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miércoles, 20 de julio de 2016

El primer encuentro de Belzu con Juana Manuela Gorriti

Entre las apasionantes vidas de nuestra América, está la de Juana Manuela Gorriti, escritora, poetisa, novelista, política y principal actora en el desenvolvimiento de cuatro gobiernos de la República, cada cual más tormentosos en la Historia de Bolivia. Nos referimos a los gobiernos de José Ballivián, Manuel Isidoro Belzu, Jorge Córdova y Mariano Melgarejo, que desde ya muestran estridencias en lo que ha sido Bolivia en los inicios de su vida republicana.

Juana Manuela Gorriti, nacida en Salta, en el norte de la República Argentina, casi en la frontera de las provincias altas con las provincias bajas, llamadas así desde el Congreso de Tucumán en 1816, transcurrió su niñez en Salta y gran parte de su vida en Bolivia, viviendo en sus postrimerías en Lima y Buenos Aires.

Mujer estudiosa, culta, muy hermosa y de una inteligencia superior, significó en la vida pública boliviana un toque de romanticismo, en una tierra convulsionada por las pasiones políticas…

Juana Manuela Gorriti ha sido considerada como “La primera novelista Argentina”, sus obras han sido publicadas en Lima, Buenos Aires y París, y sus veladas literarias, en el transcurso de su vida, fueron visitadas por lo más granado de la intelectualidad de la época.

En esa época gobernaba la República de Bolivia el Mariscal Andrés de Santa Cruz y Calahumana, quien había sido llamado de urgencia para hacerse cargo de la conducción del país por la disolución de la Asamblea Constituyente decretada por el General Velasco, ocupando la presidencia el 19 de mayo de 1809.

Una de las primeras actuaciones de la presidencia de Santa Cruz, fue la reorganización del ejército boliviano, que después de la retirada de las fuerzas libertadoras colombianas, había quedado como una pequeña minoría.

El Gobierno de Santa Cruz acogió a militares de prestigio en la reorganización del ejército de Bolivia, los más héroes de la guerra libertadora de la Independencia, incluyéndose en el escalafón a Francisco Burdett O´Connor, Otto Felipe Braun, Guillermo Miller, y los coroneles José María Silva, José de La Trinidad Morán y José Ballivián Segurola, siendo éste uno de los principales.

Entre los incorporados al ejército también figuraba el Capitán Manuel Isidoro Belzu, que había servido en el ejército peruano y que al conocer las intenciones del General peruano Agustín Gamarra, de ingresar a territorio boli-viano, pide su incorporación al Ejército de Boli-via, siendo, después de algunos problemas de orden militar, destinado a la ciudad de Tarija, por instrucciones de Ballivián.

Y es en esa hermosa ciudad, a orillas del Guadalquivir, la Andalucía boliviana, que Manuel Isidoro Belzu conoce a Juana Manuela Gorriti, una niña, una mujer de rara belleza, que con solo su mirada turba el carácter recio del militar de campaña, quien caería rendido a sus pies. El hecho inicial se habría dado cuan-do Manuelita Gorriti de 14 años de edad, saliera al balcón de la casa de los Marqueses del Tojo, en la plaza principal de Tarija, al escuchar las bandas militares de un desfile encabezado por un escuadrón de granaderos, encontrándose de improviso con los ojos profundos de un gallardo capitán de rostro moreno aperlado y una estatura más que regular, fruto de un mestizaje de india con árabe que le otorgaba un atractivo poco común.

Se inicia así el romance, con la total oposición de la familia Gorriti. No podía aceptarse dentro de la familia a un oscuro militar que si bien era de apuesto continente no significaba un futuro aceptable para Juana Manuela, y me-nos tratándose de un personaje sin alcurnia. La ayuda y explicación del General Francisco Bur-dett O´Connor, a la sazón Comandante del Ejército de Tarija, facilitó el romance. Don José Ignacio Gorriti quedó sorprendido cuando el joven militar pidió a su hija en matrimonio, no quedándole otra cosa que dar su aquiescencia, dado el enamoramiento de Juana.

Y se ejecutó el matrimonio en la Iglesia Matriz, celebrado por el Obispo Coadjutor de Tarija, con los festejos y las felicitaciones corres-pondientes en la casa del afamado General Francisco Burdett O´Connor, ubicada en la ca-lle Campero esquina Bolívar, hoy Archivo De-partamental de Tarija.

Don Bernardo Trigo Espejo, Prefecto de Ta-rija, ofreció su casa de campo, en su propie-dad ubicada en la localidad de San Joaquín, a escasa distancia de la ciudad de Tarija, para la luna de miel de la feliz pareja; hermosa finca heredada actualmente por el nieto de don Bernardo, don Leocadio Trigo Achá.

Juana Manuela contaba con 15 años, y el Capitán Belzu con 25 años, hacía poco había ascendido de Sargento Mayor a Capitán.

Fue entonces que se inició la vía crucis de Juana Manuela, comprendiendo tardíamente que ser la esposa de un militar en Bolivia, país lleno de convulsiones políticas y aprestos mili-tares permanentes, era vivir con el Jesús en la boca, implorándole que su marido no pereciera en los innumerables combates que mantenía.

Llamado el Capitán Manuel Isidoro Belzu a la capital de la República, se traslada con su familia esperando el destino señalado en el ejército, y Juana Manuela, mujer liberal, no re-presentaba ningún problema doméstico para su esposo, pues para cambios de destino ella era una diestra amazona, pudiendo acomoda-rse a cualquier emergencia sin problema algu-no.

Es el tiempo de gloria del Mariscal Andrés de Santa Cruz y un 14 de agosto de 1831 es nombrado Presidente Constitucional de la Re-pública. Gran Ciudadano y Restaurador de la Patria, fue iniciando preparativos para el ingre-so de su ejército ante el llamado de auxilio del Presidente peruano Luis Orbegozo.

Bajo esas circunstancias, Belzu es destinado a la ciudad de La Paz e incorporado al ejército, estableciendo su hogar en forma momentánea en su propiedad de Millocato, en Río Abajo, lu-gar histórico donde se había refugiado el obis-po realista La Santa y Ortega en la revolución del 16 de julio de 1809. Juana Manuela es aco-gida con mucho cariño por la sociedad paceña, iniciando una serie de amistades con conoci-das familias y el año 1833 nace su primera hija, Edelmira…

(Fragmentos del libro “Juana Manuela Gorriti – su vida, su obra y su paso por Bolivia”, de José Alberto Diez de Medina).

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