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jueves, 20 de junio de 2013

Como era la vida en Charcas durante la Colonia

¿Principales oficios de la población?


Por su carácter cortesana, civil y religiosa, en la ciudad residía una importante cantidad de burócratas: funcionarios de la Audiencia, de la Universidad, del Cabildo, de las Cajas Reales, escribanos, clérigos, abogados libres, etcétera.


Asimismo, vivían en ella comerciantes, propietarios agrícolas y una cantidad importante de artesanos: zapateros, posaderos, barberos, herreros, carpinteros, sastres, hojalateros, músicos, pintores, chicheras, etcétera.


Debe considerarse también que residían, aunque temporalmente, los indios sujetos al servicio doméstico en las casas de los propietarios agrícolas. Finalmente, existía una minoritaria cantidad de esclavos negros.


¿Qué comían en ese entonces?




Existía una gastronomía establecida sobre la base de la combinación de alimentos procedentes de Europa y de América. Como es natural pensar, la cocina charqueña incluía una mesa selecta, de acceso exclusivo y ocasional, otra ordinaria o de consumo diario y la mesa frugal o de subsistencia.


En general, la cocina de las postrimerías coloniales o virreinales es el antecedente de la gastronomía que se sirve actualmente en las mesas sucrenses.


La ingesta diaria de alimentos se iniciaba con el desayuno en la madrugada, el almuerzo a media mañana, la merienda a media tarde y la cena al anochecer, de donde se infiere que los horarios estaban organizados de modo diferente a los actuales.

¿Cómo viajaba la gente?


El transporte era únicamente terrestre y a lomo de bestia o a pie.


A este efecto existía una red de caminos, el camino real, articulada por una secuencia de tambos que, en general, continuaba los itinerarios establecidos por el Estado inca.


¿Qué moneda se usaba?




En Charcas circulaba la moneda acuñada en la Casa de la Moneda de Potosí con una denominación, en plata, de ocho (8) reales o peso y de cuatro (4), dos (2), uno (1)  y medio (½) real y los cuartillos de 0,8 gramos.


También circulaba, en oro, la moneda de ocho (8), cuatro (4), dos (2) y una (1) onza o escudos, cuya equivalencia por onza de oro era de diecisiete (17) pesos de plata o ciento treinta seis (136) reales.

¿Cómo se vestían los distintos estratos sociales?

La moda en el vestir estaba definida por usos sociales y étnicos de estricta aplicación colectiva. Sin embargo, la evidencia iconográfica nos demuestra que los españoles, criollos y mestizos vivían un momento de transición entre la moda barroca y la romántica. Algunos varones utilizaban todavía peluca o cola, camisa con bolados en cuello y puños, chaleco y saco de damasco, calzón hasta las rodillas, medias de seda y calzados de hebilla, otros, en cambio, llevaban el cabello recortado y peinado con cerquillo, camisa con corbata, saco y chaleco de paño, pantalón largo y calzado sin hebillas.


Con las damas sucedía de la misma manera, algunas usaban aún las peinetas y velos de seda, las blusas cubiertas con el mantón de Manila, una pollera con miriñaque o sin él, que descendía desde la cintura hasta los tobillos y calzado plano con hebillas.


Otras, en cambio, peinaban el cabello recogido para destacar el cuello femenino o peinaban innumerables trencillas o colas sin trenzar para recogerlas en una sola cola que descendía desde la nuca hacia la espalda, vestían un traje de talle alto que hacía descender la levedad de la tela desde la inferioridad de los senos hasta los tobillos, ya no vestían mantón, sino, una chaqueta que cubría la espalda y pecho hasta la altura del talle del vestido.


El artesanado, en general de procedencia mestiza, vestía, siendo varón, con la sencillez de hombre de pueblo: con sombrero, camisa sin cuello, chaleco y saco de corte y costura ordinaria y con calzón o pantalón que bien podía rematar en un par de calzados de factura ordinaria o unas ojotas. La mujer, la chola, peinaba un par trenzas, llevaba una blusa cubierta con un mantón, pollera y calzado plano sencillo.


Los indígenas, varones y mujeres, vestían según lo tenían establecido para su etnia desde la época del Estado inca o las ordenanzas españolas.


¿Cómo eran los romances en esa época?



En cuanto se refiere a las familias de las clases dominantes, debido a las reglas de uso social y a las normas jurídicas del derecho civil y canónigo, el noviazgo estaba severamente constreñido a las relaciones internas de las familias y las que debían y podían establecerse entre ellas sobre la base de intereses económicos, genealógicos y étnicos.

Sin embargo, sobre la base de antiguas prácticas de uso social procedentes de la cultura indígena y también hispana, la sociedad toleraba sin mayores ambages las relaciones extramatrimoniales entre un varón y una o varias mujeres, llamadas queridas, a condición que el primero no se excusara de los deberes que pudieran emerger de estas relaciones.

Acerca de las clases populares y el campesinado indígena, si bien el Estado y la Iglesia promovían el matrimonio, era común llegar a él a través de una inicial relación de hecho o “sirviñacuy” que, generalmente, se regularizaba posteriormente por las normas canónigas.

¿Cómo se divertía y/o distraía la gente?




Las máximas actividades lúdicas se realizaban con relación a los actos colectivos de celebración religiosa o regocijo civil: las procesiones coreográficas, las corridas de toros, las carreras de caballos, las riñas de gallos, las ferias comerciales. También merecían la preferencia de cierto público los juegos de azar, el truco y otros juegos con cartas o con dados. Para los gustos más refinados por la ilustración cultural existía la oferta de las representaciones teatrales, las veladas musicales y poéticas y las tertulias.

Debe mencionarse que en aquella época, como en todas, existía una bohemia que frecuentaba cantinas, quintas y chicherías, especialmente las reunidas en la Calle de Calixto, hoy calle Ravelo, que al comenzar la República se trasladó a la actual avenida Hernando Siles.

A diferencia de la música de arte mayor que se cultivaba en la Capilla de la Catedral de La Plata, cuya evidencia documental hace posible su exacto conocimiento, la música de raigambre popular, que lamentablemente no fue escrita sino hasta los primeros años de la República, no puede ser definida con exactitud. Sin embargo, además de los géneros musicales que llegaban de Europa, es posible asegurar que se interpretaba el yaraví, el huayño, el kaluyo y otros aires nacionales compuestos para compás de seis octavos (6/8), la cueca y el bailecito no existían aún. Asimismo, cierta evidencia antropológica nos permite aseverar que se ejecutaba el charango, la guitarra, quizá todavía la vihuela barroca, el clavecín, el arpa, la mandolina, la flauta traversa, la quena, entre otros instrumentos musicales.

¿Cuál era la situación de los indígenas en la ciudad y su relación con otras “clases”?

Al fundarse la ciudad de La Plata y durante algún tiempo, su composición demográfica estaba constituida por un importante componente de indígenas yamparas y de otras minorías étnicas que, al trascurrir del tiempo, fueron mestizándose con los europeos y criollos.

Sobre la base de este razonamiento, debe decirse que al comenzar el siglo XIX la cantidad de indígenas que vivían en la ciudad se limitaba a los que residían temporalmente por causa de la mita de servicios domésticos que realizaban en las casas de los hacendados.

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