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lunes, 11 de agosto de 2014

La semilla de la emancipación en el sur y este del país

El 15 de abril de 1817 se libró la Batalla de La Tablada, en las afueras de la Villa de San Bernardo de la frontera de Tarixa (actual Tarija) y el amotinamiento de las milicias contra la corona española en Santa Cruz fueron factores decisivos en la Guerra de la Independencia de las republiquetas que dieron lugar al nacimiento de Bolivia.

En tarija, los montoneros al mando de Eustaquio Méndez, más conocido como ‘el Moto Méndez’, derrotaron en los campos de La Tablada de Tolomosa al Ejército realista que presidía el coronel Mateo Ramírez. Los “montoneros” eran guerrilleros asentados en el sur que lucharon en la guerra independista con una autonomía que no tenían ni realistas ni patriotas.

Al escuchar los cañonazos, las fuerzas realistas acantonadas en el valle de Concepción (unos 130 soldados) se dirigieron hacia Tarija, entrando por el campo de La Tablada en las primeras horas del 15 de abril de 1817 al mando del oficial Malacabeza. Aráoz de Lamadrid había salido a reconocerlas con sólo 32 húsares, el ex capitán Lorenzo Lugones que viajaba como aventurero en la expedición, y los ayudantes de húsares: Manuel Cainzo y teniente Victorio Llorente.

Al encontrarse de pronto con las fuerzas realistas, envió a Llorente en busca de la 1° compañía de húsares al mando del capitán Mariano García y cargó sable en mano obteniendo la victoria de la Batalla de La Tablada de Tolomosa, en la que murieron 65 realistas, incluso 2 oficiales, quedando prisioneros otros 40, con sólo un muerto patriota y un portaestandarte y 3 soldados heridos. Inmediatamente después, Aráoz de Lamadrid retornó a Tarija y volvió a intimar la rendición al sitiado Mateo Ramírez, quien luego de rechazarla, la aceptó ante la amenaza de ser todos degollados y por temor al ataque desordenado de un millar de gauchos, y a pesar de contar con fuerzas superiores, salió él mismo a parlamentar con Aráoz de Lamadrid solicitando que no se saquearan sus pertenencias y que se le concediesen los honores de la guerra.

La rendición de los realistas en Tarija le significó al Ejército del norte la captura de 20 oficiales (incluyendo a Ramírez, Santa Cruz y otro teniente coronel) y 274 soldados, habiéndose tomado 400 fusiles, 10 pares de pistolas, 20 sables, 47 lanzas, 5 cajas de guerra, abundantes municiones, útiles de maestranza, víveres, e incorporándose además muchos altoperuanos al Ejército. Posteriormente fueron encontrados otros 50 fusiles.

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