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domingo, 26 de mayo de 2013

Opresión colonial terminó el 25 de mayo de 1809 con el Grito Libertario

La opresión colonial que existía en América Latina terminó con el Grito Libertario del 25 de mayo de 1809, hecho importante que puso fin al dominio español en lo que hoy se conoce como Sudamérica.

Pasaron 204 años de ese momento histórico que se dio en Chuquisaca y gracias a este hecho heroico los bolivianos gozamos de libertad y de un proceso democrático.



HISTORIA

Las noticias que circulaban que Napoleón Bonaparte iba a invadir y traicionar a España, llegaron hasta el continente americano y esto preocupó a las autoridades, quienes no sabían si apoyar al Rey de España o al de Francia, o pelear contra los invasores.

En la Audiencia de Charcas se enteraron que Carlota Joaquina hermana de Fernando VII, pretendía ingresar a este territorio para gobernar en representación de su familia hasta que ellos fueran liberados.

El 24 de mayo de 1809 el regente José de la Iglesia, convocó de forma extraordinaria al Tribunal a una reunión en su domicilio donde se tomarían determinaciones para que respeten los derechos de los pobladores.

Al día siguiente el 25 de mayo, el padre Félix Bonet, junto al capitán Santiesteban, previnieron de la reunión al presidente de la Audiencia de Charcas, Ramón García Pizarro sobre la conspiración, porque lo que se pretendía era evitar ser gobernados por extranjeros.

Teniendo conocimiento de estas rebeliones, Pizarro libró mandamientos de prisión, concebidos en términos severos contra varias personas, deteniéndose solamente a Jaime Zudáñez defensor de los pobres. Con motivo de esta prisión, se toca a rebato en todos los campanarios y, especialmente, en la Campana del Templo de San Francisco, denominada ahora "Campana de la Libertad".

Esto provocó el enfrentamiento entre gobernantes y el pueblo. Mientras tanto los alzados habían reunido una apreciable cantidad de pobladores quienes esperaban las negociaciones que protagonizó el arzobispo ante Pizarro para que ponga en libertad a Zudáñez.

Pedido que demoró, ingresó a palacio una delegación compuesta por el teniente coronel Juan Antonio Álvarez, el alcalde provincial Paredes y el Padre Polanco, quienes manifestaron a Pizarro que para mantener el orden debía ordenarse que se replegara la artillería.

Pizarro, no pudo controlar al tumulto y llamó en su ayuda al Gobernador Intendente de Potosí, Francisco de Paula Sanz, como no tenía noticias de Sanz, cedió a las exigencias de los complotados; fue cuando los oficiales leales se negaron a entregar las armas, y la guardia que acompañaba a Pizarro abrió el fuego sobre la multitud.

Varias personas enardecidas por lo ocurrido se apoderaron de las piezas de artillería para iniciar el fuego contra los oficiales. El fuego entablado por ambas partes, cesó al conocer que Pizarro había dimitido y la renuncia se hizo efectiva en la noche, siendo aceptada de inmediato.

De esta manera el mando político militar de la Audiencia de Charcas, nombró como comandante general y gobernador de armas de la provincia de Charcas a Álvarez de Arenales, quién restableció el orden público para preparar la defensa de la ciudad, amenazada por la actitud del gobernador de Potosí.

Álvarez reorganizó las milicias de Chuquisaca y Yamparaez, formando nueve compañías de infantería denominándolas según el oficio que practicaban los individuos que peleaban por la causa de la independencia.

La compañía de Infantería comandada por Joaquín Lemoyne; la segunda compañía fue denominada Académicos, dirigida por el doctor Manuel Zudáñez; la tercera compañía fue denominada de Plateros, por Juan Manuel Lemoyne; la cuarta compañía fue designada con el nombre de Tejedores a cargo del capitán Pedro Carbajal.

De la misma forma se designó a la quinta compañía con el nombre de Sastres a cargo de Toribio Salinas, la sexta compañía de Sombrereros presididos por Manuel de Entrambasaguas, la séptima compañía fue la de los Zapateros a cargo de Miguel Monteagudo, la octava, de Pintores, dirigida por Diego Ruiz, y la novena constituida por personas de varios gremios dirigida por Manuel Corcuera.

El levantamiento tuvo el apoyo del pueblo a pesar de haber sido gestado por religiosos y estudiantes, lo que obligó a Pizarro a renunciar. Entre los líderes de la sublevación según algunos escritores se encontraban Paredes, Lemoyne, Fernández, Mercado Alzérraca, Pulido, los hermanos Zudáñez y otros magistrados y estudiantes.

Mientras Arenales organizaba la defensa colaborado por ciudadanos y notables caudillos, Manuel Ascencio Padilla, alcalde pedáneo de la doctrina de Moromoro, a cargo de las tropas que pudo reunir en las regiones de Tomina y Chayanta, atacó al cacique Chairiri, considerado por su crueldad y lo tomó prisionero; los indios partidarios de la revolución lo degollaron y clavaron su cabeza en una pica.

En Bolivia se dio la primera revolución de América Latina, eso ocasionó que varios pueblos busquen la liberación del yugo español y no ser manejados por autoridades extranjeras.

Bibliografía

"Libro Manual de la Historia de

Bolivia", Humberto Vásquez Machicado, José de Mesa, Teresa Quisbert,

Carlos Mesa Quisbert

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