyos colores predominantes eran el rojo, amarillo y verde.
La franja roja debía ir en la parte superior, al centro la amarilla (color oro) y la verde en la parte inferior, oficializando así el diseño y los colores de la bandera.


domingo, 14 de agosto de 2016

La Capitulación de Eustaquio Méndez




«Cuando yo creía, pues, que mis sacrificios por la patria, fuesen el descanso de mi edad mayor, antes de llegar a ella, veo mi buen nombre anublado; mi persona rebajada, y retozar a mis enemigos sobre mis méritos».
(Eustaquio Méndez).

Dos eran los bandos que se formaron en 1825 para definir la pertenencia de Tarija a las Provincias Unidas del Río de La Plata o a la naciente República de Bolivia. En pro de la causa boliviana, los coroneles Bernardo Trigo y Eustaquio Méndez fueron las figuras centrales en aquel momento crítico que tuvo como epílogo la incorporación de Tarija a Bolivia; pero que, con esta acción, se ganaban desde entonces la antipatía de algún sector de la historiografía que suele de vez en cuando aflorar derramando lodo sobre los méritos de ambos combatientes de la guerra por la independencia.
Cuando en 1980 vio la luz pública el tomo V de aquella valiosa obra que bajo el rubro: Güemes documentado, fuera impresa en Buenos Aires, entre las págs. 419-421 se reproducía la carta que La Serna dirigió a Pezuela en nov. 3 de 1818, y por la que su editor, Luis Güemes, no pierde la ocasión para calificar la conducta de Méndez como de traición. Haciendo eco de aquel desliz, no faltan quienes aún, como el coro de las tragedias griegas, repiten hasta el cansancio que Méndez traicionó a la patria, sin importar los sacrificios que padeció a través de la guerra y que la muerte, como una sombra, lo acechara persistentemente. Nada cuenta, pues, para ellos, que fueran sus bienes saqueados y su casa incendiada; tampoco que sus padres vivieran ocultos en una cueva y mucho menos que un sobrino perdiera la vida; claro está, porque en la hora postrera de la lucha emancipadora fuera el alma de la incorporación de Tarija a Bolivia, para mal de quienes no ven la historia tarijeña sino desde una perspectiva pro-argentina.
Pero a decir verdad Méndez no fue un traidor. Tampoco la carta de La Serna es prueba irrefutable de aquella aseveración.
Es un hecho que Méndez abandonó la guerra en 1818 y que La Serna lo tentó entonces para que formara parte de su ejército, ya que, tras mencionar la entrega de armas y el retiro de su gente a las haciendas, dice: «En vista, pues, de esto y de las ventajas que son de esperar en favor de las armas del rey, he concedido al referido Méndez a nombre de S. M. el empleo de teniente coronel de milicias con sueldo de ochenta pesos mensuales…». Y si dice que a sus sobrinos, los Segovia, les concedió treinta pesos mensuales, también aclara: «Para ello tengo dadas mis órdenes al coronel Vigil, gobernador de Tarija…». En ningún caso consta que fueran aceptadas las ofertas, de otro modo no diría La Serna: «…de este modo será más fácil se decidan con entusiasmo a defender con las armas en las manos la justa causa del rey». De haber aceptado el empleo de teniente coronel y el sueldo respectivo, resultaría incongruente que en vez de ser destinado para combatir a los patriotas, fuera despachado a su hacienda para cultivar la tierra, cuando todavía faltaba buen tiempo para finalizar la guerra.
Por la información que nos ofrece la carta, resulta más coherente hablar de capitulación que de traición; lo que se ajusta, entre otras fuentes, a la que el propio Méndez dirigió al Teniente Gobernador Político Militar de Tarija, jun. 8 de 1826, en la que al rememorar sus acciones de guerra dice que capituló.
Ya desde aquel fatídico 1816, cuando La Serna se encontró en Tarija con su ejército, pudo constatar los innumerables aprietos ocasionados por Méndez a los realistas, por lo que no omitió desde entonces ningún esfuerzo para lograr su adhesión: «Desde que a fin del año [1]816 estuve en la provincia de Tarija, me propuse no omitir medio alguno para atraer a la justa causa que defendemos al caudillo Méndez, que por su influencia con los habitantes de aquella provincia, sostenía con vigor y con fuerza armada el sistema de la rebelión». Aunque no se conoce ninguna comunicación intercambiada entre ambos, con toda probabilidad La Serna le dirigió una carta en términos similares que a la de Uriondo, más sin lograr persuadirlo. Lo que sí consta es que poco después Méndez le tendió un cerco, del que no logró salir sin antes haber comprometido su palabra para dejar sin efecto los tributos que pagaban los naturales de Tarija. Los pormenores del hecho son conocidos por el relato de Francisco Burdett O’Connor:
En la época de la guerra tuvo sitiados en la ciudad de Tarija al Virrey La Serna y todos los Jefes y tropa del Ejército realista, capitulados después en Ayacucho. No les dejaba entrar ganado ni comestible alguno de las inmediaciones; en el punto llamado Las Barrancas entre Tarija y San Lorenzo, quitaba los contingentes que venían de Tupiza para las tropas realistas, escoltados siempre por una compañía de Cazadores. El General José Miguel de Velasco, que fue capitán de una de esas compañías, y más tarde Presidente de Bolivia, me refirió toda esa historia y esas proezas y la manera como el Coronel Méndez le quitó en una ocasión a él y a su compañía todo el contingente que traía, en aquellas célebres Barrancas de Tarija.
El Virrey, viéndose ya sumamente estrechado por este valiente e infatigable guerrillero patriota, le llamó un día y le dijo que pidiese la gracia que quisiera, a cambio de que levantase el sitio de la plaza y le dejase entrar víveres. “Muy bien, señor Virrey, si es así, le respondió el heroico Méndez, yo no pido otra cosa sino que se digne suspender el tributo que paga el paisanaje de mi tierra, y yo suspendo el sitio y dejo entrar todo lo que guste”.
Es desde ese día, que se suspendió el tributo en Tarija, lo que se debió pura y exclusivamente a Méndez.
La Serna por fin abandonó Tarija en el 17 de diciembre, encontrándose dos días más tarde en Tupiza, su cuartel general, desde donde pasó a Salta.
Entre tanto, Araoz de La Madrid se introdujo en territorio de Charcas y el 15 de abril de 1817, derrotaba a los realistas, apoderándose de Tarija. No obstante, las fuerzas realistas recuperaron esta plaza poco después y desde entonces combatieron sistemáticamente a los patriotas tarijeños, derrotándolos.
En junio 19 de 1818, La Serna informaba al presidente interino del Cuzco:
Los caudillos Rojas, Uriondo y Méndez, reunidos en las Salinas y puntos inmediatos, han sido batidos y derrotados completamente en repetidos encuentros por el coronel Vigil, siendo sus resultados el haberles cogido diecisiete prisioneros, entre ellos dos oficiales, una bandera, una carga de municiones, dos cargas de equipajes, veinte cabalgaduras ensilladas y quinientas cabezas de ganado vacuno. Sin más perdida de nuestra parte que la de cuatro heridos.
Estas y otras incursiones desarrolladas contra los patriotas permitieron a los españoles controlar el territorio de Tarija. Méndez recordaría más tarde la situación difícil por la que atravesaba entonces, y por la que capituló: «…que Méndez viéndose gravemente herido, con una bala en el pecho; sin armas, sin municiones, sin auxilio, sin recurso y a la barba del enemigo, capituló con el señor General La Serna. ¿Pero qué capitulaciones? Las más honrosas a la Patria y al partido de su comando» (jun. 8, 1826).
La Serna, para llegar a un acuerdo con Méndez, dio una serie de instrucciones al coronel Vigil, quién empleó «…para tan importante objeto su conocido celo y acreditada actividad y prudencia cumpliendo a satisfacción mía cuantas órdenes y prevenciones le había hecho para la ejecución de la empresa». Se contó además con la mediación del Pbro. Joseph Francisco de los Reyes, muy amigo del héroe. Éste sacerdote es un personaje poco conocido, pero que sin embargo desempeñó un papel muy importante durante la guerra por la emancipación, colaborando a los patriotas desde su curato de San Lorenzo.
La noticia de la capitulación también llegó a Belgrano, pues dice éste en una carta dirigida a Juan Martín de Pueyrredón, Supremo Director de las Provincias Unidas de Sud América, en ene. 10 de 1819:
Este [Méndez] es un individuo que ha servido a la Patria con honor y heroicidad con gente armada en persecución del tirano, y, aunque hoy ha capitulado con él por motivos que ha creído justos y prudentes, puede sernos, sin embargo, de gran utilidad posteriormente…
La ausencia de Méndez en los años posteriores, es una consecuencia de su capitulación.

Tarija, abril 14 de 2016

sábado, 13 de agosto de 2016

Con pintura y música recordarán fundación de Cochabamba

El Concejo Municipal y la Alcaldía de Cochabamba han preparado para este domingo 14 un programa de actividades culturales para celebrar los 445 años de la fundación de esta ciudad.

Cochabamba fue fundada el 15 de agosto de 1571, con el nombre de Villa de Oropesa, por el capitán español Gerónimo de Osorio.



PROGRAMA La secretaria municipal de Cultura, Ninoska Lazarte, informó que este domingo la plazuela Gerónimo de Osorio será el escenario en el que se celebrará una Feria de Comida Tradicional de la Cochabamba del siglo XIX, desde las 7:00 hasta las 17:00.

También desde las 7:00 de la mañana, la plazuela acogerá una exposición de las pinturas más antiguas que tiene la ciudad. A las 19:00, en el mismo lugar habrá una verbena popular conmemorativa, con la presencia de grupos musicales como Amaru, Voltaje, dijo el presidente del Concejo Municipal de Cochabamba, Édgar Gainza.

Otro de los escenarios para conmemorar la fundación de la ciudad será el teatro al aire libre Ulises Hermosa que, desde las 21:00 del mismo domingo, albergará una serenata con la participación musical de Tambó Tambó, Yuri Ortuño y María Juana, entre otros artistas.

Ya el lunes 15, día del aniversario, se realizará el traslado de los restos de don Gerónimo de Osorio, la ofrenda floral, la sesión especial del Concejo Municipal en conmemoración a los 445 años de la fundación, la Columna de Honor y el paseo de La Alameda.

miércoles, 10 de agosto de 2016

La otra cara del Libertador

Faceta íntima. La figura de Simón Bolívar se ganó muchos afectos y odios, así como muchos admiradores y detractores; a raíz de su personalidad irreverente y las pasiones que alimentó durante su vida.

“Son los pueblos los que deben escribir sus anales y juzgar a sus grandes hombres. Venga, pues, sobre mí, el juicio del pueblo colombiano; es el que yo quiero, el que apreciaré, el que hará mi gloria”.

Cuando Simón Bolívar pronunció estas palabras, allá por el año 1828 – y que ahora conocemos gracias al Diario de Bucaramanga– ya estaba lidiando con las desventajas de ser una figura pública, tratando de ignorar los picarescos relatos sobre su afición a las mujeres, las quejas por su mal carácter y las calumnias dañinas a su imagen de héroe.

A diferencia de las versiones más difundidas, las que se recopilan aquí buscan mostrar la faceta más personal del Libertador, una que no es necesariamente halagadora, pero que recuerda que Bolívar, además de figura mítica, fue un ser humano con innegables virtudes e inocultables defectos.

DESDE EL HOGAR

En “Historia secreta de Bolívar”, el poeta y escritor colombiano Ismael López, conocido en el mundo literario como Cornelio Hispano, describe a la alta sociedad caraqueña de principios del siglo XIX –en la que Bolívar se crió– como una despreocupada por el decoro.

Inspirados en las demostraciones de afecto q ue desplegaban condes, autoridades y ¡hasta curas! hacia las bellas damas venezolanas, los miembros de la aristocracia hacían circular escandalosos relatos, de los que no se salvaba ni Juan Vicente Bolívar y Ponte, –padre de Simón, a quien no llegó a conocer porque falleció cuando este tenía solo dos años– famoso por sus muchas aventuras extramatrimoniales.

A los nueve, Simón perdió a su madre –atacada por el mismo mal que se llevó a su marido, tuberculosis– tras lo cual su custodia y la de sus tres hermanos pasó varios a parientes a través del tiempo.

Aún con la irregularidad de sus tutores, a través de la lectura de su correspondencia, los historiadores deducen que la infancia y adolescencia de Bolívar fueron periodos tranquilos y felices, con la educación y lujos propios de las familias más adineradas.

LOS PRIMEROS AMORES

En una compilación de Julio García, Thomas Rourke describe una ocasión en la que un jovensísimo Bolívar, conversando con su maestro Simón Rodríguez, parecía poco interesado en los sucesos políticos de la región, ya que “estaba entonces muy absorbido por sus líos de amor con sus hermosas primas, las Aristeguieta”, agregando que el prematuro galán habría “gozado de los favores de todas ellas”, conocidas para la historia como Las Nueve Musas.

Alrededor del año 1798, cuenta Rourke, Bolívar tuvo su primera aventura sexual internacional, a los 15 años y con una mujer que además de ser casada, lo doblaba en edad. Se trataba de “la Güera Rodríguez”, famosa en la ciudad de México por su belleza y sus habilidades amatorias.

Ya en España, adonde se trasladó para continuar sus estudios, el enamoradizo adolescente conoció a María Teresa Rodríguez del Toro y Alaiza, de quien se enamoró al punto de pedir su mano en matrimonio, con solo 17 años de edad. Prudentemente, el padre de la novia les pidió esperar al menos hasta que Simón alcanzara la mayoría de edad (ella ya tenía 19).

Así, en mayo de 1802, Bolívar pudo finalmente unirse a su amada, descrita como una persona dulce y suave.

“La esposa del Libertador, sin ser bella, dice O’Leary, atraía por la dulzura de su carácter y su esmerada educación. Contaba con algunos años más que Bolívar, quien, vehemente en todos sus afectos, fue amante tan apasionado como amigo cariñoso, y veía en Teresa, según sus propias palabras, una joya sin tacha, de inestimable valor”, rescata Cornelio Hispano en su obra mencionada.

Sin embargo, la felicidad no duró; presa de la fiebre amarilla, María Teresa falleció el 22 de enero de 1803, dejando a Bolívar viudo a los 19 años de edad.

Se cree que fue en este doloroso duelo que el Libertador juró no volver a casarse, cosa que cumplió, aunque más de una vez se lo prometió a una dama.

POSIBLES ERRORES

Una vez oficial de su ejército, pero depuesto por traición, José de la Riva Agüero publicó en 1855 un libro que, según el análisis de Juan Carlos Vela en su blog, presentó a Bolívar como un ser despreciable y a sí mismo como una “víctima” del proceso emancipatorio por lo que conviene leer con recelo sus apreciaciones sobre el Libertador.

Entre otras cosas, Riva acusa a Bolívar de adherirse a la causa de la independencia para evadir el pago de una deuda a la real hacienda, de robar riquezas a Perú y de disponer de todos los recursos bajo su responsabilidad, para adular a amantes y premiar a seguidores.

Con detalle, relata también una desagradable reunión en la que Bolívar habría alabado en voz alta las cualidades que la esposa de un general le había demostrado la noche anterior, y cuando este apareció en el salón, el Libertador le entregó, a la vista de todos los invitados, el collar que la mujer había dejado en su habitación tras el affaire.

EL CONQUISTADOR

Si hay algo en lo que concuerdan todas las biografías y relatos sobre el Libertador es en su gran afición a las mujeres. “Bolívar ardió por las dos cosas más bellas del mundo: la Gloria y el Amor”, señala Hispano, poéticamente.

Este rasgo de su personalidad, celebrado por algunos, causó mucha impopularidad entre otros, que condenaban la ligereza que Bolívar demostraba en algunas decisiones estratégicas en el campo de batalla, situaciones descritas con detalle por el General Villaume, uno de sus más férreos críticos.

Con el mismo fervor con el que lideró la lucha por la emancipación de los países latinoamericanos, se entregó al incontable número de mujeres que compartieron su lecho, de las cuales algunas destacaron, por diversos motivos.

Teresa de Jesús, la “dulce Teresa”, identificada a veces como Fanny du Villars, fue la confidente y amiga que Bolívar necesitó para no perderse en los excesos de París. Se cuenta que se aficionó tanto a las mesas de juego que una vez, junto a su suegro, Don Fernando Toro, perdieron una suma tan fuerte que Fanny tuvo que pedir ayuda a su esposo.

Josefina Madrid, más conocida como Pepita Machado, fue la influencia negativa en los nombramientos arbitrarios para puestos en instituciones y el ejército; por lo que no es recordada con agrado por los historiadores.

Cómo no mencionar a Manuelita Madroño, la hermosa adolescente de Huaylas (Perú) que encandiló a Bolívar por seis meses; y de quien se dice que, ya anciana, sin haber querido a nadie más, cuando los jóvenes del pueblo le preguntaban “¿cómo está la vieja de Bolívar?”, ella, con una pícara sonrisa contestaba “como cuando era la moza”.

Pero ninguna mujer marcó y amó tanto al Libertador como Manuela Sáenz, la Libertadora del Libertador como le decía él mismo, y como es reconocida en la actualidad. Brillante, independiente, autodeterminada, atractiva y valiente como pocas, Manuela no solo fue compañera sentimental de Bolívar, sino que acompañó activamente la lucha libertaria, al punto de pedirle que, a la manera de tener una hija de ambos, diera la independencia a nuestro país.

Opacada su figura por el escándalo de amar a Simón estando casada –con un inglés que la adoraba, pero a quien no correspondía, por ser “un hombre que reía sin reír y respiraba sin vivir”, al punto de sugerirle que se casaran en el cielo, porque en la tierra ella sería de Bolívar– y sus modales “poco femeninos”, Manuela ha sido de a poco reivindicada en la historia.

Por sus extravagantes, polémicas y fuertes personalidades, tanto Manuelita Sáenz como Simón Bolívar generaron amores y odios que, con el paso del tiempo y las dinámicas propias de la historia oral, nos han legado relatos y chismes que no podemos ignorar, pero sí leer a la luz del intelecto y el discernimiento que tantos siglos de evolución nos han tenido que enseñar.

El pasado prehistórico desconocido de Bolivia



Bolivia es el resultado de una fusión de culturas.

El territorio que hoy ocupa nuestro país fue el escenario para el surgimiento, desarrollo y desaparición de grupos humanos o sociedades que, en determinados casos y épocas, llegaron al rango de civilizaciones.

Durante siglos, el conocimiento sobre esas culturas estuvo opacado —y quizás hasta oculto— por un historicismo cuya finalidad era mantener un orden que, por una parte, se basaba en el acatamiento de las normas religiosas y, por otra, en la obediencia al monarca. La historiografía, entonces, se armaba sobre la base de la fe en Dios, como supremo creador del Universo, y un estilo fuertemente influenciado por los autores homéricos. Los cronistas que recogieron la información oral sobre los pueblos que habitaban o habitaron esta parte del continente antes de la llegada de los españoles tenían una visión fuertemente influenciada por la sociedad conquistadora quizás debido a que esta llegó de la mano de la evangelización.

Aunque de origen indio, el cronista Phelipe Guamán Poma de Ayala no pudo sustraerse a esa influencia ni siquiera cuando le escribió una carta al rey de España de su tiempo, Felipe III, quejándose por los excesos de sus funcionarios y proponiéndole instaurar en las colonias un modelo administrativo basado en el Tawantinsuyo. La carta viene a ser una especie de conclusión del “Primer nueva corónica i buen gobierno” (Su título original es así: corónica en vez de crónica), un libro manuscrito de casi 1.190 páginas y 398 ilustraciones que fue descubierto en 1908 en la Biblioteca Real de Copenhague.

En el marco de su visión religiosa, fue él quien refirió que los primeros habitantes de estas tierras eran descendientes de Noé o quizás del mismo Adán:

"Mandó Dios salir desta tierra, derramar y multiplicar por todo el mundo. De los hijos de Noé, destos dichos hijos de Noé, uno de ellos trajo Dios a las Yndias; otros dizen que salió del mismo Adán. Multiplicaron los dicho[s] yndios, que todo lo saue Dios y, como poderoso, lo puede tener aparte esta gente de yndios".

Ese tipo de creencias se equipara perfectamente con las versiones sobre la creación del mundo que manejan otros cronistas como Juan de Betanzos, citado por el boliviano Roy Querejazu Lewis, en “Bolivia prehispánica”, quien señala que “en los tiempos antiguos, dicen ser la tierra y provincia del Perú oscura y que en ella no había lumbre ni día. Que había en este tiempo cierta gente en ella, la cual gente tenía cierto Señor que le mandaba y a quien ella era sujeta. Del nombre de esta gente y del señor que la mandaba no se acuerdan. Y en estos tiempos que esta tierra era toda noche, dicen que salió de una laguna que es en esta tierra del Perú en la provincia que dicen de Collasuyo, un señor que llamaron Con Ticci Viracocha, el cual dicen haber sacado consigo cierto número de gentes del cual número no se acuerdan. Y como este hubiese salido de esta laguna, fuese de allí a un sitio que es junto a esta laguna, que están donde hoy día es un pueblo que llaman Tiahuanacu, en esta provincia ya dicha del Collao; y como allí fuese él y los suyos, luego allí de improviso, dicen que se hizo el sol y el día, y que al sol mandó que anduviese por el curso que anda; y luego dicen que hizo las estrellas y la luna”. Aunque admite su carácter fantasioso, Querejazu cierra el capítulo sobre los mitos andinos afirmando que “lo más importante de todo ello es la insistente mención que se hace del Collasuyo, de la isla del sol en el Lago Titicaca y de Tiahuanaco. Pese a la falsificación de su historia, a partir de Pachacutec Inca Yupanqui, los Incas no pudieron ocultar del todo que su origen era incuestionablemente colla”.

Esa última afirmación podría ser válida para la sociedad inca, cuya antigüedad ya ha sido cuestionada, pero no para las demás culturas que habitaron el territorio que hoy es Bolivia.

Independientemente de su origen, la mayoría de los cronistas refiere la existencia de pueblos anteriores a incas y collas de cuya existencia supieron por relatos de los ancianos. Así, Pedro Cieza de León afirma que “yo tengo que ha muchos tiempos y años que hay gentes en estas Yndias, según lo demuestran sus antigüedades y tierras tan anchas y grandes como han poblado” y el ya mentado Guamán Poma de Ayala incluso menciona a los wari wiracocha runa como “primer generación de yndios del multiplico de los dichos españoles que trajo Dios a este rreyno de las Yndias, los que salieron de la arca de Noé, deluuio (del diluvio)”.

La excesiva relación de su prehistoria incaica con la Biblia ha sido una de las razones de los ataques a la “Corónica” pero, ya con las luces de nuestro tiempo, Guamán no sólo es disculpado sino que ya se entiende mejor la visión que tenía cuando escribió tan monumental obra. Ramiro Condarco, por ejemplo, dice que “Guamán Poma confirma así que los primeros habitantes de los Andes Centrales fueron hijos de una época diluvial, no por influencia del credo católico, sino por hallarse conforme a la tradición de sus mayores”. Sin ser indio, Cieza de León también hace referencia al diluvio: “cuentan esas naciones que antiguamente, muchos años antes [que hubiese incas] estando las tierras muy p[obladas de gentes, que vino] tan gran diluvio y tormenta que, [saliendo la mar de sus límites] y curso natural, henchió [toda la tierra de agua de] tal manera que toda la gente [pereció, porque allegaron] las aguas hasta los más alt[os montes de toda la se]rranía”.

Por tanto, mal se puede hablar de las culturas prehispánicas bolivianas limitándose a aquellas que existían o subsistían en el momento de la llegada de los españoles.

Lo que corresponde, quizá, es determinar su antigüedad para tener un punto de partida que es necesario en cualquier investigación histórica.

Comunicólogos como Luis Ramiro Beltrán, Karina Herrera, Esperanza Pinto y Erick Torrico advierten que “no hay consenso respecto del origen y antigüedad de las primeras civilizaciones que ocuparon lo que hoy es Sudamérica” y las diferentes dataciones, así sea estimativas, de los historiadores respaldan esa afirmación. Así mientras Teresa Gisbert dice que “la antigüedad del hombre en América se estima en más de 40.000 años”, Querejazu cree que la primera cultura suramericana “tendría más de 30.000 años de antigüedad”.

En lo que sí parece existir consenso es en aceptar la teoría inmigracionista como la más válida para explicar el origen del hombre americano. Desde Guamán Poma de Ayala (destos dichos hijos de Noé, uno de ellos trajo Dios a las Yndias) hasta Mesa y Gisbert “se admite que fueron diversas migraciones las que poblaron el continente americano, señalándose para ello dos vías: a) el estrecho de Behring, que une Asia con Alaska, y que fue por donde pasaron los primeros cazadores y recolectores después de la última glaciación; y b) la migración marítima a través del Océano Pacífico…”.

Condarco resuelve la controversia de manera directa: “No existe en nuestro continente ningún biotipo humano de antigüedad prehistórica que pueda considerarse genuinamente americano. Esto quiere decir que, en sentido estricto, no es científicamente correcto hablar del hombre americano como característico poblador y portador de todas las diversas regiones del continente, puesto que aquí encontramos los más diferentes biotipos en posesión de las más distintas culturas de la antigüedad prehistórica y protohistórica”.

Entonces, los primeros hombres que poblaron América llegaron desde otro continente pero no de uno o algunos lugares sino de varios y, en virtud a ello, desarrollaron diferentes tipos de culturas luego de establecerse en estas tierras.

Diversas culturas
Citando a investigadores como Remy Cottevieille - Giraudet, Paul Rivet y José Imbelloni, Condarco menciona hasta 17 biotipos de los primitivos pobladores americanos pero destaca cuatro como los dominantes en los diferentes estudios: el asiático de tipo mongoloide, el oceánico, el esquímido y el blanco. Acerca de este último aclara que se trata del blanco antes de la conquista española, “el tipo blanco de origen nativo, ya que existen diversas pruebas de carácter histórico, como el testimonio registrado por Pedro Pizarro de acuerdo con el cual existían entre los inkas personajes tan ‘blancos, que de blancos no se veían’”.

Debido a ello, es fácil entender que en el territorio que hoy es Bolivia existió una variedad de biotipos que, a su vez, se tradujo en una diversidad de sociedades humanas. “En realidad, el antiguo territorio de la vieja Charcas, hoy Bolivia, presentó, a lo largo de la llamada edad de piedra, en lo que a filiación antropofísica concierne, el carácter de un mosaico étnico, o racial si se quiere, y en lo que concierne a la naturaleza histórico-cultural de sus poblaciones prehistóricas, el igualmente progresivo aspecto pluricultural que caracterizó su permanencia hasta el arribo de la historia escrita impuesta por la conquista hispánica en los Andes Centrales”, sentencia Condarco.

Sobre esa base, el punto de partida para cualquier investigación historiográfica parece ser el viscachanense, nombre que se utiliza para designar a los hombres que vivieron en el que Gisbert denomina “período pre-cerámico y pre-agrícola (que) corresponde (a) la industria lítica de Viscachani, y a la que los investigadores adjudican una antigüedad de varios milenios”.

Pero esos varios milenios no están del todo determinados.

Mientras Querejazu divide las culturas sudamericanas en cuatro, ubicando al viscachanense I en la segunda, Condarco prefiere utilizar la clásica división lítica; es decir, la establecida por la manufactura de herramientas de piedra. En ese sentido, este último coloca al viscachanense I en el paleolítico inferior, al viscachanense II en el paleolítico medio y a otra cultura, el ayampitinense, en el paleolítico superior.

Querejazu no se limita a clasificar a esos pueblos por su producción lítica sino que también describe sus características culturales. Así, refiere que el viscachanense I contaba de dos en dos mientras que el ayampitinense de Viscachani, que vivía en casitas redondas, tenía un conteo predecimal y hacía “combinaciones varias antes de llegar a diez”.

Sobre la base de Viscachani, Gisbert ofrece un cuadro cronológico de la época prehispánica que le da a esa cultura una antigüedad de entre 10.000 a 8.000 años a. de C. pese a que Querejazu afirmó antes, citando análisis de carbono 14, que la viscachanense II podía ubicarse entre 16.000 a 14.000 años antes de nuestra era.

En el cuadro no están los ayampitinenses y la primera referencia a una cultura oriental es la del Montículo Velarde, entre 700 y 1000 d. de C. pero, por lo demás, está tan bien hecho que basta darle una mirada para tener una idea de cómo fue la época prehispánica en Bolivia (ver cuadro No. 1).
Un cuadro igualmente didáctico es el que Javier Escalante ofrece en las primeras páginas de su “Guía arqueológica de Bolivia” que, si bien no incluye a urus ni ayampitinenses, por lo menos pone a una genérica cultura amazónica con una antigüedad similar a la de Viscachani.

Los urus, que aparecen a lo largo de todos los períodos en el cuadro de Gisbert, constituyen una cultura fascinante no sólo por su antigüedad sino porque subsiste hasta nuestros días. Querejazu ubica cronológicamente su origen en la cuarta cultura sudamericana, la misma del ayampitinense de Viscachani, con un nivel cultural equiparable al mesolítico oriental del Viejo Mundo. “Una vez llegados a Sud América ocuparon las regiones lacustres del Altiplano Andino, dando origen del denominativo de ‘hombres de agua’ con que también se los conoce”, dice.

Además de ellos, muchos otros pueblos vivieron en la Bolivia prehispánica y dejaron evidencias materiales de su paso por la historia.

Ahí están, por ejemplo, las culturas Wankarani, Chiripa y Tiwanaku a las que el arqueólogo Carlos Ponce Sanjinés ubica en períodos más bien próximos y hasta las relaciona entre sí. “Cronológicamente, la cultura Wankarani se inicia en 1210 antes de nuestra era. Su antigüedad media, de conformidad a la datación radiocarbónica otorga 484 AC. Se cuenta para el efecto con 7 fechados a través del isótopo Carbono 14”, afirma.

El datado radiocarbónico le dio a la cultura Chiripa una antigüedad de 1380 a. de C. y, de acuerdo con Ponce, tanto esta como la Wankarani fueron sometidas por Tiwanaku así que cualquier vestigio sobre sus formas de comunicación y/o transmisión de mensajes fueron absorbidos por esta última. El famoso arqueólogo boliviano también refiere lo que pasó tras el misterioso desplome de Tiawanaku: “el señorío altiplánico quedó dividido en estados o señoríos regionales, todos de habla aymara, entre los que se puede enunciar el kolla al noroeste del Titikaka, el lupaka hacia el occidente, el umasuyu al oriente y el pakasa, karanka y lipi al sur. Cabe añadir al charka en Cochabamba, k’arak’ara al norte de Potosí y Chicha al sur de éste”.

Como se pudo ver en el cuadro de Gisbert, además de Vischachani, Wankarani, Chiripa y Tiwanaku, otras culturas prehispánicas fueron Iskanwayas, Mollos, Callawayas, Pacajes, Collas (en La Paz), Chichas, Qaraqaras, Charcas, Asanaques, Quillacas, Carangas, Sevaruyos, Soras, Incas (Oruro y Potosí), Cuis, Cotas, Mitmas (Cochabamba) y Yamparas (Chuquisaca). La mayoría de estas agrupaban, a su vez, a sociedades menores como por ejemplo, Yura y Huruquilla que formaban parte de los Chichas. Sobre estos últimos, Querejazu detalla que “la ubicación de esta nación se encontraba entre Carancas, Lípez y los chiriguanaes, con quienes comerciaron”.

Con excepción de los chiriguanos (a quienes Gisbert ubica tanto en Chuquisaca como en Santa Cruz), El Palmar (Santa Cruz), Montículo Velarde y Macisito (Beni), todas las culturas antes referidas, y muchas otras, estuvieron o están ubicadas en el occidente de lo que hoy es Bolivia y la mayoría de los estudios dedicados a ellas se olvidaron de que en el oriente y la amazonía también vivieron pueblos de similar antigüedad. La visión andinocéntrica de la historiografía convencional los ignoró casi sistemáticamente con el pobre argumento de que sus rastros culturales fueron devorados por la selva o consumidos por la humedad.

Esa omisión no parece involuntaria sino que más bien respondería a una visión racista que era tan común en la época prehispánica como lo fue en los períodos posteriores. Incluso desde los milenarios urus, que decían no ser hombres, hasta los inkas que se estaban expandiendo cuando llegaron los españoles, siempre existió la tendencia a descalificar al otro. El mismo Querejazu parece confirmarlo: “Durante el incario y posteriormente durante la colonia, el término de ‘chunchos’ englobaba, sin diferenciación alguna, a todos los nativos pertenecientes a las diferentes tribus y etnias de los actuales departamentos de Pando, Beni y Santa Cruz. La palabra Chuncho era usada de una manera despectiva, expresando barbarie, salvajismo e ignorancia”.

Al mirar con desdén a los pueblos de tierras bajas, andinos y vallunos repetían, con espantosa similitud, la visión colonialista del español que consideraba al indio americano un ser salvaje, antropófago y carente de alma. Incluso el cronista mestizo Blas Valera, citado por Inca Garcilaso de la Vega en sus “Comentarios Reales”, señaló que “Los que viven en los Antis comen carne humana, son más fieros que tigres, no tienen dios ni ley, ni saben qué cosa es virtud”.

Como se puede ver, los bárbaros no eran los indios sino quienes creían semejantes barbaridades.

La visión racista subsistió hasta bien entrado el siglo XX, cuando arqueólogos y antropólogos, la mayoría de ellos extranjeros, centraron su atención no sólo en los pueblos andinos sino también en los del oriente y la amazonía de Bolivia.

Querejazu, que es potosino de nacimiento, les dedica dos capítulos en su “Bolivia prehispánica” y hace el siguiente recuento de las culturas de los pueblos bajos que existieron desde antes de la llegada de los españoles:

En resumen, en el Oriente Boliviano, según los autores citados, existían veinte y tres grupos étnicos y en la Amazonía treinta y tres:
Oriente Boliviano: Chiriguanos, Titanes, Chiquitos, Paycanos, Iguapahy, Tomacucis, Tobas, Comoguaque, Nocegue, Guaranís, Chanees, Caribes, Yuracarés, Zimbues, Curiaguanos, Capayjorós, Quieuchicosíes, Tapacuras, Motilones, Torococíes, Guarayos, Pausernas y Sirionós.

Amazonía Boliviana: Pacahuaras, Araonas, Tacanas, Toromonas, Cavinas, Machuis, Tiboitas, Mojos, baures, Mobimas, Etirumas, Tapacuras, Itonamas, Huarayos, Caniciazas, Bolepas, Hericebonos, Rotoroños, Pechuyos, Coticiaras, Meques, Mures, Sapis, Cayubabás, Canacures, Ocoronos, Chumannos, Mayacamas, Nayras, Norris, Pacanabos, Sinabus y Cuyzaras.

Su labor de identificación se extiende también al Chaco, hábitat de los chulupis, matacos y tapietes y, aunque se advierte que su trabajo es exhaustivo, es lógico suponer que no alcanza a abarcar a todas las culturas prehispánicas de las tierras bajas de lo que hoy es Bolivia. Diversos autores se han ocupado de estas pero la mayoría son recientes y su cantidad es exigua si se la compara con los estudios sobre los pueblos andinos. Un libro reciente de Edgar Ortiz Lema, por ejemplo, habla de los mataco noctenes, mataguayos y mataraes y proporciona valiosa información sobre las etnias del Chaco.

Resulta una necedad, entonces, seguir creyendo que Bolivia se formó culturalmente sólo sobre la base de los pueblos andinos y de sus valles ya que, como se puede ver, en sus llanos, selvas y chaco también vivieron pueblos cuya antigüedad y desarrollo cronológico debió llevarlas, por lógica consecuencia, a estados culturales avanzados.

Querejazu mismo lo advierte al señalar, por ejemplo, que “en la región del Beni (zona poco estudiada hasta el momento) se distinguen, al menos, tres regiones arqueológicas importantes. La primera abarca las orillas del río Mamoré. La segunda comprende las llanuras de Mojos, destacándose en toda esta región una gran cantidad de ‘lomas’, que en realidad son túmulos artificiales, restos de una impresionante civilización que se desarrolló en épocas posteriores a Cristo. Lógicamente que el Beni también fue habitado por otras culturas que ocuparon la zona en épocas muy anteriores a Cristo”.

Entonces, el desafío de los historiadores es sumergirse en esas culturas, explorar su difícil hábitat con el fin de encontrar, en medio de selvas y matorrales, los indicios que permitan armar su pasado.

G. POMA DE AYALA
"Mandó Dios salir desta tierra, derramar y multiplicar por todo el mundo. De los hijos de Noé, destos dichos hijos de Noé, uno de ellos trajo Dios a las Yndias; otros dizen que salió del mismo Adán. Multiplicaron los dicho[s] yndios, que todo lo saue Dios y, como poderoso, lo puede tener aparte esta gente de yndios".

HOMBRE AMERICANO
“No existe en nuestro continente ningún biotipo humano de antigüedad prehistórica que pueda considerarse genuinamente americano. Esto quiere decir que, en sentido estricto, no es científicamente correcto hablar del hombre americano como característico poblador y portador de todas las diversas regiones del continente, puesto que aquí encontramos los más diferentes biotipos en posesión de las más distintas culturas de la antigüedad prehistórica y protohistórica”

MIGRACIÓN
“se admite que fueron diversas migraciones las que poblaron el continente americano, señalándose para ello dos vías: a) el estrecho de Behring, que une Asia con Alaska, y que fue por donde pasaron los primeros cazadores y recolectores después de la última glaciación; y b) la migración marítima a través del Océano Pacífico…”

La Revolución Acreana del 6 de agosto de 1902

El 6 de agosto es también una fecha festiva en el calendario cívico del Estado autónomo acreano, pues marca el día en que Brasil comenzó a anexarse nuestro abandonado Acre liberándolo del dominio neocolonial norteamericano que propiciaba sin ningún escrúpulo nuestro presidente José Manuel Pando.

El 6 de agosto de 1902 los autonomistas acreanos tomaron la Intendencia de Bolivia en Xapurí, donde un contingente del ejército boliviano celebró la víspera del Día de la Patria hasta desfallecer de placer. Las “hormonas amazónicas” de nuestros soldados habían pasado la noche del 5 de agosto en muy buena compañía —con niñas que llegaban de Manaos según Haroldo Zaine Sarkis— y cuando, a primeras horas del 6 de agosto Plácido de Castro tocó la puerta para hacerlos prisioneros, abrió un militar boliviano despabilándose del “ch´aki” con enfado y le increpó al acreano con estas palabras: “Es muy temprano para la fiesta cívica”, y el autonomista le respondió hablando en típico “portuñol”: “Mi comandante, esta no es una fiesta, es una Revolución”. Por eso el 6 de agosto es una importante fecha en el calenderio de efemérides del Estado do Acre (en la capital Rio Branco —ciudad que cuando perteneció a Bolivia era conocida como “Vuelta Empresa”— el barrio más antiguo y populoso se llama “6 de agosto”) pues este día marca el inicio triunfal de la Revolución Acreana.
Haroldo Zaine (polera negra), con Heribert Mota y otros funcionarios de la Casa de la Cultura en el municipio de Xapurí. | Foto Sol de Pando

Haroldo Zaine (polera negra), con Heriberto Mota y otros funcionarios de la Casa de la Cultura en el municipio de Xapurí. | Foto Sol de Pando

Lo de las niñas de Manaos sale del imaginario popular en Xapurí. Aún no hallé pruebas documentadas al respecto en esta ciudad. La Casa Branca es el lugar donde según la historia funcionó la Intendencia de Bolivia antes de la rebelión de los acreanos lusohablantes, pero no habría sido un cuartel militar sino un hotel transitorio con su nidito de palomas negras, como esas del Café Cantante en Cochabamba por la misma época o algo así como la casa de “Tía Isabel” en la Cobija de nuestros días. Haroldo Zaine afirma tener evidencias que indican al actual hospital municipal de Xapurí, un hermoso edificio que data de comienzos del siglo XX un par de cuadras más al este de la Casa Branca, como el verdadero lugar donde se aposentaba la Intendencia de Bolivia; solo que la noche de la víspera del 6 de agosto la tropa que custodiaba este territorio que se nos iba de las manos inexorablemente, habría salido de visita a las niñas de Manaos desconociendo que los autonomistas organizados por Plácido de Castro estaban poniendo en marcha su plan revolucionario para proclamar la República del Acre independiente de Bolivia y de Brasil.

El incidente del 6 de agosto en la Casa Branca de Xapurí, que también fue el inicio de la Guerra del Acre en la versión boliviana, tampoco ofrece muchos detalles esclarecedores en la historiografia de nuestro país.

Independientemente del derecho humano que asiste a todo soldado bajo bandera para usar sus horas de franco buscando paz y amor en brazos de una bella mujer, más si es una amazona, es necesario que alguien en Bolivia confirme o desmienta la versión que se maneja en Xapurí y en todo el Acre brasileño. Más allá de la presunta presencia de niñas de Manaos en ese episodio histórico, los soldados bolivianos que vinieron a Xapurí para derramar su sangre cumpliendo su deber en este alejado territorio, desvertebrado y abandonado por la incapacidad y venalidad secular del Estado boliviano y sus políticos sátrapas, merecen una justa reivindicación a su memoria heroica.

Eu, me limito a informar lo que escucho y veo siempre citando fuentes responsables. Cuando vuelva a Xapurí profundizaré más en el tema.

martes, 9 de agosto de 2016

El Conde de Guaqui Premian a Goyeneche por victoria realista

La Paz, 1813.- José Manuel de Goyeneche, emisario de la Junta de Sevilla en Sudamérica, ha acaparado en su persona un nuevo título: el conde de Guaqui.

Según fuentes oficiales, este título se le asignó directamente desde España, tras el éxito obtenido en la batalla librada en el Puerto de Guaqui, a orilla del lago Titicaca, frente a las tropas emancipadoras de Juan José Castelli.

La batalla se desencadenó repentinamente el 20 de junio, rompiendo ambas partes el armisticio de 40 días que se había concertado el 13 de mayo hasta nuevo aviso.

A tres días de vencer el convenio, las tropas de Goyeneche sorprendieron a Castelli y lo derrotaron completamente.

Un vecino del lugar comentó que los jefes y oficiales de Castelli “se dieron a la fuga, come-tiendo mil abusos en su desbande”.

Esta versión coincidiría con otra similar que llegó de La Paz, en la cual se dijo que “el des-prestigio de Castelli se hizo grande entre los católicos del pueblo debido al ingreso del mismo en miércoles santo y que su tropa se dedicó a las diversiónes mundanas en los demás días de duelo cristiano”.

Por su parte, un reputado observador de los sucesos políticos que conmueven a Europa y América comentó que “muchos de los caudillos que lideran los movimientos emancipadores en América no tienen una conciencia clara de los ideales liberales y republicanos con que enarbolan sus banderas, sino que representan, más que nada, la catarsis de una angustia y una represión acumuladas muchos años, que desborda y extralimita sus derechos, haciéndolos cometer algunas injusticias”. Por último, y volviendo al “pomposo Goyeneche, un funcionario público de muchos años en La Paz comentó irónicamente que el “flamante conde de Guaqui” (también presidente del Cusco y de la Audiencia de Charcas) no tendrá tiempo ni paz para disfrutar de sus título en la convulsionada región del Alto Perú”. De “El Chasqui”.