miércoles, 22 de junio de 2022

Santa Cruz indígena - Más allá de Santa Cruz

Podemos esbozar, a grandes rasgos, el panorama étnico de la vasta región a la cual pertenecía Santa Cruz de la Sierra. Al este en el Pantanal, allí donde los españoles de Asunción establecieron el “Puerto de los Reyes” (probablemente la laguna Gaiba), vivían grupos a quienes los españoles dieron el nombre genérico de “orejones”, por los pendientes que llevan como adornos. Todos ellos son descritos como grandes agricultores, al contrario de muchos de sus vecinos “canoeros” y pescadores : guaxarapos, guatos, acheres o yacarés, etc. Finalmente, se señala también al menos una aldea guaraní en Puerto de los Reyes, al mando del “principal” Yandarupia, quien dice conocer la ruta del metal hacia el occidente.

De Puerto de los Reyes, siguiendo río arriba, en las profundidades del Pantanal, se llegaba a la región dominada por los grupos xarayes. Los xarayes pertenecían a la familia lingüística arawak, pero a una rama diferente de la mojobauré o chane: la rama paresi (Paul Rivet citado por Métraux, 1942). Lo más sobresaliente de esta zona es, sin duda, el complejo sistema jerárquico establecido entre los diferentes grupos xarayes y sus “sujetos”, grupos muy diversos que incluían tanto a los ortueses agricultores como a los tiyues e yayna, “gente de canoa”. La red de clientelismo xaray se extendía hacia el occidente, y existen datos sobre matrimonios interétnicos entre mujeres xarayes y hombres “chiriguanaes” de la parcialidad Bambaguasu; ya mencionamos también el papel de los xarayes en la distribución del metal andino Paraguay abajo y su participación en expediciones multiétnicas hacia el oeste.

Las noticias son parcas sobre la región que se extiende entre Puerto de los Reyes y la futura Santa Cruz. Irala menciona a varios grupos guaraníes, “de la misma generación” que los de Puerto de los Reyes y la tierra (mejor dicho el cerro) de Ytapua, un poco más al occidente. Se mencionan también a tarapecocis, chanes y payzunos en esta región. Todos son parte de la gran cadena del metal.

Más al Norte, al Oeste de los xarayes, la tierra parece haber sido bastante más poblada. Dos conjuntos dominan la región: primero una serie de grupos guaraní-hablantes, por ejemplo los pitaguaris más occidentales, los bambaguasu y luego el conjunto conocido como “itatines” llegados a esta tierra en busca del metal, y segundo el grupo, bastante belicoso, de los tapuy-miri, es decir de los chiquitos.

El occidente de la ciudad parece haber sido muy poco poblado hasta llegar al río Guapay o Grande. De manera interesante, Schmidel menciona a los tamacocis del río Guapay inmediatamente después de los gorgotoquis, cuando una considerable distancia (unas 50 leguas) los separan. No se trata de una negligencia del mercenario alemán, pues otras fuentes confirman que toda la tierra entre Santa Cruz al Este y el río Grande al Oeste era “un desierto de 55 leguas”, sin agua y, por ende, sin gente. En la región misma del río Guapay, el grupo más importante era el de los tamacocis, con su jefe Grigotá, muy probablemente chane-hablantes (Sanabria, 1949; Combès e Hirtzel, 2007). En el margen izquierdo del río, los “llanos de Grigotá” estaban ubicados entre la “provincia de chiriguanaes” del cacique Vitupue y, más al oeste, la tierra donde vivían grupos jores y yuracares. Junto con los tamacocís, estos últimos eran “tributarios” de los chiriguanaes, a quienes proporcionaban particularmente palma de “la provincia del Çiriti” para la fabricación de flechas. .

Como lo indica el nombre dado por los españoles, la “cordillera Chiriguana”, que se extendía a lo largo de los últimos estribos andinos, era una región dominada por estos grupos guaraní-hablantes, que tenían “tributarios”, como los yuracares o los jores, y “esclavos”, como los chanes. Pero fue también, en el período inmediatamente prehispánico, lugar de asentamiento de pueblos andinos (los “candires” y “carcaraes” de las crónicas), particularmente en Samaipata (a escasas leguas del “asiento de Vitupue”) y probablemente también en Saypurú, entre los ríos Guapay al Norte y Parapetí al Sur. Mal llamado “el fuerte”, el complejo de Samaipata era más bien un centro a la vez religioso y administrativo incaico, quizás incluso con rango de capital provincial, aunque probablemente edificado sobre asentamientos preincaicos (Meyers, 1999; 2005; Meyers y Ulbert, 1997).

En términos lingüísticos, son varios los grupos (con sus respectivas familias, lenguas particulares y dialectos) que se pueden identificar en toda la macro-región: arawak, con al menos dos familias distintas, la llamada “mojo-baure”, que incluye a la lengua chane y la paresi, presente principalmente en el Pantanal; guaycurú al Sur, con los mbayás chaqueños; guaraní, familia representada sobre todo por los dos conjuntos de “chiriguanaes” itatín y de la cordillera; chiquito o chiquitano, con los tovasicosi, al Noreste de Santa Cruz; probablemente otuqui-bororó, particularmente en la región del Pantanal. Sin embargo, en muchos casos, no tenemos información sobre los idiomas hablados por los diferentes grupos. 
GRupos Etnicos SAnta Cruz

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